Connect with us

Arteleaks

La Partida de un cronista natural de Culiacán

El cronista Felipe Ayala, en su partida, dejó memorias inolvidables del pueblo convertido en ciudad violenta: Culiacán

Published

on

El último adiós a don Felipe. Foto: Miguel Alonso Rivera

El último adiós a don Felipe. Foto: Miguel Alonso Rivera

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez

(Cuarta Parte)

Nos vimos ocasionalmente durante un año. Siempre lo vi en la hora del desayuno acompañado de la más sabrosa charla con café humeante y aromático que jamás he probado. Generalmente en sábado o domingo. José Felipe Ayala Medina acariciaba el siglo disfrutando las cosas simples y saludaba fuerte con sus manos tibias.

Sentado a la mesa era un hombre genial, mágico, pero humilde. Cuando me hizo cerrar los ojos para imaginar el pasado, me fascinaron sus palabras. Maravillado, amé los detalles de sus historias tan humanas, que contaba con entusiasmo, y la forma como sonreía con la picardía a flor de labios.

Cada vez que narraba una anécdota se emocionaba como si la estuviera volviendo a vivir. En cada frase viajaba al pasado. Su expresión cambiaba si era una injusticia o se desternillaba de risa si era un chiste.

Sin embargo, de las aventuras de su existencia errante, lo que más conmovía su corazón eran las mujeres. Si el tema incluía el ingrediente femenino lo abordaba con vehemencia, sobre todo si se trataba de las nalgadas cariñosas que había repartido entre tantas féminas y que le regocijaba recordar.

 

Por supuesto, los horizontes del mar, la cerveza y los amigos, también fueron parte de la biografía de un bohemio.

En una de las primeras entrevistas que le hice a Don Felipe, cuando se percató de la presencia del fotógrafo Moisés Juárez Iribe, dijo:

– Espera, no me tomes la foto todavía. Deja que me traigan mi cachucha del Partido Sinaloense.

Solamente después de que la traía puesta, el legendario padre del Gerente del PAS, se dejó fotografiar.

Felipe tenía un especial cariño a Héctor Melesio Cuén Ojeda y su Señora esposa Angélica Díaz de Cuén. En la entrada de su casa están algunas fotos de Don Felipe con el presidente fundador del PAS y la Secretaria de Activismo Social, al lado de su Credencial de Afiliado al Partido Sinaloense.

 

Una despedida emotiva. Foto: Miguel Alonso Rivera

Una despedida emotiva. Foto: Miguel Alonso Rivera

José Felipe Ayala Medina, el cronista natural

(14 de febrero de 1924 – 15 de octubre de 2014)

Felipe era un caudal de historia viva que se debió plasmar en una película. José Luis sabía que se acercaba el final y hacía planes para honrar a su padre. Para amarlo todavía más. Lamentablemente ese proyecto ya no se pudo realizar.

Cuando su hijo José Luis me dijo esa noche: -Miguel, acaba de fallecer mi padre.

Después del impacto, y el escalofrío de saber que un amigo se ha ido, solamente atiné a decirle: -Lo siento mucho.

Don Felipe falleció a los 90 años de edad a las cero horas. El tic tac del reloj enmudeció y se detuvo en homenaje a un hombre inmortal.

Sabía todo de Sinaloa, no sólo tenía un admirable conocimiento del pasado, sino pleno sentido del presente. Era lúcido, inteligente, cálido y amable. Hasta el último día de su vida fue un interlocutor informado de los sucesos de Sinaloa y del mundo, e hizo comentarios de ese acontecer.

Incluso pudo despedirse antes de partir.

-Sóbame la panza, dijo Don Felipe con el deseo de sentir el calor de la mano de su hijo que le daba paz. El analgésico natural que lo alejaba de cualquier contrariedad.

José Luis no podía dormir. Fueron horas silenciosas y quietas, de escuchar hasta el rumor del viento. Fue cuando se dio cuenta que su padre estaba muriendo. Que ya se había despedido antes de dormir para no volver a despertar.

Felipe con sabiduría le dio aviso a su hijo, le dijo claramente que la carga ya estaba ladeada y el camino empinado cuesta arriba. Por eso José Luis no luchó más contra el insomnio esa noche. Al ver dormido a su padre sencillamente le deseó buen viaje. Le agradeció la vida y abrazó a un hombre que se fue sin dejar cuentas pendientes.

“Mi Viejo murió a las cero horas”, me dijo.

Su sueño se volvió eterno y su rostro lucía complacido, sereno, aliviado. Quizás porque ya veía otra vez. Probablemente la primera imagen fue la de su amada esposa Esther Díaz Sandoval. Luego volvió a ver a sus padres la revolucionaria Petra Camacho Gaxiola y el aguerrido Teodoro Ayala Camargo “Teodorón”, a su mamá, la amorosa y excelente cocinera, Concepción Ibarra Castro “Conchita”.

Sus crónicas se quedan con la comunidad. Foto: Miguel Alonso Rivera

Sus crónicas se quedan con la comunidad. Foto: Miguel Alonso Rivera

Murió como un gran hombre, íntegro y consciente. Sin deterioro alguno, con su pensamiento claro y sin miedo a la muerte con la que había convivido de cerca toda su vida. Su honestidad fue el mejor legado que heredó a sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, a la semilla que dejó plantada, y a un incalculable número de amigas y amigos que lo extrañarán hasta cumplir con la cita obligada para todas y para todos.

Felipe, el hombre lleno de luz, de las coronas de flores, no se ha ido, sigue como la historia viva de la tierra que lo vio nacer, porque aquí está la simiente de su esencia, de su espíritu. El cuerpo físico se va, pero nos acompaña su alma por toda la eternidad, nos deja sus recuerdos y su peregrinar inolvidable en las calles antiguas de Culiacán, incluso nos deja su buen humor.

-No conozco a nadie, solamente vengo a despedirme de este admirable hombre, sin duda, un cronista natural, me confesó el maestro en ciencias Gilberto Javier López Alanís, director del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.

Tras unas horas de conversación, se puso de pie y acercándose al féretro abierto, lo tocó mientras observaba el rostro sereno y dormido de Don Felipe.  Así lo observamos en un breve espacio y nos transmitió su paz.

En su ataúd seguirá dormido, con una expresión que revela sus sueños felices en un viaje sereno y placentero. Después de ser velado en la funeraria Moreh, su cuerpo fue llevado a su hogar, a la casa de las coronas de flores en la Calle Constitución, y luego de su cita con Dios en la Capilla del Carmen, partió al lugar donde ahora reposan sus restos. Con la partida de Don Felipe no se ha cerrado una parte de nuestra historia. Se ha quedado para siempre.

 

El Culiacán de mis recuerdos

“A mí me gusta comer, no chingaderas”, comentó un día con una tortilla en la mano, una taza de café soluble, un plato de frijoles, machaca y asadera, y una salsa molcajeteada. “¡Cómo extraño el café de jarro de olla, el café de calcetín, ese café colado y preparado tan sabroso!”

“Siempre hemos comido lo mismo pero ahora hemos descubierto platillos de otros países como el sushi, a mí no me gustan esas cosas”.

De la comida “de antes” recordó en la sobremesa los blanquillos, guisados, frijolitos y el irremplazable refresco; machaca, chorizo y chilorio de puerco, calabaza con queso, cazuela, cocido, caldillo, chile verde con queso, chilaquiles, pedazos de pan tostado en caldo de frijol que nadie preparaba como su mamá Conchita, sopa de pasta

El cronista Felipe Ayala con el periodista Miguel Alonso Rivera. Foto: cortesía

El cronista Felipe Ayala con el periodista Miguel Alonso Rivera. Foto: cortesía

, tamales de tlacoyo con panocha, champurrado de olla, capirotada y agua de pinole, las tortillas a mano, las enchiladas del suelo.

De los dulces,  los ponteduros, el muégano, pirulines, melcochas, gaznates, pipitorias, suspiros, turrón de cacahuate, y un montón de menjurjes más que eran golosinas que se vendían en las escuelas. “Yo ya no veo que vendan jericaya ni natillas”, dijo.

“Mi mamá Concha era una excelente cocinera y le guisaba a los ricos de Culiacán”, recordó. “Los más ricos jamoncillos los hacía la familia Blanco, que vivía enfrente de la Comisión Federal de Electricidad”.

Antes, los comerciantes tenían las tiendas en sus casas y parte de muchas tradiciones se fueron perdiendo cuando llegaron los comercios modernos que prácticamente desaparecieron los abarroteros. “Los Oxxo vinieron a remacharlos”, dijo.

De esos tiempos Don Felipe Ayala hace una amplia descripción de los dueños de los comercios y su ubicación: habla de ese comercio tradicional, del transporte y las comunicaciones de la época, de la apertura de Farji en 1945, del nacimiento del Mercado Zaragoza (MZ) y los supermercados Ley. “El Mercado Garmendia sobrevive porque son productos frescos, carne, pescado, blanquillos”, aclaró.

El Mercado Garmendia se construyó en 1917 por el Ingeniero Eliseo Leyzaola, quien también construyó el Estadio de la Universidad Autónoma de Sinaloa donde Don Felipe se enamoró de su esposa.

“La carne la transportaban en carros cerrados, la traían en la tarde, ahí mismo la destazaban y la colgaban. A las cuatro de la mañana el mercado ya se abría y se cerraba entre seis y siete de la tarde. Ya en 1933 y 36 empezaron a poner refrigeración en los puestos. Antes no, pero tampoco se mataba la cantidad de reses que matan hoy.”

“En aquellos años había ya pescaderías, lo que no había era la venta de los pollos bichis. Antes se vendía el pollo vivo, el pollo bichi y muerto fue hasta que entraron los pollos de granja. Los cochis los llevaban vivos también”, recordó antes de tomarse otro sorbo de café, y su suspiro se fue hasta la eternidad.

 

Tercera parte

 

* Periodista miembro de La Crónica de Sinaloa, A.C.

E-mail: correo@miguelalonsorivera.com

Twitter: Miguel_A_Rivera

Fanpage: https://www.facebook.com/licmiguelalonsoriverabojorquez

Miguel Alonso Rivera Bojorquez

Facebook: miguelalonsorb

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Arteleaks

Ignacio Solares: el infierno del alcoholismo

Published

on

By

El escritor ignacio Solares revela el infierno del alcoholismo en su obra "Delirium Tremens"

Por Alberto Farfán

El extraordinario escritor, ensayista, dramaturgo, editor y periodista mexicano Ignacio Solares (Ciudad Juárez, 1945) se atrevió a desarrollar un interesante proyecto en el cual buscaría adentrarse en el lado oscuro del alcoholismo, cuyos resultados fueron impecables e importantes, al grado de que su libro fue un éxito de ventas al salir a la luz en 1992 y ha tenido una edición conmemorativa en 2015.

Y a través de documentación de expertos, de la investigación en lugares como Alcohólicos Anónimos, de conversaciones con los adictos y de los testimonios directos de éstos, bajo una prosa literaria de gran aliento, logró cristalizar sus esfuerzos en su texto Delirium tremens. Título que retoma quizás por los resultados que obtuvo, pues además esta forma de delirio es sumamente grave y peligroso, debido a que implica temblores, confusión y, sobre todo, alucinaciones, cuando el individuo entra en estado de abstinencia, generalmente.

Para leer más del autor: La nueva casta privilegiada de AMLO, los hijos de Morena

Así, el infierno a que estos seres acceden los devora de manera atroz. Pesadilla insoportable que sobreviene inexorable fundamentalmente desde el instante en que cruzan esa línea invisible, entre considerarse bebedores fuertes y plenamente alcohólicos, pues al rebasarla adquieren sin quererlo su plena entrada a la compulsión por beber, que nada ni nadie podría parar. Y no obstante que experimentan un sufrimiento intolerable al vivir bajo el alcohol, tanto físico como mental, vuelven a beber una y otra vez. Una sola copa es suficiente para desencadenar este proceso.

Pero las fases más agudas que viven son aquellas que, en definitiva, padecen al ser tragados por el delirium tremens. Cúmulo de imágenes diversas −objetos, animales, personas, seres inanimados o elementos de orden religioso, el diablo, ángeles− que buscan, aparentemente, la devastación del que se halla bajo esta psicosis alcohólica, misma que ha sido provocada por una lesión cerebral. La interrupción brusca de la bebida, así como volver a ingerirla, círculo vicioso infernal, propician que emerja una y otra vez este infierno de imágenes, absolutamente verdaderas para ellos.

Escribe Ignacio Solares: “el amor, el odio, el sexo, el temor, se viven durante el delirium tremens en negativo y llevados hasta sus últimas consecuencias. El sexo, por ejemplo, es siempre doloroso y puede adquirir la forma de un enorme demonio de color encendido que arroja chorros de semen por un gran falo; semen que borbotea como lava y produce profundas quemaduras. La paciente que lo padeció tenía después del delirio todos los síntomas que producen las quemaduras de tercer grado, y durante varios días, dijo, no soportaba el ardor, aunque su piel no registrara ninguna huella visible”.

Lee más: Karl Marx, de la poesía y el amor

A este respecto se desprende una reveladora observación del autor. Al parecer existe, en general, una relación directa entre las alucinaciones con el conflicto psicológico que el enfermo guarda en su psique. Es decir, la serie de imágenes del delirium tremens se configuran como reflejo de la conciencia del propio individuo, como si su problemática personal se proyectara en forma de símbolos.

El alcohólico al caer en esa inevitable situación crítica, según Ignacio Solares, tendría la posibilidad, paradójicamente, de acceder a su verdadero ser, pues se efectuaría en él una especie de purga del sentimiento de culpa que venía arrastrando y alimentando desde siempre, el cual no le permitía comprender su interior resquebrajado. En uno de los testimonios se lee: “Mientras no sepa quién soy no voy a dejar de beber”.

Señala Solares: “El diablo no aparecía siempre como una figura repulsiva sino como reflejo de la propia conciencia. La culpa nacía de lo que había dejado de hacerse −la vida no vivida− y no de lo que se había hecho. Así, más que por la imagen misma, la angustia era provocada por el vacío en que cayó la existencia como en un pozo interminable. A una mujer el diablo le mostraba las fotos de los hijos que ella pudo haber tenido: ‘Mira, le decía. Pudiste haber tenido este hijo, y este otro, si hubieras tenido el valor de entregarte a un hombre’”.

Todo indicaría que el enfrentamiento inexorable con lo que uno desconoce de sí mismo o simplemente con lo que nos negamos a aceptar de nuestro no−ser es el umbral ineludible para no continuar como muertos en vida. Refiere uno más de los entrevistados: “Aun el infierno es preferible al vacío”.

Transitar por el infierno que a todas luces es la enfermedad del alcoholismo como forma de autoconocimiento y plataforma de liberación de la misma parece ser una terrible opción. No obstante, como uno de ellos dice: “Ninguno de los que estamos en Alcohólicos Anónimos somos normales… Ningún alcohólico que lo haya sido deveras vuelve a adaptarse (al mundo). Hay una huella. ¿Es una persona normal el que tiene que repetirse cada vez que abre los ojos que las próximas veinticuatro horas no beberá?”

 

 

Continue Reading

Con voz propia

La persecución del periodismo independiente en México: Seminario Kapuscinski en Chihuahua

Published

on

La violencia contra el periodismo independiente y quienes lo ejercen se mostró en el Seminario Kapuscinski

 

Por Miguel Montesinos León

El fin de semana fue muy intenso en la vida política nacional, sin embargo, los medios masivos de información no hicieron eco del asesinato del periodista Pedro Pablo Kumul en Veracruz.

Durante los cuatro años de este gobierno, la violencia contra periodistas y defensores de derechos humanos se acrecentó a tal grado que para la sociedad es normal la persecución, la fabricación de carpetas de investigación en contra de periodistas qué sufren persecución, encarcelamientos injustos o son asesinados por decir la verdad.

Te puede interesar: Gobierno de México omite casos de periodistas asesinados y de autores intelectuales en las investigaciones

En el X Seminario Internacional Ryszard Kapuscinski de Periodismo, Derechos Humanos, Migración y Fronteras, fundado por la Universidad Miguel Hernández, de Elche España, y que ahora se realizó en Chihuahua por primera vez, del 16 al 18 de noviembre, donde periodistas de diversos países expusieron los peligros y desafíos de la prensa, específicamente de medios y periodistas independientes que manifestaron su preocupación por la ola de violencia en contra del gremio periodístico en México. Un seminario qué cruzo el Atlántico para darle vida al periodismo, que en palabras de los conferencistas de talla internacional se encuentra postrado al poder político de México.

Marco Lara Klahr, en su ponencia destacó la importancia del periodismo en su magistral participación denominada Acoso, desprestigio y criminalización de periodistas, en la que destacó que el periodismo no es un oficio, porque no se basa en prácticas reiterativas. El periodismo es una función crecientemente compleja, el periodismo es una profesión. El periodismo se ejerce en el marco de un derecho humano qué es la libertad de expresión, en un segundo nivel al ser un derecho humano es un mecanismo de información, especificó el ponente.

El periodismo mexicano, en efecto, está postrado al poder político porque muchísimos periodistas que ejercían de contrapeso democrático ahora son voceros del gobierno en turno. Periodistas como voceros oficiosos que antes ejercían el saludable contrapeso democrático en la sociedad mexicana. Pero el periodismo está de luto en ese sentido, y en ese sentido el periodismo ha dejado de ser el cuarto poder.

Lee más: INAI ordena a Segob informar sobre medidas de protección para periodistas

Hoy en la boca de populistas como López Obrador o Bukele el cuarto poder es algo denigrante. Sin embargo, cuando el periodismo ejerce la función de cuarto poder en un sentido de contrapeso de los otros tres poderes, se vuelve un poder necesario, indispensable para la salud democrática, porque sin periodismo profesional, que sirva de contrapeso, no hay salud democracia.

¿Dónde dice qué la libertad de expresión es un derecho humano y tiene contraprestaciones?, pregunta Lara Klahr ante la audiencia del seminario.

Está en los tratados internacionales, específicamente está en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas, en el Artículo 19, y está en el artículo 13 de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos, y también está en el artículo 7 de la Convención Europea de Derechos Humanos y en el artículo sexto de la Constitución Mexicana donde se establece el derecho a la libertad de expresión como un derecho humano.

No obstante, el periodismo está postrado hoy en México, y tiene que recapitalizarse.

¿Quién es el sujeto obligado, quién está obligado a garantizar el derecho humano a la libertad de expresión? De acuerdo con los tratados internacionales y la Constitución mexicana la obligación de garantizar la libertad de expresión es del Estado, y en consecuencia quienes ejercen el poder público. Ese sujeto obligado de acuerdo con los tratados internacionales y la Constitución está obligado a respetarla, está obligado a protegerla, pero ahora en México tenemos un presidente qué es el redactor en jefe, es el que arma las primeras planas a la luz de los Guacamaya Leaks.

En esta magistral conferencia el maestro Marco Lara dejó en claro que los medios están postrados al poder público ya que dependen del presupuesto público y por ende no pueden morder la mano de quien les da de comer. Es de suma importancia que los periodistas profesionales sean independientes, pero eso en México se traduce en persecución política, fabricación de carpetas penales o incluso en asesinato.

El caso del periodista Héctor Valdez, quien acudió a Palacio Nacional y le pidió la protección y apoyo al presidente de México lleva dos años preso en el penal de Santa Martha Acatitla, caso que fue expuesto en Chihuahua en el marco del seminario, al igual que las agresiones, amenazas de muerte y persecución al periodista Alfredo Griz.

El periodismo en México tiene que empoderarse, tener aliados, crear redes internacionales, volver a inyectarle la dignidad para ser un pilar en la democracia. De lo contrario, será más de lo mismo, cárcel, muerte o exilio, fueron parte de las conclusiones del evento en los salones de Palacio Nacional del gobierno del estado de Chihuahua, donde se habló sin tapujos de los problemas del ejercicio de la libertad de expresión.

La editora recomienda: Persecución judicial y tortura a periodistas de Quintana Roo, expuestos en el Seminario Kapuscinski en Chihuahua

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Continue Reading

Arteleaks

Héctor Belascoarán, el detective de Paco Ignacio Taibo II, que brincó de la Condesa a Netflix

Published

on

By

Uno de los personajes de Paco ignacio Taibo ahora saltará al steaming con una serie

Un detalle para Mireya, en su cumple. Muchas felicidades.

Por Zavianny Torres Baltazar 

En la última década del siglo XX, Paco Ignacio Taibo II ya tenía publicados más de cuarenta libros en México. El detective chilango Héctor B. Shayne se movía como Pedro por su casa entre jóvenes universitarios, lectores en las fábricas, las escuelas, sindicalistas, incluso algunos clubs temáticos. Su zona de confort era en los territorios de olores a productos químicos, lodazales, viajes en los “guajoloteros” del Estado de México que transportaban a la zona industrial de Xalostoc, municipio de Ecatepec.

En el otoño de 1993, por encomienda universitaria de la carrera de Periodismo en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Campus Aragón, contacté al creador del personaje que retoma la serie de Netflix, ahora en boga. En ese año se publicó la entrevista del bonachón y buen amigo Paco Ignacio Taibo II, en la revista institucional de la ENEP Aragón de la UNAM, ubicada en la zona oriente del Valle de México, que tuvo una excelente recepción por parte de los lectores.

En ese tiempo Paco y Paloma -su compañera de toda una vida- vivían en un departamento de la calle Benjamín Hill, muy cerca del otrora cine Bella Época. El autor chilango participaba en el primer concurso internacional “Premio Planeta Joaquín Mortiz”, con su novela histórica La lejanía del tesoro, obra literaria que a la postre le amplió las puertas al mercado internacional de la industria editorial.

No te pierdas: ‘SUMA: Construyendo Sociedad’, nueva organización en apoyo a la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum

De lo más alentador de esas entrevistas es haber aprendido que la inspiración viene de la nalga. Así lo descifra el desfachatado Paco. A pregunta expresa el autor de Cosa fácil diría: “La inspiración viene de la nalga, diez horas sentado, diez horas de inspiración. Cero horas sentado, cero horas de inspiración”.

De esa relación amistosa con su familia, conocí a Paloma Saiz, su esposa y creadora del proyecto “Para leer de boleto en el metro”, Marina, su hija y fotógrafa profesional, sus hermanos Benito y Carlos, uno director de Radio UNAM y el otro productor de cine y en Netflix, respectivamente- y sus padres -Don Paco y Doña Maricarmen, tan generosos y solidarios.

En esta columna seriada comparto fotografías inéditas, que en su momento Taibo II me obsequió para ilustrar mi tesis de licenciatura, que titulé: “Paco Ignacio Taibo II. Una historia No/velada”, y que obtuvo el reconocimiento de la máxima casa de estudios, de la UNAM, con una mención honorífica, tesis que tiene algunos fragmentos vinculados con el detective de la saga Héctor Belascoarán Shayne, detective que le precede cierto origen irlandés.

paco taibo novela policiaca

Paco Ignacio Taibo II en los 90. Foto: cortesía.

Sobre la lectura como el principio del placer

La gente no lee porque en primer lugar no sabe, y los que sí, han dejado de hacerlo, se han convertido en analfabetos funcionales y nuestro país está basado en este grupo. Una parte de la clase media no lee porque en su época de estudiante, lo obligaron a leer cosas que no le gustaron, y se quedó con la sensación de que leer es un castigo: ¡qué gueva, leer!, ¡qué pinche leer!, decían, y no descubrió el placer de la lectura.

La educación pública mexicana ha logrado crear no lectores por todos lados, a pesar de los sanos intentos de mucha gente, pero el resultado final es la des-promoción de la lectura. Mucha gente con la capacidad de leer se va por los caminos fáciles, opta por la competencia qué significan los medios audiovisuales. La imagen vía cine, televisión, video y el sonido vía radio, le resuelve el problema de la lectura y de la información no han descubierto el tremendo placer de la lectura. Y por último, hay un espacio de no lectores que pudiendo hacerlo no les es posible, porque una gran parte de la población se debe dedicar al pluri-empleo y te roba un montón de horas libres, que en otras condiciones dedicaría a la lectura.

Sobre la censura

Mucho se dice que actualmente nuestro país vive en la democracia, qué se puede hablar libremente, sin tapujos, sin embargo, para nadie es un secreto que aún existen las presiones vía Gobernación, la censura, pues. ¿Cómo la describes y entiendes ésta?

La censura es el hijo de puta que traemos adentro, pero además es el hijo de puta que está afuera esperando que el que está adentro haga su papel y si no, para darle con el pinche palo. Es una combinación entre el miedo por el espacio en el que te mueves y una presión real qué se ejerce desde los aparatos gubernamentales, o llamadas a los directores de diarios, boletines, instrucciones.

No te pierdas: Por intereses económicos, hijos atentan contra la integridad de su madre, adulta mayor

Un detective irlandés

¿Por qué escribir literatura considerada como “subgénero”?

La idea era nacionalizar el género, romper los esquemas gringos y traer la propuesta de literatura de detectives a México y no era nacionalizar por los caminos de que el personaje se llamará González o Pérez, por eso elegí un nombre tan exótico como Belascoarán, para demostrar que la nacionalización del género no debería pasar por simples apariencias, sino por la mayor complejidad de construir la atmósfera de la Ciudad de México, la atmósfera humana.

La primera novela la escribí relativamente rápido, en tres o cuatro meses. Escribía en la oficina y por las noches en un departamento, en la Colonia del Valle, dónde no habían puesto todavía la luz y escribía con velas, era de los más exótico. Al terminar le hice algunas correcciones y Paloma me dijo: Mándalo a una editorial. No sé porque decidí Grijalbo. La mandé y cómo a los quince días me llegó un telegrama diciendo órale, dije ¡Ah caray!, ¡tan fácil es! Así es como arranca la saga de Belascoarán.

¿Por qué escribir sobre la Ciudad de México, sus habitantes y lo cotidiano?

El punto de partida era construir el DF que conocía, y bien, pues en aquella época era organizador sindical y me movía de una punta a la otra del Distrito Federal. Conocía muy bien los barrios, las calles, las caminaba, tenía horas muertas entre una chamba y otra. Me movía por las periferias de la capital. Paseaba, tenía una visión muy rica del mundo y de aquel periodo y de lo que se estaba convirtiendo esta ciudad, la transición a la ciudad Industrial, la ciudad monstruo.

Tu detective sale un tanto del canon de lo que ha sido la novela policíaca, a partir de que Los detectives de se desenvuelven en un contexto geográfico delimitado, sin embargo. Belascoarán ya viajo a España. ¿Cuál es la intención de este experimento?

La intención de salirse del DF. Es verlo desde lejos, a pelear mi propio catálogo de sensaciones. Dos meses al año me vuelvo a trabajar a España en la organización de La Semana Negra de Gijón, entonces tenía una especie de percepción lejana. Y quería que Belascoaran contara nuestra ciudad no estando en ella. La posibilidad de ir a Madrid a resolver el absurdo caso del Pectoral de Moctezuma me daba la oportunidad de adquirir esta percepción de distancia.

De hecho, cada vez que se diseña una de la novela de Belascoarán hay una doble intención, por un lado, la intención de contar una historia, y hay una anécdota dentro de cada novela, y hay la intención de contar una situación. Hay novelas en las que lo que más me preocupa es hablar de la nostalgia de los amigos; otra, me interesa hablar de los desamores, el fenómeno del miedo, entrar en las conexiones del poder y de la violencia urbana, cada una de las novelas tiene una segunda intención: una muy clara y la otra, una intención anecdótica. Por ese lado, sigo el consejo de mi amigo Roger Simón, quién dice que una novela debe contarse en cuatro palabras: esta novela es miedo, esta novela es nostalgia, bueno. Adiós Madrid es distancia.

 

La aceptación y crítica del Belascoarán de Netflix ha sido buena -y la comparto- la serie de tres capítulos que se asemeja más a una película, se estrenó el 12 de octubre, y los comentarios en las redes sociales, en general son positivos. Sin duda, nos remiten a las fotos en sepia y esas nostalgias de la Ciudad de México, que se desvaneció en el tiempo.

La adaptación del guionista y la actuación de Luis Gerardo, sin duda, nos deja una buena impresión y con el ánimo de que el compás de espera para disfrutar las siguientes entregas, no demoren tanto. Deseable que en los próximos capítulos el guionista nos obsequie escenas donde el detective chilango se desenvuelva en la zona norte del Valle de México. Esta geografía y sus circunstancias, que le sirvieron para curtir el carácter y ver ese México profundo y chingón, entre el sector de la población más humilde, más jodida.

novela policiaca Taibo II

Durante la Semana Negra de Gijón, que albergaba a escritores del Género Negro de todos los continentes. Foto: cortesía

Para terminar

En entrevista el productor de la serie, Rodrigo Santos, narró que cuando apenas tenía 17 años se inició en la zaga del detective Héctor Belascoarán Shayne, el personaje del fundador del neo-policiaco Latinoamericano. Cuenta que su profesor de literatura le recomendó Días de combate, el primer tomo de la saga, que, dice, “disfruté muchísimo”, por lo que cuando Netflix le propuso involucrarse en la empresa de recrear el mundo y los casos por resolver de Belascoarán, pensó que se trataba de “un cuento de hadas, un proyecto encantador”.

Parafraseando a un gran amigo común de Paco y quien esto escribe, Juan Hernández Luna “Al paso del tiempo cuando la gente se quiera enterar de cómo era la ciudad de México del fin del siglo XX, tendrán que leer a Paco Ignacio Taibo II”.

 

 

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: