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África

Gaza: ¿Existe el derecho humanitario?

Gaza es el ejemplo de que el derecho humanitario debe ser sometido a revisión ética por la ONU, al dejar que Israel cometa un genocidio en total impunidad

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Lamento por la muerte de cuatro palestinos con fuego israelí el 24 de octubre de 2012 Foto: EFE

Sergio Rodríguez Gelfenstei*

Es difícil escribir sobre lo que está ocurriendo en el Medio Oriente y el norte de África. Y en particular, en días recientes, en Palestina, miramos con impotencia como el mundo observa a través de la óptica torcida de los medios de comunicación lo que está ocurriendo, y no manifestar el repudio al horror que significa el asesinato impune de una población civil inerme en un conflicto que sólo conviene a las potencias occidentales y a su aliado sionista.

Pero, hay que sobreponerse e intentar una explicación que permita comprender el trasfondo de los hechos para entender que el pueblo palestino enfrenta una poderosa maquinaria bélica soportada tecnológica, financiera y militarmente por Estados Unidos y las potencias occidentales. Todo esto con el objetivo de satisfacer las ansias de dominio de la derecha que gobierna el Estado de Israel financiado por los grandes capitales judíos que representan al mayor poder financiero de Estados Unidos y Europa. Como vampiros, chupan de la sangre que produce la guerra, la venta de armas, el negocio energético y el tráfico de drogas. Por las venas de sus bancos fluyen los miles de millones de dólares que enriquecen sus arcas y que a pesar de la crisis, y de ser menos del 1% de la población han incrementado sus ingresos en los últimos dos años hasta en un 30%.

Hamid, niño palestino asesinado por Israel con una bala en el estómago. Foto: maannews.net

Veamos los acontecimientos recientes y estudiemos su lógica. El domingo 11, un niño de 13 años, Hameed Abu Daqqa, recibió un disparo en el estómago mientras jugaba frente a su casa en el sur de Gaza. Mientras eso ocurría helicópteros militares israelíes sobrevolaban el lugar. La respuesta no se hizo esperar y se lanzaron ataques contra las fuerzas militares sionistas. Aunque el lunes, Hamas ofreció una tregua para investigar los hechos, Israel respondió con los violentos bombardeos del miércoles que no se habían detenido cuando se escribieron estas líneas.

Sin embargo, la respuesta es la que cualquier pueblo digno debe hacer cuando es atacado. La resistencia está consagrada como un deber universal y está incluida como tal en la Constitución de varios países. Lo sabe el pueblo judío que se vio obligado a ella para sobrevivir a la barbarie nazi. No es terrorismo salvaguardar la integridad y la soberanía de la patria. Mientras el ejército sionista asesinó a un niño, los milicianos palestinos atacaron al ejército. Es Israel quien ha violado todas las resoluciones de la ONU, incluso la que le prohíbe poseer armas nucleares.

Por otro lado, el concepto de terrorismo no está definido por los organismos internacionales. Ese vacío jurídico ha permitido que se dé siempre una idea que sólo sirve a los intereses de los poderosos. Ése fue el argumento que utilizó Israel para iniciar esta brutal ofensiva en lo que un editorial del periódico La Jornada de México ha llamado “violencia asimétrica”.

No recuerdan acaso los sionistas que cuando comenzaron a instalarse por la fuerza en Palestina en las primeras décadas del siglo pasado, sus organizaciones armadas, la Haganah y después el Irgún fueron caracterizados de terroristas por Gran Bretaña, pero que cuando a los ocupantes les convino que sirvieran a sus intereses contra los árabes las permitieron y hasta le dieron su apoyo. Ellos mismos las llamaban su “organización militar popular” y ya en 1938 actuaron junto a los británicos para sofocar la rebelión árabe. De manera que el uso del terror y del término terrorismo ha tenido para los sionistas un sórdido manejo desde hace casi un siglo. Nadie se puede sorprender que lo sigan utilizando para continuar actuando como cabeza de puente de los intereses de los sectores más reaccionarios de la derecha internacional.

Tratar de encontrar la explicación de los hechos lleva al estudio de algunos factores repetitivos de acciones que dan pistas al respecto. En primer lugar –y al igual que en 2008- se producen después de las elecciones en Estados Unidos. En este caso además, Netanyahu había apostado claramente por el candidato republicano Mitt Romney, su antiguo amigo de la universidad. La derrota de éste adelantó la decisión. Nuevamente, y de la misma manera que en 2008 están pautadas elecciones en Israel, ahora para enero de 2013. Cabe destacar que en este país las principales fuerzas en pugna son las llamadas ultra derecha del canciller Avigdor Lieberman, extrema derecha del partido Kadima de la ex canciller Tzipi Livni y la derecha del Likud del actual primer ministro Benjamín Netanyahu. Se necesitaba de una acción que despertara el sentido nacional para llevar a Netanyahu a la reelección.

Otro factor desencadenante de la agresión, es el anuncio del presidente de la ANP Mahmoud Abbas de que dentro de pocos días va a solicitar el reconocimiento de Palestina como Estado en la ONU. Sin embargo, la división entre las autoridades de Gaza y Cisjordania es tan grande que Abbas incluso llamó “a las partes al cese del fuego”, ubicándose en una posición externa del conflicto. De manera que la invasión sionista persigue también el objetivo de profundizar esa segmentación de las fuerzas políticas palestinas.

En el análisis más global de los hechos, fuentes militares y de inteligencia tanto de Israel como de Estados Unidos han aportado elementos suficientes para demostrar que una acción bélica contra Irán no tiene ninguna garantía de éxito. También debe considerarse que el ejército sionista ya fue derrotado por Hezbollah en Líbano en 2006. Así, la desesperación de Israel por provocar a Irán y escalar una crisis en Oriente Medio lo ha llevado a operaciones de todo tipo. Sólo una semana antes respondió de manera desmesurada a disparos hechos en los territorios ocupados del Golán, por fuerzas sirias que se enfrentaban en el conflicto interno de ese país.

En ese marco, el presidente Obama parece considerar la realidad de los acontecimientos y ha comenzado a buscar la negociación con Irán, un escollo que necesita superar en su proyección en dirección a Asia para su confrontación estratégica (no necesariamente bélica) con China. Al respecto, el mandatario estadounidense ha dicho que “Tiene que haber un camino mediante el cual ellos (Irán) puedan tener energía nuclear pacífica mientras satisfagan sus obligaciones internacionales y suministrar claras garantías a la comunidad internacional de que no andan tras el arma nuclear” y agregó posteriormente que ha hecho un compromiso de “realizar un impulso en los próximos meses para ver si podemos abrir el diálogo”.

Todo el mundo sabe que las relaciones entre Netanyahu y Obama no son buenas, pero todo el mundo sabe también que éste y cualquier presidente de Estados Unidos es “prisionero” de sus compromisos con el lobby judío, que al igual que el cubano, dejaron de ser –hace muchos años– un problema internacional para transformarse en parte de la cotidianidad de la política interna de Estados Unidos.

En este marco se inscribe también la destitución del General Petraeus como Jefe de la CIA. Lo que han hecho aparecer como un tema de infidelidad conyugal forma parte de la misma conspiración sionista. No por casualidad la cesantía de Petraeus se produce días antes de la agresión.

En marzo de 2010, Petraeus compareció como jefe del Comando Central de EEUU ante el Comité de Servicios Armados del Senado. Ahí manifestó que “Las hostilidades permanentes entre Israel y algunos de sus vecinos presentan claros desafíos a nuestra capacidad de avanzar nuestros intereses en el Área de Operaciones (AOR). Las tensiones israelí-palestinas frecuentemente estallan en violencia y en enfrentamientos armados en gran escala.

El conflicto fomenta el sentimiento antiestadounidense, debido a la percepción gneralizada de favoritismo de EEUU hacia Israel. La cólera árabe por la cuestión palestina limita la fuerza y la profundidad de las relaciones de Estados Unidos con gobiernos y pueblos en el AOR y debilita la legitimidad de los regímenes moderados del mundo árabe. Entretanto, Al Qaeda y otros grupos militantes explotan esa cólera para movilizar apoyo.

El conflicto también otorga influencia a Irán en el mundo árabe a través de sus clientes, Hezbollah en el Líbano y Hamás”. No lo hizo por amor a Palestina, sino porque necesitaba evidenciar los riesgos que está significando Israel para los objetivos estratégicos de Estados Unidos. Así mismo, Meir Dagan jefe del Mossad, la principal agencia de inteligencia israelí dijo en el parlamento de su país que “Israel está pasando gradualmente de ser un activo de EE.UU. a ser una carga”

En esa medida, y frente a la impotencia ante la búsqueda de negociaciones de Estados Unidos con Irán, Israel actuó en el único lugar donde puede obtener el “éxito” militar. En Gaza, la agresión contra un pueblo inerme ha devenido en genocidio. Los palestinos ni siquiera han recibido el apoyo de la mayoría de los países árabes, desmintiendo una vez más que exista un conflicto árabe-israelí. Éste sólo se circunscribe a Palestina cuya resistencia impide la consumación de los planes imperiales en el Medio Oriente.

Con ello, Israel sin escrúpulos de ningún tipo y violentando el derecho internacional, realiza una operación de exterminio étnico, provoca a Irán, buscando al escalada del conflicto, induce a Estados Unidos y a Europa a darles su apoyo y preparan sus elecciones utilizando la agresión como instrumento de unidad nacional. Estados Unidos lo podría impedir, pero no lo va a hacer. Por encima de todo, están sus intereses expansionistas y hegemónicos. Israel lo sabe y ante la mirada impotente del mundo ha desatado un nuevo asesinato masivo de un pueblo que lucha y resiste.

 sergioro07@hotmail.com

*El autor es articulista del digital Barómetro Internacional basado en Venezuela.

 

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África

África en alerta por asesinatos de periodistas: CPJ

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Martinez Zogo death

Todos los casos en impunidad revelan la incapacidad de los gobiernos para garantizar justicia a las familias de los periodistas asesinados

Por Joyce Chimbi

NAIROBI – El nuevo año trajo malas noticias para la libertad de prensa en el continente africano, con el brutal asesinato de un periodista y la sospechosa muerte de otro.

La jefa del programa para África del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en inglés), Angela Quintal, dijo que comenzar el año con la muerte de al menos dos importantes periodistas en una semana es una muy mala noticia y se espera que no sea una señal abominable para el año que comienza.

“El brutal asesinato del periodista camerunés Martínez Zogo, que fue secuestrado, torturado y asesinado en la capital, Yaundé, y la sospechosa muerte en accidente de tráfico de John Williams Ntwali, el periodista independiente ruandés, en Kigali, han dejado conmocionada a la comunidad de los profesionales de los medios, me siento mareada, y solo estamos a principios de año», declaró Quintal.

El Foro de Editores Africanos (TAEF, en inglés) también ha expresado su conmoción e indignación por estas muertes y tiene previsto realizar gestiones ante los gobiernos de Ruanda y Camerún para «exigir informes públicos completos sobre las circunstancias que condujeron a sus muertes».

Por desgracia, no se trata de incidentes aislados.

Leer más: Gobierno de México omite casos de periodistas asesinados y autores intelectuales en investigaciones

 

Sólo en 2022, el CPJ documentó al menos seis periodistas asesinados en África subsahariana murieron en misiones peligrosas o en fuego cruzado, y confirmó que cuatro de ellos, los somalíes Ahmed Mohamed Shukur y Mohamed Isse Hassan, y los chadianos Evariste Djailoramdji y Narcisse Oredje, fueron asesinados por su labor informativa.

“En estos cuatro casos, los periodistas murieron en misiones peligrosas o en fuego cruzado, en relación con su trabajo. Seguimos investigando la muerte en Kenia del periodista paquistaní Arshad Sharif y de Jean Saint-Clair Maka Gbossokotto en la República Centroafricana para determinar si sus muertes están relacionadas con su trabajo periodístico», explicó Quintal.

La jefa para el continente del CPJ afirmó desde Nueva York que Somalia sigue encabezando el Índice Global de Impunidad del Comité como el peor país en el que «los asesinos de periodistas invariablemente salen libres, y no hay rendición de cuentas ni justicia por sus muertes».

Otros seis periodistas fueron asesinados en 2022 en casos relacionados con su trabajo en el continente:  Abdiaziz Mohamud Guled y Jamal Farah Adan (Somalia), David Beriain y Roberto Fraile (Burkina Faso), Joel Mumbere Musavuli (República Democrática del Congo), y Sisay Fida (Etiopía).

En total, es el mismo número de periodistas asesinados en África que durante 2021.

Rwandan Journo

El CPJ ha solicitado una investigación de la muerte del periodista John Williams Ntwali en Kigali. Ntwali fue un periodista independiente que expuso los abusos contra los derechos humanos en Ruanda y denunció que era víctima de amenazas de muerte. Imagen: Captura de pantalla de CPJ / YouTube-Al Jazeera

Quintal ha declarado que la muerte de Sisay este mes es el primer caso confirmado desde 1998 de asesinato de un periodista en Etiopía. El CPJ sigue investigando la muerte de Dawit Kebede Araya en ese país en 2021 para determinar si estaba relacionada con su labor periodística.

“Con diferencia, la mayoría de los periodistas asesinados son reporteros locales. De los seis de 2021, dos periodistas rusos fueron asesinados en Burkina Faso, y seguimos investigando el asesinato el año pasado en Kenia del periodista paquistaní Arshad Sha para determinar si el motivo estaba relacionado con el periodismo”, añadió Quintal.

Añadió que “en 2022 y 2021 se produjo el mayor número anual de asesinatos de periodistas desde 2015, cuando el CPJ documentó al menos 11 asesinatos, y rezo para que no volvamos a los oscuros días de asesinatos de dos dígitos. Un periodista asesinado es un periodista de más».

Quintal denunció los niveles de impunidad y la incapacidad de los gobiernos para garantizar justicia a la mayoría de los periodistas asesinados y a sus familias, una tendencia que se refleja en otras partes del mundo.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

En todo el mundo, según el informe anual 2022 del CPJ, los asesinatos de periodistas aumentaron casi 50 % en medio de la anarquía y la guerra, y en 80 % de ellos ha habido impunidad total.

“Esto ilustra un pronunciado declive de la libertad de prensa en todo el mundo, algo que también vemos en términos de cifras récord en el número de periodistas encarcelados en todo el mundo”, subrayó Quintal.

Precisó, además, que “en 2022 se registró el mayor número de periodistas encarcelados en todo el mundo en 30 años. Con la cifra récord de 363 periodistas entre rejas al 1 de diciembre de 2022”.

La directora editorial del CPJ, Arlene Getz, señala que «en un año marcado por el conflicto y la represión, los líderes autoritarios redoblan su criminalización de la información independiente, desplegando una crueldad cada vez mayor para sofocar las voces disidentes y socavar la libertad de prensa».

Ante este escalofriante panorama, Quintal dijo a que las soluciones a corto plazo incluyen la voluntad política de los gobiernos, acompañada de los recursos financieros y humanos necesarios, para detener, procesar y condenar a los culpables de crímenes contra periodistas.

“Es hora de que los gobiernos cumplan sus promesas… Deben envíer una señal clara de que habrá consecuencias por dañar a un periodista”, remarcó.

También hay una necesidad urgente de invertir en formación sobre seguridad, tanto para periodistas físicos como digitales, y en visados de emergencia para periodistas en apuros.

“Aquí es donde la comunidad internacional puede desempeñar un papel importante. Las misiones diplomáticas en países donde los periodistas están amenazados por los gobernantes, por ejemplo, pueden ayudar a los periodistas locales que necesitan trasladarse en caso de emergencia», dijo la activista por los derechos de los periodistas africanos.

A su juicio, “los gobiernos deben llevar a cabo investigaciones exhaustivas e independientes para poner fin a la violencia contra los periodistas, y debe haber consecuencias políticas y económicas para quienes no lleven a cabo investigaciones adecuadas que cumplan las normas internacionales”.

Las soluciones a largo plazo, añadió, incluyen que los países establezcan e inviertan recursos en mecanismos especiales para proteger a los periodistas, como los que existen en lugares como México. Pero advierte de que no han cumplido sus promesas, en gran medida por falta de recursos, capacidad y voluntad política.

Infórmate: México, tercer país con más asesinatos de periodistas en este siglo –

 

Los gobiernos también deben dar prioridad a la protección, las investigaciones creíbles y la justicia.

Y cuando los gobiernos locales fracasen, a su juicio «los Estados extranjeros también deberían recurrir a la jurisdicción universal para perseguir a los acusados de asesinar a periodistas», tal como Alemania está procesando a un miembro del escuadrón del ex presidente de Gambia, Yahya Jammeh, responsable del asesinato de Dedya Hydara, redactor jefe de The Point.

Por su parte, TAEF, el Foro de Editores, sigue lamentando estas muertes, presionando a los gobiernos pertinentes para que respondan a la creciente lista de periodistas asesinados y hagan justicia a los afectados en la promoción de la libertad de prensa.

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Fuente: ipsnoticias.net

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África

Somalia al borde de la hambruna y medio millón de niños podría morir a mediados de 2023: ONU

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Somalia corre riesgo de que medio millón de sus niños mueran en 2023

 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que Somalia podría enfrentar una situación de hambruna dentro de unos meses y que hasta medio millón de niños y niñas menores de cinco años podrían morir para mediados de 2023.

Somalia ha evitado caer en situación de hambruna a finales de este año 2022 ante el agravamiento de la crisis económica y las continuas sequías, según un estudio de agencias de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, si bien han advertido de que esta situación podría registrarse en tres áreas durante el segundo trimestre de 2023.

Lee más: Pobreza en África impacta esfuerzos por poner fin al matrimonio de niñas

La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), refleja que 8,3 millones de somalíes podrían sufrir inseguridad alimentaria grave entre abril y junio de 2023, lo que supone «un nivel de necesidad sin precedentes» tras cinco temporadas consecutivas de lluvias escasas y el aumento de los precios de los alimentos.

El informe refleja que 214.050 personas están en fase 5 en el último trimestre de 2022, cifra que podría aumentar a 322.010 entre enero y marzo y a 727.100 entre abril y junio.

«Para evitar la hambruna y unas peores condiciones humanitarias en Somalia es necesaria una acción urgente para una respuesta multifacética, incluida seguridad alimentaria, nutrición y agua, saneamiento e higiene».

Lee más: Ministra de Sudáfrica dice al secretario de Estado de EEUU que Palestina, al igual que Ucrania, “merecen su territorio y libertad”

«La hambruna es proyectada entre abril y junio de 2023 entre poblaciones agrícolas y ganaderas en los distritos de Baidao y Burhakaba, en la región de Bay, y entre desplazados internos en Baidoa y Mogadiscio«, ha señalado en su informe. Así, ha especificado que «estas áreas ya experimentan niveles muy altos de desnutrición aguda y mortalidad consistente con situaciones de emergencia» y ha advertido de que «un número creciente de personas podrían estar en niveles catastróficos».

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Con información de Europa Press.

 

 

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África

Conflictos, corrupción y cambio climático incrementan a 828 millones de hambrientos en el mundo

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Corrupción y cambio climático han aumentado la crisis de hambre en el mundo

ROMA – Los conflictos bélicos, como causa principal, junto con las presiones económicas por malos manejos, el impacto de la Covid-19 y los choques climáticos, han elevado a 828 millones el número de personas que padecen hambre en el mundo, reportó este jueves 13 el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

“Seamos claros: las cosas pueden empeorar y empeorarán a menos que se haga un esfuerzo coordinado a gran escala para abordar las causas profundas de esta crisis. No podemos tener otro año de hambre récord”, dijo el director ejecutivo del PMA, David Beasley, en un comunicado.

Si 828 millones de personas se acuestan con hambre todas las noches, la cantidad de personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda aumentó, de 135 millones en 2019 a 345 millones en la actualidad, y 50 millones de personas en 45 países están al borde de la hambruna.

La editora recomienda: Millonario desperdicio de alimentos en el mundo: 45 países al borde de la hambruna, advierte la ONU

El conflicto sigue siendo el principal impulsor del hambre, ya que 60 % de las personas que sufren hambre en el mundo viven en zonas azotadas por la guerra y la violencia, según el reporte adelantado por el PMA con motivo de conmemorarse el 16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación, que este año tiene como lema: «No dejar a nadie atrás».

Los acontecimientos que se desarrollan en Ucrania “son una prueba más de cómo el conflicto alimenta el hambre, obligando a las personas a abandonar sus hogares y acabando con sus fuentes de ingresos”, expuso el reporte.

“Con demasiada frecuencia, son los conflictos los que sumergen a los más vulnerables en una hambruna catastrófica, con comunicaciones interrumpidas, acceso humanitario restringido y comunidades desplazadas”, expuso el PMA.

“Las cosas pueden empeorar y empeorarán a menos que se haga un esfuerzo coordinado a gran escala para abordar las causas profundas de esta crisis. No podemos tener otro año de hambre récord”: David Beasley.

También los choques climáticos –materializados por ejemplo en prolongadas sequías y recias inundaciones en distintas partes del globo- destruyen vidas, cultivos y medios de subsistencia, y debilitan la capacidad de las personas para alimentarse.

Lee más: Alimentos alcanzan precios récord por invasión de Rusia a Ucrania

Las consecuencias económicas de la pandemia, como la inflación, el endurecimiento del crédito y la interrupción de las cadenas de suministro, también contribuyen a llevar al hambre a niveles sin precedentes, se indicó.

El PMA dice que hay en el globo un “anillo de fuego” que lleva a millones de personas al borde de la inanición, el cual va desde el Corredor Seco centroamericano y Haití hasta Afganistán, pasando por el Sahel (estepas en el centro africano), África oriental, Siria y Yemen.

En países como Nigeria, Sudán del Sur y Yemen, el PMA ya se enfrenta a decisiones difíciles, como reducir las raciones para poder llegar a más personas. Esto equivale a quitarle comida al hambriento para dar de comer al más hambriento.

Las consecuencias de no invertir en actividades de resiliencia repercutirán más allá de las fronteras, sostiene el PMA, pues si las comunidades no están empoderadas para resistir los impactos y las tensiones a las que están expuestas, esto podría resultar en aumento de la migración, desestabilización y conflicto.

“La historia reciente nos lo ha demostrado: cuando el PMA se quedó sin fondos para alimentar a los refugiados sirios en 2015, no tuvieron más remedio que abandonar los campamentos y buscar ayuda en otro lugar, lo que provocó una de las mayores crisis de refugiados de la historia europea reciente”, recordó el reporte.

El PMA destacó que si bien las necesidades han aumentado en gran medida, los recursos no, y esa agencia de las Naciones Unidas requiere 22 200 millones de dólares para llegar con auxilios alimentarios a 152 millones de personas en 2022.

La mira de la agencia está en los gobiernos donantes, pero también en empresas e incluso en personas individuales con recursos o audiencias para sus mensajes.

Los costos también están en su punto más alto: los costos operativos mensuales del PMA están 73,6 millones de dólares por encima del promedio de 2019. Con ese dinero se pudo alimentar a cuatro millones de personas durante un mes.

Sin embargo, la agencia subraya que para lograr el hambre cero, el dinero no es suficiente. “Solo la voluntad política puede poner fin a los conflictos en lugares como Yemen, Etiopía y Sudán del Sur”, insistió el informe.

“Y sin un compromiso político firme para contener el calentamiento global como se estipula en el Acuerdo de París (de 2015), las principales causas del hambre seguirán sin disminuir”, concluyó el reporte.

 

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