Enrique Dominguez Gutierrez Miércoles, 01 de Junio del 2022, 14:52
Por Enrique Domínguez Gutiérrez
La senadora Lilly Téllez, habilitada y empoderada, ahora se yergue bajo su propia convicción hacia una candidatura presidencial mediante aduladores y un mundo de apátridas que manejan la hipocresía como un modo de vida tan natural y tan consistente en este conservadurismo que desesperado busca cualquier manera de hacerse nuevamente del poder. No es la carta fuerte, pero así se lo han hecho creer.
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Ostenta una falsa concepción de la realidad. Su temperamento está plagado de nerviosismo, impulsos y actitudes coléricas que si bien, para muchos representa coloquialmente “un carácter fuerte”; en honor a la verdad su efecto es un trastorno neurótico.
Su labor en vísperas de las próximas elecciones es el denuesto, la calumnia y la generación de odio. Ello obedece a los mandatos de Claudio X González con guiñapos como Alejandro (Alito) Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano, sólo por nombrar a algunos de los que alimentan el ego de Téllez.
No es fácil para la derecha en México la situación que está viviendo en estos momentos. Ello obedece a alianzas que mezcla todo tipo de ideologías, las coloca en una licuadora y vierte la mescolanza de criterios y singulares ideales.
Es evidente que la polarización es la propia desigualdad, esa brecha entre ricos y pobres, los criterios e ideologías son un escape emocional a esas situaciones. Si nos remontamos al año de 2006 podemos recordar aquellas infamias y calumnias “sugeridas” por el estratega español Antonio Solá, embadurnando al país con mentiras, mensajes y sátiras que algunos llegaron a creer. Sin embargo, con el transcurrir de los años, la población maduró y dejó de lado los desastrosos resultados de gobiernos altamente corruptos, ligados al narco y modificadores voraces de leyes para montar en un acto legal visibles actos de corrupción.
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El papel de la Prensa tradicional
No siempre son los políticos, los empresarios o la población en general quienes asumen roles de apego hacia los partidos políticos. Es el manejo de la prensa tradicional quien ostenta el círculo del odio, la desvergüenza y la adulteración sin precedentes de noticias e información. Son capaces de vender su propia alma con el fin único de guarecerse con cantidades exorbitantes de dinero patrocinadas por aquella otrora oligarquía beneficiada por las canonjías que gobiernos anteriores les otorgaba de manera desmedida, es a través de campañas y propaganda a la vieja usanza como quieren captar al electorado, ven gente, multitudes, masas, pero difícilmente ven personas.
En el caso de la senadora María Lilly del Carmen Téllez García, quien en su momento apareció como lectora de noticias en Televisión Azteca, muestra claramente los actos de provocación retando, alebrestando e insultando a opositores políticos. Escudada por su género, su actuar lo hace carente de toda ética, solamente dominada por su apego conservador, ella misma que en su momento se vio vulnerable ante un atentado con contradicciones en sus declaraciones, es ahora pendenciera con actitudes viles y francamente fuera de sus cabales, alzando la voz como una gritona de feria vendedora de cobijas.
Para el conservadurismo y por lo general la ingenuidad es una rama piadosa de la ignorancia, recurriendo a la información “fácil” como un deporte que se hace con gran facilidad, por ello hay que decir que el prejuicio permanece en una mente débil, incapaz de tener la sensibilidad suficiente como para tratar de crear un vínculo de comunicación, sería por demás creer que en ellos existe empatía.
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El egoísmo caracteriza a esos personajes que permanecen con una ceguera heredada por tradiciones y herencias de una moral caótica incapaz de generar la autonomía que como seres humanos debemos de mantener.
Es ridículo ver que el presidente del PAN, Marko Cortés, darse por vencido en estas próximas elecciones ¿Absurdo o conformista? Perder gubernaturas no es cosa menor y hablar de votantes es un modo meramente especulativo para hacer ruido en la red, observando minúsculas victorias electoreras para ensalzar lo importante que se consideran, pero, difícilmente se podrán llegar a considerar una oposición seria. Lo mismo hacen con las cifras económicas para el sesgo y la manipulación estableciendo rangos a conveniencia y exacerbar la crítica ácida y falsaria al gobierno actual-
Las campañas de miedo, odio o terror, al igual que el neoliberalismo, han sido una prueba más del fracaso como una táctica para atrapar a la población y ganar adeptos.
La oposición debe entender que el electorado ya no cree sus mentiras, huye a los medios tradicionales y está mejor informado.
Del PRI y del PRD ni hablamos, han desaparecido…
Las ínfulas de estatus
El clasismo y el racismo es un recurso presente en la oposición, es empleado como punto de partida para estimular el bienestar personal haciendo uso de medios poco ortodoxos para el denuesto de clases menos favorecidas, la polarización empieza desde esa mentalidad que se caracteriza por generar polarización, mentira y simulación, la sensibilidad no es precisamente un atributo que deba de considerarse en aquellas personas que de manera maliciosa, perjudicial y ofensiva se dedican al ataque y a la mentira sin sustento, no tienen esa visión que les permita ver más allá que el cercano círculo familiar o amistoso.
México es más que ese pequeño círculo, un país que, si bien es rico en recursos, también es abundante en pobreza con más del 53% que vive en ella.
La visión del conservador
Es necesario estudiar en el extranjero, ser “guapo”, tener apellidos ilustres o de abolengo, aman el sectarismo, aman la parafernalia y la sofisticación, se dicen “niños y niñas bien”, el tono despectivo impera en aquellos que piensan de manera distinta, la peor ofensa atribuible al “ofensor” es menospreciar estableciendo calificativos que pueden variar en jerarquización, pero, por lo general son alusivos al color de piel, la posición económica, su manera de hablar y su modo de vestir, en contraparte se vanaglorian del efímero pero emblemático distingo a su “éxito personal”. Su egolatría es una constante, se creen proveedores de quienes son beneficiados con programas asistenciales, argumentando que “ellos sí pagan sus impuestos” pero no ven hacia arriba, establecen en esa nula sensibilidad que a los más poderosos se les condonaban impuestos, llamaban aportaciones, pactos, incentivación y estructuraciones a los regalos o préstamos del gobierno, jamás lo llamaron programa asistencial, por ello, hay que decirle a Marko Cortés que para los empresarios ya no existe “El papá Gobierno”. También siguen reclamando los recortes en las estancias infantiles, pero evaden recordar que esas partidas destinadas a su mantenimiento llegaban “mochadas” a su destino a lugares ficticios y con niños “fantasma”.
A mucho orgullo anteponen el neoliberalismo aplaudiendo la privatización y el increíble ascenso en el enriquecimiento de una minoría, sienten orgullo de que Mexico tenga a uno de los hombres más ricos del mundo, reaccionan de manera energúmena cuando ven a alguien que no coincide a su limitada percepción del prójimo en un sitio frecuentado solo por ellos, como bien puede ser un restaurant, un club, una sala priority, un almacén con artículos de lujo o simplemente un viaje en primera clase.
Piensan que una persona con pensamientos liberales, progresistas o de izquierda es por ende un comunista austero en su gasto y no merece esos sitios donde el conservadurismo se pavonea y se regodea en su propia mezquindad.
Joseph Stiglitz denominó al Neoliberalismo como “fundamentalismo del libre mercado”, ya que es una ideología que sirve a los intereses de una minoría saltándose los controles y el funcionamiento de las democracias.
No cabe duda de que la oposición conservadora no acepta la derrota y ve con beneplácito los tropiezos, alaba a quien crítica de manera disparatada y señala errores del actual gobierno. Eso sí, tienen una buena capacidad para hacerse escuchar, sin embargo, el resultado es el aumento de popularidad del actual gobierno. Realmente es paradójico: a mayor ataque, hay una mayor aceptación de aquello que tanto detestan. Eso, de alguna manera es el deseo de los mediocres y que siga prevaleciendo la existencia de comunicadores corrompidos con un cañonazo de billetes.
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