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Con voz propia

Los expresidentes de México: ¿Votar o no votar en la consulta? Ése es el dilema

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Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”?

La pregunta de la consulta del 1 de agosto de 2021, es en sí misma una aberración jurídica y contra el más elemental sentido común. A pesar de todo, hay otros factores que deben ser tomados en cuenta. Pero primero lo primero.

“Con apego al marco constitucional y legal”. ¿Acaso hay de otro marco que pueda emplear el Estado? Está bien, concedamos, ni el asesinato de Francisco Javier Ovando ni el de Colosio, ni el del Cardenal Posadas, ni el de Francisco Ruiz Massieu, ni los de Aguas Blancas, El Charco o el Actual, solo por mencionar unos pocos entre cientos de casos, fueron ordenados en el marco constitucional o legal, aunque todos tuvieron la participación de gobiernos locales o federales.

“Emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas” Ah chin… “decisiones políticas” ¿eso es lo que importa? Y si mejor esclarecemos los crímenes políticos, en lugar de las decisiones políticas. Digo para analizar decisiones sobran investigadores en las universidades, quienes no le tienen que pedir permiso a nadie para hacer su trabajo.

Si quieren usar en algo útil los 500 millones de pesos de la consulta, mejor que los empleen en limpiar el estercolero del sistema judicial mexicano, o que contraten penalistas y no recomendados sin experiencia en el Instituto Federal de Defensoría Pública, basados en su orientación sexual y no en los cursos de formación que debieron tomar.

Recuerdo el trabajo en el que participé en la Asamblea Legislativa para que se aprobara la Ley de Sociedades de Convivencia. Se trataba de que cualquiera que fuera la forma en que estuviera integrada la pareja, sea por dos hombres, dos mujeres, (o cualquier definición que prefiera la comunidad LGBTTTIQ) pudieran heredarse entre sí, dejar sus pensiones a la pareja en caso de fallecimiento,  o  juntar  sus créditos para comprar una casa, por ejemplo; pero ahora resulta que en la Defensoría se realiza una discriminación sexual a la inversa, los heterosexuales, según afirman varios abogados despedidos,  tienen menos oportunidad de que les den trabajo, sin importar sus especialidades o experiencia como penalistas.

“…encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”. ¿Solamente “encaminado”?  ¿y para qué le dan tanta vuelta al camino? Hay cientos de víctimas, que no son posibles, sino plenamente confirmadas, a las que no se les quiere hacer justicia en la 4T, donde al igual que con Salinas, Calderón o Peña Nieto, la “justicia” es muy selectiva.

Y una especial mención merece para mí el capitán Vladimir Ilich Malagón, quien lleva más de 10 años de prisión, por el delito de defender los trabajos de inteligencia militar, que le exigía revelar el escolta del ex secretario del trabajo de Calderón, Javier Lozano Alarcón. Ilich salvó de la muerte a docenas o quizá centenares de sus compañeros, que hubieran sido cazados por el crimen organizado, si se revelaba en donde harían operativos.

O los directores de reclusorios federales, o incluso de algún comisionado nacional de seguridad, que fueron señalados por ordenar, o al menos permitir actos de tortura. Como hacía con los sacerdotes pederastas la iglesia católica en México, antes de que llegara a poner orden el nuncio Franco Coppola, que solo los cambiaban parroquia, a los cómplices de estos suplicios medievales, solo les cambiaban de cárcel.

A propósito de torturas medievales, en una entrevista reciente de Los Ángeles Press, el abogado Gerardo Manrique, co autor, con Miguel Sarré, del libro Sistema de Justicia de Ejecución Penal nos recordaba que, a diferencia de los tormentas en la Santa Inquisición, ahora es muy fácil que no quede huella, que no y que no, con procedimientos como usar toques eléctricos, ahogar con bolsas,  o sumergiendo las cabezas de las víctimas en aguas relativamente profundas, como las de excusados o barriles.

Por cierto, Manrique fue despedido de la Defensoría Pública Federal, después de privarlo ilegalmente de la libertad para exigirle que entregara su credencial y se fuera sin reclamar la indemnización que podría corresponderle ¿Por qué lo corrieron? Porque a diferencia de su ex jefe, Netzaí Sandoval, él sí sabe de derecho penal y para colmo es un escritor al que acuden frecuentemente los tribunales y universidades para pedirle conferencias sobre el tema.

Ahora bien, reconozcamos que es una maldita costumbre de la administración pública correr a todas las personas, aunque tengan mucha experiencia, para traer adeptos, aunque sean ineptos. El problema es que esta vez, al correr a docenas de abogadas y abogados que conocían perfectamente donde se encontraba un dato, en tomos de miles de hojas, dejaron en estado de indefensión a miles de personas a las que representaban.

Y no hablamos de memoria. Se dio el caso de una abogada recién contratada por Netzaí, que, al acudir a una audiencia, prácticamente se quedó muda y casi al borde de las lágrimas confesó que era incapaz, pues nunca estudió el sistema de juicios orales.

Bitácora suplementaria

Ya que hablamos del tema del juicio a expresidentes, que no será juicio, sino consulta que se llevará el viento ¿Quién responderá por el asesinato de más 300 migrantes en las dos masacres de San Fernando? 72 víctimas en la madrugada del 22 al 23 de agosto de 2010; y al menos otras 193, encontradas en fosas clandestinas a partir de abril del 2011.

El presidente era Felipe Calderón, y la directora del Instituto Nacional de Migración Cecilia Romero Castillo, quien fue también presidenta del Partido Acción Nacional. El castigo no debería ser por sus “decisiones políticas”, sino por negligencia criminal ¿no cree usted?

Los detalles del crimen no podrán ser incluidos en la video columna que acompaña semanalmente a esta historia para armar la Historia, porque no son aptos para menores ni para ninguna persona sensible, por lo que, si cree que se sentirá afectado, mejor interrumpa aquí la lectura. Dejamos por tanto un espacio.

Con voz propia

Emma Rizo: la violencia llevada al límite

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Por Alberto Farfán

Es francamente lamentable el hecho de conocer a una mujer de innegables facultades literarias que ya no escribirá jamás y que nunca se le otorgó el lugar que debió haber ocupado en nuestra república de las letras. Y por eso es necesario escribir sobre ella para reivindicarla como una excelente autora.

La escritora Emma Rizo Campomanes (1934-1995) de padre cubano y madre mexicana fue escritora, periodista, maestra y promotora cultural. Y en los seis meses previos a su deceso se dedicó a reescribir y compilar una serie de cuentos que publicara a lo largo de los últimos 20 años de su vida en diversos medios con el afán de poder conformar un volumen de cuentos.

El resultado es el libro titulado Mujeres calladas (editorial Cal y Arena) publicado póstumamente en 1997. Y de él emanan historias que transcurren dentro de una atmósfera en apariencia inofensiva pero fundamentalmente diáfana, en donde sobreviene inexorable el rostro oculto de la eclosión humana; la muerte violenta y gélida, que afirmaría la arista dominante que hoy prevalece. La sensibilidad humana que debiera caracterizarnos se anula sin aparente origen.

La brevedad de los cuentos de Rizo no es una simple particularidad, sino una manifiesta cualidad, puesto que permite que todos y cada uno de ellos adquieran relieves de golpes contundentes y brutales, en virtud de que se sustentan en la incuestionable capacidad narrativa de su autora, cuya fluidez y claridad robustecen la historia, en vez de diluirla. Cimbrar al lector pareciera su objetivo.

Acaso por ceñirse a la temática desarrollada, nuestra autora transgredirá los límites de los tiempos del clímax, lo cual es un terrible acierto, sin embargo. Sobre todo si se considera que busca hacer palpitar nuestra estilizada capacidad de asombro con respecto a la violencia criminal. La normalización de esa violencia deberá ser puesta en tela de juicio en todos sentidos.

Rizo nos introduce con gran parsimonia y sutileza en el asunto, siendo este tratamiento el mismo que correrá paralelo a la develación del ominoso acto. Así, la abrupta aparición de la violencia por sí sola únicamente equivaldrá a una parte del planteamiento del factor sorpresa, pues el elemento faltante se encontrará en la naturalidad de que hace gala el narrador al referir el crimen. Con esto, no sólo se cierra el círculo, sino que se acentuará, cristalizándose la estupefacción. La sangre fría con la cual se describen los asesinatos hendirá al lector aunque no quiera.

De este modo, cada cuento por sí mismo se constituirá en un incesante clímax. Lo cual no significa que la autora soslaye las causas intrínsecas que motivan al asesino, ya que procura la reflexión y el cuestionamiento. Sin caer en los excesos, Rizo planteará una especie de rencor contenido, que hallará su cauce en la muerte del otro.

A la manera de la extraordinaria novela Psicosis americana (1991) del escritor norteamericano Bret Easton Ellis ─en la cual un asesino serial describe con atroz insensibilidad sus crímenes─, nuestra autora nos entrega en “Amorosa inclinación” ─acaso su mejor pieza─ el relato de una venganza de adolescentes varones, siendo su víctima una jovencita atractiva, quien no los tomaba en cuenta por su abyecta reputación.

Nos dice uno de los protagonistas: “Todos tuvimos a la Marcy, uno a uno… La pequeña idiota todavía tenía calor en el cuerpo. Fue divertido sentir cómo se iba enfriando… Decidimos después cubrirla con hojas y jugar con ella al blanco, aventándole piedras”.

Con estos cuentos, Emma Rizo, sin duda, buscó llamar nuestra atención para rescatarnos de la violencia generalizada y de la pérdida de las fibras morales que nos definen como seres humanos, pero desde las entrañas mismas del fenómeno que nos enajena día con día. Y en definitiva, con Mujeres calladas obtener un lugar en nuestra literatura.

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Con voz propia

Foro Público: Los roces de la CELAC que dinamitan la ansiada unidad regional

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Foro Público

La semana pasada se llevó a cabo la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en Palacio Nacional, donde los roces entre los diferentes jefes de Estado dejaron entrever que la ansiada unidad regional que propuso el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, será difícil alcanzar.

La presencia de los presidentes de Venezuela y Cuba, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel, molestó a los mandatarios de Paraguay y Uruguay, Mario Abdo Benítez y Luis Lacalle Pou, quienes abiertamente se pronunciaron en contra de los actos antidemocráticos que han caracterizado a los gobiernos esas naciones, lo que a su vez generó que Maduro respondiera en tono simplista para encabezar un debate sobre democracia.

El esfuerzo de López Obrador de intentar impulsar una alianza multilateral entre todos los países del hemisferio parecer dilapidarse con diferencias significativas entre las visiones de gobierno, democracia y gobernanza que tienen los diferentes presidentes, pues las posturas ideológicas nuevamente han salido a flote, desde quienes se han autonombrado como representantes de la izquierda, hasta quienes lo han hecho desde la derecha.

La radicalización del hemisferio impide lograr una alianza como la que existe en Europa, pues por un lado se encuentran los gobiernos antidemócratas como el de Venezuela, Nicaragua y Cuba, donde no se permiten elecciones libres multipartidistas, con prensa crítica y abierta, así como la no persecución de los críticos, y por otro se encuentran los gobiernos alineados completamente a los intereses norteamericanos como el de Brasil, donde prevalecen visiones en defensa de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la intervención constante del gigante del continente, donde establece la agenda económica y social de los países de la región.

Ante este escenario tan complejo resulta difícil alcanzar un acuerdo entre todas las partes de la región para integrar una Unión Latinoamericana como la que propuso México, ya que también existen diferencias significativas sobre las condiciones políticas, económicas, culturales y sociales de cada país que imposibilitan lograr ese tipo de acuerdos.

El presidente de Colombia, Ernesto Samper, reconoció que América Latina enfrenta su peor momento de integración en la historia, misma que se profundizó con la pandemia de Covid-19, por lo cual la urgencia de un trabajo multilateral entre las naciones que forman parte de la región tendría que ser la prioridad, no obstante, la politiquería entre los jefes de Estado impedirá que se logre y por ello la esperanza de una unidad regional podría ser nuevamente una ilusión.

Las condiciones políticas y económicas que prevalecen en los países del hemisferio son dispares, por lo cual los esfuerzos tendrán que continuar en los siguientes días para alcanzar los acuerdos necesarios para atender las necesidades de la ciudadanía de América Latina.

El contexto de Europa fue diferente, para lograr la cohesión social, las condiciones económicas de esas naciones no fueron tan lejana implementando una sola moneda universal como el Euro y aunque Reino Unido se salió de la alianza a través del Brexit, la mayoría de los países han defendido la importancia de continuar con este esquema para respaldar los intereses de la colectividad.

En el caso latinoamericano, la región más desigual del mundo, tiene que atender las problemáticas internas que se profundizaron con el inicio de la pandemia de Covid-19, por lo que no resulta extraño que haya sido una de las zonas del mundo con el avance de vacunación más lento en el planeta.

Nota aparte: Aunque América Latina pretenda “independizarse” de la influencia de Estados Unidos, será difícil que se logre esa percepción con una visión favorecedora sobre las condiciones que permiten la dependencia económica de la Unión Americana.

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Con voz propia

Mi encontronazo con Sócrates Amado Campos Lemus

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Por Ramsés Ancira

Prólogo

Al enterarme ayer en la mañana de la muerte de Sócrates Amado Campos Lemus, me llegó a la memoria algunas historias que deseo compartir con los lectores de Los Ángeles Press, pues van mucho más allá de lo personal y dan cuenta de los mecanismos de represión e infiltración del Estado en tiempos del PRIAN.

La Historia

A principios del Siglo XX, con Vicente Fox como presidente y en el marco de la oferta para esclarecer los pormenores de la guerra sucia;  la masacre estudiantil de 1968 y el Halconazo del 10 de junio de 1971, solicité y obtuve la anuencia de José Luis López Atienzo, director de Comunicación Social,  para trabajar como reportero en la Procuraduría General de la República.

Ofrecí hacer reportajes sobre ciencia e investigación policiaca. Tenía como antecedente una serie de relatos que publiqué en El Nacional llamada “Así lucha México contra el narcotráfico”, la cual, décadas antes me valió felicitación y agradecimiento personal del doctor Sergio García Ramírez.

En mi nuevo trabajo coordiné una revista en la que realizaba reportajes de carácter científico, por ejemplo, sobre la forma en que se distinguían polvos como la cocaína, del carbonato; la pureza de una droga, o sobre los fundamentos para determinar si una persona había disparado o no un arma de fuego.

Aunque mi cargo era menor, creció el aprecio que me tenía López Atienzo, con quien había conducido un noticiero para Tevescom, un medio que antecedió al boom de Internet y a la concesión para operar CNI Canal 40. También le pedí que me grabara un fragmento de mi audiolibro México en su Memoria, pues su fama mayor la había alcanzado como locutor de Imevisión en la década de los 70. Para más señas, le pedí grabar la introducción de la novela La Tumba, de José Agustín.

López Atienzo figuraba formalmente, lo dije antes, como director de Comunicación Social de la PGR, aunque este cargo casi era de utilería, pues las decisiones las tomaba Campos Lemus.

Todas las tardes José Luis me llamaba a su oficina para que investigara a periodistas que le proponían para las delegaciones de prensa de la PGR en los estados. Por supuesto yo no los conocía, pero como también era integrante de la Unión de Periodistas Democráticos, consultaba con mis colegas, quienes me decían que estos corresponsales o tenían enriquecimiento inexplicable o relación con la trata de blancas y otros giros negros. Esta información se la daba a mi jefe, asentía con la cabeza y yo salía de su oficina, en la que seguramente había micrófonos.

José Luis me invitaba a comer con frecuencia, junto a dos subdirectores y Campos Lemus. Las conversaciones eran de mera cortesía, pero un día, mientras sacaban la camioneta oficial del estacionamiento, Sócrates, me preguntó cómo me autodefinía ideológicamente, le respondí que no sabía, pero que, si me veía precisado, dado que jamás en mi vida voté por el PRI, en todo caso sería de izquierda. Campos Lemus sonrió socarrón y me dijo “Sí, tienes cara de izquierdoso”. Por ese entonces yo apenas superaba los 30 años.

Un día fue a visitarme mi hijo mayor a la oficina y cuando oyó el nombre de Sócrates, me preguntó que, si no era el mismo al que Eduardo “El Búho” Valle identificaba como el sujeto que recorrió el campo militar número uno, identificando a los líderes estudiantiles. Le hice una señal asintiendo con la cabeza y otra de que se callara, pues probablemente había micrófonos en todas las oficinas.

En el Comité 68, donde anualmente convivía en una reunión a la que convocaba Raúl Álvarez Garín, me habían informado que Campos Lemus había retrasado la sesión del dos de octubre de 1968 para darle tiempo al batallón Olimpia de disparar a soldados y estudiantes causando la confusión. Eso aumentó el número de asesinatos en Tlatelolco.

Llevaba menos de dos meses trabajando como reportero en la PGR, cuando López Atienzo me llamó para decirme que me ofrecía una vacante como subdirector de publicaciones. No podía creer en mi buena suerte. Además, coincidía con dos antiguos colegas, Pablo Toledano, quien redactaba los boletines, y Elizabeth Juárez Montes de Oca, quien se ocupaba de la prensa internacional y quien había sido reportera cuando yo ocupaba la dirección del noticiero Enfoque.

Empecé a reunir mis documentos, pero una tarde, menos de una semana después, López Atienzo me llamó para decirme que no podía ocupar la subdirección de publicaciones, ni siquiera seguir trabajando ahí. Le pregunté las causas, me dijo que no me podía responder. Acudió a una vieja fórmula: no me dijo por qué me había dado el trabajo, así que tampoco estaba obligado a decirme por qué me lo quitaba.

Días después el periódico Reforma recuperó una fotografía de Campos Lemus en animada comida con un grupo de personas identificadas con el narcotráfico.

Por mi parte le solicité a José Cárdenas, y me la concedió, una entrevista en radio donde expuse la farsa de la PGR, que tenía como director de membrete a López Atienzo y como verdadero operador a Campos Lemus.

Días después Sócrates fue despedido, en realidad de “mentiritas” porque siguió cobrando en la Procuraduría. Justificó que era periodista, y que por eso la foto con los narcotraficantes. Lo entrevistaron al respecto y dijo que la foto la había filtrado “una gaviota”. Se refería por supuesto a mí. No volví a verlo hasta que hoy me compartieron su esquela.

Epílogo

Así como Macedo de la Concha fue procurador con Fox, Marisela Morales fue la procuradora General de la República de Felipe Calderón. Para entonces había aumentado la fabricación de culpables. López Atienzo regresó a la dirección de Comunicación Social de la PGR, así que, infiero, repitió el papel de patiño de Campos Lemus.

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