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Con voz propia

Elecciones 2021: ¿Malo? ¿Bueno? ¿Por quién voto?

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Historias para Armar la Historia

Primera de dos partes

Ramsés Ancira

El próximo sábado seis de junio de 2021 se realizarán las elecciones más competidas en la historia del país. Cuatro días después se conmemora el 50 aniversario del genocidio que ha pasado a la historia como “Halconazo”, un crimen que fue planeado por el presidente Luis Echeverría con pleno apoyo del Partido Revolucionario Institucional.

Menos de tres años antes el presidente Gustavo Díaz Ordaz, presentó un informe de gobierno que fue interrumpido de pie, obsesivamente, por una mayoría de diputados priistas, al tiempo que el Ejecutivo gritaba que tenía la facultad de. “Disponer de la totalidad de la fuerza armada permanente o sea del ejército terrestre, de la marina de guerra y de la fuerza aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación.»

La fuerza y continuidad con la que aplaudieron los “representantes populares”, son comparables a la histeria con la que los nazis aplaudían a Hitler 30 años antes.

El entonces secretario de Gobernación debió sentir que se le abrían las puertas del cielo. Luis Echeverría sacó de las cárceles militares a soldados acusados de violaciones tumultuarias, de ejecuciones y otros delitos graves. Les puso un guante blanco y formó batallones que, en Tlatelolco, dispararon por igual contra soldados y estudiantes.

Reclutó también a estudiantes de vocacionales, muchos de ellos jóvenes con fuertes resentimientos sociales por haber vivido una infancia de miseria y maltratos. Los entrenó en artes marciales y así nació la semilla de los Halcones.

Antes de esto Díaz Ordaz había dicho: “No admito que existan presos políticos”; pero agregó que si alguien los encontraba “giraría de inmediato las órdenes de libertad”.

51 años después la Secretaría de Gobernación en México, tras presiones de la Organización de las Naciones Unidas, declaró que George Khoury Layon es un preso político.

Khoury está acusado de haber asesinado a la Santísima Trinidad, encarnada por un hombre con tres actas de nacimiento y tres números de CURP, Hugo Alberto Miranda Torres, Hugo Alberto León Miranda y Hugo Alberto Wallace Miranda. Han pasado ya 16 años desde su desaparición, pero seguramente se trata de una entidad etérea porque ninguno de los tres cuerpos ha sido encontrado.

El 7 de diciembre de 2020, el presidente López Obrador dijo que estaba harto de estos casos de fabricación de culpables y ordenó que la Secretaria de Gobernación los resolviera. Tal y como no lo hizo Díaz Ordaz, López Obrador tampoco ha girado de inmediato las órdenes de libertad de este preso político.

De una buena vez le voy a decir, que no creo que la solución sea no votar, todo lo contrario, la intención es sugerirle que no lo haga a ciegas, que no le crea a ninguna candidata o candidato solo porque representa a un partido. Que revise si puede, y sí puede porque existen herramientas para ello, la experiencia, capacidad o representatividad que tiene esa persona. Si ya ocupó un cargo público, ver si lo terminó, o si saltó como chapulín a otro espacio antes de que se terminara de roer el hueso del presupuesto público, y si es alguien nuevo, si realmente tiene propuestas útiles para su comunidad.

El Instituto Nacional Electoral es como la democracia, no sirve, pero es lo mejor que tenemos. La razón de que no sirva es porque está integrado por representantes que cobran en los partidos políticos; pero de eso a lanzar mensajes como el de Ricardo Salinas Pliego, empresario consentido de la familia Salinas de Gortari y del actual presidente López Obrador, en el sentido de que el INE debe morir, hay una enorme diferencia.

Eso, que deberían morir, es exactamente lo mismo que pensaron los que han asesinado hasta el 26 de mayo, a 34 seres humanos, hombres y mujeres que aspiraban a un cargo público. El 89 por ciento de los crímenes fueron perpetrados contra personas postuladas por partidos distintos a los que hoy gobiernan.

Cualquiera que sea el caso, parece muy evidente que esos partidos, al menos a nivel local, ya están apalabrados con el crimen organizado, por lo que un primer filtro podría ser ese. Sí en su distrito electoral mataron a un candidato parece de sentido común que no vote por el partido que actualmente tiene el poder.

Casi ningún partido político grande se salva de su falta de compromiso con la democracia, por eso, más que  en colores, hay que pensar en personas:  El Partido del Trabajo, fundado en 1990, no tiene un presidente, tiene un dueño que se llama Alberto Anaya; el PRD tuvo muchos fundadores, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Andrés Manuel López Obrador y Heberto Castillo, sin embargo, tiene más de 12 años controlado por la secta que encabezan Guadalupe Acosta Naranjo, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, mejor conocidos como los Chuchos.

Al principal activista, promotor y defensor del PRD, Fernando Belaunzarán, prácticamente le dieron una patada en el trasero y lo arrojaron al PAN, donde competirá por una alcaldía en la que no vive

En Morena se celebraron tres encuestas para decidir quién sería el presidente del partido, las dos primeras las ganó Porfirio Muñoz Ledo, pero tiraron  línea y se hizo una tercera encuesta,  hasta que ganó el más disciplinado, Mario Delgado quien encabeza el Movimiento desde 2020.

En su biografía en la Wikipedia Mario Delgado es señalado como integrante de la secta Nxivm que está sujeta a investigación judicial en Estados Unidos desde 2018.

Mario Delgado dijo que solo tomó cursos, pero se desenmascaró cuando impuso como candidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León a Clara Luz Flores, quien también dijo que sólo tomó cursos de superación personal, pero negó conocer al líder de Nxivm, Keith Raniere. Semanas después publicaron un largo video, en donde se les ve juntos.

Cabe decir que los cursos de Nxvium no eran para aprender idiomas, artes, ciencia o política, sino para proclamar la superioridad y el dominio sobre los demás, como ocurrió en los años 30 con la raza aria.

Keith Raniere y Clara Luz Flores, en la sede de Nxvium. Foto: Detalle de video.

Mario Delgado ha sido acusado de un tremendo desaseo en la selección de candidatos, prefiriendo las alianzas con gente de otros partidos, que con los fundadores del suyo.

Éste es el caso de los candidatos migrantes, quienes acusaron a Delgado de imponer cachirules, esto es, a personas que ya no residen en Estados Unidos y por lo tanto no serán de utilidad para defender a los mexicanos que radican en el extranjero.

De igual manera se le acusa de haber hecho una alianza con la Unión Democrática de Coahuila, en el norte del Estado. El Instituto Electoral de la entidad consideró que esta coalición era ilegal, pero entonces decidieron usar como prestanombres de los líderes a un mesero y a un músico, que no es que no tengan derecho a ser diputados federales, sino que de acuerdo al empresario Mario Dávila Longoria, creador de un proyecto regional para aumentar los salarios, el turismo y la producción agrícola e industrial, serán simples empleados de los líderes de la UDC.

Finalmente, los municipios que fueron gobernados por esta Unión, a pesar de la riqueza que les genera la frontera con Estados Unidos, dejan una deuda millonaria, que no heredarán otros municipios gobernados por el PRI o el PAN.

Por supuesto la decisión de la cuarta transformación de poner como presta nombre de Félix Salgado Macedonio a su hija Evelyn Salgado Pineda, quien nunca ha ocupado un cargo de elección popular y que, a pesar de ser abogada egresada de una universidad religiosa, es incapaz de sostener un debate político, tampoco ayuda. Lo que hace Evelyn es equivalente a querer estudiar un post doctorado sin haber acreditado la preparatoria. Estos hechos equivalen a una sucesión monárquica que nada tiene que ver con una República Federal.

De los valores morales del Partido Acción Nacional, también habla el hecho de que al serle retirada la candidatura a Miguel Ángel Yunes, para gobernar el puerto de Veracruz,  lo sustituya su esposa, también abogada,  Patricia Lobeyra Rodríguez.

Salgado Pineda es egresada de la Universidad Lasalle, y Lobeyra de la Cristobal Colón fundada por los padres escolapios, así ninguna de ellas parece tener mucho amor por la educación laica.

Por cierto, el clasismo del PAN, afloró hace pocos años cuando la rubia ex participante de concursos de belleza publicó en sus redes sociales este mensaje: “No te preocupes, que votar por López Obrador no te va a quitar lo naco”.

Los casos de Veracruz y Guerrero nos remiten al año 1492, con el lema de los Reyes Católicos: Tanto monta, monta tanto, que se podría traducir al español contemporáneo como “Da lo mismo Chana, que Juana”.

Para terminar con la primera parte de este análisis quiero contarle algo bueno, justo y ético. Este año de 2020 por primera vez podrán votar las personas que se encuentran en prisión preventiva. El Instituto Nacional Electoral determinó que debe prevalecer la presunción de inocencia de las personas que no han sido sentenciadas y que en cientos de casos han resistido torturas, pero no se han declarado culpables.

La pregunta es por quién votarán estas personas y sus familiares, si da lo mismo que gobierne Calderón, Peña Nieto u Obrador porque igual los extorsionan, los golpean y los humillan en prisiones federales y locales. Como votarán si quienes los torturaron como policías cuando fueron procuradores de la República, Eduardo Medina Mora y Marisela Morales; hoy son fiscales en la administración de Claudia Sheinbaum.

Osvaldo Jiménez Juárez, ex agente del Ministerio Público, fue denunciado como agresor sexual y torturador de Brenda Quevedo Cruz y Jacobo Tagle Dobin.

Cómo parte de mi experiencia, le quiero contar que fui el primer periodista en México que transmití en vivo los pormenores de un fraude electoral, en el momento mismo en que se cometía, pero esto tendrá que esperar a la segunda parte de esta entrega.

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Con voz propia

De escándalo en escándalo y AMLO nos manda al carajo

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TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

De escándalo en escándalo, el régimen 4teísta va dando tumbos, pero esta vez se enfrentará a sus demonios internos.

Del nuevo hallazgo de otra mansión en Houston, que López Obrador ve como “modesta”, al descubrimiento de medicinas echadas a perder en Tabasco y Veracruz, no hay “a cuál irle”, como dicen en el barrio.

Ambos casos son, más que debate, motivo de demandas penales y llamados a cuentas por el Congreso de la Unión. Pero, como ya sabemos, al menos en la Cámara de Diputados no hay nada que hacer.

El agrónomo director de Pemex, Octavio Romero Oropeza tendrá que explicar, en primer lugar, porque una muchacha sin experiencia en el sector petrolero es directora de una filial de la paraestatal.

Pero, peor aún. El Senado de la República debe llamar a cuentas a los gobernadores de Veracruz y Tabasco por el criminal desperdicio de medicinas y vacunas, al margen de las demandas penales que les inicie la población.

Moralmente, ambas investigaciones profundizan el debilitamiento que la imagen del presidente de la república sufrió desde que se reveló el caso de su hijo José Ramón López Beltrán, del que no ha podido salir el mandatario.

En medio de todo este drama, los grupos al interior de MORENA empiezan a lanzarse obuses mortales y tarde o temprano echaran mano a estos temas, así como a la disputa entre el fiscal Gertz Manero y el ex consejero presidencial Julio Scherer.

Es muy factible que, por lo pronto, Cuitláhuac García y Carlos Merino, gobernadores de Veracruz y Tabasco, sea citados a comparecer en el Senado, luego de confirmarse el quebranto por miles de fármacos que caducaron embodegados.

Los radicales de MORENA, encabezados por John Ackerman, dirán que esto es culpa de Mario Delgado, por permitir el ingreso de advenedizos y pecadores. Los otros dirán que es resultado del avasallamiento, soberbia y autoritarismo de los Ayatolas.

López Obrador podrá decir que Cuitláhuac y Merino son “gente de primera”, pero al margen de su humilde opinión, ambos tienen que explicar cómo fue que se echaron a perder 100 mil 100 cajas en Tabasco y 884 mil 822 en Veracruz, de piezas de medicina contra el cáncer.

El escándalo adquiere otros niveles cuando el primer mandatario de la nación acaba de mandar “al carajo” a todos sus conciudadanos de la oposición, a quienes también gobierna, por criticar su decisión de traer médicos cubanos “especialistas”, para enviarlos a zonas apartadas porque los mexicanos no quieren ir.

Hasta la fecha López Obrador no ha precisado en qué se gastaron 285 millones 873 mil 177 pesos para el pago a 585 presuntos especialistas de la isla que vinieron a “asesorar” a los mexicanos, y cuántas vidas salvaron los galenos durante la pandemia.

El presidente descalifica, insulta y todo le parece modesto. Pero seguimos sin saber cómo se justifica el gasto por sólo tres meses de servicio de cada uno de los médicos cubanos, que ganaron en ese lapso 437 mil 390 pesos por cabeza. Aunque en realidad el dinero fue a parar a las arcas del gobierno de Cuba.

Es un insulto para miles de médicos mexicanos, que sólo ganan 17 mil pesos mensuales en muchos casos. Pero a él le parece poca cosa gastar por ejemplo, tan sólo en 2020, alrededor de 14 millones 884 mil pesos por gastos de “hospedaje, alimentación y servicios generales”.

Es ofensivo y fuera de todo orden, que el presidente nos mande “al carajo” por estar inconformes, luego de dos años de pandemia, en que su régimen nunca tuvo un gramo de empatía para condonar impuestos, diferir pagos de algunos servicios públicos o hacer descuentos. Nada, no hubo ningún apoyo.

Un insulto a la inteligencia del pueblo 

Enfurecido, por este último escándalo de la casona, López Obrador también trata de aplastar, sepultar, evadir el escándalo de la hija de su secretario particular, Alejandro Esquer, y cree que con su sola palabra lo libra a él y al director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, de todo pecado.

No sólo se trata de la casa de 8 millones de pesos, adquirida en Houston por Carmelina Esquer, a tan sólo 15 minutos de la que ocupaba el hijo mayor del presidente, José Ramón López Beltrán, quien pagó la renta con su sueldo de una empresa radicada en Estados Unidos, propiedad “del hijo de un amigo”.

Hay toda una cadena de irregularidades, como el hecho de que Carmelina fue designada directora de Pemex Procurement Internacional (PPI) en julio de 2019, con tan sólo cinco meses de experiencia en el sector petrolero, luego de ser solo “coordinadora de área”.

Éste es un asunto grave, que por sí solo amerita explicación de Romero Oropeza. Ella tiene un sueldo mensual de 270 mil pesos, superior a lo que gana el presidente, y contraviene la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, promovida por el propio López Obrador.

En 2019, tras el triunfo de AMLO, ella fue nombrada delegada de la Secretaría del Bienestar y un mes después, en febrero de 2019 llegó a Pemex como coordinadora de área, para después ascender a la dirección de PPI. Ahí se confirma aquello de que «90% de lealtad y 10% de capacidad».

Es aberrante, un insulto a la inteligencia del pueblo, porque además la filial de Pemex fue creada por el “odiado Peña Nieto y los conservadores de antes”; ha mantenido contratos con Baker Hughes, la empresa de donde salió un funcionario que le rentó su “casita” a José Ramón López Beltrán.

También tuvo contratos con la empresa holandesa Vitol, vinculada a sobornos comerciales. Aun así, la filial de Pemex en Houston firmó convenios con ellas.

Pero no es todo. La filial de Pemex mantiene prácticas de opacidad, heredadas de los de antes, como el conservar en secreto su nómina y los contratos multimillonarios que ha suscrito. Todo, bajo el pretexto de que se rige por leyes extranjeras y por tanto, “no es un ente obligado”.

El blindaje de opacidad creado por el gobierno de Peña Nieto bajo la dirección del actual indiciado Emilio Lozoya, es el mismo que mantiene el impoluto régimen de López Obrador. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), tuvo que obtener la información a través de una fuente que ha colaborado para PPI.

Pero López Obrador justificó la contratación de Carmelina, el sueldo, el cargo y la propiedad de una residencia en Estados Unidos. “Ella estudió y tiene un trabajo en Houston y compró una casa, un departamento, pero modesto…”

Sin más argumentos, se fue de boca contra el diario Reforma y otros diarios estadounidenses, así como contra el periodista Jorge Ramos, menciona a Carlos Loret. Pero no aclara ninguno de los puntos legales. El presidente de México otra vez falta a la verdad, a la ética y a la legalidad.

¿No pasa nada? ¿Qué es lo que ya cambió, señor presidente? Me gustaría rematar esta entrega y aplicarle la misma que usted nos recetó por criticar la contratación de médicos cubanos.

Pero ¿sabe algo? Entre las pocas cosas en que estamos de acuerdo, debo decirle que, efectivamente, “no somos iguales”. Nosotros sí tenemos todavía autoridad moral y educación. No puedo mandarlo ni a su rancho.

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Con voz propia

Fiesta familiar de gobernador de Hidalgo se hizo con la Sonora Dinamita y Mariana Seoane

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Para la celebración anual de la familia Meneses, el gobernador del Estado habría gastado junto con su familia alrededor de 1.7 millones de pesos en una fiesta privada

Por Emmanuel Ameth

Omar Fayad Meneses, gobernador de Hidalgo (Méx), se puede dar lujos desde el poder que para el resto de los mortales sería imposible. Y es que según se observa en un video en propiedad de este medio, el mandatario contrató a la Sonora Dinamita así como a Mariana Seoane para amenizar la reunión familiar anual de la familia Meneses, misma que tuvo una asistencia de al menos 2 mil 100 invitados.

La reunión, que es llevada cada año, sufrió un salto exponencial en cuanto a los artistas contratados con Omar Fayad en el poder y con su primo, el entonces alcalde de Zempoala Héctor Meneses Arrieta, toda vez que invitaron a artistas de talla internacional.

Durante el video que fue compartido a este medio, se observa al gobernador de la entidad dirigiendo unas palabras a los asistentes:

“Hoy tengo el orgullo y el agrado de presentar un espectáculo maravilloso con dos grandes artistas. Por una parte una sonora muy caliente ¡La Sonora Dinamita! van a pasar para deleitarnos con muchas de sus canciones. También quiero presentarles a una amiga muy querida, una mujer guapísima, actriz… (pausa) ese chiflido se quedó corto… va a estar aquí esta tarde animando a nuestra familia y ella es ¡Mariana Seoane!”, dice Omar Fayad en el video que corresponde a su reunión familiar anual 2019.

Fayad Meneses agradeció también el prestar el recinto (municipal) a su primo el entonces presidente municipal Héctor Meneses Arrieta.

El costo del evento

Si bien el costo de los artistas depende de la agencia que los contrate, el personal que lleve, la producción, la distancia de la Ciudad de México, si el evento es público o privado y sobre todo la fecha en que son contratados, este medio hizo una aproximación del valor pagado a los artistas para su presentación.

De acuerdo con blogs especializados en redes, hace una década, contratar a la cantante y actriz Mariana Seoane costaba unos 350 mil pesos por presentación, cifra que habría subido a por lo menos medio millón de pesos en 2019.

En el caso de la Sonora Dinamita, la revista Proceso reveló que la suma de todos los costos asociados a su presentación, en un día cotidiano -el evento e Fayad fue en fin de año-, supera el millón de pesos.

Es así que entre ambos personajes, independientemente del costo del recinto, la cifra erogada asciende a por lo menos millón y medio de pesos solamente de la presentación, pues también se departió una cena para los más de 2 mil asistentes, lo que añadiría por lo menos otros 200 mil pesos al total.

Y es que aunque en el caso de Fayad Meneses así como el de su esposa Victoria Ruffo, podría existir un precio especial -o incluso ninguno- por parte de los artistas, los costos asociados a su traslado y equipo de producción siguen siendo millonarios.

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Arteleaks

Un amigo de Dios

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JUEGO DE OJOS

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

En esta entrega comenzamos con un acertijo. ¿Podrá el lector adivinar de quién hablo?

Un escritor, nacido alrededor de 1890, es famoso por tres novelas. La primera es corta, elegante, un clásico inmediato. La segunda, su obra maestra, presenta a los mismos personajes, aunque es más larga y compleja, e incorpora en forma creciente elementos míticos y lingüísticos. La tercera es enorme, casi una locura exuberante de la imaginación.

Una pista: no se trata de Joyce.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, denunció la producción masiva, el estruendo del tráfico y el descarno y fealdad de la vida moderna europea, y amó los árboles y la verdura de la campiña inglesa en donde vivió de niño, así como a las pequeñas y delicadas criaturas con las que se topó en las leyendas nórdicas.

Una pista: no se trata de D. H. Lawrence.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, mezcló porciones de literatura antigua con su propia obra maestra, aderezándolas magistralmente conforme avanzaba.

Una pista: no se trata de Ezra Pound.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, se declaró monárquico y católico.

Una pista: no se trata de T.S. Eliot.

Los más antiguos de mis lectores –antiguos en el sentido clásico- quizá hayan adivinado ya de quién hablo.

Y si son mis contemporáneos y fueron como yo vagamundos y en su camino a Damasco se toparon en un callejón con el grafiti “¡Frodo vive!”, entonces ya lo saben de cierto.

Para los más jóvenes, quizá un cuento les ayude:

“Había una vez un cuarentón, profesor de lingüística y filología, que sabía más que nadie en el mundo sobre las antiguas lenguas nórdicas y el Beowulf. El maestro había quedado huérfano muy joven, y el ejército de su país lo mandó a una guerra terrible en donde estuvo a punto de perder la vida.

“Anegado en el lodo sanguinolento de las trincheras y apabullado por el estruendo del cañón y la metralla y los lamentos de amigos y enemigos, quizá haya imaginado el mundo que creó cuando muchos años después interrumpiera por un momento la calificación de un examen para escribir al reverso de la hoja: “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”.

Es claro que el escritor de quien hablo, nacido alrededor de 1890 en África del Sur, es John Ronald Reuel Tolkien, hoy una referencia doméstica gracias a Hollywood, pero en mi adolescencia y primera juventud, vicario de un rito arcano cuyos miembros nos reconocíamos por señas secretas y conjuras pronunciadas en voz baja como la de “¡Frodo vive!”

Me asombra que haya sido hasta fines de los ochenta que encontré en mi propio país con quien hablar sobre la tetralogía de Tolkien y sus asonancias y disonancias con, entre otros, Joyce, Lawrence, Pound y Eliot, de la manera juguetona que se consigna al inicio de este texto y que ojalá fuera mía, pero lo es de Jenny Turner, la espléndida periodista autora de Razones para amar a Tolkien.

He aquí un personaje deslumbrante y paradójico. De él se dice que era aburrido en una sociedad y un siglo de tiesuras, y que su devoción por la filología se percibía anticuada incluso entonces.

Pero la obra de este flemático inglés nacido en Sudáfrica, quien nunca alzaba la voz, vestía siempre en tweed y chaleco y fumaba pipa, despertó una corriente pasional pocas veces vista en la literatura.

Jenny Turner confiesa que le asusta haber pasado “demasiado tiempo” de su adolescencia en compañía del demiurgo de El señor de los anillos y que ya adulta si bien encuentra los libros repetitivos y “ruidosos”, éstos siguen conectándose a su espíritu de manera inquietante.

“Hay una succión, un algo primigenio que se transmite entre ambos, como cuando una nave espacial se enchufa a la nave madre. Es como el seno materno, es un alivio infantil… que también es como un hoyo negro”.

Escalofriante memoria, pero humana y generosa si la comparamos con otros juicios, como el de mi admirado Edmund Wilson: “Hipertrofiado… Un libro infantil que de alguna manera se salió de madre… Una pobreza creativa casi patética…”.

John Heath-Stubbs estima que la obra es “Una mezcla de Wagner y el osito Winnie Pooh, mientras Germaine Greer exclama que fue “su pesadilla”.

Vaya, pues. Supongo que el viejo profesor, tan enemigo de las pasiones terrenas, nunca imaginó que la obra iniciada con la frase, “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”, fuera a despertar tantas y tan opuestas durante tantas generaciones, pues a estas alturas del siglo y mal que me pese gracias al cine, la cofradía tolkiense es ya una muchedumbre.

No escapa a la aguda e inteligente mirada de Jenny Turner la paradoja: si los libros son tan criticables, ¿por qué a tantos millones les han apasionado?

No es una pregunta fácil, pero tengo mi propia experiencia. El Hobbit (1937) me encontró, aún adolescente, en el aeropuerto de Londres, olvidado o escondido por alguien entre el Time, el Newsweek y el Life.

Lo compré por no dejar, por tener algo que leer en el vuelo de interminables horas que me esperaba. ¿Por no dejar? ¿O fue que se cumplió el adagio de Edmundo Valadés sobre los libros que nos están destinados en la vida?

En la sala de espera comencé la lectura y a la mitad del vuelo maldije no haber adquirido los tres tomos de la secuencia, conocida como El Señor de los Anillos (1954).

Caí en la red del viejo profesor, atrapado, de nuevo, en el vicio solitario que nos libra para siempre de la soledad. No descansé hasta que pude fatigar la trilogía con pasión talmúdica y transité los caminos de toda la obra del viejo profesor y de lo que su hijo Christopher editó amorosamente en memoria del demiurgo de la Tierra Media.

Y como dicen los angloparlantes, al final del día lo que me quedó fue una profunda identificación con la obra, una suerte de simbiosis que, ahora lo pienso, tiene en verdad algo de misterio sobrecogedor.

Leo y releo los libros. Sé de memoria pasajes enteros. Y cada vez que los visito descubro algo novedoso. Quizá ahí esté la explicación. Tolkien fue capaz de comunicarse con otros espíritus en un nivel anímico primario que escapa a toda explicación y que tiene como hilo conductor las emociones y sensaciones más humanas.

Desde luego que una mirada crítica, como apunto arriba, descubre inconsistencias en el texto, en los diálogos, en los personajes y en la narrativa.

Yo daría cristiana sepultura a Tom Bombadil, un personaje arbóreo que transcurre cantando tonadillas hueras y que no tiene mayor consecuencia en el resto de la historia, y trabajaría la estructura interna de algunos protagonistas así como la lógica de varios episodios.

Y ya que de utopías hablamos, también sacaría del mercado la horrenda traducción al español de Taurus, con su majadera “castellanización” de nombres que en vez de un Bilbo Baggins nos sirve un “Bilbo Bolsón” amén de otras aberraciones asestadas a la obra del viejo profesor. No ha nacido el argentino que se deje intimidar por los versos aliterativos del Beowulf. ¡No señor!,

Y a todo esto, ¿quién fue este personaje, esa suerte de hobbit mayor?

John Ronald Reuel Tolkien nació el domingo 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, África del Sur, después de un parto difícil y prolongado. Apunto este detalle íntimo porque lo encuentro en la biografía de muchos escritores.

Sus padres fueron Arthur Tolkien y Mabel Suffield. A ese país habían emigrado en busca de fortuna y ahí creció, un niño débil y enfermizo. A la muerte de Arthur en 1896, Mabel regresó a Inglaterra, en 1900 se convirtió al catolicismo y en 1904 murió de diabetes, enfermedad incurable en la época.

La madre es un personaje fascinante por derecho propio y creo que su personalidad impregna a los espíritus etéreos y fuertes de las pocas mujeres en la obra de J.R.R.

Antes de casarse con Arthur a los 21 años, había sido misionera de la Iglesia Unitaria en África y, créalo o no el lector, ¡impartió catecismo en el harén del sultán de Zanzíbar!

Ahora bien, imaginémonos a esta familia de la clase media pobre en la Inglaterra anglicana y victoriana de entonces y las consecuencias que sin duda estos hechos tuvieron sobre la sensible personalidad del niño J.R.R.

¿Recuerda el lector a Shelob, el mefistofélico ser que en forma de tarántula gigante custodia el paso de Cirith Ungol a Mordor por donde deben transitar Bilbo y Samwise merced a las intrigas de Gólum?

Pues en Sudáfrica el niño John tuvo experiencias que aparecerán reflejadas en su obra: un encuentro con una tarántula peluda que lo picó, y con una serpiente.

Y un mozo de la familia “lo tomó prestado” durante varios días para llevarlo a su aldea y presumirlo a su extensa parentela, con las consecuencias que el lector podrá imaginar.

Creo que su niñez africana, su adolescencia en la campiña inglesa, su estancia en las trincheras en la primera guerra mundial -donde el gas mostaza daño su salud para siempre y en donde perdió a la mayoría de sus amigos- , su vida enclaustrada como profesor de filología y sajón antiguo… toda su existencia, pues, está reflejada en la saga de los Baggins, desde la fiesta a la que asisten los enanos sin invitación, hasta la última escena en que Bilbo, Frodo y otros personajes abandonan para siempre la inolvidable Tierra Media.

Pero me estoy saliendo de cauce. Si el viejo profesor pudiera leer estas cuartillas y en particular el anterior párrafo, sin duda las haría confeti, ya que detestaba a los críticos y a los exégetas… ¡y a fe mía que tenía razón! Así que en resumen diré que los cuatro libros de la saga (El Hobbit,  El Señor de los Anillos, Las dos torres y El regreso del rey) con El Silmarilion, integran una república abierta a quien desee pedir la ciudadanía del país mayor del gozo, que es la tierra de la imaginación.

Reuel, el tercer nombre de Tolkien (John Ronald), es un apelativo heredado de padres a hijos en esa familia, y quiere decir, literalmente, “Amigo de Dios”. Sin duda el viejo profesor lo fue.

***

Fuente: juegodeojos.mx

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