Connect with us

Con voz propia

La nueva Constitución de Túnez

Nuevas prerrogativas y obligaciones constituyen la ciudadanía que pretende ser garantizada por los poderes públicos con la nueva Constitución en Túnez

Avatar

Published

on

tunezconstitucion

La nueva Constitución de Tunez aprobada el 27 de enero de 2014. Foto: dw.de

Antonio Hermosa Andújar*

“Nosotros, representantes del pueblo tunecino, miembros de la Asamblea nacional constituyente (…) obrando en pro de un régimen republicano, democrático y participativo en el cuadro de un Estado civil y gobernado por el derecho, y en el que la soberanía pertenece al pueblo, que la ejerce sobre la base de la alternancia pacífica por medio de elecciones libres y del principio de la separación y del equilibrio de poderes; en el que el derecho de organizarse, fundado sobre el principio del pluralismo, la neutralidad administrativa, el buen gobierno y las elecciones libres constituyen el eje de la competencia política; en el que el Estado garantiza la supremacía de la ley, el respeto de las libertades y de los derechos del Hombre, la independencia de la justicia, la equidad y la igualdad en derechos y deberes entre todos los ciudadanos y todas las ciudadanas, y entre todas las categorías sociales y las regiones…”.

Esas palabras, que esculpen el nuevo Estado tunecino con el mejor mármol democrático, forman parte del Preámbulo de la nueva Constitución con la que Túnez aspira a dirigir su futuro.

¡Un Estado democrático surgido de la cooperación de fuerzas musulmanas y laicas! ¿No tiene nada que decir ahora toda esa rancia caterva de dirigentes mayores y menores que desde los diversos países musulmanes han ido toreando durante decenios los reclamos, internos y externos, de modernización de sus sociedades? ¿Dónde han ocultado de golpe las consignas con las que los tildaban una y otra vez de intentos de injerencia occidental en sus culturas, como si las culturas fuesen destinos, el cambio sacrilegio, y cambiar en el sentido de la libertad, sometimiento? ¿Con qué burka ideológico embozarán ahora su resistencia a acomodar sus sociedades a los principios abiertos de las organizaciones internacionales a las que pertenecen por voluntad propia? ¿Darán cuerda a Alí Larijani, el presidente del parlamento iraní, que en plena fiesta de la democracia en Túnez lanza proclamas “anticoloniales”, es decir, antioccidentales; acusa indirectamente, y en el país que las inició y que celebra la suya, las revoluciones de la primavera árabe de títeres y a Estados Unidos de titiritero que las pone al servicio de Israel; e insta a los países musulmanes a la “resistencia” y a “unirse” entre sí, en pleno ataque de amnesia respecto de las pulsiones hegemónicas del suyo? ¿Le darán cuerda y se sumarán a su rueda?

¿Y dónde hundirán la cresta los multiculturalistas que les jaleaban, los que se oponían a que la democracia traspasara el telón ideológico de acero con el que quienes mandan en Alá y su profeta prevenían a sus huestes de su dignidad de humanos: ésos, en suma, que arremetían contra los derechos del hombre y contra la democracia al acusar a sus promotores de eurocentrismo? ¿Es posible concebir a alguien en su sano juicio negando a un individuo la capacidad de decidir sobre su vida; y a más, los que sean, cooperar sobre sus vidas en común: y es posible concebir a alguien tan necio como para ignorar que sin derechos tales individuos se quedarían en la sombra o en el deseo frustrado de sí mismos? Que un sujeto o un pueblo habituados a obedecer y descabezados por tiranías políticas y religiosas se estrellen contra la libertad al encontrarse con ella, ¿significa acaso que se estrellarán contra ella siempre, que las nuevas generaciones seguirán en eso a las anteriores: que la mente y la voluntad humanas se rigen por leyes físicas?

¿Cómo reaccionarán unos y otros, quienes esclavizan y quienes los justifican, tiranos tanto aquéllos como éstos? ¿Desearán el fracaso del experimento? ¿Esperarán al mismo para relamerse en sus augurios y buscar de nuevo la complicidad de la experiencia para naturalizar la historia? ¿O aprenderán de una vez que un posible fracaso no dicta ley ni siquiera para el náufrago de la aventura?

Mientras ambas estirpes de torturadores de la dignidad humana disimulan la terrible herida que la realidad ha infligido a sus creencias, los tunecinos gozarán de los derechos y libertades occidentales, vale decir, universales, y en su vida personal, en su trato con los otros y en sus relaciones con los poderes públicos un nuevo conjunto de fuerzas a su disposición les volverán irreconocibles ante sí mismos cuando se miren en el espejo de su pasado, incluido el más reciente. La igualdad entre mujeres y hombres, venciendo las reticencias atávicas del Islam a ese respecto; la proclamación de los derechos políticos, civiles, económicos, sociales, culturales y ambientales, entre ellos el hito en verdad sacro de la libertad de conciencia y de culto; el impulso de la juventud y de la autonomía personal en contra de todo paternalismo estatal, por esencia autoritario; la supeditación del poder a la libertad y al derecho, etc., configuran, al menos sobre el papel, la nueva fisonomía de la sociedad tunecina, apenas reconocible en la de cualquier otro país árabe o musulmán, salvo quizá Turquía, que parece recorrer el camino inverso. Una fisonomía que se quiere duradera desde el momento, como se aludió, en el que el constituyente priva al legislador de toda autoridad para “enmendar los derechos del Hombre y las libertades garantizadas en esta Constitución” (art. 49).

tunez

Pueblo de Tunez celebra nuevas prerrogativas como ciudadanos con la nueva Constitución. Foto: dw.de

Por lo demás, una vez reconocida la ilusión, conviene también no engañarse con ella. Una Constitución es una condición sine qua non para el cambio democrático, pero no es la única y quizá tampoco la más importante. Una Constitución crea y tutela la libertad en la legislación, y al hacerlo, cual revolución normativa, inaugura un tiempo nuevo en la vida de un país, funda otra etapa histórica; pero es el uso que la ciudadanía hace de dicha libertad al convivir lo que en la práctica la recrea y consolida. Y es la práctica el criterio que valida las gestas de la teoría cuando acredita la adquisición por parte de los ciudadanos de cualidades como la responsabilidad personal, o de usos y hábitos acordes a la libertad que anuncian su existencia en el respeto y la tolerancia con el diferente.

La Constitución, por tanto, constituye un acto capital del pueblo tunecino con el que él mismo pone fin a medio siglo largo de dictadura, encarnada en nombres como los de H. Burguiba y Ben Alí; dispone un nuevo entronque geográfico, histórico y cultural con el Magreb, cuya unidad propone; se contempla a sí misma, pese a la revolución normativa que conlleva, como una fiel aliada de su historia; y, desde luego, subraya su vínculo político con la Primavera Árabe, de la que se considera cristalización legal y política, a la par que heredera y preservadora de su legitimidad. En este punto, la Constitución es el instrumento con el que la Primavera aspira a garantizar su futuro frente a eventuales atentados de los administradores de turno, como el de Ennahda antes de que la segunda revolución lo frenase en seco, o frente a la tentación golpista de quien debiera ser su defensor oficial. Mas se trata de una esperanza vana, por cuanto el futuro nunca puede fijarse con una ley actual y, por otro lado, forma parte de la esencia de la fuerza no reconocer más legitimidad que la impuesta por ella. El ejército egipcio, repentinamente convertido en ejército tunecino, no dejaría de imitarse a sí mismo en su actual país sólo porque una ley descalifica de antemano su instinto golpista. En cuanto producto jurídico, en suma, la Constitución es, ciertamente, todo eso y más…

… O casi. En efecto, la promesa de democracia con la que la Constitución pretende anudar pasado y futuro en Túnez dista de ser una realidad por el hecho de haber sido proclamada por ella; más aún, constituye el auténtico nudo gordiano que el país debe cortar y, a nivel general, la prueba de fuego más inmediata acerca de si para el Islam es posible o no democratizarse. A mi juicio, cuando la Constitución establece dicho credo como el oficial de Túnez (art. 1), o cuando consagra al Estado como “guardián de la religión” (art. 6), ya está sembrando la simiente de futuros conflictos si esa religión no es la oficial; pero, además, sea cual fuere la religión de la que habla, el conflicto ya está garantizado cuando en este último artículo sanciona asimismo “la libertad de creencia, de conciencia y el libre ejercicio de los cultos”, y no sólo porque la libertad corrige el desequilibrio fijado en el primer artículo a favor del Islam, sino, y sobre todo, porque una conciencia libre, si de algo se libera al serlo, es precisamente de la religión: de todas ellas, sea cual sea el dios único al que cada una venere.

Islam y libertad de creencia o de conciencia son naturalmente incompatibles; como lo son Islam y las libertades de opinión, pensamiento y expresión, etc., reconocidas en el art. 31, o “las libertades académicas y la libertad de investigación científica” sancionadas por el art. 33. Un sistema de verdades cerrado y un sistema de normas totalitario –sistemas ambos muy poco sistemáticos, a decir verdad- no sólo son incompatibles con la ciencia y la libertad: son, por excelencia, su enemigo. El Islam protege a Mahoma y la libertad protege a quienes lo caricaturizan; el Islam protege al creyente y la libertad también, pero además al ateo, al idólatra y al apóstata; el Islam persigue los Versos satánicos, la libertad protege a Salman Rushdie: ¿cómo puede una Constitución jurar fidelidad a su pasado histórico en un país que reconoce en el Islam un hito básico de su historia?

Eso significa que cuando los diputados islamistas han votado la Constitución eo ipso han dejado de ser islámicos a la manera en que lo fueron hasta ahora. Ya han cambiado, y han hecho cambiar a una religión dogmática según el único procedimiento habilitado al respecto: hacerle decir otra cosa; que es, irónicamente, el poder de que disponen los seres humanos para manipular los libros a los que ellos mismo santificaron: y, por ende, a los dioses que ellos mismos crearon. Es ese poder constituyente religioso, del que los seres humanos nunca podemos desprendernos del todo aun queriendo, la vía por el que el Islam y los musulmanes se han democratizado repentinamente en Túnez. El problema ahora, al objeto de saber si Túnez será realmente un modelo, además de serlo ahora, es comprobar si los mismos creyentes que han hecho una parcial y momentánea apostasía de su religión siguen por ese camino o reniegan de su compromiso democrático para volver a su genuina fe. Resolverlo es, pues, cuestión de tiempo: y será él quien nos diga si los diputados que abandonaron llorando la asamblea cuando se votaron los artículos libertarios vuelven o no a ella con una sonrisa en los labios que anuncie venganza.

 

Con voz propia

Funcionario mexicano ocupa oficinas para hacer “Fiesta COVID”

Avatar

Published

on

En un video compartido por esta redacción, se aprecia cómo el secretario de Cultura de Hidalgo (Méx), José Olaf Hernández Sánchez, usa las oficinas gubernamentales para realizar convivios e incluso causar destrozos junto con sus acompañantes, mismos que posteriormente fueron pagados con dinero del erario

Por Emmanuel Ameth

Mobiliario de las oficinas de José Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura en Hidalgo (Méx), resultó dañado luego de que al funcionario en compañía de sus subalternos, ocupara el espacio público para realizar un “convivio” durante la pandemia causada por COVID el pasado 30 de octubre (2020), cuando Hidalgo estaba en riesgo de regresar al semáforo epidemiológico rojo.

Cabe señalar que en la actual administración del gobernador Omar Fayad Meneses al menos una funcionaria que se desempeñaba como subsecretaria de Salud perdió su empleo luego de que difundiera un video donde usaba las instalaciones oficiales para celebrar su cumpleaños, obligando a otros burócratas a participar.

En el video se aprecia a 6 individuos acompañando a Olaf Hernández, quien a sus espaldas tiene enmarcado el retrato de Omar Fayad Meneses como en toda dependencia gubernamental.

Entre los asistentes se encontraban A. G. M., asistente del secretario que también es encargada de organizar eventos; R. O. L., encargada de prensa así como D. R., auxiliar también en el área de prensa.

Aparecen también el secretario Olaf Hernández, Goretti y O. E. C., identificado como su particular. Todos ellos estaban en las oficinas de la cultura ubicadas en El Ferrocarril (Pachuca).

Como saldo del convivio, al menos una mesa resultó rota, misma que posteriormente fue arreglada con presupuesto del erario.

Otros señalamientos

En 2018 este medio documentó desvíos con motivo de la supuesta compra de 300 Instrumentos musicales así como la financiación de 450 Actividades culturales, para lo que la Secretaría de Cultura del Gobierno de Hidalgo presupuestó un total de 77 millones 962 mil 500 pesos según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Obra Pública (PAAASOP); sin embargo en el Centro Cultural de las Artes de Hidalgo, los trabajadores allí presentes negaron tales adquisiciones pese a estar presupuestadas según la Función Pública.

Un año después, este medio documentó el asunto de la “Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo: timo, fracasos y corruptelas de Olaf Hernández”, dado que lo que se vendió a los actores como uno de los proyectos de mayor envergadura para la entidad, terminó en engaños, penar, desvíos y abandono por parte del funcionario.

Días después, alrededor de 200 artistas hidalguenses pidieron mediante una carta al gobernador Omar Fayad Meneses la renuncia del secretario Olaf Hernández Sánchez “ante los múltiples señalamientos de funcionamiento irregular por parte del organismo que dirige y pone en riesgo el desarrollo de la política cultural del Estado”.

Continue Reading

Arteleaks

El Estado español encarcela al rapero Pablo Hasél por críticas al sistema

Alberto Farfán

Published

on

Por Alberto Farfán

El español Pablo Rivadulla Duró (1988), conocido en el ambiente musical como Pablo Hasél, es un rapero de izquierda que se asume antifascista y ha adoptado el compromiso con sus composiciones en video y mensajes a través de la red social Twitter en denunciar y poner en tela de juicio a los poderes monárquicos, políticos, jurídicos y policiacos de su país.

Y debido a 64 tuits (de 2014 a 2016) y una canción (publicada en YouTube), en donde pone de manifiesto su rechazo a los excesos del poder, ha sido sentenciado a prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, por lo que deberá someterse a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de casi 30,000 euros de multa (es decir, más de 700 mil pesos mexicanos).

Por ello, más de 200 personalidades del cine, la televisión, el teatro y la música, entre ellos Joan Manuel Serrat, Javier Bardem y Pedro Almodóvar, emitieron un manifiesto en favor de Hasél, rechazando de manera tajante su reclusión en prisión y planteando la solicitud de eliminar del Código Penal ese tipo de delitos, “que no hacen sino cercenar el derecho, no sólo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”, tal y como sucede en países como Turquía o Marruecos

Pero van más allá los firmantes al argumentar lo evidente bajo un Estado autoritario:  “el encarcelamiento de Pablo Hasél hace que la espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de todos los personajes públicos que osemos criticar públicamente la actuación de alguna de las instituciones del Estado se haga aún más evidente. Es necesario que se difunda esta situación a nivel internacional, para poner de relieve en qué situación nos encontramos. Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”.

Más aún, la organización Amnistía Internacional se ha pronunciado en el sentido de que el encarcelamiento de Hasél por sus expresiones artísticas es una injusticia, y hace un enérgico llamado al Estado español para que realice una reforma al Código Penal con respecto a ciertos artículos que vulneran el derecho a la libertad de expresión.

“Nadie debería ser procesado penalmente sólo por expresarse en redes sociales o por cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. No se pueden penalizar expresiones que no incitan de manera clara y directa a la violencia. Si no se modifican estos artículos se seguirá silenciando la libertad de expresión y coartando las manifestaciones artísticas”, subraya Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Incluso en favor del cantante y también poeta se expresó asimismo la diputada del Parlamento Europeo para Dublín, Clare Daly: “Mañana, el rapero catalán Pablo Hasél irá a la cárcel por sus letras. ¿Dónde está el llamado a sancionar a España?” Todo lo cual en el marco de la discusión por amonestar a Rusia debido al arresto de un disidente de ese país, en donde Daly evidencia la hipocresía de los congresistas de ser rígidos contra Rusia pero blandos con países como España o Estados Unidos al violar los derechos humanos de sus ciudadanos.

En definitiva, Pablo Hasél no es más que una víctima del autoritarismo de Estado que rige en España, en donde los excesos del poder son públicos y evidentes, basta revisar algunos medios de comunicación para corroborarlo. Él no miente, sólo dice la verdad de manera visceral.

Y este martes, 16 de febrero, ha sido consumada la ignominia. Ha sido aprehendido por los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) en la Universidad de Lleida, en donde se resguardó acompañado de un centenar de simpatizantes, quienes fueron dispersados con gases.

 

Continue Reading

Con voz propia

En Materia de Justicia, en México, estamos en la Edad Media

Ramses Ancira

Published

on

Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

A pesar de todas las dificultades, el gobierno de López Obrador está haciendo lo que puede y donde puede para conseguir vacunas para atender el problema del COVID, pero hay otro gran tema en el que no se ha avanzado un ápice en la administración de Olga Sánchez Cordero, éste es el de la corrupción en los reclusorios federales y locales de todo el país, algunos de los cuales, tal y como sucede en Estados Unidos han sido concesionados a particulares.

Y mencionamos a la carismática, aunque despistada Secretaria de Gobernación, porque como ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ella sabe que como responsable de la seguridad interna, de lo que pase en los centros de detención del país, ella es la última responsable. En el libro Reportero Encubierto, que me valió el premio Bellas Artes de Literatura testimonial, escribía en 2016, que las cárceles en México se parecen a las encomiendas que se daban en La Nueva España a los conquistadores. Estos hacían una especie de redadas, se apoderaban de los indios y los obligaban a trabajar para ellos, muchas veces de por vida, sobre todo si los llevaban a las minas, donde vivían muy poco tiempo, por eso iniciaron con la trata de esclavos africanos.

Sólo por poner un ejemplo de lo que ocurre en todo el país, vamos a citar el Centro Federal de Reclusión Social de Buena Vista, Tomatlán, en Michoacán. Aunque lo dirige un militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, los dueños de la prisión le cobran al gobierno más de 5 mil pesos al día por cada interno.

A este precio, el gobierno se ahorraría varios cientos de millones de pesos, si en lugar de tener a los presos en la cárcel los mantuviera retenidos en un hotel de cinco estrellas; pero ése no es el punto. El tema es que no es suficiente, además los reclusos tienen que pagar una renta de mil 500 pesos mensuales para poder adquirir en la tienda, galletas, café, agua potable, jabón o pasta de dientes. No es opcional, porque el director de la prisión les cierra las llaves para que no puedan tomar agua y obligarlos a comprarla embotellada.

Algunos de los detenidos ya han obtenido el beneficio de la libertad anticipada por buen comportamiento o por haber cumplido la mayor parte de su sentencia, sin embargo no la obtienen porque cada uno de ellos que salga en libertad, conforme a derecho, representa una pérdida económica de por lo menos 150 mil pesos mensuales para la empresa PRODEMEX, que tiene el negocio y para los custodios que extorsionan a los familiares, no solo con la renta mensual, sino con los materiales que tienen que comprarles para que puedan trabajar dentro de la prisión.

No todos los presos, por supuesto, son personas de bajo nivel adquisitivo. Hay otros casos muy mediáticos como George Khoury Layón, víctimas de Isabel Miranda, a quien además el mismo director del CEFEESO le intentó extorsionar con 500 mil pesos para “protección” y dejar de ser acosado y golpeado en prisión.

Este personaje es de especial mención porque la Organización de las Naciones Unidas recomendó al Estado Mexicano su liberación en el año 2017. La propia Secretaría de Gobernación, ya durante la administración de López Obrador le dio calidad de preso político en reconocimiento a su inocencia, el 1 de noviembre de 2019, con el oficio número UASJ/MJ/094/2019.

Sin embargo, Khoury Layón no ha obtenido el dinero necesario para que se cumpla la decisión que le otorga la libertad.

Según la versión de Khoury, la periodista Anabel Hernández, autora del libro Los señores del Narco, se entrevistó con él, le pidió disculpas por las calumnias, y le dijo que la jueza Hermelinda Silva Meléndez había recibido instrucciones del entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera para sentenciarlo por el homicidio de Hugo Alberto Wallace. Este crimen no fue probado, existen todas las evidencias de violación al debido proceso, entre las cuales figura: el hecho de que se hayan expedido dos actas de defunción para la misma persona; un peritaje que asegura que la víctima fue asfixiada, aunque nunca se encontró el cadáver, una gota de sangre misteriosamente encontrada meses después del supuesto crimen, cuando se sabe que por más que se lave con cloro o lejía una escena del crimen, los peritos disponen de químicos que pueden revelar presencia hemática, sobre todo cuando se trata de litros de sangre como debe ocurrir cuando un cuerpo es descuartizado.

A esto se agrega que la gota de sangre tenía el ADN, la huella genética, de Isabel Miranda Torres y Enrique Wallace Díaz, que no era padre biológico de la supuesta víctima, por lo tanto, no tenía ninguna razón para portar ese Ácido Desoxirribonucleico, que es la molécula que identifica entre sí todos los seres vivos, e incluso a algunos virus como el que provoca el COVID-19. Ésa es la razón de que casi todas las vacunas que se han producido hasta ahora para atacar la pandemia tengan como objetivo evitar la replicación de ese virus en particular.

Para colmo, el ADN de la gota de sangre encontrada era de mujer. Para dar una idea al lector de la enorme diferencia que hace el Acido Desoxirribonucleico, femenino o masculino, o de una y otra persona, es como si quisieran prevenir el coronavirus, aplicando vacunas contra la polio, la viruela o el tétanos.

Sin embargo, Khoury era propietario de negocios. Ha recabado 70 testimonios de otros tantos presos del CEFERESO de Michoacán, que atestiguan las extorsiones que ha sufrido para que lo dejen usar tenis que permitan la transpiración o para no ser golpeado por otros presos. Para los demás, culpables inventados o reales, pero que ya cumplieron su sentencia o los requisitos para obtener su libertad, las condiciones son mucho peores.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, literalmente sirve, como dice el refrán mexicano, “para lo que se le unta al queso”, es decir, para nada. Cuando se le concedió el beneficio de la libertad, a uno de los detenidos, cuyo nombre nos reservamos para evitarle represalias, sus familiares acudieron a esta. De ahí los enviaron a la Comisión del Estado de México, debido a que ahí se encuentra el juzgado, aquí declinaron y les dijeron que acudieran a la Comisión de Derechos Humanos de Michoacán, porque ahí estaba el prisionero y de ahí los enviaron de vuelta a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, porque se trata de un asunto federal. En la CNDH la titular también tiene el mismo valor que un florero porque la señora Rosario Piedra Ibarra no tiene idea de cómo trabajar.

Prueba de ello es que hace unas semanas convocó a un concurso que hubiera significado mucho si se hubiera tratado de exponer videos sobre las violaciones de derechos humanos que ocurren en México, pero en lugar de eso se pedía a los participantes que presentaran guiones que hablaran bien de la CNDH, y solo si era así les darían 20 mil pesos para producir los cortometrajes, pero además con la vigilancia de un censor de la propia Comisión.

Si la ciencia y el arte tienen un valor tan pobre en la 4T. Si las leyes que emitió el Estado para conceder la libertad a presos políticos y personas que ya cumplieron con los requisitos, no son respetadas por el poder judicial, y el gobierno hace caso omiso. ¿Cómo vamos a resolver los problemas de injusticia en México? ¿Cuándo va a haber 4ta transformación en materia de Derechos Humanos?

Continue Reading

Trending