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Guía anarquista de sobrevivencia para el Coronavirus

Una guía anarquista para sobrevivir al coronavirus

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La pandemia no va a acabar en las próximas semanas. Incluso, si las estrictas medidas de confinamiento logran reducir el número de infecciones a lo que era hace un mes, el virus podría volver a propagarse exponencialmente tan pronto se suspendan las medidas. Es probable que la situación actual continúe durante meses (repentinos toques de queda, cuarentenas inconsistentes, condiciones cada vez más desesperadas), aunque casi con certeza cambiará de forma en algún momento cuando las tensiones en su interior desborden. Para prepararnos para ese momento, protejámonos a nosotros mismos y a los demás de la amenaza planteada por el virus, reflexionemos sobre los riesgos y la seguridad que plantea la pandemia, y enfrentemos las desastrosas consecuencias de un orden social que nunca fue diseñado para preservar nuestro bienestar en primer lugar.

Sobreviviendo al coronavirus

Las antiguas formas anarquistas de organización y seguridad tienen mucho que ofrecer cuando se trata de sobrevivir a la pandemia y al pánico que está causando.

Forma un grupo de afinidad

La perspectiva de cuarentena nos dice mucho sobre cómo estábamos viviendo. Los que viven en familias unidas o en casas colectivas felices están en una situación mucho mejor que los que están en matrimonios quebrados y los que tienen grandes casas vacías para sí mismos. Esto es un buen recordatorio de lo que realmente importa en la vida. A pesar de los modelos de seguridad que representan el sueño burgués de una familia nuclear como propietaria de la vivienda y la política exterior estadounidense que lo refleja, la unión y el cuidado son mucho más importantes que el tipo de seguridad que depende de cercar el mundo entero.

El “distanciamiento social” no debe significar un aislamiento total. No estaremos más seguros si nuestra sociedad se reduce a un grupo de individuos atomizados. Eso no nos protegería del virus ni del estrés de esta situación, ni de las apropiaciones de poder que los capitalistas y las autoridades estatales se están preparando para llevar a cabo. Por mucho que los ancianos estén en riesgo por el virus, por ejemplo, las personas mayores ya están peligrosamente aisladas en esta sociedad; si se les excluye de todo contacto con otros, no se preservará su salud física o mental. Todos necesitamos estar integrados en grupos muy unidos de una manera que maximice nuestra seguridad y nuestra capacidad colectiva para disfrutar de la vida y actuar.

Elije un grupo de personas en las que confíes: idealmente, personas con las que compartes la vida cotidiana, a aquellas y aquellos los cuales compartas factores de riesgo y niveles de tolerancia al riesgo similares. Para efectos de sobrevivir al virus, este es su grupo de afinidad, el pilar básico de la organización anarquista descentralizada. No es necesario vivir con ellos en el mismo edificio; lo importante es que usted puede reducir sus factores de riesgo a aquellos con los que comparte y con los que se siente cómodo. Si tu grupo es demasiado pequeño, estarás aislado—y eso será un problema especialmente si te enfermas. Si su grupo es demasiado grande, se enfrentará a un riesgo innecesario de infección.

Hablen entre ustedes hasta concluir un conjunto de expectativas compartidas sobre cómo se involucrarán con el riesgo de contagio. Esto podría ser desde un aislamiento físico total hasta recordar usar desinfectante para manos después de tocar superficies en público. Dentro de su grupo, siempre y cuando nadie tenga el virus, aún puede abrazar, besar, preparar la comida juntos, tocar las mismas superficies, siempre y cuando se esté de acuerdo con el nivel de riesgo que colectivamente se está dispuesto a tolerar y comunicar cuando surge un nuevo factor de riesgo.

Esto es lo que los anarquistas llaman cultura de la seguridad: la práctica de establecer un conjunto de expectativas compartidas para minimizar el riesgo. Cuando estamos lidiando con la represión policial y la vigilancia del Estado, nos protegemos compartiendo información según sea necesario. Cuando estamos lidiando con un virus, nos protegemos controlando los vectores a lo largo de los cuales los contagios pueden propagarse.

Nunca es posible evitar totalmente el riesgo. El objetivo es determinar con qué riesgo se siente cómodo y comportarse de tal manera que si algo sale mal, no se arrepentirá, sabiendo que ha tomado todas las precauciones que consideró necesarias. Al compartir su vida con un grupo de afinidad, obtiene lo mejor de la precaución y la convivencia.

Para acceder a recursos de cómo continuar organizándose con otros camaradas mediante plataformas digitales seguras a pesar del “distanciamiento social”. Lea esto (Inglés).

Arma una red

Claramente, tu grupo de afinidad por sí solo no será suficiente para satisfacer todas tus necesidades. ¿Qué sucede si necesita recursos a los que ninguno de ustedes puede acceder de manera segura? ¿Qué pasa si todos se enferman? Debes estar conectado a otros grupos de afinidad en una red de apoyo mutuo, de modo que si algún grupo de la red se ve superado, los demás pueden acudir en su ayuda. Al participar en una red como esta, puedes hacer circular recursos y apoyo sin necesidad de exponerse al mismo nivel de riesgo. La idea es que cuando las personas de diferentes grupos dentro de la red interactúan, emplean medidas de seguridad mucho más estrictas, para minimizar el riesgo adicional.

La frase “apoyo mutuo” ha sido lanzada últimamente, incluso por los políticos. En su sentido correcto, el apoyo mutuo no describe un programa que proporciona asistencia unidireccional para otros de la manera en que lo hace una organización de caridad. Más bien, es la práctica descentralizada del cuidado recíproco a través de la cual los participantes en una red se aseguran de que todos obtengan lo que necesitan, para que todos tengan razones para involucrarse en el bienestar de todos los demás. No se trata de un intercambio de esto por aquello, sino más bien de un intercambio de cuidados y recursos que crea el tipo de redundancia y resiliencia que puede sostener a una comunidad en tiempos difíciles. Las redes del apoyo mutuo prosperan mejor cuando es posible fomentar la confianza recíproca con los demás durante un largo período de tiempo. No tienes que conocer o que te agraden todos los demás en la red, pero todos tienen que dar lo suficiente a la red para que juntos, tus esfuerzos creen una sensación de abundancia.

El marco de reciprocidad puede parecer que se presta a la estratificación social, en la que las personas de clases sociales similares con acceso similar a los recursos gravitan entre sí para obtener el mejor retorno de la inversión de sus propios recursos. Pero los grupos de diferentes orígenes pueden tener acceso a una amplia gama de diferentes tipos de recursos. En estos tiempos, la riqueza financiera puede resultar mucho menos valiosa que la experiencia con la plomería, la capacidad de hablar un dialecto en particular o los lazos sociales en una comunidad en la que nunca pensó que se encontraría dependiendo. Todos tienen buenas razones para extender sus redes de ayuda mutua lo más lejos posible.

La idea fundamental aquí es que son nuestros lazos con otros son los que nos mantienen seguros, no nuestra protección contra ellos o nuestro poder sobre ellos. Los “preparados para el desastre” que se han centrado en construir un arsenal privado de comida, equipo y armas están poniendo las piezas en su lugar para un apocalipsis contra todo. Si pones toda tu energía en soluciones individuales, dejando a todos a tu alrededor para luchar por la supervivencia por su cuenta, tu única esperanza es superar a la competencia. E incluso si lo hacen, cuando no hay nadie más que encienda esas armas, será el último que quede, y esa pistola será la última herramienta a su disposición.


Cómo nos relacionamos con el riesgo

La aparición de un nuevo contagio potencialmente letal nos obliga a pensar en cómo nos relacionamos con el riesgo. ¿Por qué vale la pena arriesgar nuestras vidas?

Al reflexionar, la mayoría de nosotros concluiremos que —manteniendo las demás cosas iguales— arriesgar nuestras vidas solamente para seguir jugando nuestro papel en el capitalismo no vale la pena. Por otro lado, podría valer la pena arriesgar nuestras vidas para protegernos unos a otros, para cuidarnos unos a otros, para defender nuestra libertad y la posibilidad de vivir en una sociedad igualitaria.

Así como estar completamente aislados no es lo más seguro para los ancianos, tratar de evitar el riesgo por completo no nos mantendrá seguros. Si nos mantenemos estrictamente a nosotros mismos mientras nuestros seres queridos se enferman, nuestros vecinos mueren, y el estado policial se lleva todo último vestigio de nuestra autonomía, no estaremos más seguros. Hay muchos tipos diferentes de riesgo. Probablemente llegue el momento en que tengamos que repensar los riesgos que estamos dispuestos a correr para vivir con dignidad.

Esto nos lleva a la cuestión de cómo sobrevivir a todas las tragedias innecesarias que los gobiernos y la economía global nos están acumulando en el contexto de la pandemia, por no mencionar todas las tragedias innecesarias que ya estaban creando. Afortunadamente, las mismas estructuras que pueden permitirnos sobrevivir juntos al virus también nos pueden equipar para enfrentarnos a ellos.

Enfrentamiento en Milán entre la policía y anarquistas que se manifiestan en solidaridad durante las revueltas carcelarias en Italia


Sobreviviendo a la Crisis

Seamos claros: el totalitarismo ya no es una amenaza que se ubica en el futuro. Las medidas implementadas alrededor del mundo son totalitarias en todo el sentido de la palabra. Estamos presenciando decretos unilaterales de los gobiernos imponiendo la prohibición total de viajes, toques de queda durante las 24 horas del día, verdaderas leyes marciales, y otras medidas dictatoriales.

Esto no quiere decir que no debamos implementar medidas para protegernos mutuamente de la propagación del coronavirus. Es simplemente reconocer que las medidas que varios gobiernos están implementando se basan en medios autoritarios y una lógica autoritaria. Piense en la cantidad de recursos que se invierten en el ejército, la policía, los bancos y el mercado de valores que en la atención médica pública y los recursos para ayudar a las personas a sobrevivir esta crisis. Todavía es más fácil ser arrestado por vagancia que hacerse una prueba para detectar el virus.

Así como el virus nos muestra la verdad sobre cómo ya vivíamos, sobre nuestras relaciones y nuestros hogares, también nos muestra que ya vivíamos en una sociedad autoritaria. La llegada de la pandemia solo la hace formal. Francia está poniendo a 100,000 policías en las calles, 20,000 más que los desplegados en el punto más alto de las protestas de los gilets jaunes (chalecos amarillos). Los refugiados que necesitan asilo están siendo rechazados a lo largo de las fronteras entre los Estados Unidos y México y entre Grecia y Turquía. En Italia y España, bandas de policías atacan a trotadores en calles vacías.

En Alemania, la policía de Hamburgo ha aprovechado la situación para desalojar una tienda de refugiados autoorganizada que había estado en pie durante varios años. A pesar de la cuarentena, la policía en Berlín sigue amenazando con desalojar una barra colectiva anarquista. En otra parte, la policía vestida con uniformes de soldados de asalto para pandemias allanó un centro de refugiados.

Lo peor de todo, todo esto está ocurriendo con el consentimiento tácito de la población general. Las autoridades pueden hacer virtualmente cualquier cosa en el nombre de proteger nuestra salud, incluso matarnos.

 

En la medida en que la situación se intensifica, será más probable ver a la policía y los militates ocupando fuerza letal de manera creciente, ellos son los únicos que tienen la posibilidad de reunirse en grandes números. Cuando la policía se constituye como el único cuerpo social que puede reunirse en masa, no hay otra palabra que “estado policial” para describir la forma de sociedad en la que vivimos.

Ha habido señales de que las cosas iban en esa dirección durante décadas. El capitalismo solía depender de mantener a un gran número de trabajadores disponibles para realizar trabajo industrial, en consecuencia, no era posible tratar la vida tan barata como se la trata hoy. A medida que la globalización y la automatización capitalistas han disminuido la dependencia de los trabajadores, la fuerza laboral global ha ido cambiando constantemente al sector de servicios, haciendo un trabajo que no es esencial para el funcionamiento de la economía y, por lo tanto, menos seguro y pagado, mientras que los gobiernos se han vuelto cada vez más dependientes de la violencia policial militarizada para controlar el malestar y la ira.

Si la pandemia se prolonga lo suficiente, probablemente veremos más automatización (los autos auto-conducidos representan menos amenaza de infección para la burguesía que los conductores de Uber) y los trabajadores desplazados se dividirán entre las industrias de represión (policía, ejército, seguridad privada, contratistas militares privados) y los trabajadores precarios que se ven obligados a correr un gran riesgo para ganar unos cuantos centavos. Nos estamos acelerando hacia un futuro en el que una clase privilegiada conectada digitalmente realice trabajo virtual en aislamiento, mientras un estado policial masivo los protege de una subclase prescindible que asume la mayoría de los riesgos.

Ya el multimillonario Jeff Bezos ha añadido 100 mil puestos de empleo en Amazon, previendo que su compañía va a dejar a comercios locales fuera del negocio. Del mismo modo, Bezos no dará a sus empleados de Whole Foods vacaciones pagadas a pesar del riesgo constante que enfrentan en el sector de servicios, aunque les dará un aumento de $ 2 hasta abril. En resumen, todavía considera que sus vidas no valen nada, pero admite que sus muertes deberían pagarse mejor.

En este contexto, es probable que haya revuelta. Es probable que veamos algunas reformas sociales destinadas a aplacar a la población, al menos temporales para mitigar el impacto de la pandemia, pero que llegarán junto con la violencia cada vez mayor de un Estado que nadie puede imaginar prescindir, en la medida en que se malinterpreta como el protector de nuestra salud.

De hecho, el Estado mismo es la cosa más peligrosa para nosotras y nosotros, en la medida que nos impone una distribución drásticamente desigual de los recursos que nos obliga a enfrentar distribuciones de riesgo tan desequilibradas. Si queremos sobrevivir, no podemos simplemente exigir políticas más equitativas, también tenemos que deslegitimar y socavar el poder del Estado.

Estrategias para la Resistencia

Para dicho objetivo, concluimos unas cuantas estrategias para la resistencia que ya están siendo aterrizadas al suelo.

Huelgas de arriendo

En San Francisco, el colectivo habitacional Station 40 ha liderado el camino al declarar unilateralmente una huelga de alquileres en respuesta a la crisis:

La urgencia del momento exige una acción decisiva y colectiva. Estamos haciendo esto para protegernos y cuidarnos a nosotros mismos y a nuestra comunidad. Ahora más que nunca, rechazamos la deuda y nos negamos a ser explotados. No llevaremos la carga a los capitalistas. Hace cinco años, derrotamos el intento de nuestro propietario de desalojarnos. Ganamos por la solidaridad de nuestros vecinos y amigos en todo el mundo. Una vez más estamos llamando a esa red. Nuestro colectivo se siente preparado para el refugio en el lugar que comienza a medianoche en toda el área de la bahía. El acto de solidaridad más significativo para nosotros en este momento es que todos hagan una huelga juntos. Te respaldaremos, como sabemos que tendrás nuestro respaldo. Descansa, reza, cuídate el uno al otro”.

Para millones de personas que no podrán pagar sus cuentas, esto hace una virtud de la necesidad. Innumerables millones de personas que viven de un sueldo a otro ya han perdido sus empleos e ingresos y no tienen forma de pagar el alquiler de abril. La mejor manera de apoyarlos es que todos vayamos a la huelga, haciendo imposible que las autoridades ataquen a todos los que no paguen. Los bancos y los terratenientes no deberían poder seguir beneficiándose de los alquileres e hipotecas cuando no hay manera de ganar dinero. Eso es sentido común.

La idea ya ha ido circulando de una variedad de formas distintas. En Melbourne, Australia, la rama local de la IWW está promoviendo un compromiso con la huelga de arriendo por el COVID-19. Rose Caucus está llamando a las personas a que dejen de pagar el arriendo, hipotecas people to suspend rent, mortgage, y el pago de servicios públicos durante el brote epidémico. En el Estado de Washington, Sla huelga de arriendo de Seattle está llamando a lo mismo. Inquilinos de Chicago están amenazando con una huelga de arriendo junto a personas de Austin y St. Louis. En Canadá, se está organizando en Toronto, Kingston, y Montreal. Otros han puesto a circular documentos llamando a una huelga de arriendo e hipoteca.

Para que una huelga de arriendo tenga éxito a nivel nacional, al menos una de estas iniciativas tendrá que ganar suficiente impulso para que un gran número de personas esté segura de que no se quedarán en alto si se comprometen a participar. Sin embargo, en lugar de esperar a que una sola organización de masas coordine un ataque masivo desde arriba, es mejor que estos esfuerzos comiencen a nivel de base. Las organizaciones centralizadas a menudo se comprometen temprano en el proceso de lucha, socavando los esfuerzos autónomos que dan poder a tales movimientos. Lo mejor que podríamos hacer para salir de esta experiencia más fuerte sería construir redes que puedan defenderse independientemente de las decisiones desde lo alto.

Huelgas laborales y de tránsito

Cientos de trabajadores en los astilleros atlánticos en Saint-Nazaire se declararon en huelga ayer. En Finlandia, los conductores de autobús se negaron a recibir pagos de los conductores para aumentar su seguridad frente al contagio y protestar contra los riesgos a los que están expuestos, lo que demuestra en el proceso que el transporte público podría ser gratuito.

Si alguna vez hubo un buen momento para que la clase trabajadora en apuros y precaria mostrara fuerza a través de huelgas y paros laborales, este es el momento. Por una vez, gran parte de la población en general simpatizará, ya que la interrupción de los negocios como de costumbre también puede disminuir el riesgo de propagación del virus. En lugar de tratar de mejorar las circunstancias individuales de empleados particulares a través de aumentos salariales, creemos que lo más importante es construir redes que puedan interrumpir los negocios como de costumbre, interrumpir el sistema en su conjunto y apuntar hacia la introducción revolucionaria de formas alternativas de vida y de relacionarnos. En este punto, es más fácil imaginar la abolición del capitalismo que imaginar que incluso en estas circunstancias, podría reformarse para satisfacer todas nuestras necesidades de manera justa y equitativa.

Revueltas carcelarias

Revueltas en prisiones brasileras e italianas ha resultado en una serie de fugas, incluso en fugas masivas. El coraje de estos prisioneros debería recordarnos a todas las poblaciones objetivo que se mantienen fuera de la vista pública, que son los que más sufrirán durante catástrofes como ésta.

También nos puede inspirar a: más que obedecer órdenes y mantenernos ocultas y ocultos, a medida que el mundo entero se convierte en una matriz de celdas carcelarias, podemos actuar colectivamente para fugarnos.

Lectura Adicional (en inglés)

Ten Premises for a Pandemic—“Una pandemia no es una colección de virus, es una relación social entre personas, mediada por virus”A pandemic isn’t a collection of viruses; it is a social relation among people, mediated by viruses.”

Ask a Different Question: Reclaiming Autonomy of Action during the Virus

Monologue of the Virus: “Vine a parar la máquina cuyo freno de emergencia no se pudo encontrar”.


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Mexico Violento

Fiscalía de Michoacán localiza 22 cadáveres en fosa clandestina

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La Fiscalía General de Justicia del Estado de Michoacán informó que fueron localizados 22 cuerpos humanos en una fosa clandestina ubicada en el municipio de Villamar, Michoacán, que podrían pertenecer a integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) asesinados por el grupo criminal “Los Pájaros de la Sierra”.

De acuerdo con la fiscalía estatal, esta fosa clandestina fue hallada desde el pasado 19 de marzo en un terreno de la comunidad de “Los Negritos” que colinda con una presa, donde recientemente las autoridades federales y estatales localizaron dos osamentas humanas más para un total de 22 cuerpos recuperados.

Las autoridades estatales refirieron que estos cuerpos corresponden en su totalidad a varones, quienes formarían parte del CJNG, y habrían sido abatidos por el grupo criminal que controla la región, aunque hasta el momento no han sido identificados.

En total de los 22 cuerpos recuperados, 17 corresponden a varones y cinco mujeres, por lo que continúan con las labores de peritajes forenses para conocer la identidad de los asesinados, por lo que esta zona es acordonada por elementos de la Guardia Nacional que se encarga del resguardo del sitio.

Michoacán es uno de los estados más afectados por la violencia ocasionada por la disputa de los diferentes grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas, por lo que las bandas escindidas de la Familia Michoacana buscan retomar el control del estado, mientras que el CJNG pretende apoderarse del mismo.

Aunque el gobierno federal se comprometió a reforzar la seguridad en la entidad, hasta el momento los niveles de inseguridad en ese estado no han disminuido, por lo que persiste el riesgo de nuevas agresiones entre las organizaciones delictivas que pretenden controlar el trasiego de estupefacientes.

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Mexico Violento

Colectivo Artículo 20 denuncia muerte de internas con enfermedades terminales tras su traslado arbitrario al Cefereso #16

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Los Ángeles Press

Familiar de una interna enferma de cáncer, en el Centro de Rehabilitación Social de Acapulco, Guerrero, denunció el fallecimiento tras su traslado arbitrario al Centro Federal número 16, en Coatlán del Río, Morelos. Según el testimonio dado al colectivo de derechos humanos Artículo 20, la interna de nombre Guadalupe Merino Sánchez, «iba estable» pero se le suspendió su tratamiento. Se trata de la tercera muerte tras el traslado arbitrario al mismo penal federal.

“La dejaron morir, yo tengo todos los audios grabados dónde mi mamá me decía que no le daban de comer y tampoco le daban la atención médica”, señaló en su testimonio la hija de la interna. Reiteró que nunca le dieron un medicamento, ni por humanidad, siendo una enferma en fase terminal, pero que además le piden 10 mil pesos (530 dólares) para el traslado del cuerpo nuevamente a Acapulco.

Durante los últimos cinco meses, se han realizado al menos unos 500 traslados de los centros estatales al CEFERESO número 16, de Morelos, sin justificación, ya que la mayoría de las internas son del fuero común, señala la organización Artículo 20.

El centro federal femenil, de acuerdo con la denuncia, se trata de un penal concesionado a una empresa privada presuntamente por el grupo Carso, del que es dueño el empresario Carlos Slim, y que en entrevista para Los Ángeles Press, las activistas de los derechos humanos de las internas en el movimiento «Ola Beige» habían denunciado una serie de irregularidades que iban desde el maltrato hasta la falta de atención médica.

El traslado masivo de mujeres y hombres en reclusión, con procesos judiciales del fuero común a penales federales, “es una violación de derechos humanos al alejarlos de sus familias a cientos de kilómetros, como pasó con las reclusas del puerto de Acapulco, del Cereso de Las Cruces”, apuntó la denunciante de Artículo 20.

Los familiares de las internas con traslados arbitrarios se han organizado en diversas protestas para exigir el retorno de sus familiares, sobre todo porque implicó que personas con enfermedades terminales, interrumpieran su tratamiento, lo que derivó en la muerte antes de tiempo.

También se enfatizó que la falta de atención médica en el Cefereso 16 se debe a la fata de personal, ya que sólo hay dos médicos para 1200 reclusas, además de que la comida es escasa y falta agua potable, les limitaron las llamadas telefónicas y la entrada de suministros.

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Europa

De Odesa a Kiev: Rusia intensifica sus ataques en Ucrania

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Por Icíar Gutiérrez/eldiario.es

El último misil ha caído en Odesa. Al menos 21 personas han perdido la vida en un ataque cerca de la ciudad portuaria del sur de Ucrania, según el servicio estatal de emergencias. Otras 39 están heridas, y entre las víctimas hay varios niños. Los vídeos muestran los restos carbonizados de los edificios en la pequeña localidad de Serhiivka, a unas decenas de kilómetros de Odesa. Según las autoridades, los misiles rusos han alcanzado un edificio de apartamentos y un centro recreativo.El bombardeo en Odesa se produce tras la retirada de las fuerzas de Vladímir Putin de la Isla de la Serpiente en el mar Negro y después de días en los que Rusia ha intensificado este tipo de ataques lejos de las líneas del frente, incluyendo el que mató este lunes al menos a 19 personas e hirió a varias decenas más en un centro comercial en la región de Poltava, en el centro del país, según el último balance del servicio de emergencias ucraniano. Los analistas militares del think tank estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra enmarcaron el bombardeo en la ciudad de Kremenchuk en una mayor escalada de los ataques con misiles rusos “contra infraestructuras y objetivos civiles ucranianos”.

Los bomberos trabajan para extinguir el incendio en el centro comercial tras el ataque con cohetes en Kremenchuk, Ucrania. Efrem Lukatsky / AP Photo

Este jueves, un general ucraniano aseguró que el ritmo de los ataques rusos se ha duplicado en las últimas dos semanas. En una rueda de prensa, Oleksii Hromov, jefe adjunto de la Dirección de operaciones principales del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania, indicó que en la segunda quincena de junio se dispararon 202 misiles contra Ucrania, lo que supone un aumento de 120 respecto a la primera quincena. Hromov señaló que las fuerzas de Putin están tratando de golpear la infraestructura militar y crítica, pero también alcanzan objetivos civiles.

En este sentido, el militar ucraniano dijo que Rusia está utilizando misiles procedentes de reservas soviéticas en más del 50% de los ataques, y estos no tienen suficiente precisión. Calculó que sus fuerzas han atacado emplazamientos civiles en 68 ocasiones en la segunda mitad de junio.

Un alto cargo del Pentágono explicó también el lunes a los periodistas que, durante el pasado fin de semana, Rusia ejecutó 60 ataques con misiles en todo el país, incluido en la capital. Evitó atribuir una causa. “No estamos muy seguros de los objetivos rusos de los ataques. Sin duda podrían ser una protesta contra el G7, o de la llegada de los HIMARS [sistema lanzamisiles estadounidense] al país” o, dijo, “podría ser una parte más amplia de su estrategia de batalla a largo plazo”. “Pero hubo más ataques en la última semana de los que habíamos visto en las últimas semanas”.

En una actualización de inteligencia este martes, el Ministerio de Defensa británico también indicó que, entre el 24 y el 26 de junio, Moscú había lanzado “oleadas de ataques inusualmente intensas en toda Ucrania” utilizando misiles de largo alcance. “Es muy probable que estas armas incluyeran los misiles AS-4 KITCHEN de la era soviética y los más modernos AS-23a KODIAK, disparados tanto desde el espacio aéreo bielorruso como ruso”. Estas armas, explica Reino Unido, fueron “diseñadas para atacar objetivos de importancia estratégica, pero Rusia sigue gastándolas en gran número para obtener ventajas tácticas”.

Sobre el ataque en el centro comercial del lunes, Reino Unido cree que existe una “posibilidad realista” de que el Ejército ruso tuviera como objetivo alcanzar un objetivo de infraestructura cercano. “La imprecisión de Rusia al efectuar ataques de largo alcance ha provocado anteriormente incidentes con víctimas civiles masivas, como en la estación de tren de Kramatorsk el 9 de abril de 2022. Es muy probable que los responsables rusos sigan dispuestos a aceptar un alto nivel de daños colaterales cuando perciban la necesidad militar de atacar un objetivo”. A juicio del ministerio británico, es casi seguro que las fuerzas de Putin continuarán efectuando “ataques en un esfuerzo por interceptar el reabastecimiento de las fuerzas del frente ucraniano”. “La escasez de Rusia de armas de ataque de precisión más modernas y las deficiencias profesionales de sus planificadores de objetivos muy probablemente provocarán más víctimas civiles”.

En uno de sus últimos informes, Amnistía Internacional, que ha documentado reiteradamente ataques indiscriminados durante la invasión, aseguró que el uso continuado de armas explosivas imprecisas en zonas civiles pobladas “puede incluso equivaler a dirigir ataques contra la población civil”.

El Kremlin insiste en que se limita a atacar objetivos militares. Lo ha vuelto a repetir este viernes, tras el ataque en Odesa. “Me gustaría recordar una vez más que el presidente y comandante jefe de Rusia ha dicho en repetidas ocasiones que el Ejército ruso durante la operación militar especial [eufemismo de Moscú para designar su invasión] no ataca objetivos civiles ni infraestructuras civiles. Lleva a cabo ataques contra almacenes militares, instalaciones industriales donde el equipo militar se somete a mantenimiento y reparaciones, depósitos de municiones y los sitios donde los mercenarios y los elementos nacionalistas están estacionados y son entrenados”, ha dicho a la prensa el portavoz presidencial ruso Dmitry Peskov.

Pero en cuatro meses de guerra las bombas rusas han alcanzado hospitales, guarderías y bloques de viviendas. La invasión rusa de Ucrania ha dejado a su paso un reguero de destrucción, ha obligado a huir a millones de personas y se ha cobrado miles de vidas. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha confirmado que al menos 4.731 civiles han muerto, 330 de ellos menores de edad, desde el inicio de la ofensiva, y un número algo mayor de heridos. Sin embargo, se da por hecho que las cifras reales son más elevadas. La mayoría de las bajas civiles registradas se debieron al uso de armas explosivas con una amplia área de impacto, incluidos bombardeos de artillería pesada y sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes, y ataques aéreos y con misiles.

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Fuente: eldiario.es

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