Homofobia

Enrique Domínguez Gutiérrez

Parece mentira, pero, en pleno siglo XXI, aún existe resistencia a la aceptación de personas con preferencias distintas.

La homosexualidad procede del griego homo (“igual”) y del latín sexus (“sexo”). La noción puede hacer referencia a la interacción sexual entre hombres o entre mujeres, pero también a la atracción sentimental o sexual de este tipo sin que se concrete la interacción.

El término gay se utiliza para referirse a las personas homosexuales. En el caso de las mujeres, también puede hablarse de lesbianas. Por otra parte, cuando una persona siente atracción sexual por hombres y mujeres, se la puede calificar como bisexual.

La homosexualidad es una condición que suele generar discriminación. Hasta hace pocas décadas, era considerada como una “enfermedad” y que, por lo tanto, se consideraba que podía “curarse”. En la actualidad, se entiende que la homosexualidad es una elección o una condición natural.

La situación de los homosexuales, sin embargo, varía de acuerdo al país. Mientras que en ciertos países pueden contraer matrimonio y adoptar hijos, en otros son perseguidos por su condición sexual y hasta enviados a prisión o condenados a muerte.

A través de los años la religión ha interpelado la atracción por seres del mismo sexo como una abominación que puede generar la perdición eterna en los confines del infierno.

Aberrante resulta pensar que cuentos o historias escritas antes de nuestra era, aún perduran en el comportamiento y la conducción de cada persona como individuo. Teniendo como argumento válido lo escrito en el antiguo testamento.

Las repercusiones y estallidos sociales en algunos países han sido por el golpeteo continuo a las minorías. A pesar de los avances y cierta evolución ha surgido la tolerancia, en algunos casos es simplemente saber que existen, pero mantener cierta distancia, otra es la aceptación, ésta es una práctica aún poco frecuente en nuestro país, la aceptación no solo es la palmada en la espalda y decir; te entiendo, te comprendo…

Aceptar la homosexualidad en las personas es un paso más en la evolución. Los mandatos divinos que nos hablaban de algo “Anti-natural” están en desuso, si aplicamos la filosofía y determinamos la naturaleza; la simple existencia la concebiría.

El comportamiento y las reglas sociales son agregados y postulados establecidos por la sociedad para poder dictaminar un orden en ciertos casos, el juicio es parte de ello. ¿Qué nos haría pensar lo anti natural como algo que no encajaría en los cánones ideológicos?

Parte del entendimiento y la aceptación de los homosexuales es precisamente comprender el sufrimiento que mantienen por estar o sentirse aislados de una sociedad agresiva y pendenciera, “salir del clóset” no es otra cosa que aceptar la sexualidad muy a pesar del inminente castigo de una sociedad conservadora, fieles a la tradición de una religión que manipula y castiga.

Una persona que “sale del clóset” en muchos casos tiene la tendencia a divulgar y a destapar toda esa represión que lo mantuvo aislado. ¿Cuántas personas en el pasado sufrieron esta situación?, ¿cuántas de ellas no pudieron superar la adversidad y mantuvieron una vida infeliz?

Un rasgo distintivo de una sociedad madura plantea la idea de no sólo tolerar, sino de aceptar las preferencias de cada individuo.

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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