Connect with us

Latinoamérica

Indígenas de Colombia piden liberar sus tierras

Indígenas piden al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que sus tierras dejen de ser espacio de la guerra entre las FARC y ejército

Published

on

Indígenas esperan al presidente de Colombia Foto: Constanza Vieira /IPS

Por Constanza Vieira

PIENDAMÓ, Colombia (IPS).- Finalmente, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llegó el miércoles 15 a escuchar a miles de indígenas que permanecían concentrados desde cinco días antes en el territorio de diálogo de La María, en el municipio Piendamó, suroccidental departamento del Cauca.

Este periodista supo que Santos decidió venir contrariando la posición unánime de su gabinete. «Me nació estar aquí hoy», «por convicción», dijo el mandatario de centroderecha.

Su ministro del Interior, Federico Renjifo, condujo por el gobierno el tira y afloje de un mes de negociaciones y al anochecer del martes 14, cuando se hizo oficial la llegada del presidente, manifestó: «Me siento feliz de estar aquí… Estos son pueblos que quieren vivir en paz».

Los indígenas del norte del Cauca reclaman que los actores armados del conflicto iniciado en 1964, la guerrilla izquierdista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el ejército y la policía, dejen de guerrear en sus territorios.

Según sus cuentas, más de 2.500 civiles fueron afectados por ese enfrentamiento en el último año y medio en esta zona, y un centenar de ellos murieron. La María es un resguardo (predio de propiedad colectiva indígena) del pueblo misak o guambiano, que limita al sur con el territorio de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca (ACIN), habitado por una mayoría nasa.

Para cuidar al mandatario se instalaron cuatro controles de seguridad para ingresar a este lugar, designado por los indígenas en 1999 como de «convivencia, diálogo y negociación».

Los tres primeros eran manejados por la Guardia Indígena, un cuerpo de vigilancia tradicional cuyos miembros, hombres y mujeres, llevan al cuello pañoletas rojas y verdes y van armados solo de bastones de mando.

En el último control la situación cambiaba y era la policía la que pasaba a revisar a quienes ingresaban al encuentro con apoyo de la Guardia Indígena. La Guardia Indígena esculcaba todo. Miraba dentro de cada recipiente. Extraía cada objeto de morrales y carteras, volteaba bolsillos hacia afuera.

«Ellos no conocen las normas para requisar», dijo en tono comprensivo a una policía que observaba la escena en el primer control, en un camino de tierra que sube una colina desde la Carretera Panamericana hasta la alta enramada de unos 120 por 40 metros, con tejas de zinc y parales de guadua (una especie de caña andina), donde se reúnen asambleas indígenas gigantescas.

La uniformada comentó que, antes del mediodía, la Guardia Indígena encontró una granada en el bolso de un hombre. El sujeto intentó huir, pero lo capturaron. El incidente se mantuvo en sordina para no frustrar la esperada visita de Santos.

Los indígenas calculaban que recibieron a Santos 18.000 personas. Un observador, que relató a IPS los entresijos de la compleja negociación previa, calculó que en La María había 8.000 indígenas. Y un funcionario de seguridad de la Presidencia los redujo a 7.000.

«Los veo muy bien organizados», agregó este último, «realmente tienen control del perímetro». La incidencia de filigrana que logró el paso simple, pero significativo, de que el presidente llegara a La María fue adelantada, principalmente, por el sacerdote Francisco De Roux, provincial de la Compañía de Jesús en Colombia.

La evidente presión diplomática se tradujo en la presencia de Bruno Moro, coordinador residente de la Organización de las Naciones Unidas en Colombia, y de Todd Howland, director de la oficina local de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

«Estamos aquí para facilitar que este diálogo continúe y dé resultados que mejoren la vida del pueblo indígena», expresó Howland.

«Es bastante importante esta movilización… Ellos conocen sus derechos, están expresándose de manera pacífica para generar un cambio, y también hay una respuesta del Estado para escucharlos», dijo.

«Está claro que 80 por ciento de la población, que vive en los centros urbanos, está disfrutando la paz», aseveró, y por ello «muchos en Colombia no entienden que el conflicto armado está afectando a la población rural».

«Y los indígenas están diciendo: ya basta de este conflicto. Tienen que tomarnos en cuenta a nosotros, en razón de lo que está pasando en nuestro territorio», indicó el diplomático.

Se supo que, durante la discusión previa de la agenda, quedó claro que a Santos le interesaba debatir los temas humanitarios y la propuesta de paz del movimiento indígena.

 Coincidía en ello con los principales líderes del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y una de sus filiales regionales, la ACIN.

 Los indígenas también fueron advertidos de que el presidente no tomaría decisiones ante la asamblea, sino que iba a escuchar su propuesta, como en efecto ocurrió. Santos prefería que otros temas, promovidos sobre todo por los gobernadores de los cabildos, como salud y educación propias, o la necesidad de ampliar los resguardos, fueran tratados en mesas sectoriales y no en la plenaria de La María.

Durante esa discusión previa, el lunes 13, hubo amagos del tipo «todo o nada» por parte de un sector de los aborígenes. Finalmente, se impuso la corriente que presionaba por hablar de «todo», es decir, la agenda humanitaria y la llamada agenda estructural.

Así, a lo largo de dos horas y cinco minutos, los indígenas expusieron los grandes asuntos que les inquietan: desde los combates en sus territorios hasta la reglamentación de su autonomía, fijada en la Constitución de 1991 pero postergada desde entonces, pasando por el imperativo de preservar sus culturas a través de la educación y la atención de salud.

Casi todos estos temas fueron expuestos en pocos minutos por distintos dirigentes que tomaron la palabra con disciplina y puntualidad. Sin embargo, imperaron los enunciados generales y no los detalles. Cuando el presidente intervino y no anunció decisiones concretas, sobrevinieron unos 10 minutos finales que aparentemente se salieron del protocolo pactado, pues así lo reclamó el propio Santos.

Los portavoces indígenas condicionaron la subsiguiente negociación a través de «mesas integrales» con el Poder Ejecutivo a que «no haya más agresiones de las Fuerzas Militares en los territorios indígenas; que no tengamos más víctimas».

Santos rechazó el señalamiento, aunque antes había pedido «perdón» genéricamente por las víctimas de «ovejas negras» dentro de las instituciones. A través de Jesús Chávez, consejero mayor del CRIC, los aborígenes trataron de que Santos concretara.

El primer punto planteado es la abolición del reconocimiento jurídico a una asociación indígena paralela, creada en 2009 a partir de un grupo evangélico por el entonces presidente Álvaro Uribe y financiada por el ejército, según una fuente cuyo nombre se reserva.

«Queremos que sea ya», dijo Chávez entre aplausos y vítores. El segundo punto pide instruir «en este mismo momento» la anulación de títulos mineros en territorios indígenas, concedidos inconsultamente durante el gobierno del derechista Uribe (2002-2010).

Y el tercero plantea «que avancemos decididamente a parar la guerra en el Cauca, que nos está matando. No queremos más disparos en los territorios indígenas», clamó Chávez.

El dirigente pidió a Santos que ordene a sus fuerzas que se retiren del cerro sagrado Berlín, de donde en julio los indígenas desalojaron, a empujones y por unas horas, una base militar.

Chávez subrayó: «Que quede claro, señor presidente. No estamos pidiendo que la fuerza pública se retire de Toribío, sino del cerro sagrado de Berlín… Que lo hagan como muestra de voluntad de construcción de paz».

«¿Será posible, señor presidente, esas tres cositas?», inquirió, entre risas y aplausos. Santos respondió que no toma decisiones sin asegurarse su sustento legal, y que prefiere discutir esos temas en reuniones bilaterales. Fue el único momento en que resultó abucheado por los comuneros.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La red en lucha

Gobierno de México exige de nuevo visa a ecuatorianos para evitar «oleada migratoria»

Published

on

By

Sara España/Micaela Valera
El País

Solo uno de cada tres ecuatorianos que vuela hasta México aduciendo que viaja por turismo vuelve a su casa. Esa estadística equivale en cifras absolutas a 54.000 personas que salieron de Ecuador en ocho meses y se quedaron o intentaron quedarse como migrante ilegal en otro lugar. En Estados Unidos, principalmente. Ante la nueva oleada detectada por México desde que eliminara la exigencia de visado a los ecuatorianos, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha dado marcha atrás y reinstaurado el requisito migratorio.

A partir del 4 de septiembre y hasta marzo de 2022, de momento, quienes elijan a México como destino deberán pedir autorización previa a las autoridades migratorias. La Cancillería ecuatoriana reaccionó al anuncio de México con un comunicado de cuatro párrafos en donde toma “conocimiento” de la decisión que achaca “al alto número de connacionales que son víctimas de mafias que utilizan este mecanismo con la intención de trasladarlos irregularmente hacia Estados Unidos”.

La decisión precedió en días a la llegada del presidente de la nación andina, Guillermo Lasso, para unirse a la conmemoración de los 200 años de la Independencia de México por la Firma de los Tratados de Córdoba. Pese al revuelo que levantó el anunció de México, la agenda de Lasso a partir de este martes estará centrada en consolidar el acercamiento de Ecuador a la Alianza del Pacífico. Ninguno de los dos países ha confirmado si el asunto de las visas estará en la conversación entre Lasso y López Obrador.

Lasso, quien aterrizó el lunes en Ciudad de México y se quedará hasta el próximo jueves, ha destacado que las conversaciones con López Obrador se centrarán en apertura económica y comercial, cooperación, y planes de vacunación. El canciller Marcelo Ebrard ha recibido al mandatario en su primera visita oficial a México como jefe de Estado y ha dado una afectuosa bienvenida pública tanto al presidente como a su esposa. La Secretaría de Exteriores mexicana ha detallado que después de la cita entre ambos presidentes para conversar “sobre diversos temas de la agenda bilateral y regional”, Lasso volverá a la capital mexicana para proseguir con asuntos de su agenda de trabajo privada.

Fuente original: El País

Continue Reading

La red en lucha

Violencia del Estado persiste en Colombia tras los acuerdos de La Habana en 2016

Published

on

By

 

Por Ignacio García

Tras los acuerdos de La Habana en 2016 firmados por el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Estado colombiano sigue ejerciendo violencia contra los ciudadanos.

De acuerdo con el Tercer Informe sobre los asesinatos sistemáticos en Colombia durante 2021, elaborado por el Observatorio de Derechos Humanos del Colectivo por la Paz en Colombia desde México (Colpaz), después de cinco años de haberse firmado los acuerdos por las autoridades colombianas, mil 201 líderes han sido asesinados y el Estado ha sido incapaz de detener la violencia.

El estudio revela que el gobierno de Iván Duque ha minimizado los efectos de la violencia en ese país atribuyendo los homicidios sistemáticos a una disputa de territorio para la ilegalidad.

En las zonas del país donde asesinan a defensores de derechos humanos existen organizaciones criminales vinculadas con el narcotráfico, pero el gobierno nacional ha desestimado las nuevas formas del paramilitarismo, aunado a que se siguen desarticulando las organizaciones comunitarias en defensa de los territorios y en los distintos territorios del país.

Al respecto, Lady Johanne Rondón Arévalo, activista e integrante del Colectivo por la Paz en Colombia desde México, y Juan Sebastián Granada-Cardona, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señalaron en entrevista con Los Ángeles Press que la fiscalía de Justicia ha elogiado la actuación del gobierno, pese a que tendría que ser una institución independiente.

Las condiciones de violencia en Colombia han continuado con una profunda inequidad social, altos índices de corrupción e impunidad, aunado a que el gobierno nacional ha priorizado el uso de la fuerza antes del diálogo y consenso correspondiente a un Estado de Derecho, señalan los académicos.

Asimismo, se ha mantenido la violencia institucional, estructural y la ejercida a través de los cuerpos públicos de seguridad que dan cuenta de la prolongación de las formas criminales que se instalaron en el poder desde hace más de 40 años y que se han sofisticado a través de nuevas formas de operación por medio de recursos del crimen organizado.

El informe refiere los distintos casos de asesinatos sistemáticos de líderes sociales y excombatientes de las FARC, feminicidios, violencia estatal cometida durante el primer semestre de este año.

También 69 líderes sociales fueron asesinados en la primera mitad de este año, 106 ex combatientes de las FARC, así como 45 masacres cometidas por el Estado colombiano, por lo que advirtieron que de continuar esta tendencia constante contra la ciudadanía el tejido social colombiano seguirá siendo afectado.

Además, la violencia del Estado pudo evidenciarse cuando la Fuerza pública se utiliza contra la ciudadanía violentando los derechos humanos y criminalizando la protesta social como forma de deslegitimación de las exigencias ciudadanas como sucedió en abril pasado con las protestas contra el gobierno de Duque.

Continue Reading

Latinoamérica

Presidente de Haití, Jovenel Moises, asesinado en golpe de Estado

Published

on

SANTO DOMINGO.- El presidente de Haití, Jovenel Moises, fue asesinado esta madrugada por un comando armado que penetró a su residencia en medio de un intenso tiroteo. Era su cuarto año de presidencia, y en febrero había alertado de que había un golpe de Estado en marcha y que utilizaba la calle para desestabilizar. Incluso, el 12 de febrero de 2021, señaló a un grupo de familias vinculadas al sector eléctrico de querer asesinarlo.

En la acción fue herida de gravedad su esposa Martine Moise, cuyo estado de salud aún era confuso.

Los primeros informes de seguridad indican que en el comando que atacó a Moïses había mercenarios suramericanos. El primer ministro de Haití, Claude Joseph, emitió un comunicado en el que confirma que a eso de las 1:00 de la madrugada Moises fue mortalmente herido. Así lo confirmó el diario local El Día.

Moises, de 53 años, ganó las elecciones presidenciales de su país en primera vuelta el 27 de noviembre de 2016 y asumió el 7 de febrero de 2017, proceso que apenas contó con la participación del 21 por ciento de los electores.

Desde el año pasado enfrentaba protestas violentas promovida por grupos opositores, quienes exigían su salida del poder alegando que su periodo concluía el 7 de febrero pasado en el entendido de que el mismo se contabilizaba desde el 7 de febrero del 2016 pese a que él tomó posición en 2017.

Otra de las situaciones que enfrentaba Moises fue el auge de grupos criminales que han tomado el control de gran cantidad del territorio haitiano y que desafiaban la autoridad gubernamental.

Comunicado emitido por Claude Joseph dando razón del atentado contra el presidente Jovenel Moises, quien falleciera poco después.

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: