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Con voz propia

México ¿en medio de los intereses geopolíticos? 

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TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

Es delicado opinar sobre lo que ocurre en Ucrania. Lo más seguro, es que uno acabe muy pronto tropezándose con su propia lengua.  De rebote, y de cara al terror que se mira entre los civiles de Ucrania, el primer sentimiento que viene a la mente es de odio contra Putin. Sin embargo, no sabemos a qué se refería el premier ruso cuando, hace dos meses, a pregunta de una reportera británica, él respondió:

¿Qué sentiría Estados Unidos si nosotros instaláramos misiles en sus fronteras con Canadá o Mexico? ¿Ya olvidaron las invasiones y a quién pertenecía el sur de California?

Por el cuestionamiento, se infiere que el conflicto venía de antes, y la desgracia de este inicio de guerra tiene varios responsables. En el caso de México, la reflexión tiene jiribilla, porque a los mexicanos no se nos olvida ese doloroso episodio de la historia, aunque nuestro presidente esté más preocupado en reclamar a los españoles hechos que ocurrieron hace 400 años.

Aquellas invasiones nos mutilaron, y por lo mismo, ni de lejos podríamos apoyar ahora a un país invasor, sean cuales fueren sus circunstancias. Por ende, la invasión de Rusia a Ucrania tiene que condenarse, pero sin perder de vista los pecados de Estados Unidos y quizá Gran Bretaña y los países de la OTAN.

Sea como sea, los intereses geopolíticos cruzan las venas de éste conflicto histórico, que va más allá de lo económico, y llegan al fondo de lo ideológico, justo lo que se nos quiere inculcar en México como debate de fondo:

Neoliberalismo contra socialismo; “aspiracionismo” contra reparto de los bienes comunes.

América Latina y el Caribe han vivido esa historia, hasta ahora con saldos amargos. Las revoluciones de Cuba y Nicaragua se desviaron hasta convertirse en dictaduras.

Está más que comprobado que en Occidente no queremos regímenes totalitarios, somos proclives a la libertad, y en gran medida al ocio y el disfrute. No por nada, cada día crece la ola de migrantes que pretenden entrar por la frontera norte para probar el llamado “sueño americano”.

No hay distractor que valga

En medio de este conflicto, no debemos perder de vista lo que ocurre dentro de nuestro país, porque podría formar parte del mismo rejuego de intereses geopolíticos.

Hace una semana, dijimos aquí, en este espacio, que mucho se equivocaba el gobierno de López Obrador, si cree que su homólogo de Estados Unidos se desentendería de México por estar más preocupados por la crisis de Ucrania.

Menos aún, cuando es el propio presidente quien se coloca en la mira, y lanza protestas diplomáticas, por lo que él considera “intervencionismo” del vecino país al financiar a organizaciones civiles como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

A la luz del fenómeno ruso, es obvio que la Casa Blanca observa intenciones “socializantes” en el régimen de la 4T, con un evidente fortalecimiento del brazo militar.

El martes 22 de febrero, por la noche, Antony Blinken, secretario de Estado de USA, expresó la preocupación de su gobierno por el asesinato de periodistas y las amenazas de que éstos son objeto.  El presidente López Obrador reaccionó de la peor manera. Lo llamó “metiche”, “injerencista”, dijo que “México no es colonia” y que no son “crímenes de Estado”.

De inmediato, el gobierno de Estados Unidos respondió de manera tajante: “es un hecho” la violencia contra periodistas. Seis asesinatos al arranque de año dejaron sin más argumentos al presidente mexicano.

Lo curioso es que: ¡nadie dijo que fueran crímenes de Estado! Nadie ha dicho que el Estado mexicano sea el asesino de periodistas. Se le acusa de ser omiso, indolente, ineficiente y, peor aún, fracasado.

Lourdes Maldonado llegó a Palacio Nacional a pedir auxilio. Señaló los abusos de poder del mandatario de su estado. Nunca hubo ni un apercibimiento al gobernador. Poco tiempo después fue asesinada.

A eso se llama FRACASO en la política de protección a periodistas. O… ¿qué eufemismo le buscamos, señor “Tengo otros datos”?

La furia y el cansancio

Se equivoca el presidente de México. Parece haber perdido definitivamente el rumbo, aunque mantiene el mando. Ésa es una combinación sumamente peligrosa: para él y para los ciudadanos. Sigue enfurecido por la Casa Gris, tema periodístico que ha derrumbado la columna vertebral de su discurso. ¿Cuál autoridad moral defiende, cuando llama ASPIRACIONISTAS a las clases medias?

¿En qué papel quedan él y su familia, cuando su hijo paga una renta mensual equivalente a 113 mil pesos; más de lo que gana el propio presidente?

«Es de que la señora que tiene dinero», fue su argumento de bote pronto, que no pudo desactivar los efectos de ese resbalón familiar. La popularidad y aceptación social vienen de bajada y no se ve qué pueda detener esa caída.

Aunque no fuera ilegal el contrato, aunque no hubiera conflicto de interés, eso no le quita lo inmoral.  Millones de mexicanos, de esas clases medias a las que él insulta, votamos por él en 2018, en espera de un cambio. Pero esto que está sucediendo en México es muy grave.

¿Ejército a sus cuarteles?  

A ojos de propios y extraños, el presidente López Obrador está militarizando al país. Ya les concedió aeropuertos, tren maya, control de puertos marítimos, todo en una empresa militar.

Nada de cuanto hace o dice concuerda con lo que prometió antes del 2018. Ahora quiere reformar la ley para cortar financiamiento a organizaciones civiles, ahorcar a la radio y televisión a través de censura previa, confiscar cuentas bancarias.

¿Qué de democrático tiene eso? Se parece más a un Estado totalitario.

Por eso, mal hace en pelearse con Biden en estos momentos. De por sí, aquel no olvida el silencio y la tardanza de AMLO para reconocer su triunfo ante Trump, ni la actitud omisa tras los hechos violentos en el Capitolio.

El humor diplomático no está para otros lances, menos aún cuando México empieza a registrar actos de terrorismo, por la aparición de minas terrestres. Tendría consecuencias delicadas si los cárteles son declarados narcoterroristas.

De inmediato habría problemas para los viajeros internacionales; mayor control en los cruces fronterizos contra todo aquel que quiera pisar suelo estadounidense.

Lo más viable para el gobierno de México, es sumarse a una propuesta para sentar a las partes en conflicto (que son más de dos). Reunir a la ONU y a la OTAN y trabajar en un acuerdo diplomático de largo aliento.

Frenar el armamentismo de uno y otro lado, restaurar niveles mínimos de confianza con el occidente, y seguir con la fiesta del fútbol, las carreras de autos en San Petersburgo, y tratar de hacer “como que aquí no pasa nada”.

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Con voz propia

Foro Público: Caso Ayotzinapa, la imborrable huella del Estado homicida

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Foro Público

Este día se cumplen ocho años de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y lo único real es que el Estado fue el ejecutor de este crimen en colusión con el cártel de “Los Guerreros Unidos” y la impunidad permanece como resultado de los uno de los episodios más trágicos en la historia reciente del país.

Hace unos días, el presidente de la comisión de la Verdad, Alejandro Encinas, dio a conocer los resultados de la nueva investigación que desarrollan por el caso Ayotzinapa, misma que evidenció que la versión oficial de la “verdad histórica” impuesta por el ex titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, fue fabricada para tratar de silenciar los reclamos de la opinión pública.

Las nuevas investigaciones mostraron que hubo participación del Ejército mexicano, pues los integrantes de la 27 Zona Militar de Iguala colaboraron para desaparecer a los estudiantes, situación que confirma lo que los padres de las víctimas y diferentes organizaciones defensoras de los derechos humanos habían señalado, los militares sí sabían sobre la operación delictiva e incluso colaboraron en la misma.

No sólo eso, sino que también se confirmó que seis de los estudiantes desaparecidos estuvieron en algún momento en el cuartel militar de Iguala, por lo cual participaron los agentes del Estado para beneficiar a un grupo del crimen organizado que supuestamente había actuado bajo las órdenes del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien era al mismo tiempo líder de “Guerreros Unidos”.

Las nuevas investigaciones indican que Abarca habría ordenado la detención de los normalistas que presuntamente intentaban boicotear un evento público en donde participaba su esposa, María de los Ángeles Pineda, quien era presunta integrante del crimen organizado, pero en el proceso de captura, los narcotraficantes habrían considerado que entre los estudiantes se encontraban miembros de la banda rival “Los Rojos”, por lo cual fueron asesinados y desaparecidos.

A través del nuevo informe de la comisión de la verdad se constató que uno de los 43 estudiantes era un soldado infiltrado que tenía la misión de conocer el comportamiento de los normalistas, y una vez que el gobierno federal se enteró de los hechos habría ordenado la salida de Abarca del gobierno municipal y comenzar a fabricar la denominada “verdad histórica”.

Aunque diferentes columnistas cercanos al gobierno de Enrique Peña Nieto negaron que hubiera responsabilidad del Ejército mexicano, las nuevas pruebas confirman que hubo presencia significativa del personal castrense, lo que daña la imagen de la institución por su colusión tan evidente con el crimen organizado.

Ayotzinapa indudablemente es un crimen de Estado, en el que la policía municipal de Iguala, el Ejército y el gobierno federal participaron tanto en la desaparición de los estudiantes normalistas como en la presentación de la versión oficial para tratar de cerrar el caso que a ocho años sigue abierto y sigue doliendo a la sociedad.

Los estudiantes normalistas de Ayotzinapa fueron desaparecidos por la sinergia entre el crimen organizado y el Estado, por lo cual las autoridades federales trataron de encubrir la verdad con diferentes mensajes divulgados en medios de comunicación sobre documentales, reportajes, libros y hasta series que trataron de reforzar esa visión.

Ayotzinapa se ubica en la misma dimensión de tragedia que lo fue la matanza del 2 de octubre de 1968, donde los agentes del Estado también causaron la muerte de jóvenes en Tlatelolco.

Nota aparte: Aunque se han evidenciado los elementos que participaron en la desaparición de los estudiantes normalistas, no significa que habrá justicia, pues es algo que no vivido México.

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Con voz propia

¿Quiénes fabricaron los delitos? Desde la prisión Santa Martha Acatitla, la columna del periodista Héctor Valdez

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hector valdez periodista en santa martha

Por Héctor Valdez

A todos mis amigos y a cualquiera que pudiera importar leer y compartir este texto, si le es posible.

Me acerco a la Ciudad de México a los dos años de estar recluido en prisión por un delito que jamás cometí y que fue ordenado en su fabricación, según abundantes evidencias, por personajes del poder del estado de Quintana Roo.

Como casi todos ustedes amigos y conocidos saben, salí de Tulum desde mayo del 2019, en medio de amenazas de todo tipo y luego del asesinato a balazos de dos amigos periodistas. Primero, José “El Güero”, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto; y luego, el de Rubén Pardo, en Playa del Carmen, municipio de Solidaridad. Ambos vecinos de Tulum. En esos años de violencia y sangre sin freno, denuncié periodísticamente la coalición de mafias y bandas criminales con los más altos niveles del poder político.

Entre las muchas amenazas que recibí, una incluso fue muy cordial, pues mientras un dirigente político me invitaba un café, me dejó saber que el jefe de ese político estaba harto de mí y me aconsejaba que aprendiera de aquellos amigos periodistas muertos, porque de hecho los que acabaron con ellos, me aseguró, se habían «saltado a Tulum donde estaba el que seguía», refiriéndose por supuesto a mí. Y agregó con desparpajo que precisamente por ser mi amigo, era que transmitía el peligro de no ser dócil con el gobernador y su gente, y que podían ser muy generosos conmigo si yo fuera su amigo.

Para saber más del tema: Periodista preso Héctor Valdez, trasladado con tratos crueles y aislado en Santa Martha Acatitla por revelar corrupción

También me dijo que el entonces presidente municipal de Tulum, Víctor Mas Tah, era uno de los más cercanos al gobernador, «era su gente». Después de esa amenaza -y por no suspender mi trabajo periodístico de denuncia sustentada y sin esbozo-, recibí un atentado a mi vida y otros más a mi patrimonio. Entre algunas bombas incendiarias a mi casa y a mis vehículos e incluso mi más cercano círculo familiar se vio afectado.

Por supuesto, en todos los casos interpuse denuncias formales tanto en la fiscalía de Quintana Roo, donde varias veces intentaron negarme su recepción, incluso cerrando las puertas de la fiscalía. Como después las interpuse ante la Procuraduría General de la República, que así era entonces, a través de la Fiscalía Especializada en la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, denuncias que sumaron en esos tiempos, quizá una docena, y en las que, por supuesto, no hubo avance ni esclarecimiento de ningún tipo.

De todos es sabido el clima de terror que invadió a Quintana Roo, en el gobierno de Carlos Joaquín González, que está por terminar; y a Tulum, sobre todo durante la presidencia del jefe de criminales Víctor Mas Tah, quien comandó por esos años a su banda familiar llamada “Los Cebúes”, también con otros grupos delincuenciales asociados a su banda.

No me arrepiento ni de los riesgos a los que me expuse entonces ni a los de ahora. Ni de las consecuencias a mis denuncias periodísticas que siempre han sido frontales, pero también siempre han sido responsables y fundamentadas y además firmadas con mi nombre.

No me arrepentiré nunca porque con ese trabajo y con el de otros libres periodistas, algunos acallados triste e impunemente a balazos, una gran parte de la sociedad de Tulum y de Quintana Roo abrió los ojos y en las elecciones pasadas pudo sacudirse parcialmente de esos personajes.

Aunque el posible retorno de ese nefasto poder continuar vigente, ya que la próxima gobernadora mantiene una cercanía muy estrecha con el todavía gobernador, que en la realidad siempre la impulsó. Y políticos como Víctor Mas Tah saltaron del partido que se hunde en su descrédito, al Partido Acción Nacional donde militaban a las nuevas banderas políticas de la llamada 4T.

Nada de qué sorprenderse, ya que antes el gobernador Carlos Joaquín González, como el presidente municipal Víctor Mas Tah, habían saltado del PRI donde militaron casi toda su vida al PRD, y luego de ahí rápidamente al PAN, donde Carlos Joaquín González fue incluso presidente nacional de la convención de gobernadores.

Para leer más sobre el autor: Una voz que no se silencia, la del periodista preso Héctor Valdez Hernández en CDMX

Ahora como el símil de las ratas que, para no ahogarse abandonan el barco que se hunde y se suben al que flota, esos y muchos otros políticos han de inocular su miseria a los partidos de la llamada ‘Cuarta transformación’, que por eso no llegará a hacerlo, no llegará a ser transformación. Pues con esas nuevas militancias a revista empezará demasiado pronto su descomposición, para desgracia de quienes creímos y votamos siempre por esas opciones políticas con la esperanza de que el país pudiera cambiar.

El teatro de la humanidad y su pretensión de poder es la historia del hombre y quizás sobre todo en lo que al género se refiere.

En estos casi 22 meses en prisión, he podido confirmar que la mayor reserva de humanidad que tiene el hombre está depositada en las mujeres, cuyo aprecio y respaldo he recibido en abundancia.

No me detendré en los detalles del delito que me imputaron falsamente y por el que me condenaron sin pruebas verdaderas, excluyendo además prácticamente todas las pruebas presentadas por mi defensa, entre ellas testimonios de los vigilantes de mi departamento, señores de la tercera edad, un hombre y una mujer que afirmaron nunca haber percibido ningún disturbio en ese departamento.

Y durante más de dos semanas, en referencia al supuesto delito que me imputaron, aseguraron haber visto todos los días entrar y salir a la supuesta víctima sin ninguna asomo de aflicción, e incluso dieron testimonio que en dos ocasiones esta supuesta víctima les ofreció dinero por ser sus testigos en un ataque que les aseguró había ocurrido semanas atrás de cuando les pidió que fueran sus testigos. Ellos se negaron, por supuesto, y en cambio declararon posteriormente ese intento de cohecho ante la Fiscalía de la Ciudad de México y en referencia a mi acusación y a mi caso.

En el proceso que duró casi un año para condenarme, la juez del caso no tomó en cuenta esos testimonios, pero además excluyó dos peritajes uno médico y otro criminalístico que concluían varias incongruencias entre las declaraciones de la supuesta víctima y las evidencias que más bien apuntaban a falsedad de declaraciones.

En el colmo de la evidente juez de consigna para declararme culpable, ésta permitió que la parte acusadora jamás se presentara las audiencias del caso y no sólo eso, sino que validó el argumento de esa falsa víctima y del Ministerio Público de que yo era “muy poderoso política y económicamente” y que por eso podía mantener agentes en Tulum -donde afirmó- se refugiaba a escondida, pues por mis órdenes amenazaban su vida.

La aceptación de tan burdo como falso argumento por parte de la juzgadora me dejó en absoluta vulnerabilidad legal, al no poder rebatir ni contrastar en nada mi defensa ante una juez que decidió por supuesta perspectiva de género, condenarme sin prácticamente atender a ninguna prueba, más que a la fe ciega de una falsa acusación que decidió hacer verdadera para ella.

La fe, la creencia ciega, la fe sin pruebas y dogmáticas alumbró hace siglos el nacimiento de la inquisición que condenaba igual y sin defensa posible a muchos acusados. Hoy, algunos jueces y juezas aprovechan la coyuntura necesaria de la justa lucha del feminismo y la perspectiva de género para cumplir consignas, para castigar inocentes, para subir índices de castigo y los acusados son pobres en su mayoría o personas que tenían consigna en contra de ellos, porque una defensa adecuada cuesta demasiado dinero, y a veces ni con eso es suficiente para lograr justicia donde debía imponerse al menos la duda razonable.

La muerte me ha rondado mucho en estos últimos años, pues además de los dos amigos periodistas que mencioné, habían matado antes de salir de Quintana Roo un tercer periodista también amigo mío. Fue muerto a balazos en Playa del Carmen, apenas unos días después de que yo abandonara el estado para salvar mi vida. Más de un año después de esto y ya prisionero con la ominosa figura de prisión preventiva que tanto daño hace a miles de gentes.

Apenas al comenzar mi proceso, mataron también a balazos a mi abogado defensor titular. Lo mataron el 1 de julio del 2021, por supuesto no hay ningún avance en su investigación. Es terrible y debilita mucho el alma un clima tan sangriento.

Apenas en marzo pasado, ya en medio de otros peligros en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México, donde positivamente terco sigo siendo periodista y lo seguiré siendo así, una trifulca campal dio inicio con la versión circulada entre algunos reclusos de que mi persona supuestamente protegida -desde hace poco antes por las autoridades penitenciarias, pero en realidad duramente segregada por la autoridad penal-, había regresado a mi antiguo dormitorio y con facilidades de elementos policíacos fungiendo como custodios penitenciarios, un grupo de internos que forman parte de la mafia local de “Los Duques”, del dormitorio anexo 7, intentó tomar por asalto al dormitorio 3, donde antes yo estuve y donde el rumor era que yo había regresado.

Por eso empezó ese caos que se sofocó horas después y que en medios de comunicación se calificó como ‘intento de motín’ con un saldo, un triste saldo, de dos fallecidos.

Queridos amigos, estoy seguro de que muchos pueden aterrorizarse, no desgraciadamente para quienes idearon y operaron mi entrada a la cárcel. Quizá tenían previsto que mucho antes de finalizar mi proceso, yo habría muerto en prisión donde muere tanta gente, tanta gente, incluso por constantes y extraños suicidios en los que quien supuestamente se quita la vida parece amordazado y maniatado, tal vez ésa podría ser su previsión que muriera en esas condiciones u otras completando así el asesinato civil que me impusieron abundantemente en decenas de medios de comunicación, tanto nacionales como estatales, y voy a citar algunos ejemplos: “Resultó un violador el reportero que intentó desacreditar en la mañanera de AMLO al tolerante y respetuoso buen gobierno de Carlos Joaquín en Quintana Roo”, eso podía leerse en un medio digital de Guerrero. Otro ejemplo: “Periodismo criminal: el caso del reportero Héctor Valdés”, eso pudo leerse en el periódico Excélsior, de circulación nacional, uno de los más antiguos del país, pero también de los más desprestigiados y reconocidos como conservadores.

Hace unos momentos decía que la mayor reserva de la humanidad son las mujeres, y tengo sobrados motivos para confirmarlo. Ni el aberrante delito que me causaron con falsedad y por el que ahora estoy prisionero, incluso siendo inocente, ha hecho dudar a tantas mujeres amigas a quienes ahora debo tanto y a quienes no quiero dejar de mencionar.

Nunca tendré con qué compensar el aprecio, la calidez, la ayuda emocional, las charlas larguísimas por teléfono y la ayuda de todo tipo incluso económica que muchas veces recibí en estos casi dos años de parte de tantas mujeres valiosas.

Gracias a Nancy mi admirada y brillante, intelectual y profesional amiga que me ha regalado tanto tiempo y tanto cariño; gracias a Laura, que como Nancy, me mostró un inacabable afecto y que -incluso sabiendo mi imposibilidad de devolver-, me ayudó económicamente por muchos meses en los que benefició a otros ocho reos que vieron cambiar completamente sus condiciones de reclusión, pues la celda comunal en la que entonces el Reclusorio Oriente, estaba terrible, ruinosa, ominosa y opresiva, pudo renovarse y equiparse por esas posibilidades. Uno de los compañeros internos siempre me decía “tu amiga es una santa, dile que Dios la bendiga”… en realidad mi querida Laura es una empresaria exitosa y una política íntegra y de verdadera convicción social.

Gracias a otra amiga Laura que también, como Neus y como Karina, no dudaron ni un poco en enviar cartas de buena referencia y de confianza dirigidas a un juez de encauzamiento en el caso inicial, en el que narraban una constante convivencia conmigo, competencia que siempre fue de respeto hacia ellas, y a muchas mujeres. Y la seguridad -decían ellos- de que lo que se me trataba un día con mi persona.

Gracias a Gaby, a mi amiga y ex jefa que tanto me ha animado y también tanto me ha rogado que evite los riesgos de seguir siendo periodista en la prisión.

Gracias a Liliana, una corresponsal extranjera, por el ánimo. Gracias a América por sus palabras, gracias a Gabriel las mayores muestras de aprecio que tanto le costaron y que nunca podría pagar con nada, también gracias a su madre de quien recibí por su intermedio muchas oraciones que, seguro estoy pudo con varios males y demonios. Gracias a varios amigos que, pese al señalamiento del que fui objeto, del que soy víctima, pese a eso, durante los meses previos a mi detención y todavía en libertad, me visitaron para hacerme sentir su afecto y su confianza me visitaron directamente al departamento.

Gracias incluso a dos amigas que pude conocer en esos días, los últimos meses en que estuve libre y que igual conociendo la infamia que se me achacó profusamente en medios de comunicación, decidieron regalarme su amistad y su confianza durante varios meses.

Gracias a quienes más dulcemente quiero y a quienes por las dudas callo. Gracias finalmente a muchas mujeres y hombres de la CNDH, específicamente del Mecanismo contra la Tortura, que hace meses ya se enfrascan en conservar intacta mi vida de prisionero.

Pero sobre todo gracias a una de las mejores periodistas y luchadoras de derechos humanos de México que trabaja desde los Estados Unidos. A quien ahora le debo varias veces la vida, a Guadalupe Lizárraga, quien no sólo en los primeros días de mi encierro y sin que yo lo esperara, me hizo llegar hasta aquella celda de 12 metros cuadrados que estuvimos más de 20 días 22 prisioneros, hasta allí me hizo llegar un milagroso paquete de sobrevivencia que consistió en ropa, en libros, en artículos de higiene, en dinero, en una tarjeta telefónica.

Y aquí de verdad quiero hacer mención esto porque es necesario, sin eso no hubiera yo podido sobrevivir, porque es necesario decir que las cárceles de México son no sólo de las más corruptas en el mundo, sino también de las más salvajes, de las más sorpresivas, y créanlo en esas cárceles mucho menos las de la Ciudad de México, no mejoran en nada; tristemente empeoran en estos tiempos de supuesta transformación del país.

A Lupita, (Guadalupe Lizárraga) pues que desde aquellos días asumió una defensa mediática al contemplar la injusticia terrible de la que soy objeto, defensa que hasta ahora continúa, junto con la de otros inocentes cuya causa enarbola.

La editora recomienda: Periodistas presos: semejanzas entre Julian Assange y Héctor Valdez, ignorados en sus países

 

A mis amigos hombres, la fortuna es que son muy pocos por mencionar y en el infortunio he aprendido que los hombres somos poco empáticos y pocos solidarios. Gracias Carlos B., ese catalán formidable que además de brillante académico es un comprometido con sus amigos. Gracias a él por sus muchos libros, por la ropa, los insumos en sus visitas. Gracias también en su memoria a dos grandes amigos fallecidos, víctimas del Covid, que tanto me mostraron aprecio fuera y luego en prisión. Al doctor Juan Mena Ramos, de Tulum, Quintana Roo, que en vida trató de interceder por mí con algún otro amigo que pudo ayudar en aquel momento.

Gracias también a la memoria de Luis, un amigo a quien conocía en la Ciudad de México y que en pocos meses se convirtió en leal amigo, falleciendo el año pasado en Playa del Carmen. Gracias a Francisco Canul, periodista y antiguo colaborador de mi portal de noticias “Tulum en Red”. Gracias por recibirme algunas llamadas y también gracias por aconsejarme, buscar y rogar por mi libertad al gobernador Carlos Joaquín y al nefasto Víctor Mas Tah. Gracias por ese consejo que tuvo sus fundamentos, tristemente, porque él mismo también estuvo en prisión en Playa del Carmen, acusado falsamente también de esos delitos que les gusta fabricar el gobierno de Quintana Roo, de un delito incluso más ominoso que el que se me fabricó.

Francisco tuvo rogar por su libertad a esos terribles señores del poder y fabricantes de delitos, a quienes tuvo que prometer sometimiento y servicio. No me lo contó nadie, lo sé por él mismo, pues solo así logró -con la intervención de estos señores- que un juez lo exonerara después de seis meses de prisión.

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¿Quién puede criticar? ¿Quién busca salvar su vida, conseguir su libertad y reparar su honra lastimada? ¿Quién puede criticar a esas personas? Yo no podría. Pero espero que tampoco se me critique por ejemplificar fehacientemente lo que pueden hacer y el grado de daño que pueden lograr impunemente los hombres del poder en México.

Después de todo ya lo dijo Don Quijote de la Mancha: “solo hay dos cosas por las que sin dudar deben exponerse la vida, una es la libertad y la otra la honra, no lo olvides nunca Sancho”, decía Don Quijote. Creo que todos debemos ser Sanchos. Sigo luchando por salvar al menos mi honra, que es mi dignidad, sobre todo ante ustedes queridos amigos a quienes va dirigido este mensaje de la penitenciaría de la Ciudad de México en Santa Martha Acatitla, en los días de septiembre.

***

Gracias a la periodista Joselaine Gutiérrez por la asistencia en edición.

 

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Con voz propia

Claudia Sheinbaum y su promotor electoral a cargo del erario

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Antoni Gutiérrez Rubí ha asesorado a candidatos presidenciales de izquierda y derecha, que han ganado la presidencia

Por Alberto Farfán

Hace unas semanas un periódico español dio a conocer que la actual jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, contrataría a un experto en comunicación para integrarlo a su equipo de trabajo con el objeto de asesorarla en sus labores de gobierno.

Una noticia que podría ser considerada importante sobre todo si consideramos que es de suma relevancia que gobierno y ciudadanía interactúen con mayor frecuencia y de manera positiva. Actuar en conjunto ante problemas como el de la inseguridad en la Ciudad de México, por ejemplo, podría ser abatido o por lo menos disminuido, entre otros miles de problemas públicos que padecemos los capitalinos.

Para saber más del tema: Martha Robles en un monólogo catártico revelador, la columna de Alberto Farfán

No obstante, dicha noticia indica todo lo contrario, en virtud de que el diario El País nos brinda una serie de elementos que deben ser cuestionados de manera tajante. Pues no se va a extender un contrato a un simple analista en comunicación, de los que abundan con respecto al cuidado de la imagen de un político o algo parecido, sino de un ariete formidable que impone presidentes a costos elevadísimos.

El español Antoni Gutiérrez-Rubí es un analista y consultor que dirige la empresa Ideograma, consultora de comunicación pública e institucional, cuyos mayores logros más recientes son el haber posicionado a Alberto Fernández, presidente de Argentina; a Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta; pero también con políticos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y también del Partido Popular (PP). Y fundamentalmente se ha destacado por haber llevado a la Presidencia de Colombia a Gustavo Petro. Sean de izquierda o de derecha, para todos aquellos que aspiren al poder Gutiérrez-Rubí siempre estará ahí. Algo así como un sicario de cuello blanco al mejor postor, en miles de dólares.

Frente a tales labores esenciales de Gutiérrez-Rubí, a la mandataria capitalina no le quedó más remedio que salir al paso para declarar lo siguiente, pues no olvidemos que ella es una de las aspirantes de Morena para ser incluida en la boleta electoral a la presidencia de la Republica en 2024, y un hombre como Antoni la llevaría a la cúspide electoral.

Para leer más del autor: La Guardia Nacional bajo mando de la SEDENA, un agravio a la población

Así, la mandataria dijo en conferencia de prensa: “(Gutiérrez-Rubí) va colaborar en algo muy especial en el Gobierno de la ciudad porque ni estamos en campaña ni estamos en ningún otro tema. Estuvimos buscando una persona que nos pueda ayudar en temas de asesoría en comunicación digital y en realidad va a dar unos cursos”. Explicar esto y no haber dicho nada me resulta igual, ¿no cree usted, amable lector? Porque de que está en campaña lo está y desde hace varios meses, descuidando nuestra ciudad.

Buscando en el portal Transparencia del gobierno capitalino, en el que pomposamente te indican que “aquí encontraras a las personas que trabajan para ti”, la página no arrojó absolutamente ninguna información sobre el asesor español. Pero otorgando el beneficio de la duda a Sheinbaum, la pregunta a renglón seguido sería ¿bajo qué términos obtuvo el contrato?, ¿qué tipo de documento firmó?, ¿fue individual o como empresa?, ¿bajo qué condiciones?

 

Porque, en efecto, es posible que sea un proveedor externo y bajo ese rubro las cláusulas cambian. Y a pesar de ello, debemos insistir en que este vínculo laboral debe ser total y absolutamente transparente. Porque como no creo que la jefa de gobierno goce de miles de dólares en su haber para pagar a su promotor electoral (según el portal a que hice referencia tiene un sueldo mensual estimado neto de 81,980 pesos), en consecuencia quien erogará esos miles de dólares seremos usted y yo, estimado lector.

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