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Oriente Medio

La disputa por el agua del Nilo, una crisis que viene

La gran crisis que se avecina de Medio Oriente por la escacez del agua, y el control sobre el Río Nilo

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La reciente disputa entre Egipto y Etiopía por el agua del Nilo es un ejemplo de los conflictos que se avecinan en el Medio Oriente por el derecho a este recurso esencial. Cam McGrath/IPS

La reciente disputa entre Egipto y Etiopía por el agua del Nilo es un ejemplo de los conflictos que se avecinan en el Medio Oriente por el derecho a este recurso esencial. Cam McGrath/IPS

Thomas W. Lippman*

Análisis

WASHINGTON, DC (IPS).– El conflicto aparentemente sinfín de Medio Oriente desvía la atención y los recursos de una amenaza más grave que se cierne sobre toda esa región a largo plazo, la creciente escasez de agua. Y la situación va a empeorar antes de mejorar, si alguna vez lo hace.

Años de guerra, la gestión descuidada de las reservas de agua, el crecimiento demográfico descontrolado, políticas agrícolas imprudentes y subsidios que fomentan el consumo transformaron una zona básicamente árida del mundo en una voraz consumidora de agua. La trayectoria no es sostenible.

Esas fueron las conclusiones, sombrías aunque no sorprendentes, de una conferencia de tres días sobre el tema celebrada en Estambul este mes. En el territorio que abarca desde Libia hasta Iraq y Yemen, demasiadas personas y animales utilizan los recursos de agua más allá de sus límites.

Algunos países donde la urgencia es mayor, como Siria y Yemen, son los menos equipados para evitar crisis de gravedad.

Jordania, siempre con escasez de agua, está abrumada por la avalancha de refugiados de Siria. Irak, que en el pasado tuvo recursos más que suficientes, perdió reservas fundamentales debido a la guerra y a las presas que Turquía construyó sobre los ríos Tigris y Éufrates.

Egipto, con sus 86 millones de habitantes, tiene una población dos veces mayor que hace 50 años pero sin recursos de agua adicionales.

La aislada franja de Gaza lidia con una crisis hídrica desde hace años. Y las escasas reservas de Yemen son absorbidas por la producción descontrolada de cat (Catha edulis), un cultivo especial de la zona tropical africana y arábiga que consume mucha agua y posee un valor nutricional nulo. Masticar la hoja ligeramente narcótica de cat es el pasatiempo nacional yemení.

“Si les das más agua, solo cultivarán más cat”, se lamentó un participante de la conferencia.

Pero no todas las noticias son malas. Países estables con mucho dinero, liderados por Arabia Saudita, exhiben avances notables en sus reservas, la gestión y la educación del consumidor.

En otros lugares, sin embargo, el pronóstico es poco alentador. Nadie predice que se desencadenarán “guerras por el agua” o conflictos armados por las reservas, un fantasma que se evoca con frecuencia pero nunca se materializó.

Pero en algún momento del futuro no muy lejano la escasez de agua podría provocar grandes migraciones, penurias, malas cosechas y una selección de prioridades en las poblaciones a medida que los gobiernos se ven obligados a asignar las reservas de agua, dijeron los conferenciantes, cuya identificación no es permitida por las normas de la conferencia.

Todo esto no pasó desapercibido. El problema del agua en Medio Oriente ha sido objeto de noticias, análisis de organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y estudios realizados por centros de investigación y grupos humanitarios durante años.

En la cita más reciente, científicos, analistas políticos y académicos de ocho países se congregaron en una isla del mar de Mármara para la conferencia de Estambul titulada “A secas: Cómo abordar el reto del agua en Medio Oriente”, organizada por el Centro Hollings y el Programa de Estudios Estratégicos Príncipe Muhammad Bin Fahd de la Universidad de Florida Central, de Estados Unidos.

Pero este tipo de encuentros han logrado poco porque la región no tiene la estabilidad suficiente para que una solución integral y multilateral sea posible.

Según análisis realizados por el Banco Mundial, el Departamento de Estado de Estados Unidos y otros, la mayoría de los países definidos como “pobres en agua” – con un acceso inferior a 1.000 metros cúbicos por persona por año – se encuentran en Medio Oriente y el norte de África.

El Departamento de Estado también prevé que el cambio climático agrave el problema al provocar “niveles consistentemente más bajos de lluvias.”

Ningún gobierno ni organismo internacional puede aumentar las precipitaciones. Pero los congresistas de Estambul señalaron que el ejemplo de Arabia Saudita, el país más grande del mundo sin ríos, muestra que los estados con mucho dinero y tiempo suficiente para dedicarle a un tema pueden hacer mucho.

Arabia Saudita centralizó la planificación y la gestión del agua en la década de 1990. La mayor parte del agua del país se utiliza con fines personales y el abastecimiento doméstico lo realizan plantas de desalinización cuya construcción comenzó en los años 70.

Pero la construcción y operación de las plantas tiene un alto costo, lo que las deja fuera del alcance económico de países como Yemen.

Arabia Saudita lidera la región en la recaptura y la reutilización de aguas residuales. Una norma adoptada el año pasado, por ejemplo, exige que sus granjas lecheras funcionen con agua reciclada adquirida a la Compañía Nacional del Agua y no con las aguas subterráneas como se hacía en el pasado.

Ese país llegó a ser la quinta o sexta exportadora mundial de trigo, cuya producción requiere grandes cantidades de agua, pero ahora ese cultivo estará prohibido a partir de 2016 y el reino reorientará su agricultura a la producción en invernaderos de frutas y verduras.

También prohibió los cultivos forrajeros para ganado, como la alfalfa. Los productores ganaderos deben comprar forraje importado, señalaron participantes de la conferencia.

Arabia Saudita perdía hasta 25 por ciento de su agua por fugas en sus tuberías de distribución. Para resolver el problema privatizó su red de distribución y fomentó la participación de empresas de ingeniería y de gestión extranjeras.

El reino subió el precio del agua a las empresas e instituciones, pero no deja de subsidiar el agua destinada a las viviendas. Así, el elemento vital es barato y hay pocos incentivos para limitar su consumo.

Acabar con los subsidios sería políticamente arriesgado en un país donde los subsidios del agua, la gasolina y la electricidad son esperados por la población, que no tiene voto ni otro tipo de influencia sobre el gobierno.

Egipto, por lejos el país más poblado de la región, tiene un problema diferente de actitud de los consumidores. Los egipcios dan por sentada la disponibilidad del agua desde que se construyó la presa de Asuán en 1970. Como consecuencia, la utilizan a discreción en el hogar y bombean más de la necesaria para el riego de sus campos.

Presa en Sudán, que junto con Egipto acapara el 90 % del agua del Nilo. Foto: Reuters

Presa en Sudán, que junto con Egipto acapara el 90 % del agua del Nilo. Foto: Reuters

Pero la mayor preocupación actual de Egipto es el plan de Etiopía de construir una enorme presa hidroeléctrica en la cabecera del Nilo, lo que reducirá la corriente y la cantidad de agua almacenada en el lago Nasser, detrás de la presa de Asuán.

Cuando al canciller egipcio Nabil Fahmy se le preguntó recientemente si su país estaba en negociaciones sobre la distribución del agua del Nilo con los países río arriba, respondió “no. Me gustaría que sí lo estuviera”.

Los participantes en Estambul coincidieron en que no existe una solución única para la crisis del agua. Las respuestas existentes van desde lo simple y evidente, como la educación de los consumidores y la instalación de accesorios de baño de bajo caudal, a lo que se podría aspirar, como el desarrollo de plantas desalinizadoras que funcionen con energía solar.

Como es habitual en este tipo de eventos, los organizadores prepararán un documento con sus recomendaciones. Pero será difícil aplicar las soluciones hasta que cesen los tiroteos, los refugiados encuentren hogar y los gobiernos tengan una estabilidad suficiente como para ponerlas en práctica. Y eso no ocurrirá pronto.

*Thomas W. Lippman es investigador adjunto del Middle East Institute y autor de “Saudi Arabia on the Edge (Arabia Saudita al límite)”.

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Oriente Medio

Netanyahu enfrenta juicio por corrupción en medio de celebraciones de Tel Aviv por su caída

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Benjamín Netanyahu: “Volveremos pronto. Volveremos”.

Tras la noticia de la destitución de Netanyahu, las celebraciones estallaron en la ciudad de Tel Aviv. No obstante, los palestinos mantienen una posición escéptica ante el nuevo Gobierno y su líder ultranacionalista de línea dura. Estas fueron las palabras expresadas por Wasel Abu Yousef, de la Organización para la Liberación de Palestina.

Wasel Abu Yousef: “Este Gobierno de extrema derecha, que incluye partidos extremistas, no hará más que intensificar el conflicto contra los palestinos y hacer que se derrame más sangre. La sangre palestina será el combustible para este Gobierno de extrema derecha. Por eso, este Gobierno no será diferente del de Netanyahu”.


Democracy Now!

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La red en lucha

Soldados israelíes agreden a periodista de Al Jazzera mientras cubría arrestos masivos de palestinos

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Israel está reprimiendo a los palestinos que viven en los territorios ocupados de Cisjordania, en la zona ocupada de Jerusalén Oriental y dentro de Israel. El periódico Haaretz informa que la policía israelí arrestó a casi 2.000 palestinos en mayo en un intento por sofocar las manifestaciones y los levantamientos contra la ocupación. El sábado, la policía israelí arrestó a la periodista de la cadena Al Jazeera Givara Budeiri mientras cubría una protesta en el barrio Sheikh Jarrah. Durante el arresto de Budeiri, los agentes le rompieron la mano izquierda y destruyeron el equipo de su operador de cámara. Budeiri le dijo a Al Jazeera que la golpearon mientras la llevaban a un centro de interrogación de la policía israelí.

Givara Budeiri: “Me rompieron la mano. Pasé toda la noche en el hospital. Me duele mucho la espalda. Y también me duele mucho la mano porque los soldados me ajustaban las esposas todo el tiempo en el automóvil. Me duele la cabeza. Además, no puedo caminar muy bien porque tengo lastimada la pierna”.

Al Jazeera denunció el arresto violento de Budeiri como un “crimen contra la profesión periodística”. La Asociación de la Prensa Extranjera calificó el incidente como “la última de una larga serie de tácticas de mano dura por parte de la policía israelí”.

Mientras tanto, el domingo, la policía israelí detuvo a Muna y Mohammed El-Kurd en Jerusalén Oriental. Los gemelos de 23 años han estado liderando la lucha contra la expulsión forzada de palestinos que viven en el barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén, donde también vive su familia. Ya hay colonos judíos ocupando parte de su hogar.

La corrupción de Netanyahu

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado, sin presentar pruebas, que las elecciones celebradas el 23 de marzo fueron amañadas en su contra. El domingo, en declaraciones a miembros de su partido derechista Likud, Netanyahu dijo que en las elecciones se cometió “el mayor fraude electoral […] en la historia de cualquier democracia”.

Los comentarios de Netanyahu se asemejaron a las falsas afirmaciones del expresidente Donald Trump sobre las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos. Estas declaraciones se produjeron al tiempo que Netanyahu se enfrentara a un juicio por corrupción y que una coalición de partidos de la oposición liderada por el político nacionalista de extrema derecha Naftali Bennett se prepara para poner fin a su mandato de doce años como primer ministro de Israel.

Con información de Democracy Now!

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La red en lucha

Bombardeos israelíes matan a 40 palestinos en Gaza, antes de reunión de la ONU

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Gaza (Territorios Palestinos) (AFP) |

Los bombardeos israelíes de este domingo en Gaza mataron a al menos 42 palestinos, la cifra más alta de víctimas en un día desde el inicio de la escalada militar, en tanto una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU no desembocó en ningún avance.

«Este insensato ciclo de derrame de sangre, de terror, de destrucción, debe cesar inmediatamente», declaró el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, al abrir una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad. Afirmó temer que la violencia «desate una incontrolable crisis» en la región.

Según varios diplomáticos entrevistados por la AFP, Estados Unidos, haciendo gala de una posición que muchos de sus aliados consideran incomprensible, se negó de nuevo este domingo a emitir una declaración conjunta que permitiera lograr rápidamente un cese de los enfrentamientos.

Desde las primeras horas del domingo, 42 palestinos, entre ellos al menos ocho niños, murieron en bombardeos israelíes en el enclave, donde viven dos millones de personas bajo bloqueo israelí.

Se trata de la cifra diaria de muertos más elevada desde el inicio de este nuevo ciclo de violencia, que ya ha causado la muerte de 192 palestinos, entre ellos 55 niños, y más de 1.200 heridos, según el último balance palestino.

En Israel, 10 personas han perdido la vida, entre ellos un niño y un soldado, y hay 282 heridos, por los disparos de cohetes palestinos.

Los grupos armados palestinos, entre ellos Hamás -en el poder en Gaza-, lanzaron más de 3.000 cohetes contra Israel desde el 10 mayo, el mayor ritmo de cohetes jamás disparados hacia Israel, según el ejército israelí, que precisó que la mayoría fueron interceptados.

En Gaza, el balance de fallecidos no dejaba de aumentar mientras los rescatistas se esforzaban por sacar los cuerpos de entre los escombros, ante la mirada horrorizada de los familiares.

Varias decenas de heridos fueron evacuados al vecino Egipto. Tres convoyes, con 263 palestinos heridos a bordo, cruzaron el puesto de Rafah hasta la región egipcia del Sinaí del Norte, indicaron fuentes médicas y funcionarios, para ser atendidos.

En tanto, en Jerusalén, un vehículo embistió al caer la tarde contra soldados israelíes que patrullaban en el barrio de Sheij Jarrah, en Jerusalén Este. El ataque causó varios heridos, según los equipos de rescate y la policía israelí, que indicó que había «neutralizado» al atacante, sin precisar si éste estaba muerto o herido.

– «¡Fue el infierno!» –

Abu Anas Achkanani, habitante del barrio de Al Rimal, blanco de bombardeos, explicó que perdió a su cuñada y cuatro de sus sobrinos, el mayor de los cuales tenía 11 años, y que, según él, dormían cuando cayó el proyectil.

«Estaba en la casa de al lado (…) No pasaba nada y de repente, hacia las 12h (…) hubo un bombardeo en la calle y ¡fue el infierno! (…). Bajamos para ver y era surrealista. Sacamos a la madre y a los niños de los escombros», relata.

En su persecución contra las estructuras de Hamás, el ejército israelí anunció en Twitter que «atacó el domicilio de (el jefe político de Hamás en Gaza) Yahya Sinwar y el de su hermano, Mohamad Sinwar, jefe de logística de Hamás», y publicó un video que muestra graves daños bajo una nube de polvo.

Fuentes de seguridad palestinas confirmaron el ataque a la vivienda de Sinwar, pero por ahora se desconoce su suerte.

– «Objetivo legítimo» –

El sábado, un edificio que albergaba los equipos de la cadena catarí Al Jazeera y la agencia de prensa estadounidense Associated Press (AP) fue reducido a escombros en un bombardeo del ejército israelí, que había pedido la evacuación del inmueble.

Según el ejército, el edificio albergaba «entidades pertenecientes a la inteligencia militar» de Hamás, acusadas de utilizar a civiles como «escudos humanos».

En una entrevista con la cadena estadounidense CBS, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó el bombardeo, afirmando que era «un objetivo perfectamente legítimo», asegurando que se basaba en informaciones de los servicios de inteligencia.

Esta nueva escalada del conflicto estalló tras el lanzamiento desde Gaza de una andanada de cohetes contra Israel en «solidaridad» con los cientos de palestinos heridos en los disturbios con la policía israelí en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este, sector palestino ocupado por Israel desde 1967.

Los disturbios en la explanada, tercer lugar santo del islam, fueron la culminación de fuertes tensiones y enfrentamientos en Jerusalén Este, debido, sobre todo, a la amenaza de expulsión de familias palestinas a favor de colonos judíos en un barrio de la Ciudad Santa.

Las hostilidades se extendieron a Cisjordania, un territorio palestino también ocupado por Israel desde 1967, donde los enfrentamientos con el ejército israelí desde el 10 de mayo han causado 19 muertos palestinos.

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