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Sede Holanda

Holanda hackeó a El Chapo

Holanda cooperó con el FBI para escuchar conversaciones telefónicas de El Chapo Guzmán

Dianeth Perez Arreola

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Por Dianeth Pérez Arreola

HOLANDA.- Fuentes del periódico holandés De Volkskrant confirmaron que la policía holandesa intervino el teléfono BlackBerry de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, durante año y medio en 2011 y 2012. El colombiano Cristian Rodríguez, experto en informática cooperó con el FBI cuando éste le tendió una trampa y trabajó encubierto para organizar las comunicaciones de El Chapo. Así tuvo acceso al servidor del BlackBerry y a las llaves de encriptación, lo que permitió que las autoridades escucharan 1500 llamadas telefónicas, incluidas 200 conversaciones de El Chapo desde sus escondites en las montañas de Sinaloa con sus cómplices, sicarios y oficiales mexicanos corruptos.

El FBI buscó un país donde pudiera instalar el servidor, que estuvo primero ubicado en Canadá, pero ese país tiene duras leyes que protegen el derecho a la privacidad. Dado que las autoridades de Estados Unidos y Holanda tienen una estrecha cooperación, y como el país europeo tiene reglas más relajadas para las órdenes de escuchas telefónicas, decidieron instalar el servidor en la provincia de Haarlem, explica hoy en sus páginas el diario holandés. Estados Unidos pidió después al Equipo de Alta Tecnología contra el Crimen de la policía holandesa que intervinieran las comunicaciones. Según De Volkskrant gracias a las escuchas telefónicas pudo el FBI darse una idea del estilo de vida de El Chapo; en ese tiempo realizó cientos de llamadas con sus cómplices y pudieron comparar su voz con intervenciones telefónicas previas y estar seguros de que se trataba de unos de los narcotraficantes más buscados.

Destaca el hecho de que Estados Unidos no informó a Holanda quién era el objetivo de las escuchas hasta que culminó la operación. La empresa donde estaba instalada el servidor se enteró que el equipo pertenecía al Cártel de Sinaloa, y siguiendo el consejo del FBI decidió mantenerlo abierto. El 14 de enero de 2013 dos agentes del FBI vinieron a Holanda a informar y agradecer al director del Equipo de Alta Tecnología contra el Crimen.

La cooperación entre las policías americana y holandesa es intensa. Desde 2010 el FBI tiene una conexión con las autoridades holandesas en cuestiones de ciberseguridad; Holanda es un país clave en aspectos de tecnología gracias a sus nodos de internet y centros de datos. El Chapo fue extraditado a Estados Unidos en 2017. Hace dos meses inició el proceso en su contra en Nueva York, donde enfrenta 17 cargos. Se estima que Cristian Rodríguez también sea llamado como testigo en el juicio contra el capo.

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Con voz propia

Un sacerdocio de riesgo, la trayectoria del padre Solalinde

El padre Solalinde narra las agresiones de grupos delictivos y políticos al recibir el premio Geuzenpenning 2019, por su labor de defensa de los derechos humanos a migrantes

Dianeth Perez Arreola

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Por Dianeth Pérez Arreola

José Alejandro Solalinde Guerra es el padre Solalinde. Un defensor de los derechos humanos de migrantes que atraviesan México con la esperanza de llegar a los Estados Unidos y tener un trabajo digno para mantener a su familia o porque van huyendo de la violencia de sus países de origen. La mayoría, centroamericanos montados en La Bestia, el tren de carga que cruza de Chiapas a Baja California Norte. El padre Solalinde ha sido el que les abre las puertas del albergue que dirige y ofrece la cena para que al día siguiente continúen su viaje.

El sacerdote católico mexicano viajó a Holanda, para recibir el reconocimiento “Geuzenpenning 2019” por esta labor en favor de los migrantes, y concedió una entrevista exclusiva para Los Ángeles Press

Sobre el caso Ayotzinapa, en el que 43 estudiantes fueron víctimas de desaparición forzada, el 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, el padre Solalinde dijo tener confianza en el nuevo gobierno para elegir a una persona idónea como investigador, y confía además en que pronto se dará con el paradero de las víctimas, que será este mismo año.

“La verdad va a servir para enjuiciar a Peña Nieto, porque finalmente él es el principal responsable. Él siempre supo lo que había pasado. No puede negar que sabía lo que pasó con los estudiantes. En este sistema presidencialista, el primero que sabe, es el presidente. Posiblemente, vaya a ser enjuiciado y condenado por crímenes de lesa humanidad por el caso Ayotzinapa”.

Sobre la impunidad del Ejército…

No. Tampoco se va a escapar el ejército. Los que fueron culpables de eso tendrán que pagar y tendremos el primer expresidente en la cárcel. La Haya lo va a juzgar. Este caso está aquí, y ya fue admitido por la institución. México es un desastre en derechos humanos. Más descompuesto de lo que te imaginas. Más corrupto de lo que se pueda ver. Lo que recibió el presidente Andrés Manuel López Obrador es una papa caliente. He acompañado a las madres que buscan desaparecidos; las acompaño y las seguiré acompañando. El dolor, la incertidumbre, de no saber dónde están sus hijos; ni siquiera poder descansar con unos restos, pero yo creo que es tan enorme la magnitud de los desaparecidos y de todas las personas que incineraron, que el gobierno no puede, no tiene capacidad para poder investigar todo. Sí va a poder hacerlo con casos emblemáticos como Ayotzinapa, y lo va a tratar de hacer para saber el paradero de los muchachos. Yo, al menos, creo saber qué pasó, y les ha ofendido mucho a los padres de los muchachos que yo diga esto, pero creo que a todos los mataron y además a todos los incineraron, no en el basurero de Cocula, sino en los hornos crematorios del ejército.

Los que están implicados, los responsables últimos son militares y de la Policía federal, y creo que el presidente ahora sí va a ordenar que se investigue a esos militares.

Sobre el papel del ejército en la Guardia Nacional…

La Guardia Nacional es necesaria, es indispensable. México está tan descompuesto que necesitamos una fuerza que no esté tan infiltrada. A todas las instituciones la infiltró el crimen organizado, pero quizá la Marina y el Ejército son los menos infiltrados; son los que pueden dar un poco más de confianza. Como punto de partida, como mal menor, no hay más que partir de aquí. Ya después iremos preparando policías éticas, capacitadas, bien equipadas.

En la visita que hizo a Europa en 2017, se dijo decepcionado del encuentro con Aldo dell’Ariccia comisionado de la Unión Europea para América Central, México y el Caribe por la pobre labor de la Unión Europea a favor de los derechos humanos. ¿Ha cambiado algo desde entonces?

Te voy a contar algo que he visto y que hoy comprobamos. A nivel oficial las cosas han empeorado más; es decir, la política de los gobiernos se ha cerrado todavía más. Han aumentado las barreras, los muros, las fronteras, como que hay oficialmente más prevención contra los migrantes. Pero abajo, el pueblo está trabajando; las iglesias están trabajando; las personas mayores están trabajando. Especialmente, las mujeres están haciendo un trabajo increíble, los voluntarios y voluntarias, porque ellos no pueden cambiar las leyes, pero en todos los países que yo he recorrido están enseñando el idioma local, están enseñando a los migrantes cómo adaptarse a Europa, están facilitando las condiciones para que puedan sobrevivir, para que trabajen, para que entiendan y, amén, se hagan responsables de Europa. Lo veo clarísimo, sobre todo en Italia. Yo puedo percibir dos movimientos: uno que es el oficial y otro el del pueblo, sobre todo de las mujeres, de las jubiladas, quienes están haciendo un puente con los venidos de África, de Asia y ahora de América. Los venezolanos no están yendo más a los Estados Unidos, están viniendo a Europa.

¿Cómo puede ser que mientras la sociedad civil se moviliza para ayudar a los migrantes, en la política los gobiernos ultraderechistas adquieren más poder?

Esto es muy interesante, porque por una parte los gobiernos se han cerrado porque tienen mucho miedo; los gobiernos son los responsables de Europa y ahora tienen mucho miedo de los extranjeros; sobre todo tienen pánico de los musulmanes. ¿Por qué? Porque muchos han demostrado intolerancia contra el cristianismo, no aceptan el cristianismo en sus lugares de origen y también porque son diferentes. Mucha gente participa de esa psicología masiva del miedo contra los migrantes y por eso están votando por gobiernos de derecha. Pero otros, a lo mejor son menos, son los que están apostando para hacer un puente, una transición con la migración de cualquier lado donde vengan, hacia Europa, y lo digo de esta manera, como si fuera un instinto de conservación. De hecho, si no fuera por estas mujeres, por estos voluntarios y voluntarias que están dando la vida por los migrantes entonces habría en el futuro una ruptura.

Estuve en Asís. Ahí me invitaron a participar con 400 personas, todas mayores. Son gente jubilada, bien preparadas, profesionistas. Les pregunté si creían que ya habían dado lo mejor de su vida: Levanten la mano quienes crean que ya dieron lo mejor de su vida, y la mayoría la levantaron. Levanten la mano los que crean que lo mejor está por venir, y como tres o cuatro personas la levantaron. Lo mejor está por venir, les dije, ¿ustedes creen que ya hicieron mucho por Europa y por Italia? ¿Creen que todo lo que pudieron haber hecho ya lo hicieron? No sabían qué decir, y al final dijeron que no. ¿Por qué no piensan en hacer algo maravilloso para ayudar a Europa? porque Europa es un legado, tienen cosas muy importantes qué cuidar, cada país, cada rincón, cada pueblo. ¿Cómo? Haciendo que los migrantes que llegan, si toman un migrante por familia, y no para que vivan en su casa, le pueden traducir Europa, le pueden hacer que ame Europa y que se vaya responsabilizando de las personas mayores. Pregunté que cuántas personas podrían hacer eso, y que yo volvería para comenzar. Se juntaron 16 mujeres, ningún hombre.

 

 

Foto: AFP

¿Ha notado alguna diferencia desde la entrada de Trump, en el trabajo que usted hace con los migrantes?

Trump no significa casi nada. Quiero ser franco; los migrantes tienen su vida propia, son autónomos y no le tienen que pedir permiso a nadie para hacer lo que tienen que hacer. Ellos fueron provocados para salir forzadamente de sus lugares de origen. Cuando ellos empiezan a salir, inician un movimiento que no ha parado y que no va a parar. Este movimiento fue provocado por el sistema neoliberal capitalista, que rompió reglas mínimas, reglas humanas, reglas de la vida y entonces al romper ese orden también provocó movimientos involuntarios dentro de la misma sociedad. Por ejemplo, los migrantes no salen por gusto, salen forzadamente, pero al mismo tiempo es como un búmeran, porque Estados Unidos destruye sus lugares de origen: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, y ahora toda esa gente viene a Estados Unidos, porque no hay otro destino. Ni siquiera quieren quedarse en México. Ahora que Estados Unidos cierra sus fronteras, ahí están esperando; pero estar esperando no quiere decir que renuncien a entrar a Estados Unidos. Cuando puedan pagar al coyote van a pasar, porque se pasan de muchas maneras. Hay corrupción de este lado y corrupción del otro lado. Se pasan por la garita de Migración, por los aeropuertos, por lanchas de motor, por túneles… Cuando están pensando en poner muros, ahí, abajo hay túneles. Les cierran uno y abren tres más. El crimen organizado pone a trabajar a los mismos migrantes haciendo túneles. Ellos dicen, a ver, Donald Trump va a meter un muro con nueve metros de profundidad, entonces haremos un túnel con diez o doce metros de profundidad. No hay manera de parar la migración.

Donald Trump es un factor que hace visible algo que antes no se reconocía. Los supremacistas blancos tienen un odio ancestral, una discriminación contra la gente de fuera, son racistas, y entonces Donald Trump lo que hace es aceptar que eso existe, que se haga visible y que físicamente también materialicen su rechazo y su odio a los migrantes mediante ese muro. Nos estamos dando cuenta de la realidad que vive Estados Unidos. El muro no va a servir de nada, Donald Trump va a pasar en unos años más y los migrantes van a seguir muchos presidentes más porque ellos no tienen prisa. Se van a quedar muchos en el camino, en el desierto, en México, pero otros ya están adentro y se están multiplicando. Desde 2012, los anglosajones ya no crecen, los que están creciendo muchísimo son los latinos. Los supremacistas blancos son los menos preparados, son los que consumen más drogas, en ellos hay más estrés y hay más suicidios, y son los que menos hijos tienen. Se están quedando solos. Son fanáticos, fundamentalistas, no tienen fe. Los migrantes en general, no sólo latinos, están resistiendo contra esos supremacistas blancos, y al mismo tiempo hay mujeres blancas que siempre han sido solidarias con los movimientos libertarios.

Sobre los cárteles de la droga y la trata de personas…

Cuando empecé a acompañar a los migrantes me empecé a dar cuenta de quién los perseguía, y tuve el momento para decidir si salvaba el pellejo y me iba, o me quedaba y asumía las consecuencias. Dije, yo soy hombre de fe, me quedo y como pastor que soy voy a defender a mis ovejas. Yo no sabía qué iba a pasar ni cómo le iba a hacer. No sabía nada de derechos humanos ni sabía contra quien estaba luchando, no sabía si tras cada amenaza, cada agresión, iba a ser el último día de mi vida. Al ir sobreviviendo aprendí a perder el miedo, perdí el miedo hasta de morir, porque me fueron haciendo de todo.

Me la juego, el que no arriesga no gana. Somos más de 500 defensores y defensoras de derechos humanos pero reconozco que fui pionero en arriesgarlo todo. En 2007, fue la primera vez que me golpearon, me metieron a la cárcel y resistí, no me fui y me quedé. Un señor que quería hacer algo por los migrantes me dijo: “padre yo voy atrás de ti, si tú das un paso, yo doy un paso también, pero si te regresas, yo también me regreso”; se me quedó muy grabado, yo no me quiero hacer el valiente ni quiero ser mártir, es que se necesita ser eso. Voy a dar ese paso.

Orgullo migrante. Foto: José Pedro Martínez/2018

El peor día de su vida…

Nunca voy a olvidar el 24 de junio de 2008. Las autoridades del PRI estaban empeñadas en cerrar el albergue porque yo no los dejaba hacer su trabajo con el crimen organizado para el tráfico de personas, para los secuestros masivos, para la trata, para el tráfico de órganos, el único estorbo era yo. Ellos ya me habían golpeado y encarcelado en 2007, pero no les dio resultado. Así que planearon otra cosa. Inventaron la violación de una niña del pueblo por parte de un migrante. La idea inventada era que el migrante había salido del albergue, fue a violar a la niña y se regresó al albergue. Todos estuvieron de acuerdo, incluyendo periodistas corruptos de ahí, que repitieron esa historia. Cuando fui a investigar, me di cuenta de que no era posible. Todo estaba planeado por el principal narcomenudista de esa ciudad, “Caloto”, que ya murió, para echarle la culpa al migrante nicaragüense, a quien lo torturaron para que dijera que había salido del albergue. Se van todos contra mí. Por la mañana de ese día, va el presidente municipal con treinta hombres y otros noventa ya estaban frente al albergue, armados con piedras, palos y gasolina para quemarlo. Si yo me iba y cerraba el albergue, los migrantes quedaban sin protección y, en ese momento, estaban llegando cientos cada día. Un día llegaron mil 200 personas. Si yo cerraba, podía pasar algo horrible, iba a haber una matazón de gente. El presidente municipal trató de engañarme diciéndome que era para protegerme, cuando él estaba azuzando a la gente, del partido del PRI en contra mía. Las noventa personas entraron al albergue para quemarlo, pero no había nada que quemar. ¡No teníamos nada! Las patrullas estuvieron del otro lado para que no corrieran los migrantes, pero había nueve solamente: dos menores de edad y siete jóvenes adultos. Cuando ven esto, dos de los jóvenes se asustan y se echaron a correr, pero los demás ya no pudieron porque cerraron con patrullas. Del otro lado, estaba el presidente municipal con la multitud. Yo todavía fui y lo saludé sin saber lo que se proponía, mientras su gente salía del albergue enojada porque no había nada que quemar. Los líderes hicieron un círculo a mi alrededor, no quiero mencionar sus nombres. Con groserías, me dijeron que protegía a un violador y a los migrantes que eran una bola de delincuentes, que llegaban, robaban, violaban y regresaban al albergue donde yo los protegía. Entonces, empezaron a gritar:

–¡Vamos a darle en la madre!

–¡Muerto el perro se acaba la rabia! ¡Sí!

–¡Vamos a quemarlo! ¡Vamos!

Yo pensé que no me iba a escapar. Lo que hice fue ponerme con los brazos abiertos y decirles:

–Si me van a quemar, ¡quémenme! –Me dicen que así no, que bajara los brazos. No soportaban verme como Jesús. Di tres pasos hacia ellos y pude oler la gasolina y ver cómo destapaban las garrafas. Se hizo un silencio increíble, me di la media vuelta y me fui caminando muy despacio. Nadie gritó, nadie me insultó, no me tiraron una sola piedra, pero cuando entré al albergue sentí que si hubiera corrido, nos mataban a todos.

Más tarde el presidente municipal inventó una reunión para que el pueblo decidiera si se cerraba el albergue o no. Yo dije que iba a hablar con la gente, que no tenía miedo. Pero cuando voy, el pueblo no estaba convocado, solamente estaban los regidores. Me encerraron y estaban las personas que había estado en la mañana y habían querido quemarme. Allí estaban, eran seis personas insultándome, diciendo que yo era pollero. Casi seis horas me tuvieron encerrado y decían que no me iban a dejar salir hasta que yo no firmara que iba a cerrar el albergue.

–Hagan lo que quieran, mátenme, si quieren, pero no voy a firmar. El albergue no se cierra porque ése es un establecimiento de la Iglesia Católica.

Ya para terminar dijo el presidente municipal:

–¡Afuera está la prensa esperando! Están de acuerdo en que yo sea el vocero de todos para que yo diga lo que pasó aquí. –Yo dije que no–.

–Yo tengo mi propia versión y usted no tiene por qué ser vocero mío. –Cuando salí toda la prensa se vino conmigo, y a él ni caso le hicieron. Hablé directo:

–Lo que acaba de pasar es un secuestro. ¡Me secuestraron!

Empecé a decir toda la verdad. Eso fue en la tarde. En la noche vino otro capítulo. Los migrantes llegaban a las seis de la tarde, y los maquinistas –por miedo a la gente– no quisieron que llegaran en tren hasta la ciudad. Los dejaron del otro lado del puente, y yo tuve que ir por ellos. Eran como 90 migrantes, y venían unos niños, vestidos de amarillo. Un sacerdote y una religiosa venían conmigo. De repente, una narcomenudista me dijo que por qué iba manejando, que me bajara a caminar con los migrantes, sabiendo que adelante nos esperaban dos grupos violentos que querían golpearme. Sin embargo, lo hice. Me fui caminando con los migrantes, los instruí a no responder a las provocaciones. Ahí estaba la policía municipal y la estatal que jamás intervinieron para defendernos. Al pasar frente a un templo evangélico, me detuvieron y me aventaron con un grupo que traía piedras, palos y gasolina. En ese momento les dije:

–Miren, yo no sé si ustedes tengan fe, pero estos migrantes son Jesús. Vean cómo vienen: con hambre, con sed, hay menores de edad. ¿En quién creen ustedes? –No dijeron nada y seguimos avanzando.

Había un segundo grupo. También me detuvieron, me aventaron y, aquí, ya perdí la paciencia.

–Si me van a quemar, ¡quémenme! –los reté con firmeza. Pero ellos tampoco hicieron nada, y pudimos continuar. Al llegar al albergue, ya me estaban esperando el padre y la religiosa. Cuando me pusieron sus manos en mis hombros, me quebré y empecé a llorar.

En el albergue, unos pastores protestantes habían llegado antes para apoyarnos y observaron todo. Los párrocos católicos, en cambio, nunca estuvieron. Los padres Jesuitas estaban ahí, nos habían ido a visitar y empezaron a decir chistes para relajar el ambiente. Todos empezaron a reír, y yo, con la angustia. Luego, ya iba a pasar el tren que iba a Veracruz, donde se iban a subir los migrantes que ya habían cenado, pero el problema era que la gente estaba esperándolos con piedras. Cogí el teléfono y hablé con el presidente municipal.

–La gente está amenazando de lastimar a los migrantes. Si les pasa algo, o a mi equipo o a mí, a usted lo voy a denunciar. –Se puso enojadísimo, pero continué– Usted es la autoridad y tiene que poner orden aquí, porque si pasa algo, contra usted me voy a ir.

–Voy a ver qué puedo hacer –masculló.

–Pues haga lo que le toca. Nada más.

Llegó el tren y la gente seguía con las piedras en las manos. Se subieron los migrantes y no les aventaron las piedras a ellos, sino a los maquinistas. A uno de ellos le dieron una pedrada tan fuerte que lo tuvieron que llevar al hospital. Ese día nunca lo voy a olvidar. Nunca.

Migrantes sobre el cerco que divide México y Estados Unidos. Foto: Gaba Cortés/2017

El padre Solalinde iba narrando de un episodio a otro de su vida de riesgo. Las amenazas constantes por su defensa de los derechos humanos a migrantes provenían principalmente de políticos coludidos con los cárteles, para quienes los migrantes eran oportunidad de hacer crecer el sicariato.

Sobre las amenazas…

En 2012, recibo seis amenazas seguidas, hasta me dijeron qué sicario me iba a matar. Ahí, en Juchitán, hay familias completas de sicarios, los Terán, por ejemplo. Uno de ellos me fue a amenazar al albergue. Fueron seis amenazas de muerte, le dije a mis superiores, me dijeron tienes que salir dos meses para que las condiciones se mejoren. Salí dos meses y las condiciones no mejoraron. Poco a poco sobreviví. Llegaron los escoltas que tengo ahora y, con ellos, sufrí tres atentados. El último, hace tres años.

Iba a recibir a los migrantes, que esa vez llegaron a las doce de la noche. Les di la bienvenida, y al subirme a la camioneta llegaron dos camionetas y se bajó gente con armas largas. El comandante de mi escolta me aventó al piso y el oficial que iba conduciendo se cruzó la vía y va en sentido contrario. Llegamos al albergue, finalmente. Yo le pregunto por las consecuencias de ir tan rápido y en sentido contrario. Me dice:

–Mire, padre, qué tal si esas camionetas eran un señuelo y había una tercera camioneta esperándonos para matarnos. Si atropellamos o chocamos a alguien eso lo arreglamos, pero a mi me pagan por cuidar su vida.

Las amenazas han seguido. A cada rato me matan en internet. Yo sólo contesto, yo estoy bien, no tengo miedo y voy a seguirle.

Las amenazas vienen más de políticos que del crimen organizado. El PRI jamás acepta los errores que ha cometido, no ofrecen disculpas de nada. A mí nunca me han ofrecido disculpas y son los únicos que sí me han ofendido y me han agraviado físicamente.

La ley del hielo

El único reconocimiento que he recibido de la Iglesia Católica ha sido de los padres escolapios en Veracruz, de la Universidad de Cristóbal Colón. Es más, en este momento, los obispos de México me están aplicando la ley del hielo. Donde quiera que me invitan, busco al obispo. Me acaban de dar el premio Tatic Samuel Ruiz en Irapuato, busqué al obispo Enrique Díaz para saludarlo. Lo invitaron al evento y no fue, y así como ése en todos lados donde voy, se esconden, no quieren ir o de plano me dicen que no me quieren recibir.

El obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallado le prohibió oficiar una misa.

Sí, él decía que si yo estaba dispuesto a callar y a no volver a hacer críticas contra la Iglesia, me daba permiso para celebrar la misa. Yo le dije que yo no venía aquí para celebrar misas, para eso están los padres, que celebren las misas y les paguen bien. Yo vengo a defender los derechos humanos, vengo a otra cosa. A mí no me preocupa que usted no me dé permiso para celebrar la misa.

¿Y el arzobispo no lo ha tratado de silenciar?

El anterior, Norberto Rivera Carrera, nunca me quiso recibir. La única vez que lo vi fue en una misa de las Madres Carmelitas. Me le puse a un lado, ya estábamos por salir, era en la sacristía y le dije “Cardenal, yo soy el Padre Soalinde” y me hace “Mjú”, volteándome la cara. En la hora de la paz, no me dio la paz. Con el actual, Carlos Aguiar Retes, no se cuántas veces le he mandado decir con personas que se reúnen con él que quiero saludarlo, que si me permite verlo… no me contesta. Yo personalmente fui a llevar a su oficina de Durango 90, de la colonia Roma, una carta escrita diciéndole que quiero reunirme con él, porque tengo el compromiso de la Cruz de Lampedusa de Italia, y me nombraron a mí como organizador. Quiero tomar en cuenta su autoridad. Jamás me ha contestado, de eso hace semanas. Es la ley del hielo.

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Justicia pendiente

“Napoleón Gómez Urrutia tendrá que responder por Pasta de Conchos”: Auerbach

La tragedia de Pasta de Conchos, una herida abierta para las familias de 65 mineros que perdieron la vida por falta de seguridad laboral de Grupo México se mantiene en impunidad

Dianeth Perez Arreola

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El actual senador de MORENA, Napoleón Gómez Urrutia, pretende tomar el caso de la muerte de 65 mineros para legitimarse, dice Cristina Auerbach, directora de la Organización Familia Pasta de Conchos (OFPC) a su paso por Holanda, gracias al programa de Protección a Defensores de derechos humanos, Peace Brigades International.

Por Dianeth Pérez Arreola

En la madrugada del 19 de febrero de 2006, colapsaron varios túneles en la mina de carbón Pasta de Conchos, propiedad de Grupo México, la compañía minera más grande del país.

En entrevista exclusiva, la defensora de derechos humanos de la zona carbonífera de Coahuila y directora de OFPC, resume así las causas de la tragedia: “La empresa quería ganar dinero, el Estado quería que vinieran las mineras canadienses y, frente a esos dos factores, lo único que tenían los trabajadores era el sindicato. Y el sindicato no hizo nada para evitar la tragedia de Pasta de Conchos”.

Auerbach ha sido amenazada y golpeada por no abandonar esta lucha que lleva ya doce años; años donde han visto pasar a tres presidentes que no sólo no han hecho nada para llevar verdad y justicia a las familias de los mineros, si no que además el Estado ha combatido legalmente todos los recursos interpuestos por las familias ante diferentes instancias.

De los 65 mineros atrapados, solo recuperaron dos cuerpos; hay 63 familias sin una tumba donde llorar a sus muertos. “Fue una decisión política, no económica”, declaró Auerbach sobre la resolución de no seguir adelante con las tareas de recuperación de los restos.

El caso se hizo muy mediático, recordó; era imposible que pudieran solo recuperar los cuerpos sin que alguien recibiera un castigo. Su manera de eludir su responsabilidad fue detener el rescate. “Cuando sucede la tragedia, México se está abriendo a la inversión extranjera para la extracción y es cuando llegan las empresas canadienses al sur del país y no querían asustarlos”.

En el informe “El carbon rojo de Coahuila”, elaborado por OFPC, se explica que Grupo México mandó a hacer dos peritajes, conocidos por los apellidos de los peritos Wooton y McBride. Ambos peritajes coinciden en que la mina estaba inundada y contaminada con diversos patógenos que hacían el rescate muy peligroso.

El Estado no iba a castigar a la empresa porque se le espantaba la inversión y para evitar que se siguiera hablando del caso el Estado y la empresa utilizaron a grupos de trabajadores para demandar al sindicato y acusarlo de malversación de fondos, explicó, lo cual es una acusación falsa porque el sindicato no necesita robarse a sí mismo, las leyes en México son absolutamente discrecionales. Los sindicatos no están obligados a rendir cuentas, a hacer declaraciones de impuestos, pueden pagar todo en efectivo y nadie supervisa. Acusarlos de que se estaban robando a sí mismos no tenía sentido.

En lo que sucede todo eso, las familias se van quedando solas. “No hubo ningún recurso que interpusiéramos a nivel nacional que no nos combatiera el mismo Estado. Es increíble, pero la Secretaría del Trabajo combatía legalmente a las familias para que se les negara justicia”, comentó la defensora de derechos humanos.

Javier Lozano Alarcón

“La Secretaría del Trabajo, ya con Felipe Calderón y Javier Lozano, dice nosotros vamos a hacer nuestro propio dictamen. Nunca en la historia de la minería del carbón, se ha hecho un dictamen para determinar si rescatas o no. En Pasta de Conchos se inauguró el tema de hacer dictámenes, pero todos los que han muerto después de Pasta de Conchos, nunca hay dictámenes” declaró.

La directora de OFPC apuntó que este dictamen de la Secretaría del Trabajo, dice que las condiciones son muy peligrosas y que no se puede hacer el rescate hasta que se reviertan las condiciones de seguridad. Entonces como no se pueden revertir las condiciones de seguridad porque no se puede entrar, no se puede hacer el rescate. “Nos dejan en el limbo; las familias se quedan solas, con mucha claridad sobre la responsabilidad de la empresa, con mucha claridad de la responsabilidad del estado, pero también del Sindicato Minero.

Rompimiento con el Sindicato Minero

Las familias se agruparon en la OFPC tomando distancia del Sindicato Minero. Cuando sucede el derrumbe en Pasta de Conchos en 2006, la gente ya sabía que la mina estaba en malas condiciones; lo sabía el Sindicato Minero y sin embargo ni la empresa, ni el sindicato, ni la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que supuestamente inspeccionaba la mina, hicieron nada para evitar la tragedia, recuerda Auerbach.

Cuando sucede la tragedia en la mina, el Estado era sumamente tolerante con las empresas mineras para que obtuvieran cada vez más ganancias, aseguró Auerbach. Y en la obtención de ganancias fueron quitando medidas de seguridad a costa de la vida de los trabajadores.

El informe “El carbon rojo de Coahuila”, señala que el siniestro en Pasta de Conchos se debió a la no contención de los riesgos que supone la extracción de carbón, entre los que se encuentran los siguientes.

  • Fugas en el circuito de ventilación (documentado desde 2001)
  • Falta de “polveo”: impregnar paredes y techos con una mezcla de carbonato de calico y magnesio para disminuir la combustibilidad del polvo de carbón  (documentado en inspecciones en 2000, 2001 y 2004)
  • Suficientes soportes y separadores dentro de la mina para evitar su derrumbe
  • Uso de equipos de soldadura y corte al interior de la mina

La corrección de estas fallas hubiera significado una pequeña inversión a cambio de la vida de 65 mineros. El propietario de Grupo México, operadora de la mina Pasta de Conchos es Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México y el número 72 a nivel mundial.

Napoleón Gómez Urrutia

Ahora el problema es que regresa Napoleón Gómez Urrutia como senador de Morena, con todo el poder y toda la impunidad que le rodea, y él necesitaba el caso de Pasta de Conchos para legitimarse, porque en cuanto hace su primera rueda de prensa le empiezan a preguntar por el dinero, y él dice, no me pregunten por el dinero, pregúntenme por los 65 mineros de Pasta de Conchos, explicó Auerbach.

Añadió: “Anuncia que va a ir a Pasta de Conchos a abrir el caso y a nosotros nos enoja mucho y empieza un golpeteo muy fuerte en redes sociales porque dicen, muy bien tú vas a venir, y cuando vengas nos traes las pruebas de que hiciste algo. ¿Dónde están las denuncias que hiciste? No tiene nada”.

La directora de OFPC manifestó que tienen la firma del acta de la Comisión Mixta de Seguridad e Higiene, integrada por personal de la empresa y del sindicato, de los recorridos que hacían cada mes. El 7 de febrero de 2006, ellos firman el acta diciendo que la mina cumple con las condiciones para operar y el 12 de febrero firman un acta, con la Secretaría del Trabajo, la empresa y el sindicato diciendo que la mina cumple.

“Napoleón creía que nosotros no sabíamos todo esto ni que teníamos estos documentos. Ha sido una embestida muy fuerte, pero afortunadamente habíamos publicado este informe (El carbón rojo de Coahuila) y viene todo un capítulo dedicado al Sindicato Minero. De muy mala leche creo yo, Andrés Manuel anuncia que Napoleón va a ser senador plurinominal el día del memorial de Pasta de Conchos. Se nos hizo una ofensa terrible para las familias”, indicó.

Los Moreira y los Zetas

Los Zetas llegaron a Coahuila cuando llegó Humberto Moreira, comentó Cristina Auerbach. El consejo directivo de la Promotora para el Desarrollo Minero (PRODEMI) fue presidido por el propio gobernador del Estado. Este organismo y la CFE, quien le compraba carbón a la PRODEMI, no pedían que las empresas comprobaran que efectivamente tenían minas de carbón, lo que da lugar a la presunción de que los contratos de carbón son elaborados para que el mismo Gobierno del Estado adjudique contratos para el coyotaje del carbón, como lo señala el informe “EL carbón rojo de Coahuila”.

Tampoco era indispensable presentar la última inspección de las condiciones de seguridad e higiene, ni de condiciones de trabajo, ni de capacitación, ni de que los trabajadores estuviesen afiliados al Seguro Social. También asienta el informe que muchos empresarios mineros atribuían la propiedad de sus minas –muchas ilegales-, a los Zetas, para poder explotar yacimientos que estaban en poblados, y que por lo mismo nunca hubieran podido operar legalmente.

Los empresarios con este tipo de minas se hicieron de un grupo de seguridad que aterrorizaba a la gente para obligarla a callar ante los atropellos o en el peor de los casos, a abandonar sus casas. “Los empresarios, el sindicato, la empresa y el Gobernador eran del PRI, la gente no tenía a dónde acudir”, dijo Cristina.

 Esperanza de justicia

El 26 de marzo de este año la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le da admisión al caso. Nosotros lo metimos el 17 de febrero de 2010, recuerda Auerbach; ocho años tardó en darle admisión y actualmente representamos a casi mil 100 familiares directos de los mineros.

“Desde 2009 me fui a vivir en la zona carbonífera de Coahuila, porque me di cuenta que después de Pasta de Conchos seguían muriendo. El 6 de agosto de 2009, mueren dos trabajadores en una mina y yo empiezo a leer que la empresa dice que la mina contaba con todas las medidas de seguridad, y empiezo a ver toda la película de Pasta de Conchos de nuevo y me da rabia” dijo.

La Secretaría del Trabajo dijo que había sido una explosión de aire comprimido. No hay aire comprimido adentro de las minas, explicó. “El 7 de agosto estaba yo ahí y fue la primera vez que entré a una mina sin permiso de las empresas. Me metí con un trabajador y estaba desastrosa. Caí en la cuenta de que no bastaba con atender el caso de Pasta de Conchos, si no que había que empezar a acumular lo que estaba sucediendo en esa región. Para noviembre ya estaba viviendo yo allá. Esa vez me disfracé de policía para poder entrar a la mina. Yo conocía al cura del lugar, y el cura a la policía que tenía la mina bajo su resguardo. Después la estrategia fue ir a las minas los sábados en la tarde que no trabajan y hablar con los veladores para que me dejaran entrar y así empecé a conocer las  minas”.

Desde 2006, a diez días de la tragedia, señaló que metieron un reclamo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por violaciones a convenios internacionales, al de salud y al de inspección. En 2009 la OIT respondió que de los 27 alegatos que presentaron tenían razón en 26. “El caso está abierto en la OIT, es un caso del que también habla el sindicato pero no lo firmó el sindicato, lo firmamos nosotros. El sindicato nunca puso ninguna queja”.

La OIT empieza a presional al Estado mexicano para que me reconozca como un interlocutor válido en el tema de la minería del carbón, precisa la defensora de derechos humanos; eso deriva en cuanto se va Lozano, en que la Secretaría del Trabajo me reconozca como experta en la materia y eso hace que las cosas cambien.

“Había pasado que en un pozo murieron 7 trabajadores en una explosión y cuando yo llegué me dice un trabajador es que está muy bien que vengas y documentes todo lo que nos hacen, pero siempre vienes cuando ya estamos muertos. Tienes que venir antes, porque si no, nos matan. Se me hizo fuertísimo” indicó.

“Con cada denuncia yo pido a la Secretaría del Trabajo que se haga una inspección extraordinaria, es decir, no hay que avisarle a la empresa y que me anoten a mi como experta en la materia. Yo voy a las inspecciones y se acabó la corrupción”. Recordó que el primer año corrieron a 14 inspectores, dos delegados y todo el jurídico, porque se dieron cuenta de la corrupción.

“Llegaban a la mina y decían, no tienes salida de emergencia es tanto, no traen equipo de seguridad, es tanto, no tienes medidores de gas, es tanto. Como si fuera un bufet, donde te vas echando comida al plato y al final les decían, tu cuenta es de tanto. Las empresas pagaban la multa a la Secretaría del Trabajo, y ésta les permitía trabajar un año sin volverlas a inspeccionar y por eso moría tanta gente”.

Cuando me reconoce la Secretaría del trabajo le pido que me entregue copia de todas las inspecciones a minas de carbón del año 2006 a 2013, recordó. Nos pusimos a estudiar y aprendimos a inspeccionar. El resultado de eso, es que hemos logrado bajar en 97 por ciento las muertes en las minas de carbón. Parte del reclamo al sindicato es que esto lo hicimos nosotros, no lo hicieron ellos, ellos nunca lo hicieron”, apuntó. El sindicato existe desde 1934 y a los mineros del carbón los registran en el Seguro Social hasta 1972, cuando el Seguro Social existía desde 1943. Para entonces ya habían muerto más de mil 500 mineros del carbón y sin seguridad social las familias no podían reclamar una pensión.

“En ese periodo que trabajó el Sindicato Minero y era el sindicato de las empresas, el que representaba a los trabajadores, murieron casi 800 mineros sin Seguro Social y con la presencia del sindicato muy activa en esa región. Cuando se va Napoleón a Canada acusado de fraude, se hace canadiense y por Skype dirige el sindicato, entramos nosotros a las minas y disminuyen las muertes. ¿Cuántas muertes se pudieron haber evitado si el sindicato hubiera hecho su trabajo?, cuestionó.

Gómez Urrutia dice que es una víctima por defender a los mineros y argumenta que hacía emplazamientos a huelga porque la vida de los mineros corría peligro. “Entonces pedimos al Instituto de Transparencia la información de los emplazamientos en Pasta de Conchos. Él toma posesión como dirigente del sindicato en 2002, en 2003 emplaza en Pasta de Conchos por violaciones al contrato colectivo. Supusimos que era por cuestiones de seguridad, pero era cuando estaba presionando a Grupo México para que le pagara lo de Cananea. Emplazó y hubo huelgas en muchos lugares del país proque era una medida de presión contra Grupo México. Luego se desiste de la huelga. A partir de ahí todas fueron por salario. Por salario nada más, no por las condiciones de seguridad”, manifestó Auerbach.

Cuando viene a México, cree que todos nos creemos el discurso de que él es la víctima, y no. Ha sido una embestida brutal por parte de él. Cristina cuenta que hace unos días empezó a circular en la región carbonífera en Coahuila una foto de un cheque falsificado de Grupo México a su nombre por 350 mil pesos. No trae sellos, no fue cobrado y su nombre está mal escrito. Empiezan a decir que  Grupo México le paga, para no ganarle los casos. “Es un juego sucio, se les acaban los argumentos, no tienen pruebas de nada. Les duelen nuestras acciones; pusimos el antimonumento en febrero de este año frente a la Bolsa de Valores; hemos hecho siete informes sobre la región carbonífera. Ahorita hay una confrontación muy fuerte porque él es senador y necesita el caso de Pasta de Conchos para legitimarse”.

“No se cuántos amparos promovimos, no se cuántas denuncias, nunca se nos otorgó nada. Por eso decidimos llevar el caso a un tribunal imparcial, en este caso la CIDH, porque en México si la Secretaría del Trabajo te está litigando, si el sindicato te está acusando y la empresa dice que el agua tiene enfermedades, no hay manera de que avancemos. Las familias y la región carbonífera están felices por la aceptación del caso porque hay una tradición de recuperar a los muertos. Han muerto más de 3 mil desde que se empezó a sacar carbón y a todos los han recuperado, excepto a un ingeniero inglés en 1973 y a los mineros de Pasta de Conchos. Ambos en proyectos de Grupo México”.

“Nunca se ha castigado a nadie por las tragedias mineras. Queremos un castigo a los culpables y la recuperación de los restos. Yo estoy segura que si las familias no pidieran castigo a los culpables, les entregan los restos, pero se volvió mediático y documentamos que la mina estaba mal que ya no era posible entregar los restos sin que se castigara a los culpables: a la empresa, al Estado, a la Secretaría del Trabajo y al sindicato”, dijo.

La directora de OFPC está satisfecha porque la CIDH admitió el caso porque considera que se violó el derecho a la vida, se violó el derecho a la integridad física, y se violaron los derechos económicos, sociales y culturales. Les pidieron entregar un informe de fondo que incluya a las condiciones de todos los mineros del país. “Ahora resulta que el caso de una mina en Coahuila va a ser un parteaguas porque por primera vez se lleva a juicio a una empresa extractiva mexicana”.

“Nos tienen que entregar los restos y luego nos senatmos a discutir a quienes van a investigar. Tenemos la lista de todos quienes por omisión por negligencia o por comisión generaron ese sufrimiento que como dice la CIDH se mantiene permanente y hasta que se solucione, porque mientras no entreguen los restos de las víctimas, se mantiene la violación a los derechos humanos de las familias. Es urgente que digan que son culpables”.

“Creo que si hay voluntad por parte del presidente electo de atender los casos emblemáticos como el del Ayotzinapa, creo que lo hará con el caso de la guardería ABC y lo hará con el caso de Pasta de Conchos. Yo espero. Es una señal para el país de que hay voluntad y ganas de hacer justicia”, concluyó.

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Con voz propia

Bancos negocian para evitar investigaciones por lavado de dinero

Bancos relacionados con el lavado de dinero y narcotráfico, pagan multas por seguir operando sin problemas

Dianeth Perez Arreola

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Por Dianeth Pérez Arreola

AMSTERDAM.- El banco holandés ING acaba de llegar a un arreglo por 775 millones de euros para evitar una investigación por lavado de dinero. Los fiscales dan por seguro que la entidad financiera tuvo deficiencias en el control de operaciones sospechosas del 2010 al 2016.

El truco que permite a los bancos “ escapar” de sanciones más duras, como por ejemplo la prohibición de operar en determinado país, es una multa para poner fin a una investigación mediante el pago de  sumas que son significativamente más bajas que las obtenidas mediante el lavado de dinero.

Es como si un extorsionador que pedía 5 mil dólares a sus víctimas, y cuya culpabilidad está probada por el fiscal, tuviera la opción de llegar a un arreglo económico para no llegar a juicio e ir a la cárcel, pagando sólo 500 dólares.

HSBC pagó mil 460 millones de euros en 2012 para evitar cargos criminales por lavado de dinero; la suma más alta hasta ahora. Citigroup acordó el año pasado el pago de casi cien millones de dólares por el mismo motivo, así como Wachovia, que pagó 160 millones de dólares en 2010. Los tres casos tienen que ver con lavado de dinero de cárteles mexicanos.

Apenas a principios de este año, otro banco holandés, el Rabobank llegó a un acuerdo con la justicia estadounidense por 370 millones de dólares, al quedar demostrado que no solo no había ningún control propio de operaciones sospechosas, sino que burlaban los controles que venían de las autoridades.

Este caso también tiene que ver con cárteles mexicanos, pues las alarmas vinieron de la sucursal de Rabobank en Calexico, California, que recibía tanto efectivo que se habla de vehículos blindados que recogían diario el dinero para repartirlo en otras sucursales. Por si fuera poco, este banco ya había pagado una multa de más de mil millones de dólares por manipular tasas de interés referenciales en 2013.

Aunque el caso quedó zanjado en Estados Unidos, en Holanda hay una demanda pendiente contra Rabobank por parte de activistas mexicanos, quienes acusan al banco de ser co-partícipe de la violencia en México al aceptar y lavar dinero del narco.

El argumento de “deficiencias en todos los niveles de gestión” culpa a todos y a nadie, y como en casos anteriores, nadie pisará la cárcel en el caso de ING. El director de esa entidad financiera, Ralph Hamers no renunciará a su cargo, como pide parte de la población holandesa en los medios y en las redes sociales desde que se supieran los detalles del caso. Eso sí, anunció que él y los demás miembros de la junta directiva, renuncian a su bono de este año.

Apenas en marzo, ING desató la ira de los holandeses al anunciar que le subía el sueldo a Hamers un 50 por ciento, para otorgarle 3 millones de euros por año. Las críticas fueron tan fuertes que a los pocos días el consejo de administración de ING dio marcha atrás. Y éste es el banco  más grande de Holanda; el mismo que fue rescatado por el gobierno en 2008 mediante un préstamo de 10 mil millones de euros.

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