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Estados Unidos

Las otras voces de la Caravana por la Paz en EEUU

Las otras voces de la Caravana por la Paz dan sus testimonios y difunden sus causas, como Hugo Castro por los derechos de los inmigrantes

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El activista Hugo Castro en la Caravana por la paz en EEUU Foto: Marc Baca

Por Guadalupe Lizárraga

TUCSON, Arizona.- Hugo Castro es una de las voces poco atendidas por los medios de comunicación en la Caravana por la paz que cruza Estados Unidos. Él es activista por los derechos humanos de los inmigrantes, pacifista y denunciante de la brutalidad policial en la frontera. Se incorporó a la caravana como una oportunidad de que en estas ciudades que recorre la caravana se conozca la violenta realidad de los inmigrantes. Como si hubiera dos caravanas, la de Javier Sicilia, su agenda y sus medios; y la de los activistas de derechos humanos, exiliados, familiares de víctimas, que ni sus voces ni sus nombres destacan en las primeras planas, pero son escuchados por la gente de las ciudades y logran su solidaridad.

“En México se está legalizando el crimen, y en Estados Unidos se está privatizando la justicia”, reflexiona el activista de derechos humanos, Hugo Castro, de la organización no gubernamental Ángeles sin Fronteras. Desde Tucson, mientras sigue en la Caravana por la paz, denuncia a Los Ángeles Press, la violencia que viven los inmigrantes y la indiferencia de las autoridades de ambos lados de la frontera. “Estamos investigando sobre las morgues móviles en Tucson”, dice, pero no es parte de la agenda de la caravana, sin embargo hemos podido contactar con otras personas que se interesan en el tema, y hemos podido sensibilizar sobre la violencia que sufren los migrantes”.

Mucha gente en Estados Unidos y en México no logran comprender porqué hacer una Caravana por la Paz en Estados Unidos. El flujo ilegal de armas a México, que es la principal demanda de los convocantes, depende más de las mafias y autoridades en México, que de las empresas comercializadores de armas en este país, reflexiona Hugo Castro. Sin embargo, “es la oportunidad para seguir informando sobre el fracaso al combate al narcotráfico, y en este contexto nosotros denunciamos el abuso de agentes policiales de Estados Unidos a inmigrantes latinoamericanos y mexicanos”.

Hugo Castro ha estado al frente de la coordinación del Hotel del Migrante en Mexicali, y junto con el activista Sergio Tamai, ha emprendido varias campañas para detener las deportaciones nocturnas a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, lo que pone en riesgo la vida de los migrantes. “Son asaltados, golpeados y muchos obligados a incorporarse con bandas locales de polleros o grupos narcotraficantes”, apuntó.

Los migrantes también son un buen negocio para las cárceles privadas en Estados Unidos, denunció el activista. El estado estadounidense paga a las cárceles privadas 300 dólares por detenido, y son deportados a los siguientes días, aunque hay encarcelados hasta por dos o tres semanas, según las rutinas de los autobuses de migración.

Una llamada por teléfono desde las cárceles cuesta diez dólares y quien no trae para pagarla, puede estar sin comunicación hasta encontrar la manera de informar a su familia una vez que son deportados, y corren con suerte de encontrar alguien que les tienda la mano, explicó Castro.

Activista por los derechos de migrantes Estela Jiménez y Hugo Castro Foto: Marc Baca

Brutalidad policial en la frontera

Para Hugo Castro, la brutalidad policiaca es de las violaciones de derechos humanos más evidente y menos sancionada en Estados Unidos. Uno de los casos que pone de ejemplo es el más reciente y mediático, el de Anaheim donde Manuel Ángel Díaz, de 25 años de edad, a plena luz del día recibió dos balazos, uno de ellos en la cabeza, por parte de la policía de la ciudad. Pocas horas después, los vecinos protestaron por el abuso y la policía respondió a los manifestantes con balas de goma y gas pimienta, más la agresión de un perro de la unidad canina que mordió a uno de los manifestantes y puso en riesgo la vida de un recién nacido.

Hasta ahora, no ha habido ningún caso en que los policías, por ejemplo, de la Border Patrol, sean sancionados por sus crímenes contra migrantes, dijo Castro. “No obstante, aún tenemos esperanza de que de que en dos casos se haga justicia, uno es el de Sergio Adrián Hernández Guereca, de 15 años, asesinado de un tiro en la cabeza, en la primera semana de junio de 2010, y otro caso es el de Anastasio Hernández Rojas, en la misma semana, asesinado brutalmente por un grupo de agentes en San Diego”.

Ambos casos han atraído la atención y solidaridad de las organizaciones de derechos humanos y se está luchando por conseguir justicia, porque hasta ahora siguen activos los agentes involucrados en estos crímenes.

Los activistas Hugo Castro y Javier Sicilia Foto: Estela Jiménez

Sicilia y Arpaio: “tiempo perdido”

Dentro de la caravana por la paz hay muchas opiniones y posturas, explicó Hugo Castro. “No es una sola, ni es la postura del activista Javier Sicilia la que representa la de todos los participantes”, señaló. “Hay respeto, sí, pero con diferencia de opiniones”, dijo.

Mencionó que el activista Enrique Morones, de Ángeles sin Fronteras, del lado estadounidense, con base en San Diego, lamentó que Sicilia, por ejemplo, haya visitado a Joe Arpaio, el sheriff que ha cobrado notoriedad en los medios nacionales e internacionales por su profundo racismo.

Las organizaciones defensoras de derechos humanos de migrantes a lo largo de la frontera hemos buscado que los medios ignoren al sheriff de Arizona por su racismo y violencia hacia los inmigrantes. Sin embargo, explicó Castro, el señor Sicilia ya trae una agenda hecha y nos la hacen saber una noche antes.

Para Morones y para Castro, la visita de Sicilia sólo representó una pérdida de tiempo, “porque no va a cambiar su posición una persona de su cultura y de su edad. El racismo de Arpaio es de una gran ignorancia y odio, no tiene remedio”.

 

Estados Unidos

Trumpismo representa miedo y segregación racial, advierte analista Danny Shaw, sobre el asalto al Capitolio

Ignacio García

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Por Ignacio García

Tras los hechos violentos ocurridos en el interior del Capitolio de Washington el miércoles pasado por parte de seguidores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para buscar mantenerlo en la Casa Blanca, el analista político Danny Shaw aseguró que el Trumpismo representa un movimiento político de segregación racial y de miedo.

En entrevista para Los Ángeles Press, el analista de temas de América Latina de la Universidad de Nueva York (CUNY) reconoció que el Trumpismo es un movimiento político que encabeza el mandatario estadounidense saliente y que representa la segregación racial, fascismo, xenofobia y supremacía blanca.

El experto político señaló que la irrupción al Capitolio fue un hecho sin precedentes en la historia contemporánea de Estados Unidos, por lo que evidencia una ideología anti migrante de los millones de personas que lo apoyaron tanto en 2016 como en las pasadas elecciones.

De acuerdo con Shaw, podría no haber consecuencias mayores para las personas que irrumpieron la sede del Congreso de Estados Unidos, pero ahora fueron detenidas sólo 26 personas, y ejemplificó que si la movilización hubiese sido encabezada por personas afrodescendientes, latinos o de los grupos minoritarios, como los islamistas, la policía hubiera hecho una masacre.

Dijo que tras las hechos violentos de Washington, las comunidades migrantes y de otros sectores sociales manifestaron su miedo por lo que representa el Trumpismo, aunado a que se evidenció el frágil sistema democrático norteamericano que ha sido parte de la temática que ha implementado Estados Unidos para intervenir en otras naciones y continuar con el imperialismo y el neocolonialismo, que, dijo, continuará con Joe Biden o cualquier representante tanto de los demócratas como de los republicanos.

Asimismo, recordó que desde que inició la presidencia de Trump se intentó inhabilitarlo con el juicio político, pero no se logró, porque también representa a una base electoral de millones de personas que se sienten identificadas con el mensaje de miedo e ignorancia que encabeza el empresario republicano.

Además, advirtió que el mundo entero observó el espectáculo decadente que protagonizaron los seguidores de Trump en la capital de Estados Unidos, lo que puede provocar mayor animadversión tanto de los países en disputa como de sus aliados.

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España

Líderes de otros países reaccionan ante el asalto al Capitolio en EEUU

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Líderes y organizaciones de todo el mundo han mostrado su asombro e indignación ante el asalto al Capitolio por parte de seguidores de Trump, que ha concluido con cinco personas fallecidas y numerosos destrozos en la sede del Legislativo.

Desde el Gobierno español, su presidente Pedro Sánchez ha dicho seguir “con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington” y ha mostrado su confianza “en la fortaleza de la democracia de EE.UU”.

Sánchez también ha señalado que con la nueva Presidencia de Joe Biden, Estados Unidos “superará la etapa de crispación uniendo al pueblo estadounidense”.

Por su parte, el vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, ha calificado lo ocurrido en Estados Unidos propio del “modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada como arma política y el intento de subversión de los mecanismos institucionales cuando no le son favorables”. Así, ha reivindicado “democracia y antifascismo” ante “la violencia y sus mentiras allí y aquí”.

En un vídeo colgado en su cuenta de Twitter, el presidente francés Emmanuel Macron ha lamentado las escenas de violencia de Washington y ha expresado su confianza en  “la fuerza de la democracia de los Estados Unidos”. Macron ha querido mostrar “su amistad y fe en los Estados Unidos. Lo que ha pasado hoy en Washington no es americano”, ha concluido.

 

Desde el corazón de Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha asegurado que cree “en la fuerza de las instituciones y la democracia estadounidenses” y ha añadido que espera trabajar con Joe Biden como el próximo presidente de Estados Unidos

El repudio a la violencia ha llegado también por parte de uno de los aliados de Trump, el primer ministro británico, Boris Johnson, quien ha calificado de “vergonzosas escenas” el asalto al Capitolio y ha reclamado un traspaso “pacífico y ordenado del poder” en ese país.

La conmoción ha sido el sentimiento mayoritario entre los mandatarios europeos, como ha manifestado el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en su Twitter, donde ha calificado el suceso de “vergüenza democrática” y ha pedido el cese de este “ataque a las libertades”.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se ha mostrado “entristecido” por la toma del Capitolio por parte de una turba de seguidores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ha pedido a los líderes políticos que no insten a sus seguidores a la violencia.

Ante estos actos, Guterres ha recordado que “es importante que los líderes políticos inculquen a sus seguidores la necesidad de abstenerse de usar la violencia, así como respetar los procesos democráticos y el estado de derecho”, a través de un comunicado emitido por su portavoz, Stephane Dujarric.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha calificado las escenas de Washington de “impactantes” y ha enfatizado que “se debe respetar el resultado de esta elección democrática”.

Al otro lado del océano, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha señalado que sus compatriotas “están gravemente preocupados y entristecidos por el ataque a la democracia en Estados Unidos, el aliado más cercano y vecino. La violencia nunca triunfará al anular la voluntad del pueblo”.

Desde Venezuela, el Ejecutivo de Nicolás Maduro ha expresado su preocupación por los hechos aunque ha añadido que “con este lamentable episodio, Estados Unidos padece lo mismo que han generado en otros países con sus políticas de agresión”. Venezuela “condena la polarización política y la espiral de violencia” que, a su juicio, “no hace sino reflejar la profunda crisis por la que actualmente atraviesa el sistema político y social de Estados Unidos”.

Condena también en EEUU

En Estados Unidos, expresidentes, congresistas y otros dirigentes políticos, tanto demócratas como republicanos, han repudiado el asalto al Capitolio. Incluso, crece el movimiento para destituir a Trump a través de la 25 Enmienda que lo inhabilitaría de inmediato o someterlo a un juicio político como responsable de los disturbios.

“La Historia recordará correctamente la violencia de hoy en el Capitolio incitada por el presidente en funciones, quien ha continuado sin fundamentos la mentira sobre el resultado electoral legal, como un momento de gran deshonor y vergüenza para nuestra nación”, ha afirmado el expresidente Barack Obama apuntando a Trump.

Republicano como Trump, el expresidente George W. Bush se ha declarado “consternado por el comportamiento imprudente de algunos líderes políticos desde las elecciones y por la falta de respeto mostrado hoy por nuestras instituciones, nuestras tradiciones y nuestra aplicación de la ley”. “Es repugnante y desgarrador”, ha dicho Bush sobre la entrada de los partidarios de Trump en el Congreso.

 

Información: eitb.ues

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Estados Unidos

Terroristas domésticos, llama presidente electo Joe Biden a asaltantes del Capitolio en Washington

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WASHINGTON.— Después de que cinco personas murieron y 52 fueron arrestadas en la violenta intrusión de los partidarios de Donald Trump al Capitolio en Washington, el presidente electo Joe Biden declaró que la turba enardecida que irrumpió en el Capitolio es un atentado a las instituciones democráticas, por lo que son “terroristas domésticos” y culpó de los sucesos directamente al presidente saliente Donald Trump de los hechos.

En declaraciones en Wilmington, Delaware, Biden dijo que los cientos de partidarios de Trump que invadieron el Capitolio no son manifestantes sino una “turba insurrecta, terroristas internos”. Dijo que Trump es culpable de “tratar de usar una turba para acallar las voces de casi 160 millones de estadounidenses” que votaron en noviembre.

Biden dijo que el presidente Trump “ha hecho patente su desdén por nuestra democracia, nuestra Constitución, el Estado de derecho en todo lo que ha hecho y lanzó un ”ataque frontal” a las instituciones democráticas del país, lo que desembocó en la violencia del miércoles.

La violencia sin precedentes interrumpió la sesión conjunta del Congreso convocada para certificar los votos del Colegio Electoral que le dieron la victoria a Joe Biden y Kamala Harris. 

El asalto

Después del discurso, Trump se retiró a la Casa Blanca y los manifestantes marcharon hacia el Congreso azuzados por él, donde la policía les abrió las puertas e incluso se tomaron selfies con algunos de los manifestantes. El Servicio Secreto trasladó rápidamente al vicepresidente Mike Pence a un lugar seguro, mientras los legisladores, aterrorizados, huían de los hemiciclos de la Cámara de Representantes y el Senado. las palabras del abogado de Trump, Rudy Giuliani, y de Trump fueron las siguientes:

Rudy Giuliani: “¡Hagamos un juicio por combate!”

Presidente Donald Trump: “Porque nunca recuperaremos nuestro país con debilidad. Tenemos que mostrar firmeza y ser fuertes”.

Los asaltantes del Capitolio traían zip ties (esposas de plástico) y sogas. Hubo ataques a algunos custodios al interior del Congreso y saqueo de oficinas provocando que los legisladores tuvieran que refugiarse en medio de disparos de armas de fuego y gases lacrimógenos.

Una docena de legisladores quedaron atrapados en la galería sobre la Cámara de Representantes mientras la turba intentaba abrirse paso entre las barricadas. Algunos de los legisladores se pusieron máscaras antigás de emergencia cuando el gas lacrimógeno impregnó el aire del recinto; otros usaron muebles como barricadas improvisadas para defenderse antes de que la policía del Congreso finalmente los pudiera evacuar.

Los insurrectos volcaron escritorios, arrancaron pinturas de las paredes, se tomaron fotos en las tarimas de la Cámara y el Senado y saquearon la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Cinco personas murieron en el tumulto, incluida Ashli Babbitt, una veterana de la Fuerza Aérea y seguidora del movimiento QAnon, un grupo racista pro-Trump que promueve teorías conspirativas. Babbitt murió dentro del Congreso tras recibir un disparo de la policía. El jefe de policía de Washington informó que otras tres personas murieron en “emergencias médicas separadas”, pero no proporcionó detalles, y la quinta víctima mortal fue el policía del Capitolio herido en el enfrentamiento, el oficial Brian DAsal. Sicknick.

Un escuadrón antiexplosivos encontró bombas caseras fuera de las sedes del Comité Nacional Republicano y el Comité Nacional Demócrata, y la policía confiscó un rifle y cócteles Molotov de una camioneta estacionada cerca del Congreso. Los insurrectos eran en su gran mayoría blancos y hombres. Algunos portaban banderas confederadas y mostraban símbolos neonazis y de supremacía blanca.

Más de una hora después del intento de golpe de Estado, el presidente Trump emitió una breve declaración en video en la que pedía a sus seguidores que retornaran a sus hogares y en la que terminaba diciendo: “los amo”, “son muy especiales”.

Con información de Democracy now! y AP

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