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Con voz propia

México: Elecciones, televisoras y derecho a la información

Las elecciones en Tijuana crean nueva oportunidad de depredación para los poderes fácticos protegidos ahora por el consejero electoral Lorenzo Córdova

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Manifestación antiTelevisa Tijuana en las pasadas elecciones federales.  Foto: Christian Javan

Manifestación antiTelevisa Tijuana en las pasadas elecciones federales. Foto: Christian Javan

Francisco Bedolla Cancino*

Por si no fuese suficiente con el descrédito acumulado en las dos últimas elecciones presidenciales, ahora nuevamente el Consejo General del IFE saca a relucir el cobre de las truculencias, los contubernios y su abyecta supeditación a los designios de las televisoras. Sucede que hace unos días, el 29 de mayo para ser preciso, la máxima autoridad comicial pagó una inserción en la prensa escrita para hacer un exhorto a la COFETEL a considerar la posibilidad de revertir en la Ciudad Tijuana “el apagón análogo” operado días atrás, en consideración de su interés jurídico en salvaguardar el derecho a la información de los electores que habitan en los hogares carentes de decodificador para recibir la señal digital y de su solidario apoyo a la petición recibida por consejo del instituto electoral de Baja California Norte.

Tal decisión llama la atención por la celeridad con la que el Consejo General del IFE decidió tomar parte en un tema de la agenda electoral de Tijuana y con el reconocimiento expreso de varios consejeros de que no habían tenido oportunidad de documentarse con fuentes de primera mano, COFETEL y la SCT, por ejemplo, acerca del estado de cosas que guardaba el apagón analógico; y, lo que es peor, sin haberse dado el tiempo para analizar los cursos de acción posibles y deseables y sus respectivas implicaciones.

Antes de que eso sucediera, en la arena de la política federal en materia de telecomunicaciones dos fuerzas vivían ya una fuerte confrontación: la COFETEL, supuesto órgano autónomo del Estado mexicano, a cuyo cargo se encuentra la implementación del giro hacia la comunicación digital; y televisa, que tiene un cierto aunque inconfesado interés en preservar sus concesiones sobre los canales analógicos, en vistas de reconvertirlos al jugoso negocio de la venta de servicios de Internet de banda ancha. De hecho, a raíz de la entrada en vigor del apagón, el último episodio en la confrontación había sido un acto en el que alrededor de medio centenar de tijuanenses protestaban por no disponer de su decodificador digital, acto que Televisa muy diligentemente estuvo ahí para dar una cobertura inusual y replicarla magnificadamente a través de las redes mediáticas a su disposición.

La lógica estratégica de Televisa está a la vista y no amerita mayor argumentación: el acceso a la información digital de los mexicanos les tiene sin cuidado. Sería iluso pedirle a una empresa voraz que renuncie a las oportunidades lucrativas que tiene a su alcance, incluso si es al costo de oponerse a una política que es considerada estratégica por la élite gubernamental en turno. En tal contexto, y dando por sentado que los consejeros del IFE advierten que su intrusión en la arena de la política de telecomunicaciones les coloca como adversarios de un órgano autónomo del Estado (la COFETEL) y del gobierno federal, su lógica estratégica se convierte en un tema de interés público crucial.

Al respecto, un personaje clave para desentrañar la red de complicidades y contubernios tejidos entre las estructuras estatales y los “poderes fácticos” es el consejero Lorenzo Córdova, a quien la mala suerte, el destino o las circunstancias le desnudaron el alma. Ustedes dirán si no. Unos cuantos días antes del apagón, el susodicho consejero tuvo a bien protagonizar a través del Comité de Radio y Televisión del IFE la singular decisión de exentar a las televisoras de la obligación de operar una pauta nacional y una pauta específica por entidad en los doce casos con procesos electorales en curso. La implicación práctica de dicha decisión es que los partidos y los candidatos en esas elecciones locales no dispondrán de un espacio propio para hacer propaganda sobre sus diagnósticos y propuestas locales y que, por lo tanto, los electores dispondrán de menor información sobre los perfiles de los candidatos y sus ofertas de representación. Dicho sin ambages: la decisión en comento benefició a las televisoras y, salvo mejor argumento, vulneró el derecho a la información de los electores.

El diligente protagonismo del IFE en la arena de la política de telecomunicación y el risible argumento de que lo hicieron velando por el derecho a la información de los electores tijuanenses, salvo alguna o dos honrosas excepciones, pinta de cuerpo completo al Consejo General y al consejero Córdova, cuyos dotes intelectuales no le fueron suficientes para refutar las puntuales críticas que le fueron señaladas por Aleida Calleja, presidenta de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (AMEDI), con motivo de la comentada exención sobre el doble pautado.

Así las cosas, las preguntas relevantes son, ¿a cambio de qué un reputado consejero electoral, supuesta cuota de la izquierda partidaria, promueve una decisión no sólo indefendible en el ámbito de la razón pública, sino a todas luces contradictoria con una política estatal vanguardista, con los esfuerzos de un órgano estatal que es par suyo (la COFETEL) y con el mejor interés público de estar a la altura de los imperativos de la era de la información?, y ¿a cambio de qué los consejeros que votaron a favor de estos despropósitos le secundaron?

Muy probablemente, la clave de las respuestas está en la renovación de la presidencia del Consejo General del IFE hacia el mes de octubre. Por una presidencia así, valga la paráfrasis, “bien que vale la pena correr el riesgo del ridículo”. A quienes piensan que esta consideración concede a Televisa mayor poder e influencia del que en realidad tiene, se le recomienda tener en cuenta los acuerdos y resoluciones que dicho consejo ha tomado siempre que han estado en riesgo los intereses de las televisoras, los espacios ocupados por personeros suyos en la Cámara de Diputados (la telebancada) y, lo que no es poco decir, la capacidad de negociación que les dan los recursos de la amenaza con el linchamiento mediático o las promesas de proyección.

No es de echar en saco roto la pregunta de ¿en manos de quiénes está la conducción de los órganos del Estado y, particularmente, de los llamados órganos autónomos? Las historias de vida, por fortuna, son indelebles. Si a la hora de indagar se encuentra que ellas encajan en la fina y pegajosa urdimbre de los llamados poderes fácticos, sorprendámonos más porque nada hicimos para impedirlo. La convocatoria pública para la renovación de la presidencia del IFE aún no se lanza, pero el proceso hace ya tiempo que empezó. El consejero Córdova ya se encuentra en campaña. Cierto. Le acompañan otros dos o tres con similares coqueteos y complicidades televisivas. Si cualquiera de ellos u otro similar prospera, el desenlace es simple: un tanto más al marcador de Televisa sobre el interés público democrático, que en el balance ya da una goliza.

*Analista Político

@franbedolla

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MORENA y los «dados cargados» para un fin

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AMLO y Adan Augusto

Franja Sur
Por René Alberto López

Tienen toda la razón Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, dos de las llamadas «corcholatas», cuando advierten con sutileza sobre la falta de «piso parejo» en la competencia en Morena por la candidatura presidencial.

Y es que se aprecia a todas luces que hay «dados cargados» desde Palacio Nacional a favor de Adán Augusto, secretario de Gobernación pues el presidente López Obrador le está dando toda la cancha para alcanzar un número aceptable, no penoso, a la hora de las encuestas.

El moverlo por todo el país para encabezar actos políticos o inauguraciones de obras, algunas que no son competencia de la Secretaría de Gobernación, tiene su explicación. Se trata de una estrategia presidencial para que lo conozcan en la mayor parte del territorio nacional y, como parte de la táctica, lo están inflando en encuestas de dudosa credibilidad para crear una percepción de crecimiento que está lejos de alcanzar.

Leer más: Estallido social y suspensión de elecciones en el 2024  – Los Ángeles Press

 

Hoy en las encuestas reales, las que conocen los otros contendientes y en Palacio Nacional, Adán Augusto no rebasa los diez puntos. Por eso, ni Monreal ni Ebrard ni Claudia Sheinbaum se quejan en voz alta. Apenas lanzan tímidos mensaje sobre que «debe haber piso parejo«.

En el fondo, saben que la intención real del presidente López Obrador es que su «corcholata paisanera» para la fecha de las encuestas reales, después de mediado de este año, no haga el ridículo y suba un poco más, que alcance un porcentaje aceptable. No se pueden dar el lujo en el poder que, por ejemplo, Gerardo Fernández Noroña termine arriba del secretario de Gobernación.

De este modo, al momento de ser usado Adán Augusto para reconocer los resultados de las encuestas contratadas por Morena para designar a su candidato presidencial, pueda darle legitimidad a la encuesta «ganadora».

Ése es el papel que le toca jugar al paisa Adán Augusto en la competencia, será el aspirante que levantará sin chistar la mano, ya sea a Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard, los morenistas que realmente traen los números para que en el 2024 el oficialismo presente un candidato realmente competitivo.

Hasta el momento de escribir esta columna la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, sigue siendo la «corcholata» preferida en el Palacio Nacional, a pesar del raspón que le han causado los accidentes en la línea del metro. El plan B del presidente López Obrador es el canciller Marcelo Ebrard.

Claro, los partidos que integran la Alianza va por México (PAN, PRI, PRD) saltarían de gusto que de Palacio Nacional impusieran al tabasqueño Adán Augusto, pero si de algo conoce López Obrador es de elecciones. Por supuesto que sería darse un balazo en el pie y, no lo hará.

Ahora bien, para los tabasqueños que apuestan por don Adán Augusto, no hacen mal en apoyar al paisano, sino todo lo contrario. El hoy secretario de Gobernación seguirá jugando en las ligas mayores de la política nacional, pero no será en la presidencia de México. Al tiempo.

Ahí se las dejo.

Twitter: @ralopez22 @el_papiro

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Arteleaks

De plagios, invenciones, literatura y periodismo

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janet cooke

El plagio no sólo se ha dado en México, hay casos célebres en otros países

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

El plagio es un tópico de moda. No hablo sólo de la barahúnda en curso entre nosotros -cuyo desenlace es más esperado que la ceremonia de los Oscar-, sino de una tendencia que se antoja tan universal y variada como la gastronomía.

Acá tenemos, entre otros casos conocidos -y a no dudar muchos que no han salido a luz-, a un expresidente, a profesores de la UNAM, del ColMex, de universidades estatales y desde luego el affaire de la FES, que no por cacofónico es menos penoso.

Pero los mexicanos no tenemos el monopolio de las trampas académicas. Un recorrido por el mundo revela un ramillete de mujeres y hombres públicos que a la manera vergonzosa del caballero del partido en el poder que ocupa una curul en nuestra Cámara de Diputados, también creyeron que las tesis son esquivos pergeños de la decadencia intelectual.

Un ministro de Defensa alemán, un presidente -en funciones- de Rusia, un ex primer ministro rumano, políticos gringos, un expresidente húngaro, estadistas españoles y una ex ministra de Educación eslovena, entre muchos otros, están en la lista de la pena ajena.

No debe extrañar que muchas de estas añagazas monográficas hayan sido descubiertas por académicos que ven con alarma el deterioro del clima en los centros de estudio. Acá tenemos a Guillermo Sheridan, de todos conocido 

En Alemania el profesor Martin Heidingsfelder es conocido como el cazador de plagiarios. Una de sus hazañas fue dar a conocer un trabajo recepcional plagiado y presentado en la Universidad de Ratisbona por un político que 25 años después se sentía muy seguro de su lugar en el espacio público. ¿Suena conocido?

No incurriré en la majareta de analizar las expresiones con que los (y las, para ser políticamente correcto) tramposos(as) han querido justificarse y que deben tener a Orwell revolcándose en su tumba, pero hay una que no tiene desperdicio.

El honor corresponde al peruano César Acuña, propietario de un consorcio de universidades, fundador de la Alianza para el Progreso y excandidato a la presidencia de su país.

Cuando se descubrieron las picardías y diabluras con las que obtuvo el doctorado por la Complutense, dijo muy serio: “No es plagio … es copia”.

Pero este choro mareador comenzó cuando comencé un repaso de las manchas que en el terreno del plagio adornan a mi profesión y que echamos bajo la alfombra con el eufemismo de “voladas”. 

Para leer más: Quiénes han sido denunciados por plagio en México: casos que crearon controversia (losangelespress.org)

 

Hay algunas burdas y tontas y otras que provocan hilaridad. Pero como muchos de los autores de las que conozco todavía andan penando por ahí y saben en dónde vivo, no las puedo citar. 

Así que compartiré dos del periodismo gringo, que al cabo están bien documentadas y tienen la ventaja de que puedo alzar el dedo y citar a FDR cuando se enteró de que Cárdenas había roto relaciones con la pérfida Albión: “What a peach!”

Se trata de los episodios de Janet Cooke de The Washington Post y de Jason Blair de The New York Times.

“Janet Cooke es una hermosa y vital negra con aire dramático y un extraordinario talento para escribir. También es la cruz que el periodismo -especialmente el Washington Post […] A los 26 años escribió una vívida y dolorosa historia sobre un heroinómano de ocho años a quien el concubino de la madre inyectaba periódicamente. La información se publicó en primera plana el domingo 28 de septiembre de 1980 y tuvo en vilo a la ciudad durante semanas. El 13 de abril de 1981 Cooke ganó el Premio Pulitzer.

“En las primeras horas del 15 de abril de 1981, Janet Cooke confesó que era una invención: Jimmy no existía, y tampoco el concubino. Desde ese momento la expresión ‘Janet Cooke’ se hizo sinónimo de lo peor en el periodismo estadounidense, tal como la palabra ‘Watergate’ significó lo mejor.”

Así inicia Ben Bradlee, el legendario director del Washington Post, el capítulo de su autobiografía dedicado a uno de los grandes escándalos periodísticos del siglo.

William Faulkner dijo que el novelista puede ser amoral y no vacilar ante nada que le impida completar su obra, pues en la literatura el fin justifica los medios. Mas en el periodismo ni el mejor de los fines justifica la inmoralidad en los medios. Evidentemente, la Cooke no sabía de Faulkner.

Ella fue, en palabras de Bradlee, “el sueño del periódico”: una negra con inigualables credenciales académicas, inteligente, audaz, gran reportera, políglota, vital y elegante. 

En sus primeros ocho meses en el Post firmó 55 notas, hazaña no menor. Pero sus falsificaciones eran más largas que la cuaresma: no se había graduado en Vassar, no había estudiado en La Sorbona, no era políglota … lo único cierto de su currículo fue que era negra, atractiva y que escribía muy bien.

¿Qué sucedió? En 1982 en una entrevista dijo que había inventado a Jimmy como consecuencia de la terrible presión interna del Washington Post, en cuya redacción se seguía viviendo el ambiente de competencia generado a principios de la década anterior con los éxitos del affaire Watergate

Al parecer oyó rumores de niños  drogadictos, pero como no dio con uno decidió inventar a Jimmy para aplacar a los editores del periódico que la presionaban para escribir sobre esos casos. 

Janet se equivocó. El dramático artículo sí merecía el Pulitzer, pero de literatura. Tiempo después de que la verdad quedara al descubierto para la eterna vergüenza del diario y de su director, Janet se casó con un diplomático y se mudó a París. En 1996 vendió su historia a la revista GQ y los derechos cinematográficos por un millón y medio de dólares. 

El Post ordenó una investigación interna que se publicó con entrada en primera y cuatro planas interiores. En su libro, Bradlee recuerda que tomó la decisión de que nadie revelaría más del asunto que el propio periódico. “De mis años en la marina aprendí que para salvar a un buque lo más importante es el control de daños.” Y el único control de daños era decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Quince años después apareció el testimonio de Jayson Blair, el reportero del New York Times que protagonizó uno de los grandes escándalos de la profesión al ser evidenciado como un contumaz y talentoso plagiario.

Fue un caso alucinante. A los 27 años se decía que iba en camino de convertirse en la versión negra de George Polk. En breve tiempo transitó de la escuela de comunicación al periodismo estudiantil, a las prácticas profesionales, al trabajo en medios, al ascenso rutilante y al despeñadero. 

Bastó que una colega detectara sospechosas similitudes entre un reportaje suyo y otro de Jason para sacar a luz una pasmosa historia de decepciones, mitomanía, artificios, embustes, enredos e invenciones que aniquiló las exitosas carreras de sus mentores y puso un ojo negro al legendario periódico que publicó los expedientes del Pentágono.

Desde el desorden de su pequeño departamento neoyorquino, Blair escribió reportajes y artículos sobre lugares que no visitó, con declaraciones de personas a las que nunca entrevistó y descripciones de paisajes que jamás vio, para las páginas de uno de los más influyentes rotativos del mundo. 

Por si te lo perdiste: SCJN desecha petición de renuncia de Yasmín Esquivel por plagio de tesis

 

¿El mayor fraude periodístico desde el escándalo de Janet Cooke? Sí y no. Jason se convirtió en el protagonista de la nota roja del oficio y levantó una ola que aún no pierde del todo su fuerza. 

La zarabanda obligó al Times a ofrecer disculpas a sus lectores y conducir una extensa pesquisa sobre las prácticas y conductas de la compañía para aplicar correctivos de fondo. Además fue una amarga lección para la arrogante empresa periodística cuyo lema es “All the News That’s Fit to Print” (“Todas las noticias que merecen ser publicadas”).

Blair pertenece simultáneamente a varias minorías: es negro, espléndido redactor, mitómano, drogadicto y alcohólico. Pero también es un enfermo bipolar a quien no se le diagnosticó a tiempo el cuadro maniaco-depresivo que se fue agravando bajo la presión de la brutal competencia profesional y las exigencias del diario, hasta que reventó.

En los periodos de euforia podía trabajar día y noche, viajar por el país y producir literalmente docenas de reportajes. Cuando lo atrapaba la depresión sus jornadas eran igualmente largas pero dedicadas al consumo de alcohol y cocaína, a la fiesta y al escándalo. 

Un día inventó el nombre de un entrevistado y de ahí en caída libre. Notas de otros diarios, reportes radiofónicos o de televisión y el archivo histórico del mismo Times, fueron los cotos en donde cotidianamente plagiaba para historias que hilaba y presentaba con su firma. 

Pero no había maldad en su conducta. Blair es bipolar. Cuando los editores del Times lo interrogaron, él sostuvo que, como es común en el oficio, citaba otras fuentes. Y realmente no tenía conciencia de las dimensiones de su desvío ético. 

“Engañé a las mentes más brillantes”, diría en una entrevista poco después de su desafuero. Y así fue. También humilló y desilusionó a amigos, colegas y conocidos que lo apoyaron cuando era investigado porque supusieron que se trataba de un caso de discriminación racial. En palabras de uno de los ofendidos, puso en peligro los logros profesionales de las minorías en el periodismo yanqui.

Blair no pretende justificarse. Su memoria del episodio, Incendiar la casa de mi amo, no es una diatriba contra el establishment blanco, anglosajón y protestante confabulado contra el negro que lo desafió. No. Jason acepta que él mismo destruyó “la morada de su amo” -es decir, su propia vida, en parodia del versículo bíblico. 

Además, como lo hiciera el novelista William Styron en su conmovedor Memoria de la locura, da una voz de alerta contra la amenaza de una enfermedad silenciosa que, como el cáncer, puede matar si no es tratada a tiempo: la depresión.

Reseña: Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

 

Tal vez sin proponérselo, el libro también arroja luz sobre un territorio por definición oscuro: la vida interna de los medios. Las empresas de noticias son las más agresivas militantes a favor de la transparencia para el resto del mundo y los demás mortales, mas pídaseles reciprocidad y brincarán como demonios y denunciarán ataques “a la libertad de expresión”. 

Esto pasa en todas partes, pero el libro de Jason y el caso de Cooke permiten una comparación interesante: acá es muy fácil plagiar, mentir, calumniar y difamar con impunidad. Allá, la presión del mercado obliga, por lo menos, a un fariseico mea culpa.

Amén. 

5 de febrero de 2023

 

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

 

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Aplastar al adversario, como antaño

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Carlos Salinas de Gortari y Manuel Bartlet

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

La sumisión tiene signos casi hitlerianos. El líder “moral” de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, de inmediato se plegó. Mientras, las llamadas “corcholatas” hacían genuflexiones en el Congreso para ratificar su fe ciega en el proyecto del que ahora es el nuevo patriarca: Andrés Manuel.

Se empiezan a cerrar los espacios. Se puede sentir el miedo que en la élite política ya infunde quien, a partir del pasado 31 de enero del 2023, se erigió en el guía de un proyecto social pseudo marxista que hasta el momento sólo ha incrementado la pobreza y la corrupción.

La amenaza está puesta para los que no piensan igual que él y se le oponen. “… Estamos viviendo en un momento de definiciones y esta ancheta está muy angosta. No hay para dónde hacerse. Es estar con el pueblo o con la oligarquía. No hay más, ni hay justo medio”, advirtió al ubicar a Cárdenas entre sus adversarios.

Resulta aberrante escuchar este deslinde, cuando varios de los pilares del salinismo están insertos en el actual régimen. Ahí están Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Germán Larrea, éste último futuro dueño de Banamex, a través de Grupo México, según se supo la semana pasada por boca del propio presidente.

Hay pérdida de autoridad moral cuando López Obrador admite que personajes como Daniel Chávez Morán, accionista de VIDANTA, se convierta en uno de sus principales asesores y protector de su hijo José Ramón, en Houston, en donde ejerce como asesor, no sabemos con base en qué título profesional.

Es excesivo, sobre todo porque en estos 5 años de gobierno, tenemos 3 millones de personas más en la pobreza extrema, para redondear un total de 46 millones en esa situación, con un incremento del 12% sin acceso a los servicios de salud y un país que ocupa el lugar 139 de 189 en evaluación de Estado de Derecho.

Es, sin duda, el gobierno más violento de cuantos ha habido después de la Revolución Mexicana, con más de 140 mil crímenes violentos; opacidad total en el 90% de los contratos que firma el gobierno federal con el sector privado. Hay ineficacia y fallas operacionales en todos sus proyectos estelares.

Aun así, amenaza al pueblo, por lo menos a 60 millones que no piensan igual que él y que tienen claro que las becas y pensiones no es dinero que salga de la bolsa del mandatario. Es parte de los impuestos que recauda mes a mes la 4T y que muchos pagan religiosamente y sin escape.

Pero, como advertimos a inicio de año, la radicalización ya empezó y, en efecto, vienen los tiempos de definiciones, los tiempos de “corcholatas”, de profesión de fe. A partir de ahora, la única manera de mostrar inconformidad será caminando por las calles.

El mandatario ha olvidado quiénes fueron sus apoyos en los tiempos de transición. No sólo arrinconó dialéctica y simbólicamente al ingeniero Cárdenas. Prácticamente lo mandó a la jubilación intelectual. Él ya no podrá ni emitir opiniones en grupos que cuestionen el autoritarismo del actual régimen.

El mundo al revés 

A 35 años de aquel episodio, cuando militares armados cortaron cartucho en los sótanos de San Lázaro para impedir el intento de la oposición de abrir los paquetes electorales de aquella elección de 1988, AMLO ha olvidado todo. Ahora las cosas son al revés.

Dejó en el olvido ese episodio del pasado. La elección robada a Cuauhtémoc Cárdenas quedó sepultada. Manuel Bartlett, la mano que meció la cuna, hoy goza de cabal salud protegido por la 4T, y los AMLOISTAS entonan el himno nacional, pero para defender el ingreso de militares armados.

El que fuera reverenciado como “líder moral de la izquierda”, hoy se encuentra con un pie dentro del grupo de los “conservadores moderados” adversarios del gobierno de López Obrador. El ejército tiene el permiso de entrar con sus fusiles FX-05 calibre 5.56 mm, para empezar a acostumbrarnos.

Es una actitud infame, que las llamadas “corcholatas” deberán tener en mente a partir de noviembre, cuando se decanten las encuestas en favor de alguno de ellos. Así como AMLO trata hoy a las instituciones, en particular al INE, así los tratará a ellos.

Si piensan que tendrán independencia, están muy equivocados. Es claro que López Obrador no es partidario de la autonomía y, contra su promesa de hacerse a un lado, él meterá la mano -y todo el cuerpo- en el momento que no le guste el rumbo de la campaña del aspirante.

Él mantiene la idea y es cierto, de que sigue siendo el factótum de la elección del 2024, pero tiene preocupaciones. De hecho, las primeras señales de alarma se encienden, curiosamente en las elecciones del Estado de México y Coahuila, que podría perder ambas.

El enojo de Andrés Manuel 

El enojo de Andrés Manuel viene, no sólo por la diáspora de intelectuales de izquierda que sus excesos han provocado. No sólo es Cuauhtémoc Cárdenas, ahí está Adolfo Gilly entre otros, por el deterioro ético e ideológico que ha sufrido su partido tras el abordaje al poder.

En el Estado de México, en el 2018 Morena gobernaba 62 de los 125 municipios de la entidad junto con el PT y el Partido Verde. Contra todo lo que se piensa, el otrora poderoso PRI sólo tenía 20 municipios en su poder. En el 2021, el efecto López Obrador se desplomó.

El PRI ganó alrededor de 50 municipios; actualmente ese partido, junto con PAN y PRD, gobiernan más de 77 y, sumado Movimiento Ciudadano y otros partidos, la oposición gobierna más de 87 municipios en dicha entidad.

En la ciudad de México el panorama es similar. En el 2022 sufrió su primer desencanto cuando vio que la capital de la república se fracturó dramáticamente entre Morena y oposición. Desde entonces elaboró su discurso en contra de las clases medias individualistas, aspiracionistas y de “intelectuales orgánicos”

La llamada “izquierda” ha fracasado, carcomida por su propia voracidad desde que el PRD asumió el poder en el gobierno de la Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza y luego con el propio López Obrador. Paso a paso, ha perdido el piso ético que debiera haber cimentado sus estructuras.

El PRD, como ahora ocurre con MORENA, vivió un acelerado proceso de corrupción que ahora sólo deja ver grupos que se disputan el poder, pero sin compromisos éticos. Morena está lejos de representar los intereses del pueblo. La sociedad no está dentro de ese partido.

Morena se mueve bajo los dictados de un nuevo líder “moral”, que piensa que, repartiendo becas a jóvenes, o pensiones a gente de la tercera edad, cumple un objetivo social. Eso dista mucho de ser democrático. Hay suciedad y perversión detrás de esas acciones.

La carnicería

En suma, resulta desproporcionado, brutal, infame, el deslinde que hizo AMLO la semana pasada para arrinconar a Cuauhtémoc Cárdenas. Aquel 1988 quizá ya está muy lejos de la memoria, sobre todo de los jóvenes de ahora que no nacían cuando el régimen priista controlaba las elecciones en todo el país.

En aquel entonces no existía credencial para votar con fotografía. Antes de ese año no había un sólo gobernador de oposición. El Senado era completamente priista. De los 300 distritos electorales para formar la Cámara de Diputados, sólo 11 eran de oposición. Los de representación también eran del PRI.

En 1976 sólo se registró un candidato a la presidencia de la república: José López Portillo. Los medios periodísticos eran absolutamente controlados por el PRI. En 1988 el secretario de gobernación, Manuel Bartlett, fue quien anunció la caída del “sistema” de conteo electoral que frenó la derrota de Carlos Salinas de Gortari.

Todo esto lo relata Fernando Vázquez Rigada, en un pequeño video de unos minutos, que pone en relieve el brutal retroceso que pretende imponer AMLO a través de su famoso Plan B. Quiere desbaratar literalmente al INE, romper todas sus estructuras y echar a la calle a más de 6 mil funcionarios electorales.

Así como impuso el cambio de la aviación de carga al AIFA; la construcción de ese aeropuerto; el trazo de un Tren Maya que será todo, menos de los pobres; un sistema pensionario que entregue “gananciales” a las Fuerzas Armadas. Eso es lo que está en juego en nuestros días. Nada más, ni nada menos.

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