Manuela Covini, artista alemana que se traslada entre los sueños de la realidad #CDMX

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Por Claudia Martínez Sánchez

La búsqueda de la armonía que Manuela Johanna Covini explora en los orígenes de los pueblos, simbología numérica y exactitud cuántica, lo manifiesta en su arte como en la creación de un universo cosmogónico en la que nos traslada a diversidad cultural. Nos retrata un profundo sentir de su curiosidad en la divinidad de la valoración de la vida, el amor por el universo mediante los objetos que para ella no solo tienen el valor de un objeto, sino más bien del valor de los códigos como un lenguaje de nuestros antepasados con la actual civilización.

Para Manuela Covini, el arte es algo que va más allá. Ve su trabajo artístico como una interacción que cuenta cómo la vida encuentra sus propios límites subjetivos. Sus narraciones no tienen una acción clara; son escenificaciones que inicialmente niegan al espectador la posibilidad de orientarse en tiempo y lugar.

Además de explorar el tema de la simultaneidad de la memoria y el presente, evoca sueños con la realidad fusionada en una dualidad con la mentira y la verdad.

Los hallazgos sobre el medio ambiente, el clima, la nutrición o la era de los hallazgos contribuyen a la reconstrucción de culturas pasadas. Los objetos y las cosas siempre parecen contar sobre los espacios concretos.

La artista conceptual Manuela Jhoanna Covini nació en Alemania en 1960. Es periodista, actualmente sigue desarrollando temas para Suiza, es cineasta e investigadora. Vive y trabaja entre la Ciudad de México y Berlín.

La artista alemana consigue imitar simulaciones en cerámica en vestigios. El material que utiliza es diverso, la manera en que nos revela sus exposiciones son en tiempos, épocas, y formas diversas que nos trasladan a otros universos.

En una poderosa exposición en una de las galerías con sentido humano de la Ciudad de México se inauguró este fin de semana, la puesta en escena de las piezas de Manuela Johanna Covini. En esta exposición la artista destacó: “vivimos en una época que está cerrando la esfera de la representación política. El individuo con su teléfono inteligente cree inquebrantablemente en su influencia y participación en el mundo.

Esta creencia en el propio selfie crea sentimientos inimaginables de poder y uno se adormece en una sensación de seguridad aparentemente interminable.

I am what I am. Soy lo que soy. Nunca un reinado había encontrado un lema más insospechado. Soy lo que soy. Ésta es la última ofrenda sacrificio del marketing al mundo, la última etapa de la evolución de la publicidad. Una y otra vez se ha tratado de mentir, categorizar y gestionar el mundo; pero desde hace algún tiempo se trata de dividir el material humano en clases”.  Acotó la artista.

Nuevos Cuernos Sonando Con El Viento, es una maravillosa presentación video-performativa que te trasladará a un viaje profundo en la simbología del número 17, de la mano con la apreciación de sus piezas en cerámica color dorado y azul profundo.

Covini manifiesta en su expresión performativa: “Aquí hay siete cuernos que simbolizan los pueblos primitivos, los diez gobernantes del final de nuestros tiempos se llaman cuernos. El número siete siempre ha tenido un gran significado en la mitología. Se considera especial, representa la comunión de lo físico con lo espiritual.

La espiritualidad incluye el reconocimiento de un sentimiento o la creencia de que hay algo más grande; es decir, hay algo más que una experiencia sensorial, cósmica o divina, y el Yo es solo parte de él. Puede definirse como la búsqueda del individuo de lo sagrado en la vida: es el crecimiento personal.

En los relatos de Manuela encontramos enriquecedoras reflexiones: El cuerpo ya no aprende y refleja el mundo. No, el individuo comienza de la ley y hace clic alegremente en su identidad virtual que funciona fuera de sus roles sociales, y sin embargo uno cree todavía en la individualización de todas las condiciones: la vida, el trabajo, la desgracia.

Covini acentúa: “Es esta esquizofrenia difusa la que está causando el colapso.  Este mundo no sería tan rápido si no sería constantemente perseguido por la proximidad de su propio colapso”.

Las piezas de Covini se pueden apreciar en la Colonia Roma, en Colima 110. Pero toda la galería “Otra Cosa Sin Nombre” nos presenta una variedad de artistas humanistas con fascinante talento que no debes desaprovechar en tu visita por la Ciudad de México.

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