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Con voz propia

Los “bandazos” de Lilly Téllez

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Enrique Domínguez Gutiérrez

La inseguridad en las decisiones públicas es una característica innata de esta mujer que desde 1994 tuvo un ascenso vertiginoso en la segunda empresa televisiva más grande del país (TV Azteca), teniendo una trayectoria gris, un desempeño mediocre y muchos cuestionamientos por grandiosas oportunidades que no se otorgan tan fácilmente. Su manejo es caprichoso y ostenta una falsa concepción de la realidad, su temperamento está plagado de nerviosismo, impulsos y actitudes coléricas que si bien para muchos representa coloquialmente “un carácter fuerte”; en honor a la verdad su efecto es un trastorno neurótico.

Su pensamiento es contradictorio y plagado de incongruencias, difícilmente su proyección visual irá más allá pensando que México sólo es su círculo más íntimo de conocidos y familiares, sin tener la empatía de entender y darse cuenta que vive en un país complejo y carente de oportunidades.

Su vida política es una pose y parece depender de un sentido falto de coherencia, resultado de la falta de un ideal. Difícilmente encuentra acomodo en algún partido pues de inmediato surge ese desatino en su personalidad teniendo como efecto la duda, la desconfianza y a manera de “tic nervioso” tambalea ese pensamiento básico e insustancial.

Siempre dependiente, ingenua y carente de estructura ideológica recurre con frecuencia a terceras personas para saciar ese apetito de conocimiento que jamás se encargó de cultivar y ahora a sus 53 años quiere emprender un camino de sapiencia alimentada por estímulos externos donde pretende hacerse pasar por una mera conocedora de las comisiones a las que pertenece como Senadora, tal es el caso de: La Marina, Anticorrupción, Transparencia y Participación Ciudadana,  Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, Minería y Desarrollo Regional, Relaciones Exteriores en América del Norte y el Sector Salud.

Las posturas ideológicas de María Lilly del Carmen Téllez García obedecen a intereses generados por sus “asesores”, empresarios y su actual esposo donde anteponen ideas completamente contrarias al partido por el cual fue postulada, no es de extrañar que ante ello sea una persona fácilmente influenciable, manejable y dispuesta a conducirse de una manera errática y pronunciarse sin tomar en cuenta las contradicciones en que incurre.

El círculo de Lilly

Jesús Demetrio Tueme Pedraza

Actualmente esposo de Lilly Téllez, se desempeña como Director General y de Valores en Castle Placement (Recaudadora de capital y gestora de préstamos para la empresa privada) y Consultor Financiero de Grupo AFIRME que por cierto está integrado dentro de su consejo de administración por:

Manuel Camacho Téllez, quien fungió como Delegado Fiduciario en el Fideicomiso denominado Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) nombrado por Ernesto Zedillo Ponce de León (Ex presidente de México 1994 – 2000).

Rogelio Gasca Neri, político y empresario mexicano quien se desempeñó como el último Secretario de Programación y Presupuesto en el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, fue presidente del Grupo Cintra, que controlaba las aerolíneas Aeroméxico y Mexicana, además de Director General de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)

Julio César Villarreal Guajardo, Poderoso acerero, fue el dueño de Las Truchas, la metalúrgica del puerto de Lázaro Cárdenas que entregó en bandeja de acero a la mafia china, así como buena parte del muelle de Manzanillo para efectos del trasiego de metanfetaminas y precursores plásticos de drogas heroicas.

El Giro a su realidad

Después de su matrimonio con Jesús Tueme, su percepción se radicalizó de tal manera que su visión como representante popular dejó de tener sentido al defender y lucrar políticamente anteponiendo su mezquindad y egoísmo a una causa personal:

  • Defensora a ultranza de la industria refresquera.
  • A favor de la criminalización de la mujer por el hecho de decidir sobre su propio cuerpo.
  • Exige Lilly Téllez prisión para Hugo López-Gatell por mal manejo de la pandemia.
  • Oposición al proyecto de decreto sobre la procedencia y trascendencia de la petición de consulta popular presentada por AMLO.
  • A favor del intervencionismo de Estados Unidos para el control de la violencia en nuestro país.
  • Soslaya con frases en Twitter el golpe de estado en Bolivia argumentando frases de índole golpista como “perpetuarse en el poder”.
  • Expresiones discriminatorias contra tradiciones indígenas («No es un homenaje a las tradiciones, es la idealización de la ignorancia, México necesita ciencia, no superchería»).

Sin duda, alguna la formación religiosa de Lilly Téllez fomenta una faceta conservadora donde repite hasta el hastío los improperios vomitados por la Ultraderecha en la que ella es una genuina representante, sin duda alguna ahora forma parte de esos ladrones, corruptos que en alianza con el PRI y el PRD pretenden quitar la facultad del partido mayoritario para la aprobación del presupuesto, queriendo regresar al antiguo régimen para el retiro de programas asistenciales, recuperar las canonjías de los “machuchones”, devolver los apoyos a las asociaciones civiles, recuperar los fideicomisos, el  endeudamiento y el gozo cabal de la impunidad.

Comisión de Salud del Senado en comparecencia de López Gatell

Habrá que informarle a Lilly Téllez que la vigilancia epidemiológica se lleva a cabo en unidades centinelas seleccionadas que permiten realizar la vigilancia de la población en zonas de riesgo. A estas unidades centinela se les dota, si no los tienen, de los componentes necesarios para el monitoreo continuo de las enfermedades. Las observaciones se efectúan en estas unidades, en las cuales se realiza una actividad intensiva para obtener información de mayor calidad sobre los eventos de salud que deben ser monitoreados. Cada unidad envía a un sistema de registro los datos de los casos detectados.

Las pruebas rápidas no garantizan el control de la pandemia en su momento España compró millones que no funcionaron, lo mismo pasó en República Checa, y Reino Unido adquirió millones de ellas también, incluso antes de que los científicos hubieran establecido su precisión, lo mismo ocurrió en Perú.

Una explicación detallada de los datos, estadísticas y manejo de la pandemia le vendrían muy bien, las razones de la letalidad en nuestro país se deben por problemas relacionados con la obesidad, diabetes, hipertensión y un pobre manejo de la salud durante los últimos 30 años, México ocupa el primer lugar en obesidad infantil al igual que la ingesta de refresco y de “gansitos” (como ella misma lo refirió).

¿Quiénes son los epidemiólogos de verdad? 

  • ¿Acaso serán aquellos que en 14 puntos pretendían controlar la pandemia en 8 meses?
  • ¿Acaso serán los honorables Salomón Chertorivski, Julio Frenk, José Ángel Córdova, José Narro, Mercedes Juan y Guillermo Soberón?
  • ¿Acaso serán aquellos defensores y beneficiados que lucran con la pandemia y defienden sin cortapisas a acaparadoras de medicamentos como el grupo PISA?
  • ¿Acaso serán las asociaciones civiles que se mantienen de brazos cruzados y no hacen nada por ayudar a los niños que padecen cáncer y cuando están es su etapa terminal gritan como la llorona de las chinampas en Xochimilco cuando fallecen por no haber obtenido el medicamento a tiempo?
  • ¿Acaso serán los médicos como el Dr. Francisco Moreno Sánchez que en su discurso malandro en contra de una autoridad sanitaria repitió con punto y coma los señalamientos dictados por él?
  • O tan solo ¿será un retweet del caricaturesco Paco Calderón o de un tal Fer Belaunzarán?

Es importante que entienda lo que representa un ideal, una bandera ideológica y no una bandera de apariencias y simulaciones como usted misma lo mencionó al hablar de aquellos ladrones de cuello blanco, “factureros” sentados en su computadora creyéndose ingenieros financieros y estableciendo la transa, se burlan de las leyes, se creen muy listos, lucran con la pobreza, hábiles para el engaño y mencionando los 500 Mil MDP que son parte de la evasión fiscal y que no contribuyen en el desarrollo de infraestructura y proyectos sociales; ahora queda muy claro que esas palabras quedan en el vacío aliándose con aquellos que usted misma criticó.

El comunismo al igual que su congruencia es inexistente, es una utopía, incluso un ideal, el socialismo no está presente en nuestro país, recuerde que tener a un gobierno de izquierda no es el socialismo Per se, una visión de izquierda es una visión sensible y un trato digno al desamparado, la vista hacia los marginados y el establecimiento de una economía donde impere el desarrollo más que el crecimiento. (Le encargo que le dé una leída al coeficiente de Gini).

Conclusión

Queda claro que Lili Téllez no visualiza la desigualdad social, está negada a entender la diferencia abismal en la distribución de la riqueza, prefiere deuda y está empecinada en fomentar sus propios intereses antes que la atención a la agenda del estado al que representa.

Sería un regalo estupendo y un buen comienzo de año que tenga el honor de renunciar a su curul y dejarle el paso a una persona con sensibilidad como su suplente, la Dra. Reina Castro Longoria.

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Con voz propia

Fiesta familiar de gobernador de Hidalgo se hizo con la Sonora Dinamita y Mariana Seoane

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Para la celebración anual de la familia Meneses, el gobernador del Estado habría gastado junto con su familia alrededor de 1.7 millones de pesos en una fiesta privada

Por Emmanuel Ameth

Omar Fayad Meneses, gobernador de Hidalgo (Méx), se puede dar lujos desde el poder que para el resto de los mortales sería imposible. Y es que según se observa en un video en propiedad de este medio, el mandatario contrató a la Sonora Dinamita así como a Mariana Seoane para amenizar la reunión familiar anual de la familia Meneses, misma que tuvo una asistencia de al menos 2 mil 100 invitados.

La reunión, que es llevada cada año, sufrió un salto exponencial en cuanto a los artistas contratados con Omar Fayad en el poder y con su primo, el entonces alcalde de Zempoala Héctor Meneses Arrieta, toda vez que invitaron a artistas de talla internacional.

Durante el video que fue compartido a este medio, se observa al gobernador de la entidad dirigiendo unas palabras a los asistentes:

“Hoy tengo el orgullo y el agrado de presentar un espectáculo maravilloso con dos grandes artistas. Por una parte una sonora muy caliente ¡La Sonora Dinamita! van a pasar para deleitarnos con muchas de sus canciones. También quiero presentarles a una amiga muy querida, una mujer guapísima, actriz… (pausa) ese chiflido se quedó corto… va a estar aquí esta tarde animando a nuestra familia y ella es ¡Mariana Seoane!”, dice Omar Fayad en el video que corresponde a su reunión familiar anual 2019.

Fayad Meneses agradeció también el prestar el recinto (municipal) a su primo el entonces presidente municipal Héctor Meneses Arrieta.

El costo del evento

Si bien el costo de los artistas depende de la agencia que los contrate, el personal que lleve, la producción, la distancia de la Ciudad de México, si el evento es público o privado y sobre todo la fecha en que son contratados, este medio hizo una aproximación del valor pagado a los artistas para su presentación.

De acuerdo con blogs especializados en redes, hace una década, contratar a la cantante y actriz Mariana Seoane costaba unos 350 mil pesos por presentación, cifra que habría subido a por lo menos medio millón de pesos en 2019.

En el caso de la Sonora Dinamita, la revista Proceso reveló que la suma de todos los costos asociados a su presentación, en un día cotidiano -el evento e Fayad fue en fin de año-, supera el millón de pesos.

Es así que entre ambos personajes, independientemente del costo del recinto, la cifra erogada asciende a por lo menos millón y medio de pesos solamente de la presentación, pues también se departió una cena para los más de 2 mil asistentes, lo que añadiría por lo menos otros 200 mil pesos al total.

Y es que aunque en el caso de Fayad Meneses así como el de su esposa Victoria Ruffo, podría existir un precio especial -o incluso ninguno- por parte de los artistas, los costos asociados a su traslado y equipo de producción siguen siendo millonarios.

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Arteleaks

Un amigo de Dios

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JUEGO DE OJOS

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

En esta entrega comenzamos con un acertijo. ¿Podrá el lector adivinar de quién hablo?

Un escritor, nacido alrededor de 1890, es famoso por tres novelas. La primera es corta, elegante, un clásico inmediato. La segunda, su obra maestra, presenta a los mismos personajes, aunque es más larga y compleja, e incorpora en forma creciente elementos míticos y lingüísticos. La tercera es enorme, casi una locura exuberante de la imaginación.

Una pista: no se trata de Joyce.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, denunció la producción masiva, el estruendo del tráfico y el descarno y fealdad de la vida moderna europea, y amó los árboles y la verdura de la campiña inglesa en donde vivió de niño, así como a las pequeñas y delicadas criaturas con las que se topó en las leyendas nórdicas.

Una pista: no se trata de D. H. Lawrence.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, mezcló porciones de literatura antigua con su propia obra maestra, aderezándolas magistralmente conforme avanzaba.

Una pista: no se trata de Ezra Pound.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, se declaró monárquico y católico.

Una pista: no se trata de T.S. Eliot.

Los más antiguos de mis lectores –antiguos en el sentido clásico- quizá hayan adivinado ya de quién hablo.

Y si son mis contemporáneos y fueron como yo vagamundos y en su camino a Damasco se toparon en un callejón con el grafiti “¡Frodo vive!”, entonces ya lo saben de cierto.

Para los más jóvenes, quizá un cuento les ayude:

“Había una vez un cuarentón, profesor de lingüística y filología, que sabía más que nadie en el mundo sobre las antiguas lenguas nórdicas y el Beowulf. El maestro había quedado huérfano muy joven, y el ejército de su país lo mandó a una guerra terrible en donde estuvo a punto de perder la vida.

“Anegado en el lodo sanguinolento de las trincheras y apabullado por el estruendo del cañón y la metralla y los lamentos de amigos y enemigos, quizá haya imaginado el mundo que creó cuando muchos años después interrumpiera por un momento la calificación de un examen para escribir al reverso de la hoja: “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”.

Es claro que el escritor de quien hablo, nacido alrededor de 1890 en África del Sur, es John Ronald Reuel Tolkien, hoy una referencia doméstica gracias a Hollywood, pero en mi adolescencia y primera juventud, vicario de un rito arcano cuyos miembros nos reconocíamos por señas secretas y conjuras pronunciadas en voz baja como la de “¡Frodo vive!”

Me asombra que haya sido hasta fines de los ochenta que encontré en mi propio país con quien hablar sobre la tetralogía de Tolkien y sus asonancias y disonancias con, entre otros, Joyce, Lawrence, Pound y Eliot, de la manera juguetona que se consigna al inicio de este texto y que ojalá fuera mía, pero lo es de Jenny Turner, la espléndida periodista autora de Razones para amar a Tolkien.

He aquí un personaje deslumbrante y paradójico. De él se dice que era aburrido en una sociedad y un siglo de tiesuras, y que su devoción por la filología se percibía anticuada incluso entonces.

Pero la obra de este flemático inglés nacido en Sudáfrica, quien nunca alzaba la voz, vestía siempre en tweed y chaleco y fumaba pipa, despertó una corriente pasional pocas veces vista en la literatura.

Jenny Turner confiesa que le asusta haber pasado “demasiado tiempo” de su adolescencia en compañía del demiurgo de El señor de los anillos y que ya adulta si bien encuentra los libros repetitivos y “ruidosos”, éstos siguen conectándose a su espíritu de manera inquietante.

“Hay una succión, un algo primigenio que se transmite entre ambos, como cuando una nave espacial se enchufa a la nave madre. Es como el seno materno, es un alivio infantil… que también es como un hoyo negro”.

Escalofriante memoria, pero humana y generosa si la comparamos con otros juicios, como el de mi admirado Edmund Wilson: “Hipertrofiado… Un libro infantil que de alguna manera se salió de madre… Una pobreza creativa casi patética…”.

John Heath-Stubbs estima que la obra es “Una mezcla de Wagner y el osito Winnie Pooh, mientras Germaine Greer exclama que fue “su pesadilla”.

Vaya, pues. Supongo que el viejo profesor, tan enemigo de las pasiones terrenas, nunca imaginó que la obra iniciada con la frase, “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”, fuera a despertar tantas y tan opuestas durante tantas generaciones, pues a estas alturas del siglo y mal que me pese gracias al cine, la cofradía tolkiense es ya una muchedumbre.

No escapa a la aguda e inteligente mirada de Jenny Turner la paradoja: si los libros son tan criticables, ¿por qué a tantos millones les han apasionado?

No es una pregunta fácil, pero tengo mi propia experiencia. El Hobbit (1937) me encontró, aún adolescente, en el aeropuerto de Londres, olvidado o escondido por alguien entre el Time, el Newsweek y el Life.

Lo compré por no dejar, por tener algo que leer en el vuelo de interminables horas que me esperaba. ¿Por no dejar? ¿O fue que se cumplió el adagio de Edmundo Valadés sobre los libros que nos están destinados en la vida?

En la sala de espera comencé la lectura y a la mitad del vuelo maldije no haber adquirido los tres tomos de la secuencia, conocida como El Señor de los Anillos (1954).

Caí en la red del viejo profesor, atrapado, de nuevo, en el vicio solitario que nos libra para siempre de la soledad. No descansé hasta que pude fatigar la trilogía con pasión talmúdica y transité los caminos de toda la obra del viejo profesor y de lo que su hijo Christopher editó amorosamente en memoria del demiurgo de la Tierra Media.

Y como dicen los angloparlantes, al final del día lo que me quedó fue una profunda identificación con la obra, una suerte de simbiosis que, ahora lo pienso, tiene en verdad algo de misterio sobrecogedor.

Leo y releo los libros. Sé de memoria pasajes enteros. Y cada vez que los visito descubro algo novedoso. Quizá ahí esté la explicación. Tolkien fue capaz de comunicarse con otros espíritus en un nivel anímico primario que escapa a toda explicación y que tiene como hilo conductor las emociones y sensaciones más humanas.

Desde luego que una mirada crítica, como apunto arriba, descubre inconsistencias en el texto, en los diálogos, en los personajes y en la narrativa.

Yo daría cristiana sepultura a Tom Bombadil, un personaje arbóreo que transcurre cantando tonadillas hueras y que no tiene mayor consecuencia en el resto de la historia, y trabajaría la estructura interna de algunos protagonistas así como la lógica de varios episodios.

Y ya que de utopías hablamos, también sacaría del mercado la horrenda traducción al español de Taurus, con su majadera “castellanización” de nombres que en vez de un Bilbo Baggins nos sirve un “Bilbo Bolsón” amén de otras aberraciones asestadas a la obra del viejo profesor. No ha nacido el argentino que se deje intimidar por los versos aliterativos del Beowulf. ¡No señor!,

Y a todo esto, ¿quién fue este personaje, esa suerte de hobbit mayor?

John Ronald Reuel Tolkien nació el domingo 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, África del Sur, después de un parto difícil y prolongado. Apunto este detalle íntimo porque lo encuentro en la biografía de muchos escritores.

Sus padres fueron Arthur Tolkien y Mabel Suffield. A ese país habían emigrado en busca de fortuna y ahí creció, un niño débil y enfermizo. A la muerte de Arthur en 1896, Mabel regresó a Inglaterra, en 1900 se convirtió al catolicismo y en 1904 murió de diabetes, enfermedad incurable en la época.

La madre es un personaje fascinante por derecho propio y creo que su personalidad impregna a los espíritus etéreos y fuertes de las pocas mujeres en la obra de J.R.R.

Antes de casarse con Arthur a los 21 años, había sido misionera de la Iglesia Unitaria en África y, créalo o no el lector, ¡impartió catecismo en el harén del sultán de Zanzíbar!

Ahora bien, imaginémonos a esta familia de la clase media pobre en la Inglaterra anglicana y victoriana de entonces y las consecuencias que sin duda estos hechos tuvieron sobre la sensible personalidad del niño J.R.R.

¿Recuerda el lector a Shelob, el mefistofélico ser que en forma de tarántula gigante custodia el paso de Cirith Ungol a Mordor por donde deben transitar Bilbo y Samwise merced a las intrigas de Gólum?

Pues en Sudáfrica el niño John tuvo experiencias que aparecerán reflejadas en su obra: un encuentro con una tarántula peluda que lo picó, y con una serpiente.

Y un mozo de la familia “lo tomó prestado” durante varios días para llevarlo a su aldea y presumirlo a su extensa parentela, con las consecuencias que el lector podrá imaginar.

Creo que su niñez africana, su adolescencia en la campiña inglesa, su estancia en las trincheras en la primera guerra mundial -donde el gas mostaza daño su salud para siempre y en donde perdió a la mayoría de sus amigos- , su vida enclaustrada como profesor de filología y sajón antiguo… toda su existencia, pues, está reflejada en la saga de los Baggins, desde la fiesta a la que asisten los enanos sin invitación, hasta la última escena en que Bilbo, Frodo y otros personajes abandonan para siempre la inolvidable Tierra Media.

Pero me estoy saliendo de cauce. Si el viejo profesor pudiera leer estas cuartillas y en particular el anterior párrafo, sin duda las haría confeti, ya que detestaba a los críticos y a los exégetas… ¡y a fe mía que tenía razón! Así que en resumen diré que los cuatro libros de la saga (El Hobbit,  El Señor de los Anillos, Las dos torres y El regreso del rey) con El Silmarilion, integran una república abierta a quien desee pedir la ciudadanía del país mayor del gozo, que es la tierra de la imaginación.

Reuel, el tercer nombre de Tolkien (John Ronald), es un apelativo heredado de padres a hijos en esa familia, y quiere decir, literalmente, “Amigo de Dios”. Sin duda el viejo profesor lo fue.

***

Fuente: juegodeojos.mx

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Con voz propia

Samuel García y Mariana Rodríguez, con trastorno de personalidad narcisista: Ernesto Lammoglia

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Por Alberto Farfán

 En ocasiones en México se suelen encontrar en análisis periodísticos de algunos columnistas imberbes y limitados términos propios de la psiquiatría para plantear la personalidad de gobernantes, servidores públicos y otros de este ámbito, en el afán de vituperar tanto sus actividades de Estado como las personales o sociales, aunque también esta práctica puede encontrarse en otros países.

De ahí que sean importantes las observaciones del doctor Ernesto Lammoglia (Veracruz, 1940), connotado médico psiquiatra, criminólogo, escritor y comunicólogo, que desarrolla acerca del gobernador de Nuevo León y su esposa, Samuel García Sepúlveda y Mariana Rodríguez Cantú, respectivamente.

En entrevista, el Dr. Lammoglia, siempre ético y profesional, advierte que el perfil que brindará está sujeto a lo expuesto por los medios de comunicación y redes sociales, lo cual no se podría considerar un diagnóstico objetivo porque para ello el matrimonio regio debería haber sido analizado en su consultorio. Razonamiento que nos parece perfectamente válido e incluso obligado ponerlo sobre la mesa. (Conversación con Julio Hernández en Astillero Informa por YouTube, 13/05/22).

Sin embargo, resulta interesante la caracterización que realiza el doctor si tomamos en cuenta la serie de peculiaridades que García y Rodríguez han mostrado antes, durante y después, ya ubicados en el pináculo del poder en Nuevo León, a través de redes sociales sobre todo. Las cuales no voy a enumerar porque francamente sus sketchs son siempre lo mismo: llamar la atención a costa de quien sea o de lo que sea con un humor que se supone graciosísimo.

Así, para el Dr. Lammoglia, galardonado en múltiples ocasiones por su labor profesional y con más de una docena de libros publicados, ambos personajes padecen del trastorno de personalidad narcisista. Palabras más, palabras menos, desprendemos que dicho trastorno mental implica que las personas padecerán de un sentido desproporcionado de su propia importancia, una necesidad exagerada de atención desmedida, relaciones de explotación emocional y una ausencia profunda de empatía por las personas a su alrededor.

No obstante, esto no es más que una especie de máscara protectora de hierro, pues en realidad su autoestima es rotundamente frágil y vulnerable al comentario crítico más anodino. Y añade el Dr. Lammoglia que “el nivel más alto de esta condición es la psicopatía”.

Y al revisar con detenimiento estas características del narcisismo, pero fundamentalmente al confrontarlas con las curiosidades del matrimonio en redes sociales, no puede uno soslayar que acaso el Dr. Lammoglia no esté equivocado, sino todo lo contrario.

Situación que, en efecto, no tendría ninguna relevancia si Samuel García y Mariana Rodríguez fueran ciudadanos comunes y corrientes, divirtiéndose con sus ocurrencias en videos y demás. Sin embargo no lo son. Más aún, él como gobernador y ella como primera dama detentan un gran poder en la entidad en que viven, con el objeto, se supone, de velar por la ciudadanía en todos sentidos, pero al ser narcisistas me temo que difícilmente se podrán erradicar los feminicidios, el narcotráfico, la trata de personas y otros flagelos sociales que prevalecen impunes. Si otros que no lo son no lo logran, menos ellos.

Finalmente, es evidente que un perfil psicológico o psiquiátrico por más objetivo y exacto que sea no necesariamente indicará que el gobernante diagnosticado con alguna condición mental podrá constituirse en el mejor o el peor, pero estemos de acuerdo o no nos dará una idea sobre a qué atenernos. Y serán los hechos los que hablarán a este respecto. Lamentablemente, ya están hablando con claridad de manera negativa en Nuevo León en torno a los más recientes feminicidios y al cuestionable proceder de los responsables de la fiscalía del estado.

 

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