Connect with us

Con voz propia

La interpretación de un homicidio: el caso Javier Covarrubias

Las violencias en el caso de Javier Covarrubias, asesino de sus dos hijos. Un interesante análisis de Edwin Sáchez Ausucua sobre el concepto de vida en un contexto criminal.

Published

on

Edwin Sánchez Ausucua*

El día 10 de junio del 2010 el periódico La Jornada presenta las declaraciones del joven de 20 años que vivía en Tepito que ha ocupado los espacios noticiosos de manera sobreabundante. Un adolescente más que será sentenciado por el doble crimen contra los dos seres por él y su compañera procreados. “Mató a sus hijos” se puede leer en las portadas de la nota roja que ha sido elevada al horario estelar. Sin embargo en esta ocasión no se trata de una nota sangrienta más pues permanece tras todo el ruido noticioso aquello que no es posible nombrar, lo impronunciable del homicidio en su sentido civilizatorio y antropológico que la impartición de justicia evade reduciendo los sucesos a procesos de técnica pericial.

Foto: elinformador.com.mx

La sucesión de los acontecimientos es reveladora en más de un sentido. La primera declaración del joven Javier Covarrubias fue en realidad una denuncia contra el secuestro de sus hijos. Tal declaración genera una revuelta social en el barrio de Tepito. La segunda declaración, tras los enredos y falsas afirmaciones del declarante, fue que había dado a los hijos a cuenta por una deuda que tenía con una mujer.

En esta falsa pero verosímil declaración los hijos son reducidos a un valor de cambio en un sentido mercantil. El suceso y los argumentos que lo rodean permiten elevar el caso a otro nivel de la reflexión pues se halla en juego la reproducción social de los sujetos y las condiciones necesarias requeridas para que la vida en sociedad sea posible. La falsa declaración permite señalar lo que justamente no podría considerarse como una norma social. Esto es, considerar a los hijos como mercancías con las que se pueden
hacer negocios.

Se trata entonces de la interpretación de la vida misma y no solamente la causalidad que lleva al joven a matar a quienes ha engendrado, en la crónica de un horrendo crimen. Cabe señalar que los menores procreados nunca alcanzan el estatuto subjetivo de ser hijos para el joven que no llega a ocupar el lugar de padre. Para los fines de esta reflexión se trata de un filicidio en ese sentido que implica también lo jurídico.

¿Qué representa en lo político un filicidio para un Estado? Si se considera el tema en términos estrictamente científicos, el soporte biológico que se reproduce según las leyes de los mamíferos superiores, y los seres así nacidos, no son condición suficiente para existir social y psicológicamente, aunque sí una condición necesaria, para que la vida humana se socialice y pueda ingresar a la esfera de los intercambios que supone la reproducción social. Es decir el nacimiento biológico no garantiza la reproducción de sujetos sociales, es necesario el reconocimiento y el deseo de los padres que les transmiten sus dones para que esas vidas tengan una oportunidad de realización.

Desde la perspectiva del conocimiento psicoanalítico, tenemos en este doble crimen la ausencia de una transmisión esencial imprescindible para que los niños, una vez nacidos, vuelvan a nacer a la vida desde la función simbólica/parental. Esta función constituye la condición necesaria para que la vida sea incorporada a los intercambios fundantes de la norma, y la prohibición, en un sentido antropológico de los términos cuyo alcance es también sociopolítico y psicosocial.

 

Se trata en suma de la retribución simbólica de la deuda de los padres realizada en el ejercicio de su paternidad, es decir, en el renunciar a la posición subjetiva del hijo para que la descendencia pueda ocupar lo que le corresponde en la diferenciación genealógica.

Es una formulación genealógica definida por la transmutación simbólica de lugares que no se realiza en Covarrubias quién no puede dejar el lugar del hijo en el cual se halla atrapado con manifestaciones narcisísticas de omnipotencia y de privación subjetiva. Los efectos concretos de esta transmisión y sus dificultades se hacen evidentes en la fenomenología del dar, recibir, retribuir, postergar las satisfacciones, inhibir las pulsiones más inmediatas por el rodeo que exige la normatividad y su regulación.

Son las pautas de una matriz civilizatoria transmitida a los padres para que ellos incorporen la vida de los hijos/biológicos a los vectores sociales de la realidad que definen al sujeto. Es parte del proceso normativo de la transmisión. A diferencia de la vida meramente biológica, la humana existencia se instituye desde la Ley para garantizarla y hacerla posible.

Cuando no se presenta el proceso de transmisión de la Ley, el resultado es la muerte, la locura, el incesto, o el crimen, como este cuya elocuencia nos ocupamos en comentar. Es necesario reiterar lo dicho ante el acoso de la ciencia médica: la reproducción biológica meramente mamífera de la especie no reproduce la carga de la existencia psicológica, social y espiritual que garantiza el acceso a lo específicamente humano que es el deseo, el lenguaje, el vínculo.

En Javier Covarrubias no existía el don de la transmisión, que para realizarse ha de cumplirse desde la generación anterior, en los nuevos hijos. Es la característica genealógica que define el sentido de ser abuelo, padre, hijo.

Para fines prácticos de la peritación, estas consideraciones que pueden resultar demasiado abstractas o difíciles de asimilar, ha de considerarse necesariamente la historia de vida de Javier Covarrubias, ¿quién fue su padre? ¿quién fue su madre? ¿Quiénes fueron sus abuelos? ¿Qué ocurrió en sus vínculos esenciales para que decidiera dar la muerte a los dos niños? ¿Quiénes fueron los padres de la madre para que ella lo eligiera como pareja?

El crimen ocurrido requiere que se le devuelva toda su carga de horror en un sentido trágico, se trata de un suceso que se encuentra en el lugar de otra violencia extrema ocurrida en la esfera simbólica. Es decir, Javier Covarrubias intentó acreditar en su segunda versión sobre la desaparición de sus hijos, que él mismo los había entregado a una mujer, como pago a cuenta de una deuda no saldada.

En esta versión, el elemento de la verdad sobre la deuda simbólica es apuntalado en la emergencia de lo real desde un faltante que sobrelleva Javier Covarrubias en su desgraciada existencia. Dicho de otra manera, el elemento deficitario, forcluido para usar el término analítico, es de tan grandes consecuencias y proporciones que no puede dar como resultado que el joven simplemente convierta a sus hijos en mercancías. Es algo que al interior de la constelación determinante del acto homicida no tiene cabida: convertir a los hijos en un valor mercantil de intercambio. La sin razón del pasaje al acto apunta en dirección de esa imposibilidad.

Conclusión

Las condiciones de estructura necesarias, de naturaleza significante, para que las vidas de esos niños tuvieran la posibilidad de encontrar una realización en el mundo social de los intercambios simbólicos, no se había cumplido en la transmisión y el deseo. En términos psicoanalíticos, la metáfora paterna no tuvo lugar en la vida de Javier Covarrubias, no hubo acceso al significante del nombre del padre y en consecuencia no pudo cumplir la función paterna que el destino le inducía a cumplir en su búsqueda personal.

La referida nota periodística de La Jornada indica señalamientos del peritaje de la PGJDF: Javier Covarrubias es un generador de violencia familiar. Parecería una afirmación de Perogrullo o incluso una insensatez que no resulta insólita tratándose de la PGJDF, ¿tras el asesinato se concluye que es un generador de violencia familiar? Sin embargo, la violencia del acto de Covarrubias con toda y su carga sacrificial es en realidad precedida de otra violencia, la de un rechazo violento y extremo, radical, cuyo escenario es la constelación de los significantes que lo determinan como sujeto.

La violencia que precede a Covarrubias es desde luego inaccesible a los procedimientos e indagatorias de los peritos de la PGJDF y no constituye ningún elemento a favor del actor que ha de dar cuenta de su acto criminal ante la justicia. En Covarrubias, se encarna un doble sacrificio generacional cuyo violento surgimiento apunta a la verdad y esencia relacional y vinculante de lo humano. Sacrificio que coloca ante nuestra mirada el resultado horroroso de otra violencia primigenia de la vinculación deudora de la vida.

Si algo permanece de sagrado en nuestra época de ultraliberalismo económico depredador, tendrá que ser la vida misma, que no nos pertenece del todo y por tanto no se puede mercantilizar como si se tratara de un elemento más de la desregulación económica. Entre tanto, los periódicos chorrean sangre cotidianamente, los asesinados son arrojados a la intemperie, insepultos como desechos y testimonio de la imparable destrucción de la cultura. Ante este panorama, el caso Covarrubias interroga de nueva cuenta, con su sacrificio, lo que subyace al homicidio y su correlación con el sentido de la existencia. Justamente, en tanto la vida humana se comercializa como mercancía, se vende como utilería, como noticia, como daño colateral, como basura reciclada, ante un auditorio ávido de noticias sangrientas. ¿De qué lado de la ley y la civilización se hallan instalados los criminales?

 

* El autor es psicoanalista mexicano y su blog personal es edwinsanchezpsi.blogspot.com

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Con voz propia

Radicalismos, contra miembros de MORENA

Published

on

By

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa 

No fue necesario esperar mucho para confirmar lo dicho: el 2022 será más violento y aciago que los dos años anteriores, y así será para el resto del sexenio. 

En tan sólo dos semanas transcurridas, van más de 600 asesinatos violentos a manos de dos cárteles sanguinarios, que deja cadáveres ante oficinas de gobierno, sin que el Estado los pueda confrontar.  

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Sinaloa, van por el territorio esparciendo muerte. El “Culiacanazo” ya suena más como alianza, que como pretexto. Por si esto no fuera suficiente, y la pandemia no hubiera hecho ya su labor con más de 650 mil muertes en exceso, nos tendremos que soplar la pugnacidad que se ha desatado por la sucesión presidencial. 

Y es el mismísimo presidente de la república, quien nos habla de una próxima “radicalización”, como si el país no tuviera ya suficiente intranquilidad y pocos resultados del actual régimen. Sin embargo, el término “radicalización”, esta vez parece más una advertencia para los fieles de MORENA, que para la población en general. Todo, a resultas de una entrevista que fue sacada de contexto. 

Ricardo Monreal le puede caer a usted bien o mal. Puede estar de acuerdo o no con sus planteamientos políticos, pero hay un hecho incontrastable, innegable. Es el único, dentro del nuevo aparato de Estado que se llama Morena, en atreverse a decir NO al presidente de la república, y eso, en estos tiempos, es digno de reconocerse, sobre todo por las reacciones amenazantes que ya se ven. 

La primera advertencia, vino con la detención en Veracruz, de un alto funcionario de la Cámara de Senadores, a quien se le imputa la autoría intelectual de un asesinato en el que, paradójicamente, no hay prueba alguna. La detención fue poco después de que Monreal planteó la necesidad de abrir la elección interna de MORENA para elegir candidato en el 2024, más allá de las encuestas, que sólo han dejado una cauda de sospechas sobre manipulación. 

Ya para entonces, López Obrador andaba bastante enojado por el tema de la Reforma Eléctrica, pues si bien en la Cámara de Diputados tenía mayoría aplastante para plancharla con puntos y comas, en el Senado no. 

Y no era sólo un asunto de mayorías. La actitud de Monreal, de “conciliar” antes que imponer, no le gustó al señor de Palacio, como se vio después con el tema de la UNAM y el CIDE. De hecho, está pendiente la comparecencia de la señora Buylla. 

Descontextualizar, mentir y crear culpables 

Pero, al margen de esto, nos concentraremos en la entrevista que el zacatecano dio a Reforma, y que fue motivo de la violenta respuesta del presidente, que hoy se erige como el más radical de los radicales. 

El senador fue muy claro: “Los que creen que siendo más radicales pueden obtener el cargo o la posición política que anhelan, allá ellos. Se equivocan, porque no va a quedar país para nadie, el aniquilamiento sólo deja destrucción”. 

Luego declaró que fue un error adelantar la sucesión presidencial en MORENA, y dijo que “los radicales” quieren aniquilarlo políticamente. Roberto Zamarripa le preguntó: ¿Esta sucesión es depuración? “Pugna y purga, a nadie le conviene”, contestó aquel. 

Después insistió en que esta sucesión adelantada “ha provocado una guerra temprana y, lamentablemente, si no hay reglas claras y compromisos políticos internos, se va a agudizar”. 

“No se requiere ser tan sabio para prever que esto puede terminar mal”, sentenció tajante,  

“Ni reclamo patrocinio ni que se incrusten en el gobierno personajes que simpaticen conmigo; lo único que quiero es que se democratice la decisión del partido en el momento de tomarla”. 

“Estas cargadas previas y aceleradas van a generar un problema serio”. Estamos a tiempo, dijo, de evitar que la característica principal de la etapa moderna de Morena sea la pugna y la purga, y no el diálogo y la conciliación”. 

Finalmente, se pronunció en contra de la radicalización y dijo que el corrimiento hacia el centro es lo que permitió “la contundencia” del triunfo de López Obrador en el 2018. 

Pero López Obrador descontextualizó la entrevista y centro la discusión en la palabra “radicalización”. Dijo ser radical, porque busca arrancar de raíz la corrupción, al régimen corrupto, de injusticias y privilegios. 

Y de ahí, hilvanó nuevamente un mensaje a los militantes: “nada se logra con las medias tintas, con el centrismo, la moderación”. De lo contrario, no podría hacer la “Cuarta Transformación”; no llegué al poder para engañar y simular. 

El detalle es que, en términos reales, el líder del Senado nunca dijo estar en contra de esos ideales. Sólo centró sus críticas en las actitudes que impiden la participación de los militantes, debido a decisiones verticales.  

El problema es que, al estar inspirado en una figura hegemónica, en los códigos no escritos de Morena, aspirar está prohibido; no se puede ir contra de las decisiones del partido, ni mucho menos del presidente de la República.  

Así se ve a la luz del caso Susana Harp, donde las encuestas sólo fueron una artimaña para validar una decisión que ya estaba tomada. Esto, dicho por la propia artista, curiosamente hija de uno de los primeros dueños de Banamex. 

Pero las fricciones vienen de más lejos, cuando Monreal quiso ser candidato a la Jefatura de Gobierno, y López Obrador impuso a Sheinbaum como candidata. Monreal estuvo a punto de salir del llamado “movimiento”. 

A la larga, la oferta que le hicieron fue exponencialmente mejor. De hecho, no tuvo que cargar con la derrota electoral más desastrosa que ha sufrido Morena en su corta historia de vida, precisamente en la capital de la república. 

Así, desde el Senado, Monreal ha podido mediar en varios conflictos, concitar el acuerdo con PRI-PAN-PRD, frenar temas escabrosos y enfrentar el embate que encabeza aparentemente el gobernador de Veracruz.  

La farsa de la radicalización 

Así pues, la radicalización de la que habla López Obrador es una farsa. No va siquiera contra los que alguna vez llamó “La Mafia del Poder”. Simplemente, tres de ellos, la semana pasada fueron nominados para quedarse con Banamex. 

Los que podrían “nacionalizarlo”, según López Obrador, son Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Carlos Hank. Libres y ufanos, ahí andan los dos tocayos de nombre y apellido de Carlos Salinas. 

Del otro, existen versiones públicas de haber sido quien lavó dinero para los Beltrán Leyva, en Tijuana. Todo, como si el tiempo y los hechos se hubieran borrado mágicamente.  

Tampoco va contra los principales líderes del narcotráfico en México, que son quienes han desatado el salvajismo y las ejecuciones en los últimos dos años. 

Las mentiras, como heces fecales, flotan 

Gota a gota, las mentiras, como las heces fecales, flotan. Y recomendar a unos para recortar sus gastos, pero no decir nada por la erogación de 850 millones para promocionar una imagen, es poco menos que cínico. Sheinbaum sabe de eso. 

Peor aún: guardar silencio por el desvío de 4.5 millones de pesos con la retención del 10% de salario a 550 empleados durante 5 años del gobierno municipal de Texcoco, es algo más que escandaloso. Son exactamente igual que los de antes.  

Delfina Gómez Álvarez quizá aspira a ser la nueva Elba Esther, por el grado de cinismo que encierra este acto. Hasta el momento, la Presidencia de la República, ni el presidente López Obrador han dicho nada al respecto. 

Pero ahí viene la revocación. Tengan cuidado con lo que piden, porque se les puede cumplir. Bueno, para eso está el rancho. 

Continue Reading

Con voz propia

El 16 de enero, entre la utopía, el atentado a Joel Ramírez y los cien años de Luis Echeverría

Published

on

By

Camilo Valenzuela

Sin memoria no sabríamos ni hablar.
Luis Cardoza y Aragón

46 años marcan este día como un momento histórico. Ni los apuros que la pandemia y la crisis económica que la acompaña nos provocan amnesia, ni los cambios ideológicos que el neoliberalismo impuso, ni la desmemoria que traen dilatados tiempos, ni las omisiones fingidas, pueden hacernos olvidar el 16 de enero de 1974. Eran tiempos de acumulación de riquezas en los campos hortícolas y de miserias entre sus jornaleros. Había sonado la hora de una vanguardia estudiantil que, con diferentes experiencias regionales en movimientos universitarios, acercamientos con precaristas solicitantes de tierras en el campo y pobres sin vivienda en la ciudad, organizaron una huelga general entre los trabajadores agrícolas del Valle de Culiacán.

El saldo oficial de aquella aciaga jornada fue la paralización de la actividad económica en el emporio de hortalizas, la pérdida de 8 vidas, cuatro de ellas de los jóvenes activistas de ese día y cuatro de las fuerzas policiales, una ofensiva policial y militar que no paró hasta el mes de marzo y detuvo a decenas de militantes de la organización responsable de promover la huelga general: la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Unos años atrás, en 1968 y 1971, los jóvenes habíamos salido a la calle demandando diálogo y democracia en México, la respuesta fue el rechazo a los planteamientos y la represión, como lo probó la noche de Tlatelolco aquel 2 de octubre y el trágico Jueves de Corpus (10 de junio). Y como no hay democracia sin pan, jóvenes de Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y otros estados, fundadores de la Liga, consideraron importante realizar lo que llamaron El asalto al Cielo: la Huelga General de obreros agrícolas.

El balance obligado a la distancia de casi medio siglo es que a consecuencia de aquellas acciones aparecieron programas de gobierno atendiendo la seguridad social, algunos problemas de vivienda, de educación y otros. No resolvían la columna vertebral de los problemas, desde luego. Eran los paliativos que el sistema ofrecía, buscando evitar un nuevo 16 de enero. También hay que mencionar que se desplegaron esfuerzos por organizar en sindicatos a los obreros agrícolas, en los que destacan afanes de la CIOACS y de la Corriente Socialista.

Y tenemos que reconocer que algunas de las infamias que ya tenían arraigo en 1974, como el trabajo infantil en los surcos de los campos agrícolas aún subsiste, como la ausencia de una seguridad social plena y la orfandad en la aplicación de las leyes que los protegen, pues basta revisar el número de inspectores del trabajo que deben vigilar la enorme cantidad de empresas, superficie sembrada y trabajadores, para observar que los jornaleros no son prioridad en las políticas públicas estatales y federales.

Por otra parte, la entrañable fecha del 16 de enero evoca al día que le sigue: el 17. Porque si la vida y el tiempo tienen continuidad, también la lucha la posee. Y cuando hablamos de esa lucha que no pierde de vista la utopía por más sinuoso que esté el camino y aunque haya que desandar algunos pasos, nos referimos a la lucha urbana que se desplegó por los pobres que arribaron a la ciudad sin recursos, demandando empleos, educación para sus hijos y lotes para construir viviendas.

Los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado, fueron testigos de infinitas acciones de invasión de latifundios urbanos con el fin de satisfacer esa ingente necesidad. En esa lucha destacó el hombre de teatro, cantor y activista Joel Ramírez Montes “el Chuco”. No estaba solo, era parte de la Coordinadora Nacional de Movimientos Urbanos, pero los dueños de las reservas territoriales de las ciudades no sólo son poderosos, tienen el respaldo de autoridades y no se detienen ante nada en la protección de sus propiedades. Las reservas debieran ser patrimonio de los ayuntamientos, pero son privados. Las amenazas contra Joel Ramírez Montes culminaron con el grave atentado contra su vida el día 17 de enero de 1996. Joel es el símbolo de esas familias pobres que llegaron a las ciudades expulsadas de sus pueblos rurales, por la violencia, por la ruina económica y por la contrarreforma agraria salinista.

Pero el 16 de enero este año nos refresca la memoria recordando los saldos dolorosos que nos dejaron el 2 de octubre del 68 y el 10 de junio de 1971. ¿Por qué lo decimos? Porque este lunes 17 cumple cien años el expresidente Luis Echeverría, un nefasto personaje central de aquellas fechas. Y si el Macondo de García Márquez vivió Cien años de Soledad, la sociedad mexicana podrá lamentar este lunes próximo que, en esos dilatados cien años de Echeverría, al menos hay más de 50 en la impunidad.

Hay una gigante deuda con los jornaleros agrícolas, con los héroes que buscaron un cambio social y murieron en la lucha en esos sacrificados años y en los siguientes. La deuda no es menor con Joel Ramírez y todos los activistas urbanos que cayeron en la lucha o padecieron la infaltable represión. Lo mismo reiteramos para las víctimas de 1968 y de 1971.

¡Viva el 16 de enero! ¡Viva Joel Ramírez! ¡Viva el 2 de octubre! ¡Viva el 10 de junio!

Ciudad Heroica de Culiacán Rosales, Sinaloa, a 16 de enero de 2022.

MOVIMIENTO DE UNIDAD SOCIALISTA-SINALOA (MUS-SIN)

Continue Reading

Arteleaks

Mario Vargas Llosa, persona non grata

Published

on

 

Por Alberto Farfán

Abordar al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa (1936) desde una perspectiva literaria no presenta problema alguno, debido a que es un autor a carta cabal que ha escrito grandes obras, pero si lo hacemos desde un punto de vista político-ideológico emergerán una serie de aristas que lo situarán en el atroz fascismo de las ultraderechas de nuestro continente.

Y sin embargo, nos guste o no, todo indica que hay que separar ambos aspectos cuando uno ejerce la crítica literaria por simple ética. Un ejemplo de ello sería cuando a un personaje de renombre se le otorga algún galardón propio de su ámbito. Y al peruano le concedieron en 2010 el Premio Nobel de Literatura, entre una docena más de distinciones, evidentemente por su obra literaria, sin tomar en cuenta sus opiniones políticas.

De ahí que llame gratamente la atención la oposición de un grupo de académicos e intelectuales a que Vargas Llosa pase a formar parte de la Academia Francesa de la lengua, al ser elegido el 25 de noviembre de 2021 como miembro de la misma, cuyo nombramiento oficial se efectuará de manera formal por alrededor de un año o más a manos del presidente de la República.

Y si bien es cierto que lo primero que esgrimió este grupo opositor fue el respaldo público del peruano-español al candidato ultraderechista a la presidencia de Chile, José Antonio Kast, declarándose éste abiertamente seguidor del legado del dictador Augusto Pinochet, quien al final de las elecciones realizadas el 21 de noviembre de 2021 resultó perdedor frente al izquierdista Gabriel Boric Font. También evocaron el apoyo hacia el autoritario y represor presidente colombiano Iván Duque, a la candidata presidencial ultraderechista Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori, y su llamado en 1995 a que los argentinos deberían “enterrar el pasado”, aludiendo a que olvidaran los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura cívico-militar.

No obstante, también existen argumentos no políticos que deberían anular la acreditación del novelista. En el plano formal, uno de ellos es la edad; se puede ingresar a la Academia a los 75 años y Vargas Llosa tiene 85. En el orden implícito, el primer requisito es escribir en Francés y él sólo ha escrito su obra en español. Otro más es si piensa radicar en Francia con el objeto de asistir a las reuniones semanales de la institución. Luego está el de si va a naturalizarse francés, que aunque no es obligatorio este requisito sí es relevante para la Academia.

Ahora bien, si el objetivo fundamental de la Academia Francesa es salvaguardar la calidad y desarrollo de la lengua y de editar el Diccionario oficial de la Academia, me pregunto: un hombre que no cumple con el requisito de la edad y que nunca ha desarrollado su obra literaria en el idioma francés, aunque lo habla fluidamente, ¿qué oportunidad deberá tener de ser ratificado? Ninguna, sin lugar a dudas. Al contrario, debería ser declarado persona non grata por arribista y falto de ética.

 

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: