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Feminicidios y trata sexual

Marlen Amox, la dieron por muerta pese a rastros de vida en Juárez

Marlen Amox fue reportada como desaparecida y en menos del mes la fiscalía la presentó a los medios como restos óseos, aún con evidencia de estar viva

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Por Guadalupe Lizárraga

CIUDAD JUÁREZ, México.- Marlen Amox Fernández fue desaparecida el 30 de julio de 2012 en Ciudad Juárez. Con veinte años de edad y un hijo de un año, su caso sin embargo no es igual a los más de 200 feminicidios sin resolver y más de 300 reportes de desaparecidas en el último año en esta región fronteriza. La diferencia es que su madre, Emilia Fernández, presentó evidencias contundentes ante la fiscalía de que su hija estaba viva y las autoridades insistieron en darla por muerta con la completa obediencia de los medios de comunicación.

La Fiscalía del Estado activó el protocolo Alba, después de que le negara a la madre levantar el reporte de desaparecida porque su hija «era mayor de edad». La Fiscalía de Género confirmó «el hallazgo» de unos siete restos óseos junto con objetos personales de mujer, que desconoció con firmeza la madre como propiedad de su hija, y aún así la fiscalía presentó el caso ante los medios de comunicación como un feminicidio más ahora con el nombre de Marlen Amox Fernández.

La desaparición de Marlene

Marlene salió de su casa con una amiga, y dijo a su madre que “iba a ir a un mandado”, la tarde del 30 de julio. Ya no regresó a su casa para dormir, y su madre empezó a buscarla. La amiga dijo que se la habían llevado dos personas, un hombre y una mujer, que le habían ofrecido trabajo en un puesto de hamburguesas.

Fue a levantar un reporte a la fiscalía y le dijeron que no procedía por ser mayor de edad. Hasta el quinto día, el 4 de agosto, a insistencia de la madre a las autoridades fue que levantaron el reporte de la desaparición de su hija ante el Ministerio Público.

Antes, el 2 de agosto, la madre tenía una llamada perdida en su teléfono y se lo dio a la fiscalía para que rastreara el número. Ese mismo día la vecina, amiga muy cercana de Marlen, recibió dos llamadas, una no alcanzó a contestar y en la segunda vez pudo reconocer la voz de Marlen en un gemido lastimoso.

En un lapso de dos horas, de diez a doce de la mañana de ese mismo día, la vieron en la colonia tres personas conocidas de la familia. Una de ellas escuchó a Marlen muy nerviosa que decía por teléfono: “No venga, porque está mi mamá en la casa”, según el testimonio dado a la madre.

La fiscalía publicó en los medios que se activó el protocolo Alba el seis de agosto en busca de Marlen. Pero ignoraron a la madre sobre la información que aportó de los vecinos que la vieron cuatro días antes y de las llamadas que hicieron a su teléfono.

Otro vecino, el siete de agosto, incluso habló con ella, y después la vio que se fue con una mujer morena con aspecto de “chola”, especifica. Según, el testigo, Marlen le preguntó si tenía una casa de renta, y mientras respondía caminaron juntos del parque hacia su tienda. Después, Marlen se fue a hablar con la mujer de aspecto de “chola”, y el testigo ya no la vio más.

La última persona que la vio fue el 14 de agosto. Le dijo a la madre que había visto a Marlen de muy cerca, la saludó, pero la vio “muy rara, como si estuviera drogada”.  Dijo Emilia que cuando la vieron los vecinos no sabían que Marlen estaba desaparecida, «hasta que se enteraron por las noticias de la televisión».

La noticia de la muerte

El 12 de septiembre, Emilia Fernández recibió una llamada de la fiscalía. Era la psicóloga María Guadalupe Torres para preguntarle cómo se sentía, si podía aguantar una mala noticia. Emilia sorprendida y haciéndose fuerte, preguntó porqué. La funcionaria dijo que “había salido positivo el examen de ADN de su hija en uno de los restos óseos”.

A partir del caso de Adriana Sarmiento, desaparecida a los 15 años de edad, en 2008, que estuvo guardada en la morgue por tres años con evidencias manipuladas por las propias autoridades, la fiscalía pide muestras de ADN a los padres que reportan a sus hijas como desaparecidas. A los cuerpos o restos óseos que van reportando como “encontrados”, les realizan el examen y dan aviso a los padres si corresponden a su hija. En estas tareas han pasado varios años por cada caso y aún se encuentran en la morgue varias decenas de cadáveres sin identificar. Sin embargo, en el caso de Marlen la situación no cumplió con la rutina de indiferencia y largo tiempo, y sorprendieron a Emilia dándole la noticia de su hija, 44 días después de que fue desaparecida.

Emilia, al escuchar a la psicóloga, quedó estupefacta y fue otra funcionaria responsable de la investigación, Aidé Guzmán, a quien correspondió ratificar por teléfono la noticia de la muerte de Marlen Amox Fernández. Incrédula, la madre da cuenta de nuevo de los detalles sobre las personas que vieron a su hija, las fechas y las circunstancias. Pero ya nadie escuchó del otro lado del auricular. Para las autoridades, Marlen ya era un grupo de restos óseos.

Ernesto Jáuregui Venegas, titular de la Fiscalía de Género. Foto: El Monitor Parral

La versión de la fiscalía

La Fiscalía de Género afirmó haber encontrado los restos óseos de Marlen el 26 de agosto. La madre dijo que “no era creíble su versión, porque a su hija la habían visto los días 2, 7 y 14 de agosto, no podía quedar sólo en siete restos óseos en tan sólo doce días”.

Un comandante de la policía estatal le preguntó porqué no creía que fuera Marlen y ella respondió que esa información ya se la había dado a la licenciada Aidé Guzmán, de la fiscalía. “Me enteré de que vinieron a hablar con los vecinos y ellos les dijeron lo mismo que me habían dicho a mí”, explicó Emilia, «hasta el número de teléfono que se registró en mi celular el 2 de agosto, se los dí y dijeron que ellos no podían rastrear el número porque no estaban autorizados».

El titular de la Fiscalía de Género, Ernesto Jáuregui Venegas, declaró a los medios el 5 de septiembre que no había avances en las investigaciones de feminicidios.  Jáuregui señaló: «los peritos están investigando y al momento no hay alguna información nueva de los casos de feminicidios». Pero siete días después, el 12 de septiembre le dieron la noticia a Emilia Fernández que estaba prácticamente resuelto el feminicidio de su hija.

Según lo publicado por los medios locales, la fiscalía encontró restos óseos que corresponden a Marlen, en dos partes: el 26 de agosto y el 10 de octubre. Un boletín de prensa con imprecisiones e inconsistencias lógicas reproducido por los medios es la prueba de la fiscalía para sostener que los restos son de la joven Amox.

El 11 de octubre a las 3 de la tarde llamaron por teléfono a la madre para que se reuniera con el genetista Elmer Castañón, la antropóloga Liliana Dorantes, la psicóloga María Guadalupe Torres y la licenciada Aidé Guzmán. “Ellos querían presentarme el reporte de ADN supuestamente de mi hija y de cómo encontraron las evidencias, pero me los mostraban en fotografías, la ropa, el cráneo con pelo, y los demás restos”, señaló la madre.

Emilia no aceptó sólo ver las fotografías y después de insistir mucho en ver las evidencias directamente, la funcionaria Aidé Guzmán le dijo que “por respeto al difunto no le podía enseñar los restos óseos”. Emilia respondió ya enérgica: “precisamente por respeto a mi hija déme esa oportunidad, porque soy su madre, y ella hubiera querido que la buscara. No se molesten, pero es mi hija y quiero estar segura”.

¿Por qué no puede ser Marlene?

Para el lunes 15 de octubre, Emilia Fernández se presentó en la morgue a las siete de la tarde con los empleados de la fiscalía a excepción de Aidé Guzmán, quien fue la funcionaria que ocultó información. También se opuso a la madre a que viera las evidencias directamente y colaboró para dar la noticia en los medios de comunicación. En ese día la sustituyó el agente Eduardo Villarreal. A Emilia la acompañaron su esposo, su hija mayor y la representante jurídica del Comité de Madres con hijas desaparecidas de Ciudad Juárez, la abogada Francisca Galván Segura.

“Toda la ropa se parecía mucho a la de mi hija”, dijo Emilia Fernández, “pero no coincidía en la talla”. La hija de Emilia es talla L, y la ropa que le presentó la fiscalía era talla más grande, 2XL. La talla de sus zapatos era 4.5 o 5, y la fiscalía presentó un par de tenis de número 3. La ropa, dice Emilia, «estaba como nueva, limpia, junto a la ropa de otras víctimas que tenían sangre o estaban amarillentas y sucias».

Un collar de fantasía que traía Marlen estaba en excelente estado, «brillaba todavía», dijo uno de los acompañantes de Emilia, cuando por la supuesta descomposición del cuerpo tendría que haberse deteriorado. «La pantalonera también era una talla diferente a la de Marlen, no coincidía con su estatrura».

Tampoco coincidía el pelo, de acuerdo a la identificación de la madre, quien tocó y revisó el grosor del cabello, y revisó el cráneo y la dentadura. “Estoy cien por ciento segura que no es mi hija”, dijo Emilia, “mi hija no tiene esa forma de cráneo, el de ella es muy redondo y sus dientes son muy peculiares, no son los que están ahí”.

Cuando salió Emilia de la morgue con sus acompañantes, la psicóloga Guadalupe Torres le dijo: “señora, hasta le cambió el semblante”. Y Emilia respondió: “Claro que sí, porque no es mi hija. Se equivocaron”.

Emilia Fernández dijo que todos se habían quedado “calladitos”, reiteró: “no dijeron nada”, sólo se despidieron.

Antropóloga física Liliana Dorantes en el SEMEFO de Ciudad Juárez Foto: antropologiafisicaparaque.blogspot.com

Inconsistencias también en el análisis forense de ADN

Emilia se basó en el conocimiento de su hija y de sus objetos personales para identificarla. Sin embargo, cualquier análisis forense de ADN pasa por un proceso científico que de acuerdo a la Guía de prácticas idóneas forenses de Naciones Unidas, el análisis de ADN para identificar restos humanos es un proceso que comprende al menos cinco pasos y conlleva una serie de precauciones y comparaciones, en condiciones estables, es decir, teniendo todos los elementos para la práctica que determinan su fiabilidad.

El tiempo promedio para un análisis forense es quince días a tres meses, de acuerdo al antropólogo Fredy Peccerelli, autoridad en la materia por su trabajo destacado en Guatemala en la identificación de restos humanos y evidencias de la dictadura. Ya en entrevista para Los Ángeles Press, Peccerelli había dicho que en estos casos de Ciudad Juárez «era más importante revisar que los procedimientos de análisis de ADN fueran acreditados de acuerdo a las normas de calidad internacional y las autoridades tenían que considerar las angustias familiares».

Pero la fiscalía no consideró ninguna de esas sugerencias. En el caso de Marlen Amox, además de lo dicho por la madre respecto a la forma del cráneo, tipo de cabello, dentadura y talla de ropa que no coincide con los datos de la fiscalía, el último día que la vieron los vecinos fue el 14 de agosto, y la fiscalía dijo haber encontrado restos óseos el 26 de agosto y el 10 de octubre.

Los primeros restos fueron supuestamente encontrados el 26 de agosto, y según la fiscalía realizó el examen de ADN y fue muy puntual en dar el resultado a los quince días, el 10 de septiembre. Sin tener todos los elementos de prueba, la fiscalía informó a la madre que se trataba de los restos de su hijael 12 de septiembre.

El segundo «hallazgo» de restos óseos ubicados en área cercana a la maquiladora Electrolux, según la fiscalía, fue el 10 de octubre. Para el 25 de octubre, siendo eficientes y rápidos, estarían los resultados del ADN, «en condiciones estables» como sugiere antropólogo Peccerelli. Pero a la madre le informaron siete días después del supuesto hallazgo. Esto es que no cumple el tiempo estándar para la práctica de un análisis forense.

Otra inconsistencia es que los restos óseos son presentados con una degradación total del tejido blando que no corresponde al tiempo de muerta que dice tener la fiscalía. Los restos óseos están limpios. La respuesta que da a ello la fiscalía, es que la fauna del desierto se ha devorado todo el tejido blando, dejando sólo fragmentos de la estructura ósea y cráneo en una sombra de grasa sobre el suelo.

Ciudad Juárez es una ciudad donde sus autoridades forenses se han caracterizado por tardar años en el análisis de ADN, y con un proceso poco fiable porque no son pocas las madres que han solicitado un segundo dictamen sobre los restos de sus hijas, aunque la mayoría no denuncia por miedo a las mismas autoridades.

La complicidad de los medios

El 17 de octubre, la Fiscalía del estado de Chihuahua dio la noticia de la muerte de Marlen Amox Fernández en los medios de comunicación, pese a que dos días antes la madre negó que fueran los restos de su hija. Ninguno de los medios que recibieron el boletín con la información se dio a la tarea de preguntar la versión de la madre, menos de investigar si los fragmentos óseos podían ser de otra víctima.

Periódicos impresos y digitales, como La Jornada, OEM, Noticinco, Canal 44, Televisa, fueron algunos de los medios mexicanos que reprodujeron la versión completa de la fiscalía. “Yo nunca autoricé para que se diera esa información”, dijo la madre. Tampoco la fiscalía le avisó que lo haría. Y la madre se enteró de lo publicado por los medios porque llegaron vecinos, familiares y amigos a darle el pésame a su casa.

“Tengo miedo de empeorar las cosas, porque pienso que si está viva, ahora me la vayan a matar a propósito”, dijo Emilia Fernández.

 

 

 

Un «ola» se escribió desde el perfil de Marlen Amox, después de que los medios anunciaron su muerte Foto: LAPress

Después de anunciar su muerte, hubo actividad en su Facebook

El 18 de octubre, poco antes de la cinco y media de la tarde, en el perfil de Facebook de Marlen Amox Fernández se dejó un mensaje desde su cuenta. Sólo fue una palabra que dice “ola” y unos gráficos identificados como coreanos o chinos que representan signos de admiración. El hermano de Marlen, Jaciel Amox, respondió el mensaje, diciendo que la quería mucho. Pero ya no hubo respuesta.

La familia de Marlen ha interpretado este mensaje como un indicio de que está viva, y que lo hizo de esta manera para no poner en riesgo a más personas, porque seguramente se enteró de la noticia de la fiscalía al darla por muerta. De cualquier manera, la fiscalía ha ignorado esta actividad en la popular red social que aún se puede constatar en su perfil de Facebook.

Para la madre de Marlen los restos óseos que tiene la fiscalía no son de su hija, y así lo ha hecho público. Ha rechazado aceptar los restos ante los medios, y seguirá buscando a su hija.

Las falacias de los medios de comunicación 

Aquí se muestra un par de ejemplos de los errores que han cometido en la cobertura periodística del caso de Marlen Amox Fernández. Se trata de medios de reconocido prestigio, y que sin importar el dolor de la familia, incurren en imprecisiones e inconsistencias en favor de la fiscalía.

El Norte digital dio la noticia del hallazgo de restos óseos sobre la información aportada de la Fiscalía de Género el 17 de octubre. Pero no indagó otra versión ni preguntó a la familia. Fue hasta el 8 de noviembre que publicó una entrevista con la abogada Francisca Galván dando la versión de la familia y del rechazo de los restos óseos.

Televisa regional publicó:

«De forma preliminar se sabe que los restos son de la jovencita Marlen Amox Fernández, desaparecida el 30 de junio de este año. En su perfil de una red social, indica que desde el día 18 de agosto esa página web no muestra movimientos o cambios, pero ahí mismo se indica también que esa joven seria originaria del estado de Oaxaca.»

La fecha de desaparición es incorrecta y respecto a la red social a la que alude el medio, tuvo actividad el 18 de octubre, después de dar a conocer su muerte.

El diario La Jornada, en una nota firmada por dos corresponsales, Rubén Villalpando y Silvia Chávez, publica el 19 de octubre una inconsistencia lógica en las fechas y destaca que la fiscalía tiene una certeza del 99 por ciento. Un porcentaje, por demás, imposible en las condiciones en que se encontraron sólo siete piezas óseas. Otro error es la edad de la joven, a la que le atribuyen 18 años, cuando tiene 20 años. El diario publicó:

«Parte del cuerpo fue encontrada el 26 de agosto en un rastreo efectuado por 61 policías el 11 de octubre. Se identificaron siete piezas.»

Si el rastreo fue el 11 de octubre, cómo pudo encontrarse el «cuerpo» el 26 de agosto. Y porqué otros medios publicaron la fecha del «hallazgo» el 10 de octubre. Los corresponsales de La Jornada se refieren a un «cuerpo», pero en la misma línea dice que son «siete piezas», lo que ya no es un cuerpo, sino restos óseos sin nada de tejido blando.

El siguiente párrafo del diario mexicano La Jornada dice:

«El sábado anterior, la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género notificó a la mamá de la joven que los restos son de su hija y que las pruebas tienen una certeza de 99 por ciento.»

Los corresponsales de La Jornada dan la versión oficial atribuyéndole a la fiscalía la veracidad absoluta de los hechos, pese a las graves inconsistencias en este caso. No obstante, La Jornada no es un diario que desconozca que en los miles de casos de feminicidios perpetrados en 19 años, ninguno se haya cerrado judicialmente de manera satisfactoria y convincente para los padres de las víctimas, abonando a la justicia.

 

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Feminicidios y trata sexual

Policía de Cancún reprime y agrede a periodistas y activistas durante protesta por feminicidio

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Por Ignacio García 

Elementos de la policía de Cancún, Quintana Roo, reprimieron con balazos una manifestación de activistas feministas que protestaban por el feminicidio de Bianca Alejandrina Lorenzana Alvarado, por lo que resultaron dos periodistas que cubrían la movilización.

Alrededor de 400 mujeres activistas que se manifestaron a las afueras de la Fiscalía General de Justicia del Estado fueron repelidas por parte de elementos de la policía de Cancún, por lo que la periodista Cecilia Solís y el reportero Roberto Becerril resultaron lesionados.

La comunicadora fue herida en el pie izquierdo, mientras que Roberto Becerril fue lesionado en el hombro, aunque también la reportera Selene Hidrogo fue agredida, por lo que los tres periodistas fueron trasladados a la Cruz Roja mexicana, pero las dos primeras fueron internadas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las manifestantes exigían justicia por el feminicidio de Bianca Alejandrina Lorenzana, cuyo cuerpo descuartizado fue localizado en un basurero, por lo que pintaron algunas paredes del ayuntamiento de Cancún, situación que provocó que los policías dispersaran la protesta con balas.

Los policías locales detuvieron a 20 personas supuestamente involucradas con las pintas al ayuntamiento y a la fiscalía estatal, mientras que el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, se comprometió a esclarecer el feminicidio de Bianca Alejandrina, pese a las acciones de violencia contra las manifestantes.

Tras las agresiones contra los periodistas que cubrían la movilización, alrededor de cien comunicadores de distintas regiones de esa entidad se manifestaron sobre la Glorieta de Ceviche para exigir justicia por la violencia que sufren los reporteros en México diariamente.

Según las autoridades estatales, el director la Policía Municipal de Benito Juárez en Cancún, Eduardo Santamaría, ordenó disparar a los manifestantes, pese a que los uniformados no portaban armas de salva, por lo que este día fue destituido por su responsabilidad en las agresiones a los periodistas y manifestantes.

 

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Feminicidios y trata sexual

Poder Judicial suspende nuevamente a jueces del caso Abril por liberar a presunto feminicida

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Por Ignacio García

CDMX.- El Consejo de la Judicatura de la Ciudad de México suspendió temporalmente a los jueces Federico Mosco González y Luis Alejandro Díaz Antonio, investigados por conceder la libertad al ex esposo y principal sospechoso del feminicidio de Abril Pérez Sagaón, el 29 de noviembre de 2019.

El poder Judicial de la capital del país señaló que para no transgredir la imparcialidad con la que se deben conducir mientras tenga vigencia la indagatoria administrativa en su contra, por lo que pretende que se agilice el proceso de investigación en torno a la actuación de los juzgadores en la sentencia de liberación del presunto feminicida.

Aunque hasta el momento el Poder Judicial capitalino no ha referido si existe algún tipo de responsabilidad en el caso Abril, se determinó que al ser figuras públicas están sujetas al escrutinio público por su actuación en la impartición de justicia en la Ciudad de México.

Una vez que se reanuden las actividades presenciales en el Poder Judicial de la Ciudad de México continuarán las investigaciones en torno a los dos juzgadores para determinar su responsabilidad en dichos incidentes.

El pasado 16 de abril el Consejo de la Judicatura ordenó que ambos jueces fueran reincorporados pero en esta ocasión como juzgadores de trámite, por lo que únicamente se encargarían organizar documentos, pero no de la toma de decisiones, sin embargo, ante la presión ciudadana, por medio de la platafora Change.org, con la que se obtuvieron casi 34 mil firmas, volvieron a suspenderlos.

Los juzgadores son acusados de haber permitido la liberación de Juan Carlos “N”, ex esposo de la víctima, quien previamente había sido señalado de intento de feminicidio, por lo que a las tres semanas de haber sido liberado, Abril fue asesinada en la vía pública.

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Con voz propia

El abominable asesinato de Ingrid Escamilla

Un nuevo feminicidio cimbra la consciencia en CDMX, el de Ingrid Escamilla

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Enrique Domínguez Gutiérrez

Ni la letrina más asquerosa que hayamos visto en nuestra vida merece la deposición de un individuo que asesina a sangre fría y comete un acto tan repulsivo como asesinar a su mujer a puñaladas y desollarla. Una realidad en el que una vez más otra joven mujer es víctima por parte de su pareja, un energúmeno, loco, sádico y desquiciado personaje.

El 8 de febrero, Ingrid Escamilla, de 25 años, fue privada de su vida por su propio esposo de la manera más artera y vil que se tenga memoria en los últimos años. Apuñalada, desollada, desmembrada. Una gran consternación e indignación en muchos ámbitos de la sociedad mexicana se manifiestan y piden castigo a Eric Francisco Robledo Rosas, aunque, sea cual fuere la justicia aplicada, nada reparará el daño acontecido tanto para la víctima como para sus familiares.

El problema es muy serio y merece gran notoriedad por tratarse nuevamente de un acto misógino, pues un crimen así no tiene por qué volver a ocurrir. No se trata solo de Ingrid, hay cientos de mujeres que son asesinadas años tras año por el hecho de ser mujeres. Algo que nos debe llevar a plantearnos el papel que tenemos en esta sociedad.

Es de ofrecer una disculpa post mortem a las víctimas por parte de una sociedad que no ha sido capaz de frenar esta situación tan dolorosa que deja a las mujeres viviendo en un mundo de terror e incertidumbre, al tener que cuidarse en todo momento de la violencia, atacantes, violadores y en el peor de los casos; carniceros deshumanizados.

Desollar, desmembrar, descuartizar, arrojar las vísceras por el drenaje y odiar de esa manera no es concebible y resulta increíble en un mundo aparentemente civilizado donde el infierno está más cerca de lo que imaginamos o simplemente estamos inmersos ya en él.

Existe aún el prejuicio y el machismo latente que se mantiene en la sangre como un modo de atentar contra la integridad de una mujer y descargar la ira irracional de psicópatas que no se detienen ante nada. El odio es parte de ellos y establecen como premisa su propio egoísmo para sentirse superiores y enarbolar carencias propias de una mentalidad retrógrada que son desquitadas por decenas de formas en perjuicio de la mujer.

De acuerdo a los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en 2015 se registraron 411 feminicidios, en 2016, 600; en 2017, 736; en 2018, 861 y en 2019, 940, es decir, de 4 años a la fecha el aumento fue del 128 por ciento.

Rabia, encabronamiento e incluso impotencia es un claro ejemplo de justos reclamos para que se tomen acciones inmediatas dejando a un lado la tibieza de las autoridades. Como reacción, la digna manifestación de mujeres tiene que ser mediática.

Es urgente enfocar los reflectores y emprender de inmediato leyes que promuevan la denuncia rápida sin burocratismos ni trabas para la atención efectiva a mujeres que sufren de cualquier tipo de maltrato.

Denunciar y señalar al agresor no es una tarea fácil, sobre todo, si se trata de efectuar dicho trámite en alguna agencia del ministerio público o en una alcaldía. Es necesario que se presenten pruebas físicas de maltrato, en la mayoría de los casos no existe la atención psicológica a la mano y las penurias de una mujer al hacer señalamientos. No es precisamente algo que se caracterice por ser algo sencillo pues la vulnerabilidad, el agobio psicológico y el abatimiento generan la indefensión al aportar datos y sacar a la luz una serie de vejaciones que en ocasiones resultan indignas para la denunciante, ya sea por pena o por temor a actos pendencieros del agresor.

No dejemos que un acto deshumanizado se normalice en nuestras vidas. El juicio ligero a las mujeres que protestan es una mera reacción de insensibilidad. Pero el silencio profundo ante el fenómeno de los feminicidios, es algo que no podemos perdonarnos como sociedad.

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