La decepción se asoma en la ruta del Tren Maya

Rodolfo Soriano Nunez

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Por Rodolfo Soriano-Núñez

Ya desde antes que iniciara la actual administración del gobierno federal, en el periodo en que fue presidente electo, Andrés Manuel López Obrador aprovechó mucho del bono democrático que se desprendió de su triunfo frente a Ricardo Anaya y José Antonio Meade para promover las que siguen siendo hasta ahora sus obras-estandarte: la refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el, así llamado, Tren Maya.

En el ya lejano 2018, una de las primeras empresas que sondeó la opinión de los mexicanos acerca de ese proyecto ferrocarrilero fue Demotecnia, la empresa originalmente fundada por la finada María de las Heras, quien fue—entre otras cosas—una de las encuestadoras de cabecera de Luis Donaldo Colosio. En esa encuesta, que fue regional, se levantaron dos mil 500 cuestionarios vía telefónica a mediados de octubre de 2018 en los estados de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas. El texto completo de la encuesta se puede consultar aquí.

La brevísima nota metodológica no aclara si fueron sólo líneas telefónicas convencionales, si fueron celulares o si fue una combinación de ambas tecnologías de comunicación. Dice, a la letra: “muestreo aleatorio simple sobre el listado de teléfonos de cada uno de los estados”. En todo caso, es posible asumir que al tener 500 casos por estado, las muestras por estado y para los cinco estados son suficientemente robustas como para reducir el riesgo que existe si sólo fueron líneas telefónicas convencionales que, sobre todo en el sureste de México, tienden a estar concentradas en los hogares de mayores ingresos en las zonas urbanas.

Como se puede ver en la gráfica 1, las expectativas de los posibles beneficios generados por el Tren Maya eran casi unánimes. En los cinco estados, ocho de cada diez entrevistados consideraban que su entidad se iba a beneficiar con la obra. Los estados con las mayores tasas de apoyo eran Campeche y Quintana Roo con 85 y 87 puntos porcentuales, respectivamente. Los estados más escépticos eran Yucatán y Chiapas con 79 y 76 por ciento de personas con una expectativa de beneficio para su estado como resultado de la obra.

Gráfica 1. Encuesta de octubre de 2018. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Demotecnia

Cuando la encuestadora preguntaba a las personas “¿Cómo cree que le va a ir a usted y su familia con la construcción del Tren Maya?” se observaba un comportamiento similar. Los más escépticos eran los yucatecos, pues ahí había un seis por ciento de encuestados que consideraban que “les va a ir peor”. Los más optimistas eran los quintanarroenses. En ese estado, un 71 por ciento de los encuestados creía que “les va a ir mejor”.

Al considerar los temas que explicaban si les iba a ir mejor o peor, los encuestados se mostraban más entusiasmados por los efectos en el empleo y en el turismo. En materia de empleo, los quintanarroenses eran los más entusiasmados con un 91 por ciento de personas que creían que la situación en materia de empleo “va a mejorar” y los más escépticos eran los chiapanecos, pues sólo 79 por ciento de los residentes en ese estado pensaban así.

Dos años después, en octubre de 2020, cuando el país enfrentaba los peores efectos de la pandemia de coronavirus, la encuestadora Buendía & Laredo (ahora Buendía & Márquez), publicó los resultados de una encuesta a teléfonos celulares que combinaba una muestra nacional de 400 casos y una sobremuestra regional de dos mil casos, con 400 casos en cada uno de los cinco estados por los que cruzará el llamado Tren Maya.

Los resultados de ese ejercicio, que se puede consultar aquí, seguían siendo muy positivos desde la óptica de los promotores del proyecto, aunque lo que antes eran márgenes de aprobación de ocho y casi nueve de cada diez, se habían ajustado a la baja y ya eran de alrededor de siete de cada diez personas, como se puede ver en la gráfica 2.

Gráfica 2. Encuesta de octubre de 2020. Elaboración propia a partir de los datos de Buendía & Laredo.

Una de las ventajas de esta encuesta es que permite comparar la percepción que ya entonces se tenía a escala nacional con la que prevalecía en las cinco entidades más directamente involucradas en esta obra de la actual administración federal. Es notable que a escala nacional el llamado Tren Maya tenía un saldo positivo de opinión de 35 puntos porcentuales, muy por debajo del saldo positivo de opinión en los cinco estados que era del orden de 57 por ciento.

Ello era así porque aunque a escala nacional 57 por ciento de los encuestados decían tener una opinión favorable, había un 22 por ciento que tenía una opinión negativa. En las cinco entidades, como se puede ver en la gráfica 2, siete de cada diez tenían una opinión positiva, y sólo un trece por ciento se manifestaba con una opinión negativa.

Un año después, el 27 de octubre de 2021, la empresa Enkoll publicó una encuesta en las cinco entidades tocadas por este proyecto. Levantaron 804 encuestas por lo que el ejercicio es válido para los cinco estados considerados como una región, pero—a diferencia de las encuestas de Demotecnia y Buendía & Laredo se quedó corta para ofrecer una lectura para cada una de las cinco entidades.

En esta encuesta se hacía una pregunta sobre la opinión respecto del proyecto como tal. Para las cinco entidades un 88 por ciento decía tener una opinión positiva, con 37 por ciento de los encuestados que ofrecían una calificación de “muy buena” al proyecto y 51 que daban una “buena” al mismo. Sólo cinco por ciento decían tener una opinión negativa que se distribuían en cuatro por ciento con una opinión mala y sólo uno por ciento con una opinión muy mala. Había un tres por ciento que calificaban como “regular” y cuatro por ciento que optó por no contestar a la pregunta.

El acuerdo con la obra era muy similar. 87 por ciento decía estar de acuerdo, con 49 por ciento que decía estar “totalmente de acuerdo” y 38 que expresaba un acuerdo parcial. Diez por ciento se decían en desacuerdo y ese bloque se dividía en un siete por ciento del total que expresaban un desacuerdo en parte y tres por ciento que decían estar “muy en desacuerdo” con otro tres por ciento del total que no contestaron.

Como en la encuesta de Demotecnia, el empleo y el turismo eran los ramos de actividad que se percibían como potencialmente beneficiados con 24 por ciento para cada uno de esos dos rubros, seguidos por 16 por ciento para “la economía” (aunque uno supondría, desde luego que empleo y turismo forman parte de “la economía”), y sólo un 14 por ciento que hablaba de beneficios para la “movilidad y el transporte”. La encuesta de Enkoll se puede consultar en su totalidad aquí.

Gráfica 3. Encuesta de octubre de 2021. Imagen tomada del reporte de Enkoll.

Finalmente, este viernes 14 de abril, la empresa GII360, Grupo Impacto, publicó un nuevo estudio que consultó vía telefónica a 400 personas seleccionadas de los cinco estados directamente involucrados en el proyecto, por lo que cumple con el mínimo necesario para una muestra representativa de las cinco entidades, pero no permite observar, como en el caso de las encuestas de Demotecnia y Buendía & Laredo, las diferencias que ocurren en cada uno de los cinco estados. La nota metodológica no precisa si fueron 400 entrevistas a números celulares, a líneas fijas o una combinación de esas dos tecnologías. Esta encuesta se puede consultar aquí.

Es notable que hay una caída en el acuerdo con la obra, pues en este caso el acuerdo cae al 40 por ciento, con sólo doce por ciento de encuestados que se dicen “muy de acuerdo” con el proyecto y un 28 por ciento que se manifiesta como “de acuerdo”. Los indecisos, quienes dicen no estar en acuerdo ni en desacuerdo son un 13 por ciento. Finalmente, el desacuerdo es del 28 por ciento, con 15 por ciento de personas que se dicen “en desacuerdo” y 13 por ciento “muy en desacuerdo” con la obra. De manera muy notable, las personas que dicen no saber o prefirieron no contestar son casi una quinta parte del total: 19 por ciento.

El turismo, el empleo y “la economía” siguen siendo los principales beneficiarios, como ocurría en todas las encuestas previas. La encuesta de GII360 es muy valiosa, sin embargo, porque también pregunta cuál podría ser el principal daño causado por el proyecto. Ahí es muy claro que los encuestados optan por el “daño ecológico” que acumula casi dos de cada tres opiniones sobre el particular, para un 60 por ciento de los encuestados. También hablan de un “daño demográfico” (13 por ciento) y de un “daño a las zonas arqueológicas” con doce por ciento. Un total de 17 por ciento optó por no contestar esta pregunta.

Como principales beneficiarios, los encuestados identifican a “los empresarios” con 47 por ciento, mientras que los principales afectados serán “las comunidades indígenas” con un 60 por ciento.

Es notable en este asunto que la encuesta de Enkoll de 2021 también preguntaba por los posibles beneficiados o afectados. En el ejercicio de Enkoll, un 71 por ciento de los encuestados consideraba que las comunidades indígenas se iban a beneficiar y sólo un 20 por ciento consideraba que serían afectadas. Seis meses después, en el ejercicio de GII360, las mismas comunidades indígenas son vistas como las que serán más perjudicadas con un 60 por ciento de los encuestados que expresan esa convicción, un marcado cambio en la percepción de los posibles beneficios de esta obra-estandarte del gobierno de López Obrador en poco más de 18 meses.

Gráfica 4. Encuesta de abril de 2023. Imagen tomada del reporte de GII360.

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