Alberto Farfán Domingo, 11 de Septiembre del 2022, 08:13
Por Alberto Farfán
No obstante que hubo voces que se oponían con argumentos a que el cuerpo policial de la Guardia Nacional (GN) pasara al control de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), es decir, que aquélla pasara al mando castrense, al final no se logró concretar esa aspiración y ahora México, efectivamente, tendrá una fuerza de corte civil, pero de envergadura militar. Y, lamentablemente, todo lo que ello conlleva.
Es importante resaltar que en realidad la discusión entre el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y legisladores de su partido, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), contra diputados y senadores de la derecha, Partido Acción Nacional (PAN) y Partido Revolucionario Institucional (PRI), fundamentalmente, se centró en la incongruencia de los primeros, pues una y otra vez, sobre todo en fechas correspondientes a la contienda electoral presidencial del año 2018, insistieron en que las Fuerzas Armadas tenían que volver a sus cuarteles y que no debían ser empleadas en asuntos propiamente civiles.
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Cabe agregar, que también existieron voces críticas a este respecto que no pertenecían a la derecha política, es decir, eran voces de periodistas de izquierda independientes y ciudadanos organizados en colectivos de derecha e izquierda, entre otros más, quienes manifestaron su absoluto rechazo a este agravio a la población.
Pero ya en el poder, AMLO y correligionarios de Morena, acaso por azares del destino cambiaron de opinión y arremetieron con toda fuerza para llevar a cabo lo que siempre cuestionaron, que la SEDENA tuviera una mayor injerencia en las calles. Escenario que ahora a todas luces se va a concretar a partir de que la Defensa Nacional tome el control de la GN.
Y si se revisa a profundidad cuál es el elemento cardinal de Morena para sostenerse en ese cambio de óptica, vamos a obtener que para sus miembros éste radica en que el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas sea un presidente que continúe y fortalezca la denominada Cuarta Transformación. Pues al haber un presidente bueno y con un plan de acción bueno nunca las Fuerzas Armadas atentarán contra la población; como sí sucedió, por el contrario, en los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa (PAN) y de Enrique Peña Nieto (PRI).
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Como es evidente, esto último no es un genuino argumento sino todo lo contrario. Pero permitiéndonos seguir esta lógica supina deduciremos que nos arrojan a una absurda indefensión, debido a que difícilmente alguien podrá asegurarnos que en Morena existen mujeres u hombres buenos que jamás atentarán contra la ciudadanía, suponiendo que dicho partido ganara las elecciones presidenciales del 2024, así como tampoco que personajes de la derecha opositora actúen de igual forma.
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Son muy claros los objetivos fundamentales de las Fuerzas Armadas: “Preservar la soberanía e independencia nacionales y defender el territorio mexicano, vigilar y proteger el espacio aéreo nacional”, entre otros, nos indica su página web. Es decir, se les adiestra para la guerra, y es un hecho legítimo, pero no para actividades propias de las policías de los tres niveles de gobierno. En consecuencia, que la Guardia Nacional se militarice más temprano que tarde nos traerá resultados nada favorables, con independencia de quién gobierne al país.
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