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Mexico Violento

‘Manuel’: devastación y muerte

La tormenta Manuel ha desaparecido a varios pueblos del estado de Guerrero, sin que sea visible por el gobierno mexicano ni por los medios tradicionales

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Devastación en Paseo Alejandro Cervantes. Foto: Flor Miranda

Devastación en Paseo Alejandro Cervantes. Foto: Flor Miranda

*Pueblos enteros sepultados en Guerrero, mientras autoridades focalizan ayuda a Acapulco y Chilpancingo

*El número de muertes y el grado de devastación sigue en incógnita

Por Flor Miranda

CHILPANCINGO, Guerrero.- Devastación, muerte, hermandad e indolencia es lo que se ha visto en Guerrero desde el pasado sábado, cuando tocó estas tierras surianas de México la tormenta tropical “Manuel”, que acabó con gran parte de la entidad.

El comienzo de una devastación…

Era viernes 13 de septiembre. Las autoridades tenían casi todo listo para desarrollar los festejos patrios. El Servicio Meteorológico ya anunciaba la llegada de “Manuel”, pero nadie lo tomó en cuenta. Todos pensaban que se trataría de lluvias comunes que no irían más allá.

La noche de ese viernes cayeron las primeras gotas de una lluvia que no pararía en los cuatro días siguientes. Guerrero sería devastado, pero nadie se lo esperaba. Esa noche del viernes y la madrugada del sábado, no paró de llover, pero casi nadie se asustó. Los caminos empezaron a sufrir fracturas y los cerros a desgajarse. El reblandecimiento de la tierra fue muy notorio para el mediodía del sábado 14. Los planes no habían cambiado. Todos los gobiernos municipales organizaban todo para la noche del grito de Independencia al día siguiente.

En la capital del estado, Chilpancingo, se esperaban un festejo muy particular. Casi era un hecho que el gobernador del estado estuviera resonando las campañas después de gritar ¡Viva México!, como cada año sucede. Enseguida vendría el baile y la bebida, una noche de algarabía donde las autoridades tendrían que ser más flexibles ante los excesos de los ciudadanos.

Pero eso no pasó. Siguió lloviendo todo el sábado y para la noche ya se escuchaban daños de consideración, principalmente en las vías carreteras. Las presas de todo el estado habían llegado casi ya al cien por ciento de su capacidad tras 24 horas de lluvia.

El domingo 15, al amanecer, los planes tuvieron que suspenderse. No habría noche mexicana en todo el territorio guerrerense, pues el 70 por ciento de la entidad estaba siendo golpeada fuertemente por la tormenta y la furia de los ríos los desbordaba.

Entonces el gobierno del estado emitió la suspensión de los festejos patrios; eso incluía el desfile cívico-militar de la mañana siguiente.

Ese domingo, las redes de celular, Internet y teléfonos fijos (locales) se «cayeron». Llegó la incomunicación y con ello la desesperación de miles de guerrerenses.

Casas arrasadas por la corriente del río desbordado. Foto: Flor Miranda

Casas arrasadas por la corriente del río desbordado. Foto: Flor Miranda

Desfogue y desbordamientos…

En Chilpancingo, durante las primeras horas del domingo, una patrulla de la Policía Municipal se encargó de recorrer tan sólo las zonas aledañas a la presa “Cerrito Rico” y el cauce del río “Huacapa”, pero únicamente en el norte de la ciudad.

“En una hora la presa va a reventar”, gritaban mientras recorrían las zonas y pedían a las familias que salieran de sus domicilio y se dirigieran a alguna zona segura sin no querían ser arrastradas por el río.

Las familias se alarmaron y mientras la lluvia seguía cayendo, ellos buscaban las cosas que consideraron más importantes. A algunos solo les dio tiempo de agarrar sus documentos personales porque en cuestión de minutos, (media hora según dicen varios damnificados), el río se acrecentó al cien por ciento producto del desfogue que se estaba haciendo en la presa, con el fin de que ésta no se desbordara y ocasionara una tragedia.

Devastación en la Colonia Asentamiento Jacarandas. Foto: Flor Miranda

Devastación en la Colonia Asentamiento Jacarandas. Foto: Flor Miranda

Sin embargo la tragedia ocurrió de todas formas. A las familias no se les dio el tiempo necesario para sacar sus pertenencias y huir del lugar. Apenas media hora tuvieron según relatan varios testimonios.

Decenas de familias observaron como el agua que se incrementó en su nivel en un 500 por ciento sobre el cauce del río, simplemente desapareció sus hogares. Algunas casas resistieron pero todo lo que había en su interior, muebles y aparatos eléctricos, se deshicieron o quedaron inservibles.

El río se desbordó y ello provocó que decenas de casas (incuantificables hasta el momento) se colapsaran parcial o totalmente. Todas las que estaban junto al cauce del río al norte de la ciudad resultaron dañadas. Al sur de la ciudad pasó lo mismo.

En el centro sobre el paseo Alejandro Cervantes Delgado y el boulevard René Juárez Cisneros también hubo impresionantes daños. Varios edificios, negocios y casas se vinieron abajo mientras que parte de estas dos importantes vías carreteras, simplemente quedaron destrozadas. Hoy son intransitables.

Devastación en la Colonia Azteca. Foto: Flor Miranda

Devastación en la Colonia Azteca. Foto: Flor Miranda

La furia del río causó una devastación impresionante, arrastró a varias personas, una cantidad aún indeterminada de casas y vehículos, mientras que en otras zonas, la lluvia se encargó de desgajar algunos cerros y sepultar a varias casas y algunas personas.

Se tienen contabilizados en Chilpancingo 11 personas muertas a consecuencia de las últimas lluvias. La devastación material es aún incuantificable. Hasta este día, miles de personas se mantienen en albergues temporales.

La lluvia se mantuvo hasta el día martes, pero fue el domingo 15 y el lunes 16 cuando mayor devastación provocó. Esos dos días que tendrían que ser de fiesta y algarabía.

Chilpancingo quedó incomunicado totalmente y para el día martes que pegaron los primeros rayos del sol, nadie pudo salir de la ciudad ni comunicarse con sus seres queridos, pues la telefonía seguía inservible y el Internet sólo funcionaba en algunos lugares porque la infraestructura de una de las empresas que prestan este servicio soportó la catástrofe y mantuvo su señal.

De esta forma se pudo saber que la devastación no era solo en Chilpancingo, sino en casi todo el territorio guerrerense.

En Acapulco como en Chilpancingo, las casas quedaron bajo el agua completamente y en varios de los casos, los ciudadanos se tuvieron que resguardar en sus azoteas para que no fueran arrastrados por las corrientes.

El desfogue de las presas y el desbordamientos de los ríos que acompañaron a las lluvias que trajo consigo “Manuel”, causaron muerte y devastación también en Atoyac de Álvarez, Coyuca de Benítez, San Jerónimo y Tecpan de Galeana en la Región Costa Grande.

Mujeres rescatan algunas pertenencias de lso restos de sus casas. Foto: Flor Miranda

Mujeres rescatan algunas pertenencias de lso restos de sus casas. Foto: Flor Miranda

Fueron gravemente dañados los nueve municipios de la Tierra Caliente con el desbordamiento del Río Balsas y las lluvias, mientras que en la zona Norte, las zonas altas de Taxco y Tetipac también fueron dañadas, como algunas partes de Copalillo, Tepecoacuilco y Huitzuco.

Costa Chica también sufrió algunas afectaciones, pero la Montaña presentó una devastación inédita, donde incluso, a 5 días de la devastación ninguna autoridad había atendido el problema ni ayudado a los miles de damnificados. En Atlamajalcingo del Monte, Zapotitlán Tablas, Huamuxtitlán, Acatepec, Malinaltepec, Cochoapa, Tlapa y otros municipios se registraron decenas de muertes.

En la parte serrana de la entidad también hubo fuertes afectaciones y pérdidas humanas. Las autoridades no han podido contabilizar exactamente el número de muertes o personas desaparecidas. Hasta el viernes 20 de septiembre, sólo son reconocidas por el gobierno federal 97 muertes y casi 70 personas desaparecidas, pero, la tragedia es mucho mayor de acuerdo a los reportes que hicieron los ciudadanos vía Internet.

Municipios como Leonardo Bravo, Heliodoro Castillo, Eduardo Neri, Zitlala, Quechultenango, Mochitlán, Chilapa y Tixtla también registraron muertes y devastación. Las muerte son en las siete regiones del estado, pero el gobierno federal y el estatal sólo han hecho oficiales hasta este 20 de Septiembre las registradas en Atoyac, Acapulco y Chilpancingo.

En Atoyac fue un alud de tierra el que sepultó medio pueblo de “La Pintada”, también arrebató 80 vidas según las declaraciones de los sobrevivientes que fueron trasladados al puerto de Acapulco donde se mantienen refugiados.

A la fecha, el gobierno del estado y federal han focalizado su atención al puerto de Acapulco y Chilpancingo, y, por el alud de tierra que se registró, también voltearon a ver a Atoyac, pero los ciudadanos del resto de la entidad se encuentran desprotegidos y la ayuda les llega a cuentagotas. En la mayoría de los pueblos siguen sin recibir siquiera un plato de comida.

Casas sepultadas con la corriente del río. Foto: Flor Miranda

Casas sepultadas con la corriente del río. Foto: Flor Miranda

Decenas de comunidades habrían “desaparecido” parcial y totalmente”…

Varias comunidades de la Montaña, Costa Grande, la Sierra y Tierra Caliente de Guerrero habrían “desaparecido” casi en su totalidad de acuerdo a reportes ciudadanos, sin embargo, las autoridades del estado y del municipio han callado antes esta grave situación o, tal vez ni conocen la realidad de los hechos luego de que han omitido llegar a estas zonas que muestra igual o mayor devastación que Chilpancingo y Acapulco.

Se han conocido gracias a las redes sociales y al Internet casos como el de Totomixtlahuaca, Tlacoapa, en la Montaña de Guerrero, La Pintada y El Edén en la Costa Grande, Tierra Colorada y Las Joyitas así como El Balzamar y La Soledad en la Sierra de Guerrero.

También abría varias comunidades de la Tierra Caliente que permanecen en situaciones similares y hasta donde no ha llegado ningún tipo de ayuda, a pesar de que este jueves ya varios políticos recorrieron parte de la región entregando escuetos apoyos, según las denuncias.

Espejo Potrero en la Zona Norte, Taxco, también estarían en una situación complicada.

Esto, es tan sólo la denuncia y el auxilio que ha podido ser distribuido en redes sociales, pero existen comunidades afectadas, sobre todo en la Montaña que fueron afectadas pero no se ha sabido nada de sus habitantes, por lo que los ciudadanos temen a que la desgracia sea aún más terrible.

A todo esto, hasta este jueves, el gobierno federal no reconoce más allá de un centenar de personas que perdieron la vida por derrumbes o que fueron arrastradas por los diversos ríos, aunque en redes sociales la ciudadanía habla de decenas de muertos en cada municipio de los 59 (según la federación) que resultaron afectados.

Guardia civil

Guardia Civil en busca de damnificados. Foto: Flor Miranda

Universitarios desaparecidos…

En tanto, el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), informó que aunque no se cuenta con un registro total de las personas que murieron por el paso de “Manuel”, “hay todavía decenas de universitarios desaparecidos”, principalmente en Chilpancingo y Atoyác de Álvarez.

Especificó que en las poblaciones de El Paraíso y El Edén, así como de La Pintada, municipio de Atoyác de Álvarez, hay varios universitarios desaparecidos lo mismo que en la capital del estado, donde perecieron un catedrático y una estudiante.

Hermandad e indolencia…

Durante esta última semana en que sucedieron los hechos, el estado de Guerrero se ha visto rodeado de actos humildes y de hermandad, pero a la vez, varios guerrerenses y el propio gobierno federal han demostrado su indolencia.

La ayuda que ha llegado a los centros de acopio en todo el Estado y el alto número de personas que están recabando alimentos y ropas para llevarlas a los miles de damnificados, dan muestra de unidad y humildad.

Hasta los centros de acopio han llegado decenas de familias que llevan alguna ropa abrigadora, sábanas o cobijas, e incluso juguetes para los menores cuyas familias lo perdieron todo. Otros apoyan rescatando gente que continúa atrapada o llevando despensas.

Los brigadistas arriesgan su vida por salvar otras, mientras que organizaciones empresariales, del sector educativo o de justicia ciudadana, se mantienen día y noche operando para salvar vidas y llevar víveres.

Por otro lado, el sector político ha llevado apoyos a las familias damnificadas sin dejar de lado una campaña con miras a las siguientes elecciones. Se han fotografiado entregando vestidos o víveres a las familias devastadas, para distribuirlas. Según han manifestado algunos colonos de Chilpancingo, los políticos se han atrevido a pedirles el voto en el 2015.

En la caseta de La Venta, de Acapulco, el gobierno mantiene el cobro de cien pesos para las personas que intentan cruzar la autopista del sol hacia Chilpancingo, misma que está totalmente intransitable.

Quienes han acudido a la autopista del Sol van con el objetivo de encontrar a familiares que están desaparecidos o quedaron varados entre los diversos derrumbes o cortes carreteros, pero aún así, les cobran por recorrer la devastada vía, pese a que el gobierno federal había anunciado que por el momento, el cruce por la Autopista del Sol sería gratuito.

Los aviones y helicópteros que llegaron al puerto de Acapulco para el rescate de personas, fueron utilizados primero para sacar a los turistas pudientes de esa zona actualmente devastada e incomunicada, dejando de lado a todas las familias guerrerenses que siguen atrapadas en sus localidades y al borde de la muerte.

Semefo recoge cadáveres sepultados por el lodo. Foto: Flor Miranda

Semefo recoge cadáveres sepultados por el lodo. Foto: Flor Miranda

En casi todas las ciudades devastadas se vieron actos de rapiña de los propios ciudadanos, mientras que los prestadores de servicios o las propias brigadas rescatistas se dedicaron a cobrar a los ciudadanos que necesitaban ayuda urgente porque estaban en peligro de muerte.

También hubo comerciantes, empresarios y tiendas departamentales que mostrando una actitud de indolencia total, elevaron al 300 por ciento los precios de sus productos con el fin de obtener mejores ganancias.

En las zonas devastadas, las personas damnificadas tuvieron que crear sus grupos de guardia civil a fin de evitar el hurto y la rapiña de la que estaban siendo víctimas, pues no faltaron las personas que saquearon lo poco que quedó en las casas.

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Comisión de Derechos Humanos de la ONU llama a reducir desapariciones forzadas en México

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La alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, llamó al gobierno federal a redoblar esfuerzos para reducir las desapariciones forzadas, pues se han documentado más de cien mil casos desde 1964.

La funcionaria internacional señaló que se deben implementar acciones estratégicas para que se contengan las violaciones graves a los derechos humanos, debido a que se ha tratado un problema multidimensional que ha alcanzado diferentes sectores del país.

De acuerdo con la ex presidenta de Chile, en México persiste una elevada tasa de impunidad sobre las desapariciones, pues sólo en 35 de los cien mil casos que se han cometido se han sentenciado a los responsables de cometer esos crímenes.

Recordó que al menos una cuarta parte del total de la población que ha desaparecido de forma forzada son mujeres y una quinta parte fueron menores de 18 años de edad, aunado a que el 97 por ciento de los casos ocurrieron desde 2006, cuando inició la denominada “guerra contra el narcotráfico”.

Asimismo, indicó que los familiares de las víctimas han sido claves para organizar y proponer soluciones, así como para lograr avances legales e institucionales encaminados a la reconocer la magnitud de la problemática del país.

Aunque reconoció que se han implementado mecanismos como la creación de comisiones de búsquedas de los estados o la fundación del Centro Nacional de Identificación Humano, por lo que enfatizó uno de los casos más representativos como fue la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

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Con voz propia

Samuel García y Mariana Rodríguez, con trastorno de personalidad narcisista: Ernesto Lammoglia

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Por Alberto Farfán

 En ocasiones en México se suelen encontrar en análisis periodísticos de algunos columnistas imberbes y limitados términos propios de la psiquiatría para plantear la personalidad de gobernantes, servidores públicos y otros de este ámbito, en el afán de vituperar tanto sus actividades de Estado como las personales o sociales, aunque también esta práctica puede encontrarse en otros países.

De ahí que sean importantes las observaciones del doctor Ernesto Lammoglia (Veracruz, 1940), connotado médico psiquiatra, criminólogo, escritor y comunicólogo, que desarrolla acerca del gobernador de Nuevo León y su esposa, Samuel García Sepúlveda y Mariana Rodríguez Cantú, respectivamente.

En entrevista, el Dr. Lammoglia, siempre ético y profesional, advierte que el perfil que brindará está sujeto a lo expuesto por los medios de comunicación y redes sociales, lo cual no se podría considerar un diagnóstico objetivo porque para ello el matrimonio regio debería haber sido analizado en su consultorio. Razonamiento que nos parece perfectamente válido e incluso obligado ponerlo sobre la mesa. (Conversación con Julio Hernández en Astillero Informa por YouTube, 13/05/22).

Sin embargo, resulta interesante la caracterización que realiza el doctor si tomamos en cuenta la serie de peculiaridades que García y Rodríguez han mostrado antes, durante y después, ya ubicados en el pináculo del poder en Nuevo León, a través de redes sociales sobre todo. Las cuales no voy a enumerar porque francamente sus sketchs son siempre lo mismo: llamar la atención a costa de quien sea o de lo que sea con un humor que se supone graciosísimo.

Así, para el Dr. Lammoglia, galardonado en múltiples ocasiones por su labor profesional y con más de una docena de libros publicados, ambos personajes padecen del trastorno de personalidad narcisista. Palabras más, palabras menos, desprendemos que dicho trastorno mental implica que las personas padecerán de un sentido desproporcionado de su propia importancia, una necesidad exagerada de atención desmedida, relaciones de explotación emocional y una ausencia profunda de empatía por las personas a su alrededor.

No obstante, esto no es más que una especie de máscara protectora de hierro, pues en realidad su autoestima es rotundamente frágil y vulnerable al comentario crítico más anodino. Y añade el Dr. Lammoglia que “el nivel más alto de esta condición es la psicopatía”.

Y al revisar con detenimiento estas características del narcisismo, pero fundamentalmente al confrontarlas con las curiosidades del matrimonio en redes sociales, no puede uno soslayar que acaso el Dr. Lammoglia no esté equivocado, sino todo lo contrario.

Situación que, en efecto, no tendría ninguna relevancia si Samuel García y Mariana Rodríguez fueran ciudadanos comunes y corrientes, divirtiéndose con sus ocurrencias en videos y demás. Sin embargo no lo son. Más aún, él como gobernador y ella como primera dama detentan un gran poder en la entidad en que viven, con el objeto, se supone, de velar por la ciudadanía en todos sentidos, pero al ser narcisistas me temo que difícilmente se podrán erradicar los feminicidios, el narcotráfico, la trata de personas y otros flagelos sociales que prevalecen impunes. Si otros que no lo son no lo logran, menos ellos.

Finalmente, es evidente que un perfil psicológico o psiquiátrico por más objetivo y exacto que sea no necesariamente indicará que el gobernante diagnosticado con alguna condición mental podrá constituirse en el mejor o el peor, pero estemos de acuerdo o no nos dará una idea sobre a qué atenernos. Y serán los hechos los que hablarán a este respecto. Lamentablemente, ya están hablando con claridad de manera negativa en Nuevo León en torno a los más recientes feminicidios y al cuestionable proceder de los responsables de la fiscalía del estado.

 

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Fabricación de culpables

Juez federal niega cambio de medida cautelar a expolicía Porfirio Sánchez Mendoza acusado de tortura

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Por Guadalupe Lizárraga

Con una audiencia judicial de más de seis horas, un juez federal negó el cambio de medida cautelar solicitado por la defensa de Porfirio Javier Sánchez Mendoza, exsecretario de Seguridad Pública en Aguascalientes y policía federal de Genaro García Luna, acusado de tortura y detención ilegal contra George Khoury Layón, en prisión desde 2009, con reconocimiento de inocencia.

La víctima señaló ante el juez que temía por su vida y la de su familia si su victimario seguía el proceso en libertad condicional, además temía por la vida de quienes atestiguaron su detención arbitraria e ilegal el 2 de septiembre de 2009, tal como quedó asentado en video de las cámaras de seguridad del centro comercial donde se encontraba dentro de un gimnasio en la Ciudad de México.

La audiencia se prolongó por la defensa de Sánchez Mendoza, que presentó a un grupo de familiares, servidores públicos e incluso de agentes de la Guardia Nacional que declararon en favor de la “honorabilidad” del policía en juicio.

Por su parte, George Khoury Layón señaló que el agente del Ministerio Público no intervino prácticamente en el juicio, y al cuestionarlo, el agente argumentó que “lo habían cambiado hacía un mes, y no conocía el caso”. Por lo que Khoury apreció la asesoría jurídica de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).

Khoury Layón, con opinión de libertad del Grupo de Trabajo de Detención Arbitraria de Naciones Unidas desde 2017 y reconocimiento de inocencia de la Secretaría de Gobernación de 2019, señaló que Porfirio Javier Sánchez Mendoza intervino en las tres últimas detenciones, de cuatro de las que fue víctima, ordenadas por el empresario Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol.

La primera detención fue el 16 de julio de 2005, y desde entonces se le quiso relacionar con el falso secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda. La siguiente detención arbitraria fue el 30 de enero de 2006, perpetrada por el policía federale Porfirio Sánchez Mendoza y su suboficial Rolando Mayorga Cordero, éste último actualmente prófugo. Posteriormente, tras obtener una sentencia absolutoria el 14 de febrero de 2012, al momento de su salida de prisión, Porfirio Sánchez Mendoza volvió a detenerlo el 26 de febrero de ese año.

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