Connect with us

Con voz propia

Las ejecuciones del PRI, reacomodo de influencias

Las ejecuciones del PRI no van a terminar con la imposición de Peña Nieto, son parte del reacomodo de fuerzas e influencias del narcopoder

Published

on

Foto de Salinas y Peña Nieto que circulan profusamente en las redes

Guadalupe Lizárraga

La edición digital de la revista mexicana Proceso difundió el boletín de la PGR sobre la ejecución del diputado priista por el distrito local XVII de Ciudad Obregón, Eduardo Enrique Castro Luque. El diputado electo no alcanzó a tomar protesta, lo mataron de ocho balazos fuera de su propia casa, en la colonia Chapultepec, de esa ciudad de Sonora.

“La víctima iba llegando a su casa a bordo de una camioneta Ford Explorer de color blanco y al descender del vehículo un sujeto le disparó en repetidas ocasiones para posteriormente darse a la fuga”, detalló la dependencia en el comunicado.

Eduardo Enrique Castro Luque, diputado electo, ejecutado en Sonora Foto: perfil de FB

Es evidente para quien lo quiera ver, que los vínculos del narcotráfico y el Partido Revolucionario Institucional, ya no son estrechos, sino que se han diluido en simbiosis como una gran organización que se disputa el poder, privilegios e influencias, entre sí. Más aún, los narcopriistas, también han invadido los partidos de izquierda, y con los del PAN no hay diferencia alguna. México vive el clímax de la narcopolítica con un régimen que solo puede permitirlo: la autocracia. Ese poder, corrupto y represor que invade totalitariamente la vida privada y pública, y que no es una persona en el Ejecutivo, no es un rostro con nombre, es una mafia con tentáculos hacia las diferentes esferas de la vida colectiva. De ahí, el gran interés por imponer a quien garantice esta permanencia del viejo PRI con la modernización y poderío del «narco».

En estas alianzas comerciales ilegales, los medios como Televisa forman parte » natural» del conglomerado de la corrupción no sólo permitida desde el régimen, sino impulsada principalmente desde ahí. Las recientes revelaciones del gobierno de Nicaragua sobre los empleados detenidos de esta empresa con más de 9 millones de dólares en cuatro camionetas con destino a Costa Rica son sólo una parte de las agendas «normales» de la narcopolítica mexicana. Y el involucramiento de funcionarios, políticos y periodistas es lo cotidiano.

Sin embargo, todavía hay quien se pregunta: ¿Cuándo inició toda esta podredumbre? La historia ya está escrita, investigada, publicada, y se corre de voz en voz. México no ignora que el PRI de Salinas de Gortari es el mismo PRI que hoy impone a Enrique Peña Nieto. México no ignora que el PRI de Salinas de Gortari es el PRI que mató a Luis Donaldo Colosio, a José Francisco Ruiz Massieu y al cardenal Posadas.

México no ignora que el PRI, con el asesinato de Colosio, reacomodó las influencias narcopolíticas que mantendrían un régimen sumido en la corrupción, con la garantía de la impunidad mientras seguía sirviéndose del pueblo. México no ignora que Ernesto Zedillo Ponce de León fue impuesto como presidente por Salinas de Gortari, después del asesinato de Colosio, cuando el congreso intentaba ingenuamente hacer su trabajo y proponer la candidatura de Fernando Ortiz Arana, líder cameral del PRI en ese entonces, que contaba con el aval de partidos de oposición. Fue la LV Legislatura del Congreso de la Unión que concluyó el 31 de agosto de 1994. Una imposición que pasó de largo.

Y en cada legislatura, en cada sexenio, en cada elección, los periodistas son compensados económicamente de acuerdo a su influencia y medio, bajo el rubro de «asesoría en comunicación social» y los medios son apapachados con prebendas, publicidad y una voluptuosa agenda de influencias políticas. México no ignora nada de esto, y pese a ello, sigue a estos periodistas, consume estos mismos medios que le mienten y lo manipulan, y toleran a los mismos políticos que los defrauda, y que en el extremo los asesina.

México tampoco ignora, que el PRI es el promotor del estado obeso, con una burocracia gorda que chupa la sangre del pueblo, y mantiene lealtades de rodillas por un puesto seguro «en el gobierno» y con aguinaldo. Desde el barrendero en el municipio hasta el presidente del IFE, son mantenidos por el pueblo y su empleo es condicionado por su «lealtad» política. No necesitamos una nueva batería de conceptos para simplificar la complejidad de la corrupción y el crimen que el narcoPRI ha hecho de México. Lo que necesitamos es sacudirnos la memoria y la dignidad.

Las ejecuciones del PRI de ayer, pues, son las ejecuciones del PRI de hoy. No van a terminar con la llegada de Peña Nieto a la presidencia. Por el contrario, seguirán siendo parte de la vida política mientras el golpe del narcopoder logra estabilizar y apaciguar a sus leales y desaparecer a sus traidores y opositores. Un diputado ejecutado, es el mismo impacto sociopolítico de un juez ejecutado, en cualquier otro país donde el estado de derecho funciona.  En México, es  un crimen más en impunidad, que asocia al crimen del narco, como si fuera un ente aparte del gobierno, igual que los feminicidios, las masacres de jóvenes, de inmigrantes, de opositores políticos o investigadores de la realidad.

Ya no hay diferencia entre ejecutar al pueblo y una ejecución de quien ostenta ser parte de las instituciones que sostienen supuestamente a la nación. El narcopoder no hace distinción entre un opositor político honesto y un político que usa sus relaciones para sacar ventajas del tráfico de drogas, trata de personas, de armas, ofrecer un cargo público como si el estado fuera de su propiedad o para hacer un negocio privado con recursos públicos. Las instituciones son decapitadas y narcotizadas. Los liderazgos del pueblo también son decapitados, y el pueblo mismo narcotizado con los medios de comunicación, principalmente con los que se dicen «objetivos» que son los que mejor funcionan para distraer con las noticias «críticas», aunque la raíz del crimen no la toquen. Éstos son algunos de los parámetro para medir el grado de hundimiento en el que se encuentra el México de las ejecuciones.

El mundo del PRI es el mundo del crimen gubernamental. Y México no lo ignora, pero lo tolera.

Continue Reading
11 Comments

11 Comments

  1. Pingback: Las ejecuciones del PRI, reacomodo de influencias | Democracia Mx | Scoop.it

  2. Pingback: Festejos Patrios Mexicanos, De Emigrados, Exilados, Integrados y “Arribados” en Montreal… 2012 | SITIO OFICIAL DE JUANITO GUANABACOA

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Con voz propia

Foro Público: Todos los caminos llevan a Calderón

Published

on

Foro Público

En la recta final del juicio que se desarrolla en contra del ex secretario de Seguridad Pública federal (SSP), Genaro García Luna, en Nueva York, el ex fiscal de Justicia de Nayarit, Edgar Veytia, implicó por primera vez al ex presidente de México, Felipe Calderón, quien presuntamente ordenó proteger al líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Aunque el ex mandatario federal rechazó cualquier tipo de vínculo con el crimen organizado, es evidente que tenía que conocer que existían relaciones cercanas entre uno de sus principales colaboradores con el narcotráfico, pues se trataba de la persona que representaba al Estado mexicano.

Por primera vez se nombró a Felipe Calderón como el responsable de fortalecer al Cártel de Sinaloa durante ese sexenio, cuestión que más allá de tratarse de la declaración de un narco fiscal tiene elementos razonables por el crecimiento de esa organización criminal cuando el panista estuvo al frente del Poder Ejecutivo.

Los datos de la Agencia Anti Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) muestran que en el sexenio de Calderón creció de forma constante el Cártel de Sinaloa, mientras que sus principales adversarios fueron combatidos por el gobierno federal como “Los Zetas”, grupo armado escindido del Cártel de Golfo, así como el grupo de los Beltrán Leyva tras el rompimiento con la agrupación encabezada por el Chapo Guzmán.

El súper secretario del sexenio de Calderón fue Genaro García Luna, quien se encargó de la seguridad pública del país en el inicio de la denominada guerra contra el narcotráfico, quien ahora es procesado penalmente por sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa que pagó millones de dólares al ex funcionario federal para permitir su operación.

La fiscalía norteamericana acusó a García Luna de permitir el crecimiento de las organizaciones delictivas en uno de los momentos de mayor violencia que ha padecido México en la etapa contemporánea, con lo cual las especulaciones cada vez giran más hacia su entonces jefe, Felipe Calderón, quien al ser el presidente del país debía saber sobre cualquier relación con el narcotráfico.

Resulta conveniente para la organización delictiva encabezada por el Chapo Guzmán que en el sexenio calderonista, los Beltrán Leyva se convirtieron de aliados a enemigos y en esa segunda etapa fueron combatidos frontalmente por el gobierno federal, misma situación que ocurrió contra Los Zetas y el Cártel del Golfo, así como La Familia Michoacana.

Aunque la fiscalía norteamericana no ha acusado formalmente a Calderón de nexos con el crimen organizado, evidentemente cualquier tipo de acusación a Genaro García Luna lo relaciona directamente, específicamente por la gran cercanía que tenía con el entonces mandatario federal y era uno de los hombres de mayor confianza para el michoacano en los seis años del gobierno.

Felipe Calderón llegó a la presidencia de México en 2006 en medio de una crisis política electoral por los resultados de los comicios de ese año y para legitimar su administración inició la denominada guerra contra las drogas, que provocó miles de muertos, desaparecidos, violaciones, secuestros y manchó al país de sangre.

La estrategia no sólo fue fallida, sino carente de un planteamiento de inteligencia sobre cómo combatir de forma eficaz al crimen organizado, pues sólo causó una avalancha general de violencia que ha durado 13 años y que probablemente seguirá por varios años más sin que se observe a la brevedad una resolución.

Ahora los señalamientos se encaminarán directamente contra Calderón y dependerá de la sentencia que se emita contra García Luna para que la presión de la opinión pública incremente en el país contra el ex presidente, debido a que se trata de un problema de justicia que también puede beneficiar al actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

García Luna ha sido responsable de las violaciones a derechos humanos que se presentaron entre 2006 y 2012, pero este personaje también creció en el sexenio de Vicente Fox, cuando fue titular de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), con lo cual fue también responsable del montaje de Israel Vallarta.

Nota aparte: Desde hace unas semanas Felipe Calderón convenientemente vive en España, país donde ha sido cobijado por representantes de las oligarquías de la derecha española que fueron beneficiados en el sexenio del panista.

Continue Reading

Con voz propia

MORENA y los «dados cargados» para un fin

Published

on

By

AMLO y Adan Augusto

Franja Sur
Por René Alberto López

Tienen toda la razón Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, dos de las llamadas «corcholatas», cuando advierten con sutileza sobre la falta de «piso parejo» en la competencia en Morena por la candidatura presidencial.

Y es que se aprecia a todas luces que hay «dados cargados» desde Palacio Nacional a favor de Adán Augusto, secretario de Gobernación pues el presidente López Obrador le está dando toda la cancha para alcanzar un número aceptable, no penoso, a la hora de las encuestas.

El moverlo por todo el país para encabezar actos políticos o inauguraciones de obras, algunas que no son competencia de la Secretaría de Gobernación, tiene su explicación. Se trata de una estrategia presidencial para que lo conozcan en la mayor parte del territorio nacional y, como parte de la táctica, lo están inflando en encuestas de dudosa credibilidad para crear una percepción de crecimiento que está lejos de alcanzar.

Leer más: Estallido social y suspensión de elecciones en el 2024  – Los Ángeles Press

 

Hoy en las encuestas reales, las que conocen los otros contendientes y en Palacio Nacional, Adán Augusto no rebasa los diez puntos. Por eso, ni Monreal ni Ebrard ni Claudia Sheinbaum se quejan en voz alta. Apenas lanzan tímidos mensaje sobre que «debe haber piso parejo«.

En el fondo, saben que la intención real del presidente López Obrador es que su «corcholata paisanera» para la fecha de las encuestas reales, después de mediado de este año, no haga el ridículo y suba un poco más, que alcance un porcentaje aceptable. No se pueden dar el lujo en el poder que, por ejemplo, Gerardo Fernández Noroña termine arriba del secretario de Gobernación.

De este modo, al momento de ser usado Adán Augusto para reconocer los resultados de las encuestas contratadas por Morena para designar a su candidato presidencial, pueda darle legitimidad a la encuesta «ganadora».

Ése es el papel que le toca jugar al paisa Adán Augusto en la competencia, será el aspirante que levantará sin chistar la mano, ya sea a Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard, los morenistas que realmente traen los números para que en el 2024 el oficialismo presente un candidato realmente competitivo.

Hasta el momento de escribir esta columna la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, sigue siendo la «corcholata» preferida en el Palacio Nacional, a pesar del raspón que le han causado los accidentes en la línea del metro. El plan B del presidente López Obrador es el canciller Marcelo Ebrard.

Claro, los partidos que integran la Alianza va por México (PAN, PRI, PRD) saltarían de gusto que de Palacio Nacional impusieran al tabasqueño Adán Augusto, pero si de algo conoce López Obrador es de elecciones. Por supuesto que sería darse un balazo en el pie y, no lo hará.

Ahora bien, para los tabasqueños que apuestan por don Adán Augusto, no hacen mal en apoyar al paisano, sino todo lo contrario. El hoy secretario de Gobernación seguirá jugando en las ligas mayores de la política nacional, pero no será en la presidencia de México. Al tiempo.

Ahí se las dejo.

Twitter: @ralopez22 @el_papiro

Continue Reading

Arteleaks

De plagios, invenciones, literatura y periodismo

Published

on

janet cooke

El plagio no sólo se ha dado en México, hay casos célebres en otros países

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

El plagio es un tópico de moda. No hablo sólo de la barahúnda en curso entre nosotros -cuyo desenlace es más esperado que la ceremonia de los Oscar-, sino de una tendencia que se antoja tan universal y variada como la gastronomía.

Acá tenemos, entre otros casos conocidos -y a no dudar muchos que no han salido a luz-, a un expresidente, a profesores de la UNAM, del ColMex, de universidades estatales y desde luego el affaire de la FES, que no por cacofónico es menos penoso.

Pero los mexicanos no tenemos el monopolio de las trampas académicas. Un recorrido por el mundo revela un ramillete de mujeres y hombres públicos que a la manera vergonzosa del caballero del partido en el poder que ocupa una curul en nuestra Cámara de Diputados, también creyeron que las tesis son esquivos pergeños de la decadencia intelectual.

Un ministro de Defensa alemán, un presidente -en funciones- de Rusia, un ex primer ministro rumano, políticos gringos, un expresidente húngaro, estadistas españoles y una ex ministra de Educación eslovena, entre muchos otros, están en la lista de la pena ajena.

No debe extrañar que muchas de estas añagazas monográficas hayan sido descubiertas por académicos que ven con alarma el deterioro del clima en los centros de estudio. Acá tenemos a Guillermo Sheridan, de todos conocido 

En Alemania el profesor Martin Heidingsfelder es conocido como el cazador de plagiarios. Una de sus hazañas fue dar a conocer un trabajo recepcional plagiado y presentado en la Universidad de Ratisbona por un político que 25 años después se sentía muy seguro de su lugar en el espacio público. ¿Suena conocido?

No incurriré en la majareta de analizar las expresiones con que los (y las, para ser políticamente correcto) tramposos(as) han querido justificarse y que deben tener a Orwell revolcándose en su tumba, pero hay una que no tiene desperdicio.

El honor corresponde al peruano César Acuña, propietario de un consorcio de universidades, fundador de la Alianza para el Progreso y excandidato a la presidencia de su país.

Cuando se descubrieron las picardías y diabluras con las que obtuvo el doctorado por la Complutense, dijo muy serio: “No es plagio … es copia”.

Pero este choro mareador comenzó cuando comencé un repaso de las manchas que en el terreno del plagio adornan a mi profesión y que echamos bajo la alfombra con el eufemismo de “voladas”. 

Para leer más: Quiénes han sido denunciados por plagio en México: casos que crearon controversia (losangelespress.org)

 

Hay algunas burdas y tontas y otras que provocan hilaridad. Pero como muchos de los autores de las que conozco todavía andan penando por ahí y saben en dónde vivo, no las puedo citar. 

Así que compartiré dos del periodismo gringo, que al cabo están bien documentadas y tienen la ventaja de que puedo alzar el dedo y citar a FDR cuando se enteró de que Cárdenas había roto relaciones con la pérfida Albión: “What a peach!”

Se trata de los episodios de Janet Cooke de The Washington Post y de Jason Blair de The New York Times.

“Janet Cooke es una hermosa y vital negra con aire dramático y un extraordinario talento para escribir. También es la cruz que el periodismo -especialmente el Washington Post […] A los 26 años escribió una vívida y dolorosa historia sobre un heroinómano de ocho años a quien el concubino de la madre inyectaba periódicamente. La información se publicó en primera plana el domingo 28 de septiembre de 1980 y tuvo en vilo a la ciudad durante semanas. El 13 de abril de 1981 Cooke ganó el Premio Pulitzer.

“En las primeras horas del 15 de abril de 1981, Janet Cooke confesó que era una invención: Jimmy no existía, y tampoco el concubino. Desde ese momento la expresión ‘Janet Cooke’ se hizo sinónimo de lo peor en el periodismo estadounidense, tal como la palabra ‘Watergate’ significó lo mejor.”

Así inicia Ben Bradlee, el legendario director del Washington Post, el capítulo de su autobiografía dedicado a uno de los grandes escándalos periodísticos del siglo.

William Faulkner dijo que el novelista puede ser amoral y no vacilar ante nada que le impida completar su obra, pues en la literatura el fin justifica los medios. Mas en el periodismo ni el mejor de los fines justifica la inmoralidad en los medios. Evidentemente, la Cooke no sabía de Faulkner.

Ella fue, en palabras de Bradlee, “el sueño del periódico”: una negra con inigualables credenciales académicas, inteligente, audaz, gran reportera, políglota, vital y elegante. 

En sus primeros ocho meses en el Post firmó 55 notas, hazaña no menor. Pero sus falsificaciones eran más largas que la cuaresma: no se había graduado en Vassar, no había estudiado en La Sorbona, no era políglota … lo único cierto de su currículo fue que era negra, atractiva y que escribía muy bien.

¿Qué sucedió? En 1982 en una entrevista dijo que había inventado a Jimmy como consecuencia de la terrible presión interna del Washington Post, en cuya redacción se seguía viviendo el ambiente de competencia generado a principios de la década anterior con los éxitos del affaire Watergate

Al parecer oyó rumores de niños  drogadictos, pero como no dio con uno decidió inventar a Jimmy para aplacar a los editores del periódico que la presionaban para escribir sobre esos casos. 

Janet se equivocó. El dramático artículo sí merecía el Pulitzer, pero de literatura. Tiempo después de que la verdad quedara al descubierto para la eterna vergüenza del diario y de su director, Janet se casó con un diplomático y se mudó a París. En 1996 vendió su historia a la revista GQ y los derechos cinematográficos por un millón y medio de dólares. 

El Post ordenó una investigación interna que se publicó con entrada en primera y cuatro planas interiores. En su libro, Bradlee recuerda que tomó la decisión de que nadie revelaría más del asunto que el propio periódico. “De mis años en la marina aprendí que para salvar a un buque lo más importante es el control de daños.” Y el único control de daños era decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Quince años después apareció el testimonio de Jayson Blair, el reportero del New York Times que protagonizó uno de los grandes escándalos de la profesión al ser evidenciado como un contumaz y talentoso plagiario.

Fue un caso alucinante. A los 27 años se decía que iba en camino de convertirse en la versión negra de George Polk. En breve tiempo transitó de la escuela de comunicación al periodismo estudiantil, a las prácticas profesionales, al trabajo en medios, al ascenso rutilante y al despeñadero. 

Bastó que una colega detectara sospechosas similitudes entre un reportaje suyo y otro de Jason para sacar a luz una pasmosa historia de decepciones, mitomanía, artificios, embustes, enredos e invenciones que aniquiló las exitosas carreras de sus mentores y puso un ojo negro al legendario periódico que publicó los expedientes del Pentágono.

Desde el desorden de su pequeño departamento neoyorquino, Blair escribió reportajes y artículos sobre lugares que no visitó, con declaraciones de personas a las que nunca entrevistó y descripciones de paisajes que jamás vio, para las páginas de uno de los más influyentes rotativos del mundo. 

Por si te lo perdiste: SCJN desecha petición de renuncia de Yasmín Esquivel por plagio de tesis

 

¿El mayor fraude periodístico desde el escándalo de Janet Cooke? Sí y no. Jason se convirtió en el protagonista de la nota roja del oficio y levantó una ola que aún no pierde del todo su fuerza. 

La zarabanda obligó al Times a ofrecer disculpas a sus lectores y conducir una extensa pesquisa sobre las prácticas y conductas de la compañía para aplicar correctivos de fondo. Además fue una amarga lección para la arrogante empresa periodística cuyo lema es “All the News That’s Fit to Print” (“Todas las noticias que merecen ser publicadas”).

Blair pertenece simultáneamente a varias minorías: es negro, espléndido redactor, mitómano, drogadicto y alcohólico. Pero también es un enfermo bipolar a quien no se le diagnosticó a tiempo el cuadro maniaco-depresivo que se fue agravando bajo la presión de la brutal competencia profesional y las exigencias del diario, hasta que reventó.

En los periodos de euforia podía trabajar día y noche, viajar por el país y producir literalmente docenas de reportajes. Cuando lo atrapaba la depresión sus jornadas eran igualmente largas pero dedicadas al consumo de alcohol y cocaína, a la fiesta y al escándalo. 

Un día inventó el nombre de un entrevistado y de ahí en caída libre. Notas de otros diarios, reportes radiofónicos o de televisión y el archivo histórico del mismo Times, fueron los cotos en donde cotidianamente plagiaba para historias que hilaba y presentaba con su firma. 

Pero no había maldad en su conducta. Blair es bipolar. Cuando los editores del Times lo interrogaron, él sostuvo que, como es común en el oficio, citaba otras fuentes. Y realmente no tenía conciencia de las dimensiones de su desvío ético. 

“Engañé a las mentes más brillantes”, diría en una entrevista poco después de su desafuero. Y así fue. También humilló y desilusionó a amigos, colegas y conocidos que lo apoyaron cuando era investigado porque supusieron que se trataba de un caso de discriminación racial. En palabras de uno de los ofendidos, puso en peligro los logros profesionales de las minorías en el periodismo yanqui.

Blair no pretende justificarse. Su memoria del episodio, Incendiar la casa de mi amo, no es una diatriba contra el establishment blanco, anglosajón y protestante confabulado contra el negro que lo desafió. No. Jason acepta que él mismo destruyó “la morada de su amo” -es decir, su propia vida, en parodia del versículo bíblico. 

Además, como lo hiciera el novelista William Styron en su conmovedor Memoria de la locura, da una voz de alerta contra la amenaza de una enfermedad silenciosa que, como el cáncer, puede matar si no es tratada a tiempo: la depresión.

Reseña: Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

 

Tal vez sin proponérselo, el libro también arroja luz sobre un territorio por definición oscuro: la vida interna de los medios. Las empresas de noticias son las más agresivas militantes a favor de la transparencia para el resto del mundo y los demás mortales, mas pídaseles reciprocidad y brincarán como demonios y denunciarán ataques “a la libertad de expresión”. 

Esto pasa en todas partes, pero el libro de Jason y el caso de Cooke permiten una comparación interesante: acá es muy fácil plagiar, mentir, calumniar y difamar con impunidad. Allá, la presión del mercado obliga, por lo menos, a un fariseico mea culpa.

Amén. 

5 de febrero de 2023

 

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

 

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: