En investigación, el cura acusado de abusar de un menor en Tlalpan
El sacerdote Sergio González Guerrero, acusado de abuso sexual.

Rodolfo Soriano-Núñez

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La Arquidiócesis de México dice que colaborará con las autoridades y se dice “a disposición” de la víctima de abuso sexual de Tlalpan.

Ante la opacidad de la jerarquía católica se reconstruye la carrera de Sergio González Guerrero como clérigo en Tlalpan y otras alcaldías de la capital del país.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

La mañana de este viernes, la Arquidiócesis Primada de México, que abarca gran parte del territorio de la Ciudad de México, informó por medio de un comunicado, el cual puede consultarse aquí, que ha abierto una investigación interna del sacerdote Sergio González Guerrero, al que -sin embargo- identifica sólo como “Sergio N” y de quien no informa qué cargo desempeña en esa estructura de la Iglesia Católica en México.

La Arquidiócesis que encabeza Carlos Aguiar Retes reconoce que la acusación es “creíble”, pero no ofrece información sobre la actual situación canónica de González Guerrero. Es decir, no se dice de manera clara si ha sido suspendido, así fuera sólo de manera temporal, del ministerio.

Acusado de abuso sexual, la situación canónica del sacerdote Sergio González Guerrero aún permanece en el limbo.

Tampoco ofrece alguna garantía de que se protegerá a los fieles de la parroquia María Madre de la Iglesia en Aragón, alcaldía Gustavo A. Madero en la Ciudad de México, o de la arquidiócesis en general, de que no se le permitirá a González Guerrero el contacto con otros menores.

 
Texto del comunicado del 19 de enero de 2024.

A pesar de ello, en la página que permite identificar a los sacerdotes en activo, disponible aquí y de la que se presenta una captura de pantalla inmediatamente después de este párrafo, Sergio González Guerrero ya no aparece como sacerdote en activo, por lo que es posible inferir que ha sido suspendido.

 
Captura de pantalla del sitio de la Arquidiócesis Primada de México. Incluye los nombres de sacerdotes en activo.

Hay otros 15 sacerdotes cuyo primer nombre es Sergio, pero ninguno de ellos es quien fue señalado como responsable de haber abusado de un varón, menor de edad, en la casa de sus padres a la que había sido invitado a celebrar una posada el 17 de diciembre del año pasado en la alcaldía Tlalpan de la Ciudad de México.

Aunque las medidas anunciadas por la Arquidiócesis Primadas son positivas, es difícil comprender por qué no dejan en claro en su sitio de Internet el alcance de la suspensión de González Guerrero. ¿Cuál es el bien jurídico, canónico o civil, que protegen al actuar así? ¿No sería preferible abrir una investigación tan amplia como fuera posible como las que se han hecho en Canadá, Estados Unidos y distintos países de Europa? ¿No sería preferible informar de manera clara y transparente que se le ha suspendido de su ministerio y que no debe realizar actos asociados a su condición de sacerdote?

Interrogados por periodistas, los empleados de la oficina de medios de la Arquidiócesis Primada enviaron por un servicio de mensajería el texto que se reproduce a continuación para explicar el alcance de las medidas cautelares de las que habla el comunicado:

«Las medidas cautelares aplicadas al iniciar una investigación canónica están fundamentadas en el c. 1722 del Código de Derecho Canónico y numerales 58 a 65 del Vademécum sobre algunas cuestiones procesales ante los casos de abuso sexual a menores cometidos por clérigos.

«Con fundamento en dicho precepto, las medidas cautelares, que se aplican a un clérigo acusado de un delito del sexto mandamiento contra un menor o persona vulnerable, son las siguientes:

  • i. Prohibición temporal de celebrar públicamente los sacramentos, especialmente la Santa Misa. Por lo tanto, sólo podrá celebrar de manera individual o bien, con dos o tres asistentes que serán mayores de edad.
  • ii. Prohibición temporal de ejercer actividades pastorales, especialmente con menores de edad y personas vulnerables.
  • iii. Prohibición de comunicarse con la presunta víctima o sus familiares.
  • iv. Imposición temporal de un domicilio específico dentro de la diócesis. Generalmente no será una parroquia, sino un domicilio particular o una casa donde vivan diversos sacerdotes.

«Todas las medidas cautelares que establece la Iglesia tienen la característica de que estarán vigentes en tanto se desarrolla la investigación previa, el procedimiento penal administrativo y la posible impugnación de la resolución.»

La explicación parecería implicar que efectivamente se le ha suspendido del ministerio público, pero también deja abierta la puerta a que continúe en el ejercicio de algunas funciones como sacerdote. 

Una vez más, la jerarquía mexicana lejos de aprender de las experiencias y los errores cometidos por ellos y por los obispos de otros países, se niegan a tomar medidas que efectivamente garanticen la protección de sus propios fieles.

El comunicado de la Arquidiócesis hace notar que el sacerdote actualmente se encuentra preso.

 
Carlos Aguiar Retes y el comunicado dado a conocer el 19 de enero de 2024

La ruta del abuso

Además de la información dada a conocer por la jerarquía católica, como resultado de la primera nota que se publicó sobre este asunto, hubo quienes -por medio de redes sociales- hicieron llegar datos que podrían ayudar a comprender mejor cómo es que la Arquidiócesis Primada de México volvió a cometer el error de ordenar como sacerdote a una persona con un pasado cuestionable como clérigo.

Como se hizo ver en esa primera nota, llamaba la atención que, siendo oriundo de Pachuca, Hidalgo, González Guerrero hubiera sido ordenado por Aguiar Retes en una ceremonia celebrada el 6 de agosto de 2020 en la Basílica de Guadalupe.

Trazar la ruta que siguió González Guerrero hasta su ordenación en 2020 y su eventual arresto en 2024 es importante para dar cuenta de cómo es que este problema sigue ocurriendo. No para alimentar el anecdotario del abuso sexual a manos de clérigos católicos.

Lo que nos han enseñado los reportes de abuso sexual en contextos religiosos elaborados en Estados Unidos, Alemania, Suiza, Francia y otros de los que se ha dado cuenta en la serie Religión y vida pública de Los Ángeles Press es que los abusos no ocurren en un vacío.

 

 

Los abusos ocurren en contextos específicos y gracias a que muchos clérigos con poderes para decidir el futuro de un aspirante a clérigo deciden hacerse de la vista gorda o, en los casos de mayor contumacia, porque abiertamente apoyan la ordenación de la promoción de uno de sus cómplices o de sus víctimas a los que esperan convertir de esa manera en cómplices.

 

Este ejercicio que se presenta sería innecesario, por cierto, si la Arquidiócesis Primada de México tuviera el cuidado de ofrecer información detallada de sus sacerdotes, dónde estudiaron y cómo es que llegaron a ser sacerdotes y, sobre todo, si tuviera el cuidado de aplicar el conocimiento que se ha acumulado en los últimos 40 años acerca de las causas de la crisis de abusos sexuales en la Iglesia Católica a escala global.

Esos patrones son claramente identificables. Uno de esos patrones es que quienes participan de las distintas formas del abuso sexual, son reincidentes. No importa qué tantas advertencias, admoniciones o castigos les impongan sus superiores, reinciden.

Reconstruir la ruta de la que quiero suponer que será una breve carrera eclesiástica de González Guerrero podría permitir identificar a otras posibles víctimas. Ese es el propósito de este ejercicio que acompaña a la información sobre el comunicado escueto, esquivo, de la Arquidiócesis Primada de México.

Este esbozo es sólo eso y refleja la opacidad con la que opera la jerarquía de la Iglesia Católica en México. Sería extremadamente mejor que en el sitio de Internet de la Arquidiócesis Primada de México se pudiera acceder a una ficha biográfica de los diáconos, presbíteros y obispos sin necesidad de tratar de rastrear esta información en cientos de páginas de Internet.

Aunque no ha sido posible descartar del todo que González Guerrero haya tratado de ser clérigo en alguna de las tres diócesis de Hidalgo (Tulancingo, Tula y Huejutla), hay quien lo ubica como antiguo “hermano de votos simples” de la Congregación de San José, los llamados josefinos o josefinos de Murialdo.

Los josefinos le habrían hecho abandonar la congregación por hechos que no son conocidos hasta ahora, pero que serían muy útiles para comprender el alcance de los problemas que plagan a la formación de los clérigos católicos en México y otros países de América Latina.

Los josefinos son una orden religiosa más bien pequeña, con presencia en algunos países de Europa y América Latina, además de Estados Unidos. Los josefinos de México, liderados por un sacerdote nativo de Argentina, Alejandro Bazán, forman parte de una provincia que los integra con los de Estados Unidos. La congregación opera en México desde 1990, aunque en Estados Unidos lo hacen desde 1949.

 
Alejandro Bazán, superior de los josefinos en México durante una celebración en Hermosillo, Sonora, 2023. De sus redes sociales.

En México sostienen parroquias y otros establecimientos en Aguascalientes, además de Tlalpan y Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México. Entre los establecimientos que los josefinos tienen en Tlalpan, está su seminario, aunque técnicamente las órdenes religiosas no tienen seminarios, sino que tienen casas de formación. En todo caso, el vínculo con los josefinos podría ser más importante por razones que serán más claras más adelante.

También conviene hacer notar que la congregación de los josefinos cuenta con una local en Tlalpan donde celebra sus actividades para posibles candidatos al sacerdocio.  En Facebook es posible encontrar la invitación a un “Retiro vocacional josefino” que se celebró el 4 de mayo de 2013 en Calvario 71, en el centro de Tlalpan.

Ese local aparece identificado en distintos mensajes de redes sociales como el “Postulantado” (de postulantes) o “Estudiantado” de los josefinos, como se puede ver en un mensaje de 2021, donde se puede ver la dirección ya referida, disponible aquí.

Además, fue posible encontrar que él podría haber hecho algún tipo de actividad en la parroquia de María Reina o María Reyna, que se encuentra en la esquina sur de la cuadra que forman las calles de Guanajuato, donde está su entrada principal, Jalisco, San Juan del Río y Valentín Gama y Cruz, en la colonia, Miguel Hidalgo, alcaldía Tlalpan, CP, 14620. Ese templo católico, por cierto, se encuentra a menos de un kilómetro del barrio de Texcaltenco que es donde se encuentra el hogar de la víctima de González Guerrero, cuya denuncia detonó el fallido arresto del lunes 15 de enero.

González Guerrero habría pasado ahí algún periodo de su formación como clérigo. Es posible que lo haya hecho como parte de la formación que lo llevó a ser “hermano de votos simples” de los josefinos, que también son conocidos como Congregación o Familia de Murialdo, aunque también es posible que lo haya hecho por su cuenta.

En la parroquia de Tlalpan se habría ganado el apoyo de un exsacerdote a quien sólo ha sido posible identificar como “padre Ramiro”, quien habría sido clave para que la arquidiócesis de México readmitiera en la vida clerical a Sergio González Guerrero, a pesar de que hay quien lo señala por haber tenido, ya desde antes de cumplir los 30 años, problemas de alcoholismo.

¿Quien lo dejó entrar?

Aunque no es claro quién habría admitido a González Guerrero en el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de México, es posible que él forme parte de la herencia que dejó en la capital de la república Norberto Rivera Carrera. Dado que fue González Guerrero fue ordenado presbítero en 2020, es posible asumir que habría sido ordenado antes como diácono en 2019 o incluso en 2018. Ello haría necesario que hubiera estado inscrito en el seminario de la Arquidiócesis de México por lo menos en 2018 o 2017.

Aguiar Retes fue nombrado arzobispo primado el 7 de diciembre de 2017 por el papa Francisco, pero asumió dos meses después, el 5 de febrero de 2018, por lo que es posible asumir que no haya estado involucrado en la selección de seminaristas hasta el verano de 2018.

Incluso si el seminario de la Ciudad de México le hubiera revalidado todos sus estudios previos, González Guerrero habría tenido que cursar al menos un año en el seminario de la capital del país.

Una vez más, una política de mayor transparencia en la formación de los sacerdotes ordenados por el arzobispado de México ayudaría mucho a deslindar las responsabilidades en este caso. ¿Fue Norberto Rivera quien decidió que se recibiera a González Guerrero en el seminario de la arquidiócesis a pesar de su pasado poco menos que estelar con los josefinos o fue algo que se hizo ya durante la gestión de Aguiar Retes?

Mi percepción, basándome sólo en la fecha de su ordenación como presbítero, es que fue decisión de Rivera Carrera y no de Aguiar Retes. Debo señalar además que no me fue posible encontrar alguna información relativa a la ordenación de González Guerrero como diácono transitorio. Podría ser incluso que su ordenación la hubiera hecho en sus últimos meses en el cargo Rivera Carrera.

 
Foto de la visita de Carlos Aguiar Retes al Seminario Conciliar de México de 2018. Es posible que en esa foto se encuentre González. 

En todo caso, con Rivera Carrera o con Aguiar Retes, no hay transparencia de la Arquidiócesis Primada de México en casos como este. Lo que es peor, si hay algún control, falló en este caso que permite observar—entre otras cosas—la manera en que la jerarquía de la Iglesia Católica en México se niega a aprender de sus propios errores y de la experiencia, por ejemplo, de la jerarquía católica en Estados Unidos.

Como se informó en el texto previo de esta serie, el cardenal Carlos Aguiar Retes ordenó a González Guerrero en agosto de 2020. Aunque no hay información oficial de dónde pasó los primeros dos años de su ministerio como sacerdote o el año que debe cumplir como diácono transitorio o transicional, es decir, que busca ser ordenado como presbítero, fue posible ubicar a González Guerrero en la parroquia de San Matías Apóstol en una de las partes más antiguas de la alcaldía Iztacalco, en el oriente de la Ciudad de México.

 
 

El momento en que Carlos Aguiar Retes impone sus manos sobre Sergio González Guerrero durante la ordenación de 2020 en la Basílica de Guadalupe.

En efecto, en una tarjeta publicada el 18 de febrero de 2022, la parroquia de San Matías Apóstol saluda la visita que hará a esa demarcación el obispo auxiliar de la Ciudad de México Salvador González Morales, que aparece con tiara en la foto, en un acto para oficializar el nombramiento de José Fernando Hernández Rodríguez (quien aparece con lentes) como párroco o cura de esa parroquia de la Arquidiócesis Primada de México.

Como parte de su equipo menciona a Sergio González Guerrero, cuyo rosto aparece en un círculo negro. La imagen y texto de esa tarjeta de felicitación aparece inmediatamente después de este párrafo.

 
El acusado Sergio González Guerrero, en 2022.

En la cronología de la parroquia de San Matías Apóstol en Facebook fue posible encontrar tres fotografías en las que, a pesar del uso del cubrebocas, se puede identificar a González Guerrero, como partícipe, en un papel secundario en las celebraciones de la Semana Santa de 2022.

En la primera foto, que aparece inmediatamente después de este párrafo, se le observa mirar a la distancia mientras el párroco, el otro sacerdote y los monaguillos que les asisten preparan el incensario que usarán más adelante.

 
Sergio González aparece identificado con el círculo rojo.

En otra más se le ve, sin cubrebocas, a la distancia, en lo que parece ser una pausa en la celebración de la ceremonia del lavatorio de pies del Jueves Santo de 2022. En esa foto, que aparece inmediatamente después de este párrafo, él aparece sin cubrebocas, ajeno, distante al celebrante principal, el sacerdote Hernández Rodríguez, que sí usa un cubrebocas y se prepara a continuar con el lavado de los pies de un grupo de niños que le esperan sentados, en las escaleras que llevan de la nave al presbiterio del templo de la parroquia de Iztacalco.

 
Sergio González Guerrero (fuera de foco en esta foto) aparece sin cubrebocas e identificado con un círculo rojo.

En la tercera foto de la Semana Santa de 2022, González Guerrero vuelve a aparecer con cubrebocas, atrás del otro vicario adscrito a esa parroquia que lleva en sus manos el libro de los Evangelios y adelante del párroco, que porta un cubrebocas de color azul. Todos van de la puerta principal del templo rumbo al presbiterio.

 
Sergio González, con cubreboca, en la segunda posición de la procesión rumbo al presbiterio.

A pesar de que no podía tener más de dos años de servicio en 2022, pues apenas había sido ordenado en agosto de 2020, sabemos que menos de cuatro meses después, el 4 de agosto de 2022, Sergio González Guerrero ya no estaba adscrito a San Matías Apóstol en Iztacalco, pues otra de las tarjetas que esa parroquia publica de manera regular ya no lo incluye como parte del clero ahí, como se puede observar en la imagen que aparece inmediatamente después de este párrafo.

 
Tarjeta publicada en la cuenta de Facebook de la parroquía San Matías Apóstol.

¿Qué tuvo que pasar en esa parroquia de la alcaldía Iztacalco para que tan rápidamente y sin que haya alguna nota de despedida en la cronología de la parroquia que le desee buena suerte o le bendiga en su nuevo encargo?

Absoluta opacidad

Algo ocurrió, pero -gracias a la política de absoluta opacidad que siguen las diócesis mexicanas en asuntos como éste- sólo es posible especular qué ocurrió. ¿Qué hizo que González Guerrero desapareciera de la parroquia de San Matías Apóstol?

Se sabe, además, que su nombramiento para la parroquia María Madre de la Iglesia en Aragón, alcaldía Gustavo A. Madero no fue inmediato. De hecho, transcurrieron otros cuatro meses desde que “desaparece” de la cronología de San Matías Apóstol en Facebook hasta que vuelve a aparecer en la cronología de María Madre de la Iglesia en esa misma red social, a principios de 2023.

 
Sergio González ya en 2023 y en la parroquia de María Madre de la Iglesia. 

 

¿Espiritualidad de la reparación?

Un último factor que la Arquidiócesis Primada de México deberá aclarar, si es que en algún momento en realidad quiere hacer suya la “espiritualidad de la reparación” del papa Francisco es esclarecer por qué lo enviaron a María Madre de la Iglesia.

Y es que, a casi cuatro kilómetros al oriente de la parroquia de María Madre de la Iglesia, están tres establecimientos de los josefinos de Murialdo. El primero y más importante es la parroquia de San Jorge Mártir (ver también aquí), ubicada en la avenida 606 no. 231, en la alcaldía Gustavo A. Madero.

Un poco más delante de esa parroquia, aunque comparte la misma dirección fiscal, está la Fundación Leonardo Murialdo, IAP. Las siglas que aparecen después del nombre del fundador de la orden de los josefinos quieren decir institución de asistencia privada, es decir, es una organización reconocida por la llamada Junta de Asistencia Privada de México, que ofrece distintos tipos de actividades de formación o de capacitación para el trabajo.

Un poco más delante de esos dos establecimientos, en un andador llamado Narciso Bassols, está el Centro Educativo Leonardo Murialdo. Es una institución que ofrece actividades extraescolares a las familias que residen justo en el límite entre la Ciudad y el Estado de México, como se puede ver en el mapa que aparece inmediatamente después de este párrafo.

 
Mapa de Aragón, en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México. Foto: GoogleMaps

En esa zona de la Ciudad de México, aunque muchas de las necesidades básicas están satisfechas y no puede ser considerada con una de las zonas más pobres de la capital, hay carencias que ese tipo de organizaciones vinculadas a iglesias (muy cerca de esa zona hay un templo mormón también) ofrecen al público en general como parte de sus actividades sociales.

Dados los vínculos previos de Sergio González Guerrero es inevitable preguntarse por qué, de todas las parroquias que podrían haberse usado como destino para él, cuando se le transfirió a María Madre de la Iglesia a principios de 2023, se escogió una que está a poco más de 3 kilómetros de tres establecimientos vinculados a los josefinos, como se puede ver en el mapa que aparece un poco antes de este párrafo. ¿Fue sólo una coincidencia?

Sorprende que la reacción de Carlos Aguiar Retes siga un patrón que contradice la imagen que él ha cultivado como un hombre educado, reflexivo, alejado de la vulgaridad que caracteriza a su colega de Guadalajara, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez o de las necedades que describen el comportamiento de su predecesor en la Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, quien solía descalificar a quienes le cuestionaban acerca de los abusos de su promotor, Marcial Maciel Degollado.

Si Aguiar Retes no rompe con la inercia del comportamiento del clero católico en México, ¿quién lo hará? Aguiar suele presentarse como amigo cercano al papa Francisco, de cuando Jorge Mario Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires y Aguiar ocupaba cargos clave en el Consejo Episcopal Latinoamericano o CELAM, la instancia que aglutina a todas las conferencias nacionales de obispos de América Latina y el Caribe.

Tristemente, si algo demuestra el comunicado dado a conocer este viernes es que incluso él está lejos de entender qué tanto daño hace la jerarquía católica a la institución que ellos dicen defender con su vida, al apostarle en materia de abusos sexuales a la amnesia, al olvido o a la muerte de las víctimas, muy distinto de la idea de la “espiritualidad de la reparación” que ha postulado el papa Francisco como remedio a este problema.

En todo caso, si la investigación que el texto dado a conocer por la Arquidiócesis Primada de México es seria, se han apuntado en este texto algunas de las preguntas que tendría que responder.