Madre pide ayuda para su hijo preso injustamente en Tlapa Guerrero

María Concepción Martínez Reyes, madre de joven preso injustamente.  Foto: Sergio Ferrer
María Concepción Martínez Reyes, madre de joven preso injustamente. Foto: Sergio Ferrer

De Colima a Tlapa, reclama madre por encarcelamiento injusto de su hijo

Por Sergio  Ferrer

TLAPA, Guerrero.- María Concepción Martínez Reyes llora, muestra las fotos  familiares donde sale su hijo Aarón Hernández Martínez y pide que alguien le ayude para evitar la injusticia que padece Aarón desde hace más de un año.

Hernández Martínez  fue detenido al descender de un avión en Tijuana por policías federales cuando se dirigía a ver a su hermano para trasladar una camioneta para el comercio de frutas y verduras a Colima, lugar de donde es originario.

Sin embargo, desde el 28 de febrero de 2013 permanece en el Cerereso de Atlamajac acusado de fraude, aunque su madre insiste en que se trata de un caso de homonimia, que su hijo trabajaba trasladando frutas y verduras, que tiene dos niñas y que es inocente.

El asunto refiere que en 2006 arribaron a Tlapa varios supuestos videntes brujos “Hermanos de la fe”, entre ellos tres hombres de origen centroamericano que se hacían llamar Santos, Johan y Aarón Hernández Martínez, quienes a través de spots radiofónicos ofrecían curar prácticamente enfermedades y proveer abundancia.

Los sujetos les dijeron a los denunciantes: Leónides Hernández González, Conrado Gómez Rodríguez, Enrique Eulogio Flores Cruz, Amado Gómez Balbuena y  Florentino Ortiz Maldonado que debían limpiar su dinero, oscilando las cantidades entre los 50 y 600 mil pesos, a lo que los afectados accedieron pero cuando regresaron por el dinero, los tipos ya se habían ido.

Aunque hay contradicciones en el expediente, Martínez Reyes se dijo frustrada y desesperada porque la juez María Leonor Arroyo del Juzgado Primero de Tlapa, ha desestimado todas las pruebas, la de retrato hablado, topometría, así como no ha tomado en consideración los testimonios de una trabajadora contratada por los falsos curanderos como recepcionista y del propietario del inmueble que rentaron como base, quienes testificaron que el detenido no es la misma persona que se hacía llamar como él.

Cuando los hechos ocurrieron, el joven tenía 19 años y en la descripción de los delincuentes hecha por los afectados se mencionan personas de entre 35 a 40 años, con rasgos negros y acento centroamericano. Aarón mide 1.60 mts. y en aquel entonces trabajaba vendiendo frutas y verduras.

La mujer seca sus lágrimas con su mandil. El viaje ha sido costoso y no ven señales de que les hagan caso en el juzgado. Ella también trae consigo fotografías  de su hermano y de otro hijo que se murieron en un accidente cuando acudieron a visitar a su hermano, Aarón Hernández Martínez.

Entre los comentarios del caso, la mujer reprochó que el Ministerio Público filtrara  información a medios locales en los que apareció la foto de su hijo como defraudador aunque él no cometió ningún delito. La señora también dijo que le está costando más trabajo mantener a sus nietas y ya no quiere ver a su hijo preso por algo que no hizo.

En Tlapa, son constantes los casos de fraudes. En meses recientes, se han escuchado en las radios piratas locales anuncios de brujos que “curan”. Mientras que los diarios locales continúan publicando fotos de presusntos responsables, sin estar sentenciados, pese a que legal y éticamente está prohibido.

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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