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Con voz propia

La mala estrategia de comunicación de #YoSoy17

#YoSoy17 una estrategia mal diseñada para sensibilizar sobre un conflicto en el gremio de una de las profesiones más reputadas en el mundo: los médicos

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Marcha en apoyo de los médicos creando el movimiento #YoSoy17 Foto: Tw/DivinaFlor

Marcha en apoyo de los médicos creando el movimiento #YoSoy17 Foto: Tw/DivinaFlor

Emmanuel Ameth*

La profesión del médico es una de las que cuentan con mayor reconocimiento social en la actualidad, no derivado de un uso y costumbre, sino de un actuar diario impecable y digno. Es por esta razón que la sociedad en general debe unirse a la protesta #YoSoy17, la cual considera injusto el proceso de supuesta negligencia mediante el cual fue girada orden de aprehensión en contra de dieciséis pediatras que laboraban en el Centro Médico Nacional de Occidente de Guadalajara.

Si bien fueron calculadas en poco más de cincuenta las ciudades donde ha habido manifestaciones a favor del movimiento, las mismas han sido integradas principalmente por los mismos galenos así como por personal auxiliar del sector salud. Como en toda marcha de causas justas, urge la integración de otros sectores sociales que detonen un efecto dominó mediante el cual se coloque como tema de la agenda nacional la dignificación de esta profesión así como de la exigencia de garantías mínimas para ejercerla tal como sucede en otros países del orbe. Porque aquello que es justo es exigible y lo necesario, urgente.

Sin embargo, me atrevo a decir que el movimiento médico carece de una buena estrategia de comunicación que logre que la sociedad adopte como suyos aquellos ideales que estos persiguen y defienden, lo que se suma a la apatía causada por una minoría en el ramo de la salud que comete una serie de actitudes arrogantes que laceran la profesión en su conjunto. Porque puede ser cierto que ‘la arrogancia debe ser ganada’ pero también es cierto que aquellos que obtienen ese derecho nunca la usan por considerarle el disfraz preferido de la incapacidad.

Para esa minoría de médicos que indigna la labor de los verdaderos profesionales de la salud, expondré una serie de conductas sociales fundamentadas principalmente en falsas creencias y a partir de las cuales no sólo reflejan una actitud negativa de su persona por un auto-concepto distorsionado sino que lastiman la percepción que se tiene sobre sus colegas. Recuerden que no son pocas las ocasiones donde es igual de importante lo que se comunica que lo que se hace.

“No somos dioses, no somos criminales”

Hay una sola condición que debe cumplir toda solicitud cuando se trate de buscar apoyo y/o de requerir ayuda y ésta es que debe realizarse con humildad. La frase adoptada como bandera principal por parte del movimiento #YoSoy17 no transmite humildad alguna en la expresión ‘no somos dioses’ si bien la segunda parte de mensaje es perfectamente concordante con la situación por la cual atraviesan. Porque nadie, nunca, en ningún momento de la humanidad, ha considerado a los médicos como dioses ni se les ha atribuido característica alguna de los mismos; si acaso, en edades muy tempranas, fueron considerados como chamanes e intermediarios de lo divino, pero nunca la divinidad en sí.

 ¿Por qué entonces enfatizar en que no son dioses? Seguramente por una mala interpretación, dentro de su gremio y solamente para una minoría de los médicos a los cuales nos referimos, donde una falsa creencia les hace suponer que la característica de sanar personas es únicamente atribuible a la divinidad y por lo tanto, les hace divinos la responsabilidad de decidir entre la vida y la muerte de un paciente en momentos críticos específicos. Cabe aclarar que si este pequeño grupo de médicos siguiera bajo la misma tesitura, tanto la escritura ininteligible como la poca habilidad numérica se contraponen al concepto de omnisciencia.

Otras conductas no bien vistas para el gremio más digno

Una minoría de médicos se autodenominan Doctores. En México y otros países de mundo, coloquialmente se le dice doctor al médico, también como una muestra de reconocimiento bien merecida a su labor. Es una expresión, incluso de agradecimiento, que nace de algunas personas. Sin embargo dicho título concierne a aquellos profesionales que han obtenido el “último y preeminente grado académico que confiere una universidad”. En medicina, luego de licenciarse y tras un periodo de tres a cuatro años de especialidad, al igual que otros profesionistas pueden obtener el grado de Doctor a partir de un proceso de investigación y publicación revisada por pares que suele llevar unos cinco años más en caso de ser aceptados.

Minimizan otras profesiones. En general, un médico debe cursar 10 semestres de carrera, un año de internado y uno más de servicio social, lo que les hace tener el grado de licenciatura más extenso contra los 9 semestres de licenciatura, 10 también en ingenierías, pero sólo medio año de servicio social y algún periodo de prácticas profesionales no siempre exigible por otros seis meses. En otras palabras, su estancia académica regular es entre uno y dos años superior al del profesionista promedio.

El argumento anterior hace que esta minoría de médicos a los que nos hemos referido, los que con su arrogancia no contribuyen a dignificar su gremio, observen una falsa sensación de superioridad sobre otras profesiones y peor aún, sobre otras personas aún y cuando existen tan variadas y extensas actividades del ser humano, que la ausencia de cualquiera de ellas podría llevar a un caos generalizado. Existen incluso profesionistas infravalorados en el mismo sector salud que si bien no son considerados ‘obreros’ dentro de la misma, aportan grandes avances haciendo labores de investigación tras bambalinas.

Asocian la demanda de la carrera con la calidad de la misma. Cantidad no es calidad. Que haya pocos profesionistas de un área de conocimiento no quiere decir que necesariamente estén mejor cualificados que donde haya más. Ciertamente, según el Observatorio Laboral mientras en México laboran 750 mil Administradores y 750 mil Contadores, hay también 600 mil Abogados mientras que los Docentes de Preescolar, Primaria y Secundaria ascienden a 400 mil, por sólo 300 mil Médicos. Los primeros curan la organización, los segundos las finanzas, los terceros la situación jurídica mientras que los maestros curan la ignorancia en su etapa más temprana. Aunque probablemente ello no sea tan llamativo como curar la salud.

La sexta carrera con mayor número de profesionistas en México

Psicólogos  hay 200 mil por ejemplo por 150 mil Arquitectos; incluso los Comunicadores y los Periodistas son la mitad de los Médicos con 150 mil, Ingeniería Química con 120 mil, Biología y Bioquímica 100 mil, Economía 75 mil, Matemáticas 25 mil, profesionales de la Producción y Explotación Agrícola y Ganadera son 15 mil, y los filósofos apenas rebasan los 10 mil. Cada uno de ellos cuenta con su función específica no menos importante que as otra: algunos curan lamente, otros la necesidad de información, unos más intentan curar el hambre y otros la distribución de la riqueza.

A pesar de que muchos de estos profesionistas también salvan vidas, incluso a riesgo de la suya, tampoco les hace ser más importantes que aquellos otros especializados en la realización de un oficio o un arte. Esos estratos imaginarios son propios no sólo de la minoría de médicos a los que nos hemos estado refiriendo en este artículo sino a una –esperemos- minoría social cuya mentalidad urge erradicar para poder progresar.

*Analista mexicano

Twitter: @1ameth1

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Con voz propia

Las coincidencias de dos casos en paralelo en las manos del fiscal de México: Isabel Miranda y el General Cienfuegos

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Guadalupe Lizárraga

La Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, ha llevado los casos judiciales del general Salvador Cienfuegos, acusado por la DEA en Estados Unidos de narcotráfico en octubre de 2020, y el de Isabel Miranda Torres, señalada por la investigación periodística El falso caso Wallace, desde diciembre de 2018.

Dos casos en paralelo en las manos del fiscal, que presentan ciertas coincidencias.

  1. Con el proceso de Cienfuegos, el fiscal se sintió “linchado” por la prensa, mientras que con el de Isabel Miranda ni asomó la cabeza. En ambos, la FGR determinó el no ejercicio de la acción penal. La supuesta investigación judicial sobre el General duró dos meses. La de Miranda, dos años.
  2. En el primero, la DEA entregó parte de conversaciones que involucraban al General con el narcotraficante H2, del Cártel de los Beltrán Leyva, en un seguimiento de hace diez años; con la segunda le entregué una investigación que me ha llevado seis años de mi vida bajo riesgo, y una serie de hallazgos.
  3. Por una parte, en el caso Wallace, estos hallazgos revelaban que las personas privadas de su libertad eran inocentes; y por otra, las relaciones de Miranda y su hijo con el mismo cártel. En ningún de los dos casos, hubo un seguimiento riguroso a manera de investigación por parte de la FGR.
  4. Dos hechos relevantes a mi mirada: En febrero de 2017, el general Dauahare, asesor de Cienfuegos, visitó el Reclusorio Oriente para visitar a un miembro del Cártel de los Beltrán, en el dormitorio VIP, testigos de por medio. A la semana extraditaron al interno, y ejecutan en Nayarit al H2.El otro suceso, ocurrió en julio de 2019, cuando informé al fiscal Gertz Manero que el narcotraficante Héctor Huerta Ríos, alias “La Burra”, líder de una facción del mismo cártel, había confesado en su celda que él personalmente había asesinado a Hugo Alberto Wallace Miranda.
  1. Esto habría pasado tiempo después de que Hugo Wallace se negara a entregar cargamento de droga al mismo cártel, con el que se relacionaba en términos de tráfico y consumo. El día que yo hablé con Gertz fue el 4 julio 2019, por las 2 pm. Seis horas más tarde, Huerta Ríos era acribillado.
  1. Al día siguiente, a las 7hrs, me enviaron fotos a mi celular de Huerta acribillado en su auto. Fue cuando decidí regresar a California ese mismo día sin concluir mi trabajo en CDMX.
  1. Ahora, el Gral. Dauahare está en la Segob, el narcotraficante que podía aclarar lo de la supuesta muerte de Hugo Wallace está muerto, y Cienfuegos y Miranda, protegidos por la fiscalía. Todos con vínculos al mismo cártel.
  1. De acuerdo con el testimonio del narcotraficante Huerta Ríos, el cuerpo de Hugo Wallace habría sido enterrado en Nayarit. Y quien habría operado como intermediario del cártel de los Beltrán Leyva para que se lo entregaran a Isabel Miranda era el exfiscal Edgar Veytia, alias “El Diablo”.
  1. El exfiscal Veytia, actualmente en prisión estadounidense por narcotráfico, mantenía una relación muy cercana con Isabel Miranda, quien lo reconoció públicamente cuando estaba en funciones por su supuesta eficiencia en la disminución del secuestro en Nayarit.
  1. En entrevista para Aristegui, el fiscal Gertz Manero dijo con respecto a Cienfuegos, “que argumenten lo que les dé la gana, es una primera acción del proceso y es absolutamente combatible”. Refiriéndose a que podía ser impugnado.
  1. Lo que no dijo el fiscal es que el lapso de impugnación es de 10 días, si no dan por cerrado el caso. Con Miranda lo hice, pero entre Navidad y la pandemia, el proceso está detenido, igual que los amparos de las víctimas en busca de que se hagan valer sus derechos, mientras siguen sufriendo el maltrato, amenazas y extorsiones de los directores de penales.
  1. También señaló el fiscal que deben de impugnar con pruebas legales. De las pruebas de Isabel Miranda ninguna era legal, todas fueron fabricadas. En mayo de 2019, Gertz habló delante de mí con el padre biológico de Hugo, y yo le entregué el peritaje original de ADN femenino coincidente con José Enrique Wallace Díaz.
  2. También entregué los videos y documentos apócrifos que me presentaron agentes de la SEIDO cuando me quisieron secuestrar en noviembre 2016 y febrero 2018, bajo órdenes de Miranda por difundir una versión del caso “diferente a la oficial”.
  3. De la recopilación de evidencias por la DEA sobre Cienfuegos, entre otros diez generales, la FGR determinó que no había responsabilidad del General. De Miranda se determinó lo mismo. Lo curioso son las aparentes coincidencias: torturadores, con vínculos al mismo cártel.
  4. Gertz dijo que recurriría a instancias internacionales para que analicen la legitimidad, juridicidad, y el respeto a los derechos humanos con el caso de Cienfuegos, porque se cree que la fiscalía actuó de manera parcial. Y ese linchamiento no lo va a permitir, así lo advirtió.
  5. Sin embargo, en el caso de las víctimas de Isabel Miranda, Gertz no reparó en los factores que hoy menciona, mucho menos en la legalidad de las pruebas. Ni aludió a La Haya ni a CIDH, pese a 8 personas sobrevivientes de tortura, violencia sexual y encarcelamiento injusto.
  6. Concluye Gertz: “Todos somos inocentes hasta que se nos demuestre que somos culpables”. Frase elocuente, cuando las víctimas de Miranda no han tenido la misma suerte que el general Cienfuegos, traducido en un debido proceso y en el respeto a sus garantías constitucionales.
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Arteleaks

Sara Sefchovich, ¿absurdo nivel Dios?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En rigor, ¿realmente alguien en su sano juicio se plantearía como un instrumento contundente para combatir o eliminar el flagelo del crimen organizado en su modalidad de narcotráfico el hecho de solicitar apoyo educacional o moral a las madres de los delincuentes? ¿Las progenitoras regañando a sus vástagos para que dejen el mal y se conviertan al bien?

La connotada escritora y periodista Elena Poniatowska en entrevista con Sara Sefchovich (1949), quien se ostenta como socióloga, escritora, historiadora, catedrática, investigadora, traductora, comentarista y conferencista,  y que además es autora de más de una docena de libros y diversos artículos en periódicos y revistas, toman como hilo conductor de la misma el leitmotiv de la última novela de Sefchovich, Demasiado odio: la importancia de las madres en su papel de correctoras de sus hijos delincuentes. No por nada el título de la conversación se llama “Sin la complicidad de las madres el narco bajaría” (La Jornada, 10/01/21). Y como aquí no se comenta la novela desde el punto de vista estético-literario, sino sobre el asunto central, quien esto escribe realizará lo propio.

Como bien se observa, estamos frente a dos intelectuales de nivel que deben de dominar el tema en cuestión. Y aquí nos dice la entrevistada los orígenes de su proposición:

“Publiqué una novela: Atrévete, propuesta hereje contra la violencia en México (2014), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese libro yo hacía una propuesta a las madres de familia de bajarle la violencia en México diciéndole a sus hijos que si querían robar, robaran, pero no violaran, no mataran, no maltrataran (sic). Para escribirlo, viajé por todo México, me reuní con grupos de madres a quienes preguntaba cómo veían esta situación y pedirles que ayudaran; que su trabajo como madres era impedir que sus hijos entraran al mundo del narcotráfico. Para mi sorpresa, en todos los grupos con los que me reuní durante casi dos años encontré que las madres no estaban dispuestas a sacrificar los beneficios que reciben de la delincuencia aun a costa de que pueden encarcelar y hasta matar a sus hijos”. Y cabe añadir, por cierto, que esta situación no es el gran descubrimiento de Sefchovich, pues ya era conocido.

Y al percatarse que su exhorto caía en el vacío por parte de las jefas de familia, indica lo siguiente: “Incluso se lo escribí al presidente (Andrés Manuel) López Obrador. Él mismo pidió ayuda a las madres de familia y recuerdo que le dije: ‘Nos equivocamos, señor presidente, las madres no están dispuestas a ayudar’.” Y en efecto, es de todos conocido que el presidente de México hizo este llamado públicamente en más de una ocasión.

Por supuesto que es un fenómeno demostrado que ciertas familias han incursionado en el narcomenudeo. E incluso a un grado mayor. Recordemos a Delia Patricia Bustos Buendía, quien no sólo recibía de sus hijas y yernos enormes cantidades de dinero y enseres, sino que era ella misma quien lidereaba a la organización criminal que se denominó el Cártel de Neza, siendo ella la temible Ma Baker. Extendió su poder en buena parte del valle de México, a sangre y fuego. Puso en jaque a la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), asesinando ministerios públicos federales e incluso a un alto funcionario de dicha dependencia, fiscalía perteneciente a la antigua Procuraduría General de la República (José Antonio Caporal, El cártel de Neza, 2012).

Evidentemente nos encontramos con un problema de orden multifactorial. Y todo indica, al parecer, que nuestra socióloga realizó su investigación de esa manera: vivió en Michoacán, Reynosa y en zonas de migrantes, donde abordaría “el deterioro del medio ambiente, el descuido, la ignorancia, la indiferencia, la corrupción… (Y) lo mismo me sucedió en otros países. Recorrí siete ciudades del mundo para hacer un paralelismo entre el narcotráfico y el terrorismo y también me encontré con madres de familia que solapan a sus hijos”. Y no obstante su amplio y diverso estudio llegó a la misma conclusión.

Inmutable, tropezándose una y otra vez con la complicidad materna, reitera: “Yo pensaba que las madres podían ayudar a que sus hijos aprendieran a vivir de otra manera, pero después de escribir adquirí la certeza de que no quieren cambiar… Ese es mi tema: la complicidad de las madres y la de los familiares. Estoy convencida que sin ella bajaría el narcotráfico y el terrorismo”.

No obstante, al final Sefchovich apunta sobre el origen de todo ello: “Las carencias rigen nuestro funcionamiento social. Cuando una familia descubre que puede vivir mejor, es lógico que acepte dádivas. No sólo en México, en todos los países hay narco”. Pero bajo la lógica simplista de la pobreza significaría que miles de mexicanos en situación de miseria todos serían narcomenudistas. Y esto no es así.

 Resulta francamente impensable que una académica como Sefchovich reduzca de manera absurda el grave asunto del narcotráfico a la complicidad de madres e hijos viviendo en la pobreza. Y que Poniatowska no la haya cuestionado en su enfoque al entrevistarla. Lamentablemente ya no hablamos de un binomio, como nos quiere indicar nuestra socióloga, sino de una unidad. Existen familias enteras que participan en el narcomenudeo, desde el abuelo hasta los nietos. Basta revisar la nota roja de cualquier periódico para comprobarlo.

 Por lo tanto, ningún llamado a la congruencia moral dirigido a las madres o familiares del narcomenudista va a funcionar de manera alguna. Existe tal descomposición social que hasta suben fotografías en redes sociales luciendo armas y dinero como parte de su inserción a un grupo criminal. No, en lo absoluto es una solución.

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Arteleaks

Vicente Huidobro y su vorágine amorosa

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Voz reveladora, amorosa, introspectiva, luminosa o profética en ocasiones; mas voz incendiaria siempre, surgió y se inmortalizaría en un mes como éste. Por lo que no pecaríamos de exagerados si a enero se le considerara como el mes de la poesía, la más perfecta poesía del mayor poeta latinoamericano. Coincidencia paradojal o resultado de la prisión de su trágica busca: el chileno Vicente Huidobro nace el 10 de enero de 1893 y muere un 2 de enero de 1948.

Existe un número importante de estudios acerca de su obra, no obstante, poco se conoce de los demonios internos del autor de los excelsos poemas largos Altazor y Temblor de cielo, y menos aún de los relativos a su afán amoroso. Los cuales acaso nos revelarían el perfil verdadero de su espíritu trágico.

Siguiendo la biografía escrita por el abogado y también poeta Volodia Teitelboim, Huidobro, la marcha infinita (Editorial Hermes), nos encontramos con una serie de datos nada favorables para el padre del Creacionismo y del precursor de las vanguardias estéticas, de la primera mitad del siglo XX, en América Latina y en Europa, pero que esclarecen el vertiginoso devenir afectivo a que se entregó.

Pareciera que Huidobro se despedaza cayendo al abismo, en avidez de las alturas literarias y amorosas. Una sola cúspide que confiere inmortalidad y sobre la cual girarían aquellas aristas circundantes de la condición humana. Propias de los demás, pero también intrínsecas a él y a todas luces mundanas, banales, de suyo ordinarias. 

De familia acaudalada, a los 19 años el poeta chileno contrae nupcias con Manuela Portales Bello, quien además de pertenecer a su círculo social es sumamente atractiva. A pesar de su carácter introvertido, sería ella quien lo impulsó a publicar sus primeros libros. Sólo que ella tuvo que pagar muy caro su estadía en ese matrimonio con Huidobro. 

Y es que Manuela además de soportar las continuas infidelidades de su esposo también tuvo que sobrellevar con grandes dificultades el definitivo abandono del poeta al final de su relación años después. En efecto, Huidobro la redujo de compañera afectiva e intelectual a sombra de sí misma, proceso que repetiría con sus demás parejas.

Teresa Wilms Montt, nacida en Chile, fue una escritora y precursora del feminismo. No sólo fue notoria por su espléndida belleza y por ser considerada la poetisa del momento, sino también por su postura rebelde frente a los valores hipócritas de la élite burguesa en que vivía. Debido a lo cual su familia la internaría por la fuerza en un convento como represalia a sus posturas. 

No obstante, sería su gran amigo Vicente Huidobro quien la rescataría para fugarse a la Argentina con él. Así, nuestro poeta viviría un affaire con ella a sus 23 años. De la misma edad y similar al poeta en su afán de ser el centro de atracción, pero además por comulgar de la misma manera en torno a los cuestionamientos acerca del establishment de la época que realizaban ambos, Teresa sucumbiría a su destino ya sin Huidobro a su lado. Su inestabilidad y su nula capacidad de adaptación la conducirían a la muerte mucho tiempo después, suicidándose. 

Ximena Amunátegui también era hermosa, culta y pertenecía a la alta sociedad. Tenía 16 años y Huidobro 33. Por ella nuestro poeta dejaría a su esposa Manuela y a sus hijos. Ximena fue quien le inspiró los versos más cálidos y elevados en torno al amor, tanto en el canto II de Altazor como en todo Temblor de cielo, los cuales cristalizarían en todo su esplendor, según apunta nuestro biógrafo consultado.

Pero la historia se reprodujo años después. Cual paradoja atroz. Sólo que Ximena no emularía a Manuela en la obligatoria y abnegada fidelidad femenina de la época. Golpe terrible y demoledor, Ximena rompe con Huidobro para casarse con uno de los admiradores del poeta. Aislada y fungiendo como secretaria de Huidobro, callándose infidelidades del hombre que más admiraba, Ximena tuvo la oportunidad de reencontrarse y emerger con luz propia.

Lastimado y confuso, prácticamente devastado, Huidobro trabaría contacto con la poetisa chilena Raquel Señoret. De las mismas características que las mujeres anteriores, Raquel se uniría al poeta hasta la prematura muerte de éste. Con casi 30 años de diferencia, Huidobro intentó hacer feliz a su joven pareja, pero sin poder olvidar a su amadísima Ximena. Raquel al igual que Manuela sufrirían penurias económicas cuando Huidobro faltó.

Vicente Huidobro eclipsaba con gran fuerza a las mujeres que más le amaron, al grado de arrojarlas a la nada de manera avasalladora. Ninguna de ellas fue capaz de cumplir con la máxima del escritor ruso Dostoyevski: salvarlo incluso a pesar de sí mismo. Porque acaso no tenía salvación.

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