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La Gendarmería de México, el gigante que nació enano

La Gendarmería de México, el nuevo proyecto de Enrique Peña Nieto en materia de seguridad, llega con mandos cuestionados por corrupción y un presupuesto oneroso

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Gendarmeria mexicana. Foto: presidencia de Mx

Gendarmeria mexicana. Foto: presidencia de Mx

 

Por Tomás Borges

“Los resultados pasados, no son garantía de éxito”

Dicho financiero

Antecedentes

Cuando Enrique Peña Nieto comentó a los medios su proyecto de crear una “Gendarmería Nacional” en abril del 2012, como una estrategia del Gobierno Federal para erradicar la violencia que tras la llamada “Guerra contra el narco” (emprendida por la administración de Felipe Calderón y ante los excesos de su súper Secretario Genaro García Luna), el proyecto toral de la presente administración, que promete ser la panacea para erradicar la violencia y poder “mover a México”, hicieron que los reflectores se pusieran de nueva cuenta en la consecución de dicho proyecto, en un país donde la seguridad pública y por ende, la seguridad nacional, es botín de una camarilla que cada sexenio se reinventa, para hacer de los aparatos de justicia, su coto de poder.

El proyecto estrella fue pospuesto en cuatro ocasiones, y prometía integrar entre 40,000 y 50,000 elementos para enfrentar delitos de alto impacto, como si el aumento de policías, fuera sinónimo de seguridad, idea heredada por García Luna, quien incrementó la burocracia policial, prometiendo más seguridad y profesionalismo, con los resultados por todos conocidos.

La actual panacea ofrecida por la presente administración es un remedo de la Policía Federal Preventiva (PFP), proyecto priísta del entonces presidente Ernesto Zedillo, quien en enero de 1999, junto con Omar Fayad Meneses (efímero Comisionado) y Wilfrido Robledo Madrid, prometieron que con “Inteligencia y Disciplina” se podría combatir a la delincuencia.

Enrique Peña Nieto y su grupo de asesores saben que gracias a los yerros en materia de seguridad, protagonizados por las administraciones panistas, pudieron hacerse de la presidencia, pero también hicieron más que necesario que se intentara una reingeniería en los aparatos de seguridad y justicia, tan cuestionados por ineficaces  y corruptos.

Por tal motivo, tras apenas haber tomado posesión de su cargo como presidente de México, el mandatario firmó junto con los dirigentes nacionales de los principales partidos políticos el “Pacto por México”, cuyo compromiso 76 dice lo siguiente:

“Se creará la Gendarmería Nacional como un cuerpo de control territorial que permita el ejercicio de la soberanía del Estado mexicano en todos los rincones del país, sin importar su lejanía, aislamiento o condición de vulnerabilidad”.

Ese mismo mes, Enrique Peña Nieto dio la instrucción para que la Secretaría de Gobernación se encargara de poner en marcha la Gendarmería, una copia tropicalizada de la Gendarmerie Francesa, por lo que para sacar adelante el proyecto y obtener su venia, se dio “Fast Track” a la liberación de Florence Cassez, acusada falsamente de secuestro y cuya liberación gestionó el ex mandatario Galo, Nicolas Sarkozy y que obtuvo su sucesor, Francois Hollande.

Para dar el banderazo de salida de la “Gendarmería” (consecución del proyecto priísta de la Policía Nacional, que devengó en la otrora PFP), se planteó que la nueva estructura contara “en un inicio” con 10,000 elementos, responsables de fortalecer el control territorial en los municipios con mayor debilidad institucional, así como en instalaciones estratégicas, como puertos, aeropuertos y fronteras (facultad que por ley, tiene la Policía Federal).

Como en la política el fondo es forma, y como en México, cada sexenio se reinventa el proyecto de seguridad pública, ahora través del llamado “Pacto por México” (copia del llamado Pacto de la Moncloa), se cabildeo para que el tan “cacareado proyecto” diera a luz 20 meses después con un grupo inicial de 5 mil elementos (altamente capacitados y avalados por instituciones extranjeras, como en su momento ocurrió con la PFP y la AFI con los resultados por todos conocidos) que en palabras del ejecutivo nacional, “Contribuirá(n) a contener y desarticular las organizaciones criminales que minan la actividad económica”.

La realidad de la Gendarmería

El proyecto que sería el eje rector en materia de seguridad de la presente administración que ya consumió un tercio de su mandato, resulta a todas luces pan con lo mismo, al tener en sus filas a mandos como a Enrique Francisco Galindo Ceballos (conocido cariñosamente como “Richy”), quien fue Secretario de Seguridad Pública de San Luis Potosí (2009- 2011) en la administración del panista Marcelo de los Santos, y que fue declarado dos veces, no apto en los exámenes de control de confianza en la PF, según fuentes periodísticas y de acuerdo a lo denunciado por la agrupación “Justicia PFC”, a través de su portavoz, Reyna Velasco.

El Comisionado Galindo Ceballos (nombrado por el defenestrado Manuel Mondragón y Kalb), en su currículo oficial, dice tener cursos en el FBI y capacitación en el extranjero por “diversas agencias de seguridad a nivel internacional”. Sin embargo, tomó un solo curso, menor a tres meses, en el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y dos en la Universidad de Salamanca tras su salida como Secretario de Seguridad Pública en San Luis Potosí, donde conoció a Mondragón y Kalb y quien lo invitó a colaborar en la dependencia que hoy dirige.

En lo que concierne a su estructura, pese a que se ha negado que sea una policía “paramilitar”, los elementos de la Gendarmería sí recibieron capacitación castrense en las instalaciones del Colegio Militar y en San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México (donde entrenan las Fuerzas Federales, cuyos mandos y algunos elementos son militares incorporados a las fuerzas del orden).

Al respecto, el pasado viernes 22 de agosto, en entrevista a Radio Red, Galindo Ceballos negó que la Gendarmería fuera una fuerza paramilitar, lo cual a todas luces es una contradicción.

En lo referente a los elementos reclutados para el llamado “Cuerpo de elite”, se lanzó una convocatoria desde poco más de un año en cadena nacional y de acuerdo a los spots de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), de 25 mil elementos convocados, sólo aprobaron 5 mil, los más aptos, cuyos mandos (como en tiempos de la PFP y PF) recibieron capacitación en el extranjero, como sí eso fuera garantía de éxito.

De acuerdo al titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Monte Alejandro Rubido, los elementos iniciales se encargarán de la seguridad de los ciclos productivos del campo, la pesca, la industria y la minería, actividades que se apropiaron los cárteles de la droga, como los Caballeros templarios, que hicieron de Michoacán, un narco estado. Así mismo, trabajarán bajo un esquema de “ubicación estacional”, con base en las necesidades de las temporadas y las regiones, mismas palabras vertidas a medios nacionales, por Galindo Ceballos.

Con esas acciones, se pretende que como cuerpo de la Policía Federal, la Gendarmería coadyuve con la seguridad en los territorios actualmente a resguardo del Ejército y la Marina, para que en un futuro cercano, los militares, regresen a sus cuarteles, lugar del cual no deberían haber salido.

¿Capacitación o simulación?

De acuerdo a información vertida a medios, los cadetes cursaron 35 asignaturas en un curso de formación de poco más de ocho meses en la Academia Superior de Seguridad Pública de San Luis Potosí, donde los alumnos tomaron cursos policiales, de disciplina castrense y de sensibilidad social (predominando cursos de Derechos Humanos y vinculación ciudadana), y que los reclutas eran capacitados por las Fuerzas Armadas, por agentes de seguridad federal y por mandos de gendarmerías extranjeras.

Los seleccionados fueron reclutados de acuerdo a dos perfiles: de “proximidad” y de “reacción”, quienes paradójicamente realizarán funciones similares a las que realizan las Fuerzas Federales, las cuales se confinarán en el centro de Mando de Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, para realizar labores de contención.

La Gendarmería, proyecto que fue vendido como la panacea para erradicar la violencia en un país flagelado por el narco y sus delitos conexos, tiene de acuerdo a lo vertido por la CNS la misión de “Salvaguardar la seguridad de las personas y sus bienes” y como visión (al más puro estilo empresarial), “Generar seguridad para la prosperidad mediante un nuevo modelo de atención a los factores criminógenos, entre los que se encuentran la desigualdad social, el desempleo y la falta de oportunidades”, lo cual no hace sino ser una carta de buenas intenciones.

Los valores de estos seres “celestiales” son el “Sacrificio, Lealtad, Disciplina, Honor, Dignidad, Autoridad y Moral”, ésta palabra nos recuerda a lo vertido por el cacique potosino, el exgobernador Gonzalo N. Santos; quien decía que “la  moral es un árbol que da moras”.

Capacitar y desechar… círculo vicioso

Respecto a su formación, los elementos que durante el proceso de selección fueron dados de baja (más de 1500 elementos), mencionaron que recibieron capacitación en “manejo de armas de alto poder y tácticas de reacción y contra emboscada”, para ser cesados, pese haber sido capacitados (a costa del erario) para tal efecto.

Errores como el antes señalado, de capacitar y después desechar, hacen que el gobierno siga preparando a elementos que ante el desempleo, puedan ser cooptados por el crimen organizado, como ha sucedido en varias entidades, donde ex policías y ex militares, han engrosado a las filas de la delincuencia.

Los cadetes cesados, manifestaron que fueron dados de baja por el “polígrafo”, prueba tan dudosa y cuestionada y tan socorrida cuando se trata de manchar el expediente de alguien y despedirlo, sin que dicha prueba haga mella alguna en los mandos. El ejemplo más reciente es el mismo Comisionado Galindo Ceballos, quien pese a no haber acreditado sus exámenes de control de confianza, es nombrado cabeza de este nuevo cuerpo de elite, lo que infiere que seguirán las mismas prácticas en un cuerpo que de entrada ya está viciado.

Tal parece que la reingeniería en materia de seguridad es sólo una simulación total. Como dice Antonio Alonso Concheiro, docente del Tec de Monterrey, en el prólogo del libro “Métodos prospectivos”, (Ariel, 2014):

“Padecemos por decirlo así, una especie de anemia por el porvenir, de miopía temporal (…) el corto plazo ha dominado la toma de decisiones (…) en un país donde todo cambia para que poco o nada cambie”.

Lo anterior viene confirmado por los nulos cambios en materia de seguridad, ya que éstos sólo han sido de forma, más no de fondo, ya que sólo se cesaron a los titulares de las dependencias encargadas de velar por nuestra seguridad, sin que se castiguen a los responsables de las pifias como a la ex procuradora Marisela Morales Ibañez, gente vinculada con Genaro García Luna, cuyas acciones corrompieron la justicia y sus instituciones fabricaron culpables a granel mediáticamente.

Asimismo, sigue incólume la estructura ineficaz que llevó en las pasadas administraciones a la vorágine de violencia cuyo saldo rojo llegó a rebasar las más de las 130 mil víctimas. Siguen en sus puestos, personajes como Vidal Diazleal Ochoa, al frente de la Policía Federal Ministerial (PFM) impuesto por Genaro García Luna.

Los cadetes de la Gendarmería fueron preparados por el personal docente designado por el director Pablo Filiberto Camacho Aguirre (nombrado por Mondragón y Kalb) y de acuerdo a un instructor de los mismos, entrevistado por el autor en diciembre del 2013, manifestó que el personal docente contratado para tal efecto, estaba compuesta por “pseudoinstructores externos amigos del mando”, quienes cobraban 700 pesos la hora por dar en las aulas información bajada de internet y sin que tengan experiencia policial alguna”.

Consecuencias 

Después de la fiesta, viene la cruda; y espero que éste cuerpo tan publicitado (que patrullará en municipios de entidades como Guerrero, Hidalgo, Tamaulipas y el Estado de México, donde el crimen ha sentado sus reales), logre pasar la prueba de fuego en el campo y que los actuales mandos, no nos llenen de justificaciones, cuando comiencen a darse las primeras bajas y los primeros yerros.

A pesar de que los planificadores de tan ambicioso proyecto, tomaron como modelos los cuerpos similares existentes en Chile, Argentina, Italia, Francia y España, no hay que olvidar que “una declaración de principios, no siempre es una estrategia”.

De acuerdo a los conocedores en “management”, se administra la escasez y se trabaja con lo que hay, y éste es el caso de la llamada Gendarmería, que será enclavada en la estructura de la Policía Federal (donde continúan los despidos de los elementos y el reciclaje de mandos de dudosa honorabilidad), una corporación contaminada por la corrupción heredada de administraciones pasadas.

La Gendarmería nació con anorexia, ya que es un cuerpo magro bajo el mando de un funcionario cuestionado, quien durante su gestión en puestos de seguridad pública, ha dado mucho de qué hablar, sin que medie un resultado exitoso palpable durante su gestión. A todas luces, este cuerpo paramilitar será un ensayo más en esta estela de fracasos con nefastos resultados.

Aunado a lo anterior, el cese de los cadetes, así como el despido de elementos de la PF, harán que la delincuencia se nutra de estos elementos, quienes por despecho o necesidad pudieran incorporarse a las filas de la delincuencia organizada (tan deseosa de cuadros especializados), tal como sucedió con los militares que crearon el grupo autodenominado ZETAS, formado por ex integrantes de cuerpos de elite, preparados en el extranjero (Fort Brag, Virginia y Guatemala por citar algunas sedes).

La delincuencia no se abate con decretos ni con buenas intenciones, sino con un grupo de elite, no tan grande, burocrático y oneroso, como el actual, donde el espíritu de cuerpo es sólo una buena voluntad y no una realidad, donde se castiga al elemento, donde se sigue solapando a los mandos, quienes desde el escritorio, diseñan estrategias con tan magros resultados.

CONSIDERACIONES

En espera de que este cuerpo, sacado más por capricho que por necesidad, cumpla las expectativas de la ciudadanía y que no ocurra como con la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI), que pese haber apelado por la profesionalización de sus elementos y ser una copia fiel del FBI (agencia que capacitó a los laureados mandos), resultó ser un fiasco más a costa del erario.

No resta más que citar el proverbio ruso que reza; “No presumas la piel del oso, sin antes haberlo matado”, por lo que su éxito dependerá de la pericia de quienes lo integran, quienes tienen la enojosa encomienda de erradicar la violencia y traer paz y tranquilidad.

El tiempo sólo dirá si este plan tan magro como ambicioso, podrá cumplir con su misión y visión y si el cáncer de la corrupción, no se ha enquistado en este nuevo cuerpo de seguridad, que más que una división, parece un catálogo de uniformes e intenciones y que ya es tildado de ser una copia de la actual Policía Bancaria e Industrial (PBI), sólo que nueva y onerosa.

No hay que olvidar, que el que mucho abarca, poco aprieta y que los 5 mil elementos iniciales, tienen una encomienda muy grande, ya que son la punta de lanza de este proyecto peñista, que de no funcionar, podría arrebatar la presidencia al partido en el poder, quien en campaña prometió combatir el flagelo de la delincuencia.

Como ex policía y como mexicano, espero con ahínco, que con resultados y no con discursos, callen a los detractores y a los agoreros del desastre, que como un servidor, ven la paja en el ojo ajeno.

Porque la violencia, sea controlada y porque la paz y la prosperidad, lleguen a todos los rincones del país, espero que la Gendarmería esté a la altura de tan honrosa encomienda, ya que debajo de un uniforme, hay un mexicano y lo más importante, un ser humano, con aspiraciones y sueños.

Porque los que estamos hartos, somos más que los que lucran con el dolor y la violencia, doy un voto de confianza a este cuerpo, para que la seguridad pública, no sea sólo una quimera.

¡Por México! ¡Por los nuestros! ¡Bienvenida la Gendarmeria!

@borgestom

Con voz propia

El Gobierno francés prohíbe el “lenguaje inclusivo” por ser una aberración

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Toda vez que un lenguaje evoluciona de manera libre y espontánea, para los individuos de una comunidad lingüística las nuevas palabras pasarán a ser aceptadas y empleadas sin el menor matiz de oposición. Pero en cuanto interceden grupos de carácter militante o activistas para imponer un neolenguaje la situación es distinta. Y más si responden a lo que quien esto escribe ha dado en llamar doctrina de género.

Por eso es importante la noticia de que el ministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, prohíba el denominado lenguaje inclusivo en la educación nacional de su país. Al sostener, entre otros argumentos, que el lenguaje inclusivo ─o también conocido como no sexista o incluyente─ “constituye un obstáculo a la comprensión de la escritura” (Tal y como se indica en el portal de Antena 3 Noticias del 8/05/21).

De los elementos que el ministro destaca para fundamentar el veto de este seudo lenguaje nos encontramos que al utilizar el lenguaje inclusivo éste modifica las reglas de concordancia que deben ser “habitualmente esperadas en el marco de los programas de enseñanza”. Y añade que también “constituye un obstáculo a la comprensión de la escritura”, y que afecta a la comprensión oral y a la lectura en voz alta, al no ser posible una transcripción oral de ese tipo de grafías.

Esto último corre paralelo con lo señalado por la Real Academia de la Lengua Española (RAE) con respecto a nuestro bello idioma, al indicar que las supuestas marcas de género como la “e”, la “x” y el símbolo “@”, en efecto no abonan en nada a la comprensión textual ni oral y menos aún a la lectura en voz alta. No imagino a los miembros de esta doctrina de género pronunciar con un micrófono frente a un gran auditorio algo así como “todxs por el cambie de la lengüe para el bien de tod@s”.

Y como corolario es pertinente resaltar la postura que en 2017 la prestigiosa Academia Francesa de la Lengua presentó, al acusar de “aberración” al lenguaje inclusivo: “La multiplicación de marcas ortográficas y sintácticas que conduce a una lengua desunida, dispar en su expresión, creando una confusión que roza la ilegibilidad”.

Otro argumento de Blanquer reside en la absurda contradicción de que el lenguaje supuestamente inclusivo se orienta a discriminar a los niños con ciertas discapacidades o con problemas de aprendizaje, los cuales serían los principalmente perjudicados, en oposición a lo que podría sugerir el adjetivo “inclusivo”.

Para el ministro, además, el aprendizaje y el dominio del francés “contribuyen a luchar contra los estereotipos y garantizan la igualdad de oportunidades de todos los alumnos”, y considera que esto se ve penalizado por el uso del lenguaje inclusivo porque “su complejidad e inestabilidad” suponen un obstáculo para ese objetivo. Cualquier análisis riguroso de este lenguaje inclusivo del país de que se trate observará, en definitiva, complejidad e inestabilidad. Por ejemplo, con el español, revisen las redes sociales de Camila Vallejo ─figura pública importante de la política en Chile─ y podrán constatar lo aquí referido: indistintamente usa las marcas de género, simplemente las omite o las entrecruza.

No obstante, Blanquer respalda la feminización de algunas palabras, sobre todo las profesiones, siempre y cuando se respeten las reglas gramaticales. Amén de que en documentos oficiales también se aplica esta norma a los cargos. Esto es, sí se visibiliza a la mujer. Lo cual no es para menos y es sumamente plausible. 

Y para redondear lo hasta aquí expuesto, citaré a la doctora y especialista en lingüística y feminista Concepción Company: El lenguaje inclusivo “deja tranquilos a muchos y obstaculiza la percepción del problema real.  Tiene efecto de superficie, no incide para nada en la estructura social y desvía la atención del problema fundamental: la discriminación por sexo”.  (La Jornada 10/03/20). Es decir, obsesionarse con imponer dicho lenguaje no propicia, en el caso de la mujer, su visibilización y/o igualdad social.

En virtud de lo anterior, considero que ni por decreto de Estado ni por activismo el lenguaje va a cambiar para ser aceptado sin mayor problema. Más bien su evolución obedecerá al conjunto de elementos jurídicos, políticos e ideológicos derivados de la forma en que se conjugan en materia económica para los hablantes dentro de su esfera social; en donde acaso se alcance el fin de la discriminación por sexo. Es decir, es todo un proceso paulatino y multifactorial.

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Con voz propia

De lords y ladies en las redes sociales, ¿clasismo o burla?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Pareciera que en México no existen en lo absoluto fenómenos de otras latitudes como la discriminación, sea por origen étnico, diferencias de clase social, creencias religiosas o por ideas políticas, entre otras. No obstante, la realidad se ha encargado de plantearnos todo lo contrario. Y es importante considerar a este respecto esa especie de clasismo que ha tomado fuerza a través de las redes sociales, especialmente en Twitter, con los denominados lords y ladies.

Las conductas socialmente reprobables de estas fugaces “celebridades” se nos dan a conocer a través de videos, memes y demás, que podemos encontrar en las diversas redes sociales existentes, a manera de denuncia preponderantemente al principio, y acaso de forma burlona en la actualidad.

Recordemos que todo inició en 2011 cuando Azalia Ojeda, exparticipante de la primera edición de Big Brother México en 2002, y otra mujer de alto nivel económico fueron captadas por el usuario de un smartphone cuando agredieron a oficiales de la policía durante un operativo del alcoholímetro en la zona exclusiva de Polanco; ocurriendo más exactamente el incidente en plena avenida Mazaryk, considerada por muchos como el equivalente a Rodeo Drive, Fifth Avenue o Les Champs Elysées en Ciudad de México. El video se viralizó en Twitter en cuestión de minutos, surgiendo de esta manera el trending tropic “Ladies de Polanco”. Exponerlas como mujeres adineradas actuando violentamente y sin respeto alguno para con los demás que no forman parte de su clase social era el objetivo.

Y en efecto, en un principio los lords y ladies sí pertenecían a la clase media-alta y alta, distinguiéndose por ser personajes prepotentes con personas de estatus inferior, comportándose de manera abusiva, que se saltan las normas o que buscan ser atendidos de inmediato, haciendo a un lado a los que estaban delante de ellos, ofendiendo con el “eres un naco, un indio, un muerto de hambre”, etcétera.

No obstante, también es necesario destacar que últimamente en las redes sociales se nos presentan a estos seres con una llamativa particularidad, y es que no son precisamente de alto nivel económico. Pero, paradójicamente, proceden como si fuesen lords o ladies, conduciéndose sobre todo de manera prepotente y haciendo alarde de un estatus que no tienen, caricaturizándose de tal modo que obligan el reír.

Esta gran paradoja resulta interesante porque indicaría que personas de clase baja y media-baja, gracias a poseer un teléfono celular de gama media y acceso a internet, pueden poner en evidencia la violencia física o verbal de alguien de su misma clase social sólo por el hecho de tener a la mano un teléfono móvil. Y no por exhibir a un rico malvado haciendo cosas horribles a los pobres.

Por ende, pareciera que en sentido estricto el aludir a los lords o ladies no es un asunto de orden clasista como podría pensarse, pues este fenómeno social ha evolucionado de una manera peculiar. Ahora, reitero, no necesariamente se requiere ser de clase alta y conducirse con desprecio hacia personas ajenas a su estatus social para adquirir el título de lord o lady. Más bien parece una pugna de todos contra todos, donde la violencia genera violencia, pero también carcajadas y éstas son válidas y esperadas.

Y aunque hay momentos en que el señalamiento toma forma de una legítima denuncia, en otros sólo adquiere relieves de sarcasmo o burla. Y al final el asunto puesto a la luz de la opinión pública difícilmente pasa por las manos de las autoridades respectivas, cuando hay un delito que perseguir; o lamentablemente termina en el inconsciente colectivo como un hecho normal y cuyo objetivo sólo era hacernos reír. 

 

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Con voz propia

Sandoval, Delgado y otros Judas de López Obrador

Ramses Ancira

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Historias para A(r)mar la Historia

Por Ramsés Ancira

México es el único país del mundo civilizado en el que un grupo de personas pueden sumar sentencias por más de 500 años de prisión, por un supuesto crimen, cuando nunca se encontró el cuerpo del delito.

Y no se trata de que lo hayan disuelto en ácido como lo hacen los narcotraficantes, o quemado, como se supone ocurrió con las víctimas de Ayotzinapa. Para eso no hay pruebas, el cuerpo de Hugo Alberto Wallace según su madre, solo se desvaneció, como si le hubieran disparado con la máxima potencia de un faser de la serie futurista Viaje a las Estrellas.

Un cadáver supuestamente destazado en 2005, que siguió utilizando su tarjeta de crédito y hablándole borracho a Houston, en 2007, a su antigua amante, Claudia Patricia Muñoz Acosta, con la que procreó a una hija, a la que había estado a punto de reconocer en el registro civil; pero que se arrepintió de ultimo momento porque su madre, una mujer castradora llamada Isabel Miranda de Wallace se lo prohibió. Así lo declaró la propia Claudia Muñoz.

Un cuerpo que fue demandado en 2006, por un asunto inmobiliario cuando se supone, que había desaparecido el año anterior.

La misma persona, Hugo Alberto, que fue detenida por narcotráfico en 2001 por traer drogas ocultas en refacciones de motocicleta, pero que luego se reclasificó como contrabando y que sin embargo fue remitido a una agencia del ministerio público en Coyoacán, a 17 kilómetros de distancia y liberado en tres días, cuando se supone que la pena mínima por este delito es de 3 meses de prisión y debió ser vista por un ministerio público federal.

El viernes nueve de octubre de 2020 el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el Estado Mexicano cumpliría con la petición que hizo el Grupo de Trabajo Sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas para que se reparara el daño a Brenda Quevedo, detenida y torturada sistemáticamente por el caso Wallace durante 12 años continuos.

Esta posición del primer mandatario fue en respuesta al reportero Hans Salazar del medio Sin Censura.

Por esas mismas fechas y por razones similares, la Secretaría de Gobernación dio el reconocimiento de preso político a George Khoury Layón.

Han transcurrido más de seis meses y el presidente no ha podido cumplir su palabra, en parte por la traición de gente de su equipo de trabajo como el director de la escuela de derecho Benito Juárez, Netzaí Sandoval, quien además de hermano de la Secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval y de Pablo Sandoval, representante del gobierno federal en el Estado de Guerrero y cuñado de John Ackerman, todos los cuales se encuentran en la nómina de la 4T, además, decíamos, cobra como director de la Defensoría Pública Federal.

Sandoval cedió a las presiones de Isabel Miranda de Wallace y corrió sin indemnización alguna al abogado defensor de Jacobo Tagle Dobín, Alejandro Garduño Real.

El abogado no sólo sufrió una injusticia laboral, sino que además tendrá que pagar desde el desempleo todos los costos del juicio que se le sigue por demanda de Isabel Miranda de Wallace, ya que, al menos en principio no le dejaron defenderse por sí mismo.

El pretexto de la presidenta de la organización Alto al Secuestro, es que el abogado, en pleno uso de sus derechos como defensor, declaró que Tagle Dobin fue secuestrado en una fecha anterior a la que Isabel Miranda de Wallace lo presentó ante las autoridades judiciales.

El abogado solo cumplió con su deber, el problema es que si el argumento se da por válido demostraría que la presidenta de Alto al Secuestro, fue previamente una secuestradora.

Pero, además, Wallace ha presentado amparos contra la Secretaría de Gobernación y la Fiscalía Especial de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República que le impiden al presidente López Obrador cumplir con su palabra.

En otro frente, el presidente del Partido Morena, Mario Delgado impuso por dedazo a varios candidatos a puestos de elección popular que están dañando al presidente López Obrador.

El grupo más numeroso es el de los mexicanos que viven en Estados Unidos y que se registraron como diputados migrantes. Cipriana Jurado, una de sus voceros dijo que en casi todos los partidos se cometieron irregularidades, que esperaban que Morena fuera diferente, pero al igual que los demás postuló a personas que hace mucho tiempo regresaron al país y por lo tanto no podrán hacer nada donde se les requiere, que es en los consulados de México.

También esta el caso de la candidata a gobernadora de Nuevo León, condiscípula de Delgado en Nxivm, quien creyó que no pasaría nada si argumentaba que nunca había visto al líder de la secta, a pesar de que sabía que la habían grabado con él. La intención del voto por Clara Luz se cayó más de 10 puntos y ahora ronda por el 18 por ciento, debajo de los candidatos del PRI y Movimiento Ciudadano.

Finalmente, en el norte del país, Mario Delgado eligió como candidatos a integrantes que pertenecen al partido local Unión Democrática de Coahuila, quienes terminaron su gestión con la deuda histórica más alta, este es el caso de Ciudad Acuña en donde se quedan a deber 201 millones 400 mil pesos.

En contraste el Municipio de Saltillo, que está gobernado por el PRI, a quien según Mario Delgado solo le interesa el presupuesto, la deuda es de Cero, igual que en Monclova, donde gobierna el PAN.

No son los únicos, Judas hay en todos lados, pero son los que han destacado últimamente después de que la titular de Notimex, Sanjuana Martínez, usando los recursos del Estado, sólo le diera voz de manera reiterada a la victimaria del falso caso Wallace en perjuicio de las verdaderas víctimas.

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