Connect with us

Con voz propia

Imaginando que otra educación es posible

Imaginar que otra educación es posible en un mundo controlado por el cálculo, es una tarea dificil pero forja nuevos caminos humanistas

Avatar

Published

on

Imaginando otro mundo Foto: National Library of Jamaica

Rodolfo Rezola Amelivia*

Ya sea por grupos o individualmente, la vida humana siempre conlleva un diálogo continuo entre lo que podría ser y lo que es, entre lo posible y lo real. Una mezcla sutil de creencia, conocimiento e imaginación conforma ante nuestros ojos la imagen siempre cambiante de lo posible. A esta imagen ajustamos nuestros deseos y nuestros temores. A ese «posible» adecuamos nuestro comportamiento y nuestros actos. En cierto sentido, muchas de las actividades humanas, las artes, las ciencias, las técnicas o la política, no son sino formas específicas, cada una con su propias reglas, de practicar el juego de lo posible.
François Jacob: El juego de lo posible

¿Qué significa que otra educación es posible? Las personas, al parecer, somos animales de metáforas, y ésta sería nuestra diferencia, la de los animales humanos. Éstas, las metáforas, son las formas, los juegos de lenguaje, las redes de relaciones que establecemos y con las que hacemos habitable, como mundo, un entorno que de suyo carece de significado e ignora que somos organismos que habitamos en él. La realidad calla, no nos dice cómo debemos vivir: a quién tenemos que elogiar o de quién es conveniente disentir; qué es bueno para comer y cómo vestirnos; a qué dedicar nuestro tiempo libre y nuestros esfuerzos; qué es lo que debería inquietarnos y qué no; cómo educar a nuestros hijos y cómo reeducarnos con ellos; de quién tenemos que enamorarnos o cómo cuidar mejor nuestras fragilidades, los deseos por conquistar, los miedos por afrontar y los rencores por superar. Nacemos sin saber cómo vivir y en eso nos ocupamos el resto del tiempo, en aprender formas, usos y estilos de vida, en imaginar una fantasía de identidad personal con los usos públicos del lenguaje.

Si las formas o los significados son los usos, es decir, las técnicas o relaciones simbólicas con las que habitamos un entorno; entonces, si podemos llegar a concebir otras redes de relaciones que están aún por que las hagamos venir, especialmente las que urdimos en asociación con otras personas, también podemos creer que somos capaces de crear otros mundos, otras maneras alternativas de vivir. Que otra educación sea posible significa que podemos vivir de otra manera.

Cuando interpretamos la vida como un arte o creación personal, como una novela que vamos inventando a la primera, como el boceto de un cuadro que sólo dejaremos de retocar en el momento de nuestra muerte; estamos reconociendo que la educación, la comunicación en el proceso mismo de vivir juntos, también es un arte: el arte de la convivencia, el arte de la política. La educación, así concebida, es acción política: la configuración o imaginación narrativa compartida de nuestras maneras de convivir en los espacios públicos de asociación humana.

Taller con niños The Dream Rocket

Uno de esos estilos de vida es el sueño incierto, frágil y siempre por reinventar de las sociedades democráticas, que son formas de vida -como quería Dewey-, estilos de juego entre personas, ejercitando el arte de la política y de la educación con un saber cómo hacernos personas, creciendo en el empoderamiento filosófico -crítico, creativo y cuidadoso- que cuestiona las reglas de juego vigentes con otras metáforas para transformar las instituciones y relaciones de poder entre individuos a favor de la igualdad de oportunidades vitales de cuantas más personas mejor.

La educación puede ser entonces las técnicas de comunicación en cuyo proceso, como una experiencia de vida, acontece una forma de practicar el juego de lo posible, es decir, el juego mismo de la vida humana que cuenta con la conciencia (y sospecho que también con el resto de redes neuronales) como humana medida del tiempo cuando construye el antes y el después en ese diálogo abierto entre lo que nos es dado, como realidad o naturaleza creada (natura naturata), y lo que puede llegar a ser porque está aún por hacer, como realidad o naturaleza cultural (natura naturans humana). Si nuestras metáforas de vida son técnicas para establecer relaciones en el entorno, los educadores somos todas aquellas personas que cuidamos los usos posibles de lenguaje entre personas para cultivar un estilo u otro de convivencia, unas maneras u otras de comunicar estilos de vida en común. Para aprender las habilidades del juego de lo posible usamos unas técnicas de comunicación u otras.

En cualquier caso, si las técnicas, como querían Ortega y Marías, nos sirven para hacer posible lo imposible, es decir, para transformar el entorno con nuestra humana medida, entonces las técnicas de comunicación -el arte de educar personas entre personas- también nos servirán para dar un sentido u otro al juego mismo de lo posible. ¿Qué usos lingüísticos juegan más y mejor a favor del estilo de vida soñado en la convivencia democrática, los usos epistemológicos o los usos narrativos dialogados en comunidades de investigadores-narradores (CIN)?

Las técnicas de comunicación epistemológicas imaginan que educar es que las generaciones de los anteriores transporten los intereses, proyectos y valores que ya tienen y que sienten como suyos, como lo que les hace ser lo que son y les da su identidad, a las nuevas generaciones. Para los epistemólogos, educar es, ante todo, fabricar seres humanos con la dialéctica de enseñar y aprender, mostrando a los demás por dónde, cómo y para qué deben caminar, transportando información de unas mentes a otras, y usando el lenguaje que dice la verdad de los sueños ya soñados que los posteriores a nosotros tienen que aprender, o sea, repetir, copiar e imitar. Los anteriores o educadores son los que tienen la adecuada medida del saber y quienes enseñan demostrando cómo se debe vivir, sentir y pensar, a los aprendices que ignoran que las respuestas a las incógnitas de la vida ya están resueltas y que basta con que nosotros se las pongamos a mano para que deseen reconocerlas y asumirlas, y si no lo hacen será peor para ellos porque se estarán situando fuera del juego de las metáforas y los lenguajes ya dados, en un territorio extraño y excluido del nosotros que ya está instituido como tal. Lo que hay que hacer posible es ese milagro del ladrillo epistemológico viajando desde unas mentes a otras; de lo que se trata, pues, es de programar a los nuevos ciudadanos para que mantengan los conocimientos y valores, las emociones y sentimientos, los usos y costumbres establecidos.

Improvisando Foto: Anaid Worker

Educar es ante todo el arte de programar, de insertar a cada individuo en el lugar que le corresponde, de dar forma a las mentes de los posteriores para que reproduzcan lo que ya se sabe y se comporten como se espera de ellos y solamente de esta manera. Por eso, la metáfora de la Verdad es tan necesaria para la convivencia en este estilo de juego, porque es el parámetro, la medida o autoridad no humana, no provisional ni cuestionable, para discernir acerca de los asuntos humanos e inhumanos (si acaso esto segundo fuera posible). Digamos que es el instrumento por excelencia de dominio sobre los demás con la seguridad que da suponer que tenemos todas las respuestas a mano.

Ahora, a ese mundo que necesariamente es como debe ser, lo llamamos el mundo de los mercados, un mundo en el que nadie puede ni siquiera imaginar otras reglas de juego, porque las cosas son como son y no se puede hacer sino lo que se hace. Los sacerdotes que cuidan de la verdad mitológica, definitiva y despiadada, del pensamiento único y verdadero, predican los nuevos storytelling que nos recuerdan a cada momento que no nos queda otra que con-formarnos con el bloque compacto de la metafísica y globalizada economía de mercado (la niebla del olvido que diluye la voluntad y el deseo de nuevos sueños por soñar).

Y como quiera que esto es así, el fin de todos sus esfuerzos por darnos una educación como es debida reside en formarnos como productores-consumidores y prepararnos para ocupar el lugar que nos corresponde en el mercado laboral. El juego de lo posible se cierra sobre sí mismo y la imaginación se agota en el esfuerzo incesante por mantener el orden establecido con sus perversas relaciones de poder y de dominio de unas personas sobre otras. Las palabras de Galeano “La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado”, bastan para llenar de sentido el deseo urgente e imprescindible de ejercitar una vida reflexionada.

Imagino que una ley que quisiera regular un estilo educativo epistemológico al servicio de la metáfora metafísica de la verdad, belleza y bondad de los mercados y de su sujeto productor-consumidor, podría comenzar así:

“La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país; su nivel educativo determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global.”

Por su parte, las técnicas de comunicación narrativas imaginan la educación recíproca de las personas como una conversación abierta en la humanidad para cultivar el deseo continuo de crecimiento personal en comunidades de investigadores-narradores (CIN). En este estilo de juego para la convivencia, educar es, ante todo, formar parte de un proceso social de comunicación, de una expectativa incesantemente abierta a la interlocución mutua y recíproca entre iguales, entre ignorantes de respuestas absolutas y definitivas, entre personas que creemos que nos damos forma a nosotros mismos jugando a reconocemos en todas las otras personas como constructoras de sentido que nos entrenamos en las habilidades para transformar el ambiente con las redes sociales que inventamos.

Los educadores o anteriores son quienes ponen en una situación u otra, en unos estilos de juego para la convivencia o en otros, a los humanos que van naciendo e incorporándose a los juegos de lo posible, de manera que es en esa interacción constante en la que se reaprenden y se reescriben los usos para la convivencia. Las personas aprenden a sostenerse mutuamente a través de una vida reflexionada dedicada a investigar las incertidumbres de las medidas humanas del entorno. Lo que se hace es cooperar, hacer con los otros, cuidar, establecer vínculos significativos, y por lo tanto emocionales, para seguir dialogando acerca de para qué narraciones sobre las personas, la educación y la sociedad estamos viviendo y para cuáles deseamos hacerlo.

Educar es el arte de crearse en las interacciones humanas, de transformarse, un hacer posible lo que parece imposible: que cada individuo se dé la forma a sí mismo, se autocree, se convierta en novelista de sí mismo y cuestione quién cree que desea ser, es decir, cómo desea vivir en esa tupida red de expectativas mutuas en las que nos inventamos como personas entre personas. La metáfora del narrador es una creencia que sirve para crearnos a nosotras mismas, las personas, con una cierta medida condicionada por los vínculos con el entorno que deseamos o que nos acontecen, y que, a veces, también pueden ser el resultado de efectos colaterales insospechados. De lo que se trata es de cultivar la metáfora de la emancipación abriendo preguntas justamente donde más nos parezca que tenemos ya las respuestas a mano.

En este sentido, la narratividad no es un punto de llegada, una respuesta o solución definitiva al misterio de la vida entre personas, sino, más bien, un punto de partida para iniciar la aventura incierta, provisional y contingente de investigar en nuestros usos o juegos de lenguaje. Contarnos a nosotros mismos como una especie animal que crea mundos no nos garantiza que esos mundos que hacemos venir sean mejores que los anteriores o que otros posibles. No tenemos garantías de que jueguen a nuestro favor e incrementen nuestro empoderamiento para cuidarnos los unos a los otros en la misma medida en que reducen nuestro deseo de hacernos daño mutuamente. De entrada, qué sea lo mejor, lo que nos conviene y lo que juega a nuestro favor, ya es, de suyo, parte del enigma que es el juego de la vida en las sociedades humanas. Del hecho de que nuestra imaginación docente sepa cómo hacer para conformar estilos de juego alternativos para la convivencia, no se sigue necesariamente que éstos sean los deseables, los que nos convienen y valoramos como preferibles.

La calles es de nosotros Foto: National Libray of Jamaica

Para hacer venir lo mejor de y para nosotros, no basta con ser creativos, también es imprescindible saber hacer venir vínculos humanos que sean mejores que los que ya tenemos a mano. De la capacidad humana para generar mundos poco deseables, contamos con innumerables ejemplos, y creo que es fácil concebir otras formas peores de los que eran hasta ahora nuestros usos de convivencia. Por ejemplo, basta con echar un breve vistazo a lo que viene aconteciendo a nuestro alrededor en los últimos cinco años en los ámbitos económico, político y educativo.

Así que, con ser condición necesaria para saber hacer un mundo en el que merezca la pena vivir, de suyo, el juego de lo posible, el ejercicio de la libertad humana, aún siendo imprescindible, no es suficiente para las formas de vida que juegan a nuestro favor como personas entre personas. Creo que también es para eso para lo que puede servirnos concebir que otra educación es posible: para recordarnos y hacernos sentir que nuestro saber hacer cómo transformar el entorno puede jugar tanto a nuestro favor como en contra nuestra. La metáfora del sueño epistemólogico que se cultivó en la modernidad europea y norteamericana -con su razón transformadora y dominadora de la naturaleza gracias a la lógica omnipresente del capitalismo y de la economía de mercado al servicio de los beneficios privados de unos pocos-, me parece uno de esos monstruos goyescos que, muy a nuestro pesar, también es capaz de dar a luz la habilidad humana para inventar estilos de juego para la convivencia.

Una enfermedad crónica recorre el mundo de los animales humanos, es la patología del espíritu de los mercados. Presenta los mismos síntomas que los del pez en la red o la mosca en la botella, porque cuanto más se mueven estos animales (atrapados en los usos lingüísticos del mercado como aquellos prisioneros de la caverna platónica lo estaban en las opiniones preconcebidas y no cuestionadas de su entorno político) y procuran desenredarse o atravesar la barrera traslúcida del vidrio (con su tramposa promesa de horizonte abierto al vuelo libre), más se lesionan a sí mismos.

¿Cómo salir de la pesadilla simbólica en la que nos hemos metido con el juego de la economía de mercado? Quizás podamos usar el fármaco narrativo de la palabra, oral y escrita, que habita el territorio compartido en el diálogo. Quizás, la filosofía entendida no como amor a la verdad no humana, sino como amor al lenguaje humano, como “una toma de postura a favor de la palabra” -como quiere Savater- como una forma de interrogar nuestros mundos posibles, pueda partir del legado de los sofistas, aquellos primeros educadores profesionales cuya aportación al juego de lo posible la resume así Emilio Lledó en su impresicndible ensayo El epicureísmo:

“Una aportación de la sofística consistió precisamente en haber descubierto que el lenguaje, el reconocimeinto crítico de los conceptos heredados, no era sólo una especie de terapéutica teórica, sino que constituía el instrumento fundamental de nuestra libertad y, por consiguiente, la primera condición de nuestra organización como hombres. Ser humano es saber que las palabras no tienen sentido sino en el contraste y en la plena publicidad y liberación que permite el encuentro con los otros: el diálogo”.

En su canción “Resumen de Noticias”, Silvio Rodríguez nos dice “Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado”. Pero, ¿eso es así? ¿No será que del juego de lo posible ignoramos lo más importante, lo que aún está por hacer, y que es ahí donde reside la magia del viaje incierto, abierto y apasionante de la vida entre personas? Me pregunto qué pasaría si un día las personas tuviéramos un sueño, el sueño de un mundo en el que nadie fuera el poseedor de la verdad y en el que cada una de nosotras tuviéramos el derecho de ser escuchadas. ¿Puedes imaginarlo?

Quiero creer que podemos soñar nuevos imaginarios para saber contarnos con otras experiencias de vida en común, como lo es Imagine, la música en la que siempre nos aguardará John Lennon. Quiero creer que algún día la política educativa de la sociedad cosmopolita que imagino, estará coordinada, animada e inspirada, no por ejecutivos y economistas de mercado, sino por un saber hacer de humanistas que deseen cuidar la fragilidad del pathos en el que reinventamos, constantemente, los juegos de lenguaje de personas entre personas en comunidades de investigadores-narradores. Quiero creer para crear otras maneras de vivir, porque en las actuales me cuesta respirar.

*El autor es escritor español radicado en Valencia.

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Con voz propia

Funcionario mexicano ocupa oficinas para hacer “Fiesta COVID”

Avatar

Published

on

En un video compartido por esta redacción, se aprecia cómo el secretario de Cultura de Hidalgo (Méx), José Olaf Hernández Sánchez, usa las oficinas gubernamentales para realizar convivios e incluso causar destrozos junto con sus acompañantes, mismos que posteriormente fueron pagados con dinero del erario

Por Emmanuel Ameth

Mobiliario de las oficinas de José Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura en Hidalgo (Méx), resultó dañado luego de que al funcionario en compañía de sus subalternos, ocupara el espacio público para realizar un “convivio” durante la pandemia causada por COVID el pasado 30 de octubre (2020), cuando Hidalgo estaba en riesgo de regresar al semáforo epidemiológico rojo.

Cabe señalar que en la actual administración del gobernador Omar Fayad Meneses al menos una funcionaria que se desempeñaba como subsecretaria de Salud perdió su empleo luego de que difundiera un video donde usaba las instalaciones oficiales para celebrar su cumpleaños, obligando a otros burócratas a participar.

En el video se aprecia a 6 individuos acompañando a Olaf Hernández, quien a sus espaldas tiene enmarcado el retrato de Omar Fayad Meneses como en toda dependencia gubernamental.

Entre los asistentes se encontraban A. G. M., asistente del secretario que también es encargada de organizar eventos; R. O. L., encargada de prensa así como D. R., auxiliar también en el área de prensa.

Aparecen también el secretario Olaf Hernández, Goretti y O. E. C., identificado como su particular. Todos ellos estaban en las oficinas de la cultura ubicadas en El Ferrocarril (Pachuca).

Como saldo del convivio, al menos una mesa resultó rota, misma que posteriormente fue arreglada con presupuesto del erario.

Otros señalamientos

En 2018 este medio documentó desvíos con motivo de la supuesta compra de 300 Instrumentos musicales así como la financiación de 450 Actividades culturales, para lo que la Secretaría de Cultura del Gobierno de Hidalgo presupuestó un total de 77 millones 962 mil 500 pesos según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Obra Pública (PAAASOP); sin embargo en el Centro Cultural de las Artes de Hidalgo, los trabajadores allí presentes negaron tales adquisiciones pese a estar presupuestadas según la Función Pública.

Un año después, este medio documentó el asunto de la “Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo: timo, fracasos y corruptelas de Olaf Hernández”, dado que lo que se vendió a los actores como uno de los proyectos de mayor envergadura para la entidad, terminó en engaños, penar, desvíos y abandono por parte del funcionario.

Días después, alrededor de 200 artistas hidalguenses pidieron mediante una carta al gobernador Omar Fayad Meneses la renuncia del secretario Olaf Hernández Sánchez “ante los múltiples señalamientos de funcionamiento irregular por parte del organismo que dirige y pone en riesgo el desarrollo de la política cultural del Estado”.

Continue Reading

Arteleaks

El Estado español encarcela al rapero Pablo Hasél por críticas al sistema

Alberto Farfán

Published

on

Por Alberto Farfán

El español Pablo Rivadulla Duró (1988), conocido en el ambiente musical como Pablo Hasél, es un rapero de izquierda que se asume antifascista y ha adoptado el compromiso con sus composiciones en video y mensajes a través de la red social Twitter en denunciar y poner en tela de juicio a los poderes monárquicos, políticos, jurídicos y policiacos de su país.

Y debido a 64 tuits (de 2014 a 2016) y una canción (publicada en YouTube), en donde pone de manifiesto su rechazo a los excesos del poder, ha sido sentenciado a prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, por lo que deberá someterse a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de casi 30,000 euros de multa (es decir, más de 700 mil pesos mexicanos).

Por ello, más de 200 personalidades del cine, la televisión, el teatro y la música, entre ellos Joan Manuel Serrat, Javier Bardem y Pedro Almodóvar, emitieron un manifiesto en favor de Hasél, rechazando de manera tajante su reclusión en prisión y planteando la solicitud de eliminar del Código Penal ese tipo de delitos, “que no hacen sino cercenar el derecho, no sólo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”, tal y como sucede en países como Turquía o Marruecos

Pero van más allá los firmantes al argumentar lo evidente bajo un Estado autoritario:  “el encarcelamiento de Pablo Hasél hace que la espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de todos los personajes públicos que osemos criticar públicamente la actuación de alguna de las instituciones del Estado se haga aún más evidente. Es necesario que se difunda esta situación a nivel internacional, para poner de relieve en qué situación nos encontramos. Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”.

Más aún, la organización Amnistía Internacional se ha pronunciado en el sentido de que el encarcelamiento de Hasél por sus expresiones artísticas es una injusticia, y hace un enérgico llamado al Estado español para que realice una reforma al Código Penal con respecto a ciertos artículos que vulneran el derecho a la libertad de expresión.

“Nadie debería ser procesado penalmente sólo por expresarse en redes sociales o por cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. No se pueden penalizar expresiones que no incitan de manera clara y directa a la violencia. Si no se modifican estos artículos se seguirá silenciando la libertad de expresión y coartando las manifestaciones artísticas”, subraya Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Incluso en favor del cantante y también poeta se expresó asimismo la diputada del Parlamento Europeo para Dublín, Clare Daly: “Mañana, el rapero catalán Pablo Hasél irá a la cárcel por sus letras. ¿Dónde está el llamado a sancionar a España?” Todo lo cual en el marco de la discusión por amonestar a Rusia debido al arresto de un disidente de ese país, en donde Daly evidencia la hipocresía de los congresistas de ser rígidos contra Rusia pero blandos con países como España o Estados Unidos al violar los derechos humanos de sus ciudadanos.

En definitiva, Pablo Hasél no es más que una víctima del autoritarismo de Estado que rige en España, en donde los excesos del poder son públicos y evidentes, basta revisar algunos medios de comunicación para corroborarlo. Él no miente, sólo dice la verdad de manera visceral.

Y este martes, 16 de febrero, ha sido consumada la ignominia. Ha sido aprehendido por los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) en la Universidad de Lleida, en donde se resguardó acompañado de un centenar de simpatizantes, quienes fueron dispersados con gases.

 

Continue Reading

Con voz propia

En Materia de Justicia, en México, estamos en la Edad Media

Ramses Ancira

Published

on

Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

A pesar de todas las dificultades, el gobierno de López Obrador está haciendo lo que puede y donde puede para conseguir vacunas para atender el problema del COVID, pero hay otro gran tema en el que no se ha avanzado un ápice en la administración de Olga Sánchez Cordero, éste es el de la corrupción en los reclusorios federales y locales de todo el país, algunos de los cuales, tal y como sucede en Estados Unidos han sido concesionados a particulares.

Y mencionamos a la carismática, aunque despistada Secretaria de Gobernación, porque como ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ella sabe que como responsable de la seguridad interna, de lo que pase en los centros de detención del país, ella es la última responsable. En el libro Reportero Encubierto, que me valió el premio Bellas Artes de Literatura testimonial, escribía en 2016, que las cárceles en México se parecen a las encomiendas que se daban en La Nueva España a los conquistadores. Estos hacían una especie de redadas, se apoderaban de los indios y los obligaban a trabajar para ellos, muchas veces de por vida, sobre todo si los llevaban a las minas, donde vivían muy poco tiempo, por eso iniciaron con la trata de esclavos africanos.

Sólo por poner un ejemplo de lo que ocurre en todo el país, vamos a citar el Centro Federal de Reclusión Social de Buena Vista, Tomatlán, en Michoacán. Aunque lo dirige un militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, los dueños de la prisión le cobran al gobierno más de 5 mil pesos al día por cada interno.

A este precio, el gobierno se ahorraría varios cientos de millones de pesos, si en lugar de tener a los presos en la cárcel los mantuviera retenidos en un hotel de cinco estrellas; pero ése no es el punto. El tema es que no es suficiente, además los reclusos tienen que pagar una renta de mil 500 pesos mensuales para poder adquirir en la tienda, galletas, café, agua potable, jabón o pasta de dientes. No es opcional, porque el director de la prisión les cierra las llaves para que no puedan tomar agua y obligarlos a comprarla embotellada.

Algunos de los detenidos ya han obtenido el beneficio de la libertad anticipada por buen comportamiento o por haber cumplido la mayor parte de su sentencia, sin embargo no la obtienen porque cada uno de ellos que salga en libertad, conforme a derecho, representa una pérdida económica de por lo menos 150 mil pesos mensuales para la empresa PRODEMEX, que tiene el negocio y para los custodios que extorsionan a los familiares, no solo con la renta mensual, sino con los materiales que tienen que comprarles para que puedan trabajar dentro de la prisión.

No todos los presos, por supuesto, son personas de bajo nivel adquisitivo. Hay otros casos muy mediáticos como George Khoury Layón, víctimas de Isabel Miranda, a quien además el mismo director del CEFEESO le intentó extorsionar con 500 mil pesos para “protección” y dejar de ser acosado y golpeado en prisión.

Este personaje es de especial mención porque la Organización de las Naciones Unidas recomendó al Estado Mexicano su liberación en el año 2017. La propia Secretaría de Gobernación, ya durante la administración de López Obrador le dio calidad de preso político en reconocimiento a su inocencia, el 1 de noviembre de 2019, con el oficio número UASJ/MJ/094/2019.

Sin embargo, Khoury Layón no ha obtenido el dinero necesario para que se cumpla la decisión que le otorga la libertad.

Según la versión de Khoury, la periodista Anabel Hernández, autora del libro Los señores del Narco, se entrevistó con él, le pidió disculpas por las calumnias, y le dijo que la jueza Hermelinda Silva Meléndez había recibido instrucciones del entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera para sentenciarlo por el homicidio de Hugo Alberto Wallace. Este crimen no fue probado, existen todas las evidencias de violación al debido proceso, entre las cuales figura: el hecho de que se hayan expedido dos actas de defunción para la misma persona; un peritaje que asegura que la víctima fue asfixiada, aunque nunca se encontró el cadáver, una gota de sangre misteriosamente encontrada meses después del supuesto crimen, cuando se sabe que por más que se lave con cloro o lejía una escena del crimen, los peritos disponen de químicos que pueden revelar presencia hemática, sobre todo cuando se trata de litros de sangre como debe ocurrir cuando un cuerpo es descuartizado.

A esto se agrega que la gota de sangre tenía el ADN, la huella genética, de Isabel Miranda Torres y Enrique Wallace Díaz, que no era padre biológico de la supuesta víctima, por lo tanto, no tenía ninguna razón para portar ese Ácido Desoxirribonucleico, que es la molécula que identifica entre sí todos los seres vivos, e incluso a algunos virus como el que provoca el COVID-19. Ésa es la razón de que casi todas las vacunas que se han producido hasta ahora para atacar la pandemia tengan como objetivo evitar la replicación de ese virus en particular.

Para colmo, el ADN de la gota de sangre encontrada era de mujer. Para dar una idea al lector de la enorme diferencia que hace el Acido Desoxirribonucleico, femenino o masculino, o de una y otra persona, es como si quisieran prevenir el coronavirus, aplicando vacunas contra la polio, la viruela o el tétanos.

Sin embargo, Khoury era propietario de negocios. Ha recabado 70 testimonios de otros tantos presos del CEFERESO de Michoacán, que atestiguan las extorsiones que ha sufrido para que lo dejen usar tenis que permitan la transpiración o para no ser golpeado por otros presos. Para los demás, culpables inventados o reales, pero que ya cumplieron su sentencia o los requisitos para obtener su libertad, las condiciones son mucho peores.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, literalmente sirve, como dice el refrán mexicano, “para lo que se le unta al queso”, es decir, para nada. Cuando se le concedió el beneficio de la libertad, a uno de los detenidos, cuyo nombre nos reservamos para evitarle represalias, sus familiares acudieron a esta. De ahí los enviaron a la Comisión del Estado de México, debido a que ahí se encuentra el juzgado, aquí declinaron y les dijeron que acudieran a la Comisión de Derechos Humanos de Michoacán, porque ahí estaba el prisionero y de ahí los enviaron de vuelta a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, porque se trata de un asunto federal. En la CNDH la titular también tiene el mismo valor que un florero porque la señora Rosario Piedra Ibarra no tiene idea de cómo trabajar.

Prueba de ello es que hace unas semanas convocó a un concurso que hubiera significado mucho si se hubiera tratado de exponer videos sobre las violaciones de derechos humanos que ocurren en México, pero en lugar de eso se pedía a los participantes que presentaran guiones que hablaran bien de la CNDH, y solo si era así les darían 20 mil pesos para producir los cortometrajes, pero además con la vigilancia de un censor de la propia Comisión.

Si la ciencia y el arte tienen un valor tan pobre en la 4T. Si las leyes que emitió el Estado para conceder la libertad a presos políticos y personas que ya cumplieron con los requisitos, no son respetadas por el poder judicial, y el gobierno hace caso omiso. ¿Cómo vamos a resolver los problemas de injusticia en México? ¿Cuándo va a haber 4ta transformación en materia de Derechos Humanos?

Continue Reading

Trending