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Los problemas de crecimiento en la construcción de Brasil

Brasil obtuvo en 2011 un superávit comercial de 29.790 millones de dólares, gracias a la agricultura y minería. Pero la industria de la construcción ofrece el mayor índice de empleo, aunque de temporal y bajos salarios.

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Por Mario Osava

Foto: Mario Osava/IPS

RIO DE JANEIRO, (IPS) – Brasil vive el auge de las grandes obras de infraestructura: se generan millones de empleos y las inversiones extranjeras superaron los 60 mil millones de dólares en 2011. Pero ese empuje no alcanza para mantener el crecimiento económico, que las últimas proyecciones lo ubican por debajo de tres por ciento.

El estancamiento de la industria, que sólo creció 0,4 por ciento entre enero y noviembre del año pasado, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), es uno de los principales factores para que el producto interno bruto (PIB) aumente a cerca de un tercio del ritmo de Argentina y a la mitad del de Perú.

Los indicadores industriales contrastan con el dinamismo que muestra la construcción. Los edificios proliferan por todo el país y aun así el precio de los inmuebles se duplicó y hasta se triplicó en los tres últimos años, especialmente en Río de Janeiro y Recife, alimentando más la furia constructora y los temores de una “burbuja” inmobiliaria.

El programa “Mi casa, mi vida”, lanzado por el gobierno en 2009, estimula con facilidades crediticias la construcción de tres millones viviendas populares hasta 2014, en un intento por reducir el déficit habitacional que el Ministerio de Ciudades estimaba en 5,5 millones de unidades el año pasado.

Además, los brasileños parecen haber descubierto ahora la urgencia de desarrollar una verdadera infraestructura logística y energética. El país aparece en plena reconstrucción. Están previstas 12.265 obras en distintas partes del país con la meta de ser concluidas en 2016, que insumirán casi 1,5 billones de reales (800 mil millones de dólares) en inversiones, según un estudio de la Asociación Brasileña de Tecnología para Equipos y Mantenimiento.

En medio de tantas obras, falta una mejor planificación para los proyectos logísticos, con varios de factibilidad incierta, como un ferrocarril cuyo destino es aún ambiguo, otros sin cargas suficientes para cubrir sus costos e hidrovías con obstáculos no resueltos, tal cual lo cuestionado por Renato Pavan, ingeniero experto en logística.

El Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que el gobierno adoptó para agilizar inversiones prioritarias, no destina recursos a proyectos claves, como son las hidrovías amazónicas, añadió Pavan, socio de la consultoría Macrologística, que está investigando las mejores alternativas logísticas para la economía brasileña.

Pero la proliferación de proyectos en ejecución permite a Brasil mitigar los efectos de la crisis económica del mundo industrializado y sostener el crecimiento del PIB, aunque moderado, con bajo desempleo.

En el periodo de enero a noviembre del año 2011 se crearon más de 2,3 millones de empleos, pese el estancamiento industrial. Entre las nuevas prioridades, definidas por la creciente exportación de granos y minerales, los puertos ganaron nueva importancia. Las viejas terminales fluviales y marítimas se amplían y son mejoradas, como es el caso de Santos, la mayor de América Latina y ubicada sobre el océano Atlántico, que duplicará su capacidad a partir de 2013.

También se construyen puertos de norte a sur de Brasil

Solo la firma LLX, propiedad de un próspero grupo minero y energético, tiene a su cargo la construcción de dos “superpuertos” cercanos a Río de Janeiro, uno para exportar minerales y otro concebido para acoger también un complejo de industrias siderúrgicas, mecánicas, petroleras y energéticas.

Otros dos proyectos, también diseñados como complejos portuarios e industriales, ya son una realidad en la región del Nordeste, teniendo a las futuras grandes refinerías que la firma estatal Petrobrás levanta en la zona, como catalizadores principales de la atracción de otras empresas.

Suave, cerca de Recife, la capital del nororiental estado de Pernambuco, es hoy un hormiguero de 80 mil trabajadores, la mayoría dedicados a levantar la refinería, tres plantas petroquímicas y otras fábricas, pero también muchos ocupados en las más de 100 empresas ya instaladas allí, como un gran astillero y el mayor molino de trigo de América Latina.

Además de las refinerías de Suave y de Pecém, el otro puerto industrial, el Nordeste tendrá una tercera en el estado de Maranhão, que una vez en funciones será la mayor del país, con capacidad para elaborar 600.000 barriles diarios de gasolina y otros combustibles. Las inversiones de Petrobrás, previstas en 224.700 millones de dólares hasta 2015, permiten recuperar la industria naval brasileña e impulsar la infraestructura portuaria y marítima, ya que su prioridad es explotar el petróleo descubierto a partir de 2006 en la llamada capa presal del océano Atlántico, a 250 kilómetros de la costa brasileña.

Energía eléctrica

La energía eléctrica es otro factor que sostiene el auge de la construcción en Brasil. El gobierno reanudó el aprovechamiento a ese efecto de los grandes ríos de la Amazonia, pese a la oposición de ambientalistas, a la par de que la fuente eólica ganaba un fuerte empuje el año pasado, gracias al abaratamiento de los equipos para ese fin.

En esa área, además, se continúa con la construcción de las centrales termoeléctricas a gas natural o derivados de petróleo, mientras se reanudaron los trabajos para terminar la tercera central nuclear del país.

Vías de comunicación territorial

También empuja a este país en construcción la instalación de nuevas vías férreas y oleoductos, la ampliación y recuperación de carreteras, así como aeropuertos y otros medios de transporte y reformas urbanas exigidas para organizar la Copa Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.

A eso se suma la expansión de la actividad agropecuaria y del sector de servicios para asegurar el crecimiento económico de Brasil.

Todo lo enumerado compensa parcialmente el débil desempeño de los últimos tiempos de la industria manufacturera, afectada por la crisis global, que tiene su epicentro en Estados Unidos y Europa.

Industria, agricultura y comercio

La producción industrial brasileña cayó 7,4 por ciento en 2009, dañada por el derrumbe financiero de Estados Unidos, para luego recuperarse en 2010 con un crecimiento que llegó a 10,5 por ciento, antes de declinar nuevamente el año pasado.

La recesión o estancamiento de los países industrializados redujo la demanda de los bienes manufacturados, con su consecuente abaratamiento, lo cual intensificó la competencia de la industria de esos países con la brasileña, impactada por la apreciación de la moneda nacional, el real, respecto del dólar.

De ese modo se agravó así la “desindustrialización precoz” de Brasil identificada por muchos economistas y empresarios a causa del real fortalecido por las abultadas exportaciones primarias y el ingreso de capitales foráneos.

Brasil obtuvo el año pasado un superávit comercial de 29.790 millones de dólares, gracias a la agricultura y la minería, que cubrieron con creces el déficit industrial que de enero a noviembre ya ascendía a 43.680 millones de dólares.

Ese desbalance en perjucio de la industria es más acentuado en el comercio con China, con las exportaciones brasileñas casi limitadas a mineral de hierro y soja, contra importaciones de bienes de mayor valor agregado, como electrónicos y equipos industriales.

La desventaja de esa relación desigual no se concentra en los llamados términos de intercambio, ya que últimamente se elevaron los precios de las materias primas, debido principalmente a la fuerte demanda de China, y bajaron los de bienes industrializados, también a causa del gigante asiático por sus exportaciones a bajo precio.

El problema de esta disparidad de crecimiento en Brasil es que la industria manufacturera favorece más al desarrollo económico y social al ofrecer empleos de calidad, con mayor remuneración y estabilidad, mientras que la construcción, si bien ocupa mucha mano de obra, sólo ofrece empleos temporales y paga mucho más baja.

 

 

 

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Latinoamérica

Huracán Ian incrementa vulnerabilidad en Cuba, con vientos de hasta 200 kms/hora

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El huracán ian provocó decenas de daminificados en Cuba

LA HABANA – Con acciones de recuperación en marcha y daños socioeconómicos aún por contabilizar, el paso por Cuba del huracán Ian evidenció la vulnerabilidad de familias e infraestructuras del país para afrontar estos fenómenos que se avizoran cada vez más destructivos debido al cambio climático.

En la madrugada y primeras horas de la mañana del 27 de septiembre Ian cruzó de sur a norte por Pinar del Río, la más occidental de las 15 provincias cubanas, con vientos de 185 kilómetros por hora (categoría tres de cinco en la escala Saffir-Simpson), y rachas superiores a los 200 kilómetros.

“Sentíamos cómo el aire quería arrancar el techo. La lluvia entraba por debajo de las puertas y las ventanas. Mi esposa y yo cubrimos los electrodomésticos con nailon y nos refugiamos con el niño en el baño, el único lugar de la casa con placa (pared de concreto)”, recordó el profesor Jesús Arévalo, residente en la ciudad de Pinar del Río, a 155 kilómetros al oeste de La Habana.

Arévalo explicó por teléfono que ya colocó las dos tejas de zinc desprendidas de la cubierta de su vivienda, “pero en el barrio a varias personas se les mojaron pertenencias, colchones y equipos, porque perdieron parte del techo y hasta los tanques (depósitos) para almacenar agua”.

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De acuerdo con el gobierno de Pinar del Río, de las 30 000 viviendas impactadas, 4338 corresponden a derrumbes totales y que de las más de 50 000 personas evacuadas, se mantienen en albergues 1017 y otras 910 en casas de familiares.

Los fuertes vientos de Ian también se sintieron en las provincias de Artemisa, La Habana, Mayabeque y el municipio especial Isla de la Juventud, la segunda mayor isla de este archipiélago, ubicada al sur.

“Hay que elevar más la percepción de riesgo, porque no siempre se destupen alcantarillas, recogen la basura o se informa adecuadamente cómo asegurar los techos más endebles”: Ramón Plasencia.

Además del fallecimiento de tres personas, en el occidente cubano se reportan afectaciones en inmuebles, infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones, así como en miles de hectáreas de cultivos y caída del arbolado.

A las fuerzas locales que participan en la desobstrucción de viales y recogida de escombros y desechos se sumaron brigadas de otros territorios para acelerar el restablecimiento de los servicios.

Hasta el domingo 2, disponía de electricidad 7,3 % de los clientes en Pinar del Río. En la vecina Artemisa, la segunda provincia con mayores impactos, se encontraba operativo 50 % del servicio y más de 95 % en el caso de La Habana, según la Unión Eléctrica.

Ante situaciones excepcionales como esta en Cuba se activa el sistema de la Defensa Civil, organizado desde el nivel nacional hasta el local, con el objetivo de proteger a la población y la economía.

Dicho sistema incluye acciones de prevención, preparación, vigilancia, alerta temprana y pronósticos de peligro, la evaluación de variables y riesgos, así como el aviso y orientación a la ciudadanía.

Además de la visita del presidente Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios a las zonas devastadas, el gobierno designó al general de cuerpo de ejército Ramón Espinosa para dirigir y coordinar las acciones de recuperación, dada su experiencia ante estos fenómenos.

residentes calle La Habana

En varios barrios de la capital y de las provincias de Cuba, personas damnificadas reclamaron el restablecimiento de servicios de electricidad y agua mediante cacerolazos y el bloqueo de vías. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Contexto desfavorable, tras ‘Ian’

Ian asoló el occidente cubano en medio de penurias económicas agravadas por los efectos de la pandemia de covid y el fortalecimiento del embargo estadounidense.

La isla, con sus fuentes de ingresos deprimidas, encuentra obstáculos para acceder a créditos en organismos financieros y tiene pendiente pagos de la deuda con los acreedores internacionales.

Problemas sociales acumulados hacen más compleja la recuperación. Por ejemplo, en Pinar del Río cientos de familias aguardan desde hace dos décadas por una vivienda tras perderla durante anteriores ciclones.

Por otra parte, la inflación, la desvalorización de salarios y pensiones, el creciente precio de los alimentos y el desabastecimiento de productos de primera necesidad, entre otros factores, han provocado un deterioro de las condiciones de vida de un porcentaje significativo de familias, señalan sociólogos y economistas.

Las personas con ingresos insuficientes cuentan con escasas posibilidades de mejorar sus hogares o comprar alimentos duraderos para afrontar el paso de ciclones tropicales.

El Consejo de Ministros dispuso el 1 de octubre que el presupuesto del Estado financie 50% de los precios de los materiales de construcción, depósitos para agua y colchones que se venderán a la población damnificada, al igual que la posibilidad de acceder a créditos bancarios, subsidios o financiamiento por la seguridad social para quienes no puedan costear los bienes.

Además de la ayuda que proveerá el gobierno central, autoridades locales exhortaron a incrementar la producción territorial de materiales para cubrir los déficits.

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Según datos oficiales 37 % de los 3,9 millones de inmuebles en Cuba están en regular o  mal estado técnico constructivo, y se requieren 863 000 viviendas adicionales en un país de 11,1 millones de habitantes.

En 2019 comenzó a aplicarse la Política de la Vivienda, un plan gubernamental que propone eliminar el déficit en una década, pero aún sin los resultados esperados debido a las dificultades económicas.

Para 2022 se proyecta concluir 38 000 viviendas, pero a ese ritmo serían necesarios más de 20 años para cumplir la meta, sin tener en cuenta futuras afectaciones por huracanes u otros fenómenos.

La estadounidense Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) estima para la actual temporada ciclónica hasta el 30 de noviembre en el Atlántico norte, el golfo de México y el mar Caribe, unas 14 tormentas tropicales, siete de las cuales podrían convertirse en huracanes.

caminos damnificados cuba

Un árbol bloquea el tráfico en una avenida de La Habana donde los vientos sostenidos de hasta 90 kilómetros por hora de Ian derribaron cerca de un millar, lo cual afectó el tendido eléctrico y telecomunicaciones. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Otros daños por el huracán Ian

Los vientos de Ian provocaron al final de la tarde del día 27 el colapso del sistema eléctrico nacional y dejó a oscuras a este país caribeño de 11,1 millones de habitantes, hasta que comenzaron a habilitarse paulatinamente los circuitos 24 horas después.

La envejecida infraestructura de generación térmica, con frecuentes roturas y necesarias reparaciones, ha provocado en los últimos meses apagones diarios de 12 horas y más en gran parte de las localidades.

Zonas de los 15 municipios de La Habana y de otras provincias permanecieron hasta más de 100 horas sin fluido eléctrico o bajo voltaje.

“Tuvimos que comernos rápido la comida que se descongeló. Además de estar cada vez más cara y difícil de resolver, es muy duro tener que echársela a los animales como pasó con varios vecinos”, señaló la trabajadora informal Yurima Blanco, residente con su madre jubilada y dos hijos en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo.

En distintas zonas de la capital cubana y otras provincias personas reclamaron el restablecimiento de los servicios de electricidad y agua mediante cacerolazos y el bloqueo de viales, y en algunas de las protestas callejeras se exteriorizaron inconformidades con la gestión del gobierno y reclamos de cambios políticos.

Durante la noche y madrugada del 29 y 30 de septiembre plataformas que monitorean el tráfico global de internet corroboraron un corte masivo del servicio en el país, similar al ocurrido tras las protestas del 11 de julio de 2021 que también tuvieron como trasfondo, entre múltiples factores, la irritación ciudadana por el estado de la economía y los continuos apagones.

 

Autoridades han reconocido la legitimidad y el derecho a las protestas. También sostienen que algunas están aupadas desde el exterior con el objetivo de fomentar la desestabilización interna y que aplicarán las leyes ante actos vandálicos.

En La Habana, los vientos sostenidos de Ian alcanzaron hasta 90 kilómetros por hora y derribaron cerca de un millar de árboles, lo cual demoró la recuperación de los servicios, esgrimen funcionarios locales.

“Si los árboles no se podan a tiempo con vientos fuertes se caen y dañan el tendido eléctrico. Hay que elevar más la percepción de riesgo, porque no siempre se destupen alcantarillas, recogen la basura o se informa adecuadamente cómo asegurar los techos más endebles”, argumentó al conversar el ingeniero civil Ramón Plasencia, residente en el municipio de Boyeros.

De acuerdo con Plasencia, “también es importante que el gobierno priorice más las inversiones en la infraestructura crítica y se construyan viviendas más resistentes, o veremos agravarse estos problemas, porque si algo es seguro es que los huracanes serán cada vez más destructivos”.

cubanos sin luz eléctrica

Un matrimonio utiliza la luz de un teléfono móvil, mientras intentan preservar los alimentos luego de más de 48 horas sin electricidad en su residencia en La Habana, debido al paso del huracán Ian. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Ayudas a Cuba tras los daños de Ian

Hasta este lunes 3, Cuba recibió más de la mitad de las 100 toneladas de ayuda humanitaria brindada por el gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Según reportes oficiales, en la primera semana de octubre debe llegar desde Venezuela un cargamento con 300 000 bolsas de alimentos, 52 transformadores eléctricos y 22 500 metros cuadrados de cubiertas de techo.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ofreció ayuda de emergencia, incluidos alimentos, y aseguró que junto con sus agencias responderá a las necesidades que identifiquen las autoridades cubanas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) entregó al hospital Abel Santamaría de la ciudad de Pinar del Río unas ocho toneladas de medicamentos como antibióticos, antinflamatorios, analgésicos, medios quirúrgicos, oxímetros, material de cura y otros insumos para la atención de pacientes.

Lee más: «Provocar hambre y desesperación»: Se cumplen 55 años del Bloqueo contra Cuba

 

En un tuit este lunes 3, el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó que los gobiernos de Cuba y Estados Unidos “hemos intercambiado información sobre los daños cuantiosos y pérdidas lamentables ocasionados por el Huracán Ian en ambos países” y “también mantenemos comunicación con otros gobiernos interesados en los estragos y necesidades para la recuperación en Cuba”.

Instituciones, organizaciones de la sociedad civil y personas solidarias recogen donaciones para las familias damnificadas.

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Fuente: ipsnoticias.net

 

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La red en lucha

Grave retroceso en derechos humanos y democracia en Centroamérica

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Las intenciones de reelección de Nayib Bukele no son las únicas acciones autoritaristas en Centroamérica

El autoritarismo de Bukele quiebra nuevamente el Estado de derecho

Por Edgardo Ayala

SAN SALVADOR – Algunos de los avances democráticos alcanzados en América Central, tras el fin de los conflictos bélicos de los años 80, han sufrido un notable e incesante retroceso en los últimos años, sobre todo en aquellos países con gobiernos con tendencias autoritarias.

Eso se ha visto reflejado, entre otras cosas, en el resquebrajamiento o pérdida de derechos que se daban por descontado, como el de la libertad de expresión, el derecho a la debida asistencia legal ante una detención y el de no ser sometido a torturas ni a tratos inhumanos.

Esas carencias fueron parte del día a día en una América Central sumida a finales de los 70 en una aguda turbulencia política que estalló en guerras civiles en los años 80, por ejemplo en El Salvador, aunque en Guatemala había comenzado ya en 1960.

Esa inestabilidad en la región, donde ahora viven 43 millones de personas, terminó a principios de los 90, a partir de acuerdos de paz y procesos de democratización.

No te pierdas: Torturas y muertes silenciosas en el régimen de excepción del presidente Bukele de El Salvador

Ahora, el miedo a ser detenido por razones políticas o a ser encarcelado arbitrariamente, como en aquellos días oscuros, ha vuelto a presentarse en países como El Salvador, gobernando desde junio de 2019 por Nayib Bukele, un milenial con una querencia creciente por el autoritarismo.

También ha pasado con creciente crudeza en Nicaragua, donde ninguno de sus críticos políticos, de los estamentos sociales y de los medios ha escapado a la represión de Daniel Ortega, atornillado en el poder desde 2007.

Déjà vu bélico

“Yo ando con miedo porque tengo tatuajes, porque los policías y soldados no ven si son artísticos, ellos ven a una tatuada y ya asumen que una es delincuente”, afirmó a IPS la camarera Liliana Eleonor, que trabaja en una pizzería en el norte de San Salvador.

Eleonor, de 37 años, se refería al estado de excepción que está vigente desde finales de marzo en esta pequeña nación de 6,7 millones de habitantes.

Esa política, aprobada el 27 de marzo por una Asamblea Legislativa controlada desde mayo de 2022 por el partido de Bukele, Nuevas Ideas, ha suspendido varios derechos constitucionales, como mecanismo para combatir el crimen y mantener a raya los homicidios cometidos por las pandillas.

Muchos de esos pandilleros tienen tatuajes como marca de lealtad a su respectivo grupo, principalmente los dos principales: la MS13 y el Barrio 18, que en conjunto se calcula que superan los 60 000 miembros.

Hasta la fecha van más de 52 000 personas capturadas, acusadas de ser pandilleros, en redadas masivas ejecutadas por policías y soldados.

Y aunque se entiende que la mayoría de los detenidos sí forman parte de esas estructuras criminales, hay personas que no, como lo han denunciado familiares y evidenciado organizaciones de derechos humanos.

Para saber más del tema: Presidente Bukele impone estado de excepción por ola de homicidios en El Salvador

“Ando siempre nerviosa cuando voy por la calle y veo policías o soldados porque pienso: ya me van a parar, me van a llevar (a prisión)”, insistió Leonor, al final de su turno de trabajo, la madrugada de este viernes 16 de septiembre.

Ella dijo saber de amigos que han sido capturados precisamente porque tenían tatuajes y por su aspecto: jóvenes melenudos seguidores del rock metal.

“Yo tengo amigos metaleros que se los han llevado detenidos por los tatuajes, por esto del régimen de excepción, y no les dieron oportunidad de defenderse, ni a la familia”, agregó Eleonor.

La falta de la debida asistencia legal a los capturados y de una verdadera investigación de los casos son dos de los varios cuestionamientos hechos contra el estado de excepción por parte de organizaciones civiles.

Sin embargo, la controversial medida es respaldada mayoritariamente por la población en general, según varias encuestas, pues ahora las personas notan una disminución sensible de la criminalidad.

La falta del debido proceso “suena mucho a los años de guerra civil”, sostuvo la investigadora Natalia Ponce, del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

“Es un primer paso para la desaparición forzada”, subrayó.

La guerra civil salvadoreña dejó unos 70 000 muertos y 8000 desaparecidos entre 1980 y 1992.

Eleonor aseguró que ella no se opone a la medida gubernamental contra las pandillas, pero siempre que no se encarcele a personas inocentes.

Entre los derechos constitucionales suspendidos se encuentran el de asociación y reunión. Sin embargo el gobierno lo enmarcó solo a grupos delictivos que estuvieran reunidos para organizar crímenes.

También se restringió el derecho a la defensa y se extiende el periodo en que una persona puede ser detenida y presentada a los tribunales, que actualmente es de tres días.

detenciones en El Salvador

Liliana Eleonor, de 37 años, trabaja en una pizzería en el norte de San Salvador, y al final de su turno laboral siente miedo de andar por las calles de la ciudad, pues por los tatuajes en su cuerpo puede ser estigmatizada como pandillera, detenida y encarcelada, por el estado de excepción en El Salvador. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Prohibido criticar

Otro derecho ganado en la región que se daba por sentado, pero que ha sufrido un neto retroceso, es de la libertad de expresión y, vinculado a este, el de la libertad de prensa.

Por ejemplo, en Guatemala fue detenido, el 29 de julio, José Rubén Zamora, fundador y director de elPeriódico, un medio crítico del gobierno del derechista Alejandro Giammattei, en la presidencia desde enero de 2020.

Ese medio de comunicación, fundado en 1996, había sacado a la luz investigaciones sobre corrupción y manejos oscuros de funcionarios de varios gobiernos, entre ellos el de Giammatei.

El proceso judicial contra Zamora, que sigue en curso, sería parte de una vendetta por parte de Giammatei, ha asegurado a IPS el hijo del periodista, Ramón Zamora.

En El Salvador fue capturado el 21 de agosto el tuitero Luis Alexander Rivas Samayoa, de 38 años, por haber publicado que miembros del Batallón Presidencial, encargado entre otras cosas de la seguridad del presidente de la República, daban protección a Karim Bukele, hermano del presidente,

Karim Bukele, que no es funcionario público, departía en una playa del país junto a familiares, protegidos por soldados del ejército, como si fueran su seguridad privada, y Rivas denunció el hecho en Twitter.

En El Salvador, “en efecto hay un retroceso democrático de la institucionalidad pública, en otorgar garantías básicas para la ciudadanía, en general”, acotó la investigadora Ponce.

Ella participó en la presentación de un informe, el 8 de septiembre, sobre vulneraciones de derechos cometidos en 2021 contra quienes defienden los derechos humanos en el país, como parte de un esfuerzo en el que participaron otras organizaciones.

El reporte dio cuenta de 29 casos de vulneraciones contra activistas de derechos humanos, basado en informaciones publicadas en la prensa local. Se identificó que la libertad de expresión es uno de los derechos más vulnerados.

“Aunque no pueden hacerse inferencias estadísticas a nivel nacional, sí es para llamar la atención”, de lo grave que está la situación en el país, dijo Ponce.

Bukele anunció la noche del jueves 15 de septiembre que lanzará su candidatura para las elecciones de 2024 y buscar una reelección continua, algo que en principio estaba restringido constitucionalmente.

Pero los magistrados de la Corte Constitucional, impuestos en mayo de 2021 por la Asamblea, controlada por el oficialismo, le dieron el aval a la reelección inmediata, y se prevé desde ya el triunfo de Bukele, por la aceptación de la que goza.

 

La dictadura de Ortega

Los casos más graves de violaciones a los derechos humanos, políticos y de libertad expresión se han dado en Nicaragua, en especial a partir de las multitudinarias protestas de  2018.

En abril de 2018 el presidente Ortega, que ya lleva cuatro periodos en el poder, desde 2007, frenó a sangre y fuego una revuelta popular contra su gobierno de corte dictatorial.

La respuesta represiva de Ortega produjo más de 300 de muertos y persecución política contra ciudadanos y opositores políticos, que ha vuelto a avivarse desde agosto.

La editora recomienda: EEUU publica primera lista de funcionarios señalados de corrupción en Centroamérica

 

El gobierno de Ortega mandó cerrar medios independientes, como los fundados por el veterano periodista Carlos Fernando Chamorro, quien ahora se encuentra exilado en Costa Rica, mientras culminó en agosto la confiscación del histórico diario La Prensa.

Se sabe que al menos unos 70 periodistas han dejado el país debido al acoso y persecución iniciada por la dictadura de Ortega, que se ha reavivado en la antesala de las elecciones municipales de noviembre, que se da por hecho que ganarán sus designados, debido a que ha cooptado y todas las instituciones del país.

La lucha de los pueblos indígenas

Otros derechos, surgidos de los procesos democráticos iniciados en América Central, como el acuerdo de paz alcanzando en Guatemala, en diciembre de 1996, comenzaron a levantar vuelo pero quedaron truncados en el camino.

Eso pasó con los varios derechos recogidos por el acuerdo de paz en favor de la población indígena en Guatemala, que se calcula ronda 60 % de los 17,4 millones de habitantes.

Uno de esos logros plasmados en el documento era el del reconocimiento pleno, jurídico, de los territorios indígenas, históricamente arrebatados por procesos de expropiación por parte de la oligarquía del país, contó el líder cachiquel Leocadio Juracán.

Los cachiqueles son uno de los más de 20 pueblos originarios en los que se divide la etnia maya, que ha convivido con el pueblo garífuna y xinca.

Lee más: Grave retroceso en derechos humanos y democracia en Centroamérica

“En eso del reconocimiento de nuestros territorios estuvimos avanzando bastante”, señaló Juracán, desde San Lucas Tolimán, en el departamento de Sololá, en el suroeste de Guatemala.

Agregó que a partir de investigaciones y peritajes se logró avanzar y establecer que los propietarios de determinados territorios eran comunidades indígenas, que evidentemente lo fueron desde antes de la Colonia, con la llegada de los españoles, en el siglo XVI, pero de los que fueron despojados con el devenir del tiempo.

Pero el avance en el reconocimiento de sus territorios quedó estancado en abril de 2021, cuando tomaron posesión los nuevos magistrados de la Corte Constitucional para el periodo 2021-2026, añadió Juracán.

Agregó que los del periodo saliente habían fallado a favor de las comunidades indígenas en los litigios, y los nuevos responden más a intereses oligárquicos.

Algunos territorios recuperados, “hasta la fecha no se han inscrito legalmente”, pues se recurre a la estrategia de retrasar el proceso, aseguró.

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La red en lucha

En riesgo, 244 millones de hectáreas en la Amazonia

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Incendios y otros fenómenos naturales están afectando grandes cantidades de hectáreas del Amazonas

 

LIMA – En la Amazonia hay unos 244 millones de hectáreas, una superficie mayor a la Argelia y casi tan grande como Argentina, cuyo bioma está en riesgo al no tener estatus adecuados para su protección, advirtió un estudio presentado este lunes 5 en un encuentro de pueblos indígenas en esta capital peruana.

“Hasta 20 % de los bosques ha sido destruido, por un pozo de petróleo, por la minería ilegal, incendios, tala, introducción de monocultivos y ganadería”, dijo en el encuentro el indígena curripaco venezolano Gregorio Díaz Mirabal, líder de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica).

Agregó que los pueblos indígenas de la Amazonia “ya no queremos que la superficie de bosques baje de 80 %, porque sería nuestra destrucción”.

Para saber más del tema: Crecimiento de Amazonia en riesgo por falta de fósforo, consecuencia del cambio climático

 

En el encuentro de la Coica, la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg) presentó su estudio “La Amazonia a contrarreloj: Un diagnóstico regional sobre dónde y cómo proteger el 80 %” de su bioma.

El informe muestra el tamaño del problema, pues de los 7 004 120 kilómetros cuadrados del bioma amazónico todavía hay 2 441 607 (244 millones de hectáreas) expuestas a actividades extractivas al no contar con el estatus protector de áreas protegidas o de territorios indígenas.

Marlene Quintanilla, de la boliviana Fundación Amigos de la Naturaleza, indicó que las últimas dos décadas han sido las de mayor transformación de la Amazonia.

“Cada año se pierden, en promedio, dos millones y medio de hectáreas. Comparadas con países, cada año se eliminan bosques del tamaño de Haití”, expresó.

Lee más: “La selva tiene el mismo derecho a la vida que un ser humano”: líder indígena amazónico a los presidentes en la Cumbre de las Américas

 

La Amazonia es compartida por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela. Los siete Estados soberanos sostienen desde 1978 la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica.

“Hasta  20 % de los bosques ha sido destruido, por un pozo de petróleo, por la minería ilegal, incendios, tala, introducción de monocultivos y ganadería”: Gregorio Díaz Mirabal.

Raisg sostiene que “allí donde hay fuerte presencia estatal se presentan amenazas y presiones o impulsores legales y, donde la presencia estatal es débil, se presentan impulsores ilegales”.

Si 20 % del territorio ya ha sido transformado, Raisg pide medidas urgentes, en los próximos tres años, para salvar el 80 % restante. Seis por ciento tiene una alta degradación y necesita restauración, 41 % con bajos niveles de degradación necesita protección, y solo 33 % está intacto.

El análisis revela que el reconocimiento de territorios indígenas –hay 6983 territorios de ese tipo, con 2 418 705 kilómetros cuadrados o 28,6 % de la Amazonia– ha sido fundamental, pues solo cuatro por ciento de esos espacios se ha degradado.

En cambio, han sufrido transformaciones 33 % de los espacios amazónicos que no tienen ese estatus o el de áreas protegidas.

La transformación alcanza a 34 % del espacio amazónico en Brasil (que a su vez tiene 60,3 % de la Amazonia), a 24 % de la boliviana, 16 % de la ecuatoriana, 14 % de la colombiana y 10 % de la peruana.

Los incendios forestales son una ruda muestra de la destrucción: según el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales de Brasil, en los últimos 30 días se registraron vía satélite 31 513 alertas de incendios en la Amazonia, haciendo del pasado agosto el peor desde 2010, cuando hubo 45 018 quemas.

Según la Raisg, la industria ganadera es la mayor impulsora de la deforestación, y representa casi dos por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, haciendo que buena parte de la Amazonia emita más CO2 del que absorbe.

También deploró que “los bloques petroleros, centrales hidroeléctricas y minas se planifican a lo largo y ancho de la Amazonia. Los marcos legales vigentes generan condiciones para que los Estados concesionen licencias en bosques intactos o territorios indígenas sin el consentimiento libre previo e informado”.-

Además se señala que las comunidades indígenas y rurales tradicionales son hostigadas y muchos líderes de etnias, ambientales y comunitarios han sido asesinados por la disputa de tierra y derechos: 232 entre 2015 y 2019, y más de 100 solo en 2020.

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“El reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas de la cuenca amazónica es una solución urgente para salvaguardar ese 80 % de la Amazonia. Debemos actuar todos en unidad, y debemos hacerlo antes de 2025”, dijo Díaz Mirabal.

Los territorios indígenas –a diferencia de las áreas protegidas- no cuentan con presupuestos específicos de los gobiernos de la región ni son objeto de financiamiento internacional, se recordó en el marco del encuentro.

La propuesta básica del informe Raisg es que deben detenerse la deforestación y las actividades extractivas si se quiere salvar la Amazonia, reconocer los derechos de los pueblos indígenas de la región y tender un nuevo manto de protección sobre los 244 millones de hectáreas que están desprotegidas y en riesgo.

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Fuente: ipsnoticias.net

 

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