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África

Gaza: ¿Existe el derecho humanitario?

Gaza es el ejemplo de que el derecho humanitario debe ser sometido a revisión ética por la ONU, al dejar que Israel cometa un genocidio en total impunidad

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Lamento por la muerte de cuatro palestinos con fuego israelí el 24 de octubre de 2012 Foto: EFE

Sergio Rodríguez Gelfenstei*

Es difícil escribir sobre lo que está ocurriendo en el Medio Oriente y el norte de África. Y en particular, en días recientes, en Palestina, miramos con impotencia como el mundo observa a través de la óptica torcida de los medios de comunicación lo que está ocurriendo, y no manifestar el repudio al horror que significa el asesinato impune de una población civil inerme en un conflicto que sólo conviene a las potencias occidentales y a su aliado sionista.

Pero, hay que sobreponerse e intentar una explicación que permita comprender el trasfondo de los hechos para entender que el pueblo palestino enfrenta una poderosa maquinaria bélica soportada tecnológica, financiera y militarmente por Estados Unidos y las potencias occidentales. Todo esto con el objetivo de satisfacer las ansias de dominio de la derecha que gobierna el Estado de Israel financiado por los grandes capitales judíos que representan al mayor poder financiero de Estados Unidos y Europa. Como vampiros, chupan de la sangre que produce la guerra, la venta de armas, el negocio energético y el tráfico de drogas. Por las venas de sus bancos fluyen los miles de millones de dólares que enriquecen sus arcas y que a pesar de la crisis, y de ser menos del 1% de la población han incrementado sus ingresos en los últimos dos años hasta en un 30%.

Hamid, niño palestino asesinado por Israel con una bala en el estómago. Foto: maannews.net

Veamos los acontecimientos recientes y estudiemos su lógica. El domingo 11, un niño de 13 años, Hameed Abu Daqqa, recibió un disparo en el estómago mientras jugaba frente a su casa en el sur de Gaza. Mientras eso ocurría helicópteros militares israelíes sobrevolaban el lugar. La respuesta no se hizo esperar y se lanzaron ataques contra las fuerzas militares sionistas. Aunque el lunes, Hamas ofreció una tregua para investigar los hechos, Israel respondió con los violentos bombardeos del miércoles que no se habían detenido cuando se escribieron estas líneas.

Sin embargo, la respuesta es la que cualquier pueblo digno debe hacer cuando es atacado. La resistencia está consagrada como un deber universal y está incluida como tal en la Constitución de varios países. Lo sabe el pueblo judío que se vio obligado a ella para sobrevivir a la barbarie nazi. No es terrorismo salvaguardar la integridad y la soberanía de la patria. Mientras el ejército sionista asesinó a un niño, los milicianos palestinos atacaron al ejército. Es Israel quien ha violado todas las resoluciones de la ONU, incluso la que le prohíbe poseer armas nucleares.

Por otro lado, el concepto de terrorismo no está definido por los organismos internacionales. Ese vacío jurídico ha permitido que se dé siempre una idea que sólo sirve a los intereses de los poderosos. Ése fue el argumento que utilizó Israel para iniciar esta brutal ofensiva en lo que un editorial del periódico La Jornada de México ha llamado “violencia asimétrica”.

No recuerdan acaso los sionistas que cuando comenzaron a instalarse por la fuerza en Palestina en las primeras décadas del siglo pasado, sus organizaciones armadas, la Haganah y después el Irgún fueron caracterizados de terroristas por Gran Bretaña, pero que cuando a los ocupantes les convino que sirvieran a sus intereses contra los árabes las permitieron y hasta le dieron su apoyo. Ellos mismos las llamaban su “organización militar popular” y ya en 1938 actuaron junto a los británicos para sofocar la rebelión árabe. De manera que el uso del terror y del término terrorismo ha tenido para los sionistas un sórdido manejo desde hace casi un siglo. Nadie se puede sorprender que lo sigan utilizando para continuar actuando como cabeza de puente de los intereses de los sectores más reaccionarios de la derecha internacional.

Tratar de encontrar la explicación de los hechos lleva al estudio de algunos factores repetitivos de acciones que dan pistas al respecto. En primer lugar –y al igual que en 2008- se producen después de las elecciones en Estados Unidos. En este caso además, Netanyahu había apostado claramente por el candidato republicano Mitt Romney, su antiguo amigo de la universidad. La derrota de éste adelantó la decisión. Nuevamente, y de la misma manera que en 2008 están pautadas elecciones en Israel, ahora para enero de 2013. Cabe destacar que en este país las principales fuerzas en pugna son las llamadas ultra derecha del canciller Avigdor Lieberman, extrema derecha del partido Kadima de la ex canciller Tzipi Livni y la derecha del Likud del actual primer ministro Benjamín Netanyahu. Se necesitaba de una acción que despertara el sentido nacional para llevar a Netanyahu a la reelección.

Otro factor desencadenante de la agresión, es el anuncio del presidente de la ANP Mahmoud Abbas de que dentro de pocos días va a solicitar el reconocimiento de Palestina como Estado en la ONU. Sin embargo, la división entre las autoridades de Gaza y Cisjordania es tan grande que Abbas incluso llamó “a las partes al cese del fuego”, ubicándose en una posición externa del conflicto. De manera que la invasión sionista persigue también el objetivo de profundizar esa segmentación de las fuerzas políticas palestinas.

En el análisis más global de los hechos, fuentes militares y de inteligencia tanto de Israel como de Estados Unidos han aportado elementos suficientes para demostrar que una acción bélica contra Irán no tiene ninguna garantía de éxito. También debe considerarse que el ejército sionista ya fue derrotado por Hezbollah en Líbano en 2006. Así, la desesperación de Israel por provocar a Irán y escalar una crisis en Oriente Medio lo ha llevado a operaciones de todo tipo. Sólo una semana antes respondió de manera desmesurada a disparos hechos en los territorios ocupados del Golán, por fuerzas sirias que se enfrentaban en el conflicto interno de ese país.

En ese marco, el presidente Obama parece considerar la realidad de los acontecimientos y ha comenzado a buscar la negociación con Irán, un escollo que necesita superar en su proyección en dirección a Asia para su confrontación estratégica (no necesariamente bélica) con China. Al respecto, el mandatario estadounidense ha dicho que “Tiene que haber un camino mediante el cual ellos (Irán) puedan tener energía nuclear pacífica mientras satisfagan sus obligaciones internacionales y suministrar claras garantías a la comunidad internacional de que no andan tras el arma nuclear” y agregó posteriormente que ha hecho un compromiso de “realizar un impulso en los próximos meses para ver si podemos abrir el diálogo”.

Todo el mundo sabe que las relaciones entre Netanyahu y Obama no son buenas, pero todo el mundo sabe también que éste y cualquier presidente de Estados Unidos es “prisionero” de sus compromisos con el lobby judío, que al igual que el cubano, dejaron de ser –hace muchos años– un problema internacional para transformarse en parte de la cotidianidad de la política interna de Estados Unidos.

En este marco se inscribe también la destitución del General Petraeus como Jefe de la CIA. Lo que han hecho aparecer como un tema de infidelidad conyugal forma parte de la misma conspiración sionista. No por casualidad la cesantía de Petraeus se produce días antes de la agresión.

En marzo de 2010, Petraeus compareció como jefe del Comando Central de EEUU ante el Comité de Servicios Armados del Senado. Ahí manifestó que “Las hostilidades permanentes entre Israel y algunos de sus vecinos presentan claros desafíos a nuestra capacidad de avanzar nuestros intereses en el Área de Operaciones (AOR). Las tensiones israelí-palestinas frecuentemente estallan en violencia y en enfrentamientos armados en gran escala.

El conflicto fomenta el sentimiento antiestadounidense, debido a la percepción gneralizada de favoritismo de EEUU hacia Israel. La cólera árabe por la cuestión palestina limita la fuerza y la profundidad de las relaciones de Estados Unidos con gobiernos y pueblos en el AOR y debilita la legitimidad de los regímenes moderados del mundo árabe. Entretanto, Al Qaeda y otros grupos militantes explotan esa cólera para movilizar apoyo.

El conflicto también otorga influencia a Irán en el mundo árabe a través de sus clientes, Hezbollah en el Líbano y Hamás”. No lo hizo por amor a Palestina, sino porque necesitaba evidenciar los riesgos que está significando Israel para los objetivos estratégicos de Estados Unidos. Así mismo, Meir Dagan jefe del Mossad, la principal agencia de inteligencia israelí dijo en el parlamento de su país que “Israel está pasando gradualmente de ser un activo de EE.UU. a ser una carga”

En esa medida, y frente a la impotencia ante la búsqueda de negociaciones de Estados Unidos con Irán, Israel actuó en el único lugar donde puede obtener el “éxito” militar. En Gaza, la agresión contra un pueblo inerme ha devenido en genocidio. Los palestinos ni siquiera han recibido el apoyo de la mayoría de los países árabes, desmintiendo una vez más que exista un conflicto árabe-israelí. Éste sólo se circunscribe a Palestina cuya resistencia impide la consumación de los planes imperiales en el Medio Oriente.

Con ello, Israel sin escrúpulos de ningún tipo y violentando el derecho internacional, realiza una operación de exterminio étnico, provoca a Irán, buscando al escalada del conflicto, induce a Estados Unidos y a Europa a darles su apoyo y preparan sus elecciones utilizando la agresión como instrumento de unidad nacional. Estados Unidos lo podría impedir, pero no lo va a hacer. Por encima de todo, están sus intereses expansionistas y hegemónicos. Israel lo sabe y ante la mirada impotente del mundo ha desatado un nuevo asesinato masivo de un pueblo que lucha y resiste.

 sergioro07@hotmail.com

*El autor es articulista del digital Barómetro Internacional basado en Venezuela.

 

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Marruecos: Pacto Mundial sobre Migración

Marruecos es la sede donde se reúnen más de 150 países para firmar el Pacto Mundial para una Migración segura, ordenada y regular, para dar salida a crisis humanitarias

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Raúl Ramírez Baena

Hace 70 años, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de la ONU aprobó en París la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, documento magno que dio origen al Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

La Declaración se propone como ideal común de la humanidad, la consecución de la libertad, la justicia y la paz, el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, e inscribe dos principios fundamentales: la UNIVERSALIDAD y la PROGRESIVIDAD de los derechos humanos.

En este marco, la ONU ha convocado en Marruecos a los países miembros a debatir el acuerdo global sobre migración, llamado “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular” (cuyo acuerdo inicial, a excepción de los Estados Unidos de América, fue aceptado en julio para su discusión los días 10 y 11 de diciembre), teniendo como objetivo “ayudar a aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los inmigrantes indocumentados.”

Como una manifestación de “aporofobia” (rechazo al pobre), países industrializados de Europa occidental y de Norteamérica no simpatizan con este Pacto Mundial, países de destino de la migración, que han girado sus políticas económicas hacia corrientes nacionalistas, conservadoras y proteccionistas de su planta laboral y mano de obra nativa, en contraste con la Globalización y el liberalismo del mercado, hoy en declive.

Son destacables las posiciones de Donald Trump, del Brexit en Inglaterra, de la Ley de Extranjería en España y de los duros controles migratorios en Sudamérica, en Alemania y en los países de Europa del Este, que bloquean y criminalizan la migración masiva de los países en crisis.

Recientemente, se calcula que 68 millones de personas desplazadas han salido de sus países, provenientes del Medio Oriente y de América Latina y el Caribe, huyendo de la pobreza y de los fenómenos naturales, pero más, de la guerra y de la violencia que los asola.

Este Pacto constituye el primer intento para gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional; “refleja el entendimiento común de los Gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos”, apuntó el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Se busca cambiar las políticas de rechazo y criminalización de la migración hacia una visión más positiva y propositiva donde todos los países ganen, los de origen, los de tránsito y los de destino de la migración.

Hay algunas metas genéricas del Pacto como la cooperación para abordar las casusas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal. Pero también hay compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes como última opción y reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación.

Los Estados se comprometen también a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes, con misiones de búsqueda y rescate, garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter exclusivamente humanitario.

Además, los Estados que suscriban el Pacto prometen garantizar un regreso seguro y digno a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes enfrenten un riesgo real y previsible de muerte, tortura u otros tratos inhumanos, como es el caso de los hondureños hoy refugiados en México en espera de la resolución de asilo en los Estados Unidos de América

Destaco dos cosas en lo que se refiere a México: primero, en razón de su campaña de reelección, la no adopción por Donald Trump de este mecanismo mundial, impidiendo entre otras cosas ayudar a resolver la crisis de los migrantes centroamericanos en la frontera con Tijuana (crisis que, por el contrario, ha exacerbado), éxodo cuya responsabilidad recae en las políticas económicas, sociales y de seguridad impuestas por los EUA en América Latina y el Caribe.

Por otro lado, la muy lamentable posición intolerante, xenófoba y racista (no les gusta que les digan así) que sin el menor recato y análisis de contexto ha asumido buena parte de la población tijuanense, que denota una deficiente cultura de los derechos humanos y una falta de sentimientos de empatía y solidaridad para con los migrantes hondureños, a quienes se ha rechazado, discriminándolos y estigmatizándolos negativamente.

Según Juan José Gómez Camacho, embajador de México en la ONU, “los migrantes hacen una contribución económica extraordinaria en los países donde están trabajando. Las remesas representan un 15% de los ingresos del migrante; el otro 85% se queda en el país de destino”. Además, existen hoy 250 millones de migrantes que representan un 3,4% de la población mundial, que contribuyen con un 9% del PIB mundial con casi 7 trillones de dólares al año.

Por lo pronto, el Canciller Marcelo Ebrard se encuentra ya en Marruecos asistiendo al Pacto Mundial sobre Migración. Doy por seguro que México suscribirá este importante acuerdo y que se traducirá en una política migratoria humanitaria, no criminalizante.

Fotografía:  El presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez Castrejón, saliendo de la conferencia. (Tomada de su perfl de Twitter).

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Vivir sin miedo, la explotación sexual en el tránsito a Europa

La migración de africanos a Europa para salvar sus vidas de la violencia de dictaduras y miseria enfrenta la explotación y violencia sexual a niñas y mujeres

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Por J. Marcos y Ma. Ángeles Fernández
@desplazados_org

MADRID.- La nigeriana Juliet nunca llegó. Su camino fue siniestro y la meta, imposible. Murió en el mar, con su hija, huyendo de la organización que le obligaba a prostituirse. Su tránsito a Europa es otra historia más teñida por la explotación sexual. Partió de Nigeria, cruzó Benín y llegó a Bamako, la capital de Malí, donde la obligaron a vender su cuerpo. Sus planes hacia una vida mejor nunca imaginaron la esclavitud.

No hay imágenes de mujeres saltando las concertinas de Ceuta y Melilla, esas mallas de alambre que seis metros por encima culminan en afiladas cuchillas. No las hay porque, según confirman los registros, ellas no intentan saltar la valla. Apenas se conocen unas pocas excepciones. Pero la ausencia de espinas metálicas no evita que niñas y mujeres ingresen en Europa a través múltiples fronteras que también rasgan sus cuerpos y sus vidas.

Su entrada al territorio europeo se produce sobre todo a través de embarcaciones o a nado, con Almería, Motril, Cádiz, Ceuta y Melilla como los principales puntos de llegada en el caso del Estado español. Y ahí ya sí que existen fotografías, incluso de embarazadas y con bebés en sus brazos. Pero el mar es apenas el penúltimo obstáculo fronterizo en su camino.

“En Bamako es horroroso. Allí comienza lo que será tu vida en Europa. Te tienes que acostar con todos los hombres que quiera el connection man [también conocidos como captador, pasador o patrón] y no hay preservativos y hay muchas enfermedades”, cuenta Precious en la investigación Vivir sin miedo, publicada por CEAR-Euskadi.

Habla Precious, pero bien se podría hablar de las congoleñas Charlotte (“en la frontera es obligatorio acostarse con policías marroquíes y argelinos. Me han violado delante de la niña”), Hope, Dorcas y tantas otras mujeres que encuentran barreras, violencia y agresiones físicas y sexuales en un trayecto que nunca imaginan tan cruel.

Fronteras blindadas

El blindaje de las fronteras europeas se traduce en el surgimiento de vías alternativas, rendijas del sistema que se traducen en el incremento de las violencias para las migrantes. El tránsito de personas no merma mientras sí crecen los peligros e inseguridades. FRONTEX, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembro, lidera en el ámbito europeo las variadas estructuras para la vigilancia y el castigo, encargadas de la violencia en las líneas divisorias: patrulleras, estancias de detención en terceros países, devoluciones en caliente, Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), acuerdos de readmisión, vuelos de deportación.

Solo en 2016 y solo por la llamada Frontera Sur, que apenas concentra el cuatro por ciento de las entradas irregulares en la UE, llegaron a España 14.128 personas. De ellas, cerca de 1.500 mujeres, 65 embarazadas. Y más de un millar de niñas y niños. Los datos de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se completan con 295 muertes, que se elevan a más de 5.000 ampliando el área a toda la frontera mediterránea del bloque comunitario, la ruta más mortal del mundo y eso que se desconocen las cifras que deja la travesía por el desierto norafricano.

“En el camino he trabajado de chacha, he cuidado cabras, he sido víctima de violaciones y como resultado de ellas he tenido un embarazo. Cuando di a luz no tenía ni dónde dormir. Soy una mujer llena de cicatrices, cicatrices de mis deportaciones al desierto, del camino, de todas las violaciones. He sufrido mucho y eso ha dejado señales en mi cuerpo y en mi alma”, cuenta Charlotte y recoge Vivir sin miedo.

El endurecimiento de las condiciones de entrada infringe un golpe extra a las niñas y las mujeres, tal y como atestigua la Comisión Española de Ayuda al Refugiado en el País Vasco (CEAR-Euskadi): “En estos contextos de militarización, el sistema de dominación patriarcal se refuerza, haciendo más profundas las desigualdades de género. Las mujeres y las niñas se ven expuestas a las relaciones de poder, dominación y abuso sexual por parte de personas en tránsito, por las fuerzas de seguridad y control fronterizo, y por las redes de trata de personas”. Las redes de tráfico y trata de seres humanos se convierten con frecuencia en su única llave de entrada a Europa, en el sacrificio necesario para escapar del sufrimiento en sus países de origen: el conflicto armado, el matrimonio forzado, la mutilación genital o el terrorismo son algunas de las razones que les obligan a migrar. Sin duda el género es un motivo de marcha.

Los embarazos y abortos forzados también funcionan como control de los cuerpos en ese purgatorio migratorio. “Muchas no conocen el significado del término ‘violación’ y tampoco tienen el mismo concepto del embarazo y del aborto que manejamos en Europa. Las redes no les facilitan anticonceptivos, sometiéndolas a prácticas sexuales de alto riesgo y obligándoles a interrumpir sus embarazos en condiciones de extrema insalubridad. Pero también les obligan a gestar cuando lo consideran conveniente para alcanzar Europa”, añaden desde Women’s Link Worldwide. Esta violencia reproductiva en ocasiones termina con la apropiación de su maternidad, con los bebés al servicio de sus fines, tal y como denuncian desde el colectivo Caminando Fronteras.

La trata, una parte del tránsito

“La posibilidad de emprender un proceso migratorio sin sufrir violencia sexual o acabar en manos de las redes de trata es casi inviable para quienes vienen de África subsahariana”, añaden desde CEAR-Euskadi. Nigeria es, por cierto, el país de origen que, según sus datos, presenta los peores registros: en 2016, más de 40 mujeres nigerianas han sido atendidas en el País Vasco por la organización de refugio con síntomas de haber sido víctima de trata con fines de explotación sexual.

De acuerdo con Women’s Link Worldwide, en la travesía aparecen figuras tan controvertidas como el ‘marido del camino’, una especie de ‘protector’ que ‘cobija’ a las mujeres a cambio de ejercer de esposas sexuales, pudiendo además estar vinculado con redes de trata.

Las evidencias recogidas confirman que gran parte de las que transitan por la Frontera Sur son víctimas de estos entramados, como sucede por ejemplo con quienes llegan al CETI de Ceuta, según recoge Amnistía Internacional. Porque las que consiguen llegar no escapan a la vulneración de sus cuerpos: la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) estima que 140.000 niñas y mujeres sufren trata con fines de explotación sexual en Europa. Los guarismos en el Estado español tampoco son mejores: el año pasado se han detectado el 12.419 personas en riesgo de explotación sexual (la mayoría, entre el 80 y el 90 por ciento, de origen extranjero), a pesar de que únicamente se identificaron 591, según el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), Rumanía, Nigeria y China son los principales países de captación.

Un derecho de asilo condicionado

Todos estos hechos, que podrían dar pie a establecer un protocolo especial en la frontera, no brindan para las mujeres la opción preferencial de ser refugiadas ni de recibir protección, pues no son consideradas como un grupo de especial vulnerabilidad. Hasta 2016, apenas seis personas (cuatro mujeres y dos menores) recibieron protección internacional por esta haber sido víctima de trata en el Estado, si bien es cierto que en el último cuatrimestre del pasado ejercicio el Ministerio del Interior se la concedió a 19 africanas, cuentas que refleja CEAR-Euskadi en #Refugiadas. La trata con fines de explotación en el contexto de militarización y cierre de fronteras, asegurando sin embargo que “aún es pronto para ver si esta protección se afianza o se circunscribe a circunstancias especiales de carácter político”.

Por sí solos, ni el género ni la orientación sexual justifican para la legislación un motivo de marcha

La legislación española vigente (Ley de Asilo de 2009) por primera vez incluye expresamente como causa de asilo la persecución por motivos de género y orientación sexual, pero ninguna de estas dos causalidades tiene el mismo nivel de protección de la que gozan otros motivos de persecución como la raza, la religión, la nacionalidad, el grupo social y las opiniones políticas. Por sí solos, ni el género ni la orientación sexual pueden dar origen a la aplicación de la legislación, siendo necesarias otras circunstancias que justifiquen la salida de los países de origen. Todas estas solicitudes suelen ser rechazadas sin un estudio individual.

Además, esta normativa excluye a las personas comunitarias, así como a las que procedan de un país considerado seguro. En definitiva, denuncia CEAR-Euskadi, “son muy pocas las mujeres que, superados los obstáculos, acceden al procedimiento de protección internacional”. El Defensor del Pueblo recoge en uno de sus informes esta realidad: en 2015 y en la primera mitad de 2016 no hubo resoluciones favorables a la concesión del estatuto de refugiado o protección subsidiaria a las víctimas de trata.

Y cuando las autoridades aceptan revisar las peticiones de estas mujeres, el camino sigue cuesta arriba, subrayan desde la delegación vasca de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado: “El miedo a exponer su verdadera situación, especialmente cuando aún se encuentran bajo la influencia de la red, las lleva a ocultar información o a mentir sobre su procedencia y sobre los motivos de persecución. Como consecuencia, sus solicitudes son inadmitidas o denegadas por inverosímiles o incoherentes”.

Fuente: publico.es

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África

Por Helena Maleno, defender a quien defiende

La activista de derechos humanos Helena Maleno es obligada a comparecer ante juez en Tánger, Marruecos, por supuesto delito de tráfico de personas al salvar vidas de migrantes y evitar que murieran ahogadas en el Estrecho.

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Marta Abiega*

El apremio nunca fue una fuente de inspiración, pero hoy la urgencia llama a mi puerta ante el enjuiciamiento de la defensora de derechos humanos Helena Maleno por los Tribunales marroquíes.

El 16 de octubre cogí un autobús a Gasteiz con un solo propósito, conocer a Helena Maleno que comparecía ante la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco. En mi bolsa, un mensaje “Mundu berri bat daramagu bihotzean” (Llevamos un nuevo mundo en el corazón), y un regalo, un pañuelo de Ongi Etorri Errefuxiatuak, en la completa seguridad de que si a alguien le iba a sentar bien ese pañuelo amarillo que da la bienvenida a las personas migrantes y refugiadas, ésa era Helena, la voz de las que no tienen voz, el grito valiente de las mujeres que desafían el Mar de Alborán en busca de una vida mejor, el dedo acusador de las criminales políticas de la Unión Europea, una ACTIVISTA con mayúsculas, de unos derechos que cada vez son más inhumanos.

Helena es la piedra en el zapato de Zoido, el “pepito grillo” en la conciencia inexistente de tanto Guardia Civil de Fronteras con una sospechosa entrega y dedicación a su trabajo. Pero corren malos tiempos para las defensoras de derechos humanos en el mundo.

La externalización es un mecanismo muy utilizado a muy distintos niveles. Abrumadas ante tanta crueldad humana desplegada por nuestros gobiernos, externalizamos la culpa y olvidamos que por acción u omisión también tenemos responsabilidades en las decisiones que toman.

El Gobierno Vasco recurre a la incompetencia, a mi juicio en sus dos acepciones, para externalizar su culpa ya que, con su apoyo a los presupuestos del PP, demuestra una importante capacidad de presión que ejerce en nombre de intereses económicos, pero en ningún caso en nombre de intereses humanos.

El gobierno del estado externaliza sus culpas en relación al incumplimiento de las cuotas de personas refugiadas responsabilizando de ello a una burocracia ajena a su voluntad. Al mismo tiempo deniega la posibilidad de petición de asilo de determinadas nacionalidades en las fronteras y establece mecanismos draconianos e ilegales como las devoluciones en caliente, haciendo oídos sordos a los tribunales de la Unión Europea y redefiniendo a su antojo la palabra “legalidad” con subterfugios que a nadie engañan.

Sus tribunales de justicia, en este caso la Fiscalía de la Audiencia Nacional, descartaron investigar a Helena Maleno al no ver indicios de delito en sus llamadas a salvamento marítimo alertando de pateras a la deriva. Así pues, han decidido externalizar la injusticia, al igual que el control de fronteras, jactándose de demócratas y acusando de falta de democracia a monarquías amigas que engordan con la sangre de una ciudadanía que está más que harta de tanta connivencia.

El intachable historial de Helena Maleno como defensora de los Derechos Humanos en la frontera sur de España y el hecho de que la Audiencia Nacional archivara la denuncia interpuesta por la Policía Nacional deberían ser suficientes para el sobreseimiento de este juicio-farsa en el país vecino norafricano.

Por si alguna persona tiene dudas de cómo los derechos humanos se utilizan como moneda de cambio, sabemos que la política de fronteras se vuelve más o menos beligerante en función de los acuerdos económicos que tenga que firmar la monarquía marroquí con su homónima española. La externalización de las fronteras tiene un precio muy alto, pero el que me preocupa en este momento no es el económico, sino el precio de las personas víctimas con sus nombres y sus apellidos.

Me estremezco, Helena, ante tanta frivolidad cotidiana cuando te oigo decir que acompañas en la identificación de los cadáveres en las morgues y me pregunto cómo sobrevives a esa experiencia. Ahora sé que es porque hiciste todo lo que estaba en tus manos para que no ocurriera y aun así ocurrió.

Por todas las personas que has salvado con tus llamadas de socorro y también por aquellas que no conseguiste salvar a pesar de esas llamadas. Porque contigo aprendí la importancia de poner nombres a las víctimas y la de comunicar a sus familiares esas tragedias –para mí asesinatos– más cotidianas de lo que quisiéramos. Por Patience, Bebe, Dalloba, Aminatou, Clemence, Melville y Karmeline, que en septiembre murieron ahogadas después de que una patrullera española frenara el paso de su patera con el objetivo de que fuesen alcanzados por la Marina marroquí para proceder a su devolución a Marruecos. Por todas nosotras que también morimos con su muerte. Por los familiares de las víctimas de Tarajal que siguen pidiendo una justicia que no debería entender de fronteras, clases ni colores. Por la tristeza que nos produce esta injusticia. Porque todas somos Helena Maleno. Lucharemos juntas sin dejar que nos venzan. Sabemos que estamos en el lado correcto, el lado de los derechos humanos.

 * Colaboradora de Pikara Magazine

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