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Con voz propia

Entre Iberdrola y Bartlett; las agencias de noticias mexicanas y el “bazar” de La Mañanera

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Diario de un reportero

Por Ramsés Ancira

La entrevista que hicimos en el canal de YouTube de Los Ángeles Press a la secretaria general del Sutnotimex, Adriana Urrea, trajo a la memoria diversas historias sobre las dos principales agencias de noticias en México: Informex y Notimex. Muchas de ellas las viví personalmente, así que por esta vez creo que es pertinente dejar descansar nuestra historia para armar la Historia, y renovar mi diario, contándoles bajo mi absoluta subjetividad y responsabilidad, desde la manipulación del periodismo con fines electorales hasta el cómo la conferencia del presidente López Obrador se ha convertido en un bazar de pago por pregunta. Iniciamos.

Informex, la primera agencia noticiosa mexicana fue fundada por Álvaro Gálvez y Fuentes, un destacado locutor de la época de oro de la radio en México que produjo programas para elevar la cultura de los radioescuchas. Por eso se ganó el mote de “El Bachiller”. Este personaje estaba tan empeñado en elevar el nivel de instrucción en México y los valores cívicos, que a falta de alguien más se atrevió a dirigir la película “Mexicanos al Grito de Guerra” que contaba dos historias:  la composición del Himno Nacional, y la batalla del 5 de mayo.

La película fue realizada en 1943, en pleno auge de la Segunda Guerra Mundial. Está llena de imprecisiones históricas. El Himno Nacional Mexicano se compuso en 1864 y la Batalla de Puebla ocurrió en 1862. Pero para Gálvez y Fuentes eso no era lo importante. Él consideraba que, en pleno ascenso del nazismo, los mexicanos de la época  necesitaban elevar sus valores cívicos. Los medios de comunicación masiva, era su convicción,  tenían que servir para educar a las masas.

De esta manera se propuso una tarea titánica: fue a ver al ya ex presidente Lázaro Cárdenas del Río, quien para entonces estaba a cargo del ministerio de Guerra y le pidió asesoría militar para reconstruir cinematográficamente la batalla. Consiguió fondos de la Secretaría de Educación Pública y contrató a Pedro Infante para que interpretara a Luis, un militar que se enamora de la sobrina de un francés. Hay pues una historia subyacente sobre un conflicto de intereses: el amor o la patria.

Cuando Internet todavía no existía ni como un sueño posible, Gálvez y Fuentes inventó la Telesecundaria, para que hubiera aulas virtuales en los lugares más recónditos del país y todos los adolescentes mexicanos pudieran escolarizarse sin importar si vivían en islas o montañas de nuestra abrupta geografía.

Cuando México fue seleccionado como país sede de los Juegos Olímpicos hubo un gran escándalo internacional: ¿cómo era posible que le dieran esta responsabilidad a ese país primitivo, internacionalmente conocido por sus cactus y sus jorongos? ¿Siquiera tendrían camas para que reposaran los atletas, o tendrían que dormir en hamacas?

Funda entonces Informex, para darle servicio a Telesistema Mexicano. No existía el videotape así que las imágenes se filmaban en cine. Las películas se revelaban en tiempo récord, se hacía un riel de imagen, y con voz en off de Jaime Ancira se transmitía todas las noches el Diario Relámpago del Aire.

Aquí me es necesario hablar de manera muy personal para ejemplificar la gran calidad humana de El Bachiller. Un día, Jaime Ancira, que como los lectores podrán deducir, era mi padre, tuvo un grave problema económico. Se presentó ante el Bchiller y le pidió que lo corriera pues le urgía pagar una fuerte cantidad y necesitaba la liquidación. Gálvez y Fuentes accedió de inmediato, le pidió que pasara a la caja…y le ordenó presentarse al día siguiente para firmar un nuevo contrato con más salario.

En 1968, el Secretario de Gobernación, Luis Echeverría funda Notimex, una agencia de noticias del gobierno, no del Estado, para difundir la imagen de México en el Mundo.

A las nueve de la mañana del 4 de junio de 1969, Notimex dio la primicia de un “accidente” de la Compañía Mexicana de Aviación. Uno de sus aparatos se había estrellado en el Pico del Fraile, en la sierra de Nuevo León. El “reportero” que dio la información, que por supuesto no le acreditaron fue Luis Echeverría Álvarez. Entre las víctimas se encontraba el ex presidente del PRI, Carlos Alberto Madrazo Becerra. Muchos testigos aseguraron que el avión explotó mucho antes de alcanzar el cerro.

Años antes Madrazo promovió cambios a la estructura del PRI para que fueran los militantes quienes decidieran al candidato del partido único a la presidencia de la República. Echeverría decidió terminar el problema, literalmente con un bombazo.

Muy interesante: El nieto de Carlos A. Madrazo es uno de los directivos de Latin Us, canal especializado en bombardear mediáticamente al presidente López Obrador. Su abuelo Carlos también fue bombardeado, pero no metafóricamente.  Claudia Ruiz Massieu, la hija y sobrina de Francisco Ruiz Massieu, también asesinado por gente relacionada al PRI, es una de las más férreas aliadas del Partido Acción Nacional para que no se le retire a Iberdrola la explotación de la energía eléctrica.

Regresemos a las agencias nacionales de noticias: En 1983, Informex, estaba quebrada. La adquirió la Secretaría de Gobernación, que entonces encabezaba Manuel Bartlett Díaz. Ya como paraestatal, puso a dirigirla a Salvador Rocha Díaz, a quien había impuesto como Secretario General de Gobierno en Guanajuato.

Pero Salvador no podía con los dos encargos, por lo que puso en su lugar a su hermano Manuel.

Informex era un platillo suculento, por lo que el CISEN lo disputó. Derrocaron a Manuel y pusieron como director a Alejandro Gil Recasens, quien  tenía como experiencia el haber trabajado como infiltrado en preparatorias populares, para detectar movimientos subversivos.

Para “taparle el ojo al macho” Gil Recasens contrató como editorialistas a periodistas identificados como de izquierda: Eduardo Ibarra Aguirre, José Oviedo y otros. Mientras tanto a los reporteros nos enviaban a cubrir el ambiente pre electoral en ciudades donde habría comicios.

En 1983, me enviaron a Mazatlán donde competían por la presidencia municipal el panista Humberto Rice y el priista José Ángel Pescador. En mis crónicas contaba que las preferencias por el abanderado del blanquiazul eran apabullantes. Narré también que, debido a la presencia del narco en Sinaloa, Rice tenía un sistema de seguridad para sus giras. Había una avanzada que se comunicaba por radio con el candidato y le informaba que el camino estaba despejado.

Regresé a la Ciudad de México y fue donde leí que militares decomisaron el equipo que usaba Rice, por ser “medios de comunicación exclusivos del ejército”.  Sabía de las armas exclusivas, pero no de las radios. En ese momento Rice era uno de los mejores aliados de Manuel J. Clouthier en la democratización del PAN.

El día de las elecciones, a la hora del conteo de votos, explotaron varios transformadores en el puerto. Desaparecieron docenas de urnas. A la mañana siguiente, los periódicos encabezaban con la noticia del triunfo contundente de Pescador.

¿Será que la explosión de transformadores, le dio a Bartlett las credenciales para dirigir la Comisión Federal de Electricidad? Una pregunta pertinente ahora que los mexicanos estamos entre permitirle a Iberdrola que nos siga cobrando por la energía que produce nuestro suelo y nuestro subsuelo, que según un libro que se llama Constitución, en el Artículo 27 para más señas, pertenece a la Nación. Estamos entre la espada y la pared, o en otras palabras, entre apoyar a IberRamsesdrola o a Bartlett.

A principios del siglo XXI, con la presidencia de Vicente Fox, se decidió desaparecer Notimex. Se alegaba que costaba muy caro tener corresponsales en todo el mundo, ya que México no era una potencia como Alemania para tener su Deutsche Welle, Gran Bretaña su BBC o “de perdida” España con su RTVE.

Entonces la Fraternidad de Reporteros hizo gestiones para que el Congreso declarara que Notimex era una agencia del Estado y no del gobierno. Evitaron que Fox tomara la determinación de desaparecerla y en consecuencia se formó un consejo de administración para que decidiera la independencia de la agencia de información encargada de ser la imagen de México en el mundo. Así paso al control de un consejo de administración encabezado por la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La independencia del Poder Ejecutivo permitió que Notimex publicara, por ejemplo, una foto de la defensora de derechos Humanos Digna Ochoa Plácido, de la que se podía deducir que la habían asesinado, y no como decían otras instancias de gobierno de que era un suicidio. Notimex era entonces el paradigma de noticias sin censura y la mayoría de los medios de información en México la usaban como fuente. Hasta pagaban por ello.

Años después Renato Sales Heredia, cerró el caso. Ignoró todas las evidencias, tales como el extraño polvo blanco que cubría el cuerpo, y determinó suicidio. El hijo del ex procurador Renato Sales Gasque, ha sido premiado por la Cuarta Transformación como su flamante alcalde en Campeche. También ha sido señalado de propiciar y consentir torturas a los culpables fabricados de Isabel Miranda Torres.

Hoy, con Sanjuana Martínez, Notimex, ha vuelto a ser una agencia del gobierno. Ignora olímpicamente las determinaciones del Tribunal de Conciliación y Arbitraje: la Procuraduría Federal del Trabajo le hace lo que el viento a Juárez; y el presidente López Obrador parece que le habla al viento cuando exige que se solucione una huelga que ya supera los 600 días. Ni Marcelo Ebrard, ni Luisa María Alcalde, ni Delfina Gómez, secretarios de relaciones exteriores, del Trabajo y de Educación Pública, respectivamente, quienes son parte de la junta directiva hacen lo que corresponde.

El Poder Legislativo, dominado por MORENA, tiene el deber de arreglar este conflicto, preservar los empleos, liquidar a los trabajadores que dejaron su vida en más de 40 años de servicio público y que México vuelva a tener una imagen digna en el mundo, pues no sólo de mañaneras vive la noticia.

Bitácora Suplementaria

¿De qué quiere su nieve? Preguntó el presidente López Obrador en “La Mañanera” cuando se le volvió a plantear en la conferencia del 13 de octubre que el gobierno federal proporcionara al presidente municipal de Hermosillo, 4 mil millones de pesos para arreglar los baches de la capital de Sonora. El mismo tema había sido tratado por un reportero el jueves 30 de septiembre.

Con la idea de que todos los medios deben tener espacio, sin prejuicio de su ética, la Mañanera también es un bazar en que se subastan preguntas al gusto de gobernadores, legisladores y presidentes municipales.

En esa misma conferencia del 30 se septiembre, un “reportero” de Regeneración, en lugar de preguntas hizo un largo discurso ideológico, impidiéndonos a los demás tratar temas periodísticos de interés nacional. No me pude contener y cuando dijo que Diego Luna y Gael García Bernal recibían dinero del PRIAN, recordando que fueron ellos los que lograron que se exhibiera el documental “Presunto Culpable”, grité como si se tratara de un juicio “Protesto la pregunta”.

La próxima participación de Los Ángeles Press en “la mañanera” está programada para el 21 de octubre. Como dice el cronista Javier Alarcón, va en juego mi reputación, prometo que mis preguntas, si me dejan formularlas, serán de interés legítimo. Ningún funcionario ni legislador va a patrocinarme el taxi para llegar antes de las seis de la mañana y hacer mis dos horas de fila de rigor antes de entrar al recinto. Espero que Jesús Ramírez Cuevas encuentre para entonces  la manera de evitar los sorteos, para tener derecho de subastar preguntas.

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Con voz propia

De escándalo en escándalo y AMLO nos manda al carajo

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TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

De escándalo en escándalo, el régimen 4teísta va dando tumbos, pero esta vez se enfrentará a sus demonios internos.

Del nuevo hallazgo de otra mansión en Houston, que López Obrador ve como “modesta”, al descubrimiento de medicinas echadas a perder en Tabasco y Veracruz, no hay “a cuál irle”, como dicen en el barrio.

Ambos casos son, más que debate, motivo de demandas penales y llamados a cuentas por el Congreso de la Unión. Pero, como ya sabemos, al menos en la Cámara de Diputados no hay nada que hacer.

El agrónomo director de Pemex, Octavio Romero Oropeza tendrá que explicar, en primer lugar, porque una muchacha sin experiencia en el sector petrolero es directora de una filial de la paraestatal.

Pero, peor aún. El Senado de la República debe llamar a cuentas a los gobernadores de Veracruz y Tabasco por el criminal desperdicio de medicinas y vacunas, al margen de las demandas penales que les inicie la población.

Moralmente, ambas investigaciones profundizan el debilitamiento que la imagen del presidente de la república sufrió desde que se reveló el caso de su hijo José Ramón López Beltrán, del que no ha podido salir el mandatario.

En medio de todo este drama, los grupos al interior de MORENA empiezan a lanzarse obuses mortales y tarde o temprano echaran mano a estos temas, así como a la disputa entre el fiscal Gertz Manero y el ex consejero presidencial Julio Scherer.

Es muy factible que, por lo pronto, Cuitláhuac García y Carlos Merino, gobernadores de Veracruz y Tabasco, sea citados a comparecer en el Senado, luego de confirmarse el quebranto por miles de fármacos que caducaron embodegados.

Los radicales de MORENA, encabezados por John Ackerman, dirán que esto es culpa de Mario Delgado, por permitir el ingreso de advenedizos y pecadores. Los otros dirán que es resultado del avasallamiento, soberbia y autoritarismo de los Ayatolas.

López Obrador podrá decir que Cuitláhuac y Merino son “gente de primera”, pero al margen de su humilde opinión, ambos tienen que explicar cómo fue que se echaron a perder 100 mil 100 cajas en Tabasco y 884 mil 822 en Veracruz, de piezas de medicina contra el cáncer.

El escándalo adquiere otros niveles cuando el primer mandatario de la nación acaba de mandar “al carajo” a todos sus conciudadanos de la oposición, a quienes también gobierna, por criticar su decisión de traer médicos cubanos “especialistas”, para enviarlos a zonas apartadas porque los mexicanos no quieren ir.

Hasta la fecha López Obrador no ha precisado en qué se gastaron 285 millones 873 mil 177 pesos para el pago a 585 presuntos especialistas de la isla que vinieron a “asesorar” a los mexicanos, y cuántas vidas salvaron los galenos durante la pandemia.

El presidente descalifica, insulta y todo le parece modesto. Pero seguimos sin saber cómo se justifica el gasto por sólo tres meses de servicio de cada uno de los médicos cubanos, que ganaron en ese lapso 437 mil 390 pesos por cabeza. Aunque en realidad el dinero fue a parar a las arcas del gobierno de Cuba.

Es un insulto para miles de médicos mexicanos, que sólo ganan 17 mil pesos mensuales en muchos casos. Pero a él le parece poca cosa gastar por ejemplo, tan sólo en 2020, alrededor de 14 millones 884 mil pesos por gastos de “hospedaje, alimentación y servicios generales”.

Es ofensivo y fuera de todo orden, que el presidente nos mande “al carajo” por estar inconformes, luego de dos años de pandemia, en que su régimen nunca tuvo un gramo de empatía para condonar impuestos, diferir pagos de algunos servicios públicos o hacer descuentos. Nada, no hubo ningún apoyo.

Un insulto a la inteligencia del pueblo 

Enfurecido, por este último escándalo de la casona, López Obrador también trata de aplastar, sepultar, evadir el escándalo de la hija de su secretario particular, Alejandro Esquer, y cree que con su sola palabra lo libra a él y al director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, de todo pecado.

No sólo se trata de la casa de 8 millones de pesos, adquirida en Houston por Carmelina Esquer, a tan sólo 15 minutos de la que ocupaba el hijo mayor del presidente, José Ramón López Beltrán, quien pagó la renta con su sueldo de una empresa radicada en Estados Unidos, propiedad “del hijo de un amigo”.

Hay toda una cadena de irregularidades, como el hecho de que Carmelina fue designada directora de Pemex Procurement Internacional (PPI) en julio de 2019, con tan sólo cinco meses de experiencia en el sector petrolero, luego de ser solo “coordinadora de área”.

Éste es un asunto grave, que por sí solo amerita explicación de Romero Oropeza. Ella tiene un sueldo mensual de 270 mil pesos, superior a lo que gana el presidente, y contraviene la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, promovida por el propio López Obrador.

En 2019, tras el triunfo de AMLO, ella fue nombrada delegada de la Secretaría del Bienestar y un mes después, en febrero de 2019 llegó a Pemex como coordinadora de área, para después ascender a la dirección de PPI. Ahí se confirma aquello de que «90% de lealtad y 10% de capacidad».

Es aberrante, un insulto a la inteligencia del pueblo, porque además la filial de Pemex fue creada por el “odiado Peña Nieto y los conservadores de antes”; ha mantenido contratos con Baker Hughes, la empresa de donde salió un funcionario que le rentó su “casita” a José Ramón López Beltrán.

También tuvo contratos con la empresa holandesa Vitol, vinculada a sobornos comerciales. Aun así, la filial de Pemex en Houston firmó convenios con ellas.

Pero no es todo. La filial de Pemex mantiene prácticas de opacidad, heredadas de los de antes, como el conservar en secreto su nómina y los contratos multimillonarios que ha suscrito. Todo, bajo el pretexto de que se rige por leyes extranjeras y por tanto, “no es un ente obligado”.

El blindaje de opacidad creado por el gobierno de Peña Nieto bajo la dirección del actual indiciado Emilio Lozoya, es el mismo que mantiene el impoluto régimen de López Obrador. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), tuvo que obtener la información a través de una fuente que ha colaborado para PPI.

Pero López Obrador justificó la contratación de Carmelina, el sueldo, el cargo y la propiedad de una residencia en Estados Unidos. “Ella estudió y tiene un trabajo en Houston y compró una casa, un departamento, pero modesto…”

Sin más argumentos, se fue de boca contra el diario Reforma y otros diarios estadounidenses, así como contra el periodista Jorge Ramos, menciona a Carlos Loret. Pero no aclara ninguno de los puntos legales. El presidente de México otra vez falta a la verdad, a la ética y a la legalidad.

¿No pasa nada? ¿Qué es lo que ya cambió, señor presidente? Me gustaría rematar esta entrega y aplicarle la misma que usted nos recetó por criticar la contratación de médicos cubanos.

Pero ¿sabe algo? Entre las pocas cosas en que estamos de acuerdo, debo decirle que, efectivamente, “no somos iguales”. Nosotros sí tenemos todavía autoridad moral y educación. No puedo mandarlo ni a su rancho.

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Con voz propia

Fiesta familiar de gobernador de Hidalgo se hizo con la Sonora Dinamita y Mariana Seoane

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Para la celebración anual de la familia Meneses, el gobernador del Estado habría gastado junto con su familia alrededor de 1.7 millones de pesos en una fiesta privada

Por Emmanuel Ameth

Omar Fayad Meneses, gobernador de Hidalgo (Méx), se puede dar lujos desde el poder que para el resto de los mortales sería imposible. Y es que según se observa en un video en propiedad de este medio, el mandatario contrató a la Sonora Dinamita así como a Mariana Seoane para amenizar la reunión familiar anual de la familia Meneses, misma que tuvo una asistencia de al menos 2 mil 100 invitados.

La reunión, que es llevada cada año, sufrió un salto exponencial en cuanto a los artistas contratados con Omar Fayad en el poder y con su primo, el entonces alcalde de Zempoala Héctor Meneses Arrieta, toda vez que invitaron a artistas de talla internacional.

Durante el video que fue compartido a este medio, se observa al gobernador de la entidad dirigiendo unas palabras a los asistentes:

“Hoy tengo el orgullo y el agrado de presentar un espectáculo maravilloso con dos grandes artistas. Por una parte una sonora muy caliente ¡La Sonora Dinamita! van a pasar para deleitarnos con muchas de sus canciones. También quiero presentarles a una amiga muy querida, una mujer guapísima, actriz… (pausa) ese chiflido se quedó corto… va a estar aquí esta tarde animando a nuestra familia y ella es ¡Mariana Seoane!”, dice Omar Fayad en el video que corresponde a su reunión familiar anual 2019.

Fayad Meneses agradeció también el prestar el recinto (municipal) a su primo el entonces presidente municipal Héctor Meneses Arrieta.

El costo del evento

Si bien el costo de los artistas depende de la agencia que los contrate, el personal que lleve, la producción, la distancia de la Ciudad de México, si el evento es público o privado y sobre todo la fecha en que son contratados, este medio hizo una aproximación del valor pagado a los artistas para su presentación.

De acuerdo con blogs especializados en redes, hace una década, contratar a la cantante y actriz Mariana Seoane costaba unos 350 mil pesos por presentación, cifra que habría subido a por lo menos medio millón de pesos en 2019.

En el caso de la Sonora Dinamita, la revista Proceso reveló que la suma de todos los costos asociados a su presentación, en un día cotidiano -el evento e Fayad fue en fin de año-, supera el millón de pesos.

Es así que entre ambos personajes, independientemente del costo del recinto, la cifra erogada asciende a por lo menos millón y medio de pesos solamente de la presentación, pues también se departió una cena para los más de 2 mil asistentes, lo que añadiría por lo menos otros 200 mil pesos al total.

Y es que aunque en el caso de Fayad Meneses así como el de su esposa Victoria Ruffo, podría existir un precio especial -o incluso ninguno- por parte de los artistas, los costos asociados a su traslado y equipo de producción siguen siendo millonarios.

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Arteleaks

Un amigo de Dios

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JUEGO DE OJOS

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

En esta entrega comenzamos con un acertijo. ¿Podrá el lector adivinar de quién hablo?

Un escritor, nacido alrededor de 1890, es famoso por tres novelas. La primera es corta, elegante, un clásico inmediato. La segunda, su obra maestra, presenta a los mismos personajes, aunque es más larga y compleja, e incorpora en forma creciente elementos míticos y lingüísticos. La tercera es enorme, casi una locura exuberante de la imaginación.

Una pista: no se trata de Joyce.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, denunció la producción masiva, el estruendo del tráfico y el descarno y fealdad de la vida moderna europea, y amó los árboles y la verdura de la campiña inglesa en donde vivió de niño, así como a las pequeñas y delicadas criaturas con las que se topó en las leyendas nórdicas.

Una pista: no se trata de D. H. Lawrence.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, mezcló porciones de literatura antigua con su propia obra maestra, aderezándolas magistralmente conforme avanzaba.

Una pista: no se trata de Ezra Pound.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, se declaró monárquico y católico.

Una pista: no se trata de T.S. Eliot.

Los más antiguos de mis lectores –antiguos en el sentido clásico- quizá hayan adivinado ya de quién hablo.

Y si son mis contemporáneos y fueron como yo vagamundos y en su camino a Damasco se toparon en un callejón con el grafiti “¡Frodo vive!”, entonces ya lo saben de cierto.

Para los más jóvenes, quizá un cuento les ayude:

“Había una vez un cuarentón, profesor de lingüística y filología, que sabía más que nadie en el mundo sobre las antiguas lenguas nórdicas y el Beowulf. El maestro había quedado huérfano muy joven, y el ejército de su país lo mandó a una guerra terrible en donde estuvo a punto de perder la vida.

“Anegado en el lodo sanguinolento de las trincheras y apabullado por el estruendo del cañón y la metralla y los lamentos de amigos y enemigos, quizá haya imaginado el mundo que creó cuando muchos años después interrumpiera por un momento la calificación de un examen para escribir al reverso de la hoja: “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”.

Es claro que el escritor de quien hablo, nacido alrededor de 1890 en África del Sur, es John Ronald Reuel Tolkien, hoy una referencia doméstica gracias a Hollywood, pero en mi adolescencia y primera juventud, vicario de un rito arcano cuyos miembros nos reconocíamos por señas secretas y conjuras pronunciadas en voz baja como la de “¡Frodo vive!”

Me asombra que haya sido hasta fines de los ochenta que encontré en mi propio país con quien hablar sobre la tetralogía de Tolkien y sus asonancias y disonancias con, entre otros, Joyce, Lawrence, Pound y Eliot, de la manera juguetona que se consigna al inicio de este texto y que ojalá fuera mía, pero lo es de Jenny Turner, la espléndida periodista autora de Razones para amar a Tolkien.

He aquí un personaje deslumbrante y paradójico. De él se dice que era aburrido en una sociedad y un siglo de tiesuras, y que su devoción por la filología se percibía anticuada incluso entonces.

Pero la obra de este flemático inglés nacido en Sudáfrica, quien nunca alzaba la voz, vestía siempre en tweed y chaleco y fumaba pipa, despertó una corriente pasional pocas veces vista en la literatura.

Jenny Turner confiesa que le asusta haber pasado “demasiado tiempo” de su adolescencia en compañía del demiurgo de El señor de los anillos y que ya adulta si bien encuentra los libros repetitivos y “ruidosos”, éstos siguen conectándose a su espíritu de manera inquietante.

“Hay una succión, un algo primigenio que se transmite entre ambos, como cuando una nave espacial se enchufa a la nave madre. Es como el seno materno, es un alivio infantil… que también es como un hoyo negro”.

Escalofriante memoria, pero humana y generosa si la comparamos con otros juicios, como el de mi admirado Edmund Wilson: “Hipertrofiado… Un libro infantil que de alguna manera se salió de madre… Una pobreza creativa casi patética…”.

John Heath-Stubbs estima que la obra es “Una mezcla de Wagner y el osito Winnie Pooh, mientras Germaine Greer exclama que fue “su pesadilla”.

Vaya, pues. Supongo que el viejo profesor, tan enemigo de las pasiones terrenas, nunca imaginó que la obra iniciada con la frase, “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”, fuera a despertar tantas y tan opuestas durante tantas generaciones, pues a estas alturas del siglo y mal que me pese gracias al cine, la cofradía tolkiense es ya una muchedumbre.

No escapa a la aguda e inteligente mirada de Jenny Turner la paradoja: si los libros son tan criticables, ¿por qué a tantos millones les han apasionado?

No es una pregunta fácil, pero tengo mi propia experiencia. El Hobbit (1937) me encontró, aún adolescente, en el aeropuerto de Londres, olvidado o escondido por alguien entre el Time, el Newsweek y el Life.

Lo compré por no dejar, por tener algo que leer en el vuelo de interminables horas que me esperaba. ¿Por no dejar? ¿O fue que se cumplió el adagio de Edmundo Valadés sobre los libros que nos están destinados en la vida?

En la sala de espera comencé la lectura y a la mitad del vuelo maldije no haber adquirido los tres tomos de la secuencia, conocida como El Señor de los Anillos (1954).

Caí en la red del viejo profesor, atrapado, de nuevo, en el vicio solitario que nos libra para siempre de la soledad. No descansé hasta que pude fatigar la trilogía con pasión talmúdica y transité los caminos de toda la obra del viejo profesor y de lo que su hijo Christopher editó amorosamente en memoria del demiurgo de la Tierra Media.

Y como dicen los angloparlantes, al final del día lo que me quedó fue una profunda identificación con la obra, una suerte de simbiosis que, ahora lo pienso, tiene en verdad algo de misterio sobrecogedor.

Leo y releo los libros. Sé de memoria pasajes enteros. Y cada vez que los visito descubro algo novedoso. Quizá ahí esté la explicación. Tolkien fue capaz de comunicarse con otros espíritus en un nivel anímico primario que escapa a toda explicación y que tiene como hilo conductor las emociones y sensaciones más humanas.

Desde luego que una mirada crítica, como apunto arriba, descubre inconsistencias en el texto, en los diálogos, en los personajes y en la narrativa.

Yo daría cristiana sepultura a Tom Bombadil, un personaje arbóreo que transcurre cantando tonadillas hueras y que no tiene mayor consecuencia en el resto de la historia, y trabajaría la estructura interna de algunos protagonistas así como la lógica de varios episodios.

Y ya que de utopías hablamos, también sacaría del mercado la horrenda traducción al español de Taurus, con su majadera “castellanización” de nombres que en vez de un Bilbo Baggins nos sirve un “Bilbo Bolsón” amén de otras aberraciones asestadas a la obra del viejo profesor. No ha nacido el argentino que se deje intimidar por los versos aliterativos del Beowulf. ¡No señor!,

Y a todo esto, ¿quién fue este personaje, esa suerte de hobbit mayor?

John Ronald Reuel Tolkien nació el domingo 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, África del Sur, después de un parto difícil y prolongado. Apunto este detalle íntimo porque lo encuentro en la biografía de muchos escritores.

Sus padres fueron Arthur Tolkien y Mabel Suffield. A ese país habían emigrado en busca de fortuna y ahí creció, un niño débil y enfermizo. A la muerte de Arthur en 1896, Mabel regresó a Inglaterra, en 1900 se convirtió al catolicismo y en 1904 murió de diabetes, enfermedad incurable en la época.

La madre es un personaje fascinante por derecho propio y creo que su personalidad impregna a los espíritus etéreos y fuertes de las pocas mujeres en la obra de J.R.R.

Antes de casarse con Arthur a los 21 años, había sido misionera de la Iglesia Unitaria en África y, créalo o no el lector, ¡impartió catecismo en el harén del sultán de Zanzíbar!

Ahora bien, imaginémonos a esta familia de la clase media pobre en la Inglaterra anglicana y victoriana de entonces y las consecuencias que sin duda estos hechos tuvieron sobre la sensible personalidad del niño J.R.R.

¿Recuerda el lector a Shelob, el mefistofélico ser que en forma de tarántula gigante custodia el paso de Cirith Ungol a Mordor por donde deben transitar Bilbo y Samwise merced a las intrigas de Gólum?

Pues en Sudáfrica el niño John tuvo experiencias que aparecerán reflejadas en su obra: un encuentro con una tarántula peluda que lo picó, y con una serpiente.

Y un mozo de la familia “lo tomó prestado” durante varios días para llevarlo a su aldea y presumirlo a su extensa parentela, con las consecuencias que el lector podrá imaginar.

Creo que su niñez africana, su adolescencia en la campiña inglesa, su estancia en las trincheras en la primera guerra mundial -donde el gas mostaza daño su salud para siempre y en donde perdió a la mayoría de sus amigos- , su vida enclaustrada como profesor de filología y sajón antiguo… toda su existencia, pues, está reflejada en la saga de los Baggins, desde la fiesta a la que asisten los enanos sin invitación, hasta la última escena en que Bilbo, Frodo y otros personajes abandonan para siempre la inolvidable Tierra Media.

Pero me estoy saliendo de cauce. Si el viejo profesor pudiera leer estas cuartillas y en particular el anterior párrafo, sin duda las haría confeti, ya que detestaba a los críticos y a los exégetas… ¡y a fe mía que tenía razón! Así que en resumen diré que los cuatro libros de la saga (El Hobbit,  El Señor de los Anillos, Las dos torres y El regreso del rey) con El Silmarilion, integran una república abierta a quien desee pedir la ciudadanía del país mayor del gozo, que es la tierra de la imaginación.

Reuel, el tercer nombre de Tolkien (John Ronald), es un apelativo heredado de padres a hijos en esa familia, y quiere decir, literalmente, “Amigo de Dios”. Sin duda el viejo profesor lo fue.

***

Fuente: juegodeojos.mx

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