Connect with us

Con voz propia

Fotografías de Rubén Espinosa, contexto de represión y muerte

Las fotografías de Rubén Espinoza dan cuenta del contexto político de represión gubernamental, desapariciones forzadas y asesinatos en Veracruz, Puebla y DF

Avatar

Published

on

Una de las fotografías de Rubén Esponosa.

Una de las fotografías de Rubén Espinosa.

Por Ramsés Ancira

Estas fotos fueron captadas por Rubén Espinoza, el periodista asesinado en la Ciudad de México, el 31 de julio de 2015, junto con cuatro mujeres, que además fueron violadas y de las que hasta ahora sólo se ha dado a conocer la identidad de dos de ellas por información que trascendión en las redes sociales.

Para investigar quién pudo estar interesado en matar a Rubén contratando a pistoleros profesionales, hay que seguir la ruta de su trabajo.

Algunas de sus imágenes corresponden a la revista Proceso para la que trabajaba, y están relacionadas con las investigaciones y manifestaciones por el asesinato de la periodista Regina Martínez el 27 de abril de 2012. Otra de las imágenes destacadas son los estudiantes que fueron agredidos en el mes de junio de 2015 en una fiesta por sujetos armados. La denuncia fue realizada el 9 de julio de este 2015 en Xalapa, Veracruz. La foto fue publicada por la agencia Cuartoscuro. La nota que la acompaña informa que

“… un grupo armado con bastones retráctiles y armas de fuego, machetes, palos con clavos y bats de béisbol irrumpió en un domicilio particular mientras festejábamos un cumpleaños, para perpetrar con saña y brutalidad el atentado que puso en peligro nuestras vidas”.

Las víctimas de la agresión, todos universitarios, responsabilizaron de los hechos a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz y pidieron investigarla ” por el delito de conspiración, a fin de encontrar y sancionar a quien contrató, organizó, instruyó, entrenó y equipó a los agresores en tácticas, técnicas y procedimientos de tipo policial o militar para perpetrar el atentado”.

Por otra parte, los criminales que se hayan dado el  tiempo de seguir desde Veracruz a la Ciudad de México a Rubén Espinoza; entrar al departamento donde se celebraba una reunión, violar y asesinar a cuatro mujeres y a él mismo, torturarlo y darles a todos el tiro de gracia, no podían menos que ser gente entrenada, como la que denunciaron los universitarios que irrumpió en su fiesta apenas hace unos meses.

Estudiantes agredidos en Veracruz captados por el lente de Rubén Espinosa.

Estudiantes agredidos en Veracruz captados por el lente de Rubén Espinosa.

Otra de las fotografías destacadas en represión de la autoría de Rubén Espinoza corresponde a una manifestación de estudiantes de la Universidad Veracruzana, en protesta por los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. El corresponsal de Proceso envió imágenes de las pintas realizadas en las oficinas del Partido Revolucionario Institucional en el Estado de Veracruz, institución a la que los manifestantes, entre quienes se encontraban también integrantes del Movimiento Magisterial Veracruzano, corresponsabilizaron de la desaparición de normalistas.

Pintas a la sede del PRI en Veracruz.

Pintas a la sede del PRI en Veracruz.

Cualquier investigación sobre el asesinato del reportero gráfico y las cuatro mujeres, debe considerar estas fotografías como indicio para dar con los responsables.

La resolución del caso es un asunto de Seguridad nacional, pues demuestra que la Ciudad de México ya no es el “santuario” que se creía podía dar refugio a perseguidos políticos. Porque si nadie en un departamento de una de las colonias más céntricas y emblemáticas se dio cuenta de los disparos, es porque probablemente usaron silenciador y esto revela premeditación, alevosía y ventaja, de asesinos bien adiestrados.

El contexto de las fotos de Rubén Espinosa: Puebla, Veracruz y DF

Gobernador de Veracruz,  la última foto que publicó Rubén Espinosa de Javier Duarte.

Gobernador de Veracruz, la última foto que publicó Rubén Espinosa de Javier Duarte.

Fotografía de Rubén Espinoza que acompañó la nota de Rosalía Vergara, de la revista Proceso, titulado “Violaron la ley tres gobernadores: INE”, publicado el 29 de julio de 2015.

Roban nuevamente placa de Regina Martínez, una de las fotografía de Rubén Espinosa.

Roban nuevamente placa de Regina Martínez, una de las fotografía de Rubén Espinosa.

Junto a la nota de Noé Zavaleta en Proceso, publicado el 16 de junio de 2015, se publicó la fotografía de Rubén Espinosa sobre la manifestación de reporteros en Veracruz, quienes manifestaban su indignación por el robo de la placa en memoria de la corresponsal de la misma revista Regina Martínez, torturada y asesinada el 28 de abril de 2012. En el momento de la publicación de esta imagen, el fotoperiodista recibía amenazas de por parte de sujetos armados quienes lo siguieron hasta su domicilio y le tomaron fotografías.

Una joven grafitera en Veracruz, es el subtítulo de la imagen de Rubén Esinosa en  la revista Proceso.

Una joven grafitera en Veracruz, es el subtítulo de la imagen de Rubén Esinosa en la revista Proceso.

Esta imagen ilustró el reportaje de Gabriela Hernández, publicado en Proceso el 28 de enero de 2015, sobre la iniciativa del PAN en Puebla para imponer 12 años de cárcel a quienes realizaran graffitis en la ciudad. El contexto para promover esta iniciativa fue una protesta universitaria contra el gobierno de Enrique Peña Nieto y de Rafael Moreno Valle, quienes fueron reprimidos por granaderos, y las redes sociales difundía imágenes de jóvenes que hacían pintas en la Procuraduría de Justicia.

ruben5

Una de las protestas contra el gobernador de Veracruz registradas por el lente de Rubén Espinoza.

El ataque sexual a una reportera de TV Sur en el estado de Veracruz fue el contexto de esta manifestación contra la agresión a periodistas por parte del gobierno del estado. La nota fue reportada por Noé Zavaleta, el 1 de Junio de 2015 en la revista Proceso.

Familiares de desaparecidos piden la renuncia del gobernador Duarte, imagen de Rubén Espinosa.

Familiares de desaparecidos piden la renuncia del gobernador Duarte, imagen de Rubén Espinosa.

En la imagen, Rubén Espinosa captó a familiares de desaparecidos en Veracruz exigiendo la renuncia del gobernador Javier Duarte, en la nota de Noé Zavaleta el 6 de julio de 2015. Los familiares, integrantes del Colectivo por la Paz Xalapa, a raíz de 14 casos de desapariciones forzadas, acusaron a la Fiscalía General del Estado de retrasar tres años la presentación de sus casos ante la PGR.

 

 

policias coludidos

Policías estatales coludidos con el crimen organizado, fue la imagen de Rubén Espinosa.

El 28 de Septiembre de 2012, un reportaje de Noé Zavaleta, fue ilustrado con la imagen de Rubén Espinosa sobre la detención de 35 policías coludidos con los grupos narcotraficantes, 19 de ellos pertenecíana la nueva Policía Estatal Conurbación Xalapa. La nota destaca que los policías operaban, la mayoría, para el cártel de Los Zetas.

Imagen Rubén Espinosa a los dos años de impunidad del asesianto de su colega Regina Martínez.

Imagen Rubén Espinosa a los dos años de impunidad del asesinato de su colega Regina Martínez.

El lente de Rubén Espinosa enfocó a los periodistas veracruzanos que exigían terminara la impunidad del asesinato de su colega Regina Martínez. El título de la nota de Noé Zavaleta en Porceso fue “Caso Regina: Premia Duarte a jueza que avaló errores de la fiscalía”. La nota destaca que la jueza Beatriz Rivera Hernández fue nombrada magistrada a iniciativa del gobernador Javier Duarte, después de que sentenciara a 38 años de cárcel a uno de los dos asesinos de la periodista, y saliera libre gracias a una falla de procedimiento. El rol que jugó al magistrada fue el de pasar por alto las irregularidades del Ministerio Público y la Fiscalía del Estado.

Arteleaks

Jaime Sabines, un poeta menor

Alberto Farfán

Published

on

Por Alberto Farfán

Hace veintiún años, un 19 de marzo de 1999, dejó de existir el poeta mexicano Jaime Sabines (1926-1999), tiempo suficiente para que este articulista se atreva a tocar el tema sin lastimar a las obnubiladas mentes de afamados intelectuales, cuyo escándalo genuflexante y plañidero de aquel entonces hubiera podido trocarse en flamígero, particularmente a todo aquel que cuestionara la figura del chiapaneco.

         Pero vayamos por partes. Sabines nace en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 25 de marzo de 1926, procreado por un libanés emigrado. Se desarrolla alternativamente en dicho Estado y en la ciudad de México. Ingresa en la carrera de Medicina, pero la abandona para posteriormente estudiar Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde logra concluir la licenciatura en Lengua y Literatura Española.

         Asimismo, hay que destacar su arribista labor política realizada. Para ello hay que apuntar que fue diputado federal por el estado de Chiapas de 1976 a 1979 y diputado en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Todo lo cual bajo las siglas del antaño hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo que gobernó al país cerca de 70 años bajo opresión y nefandos ilícitos, con lo cual sobran explicaciones respecto a la estatura ético-política de nuestro autor.

         Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983, entre otros galardones recibidos, curiosamente todos de carácter local y no internacional. Y más aún, fue objeto del mayor elogio a nivel nacional (o del mayor vituperio, según se vea), cuando se le calificó como uno de los más importantes poetas del país del siglo XX, por quien fuera el presidente de México en aquella época, el priísta Ernesto Zedillo, uno más de los corruptos expresidentes que posiblemente sean juzgados por el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

         Así pues, entremos en materia. Para ello hay que subrayar que nadie podrá negar esa especie de espíritu paisanil que han detentado sobre todo algunos críticos literarios en cuanto abordan a ciertos escritores de valía aldeana. Juan Rulfo, Rosario Castellanos y otros más de esa índole se han visto ensalzados una y otra vez sin que se pruebe en su favor una pizca de calidad universal en sus obras.

          Autores como el que nos ocupa soslayan las facultades reflexivas de sus lectores para buscar con sus textos, única y exclusivamente, las reacciones emotivas más primarias de estos, dentro de un marco ajeno a la más elemental universalidad humana; no se procura que piensen, sino que sólo sientan y se regodeen en ese sentir estrecho y enajenante, banal.

         Castellanos y Rulfo, por ejemplo, con su indigenismo a ultranza —en donde el sustento maniqueo hizo de las suyas—, erigieron al indio en el personaje pobrecito pero bueno de historias desalmadas. O el propio Sabines con sus seudo versos a “Julito”, respecto a una anécdota familiar por demás intrascendente: “No se dice tota, se dice Coca-Cola”; con lo cual quiso decir algo profundo, deseo suponer, ¿o no?

         Mejor aún, el priísta Sabines ha subyugado a sus miles de fanáticos en virtud de que elimina de sus poemas todo indicio de tensión interpretativa. Es decir: hace a un lado el carácter multívoco del discurso poético (que admite varias lecturas); el cual es intrínseco del arte literario en sí. Amén de que su prosaísmo, por cierto, no guarda relación alguna con el lirismo incuestionable que llega a presentarse en el género narrativo con otros autores, en efecto.

         Al eliminar dicha multivocidad cancelará la capacidad reflexiva del lector; hecho que se hace necesario para estimular el plano afectivo-emocional de aquél. Con ello cristalizaría su objetivo: narcotizar al sujeto lector; pues nunca buscó despertar la conciencia crítica del individuo sobre sí mismo o acerca de su entorno, cual poeta menor.

         Comparemos las diferencias en los siguientes fragmentos, cuyo tema es el mismo en ambos: la oquedad ontológica, que otros prefieren denominar vacío existencial, con el fin de ilustrar con mayor claridad las aseveraciones ya referidas.

         Dice Sabines en su poema titulado “A estas horas aquí”:

Yo lo que quiero es que pase algo,

que muera de veras

o que de veras esté fastidiado,

o cuando menos que se caiga el techo

de mi casa un rato.

   En oposición, veamos al premio Nobel de Literatura Octavio Paz –siervo del PRI-Gobierno de manera explícita y un colérico anticomunista– con su poema “La caída”.

         Escribe Paz:

Me dejan tacto y ojos sólo niebla,

niebla de mí, mentira y espejismo:

¿qué soy, sino la sima en que me abismo,

y qué, si no el no ser, lo que me puebla?

    Evidentes las diferencias, ¿verdad? En conclusión, si no se modifica radicalmente esa óptica acrítica y autocomplaciente (sobre todo si el escritor se muestra incapaz de romper con localismos estériles o cursilerías intimistas de orden sensiblero) por parte de los estudiosos exquisitos, nuestra literatura continuará patética y ridícula. ¿No cree usted?

Continue Reading

Con voz propia

Graciela Hierro, cero en feminismo

Alberto Farfán

Published

on

Ética y feminismo

 Por Alberto Farfán

No cabe duda de que el feminismo es un tema vigente. Y aún más considerando que en los últimos meses ha cobrado gran envergadura por la serie de movimientos de mujeres, particularmente en América Latina, en aras de alcanzar una genuina igualdad de derechos y no sólo formal. Por ello decidí consultar a una feminista mexicana para que arrojara luz con respecto a los fundamentos que pudieran vertebrar los futuros movimientos de esta índole.

De una académica dedicada a la filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México se podrían esperar múltiples hallazgos y soluciones trascendentales en torno a la situación difícil que aún vive la mujer en sociedades como la nuestra, en oposición a esas otras feministas que se inscriben en disciplinas ubicadas a un gran margen de distancia de la señalada; inmersas en una reflexividad político-ideológica de difícil caracterización, estas últimas obedecen a un sexismo bastante estéril en sus resultados, pues carecen de cualquier rigor académico.

No obstante, pareciera que la firme convicción de quien esto escribe con respecto a mejorar las circunstancias de la mujer y de su consolidación en todos sentidos, necesariamente ha tenido que sufrir de una debacle intelectual, a consecuencia de habernos tropezado con libros como el de Ética y feminismo (UNAM) de la ya fallecida pero aún influyente Graciela Hierro, pues sus asertos sugerirán que la filosofía no es apta para las féminas.

Bajo una perspectiva ética, este libro establecerá las causas de la opresión femenina desde su origen, lo cual no es más que una descripción del fenómeno en que se intercalan observaciones de especialistas de otras materias; pero esta falta de rigor filosófico de Hierro habrá de modificarse cuando desarrolla su aparato teórico, despliegue meta-lingüístico, más que filosófico, que apuntará a soluciones inobjetables gracias a su carácter semántico, cuyo simplismo desembocará enfáticamente en las conclusiones a que llega al final.

Y así como encontramos la línea de análisis referente a la razón por la cual el varón ha tiranizado a la mujer en materia sexual: “las necesidades eróticas de las mujeres, buscando insaciablemente su satisfacción (sic), ponen en peligro la seguridad de la procreación y el abandono del cuidado de la prole”; también aparecerán curiosidades profundas como esta relativa a la equidad moral entre ambos sexos: “el argumento básico en contra de la imposición de la moralidad del más fuerte (el hombre) se centra en la idea de que ‘fuerte’ no es sinónimo de ‘sabio’, es decir de ‘bueno’.”

Pero como nuestra autora se propone, denodadamente, en crear una nueva ética de carácter normativo y genérico “capaz de fundamentar la moralidad de la condición femenina”, su enfoque filosófico denominado como “utilitario hedonista” la llevará a establecer aseveraciones como la siguiente:

“Para lograr el cambio efectivo de esta concepción del mundo (la patriarcal opresiva aún vigente), existe la necesidad de que se lleve a cabo la revolución copernicana de la educación femenina. Para ello es necesario que la reproducción deje de ser el sentido primordial de la vida de las mujeres, que se permita el reconocimiento de los intereses femeninos y se forme una nueva identidad femenina que constituya su ser auténtico.”

 Aquí el problema reside, en primer lugar, en saber pormenorizadamente cuál es ese “ser auténtico”, cuáles son esos “intereses femeninos” y cuál es esa “nueva identidad femenina” de que nos habla, pues sólo generaliza y nunca especifica. En segundo lugar, dicho problema se agrava aún más cuando ignoramos –por obvias razones– el cómo se logrará la cristalización de ese ser auténtico.

Peor aún, he aquí su imperativo categórico que toda mujer debe seguir fielmente para acabar con todo por lo cual emprende la lucha: “La idea central de la ética feminista –que espero haber probado– es la siguiente: La eliminación de la opresión femenina es el deber moral de las mujeres”. Cual si consigna en algún mitin, así concluye nuestra autora. Perfecto, ¿no? No. Patético.

Continue Reading

Arteleaks

Isabel Allende y su vulgar divertimento pro USA

Alberto Farfán

Published

on

                            El juego de Ripper 

 Por Alberto Farfán

Tiempo atrás, la escritora chilena Isabel Allende procuraba conferirles a sus libros de novelas y cuentos una óptica crítica con respecto al entorno y al ser mismo de sus personajes, poniendo en evidencia los aspectos negativos tanto políticos como sociales que los estructuraban, amén de los aspectos emocionales, por supuesto. En virtud de lo cual –cabe agregar–, quien esto escribe siempre catalogó a la literatura de Allende como impecable en todos sentidos, en oposición a la gran mayoría de críticos literarios que la descalificaban en América Latina.

Siguiéndola de cerca, debo reiterar que nunca faltó ese enfoque en sus obras, lo cual era de agradecer definitivamente. No obstante, sus últimas creaciones de ficción han dado un giro bastante abrumador, pues nuestra autora ahora sólo busca plasmar un banal divertimento que no conduce a ningún lado, sea desde un punto de vista estético-literario, filosófico o ideológico. Pero eso no le ha de importar a ella si, por el contrario, todos sus libros continúan alcanzando los grandes niveles de ventas a que está acostumbrada, quiero suponer.

El caso más paradigmático de lo referido lo podemos observar en una de sus novelas publicadas en estos últimos años: El juego de Ripper, en donde Isabel incursiona en el género policiaco para narrar la trayectoria de un asesino serial al que hay que ubicar y capturar antes de que continúe con su frenética espiral de violencia desencadenada.

Conociendo que el asunto policiaco no es lo suyo, la escritora confiesa en las páginas finales de su libro lo siguiente: “Este libro nació el 8 de enero de 2012 porque mi agente, Carmen Balcels, nos sugirió a Willie Gordon, mi marido, y a mí, que escribiéramos una historia de crimen a cuatro manos. Lo intentamos, pero a las veinticuatro horas fue evidente que el proyecto terminaría en divorcio, de modo que él se dedicó a lo suyo ─su sexta novela policial─ y yo me encerré a escribir a solas… Sin embargo, este libro no existiría sin Willie, él me ayudó con la estructura y el suspenso…”

Y en efecto, El juego de Ripper (Premio Libro de Oro, que se otorga en Uruguay por la cantidad elevada de ventas; con ediciones y reediciones en 2014, 2015, 2016, 2017) es un texto bien logrado como simple novela policial gracias a ese apoyo, pues logra sumergir al lector en los vericuetos propios de este género. Personajes en acción y ocultos, situaciones ambiguas o confusas, cambio de planos, todo lo cual conjugándose dará como resultado que el suspenso se mantenga in crescendo todo el tiempo según nos sumergimos en los incidentes relatados con gran maestría.

La trama es muy sencilla. Empiezan a surgir varios crímenes un tanto fuera de lo común en suelo norteamericano, que ningún policía logra conectar como propios de un sólo hombre. No obstante, a ciertos adolescentes, quienes integran un grupo para desarrollar un juego de rol vía internet (el juego de Ripper), les llama la atención estos crímenes y de inmediato se ponen a indagar por su cuenta para dar con el sujeto en cuestión, con la ventaja de que el padre de la líder de este juego es el policía investigador encargado del caso y debido a esto ella se hace de información de primera mano en todo momento, para alcanzar su objetivo al final de la historia.

Paralelamente al curso de la indagación policial, sin embargo, la escritora        –radicada en Estados Unidos desde hace años– omite cualquier rasgo de profundidad conforme avanzan los hechos, no hay cuestionamientos ni reflexiones sobre el entorno norteamericano en que se traza el hilo conductor, sino todo lo contrario.

Únicamente se busca vincular los homicidios y desenmarañar el entramado sangriento y cruel que se despliega, pero elogiando ciertos símbolos estadounidenses. Subraya que la policía de ese país puede equivocarse al buscar asesinos, pero no es corrupta ni abusa de su poder. Que los marinos norteamericanos se habrán excedido en sus funciones en latitudes extranjeras, pero que en su propio país son un dechado de virtudes, al grado de que el coprotagonista masculino y héroe de guerra militar logrará obtener una nueva insignia al final de la novela, siendo partícipe de la investigación. Que, en pocas palabras, el american way of life es una realidad total y más al contar con tan excelentes figuras policiaco-militares emanadas de cielo yankee.

Y nunca habla, por ejemplo, de que es en Estados Unidos donde prolifera el mayor número de serial killers; de que una cantidad importante de militares que retornan a su país después de haber actuado en cuestionables acciones de guerra sufren de problemas psico-emocionales y que los han llevado a agredir a la población; de que grandes hechos de discriminación –conocidos gracias a los mass media– los han protagonizado los policías anglosajones dentro de su propio país.

Así pues, corriendo ambas vertientes paralelamente a lo largo de El juego de Ripper que comentamos, la extensa novela (tiene 477 páginas) fluye vigorosa debido a la incuestionable capacidad narrativa de Isabel Allende, pero dejando en el camino una serie de aristas que bien pudo haber abordado para imprimirle un verdadero grado de literatura de corte universal, en vez de entregarnos un texto menor para la vulgar diversión del sujeto ocioso y, sobre todo, falto de asuntos trascendentales.

Continue Reading

Trending