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Con voz propia

Elección en México: Lisonja y traición

La elección en México también puso de relieve las traiciones de la candidata del PAN a sus militantes. Una serie de hechos así lo demuestran.

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Josefina Vázquez Mota Foto: red

Síntesis de la elección en México (Segunda de tres partes)

Primera parte

Ricardo V. Santes Álvarez*

Durante el segundo debate presidencial, el 10 de junio, Gabriel Quadri de la Torre llamó “zalamera” a Josefina Vázquez Mota; ello, a raíz de que ésta le atribuyó ser personero de los intereses de Elba Esther Gordillo. El candidato del Panal respondió de esa manera, recordándole a la panista que anteriormente se expresaba de la maestra como “querida amiga”.

El detalle fue uno de tantos, en esa maraña de desfiguros que caracterizaron la participación de Vázquez Mota en un evento donde, entre otras cosas, cambió de género a sus adversarios políticos, levantó acusaciones sin verdad a Andrés Manuel López Obrador (que fue el autor del himno del PRI de Tabasco) y repitió trillada mofa a Enrique Peña Nieto (que se escondió en un baño de la Ibero). Pese a todo, hasta el 11 de julio en entrevista con Joaquín López Dóriga, Josefina se dijo “ganadora” del debate.

El tiempo, como el mejor juez, va poniendo las cosas en su lugar. La candidata del PAN no sólo no ganó tal encuentro (lo que a fin de cuentas es insustancial) sino que ha venido dilapidando penosamente el capital político que hasta el 1 de julio había logrado. Adicionalmente, el correr de los días muestra que Gabriel Quadri tenía razón.

El papel de Vázquez Mota durante el actual proceso electoral, que (debe subrayarse) aún no concluye, vino de más a menos; al grado que ahora muchos lo juzgan como decepcionante. Sin embargo, todo acontecimiento tiene más de una interpretación; en ese sentido, la verdadera encomienda de Josefina se cumplió de forma exitosa. Ella tenía una tarea específica, asignada por las cúpulas del poder aglutinadas en el PRI y el PAN (el PRIAN), consistente en fracturar la estrategia del voto útil a favor de quien tenía posibilidades reales de competir, el odiado enemigo López Obrador.

La derrota de Josefina no fue de ella. Fue esencialmente una dolorosísima derrota de los auténticos simpatizantes del PAN, de esos ciudadanos que vieron en su candidata una verdadera opción. El tiempo muestra que los resultados del 1 de julio significan una victoria de quienes apostaron por Peña Nieto y, en consecuencia, por el descalabro de López Obrador. En este mar de apariencias, Josefina surge como triunfadora porque, como ella misma afirma, es demócrata, respeta las instituciones, se carga millones de votantes a los que agrupará en una nueva organización ciudadana, y está lista para escuchar ofertas de quien se interese por sus servicios, como insinuó a López Dóriga. “Estoy evaluando diversas alternativas”, “no he cerrado ninguna posibilidad”, expresó al comunicador.

Una mente fría, que haya asimilado los desencuentros con quienes votarían por opciones políticas diferentes, reconocerá que Vázquez Mota se prestó a jugar el triste papel de peón del ajedrez de los poderosos, quienes acordaron actuar en beneficio del abanderado del PRI. O ¿acaso no se dio cuenta que fue instrumental a la cúpula del PRIAN? Paradójicamente, las voces más sinceras pudieron ser las de Vicente Fox y Manuel Espino cuando le hicieron ver que “el bueno” era Peña Nieto. Mi impresión es que Josefina estuvo todo el tiempo consciente de esa situación y fue connivente con ella.

Pero eso no es lo peor. Lo deplorable es que, en esa actitud lisonjera hacia el círculo de los privilegiados azules (y tricolores), a Vázquez Mota le importó un comino mentir, engatusar y luego traicionar a los auténticos panistas y demás simpatizantes de su candidatura. Los sucesos de la última semana de la campaña hablan por sí mismos. Entre el 23 y el 26 de junio jugueteó con la “puntitis” y las encuestas. Primero en el DF dijo estar a sólo 6 puntos del candidato del PRI; “lo vamos a alcanzar, lo vamos a rebasar” afirmó. Luego en Mérida aseguró estar a 5 puntos, para más tarde, en Chiapas, aseverar que se encontraba a “un par de puntos” del priista. Con esa mentira, Josefina dio falsas esperanzas a sus potenciales votantes.

Para regocijo del abanderado del PRI, ese primer día de julio, antes de que empezaran a hacerse públicos los datos del conteo rápido del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), y antes de que en los estados de occidente, con diferente uso horario, cerraran votaciones, Vázquez Mota anunciaba que las tendencias no le favorecían. Argumentando certeza de elecciones limpias y convicción democrática, no esperó a conocer los resultados del PREP y dobló las manos prematuramente. Con esa claudicación, dejó olvidados a quienes votaron por ella, pues finalmente descubrieron que su voto no sólo fue inútil sino que, al emitirlo a favor del PAN, involuntariamente beneficiaron al PRI de Peña Nieto.

Aunque para algunos sea difícil aceptarlo, Vázquez Mota traicionó a sus simpatizantes.

Finalmente, la trampa quedaba al descubierto. Desde tiempo atrás la cúpula del poder orquestó la farsa de que Josefina mantenía “cerrada lucha” con López Obrador por ese estratégico segundo lugar de las encuestas, para así evitar el voto útil en contra del PRI (en colaboraciones previas me he ocupado de esto).

Quedó demostrado lo facciosa que fue la actitud de las encuestadoras “serias”, las que todo el tiempo estuvieron coludidas con la cúpula del poder para influir en la percepción de la ciudadanía. Luego del presunto triunfo del abanderado del PRI, un vocero de lengua muy larga y credibilidad inversamente proporcional, Ciro Gómez, reconoció públicamente que la encuestadora GEA-ISA “se equivocó”.

Dije que el proceso electoral no ha concluido. Al contrario, luego de conocerse los resultados de la elección y descubrirse infinidad de irregularidades sucedidas en las campañas y en el mismo día de la jornada, empieza a vivirse un inédito despertar social que nadie se atreve a predecir hasta dónde llegará. Seguramente por ello, continuando con la estrategia de inactivación social a través de la atomización, desde el martes 3, luego de reunirse con los privilegiados azules además del enlace directo con el PRI, el abogado Diego Fernández, la señora diferente salió al escenario, nuevamente, para anunciar la creación de un movimiento ciudadano, la “Ola civil”, que se propone aglutinar, según confía, a los 12, 786, 647 mexicanos que se inclinaron por ella. Vale reflexionar cuántos de esos votantes seguirán todavía a quien, junto con la actual dirigencia del PAN, parece haber olvidado los principios que históricamente han guiado a esa organización política, donde la democracia y las elecciones limpias son valores principales.

En su aparición del 1 de julio anunciando su fracaso, Josefina dijo ser demócrata y confiar en las instituciones. En entrevista con Reporte Índigo, insistió en esa perorata; y en la conversación con López Dóriga, reiteró por enésima ocasión su trillado discurso.

Ahora, contrastemos. Enuncio los siguientes hechos:

1) la reprobable declaración del presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, José Alejandro Luna Ramos, quien ya juzgó como improcedente la impugnación de las elecciones;

2) el cuestionado papel del consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, quien habló de “un proceso ejemplar”;

3) la imprudente felicitación del presidente Calderón a Peña Nieto;

4) las evidencias del desaseado proceso electoral que se acumulan día tras día;

5) la declaración del presidente del PAN, Gustavo Madero, en el sentido que el PRI solamente gana “a billetazos”;

6) la afirmación del presidente de la República que es inaceptable la compra de votos y por ello exige que el asunto se investigue;

7) la declaración de Peña Nieto en el sentido que sus adversarios de la izquierda han logrado engañar al propio presidente;

8) la llamada de atención del presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, al presidente Calderón, para que recuerde cómo asumió el cargo en 2006;

9) la creciente inconformidad social que se manifiesta en las plazas públicas del país, donde los ciudadanos, incluyendo a muchos panistas, se pronuncian contra el fraude.

Luego, frente a todos esos hechos pregunto ¿por qué Josefina Vázquez Mota permanece inmóvil cuando es, supuestamente, una de las principales afectadas?

En la plática con Reporte Índigo, Josefina aseveró contundentemente que no coincide en nada con López Obrador “Yo creo que es un hombre absolutamente antidemócrata”, dijo. Aunque habrá que recordarle que, en estos precisos momentos, López Obrador está tocando la puerta de esas instituciones que ella dice respetar demandando su derecho, y el de todos los mexicanos que se sienten agraviados, para que se limpie la elección presidencial en estricto apego a la legalidad y la justicia.

El mundo al revés: el enemigo de la institucionalidad demandando la prevalencia del estado de Derecho y la demócrata guardando acomodaticio silencio… ¿Qué clase de democracia profesará? ¿Una de discurso pero de cómplice inacción?

Colofón:

En la entrevista con López Dóriga, Josefina aseguró “No dejaré abandonados a mis votantes”; tal vez se refiera a los del 2018, porque a los del 2012 los olvidó el 1 de julio. También, envió un mensaje a los jóvenes: “No se pueden cansar de defender la democracia y luchar por la libertad”; así es; pero ella no es precisamente el ejemplo a seguir. Se cansó muy pronto.

Vicente Fox recomienda a Peña Nieto invitar a López Obrador y Vázquez Mota a colaborar. Tal vez en estos momentos la demócrata esté esperando que un emisario tricolor toque a su puerta.

*El autor es mexicano, investigador del Colegio de la Frontera Norte

Twitter: @RicSantes

 

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Radicalismos, contra miembros de MORENA

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TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa 

No fue necesario esperar mucho para confirmar lo dicho: el 2022 será más violento y aciago que los dos años anteriores, y así será para el resto del sexenio. 

En tan sólo dos semanas transcurridas, van más de 600 asesinatos violentos a manos de dos cárteles sanguinarios, que deja cadáveres ante oficinas de gobierno, sin que el Estado los pueda confrontar.  

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Sinaloa, van por el territorio esparciendo muerte. El “Culiacanazo” ya suena más como alianza, que como pretexto. Por si esto no fuera suficiente, y la pandemia no hubiera hecho ya su labor con más de 650 mil muertes en exceso, nos tendremos que soplar la pugnacidad que se ha desatado por la sucesión presidencial. 

Y es el mismísimo presidente de la república, quien nos habla de una próxima “radicalización”, como si el país no tuviera ya suficiente intranquilidad y pocos resultados del actual régimen. Sin embargo, el término “radicalización”, esta vez parece más una advertencia para los fieles de MORENA, que para la población en general. Todo, a resultas de una entrevista que fue sacada de contexto. 

Ricardo Monreal le puede caer a usted bien o mal. Puede estar de acuerdo o no con sus planteamientos políticos, pero hay un hecho incontrastable, innegable. Es el único, dentro del nuevo aparato de Estado que se llama Morena, en atreverse a decir NO al presidente de la república, y eso, en estos tiempos, es digno de reconocerse, sobre todo por las reacciones amenazantes que ya se ven. 

La primera advertencia, vino con la detención en Veracruz, de un alto funcionario de la Cámara de Senadores, a quien se le imputa la autoría intelectual de un asesinato en el que, paradójicamente, no hay prueba alguna. La detención fue poco después de que Monreal planteó la necesidad de abrir la elección interna de MORENA para elegir candidato en el 2024, más allá de las encuestas, que sólo han dejado una cauda de sospechas sobre manipulación. 

Ya para entonces, López Obrador andaba bastante enojado por el tema de la Reforma Eléctrica, pues si bien en la Cámara de Diputados tenía mayoría aplastante para plancharla con puntos y comas, en el Senado no. 

Y no era sólo un asunto de mayorías. La actitud de Monreal, de “conciliar” antes que imponer, no le gustó al señor de Palacio, como se vio después con el tema de la UNAM y el CIDE. De hecho, está pendiente la comparecencia de la señora Buylla. 

Descontextualizar, mentir y crear culpables 

Pero, al margen de esto, nos concentraremos en la entrevista que el zacatecano dio a Reforma, y que fue motivo de la violenta respuesta del presidente, que hoy se erige como el más radical de los radicales. 

El senador fue muy claro: “Los que creen que siendo más radicales pueden obtener el cargo o la posición política que anhelan, allá ellos. Se equivocan, porque no va a quedar país para nadie, el aniquilamiento sólo deja destrucción”. 

Luego declaró que fue un error adelantar la sucesión presidencial en MORENA, y dijo que “los radicales” quieren aniquilarlo políticamente. Roberto Zamarripa le preguntó: ¿Esta sucesión es depuración? “Pugna y purga, a nadie le conviene”, contestó aquel. 

Después insistió en que esta sucesión adelantada “ha provocado una guerra temprana y, lamentablemente, si no hay reglas claras y compromisos políticos internos, se va a agudizar”. 

“No se requiere ser tan sabio para prever que esto puede terminar mal”, sentenció tajante,  

“Ni reclamo patrocinio ni que se incrusten en el gobierno personajes que simpaticen conmigo; lo único que quiero es que se democratice la decisión del partido en el momento de tomarla”. 

“Estas cargadas previas y aceleradas van a generar un problema serio”. Estamos a tiempo, dijo, de evitar que la característica principal de la etapa moderna de Morena sea la pugna y la purga, y no el diálogo y la conciliación”. 

Finalmente, se pronunció en contra de la radicalización y dijo que el corrimiento hacia el centro es lo que permitió “la contundencia” del triunfo de López Obrador en el 2018. 

Pero López Obrador descontextualizó la entrevista y centro la discusión en la palabra “radicalización”. Dijo ser radical, porque busca arrancar de raíz la corrupción, al régimen corrupto, de injusticias y privilegios. 

Y de ahí, hilvanó nuevamente un mensaje a los militantes: “nada se logra con las medias tintas, con el centrismo, la moderación”. De lo contrario, no podría hacer la “Cuarta Transformación”; no llegué al poder para engañar y simular. 

El detalle es que, en términos reales, el líder del Senado nunca dijo estar en contra de esos ideales. Sólo centró sus críticas en las actitudes que impiden la participación de los militantes, debido a decisiones verticales.  

El problema es que, al estar inspirado en una figura hegemónica, en los códigos no escritos de Morena, aspirar está prohibido; no se puede ir contra de las decisiones del partido, ni mucho menos del presidente de la República.  

Así se ve a la luz del caso Susana Harp, donde las encuestas sólo fueron una artimaña para validar una decisión que ya estaba tomada. Esto, dicho por la propia artista, curiosamente hija de uno de los primeros dueños de Banamex. 

Pero las fricciones vienen de más lejos, cuando Monreal quiso ser candidato a la Jefatura de Gobierno, y López Obrador impuso a Sheinbaum como candidata. Monreal estuvo a punto de salir del llamado “movimiento”. 

A la larga, la oferta que le hicieron fue exponencialmente mejor. De hecho, no tuvo que cargar con la derrota electoral más desastrosa que ha sufrido Morena en su corta historia de vida, precisamente en la capital de la república. 

Así, desde el Senado, Monreal ha podido mediar en varios conflictos, concitar el acuerdo con PRI-PAN-PRD, frenar temas escabrosos y enfrentar el embate que encabeza aparentemente el gobernador de Veracruz.  

La farsa de la radicalización 

Así pues, la radicalización de la que habla López Obrador es una farsa. No va siquiera contra los que alguna vez llamó “La Mafia del Poder”. Simplemente, tres de ellos, la semana pasada fueron nominados para quedarse con Banamex. 

Los que podrían “nacionalizarlo”, según López Obrador, son Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Carlos Hank. Libres y ufanos, ahí andan los dos tocayos de nombre y apellido de Carlos Salinas. 

Del otro, existen versiones públicas de haber sido quien lavó dinero para los Beltrán Leyva, en Tijuana. Todo, como si el tiempo y los hechos se hubieran borrado mágicamente.  

Tampoco va contra los principales líderes del narcotráfico en México, que son quienes han desatado el salvajismo y las ejecuciones en los últimos dos años. 

Las mentiras, como heces fecales, flotan 

Gota a gota, las mentiras, como las heces fecales, flotan. Y recomendar a unos para recortar sus gastos, pero no decir nada por la erogación de 850 millones para promocionar una imagen, es poco menos que cínico. Sheinbaum sabe de eso. 

Peor aún: guardar silencio por el desvío de 4.5 millones de pesos con la retención del 10% de salario a 550 empleados durante 5 años del gobierno municipal de Texcoco, es algo más que escandaloso. Son exactamente igual que los de antes.  

Delfina Gómez Álvarez quizá aspira a ser la nueva Elba Esther, por el grado de cinismo que encierra este acto. Hasta el momento, la Presidencia de la República, ni el presidente López Obrador han dicho nada al respecto. 

Pero ahí viene la revocación. Tengan cuidado con lo que piden, porque se les puede cumplir. Bueno, para eso está el rancho. 

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El 16 de enero, entre la utopía, el atentado a Joel Ramírez y los cien años de Luis Echeverría

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Camilo Valenzuela

Sin memoria no sabríamos ni hablar.
Luis Cardoza y Aragón

46 años marcan este día como un momento histórico. Ni los apuros que la pandemia y la crisis económica que la acompaña nos provocan amnesia, ni los cambios ideológicos que el neoliberalismo impuso, ni la desmemoria que traen dilatados tiempos, ni las omisiones fingidas, pueden hacernos olvidar el 16 de enero de 1974. Eran tiempos de acumulación de riquezas en los campos hortícolas y de miserias entre sus jornaleros. Había sonado la hora de una vanguardia estudiantil que, con diferentes experiencias regionales en movimientos universitarios, acercamientos con precaristas solicitantes de tierras en el campo y pobres sin vivienda en la ciudad, organizaron una huelga general entre los trabajadores agrícolas del Valle de Culiacán.

El saldo oficial de aquella aciaga jornada fue la paralización de la actividad económica en el emporio de hortalizas, la pérdida de 8 vidas, cuatro de ellas de los jóvenes activistas de ese día y cuatro de las fuerzas policiales, una ofensiva policial y militar que no paró hasta el mes de marzo y detuvo a decenas de militantes de la organización responsable de promover la huelga general: la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Unos años atrás, en 1968 y 1971, los jóvenes habíamos salido a la calle demandando diálogo y democracia en México, la respuesta fue el rechazo a los planteamientos y la represión, como lo probó la noche de Tlatelolco aquel 2 de octubre y el trágico Jueves de Corpus (10 de junio). Y como no hay democracia sin pan, jóvenes de Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y otros estados, fundadores de la Liga, consideraron importante realizar lo que llamaron El asalto al Cielo: la Huelga General de obreros agrícolas.

El balance obligado a la distancia de casi medio siglo es que a consecuencia de aquellas acciones aparecieron programas de gobierno atendiendo la seguridad social, algunos problemas de vivienda, de educación y otros. No resolvían la columna vertebral de los problemas, desde luego. Eran los paliativos que el sistema ofrecía, buscando evitar un nuevo 16 de enero. También hay que mencionar que se desplegaron esfuerzos por organizar en sindicatos a los obreros agrícolas, en los que destacan afanes de la CIOACS y de la Corriente Socialista.

Y tenemos que reconocer que algunas de las infamias que ya tenían arraigo en 1974, como el trabajo infantil en los surcos de los campos agrícolas aún subsiste, como la ausencia de una seguridad social plena y la orfandad en la aplicación de las leyes que los protegen, pues basta revisar el número de inspectores del trabajo que deben vigilar la enorme cantidad de empresas, superficie sembrada y trabajadores, para observar que los jornaleros no son prioridad en las políticas públicas estatales y federales.

Por otra parte, la entrañable fecha del 16 de enero evoca al día que le sigue: el 17. Porque si la vida y el tiempo tienen continuidad, también la lucha la posee. Y cuando hablamos de esa lucha que no pierde de vista la utopía por más sinuoso que esté el camino y aunque haya que desandar algunos pasos, nos referimos a la lucha urbana que se desplegó por los pobres que arribaron a la ciudad sin recursos, demandando empleos, educación para sus hijos y lotes para construir viviendas.

Los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado, fueron testigos de infinitas acciones de invasión de latifundios urbanos con el fin de satisfacer esa ingente necesidad. En esa lucha destacó el hombre de teatro, cantor y activista Joel Ramírez Montes “el Chuco”. No estaba solo, era parte de la Coordinadora Nacional de Movimientos Urbanos, pero los dueños de las reservas territoriales de las ciudades no sólo son poderosos, tienen el respaldo de autoridades y no se detienen ante nada en la protección de sus propiedades. Las reservas debieran ser patrimonio de los ayuntamientos, pero son privados. Las amenazas contra Joel Ramírez Montes culminaron con el grave atentado contra su vida el día 17 de enero de 1996. Joel es el símbolo de esas familias pobres que llegaron a las ciudades expulsadas de sus pueblos rurales, por la violencia, por la ruina económica y por la contrarreforma agraria salinista.

Pero el 16 de enero este año nos refresca la memoria recordando los saldos dolorosos que nos dejaron el 2 de octubre del 68 y el 10 de junio de 1971. ¿Por qué lo decimos? Porque este lunes 17 cumple cien años el expresidente Luis Echeverría, un nefasto personaje central de aquellas fechas. Y si el Macondo de García Márquez vivió Cien años de Soledad, la sociedad mexicana podrá lamentar este lunes próximo que, en esos dilatados cien años de Echeverría, al menos hay más de 50 en la impunidad.

Hay una gigante deuda con los jornaleros agrícolas, con los héroes que buscaron un cambio social y murieron en la lucha en esos sacrificados años y en los siguientes. La deuda no es menor con Joel Ramírez y todos los activistas urbanos que cayeron en la lucha o padecieron la infaltable represión. Lo mismo reiteramos para las víctimas de 1968 y de 1971.

¡Viva el 16 de enero! ¡Viva Joel Ramírez! ¡Viva el 2 de octubre! ¡Viva el 10 de junio!

Ciudad Heroica de Culiacán Rosales, Sinaloa, a 16 de enero de 2022.

MOVIMIENTO DE UNIDAD SOCIALISTA-SINALOA (MUS-SIN)

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Arteleaks

Mario Vargas Llosa, persona non grata

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Por Alberto Farfán

Abordar al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa (1936) desde una perspectiva literaria no presenta problema alguno, debido a que es un autor a carta cabal que ha escrito grandes obras, pero si lo hacemos desde un punto de vista político-ideológico emergerán una serie de aristas que lo situarán en el atroz fascismo de las ultraderechas de nuestro continente.

Y sin embargo, nos guste o no, todo indica que hay que separar ambos aspectos cuando uno ejerce la crítica literaria por simple ética. Un ejemplo de ello sería cuando a un personaje de renombre se le otorga algún galardón propio de su ámbito. Y al peruano le concedieron en 2010 el Premio Nobel de Literatura, entre una docena más de distinciones, evidentemente por su obra literaria, sin tomar en cuenta sus opiniones políticas.

De ahí que llame gratamente la atención la oposición de un grupo de académicos e intelectuales a que Vargas Llosa pase a formar parte de la Academia Francesa de la lengua, al ser elegido el 25 de noviembre de 2021 como miembro de la misma, cuyo nombramiento oficial se efectuará de manera formal por alrededor de un año o más a manos del presidente de la República.

Y si bien es cierto que lo primero que esgrimió este grupo opositor fue el respaldo público del peruano-español al candidato ultraderechista a la presidencia de Chile, José Antonio Kast, declarándose éste abiertamente seguidor del legado del dictador Augusto Pinochet, quien al final de las elecciones realizadas el 21 de noviembre de 2021 resultó perdedor frente al izquierdista Gabriel Boric Font. También evocaron el apoyo hacia el autoritario y represor presidente colombiano Iván Duque, a la candidata presidencial ultraderechista Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori, y su llamado en 1995 a que los argentinos deberían “enterrar el pasado”, aludiendo a que olvidaran los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura cívico-militar.

No obstante, también existen argumentos no políticos que deberían anular la acreditación del novelista. En el plano formal, uno de ellos es la edad; se puede ingresar a la Academia a los 75 años y Vargas Llosa tiene 85. En el orden implícito, el primer requisito es escribir en Francés y él sólo ha escrito su obra en español. Otro más es si piensa radicar en Francia con el objeto de asistir a las reuniones semanales de la institución. Luego está el de si va a naturalizarse francés, que aunque no es obligatorio este requisito sí es relevante para la Academia.

Ahora bien, si el objetivo fundamental de la Academia Francesa es salvaguardar la calidad y desarrollo de la lengua y de editar el Diccionario oficial de la Academia, me pregunto: un hombre que no cumple con el requisito de la edad y que nunca ha desarrollado su obra literaria en el idioma francés, aunque lo habla fluidamente, ¿qué oportunidad deberá tener de ser ratificado? Ninguna, sin lugar a dudas. Al contrario, debería ser declarado persona non grata por arribista y falto de ética.

 

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