La economía de California depende de los migrantes: Ted Lewis

Por Kau Sirenio

LOS ÁNGELES.- En la Misión, San Francisco, California, termina la última ruta de la migración mesoamericana de hace más de 500 años, y empieza la nueva historia de los migrantes que llegaron para reforzar a economía de Estados Unidos. Sin embargo, desde que decidieron abandonar sus familias y el país, se convirtieron en los nuevos esclavos de la economía global. Desde aquí, el director de derechos humanos de Global Exchange, Ted Lewis desmenuza la nueva política migratoria diseñada por el presidente republicano, Donald Trump.   

Desde que el presidente de los Estados Unidos anunció el viernes 12 de julio que iniciará un operativo en 10 principales ciudades para detener y deportar a 2 mil migrantes indocumentados, esto no ha ocurrido en las principales ciudades de California, aunque sí puso en alerta a defensores de los derechos humanos de San Francisco, una de las primeras ciudades que se declaró “Santuario del migrante”, desde los años 80.

Ted ojea su álbum fotográfico con el fin de mostrar pedazo de historia que vivió como activista en los últimos 30 años en México. Durante ese periodo conoció distintos conflictos que padeció el país: brote de guerrillas, masacres de campesinos y estudiantes, detenciones y desapariciones forzadas de maestros y luchadores sociales en Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

El activista conversa con el reportero su paisaje en México desde el Tratado de Libre Comercio, que lo lleva a cuestionar la política migratoria implementado desde la Casa Blanca, y termina con el balance del muro fronterizo, construido desde hace 24 años en la zona de San Diego.

“El lenguaje extremista de Donald Trump nos va a llevar a masacres y genocidios en Estados Unidos, si no detenemos esta política fascista. Desde que él decidió atacar a los migrantes indocumentados, lo vimos con preocupación porque políticamente es muy poderoso y lo sabemos, porque no es la primera vez que esto pasa en la historia universal, hemos visto que el miedo del otro, motiva un movimiento de la otra derecha de rechazo y finalmente llegar al terrorismo equiparado con Hitler, Mussolini y otros abiertos fascistas”, dice el director de derechos humanos de Global Exchange.

Sentado en una silla artesanal, Lewis penetra su mirada hacia la caótica ciudad de San Francisco y muy pausado retoma la plática: “Hay entre 10 y 20 millones de personas no documentadas viviendo en los Estados Unidos, puede ser menor, pero de todas manera son varios de millones de personas. Por eso la pregunta de siempre es: ¿Unas redadas para sacar a todos?, en los hechos estos es imposible, porque si lo hacen, la economía de este país se vendría al suelo”.

El activista de derechos humanos Global Exchange estima que la deportación empezaría primero con personas procesadas, porque ve imposible una redada masiva: “Creo que el intento de drenar el país de indocumentados no va ser efectivo, sin embargo, genera miedo y confusión. Este país depende de los migrantes, no importa su estatus, sin son documentados o indocumentados”.

La conversación empezó mucho antes de llegar a las oficinas de Global Exchange, en el tercer piso del edificio histórico de La Misión, conocido también como “la catedral de los derechos de los trabajadores”. A la entrada, se aprecian murales que simbolizan las distintas luchas de los trabajadores en San Francisco.

-¿Qué pasaría si se diera una deportación masiva en California? -pregunta el reportero.

-El 1 de mayo de 2006 hubo una manifestación masiva, cientos de miles de trabajadores indocumentados en California salieron a las calles a protestar. Ese día fue un caos, se cerró el estado por completo. Creo que ese presagio aún no llega, pero es necesario que llegue para detener esta política de exterminio.

El director de Global Exchange dice que la huelga total del 1 de mayo de 2006 mostró de cómo los migrantes indocumentados sostienen la economía de California: “Se presume que 9 de cada diez trabajadores que laboran en los campos agrícolas son indocumentados, mientras que servicios secundarios -hoteles y restaurantes-, 7 de cada diez tienen el mismo estatus migratorio; este análisis llevó a los congresistas de California a legislar para declarar a California como Estado santuario”.

“Por esa razón también sería imposible una expulsión masiva de los trabajadores –señala Lewis–, lo que quiere el capitalismo o los negociantes, a final de cuentas, es un sistema que por un lado reprima al migrante pero deja una ventanita para que entren a trabajar, porque para ellos es doble ganancia. Así, los dueños de la economía no les preocupa los derechos laborales, pero genera incertidumbre laboral y un salario por debajo del mínimo, porque los trabajadores indocumentados no demandan mejores condiciones laborales, por su estatus legal. Lo que estamos viendo es que Trump quiere dos cosas: Quiere migrantes para trabajar, pero que trabajen con miedo”.

Lewis y Global Exchange no sólo trabajan con los trabajadores migrantes, sino que también impulsan campañas de solidaridad con los trabajadores del mundo, sobre todo a aquellos migrantes que han sido desplazados de sus lugares de origen, por la violencia estructural que genera el tratado de libre comercio y otros tratados comerciales con los países subdesarrollados.

Dice el activista que el principal aderezo de la organización Global Exchange es caminar juntos a los trabajadores para encontrar la forma de conectarlos con los consumidores de la mercancía que se produce en condiciones deplorable: “En importante que los consumidores conozcan el proceso de manufactureó con el fin de que se unan al boicot en contra de las distintas empresas que esclaviza a los jornaleros, cocineros, meseros, obreros, pero que además usa la mano barata de los niños y mujeres”.

Ted Lewis cita como ejemplo el caso de la huelga en contra de la uva que impulsó César Chávez en los años 80, experiencia que buscan replicar para detener la esclavitud moderna. Dice que es necesario explicar a los consumidores de zapatos Nike cómo se fabrican en Asia, empleando a niños en la manufactura de los tenis, a pesar de la edad todos los días están en contacto con químicos altamente tóxico.

Mientras que en caso de los trabajadores mexicanos indocumentados el principal desafió es reforzar el movimiento pro-migrante, además de cuidar que no se modifiquen los códigos de conductas de policías locales hacia los indocumentados con el fin de que San Francisco.

“A diferencia de otras organizaciones, Global Exchange trata de atender el problema desde la raíz. Porque el desplazamiento forzado es producto de la economía global, más allá de la frontera, es necesario voltear a ver como el tratado de libre comercio afecta a los trabajadores en los distintos países. Para nosotros fue muy obvio que el tratado de libre comercio y los siguientes tratados con Centroamérica el efecto neto de desalojar a la gente en sus países de origen y ponerlos en condiciones vulnerables” cuestiona.

El defensor de los derechos humanos recapitula sobre la crisis migratoria: “Desde que entró en vigor el tratado de libre comercio, los campesinos mexicanos se vieron obligado a desplazarse de sus comunidades, primero a las ciudades más importante de México y después optaron hacia los Estados Unidos, este desplazamiento creó presión migratoria, que en su momento no era peligro para nadie, porque era un fenómeno natural, se convirtió en problema de Estado del gobierno de los Estados Unidos”.

Ted Lewis, de convicción izquierdista y abierto promotor de la campaña del senador Bernie Sanders en 2015, cuestiona la política migratoria de la casa Blanca: “Muchos creen que Donald Trump fue el que empezó con esa idea de muro fronterizo, cuando en realidad fue el demócrata el Bill Clinton que lo inició después de la caída economía mexicana con la firma del Tratado de Libre Comercio. Desde mediados de 1995, empezó la construcción del muro en la región de San Diego por ser la ruta más utilizada por los migrantes, con esto subió el número de muertos en sus intentos por cruzar a Estados Unidos. Lo cierto es que la política global lo que ha hecho es ignorar los efectos de la política económica trasnacional y global para cerrar fronteras. Esto no es nuevo” remata.

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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