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Con voz propia

Elección en México: Lisonja y traición

La elección en México también puso de relieve las traiciones de la candidata del PAN a sus militantes. Una serie de hechos así lo demuestran.

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Josefina Vázquez Mota Foto: red

Síntesis de la elección en México (Segunda de tres partes)

Primera parte

Ricardo V. Santes Álvarez*

Durante el segundo debate presidencial, el 10 de junio, Gabriel Quadri de la Torre llamó “zalamera” a Josefina Vázquez Mota; ello, a raíz de que ésta le atribuyó ser personero de los intereses de Elba Esther Gordillo. El candidato del Panal respondió de esa manera, recordándole a la panista que anteriormente se expresaba de la maestra como “querida amiga”.

El detalle fue uno de tantos, en esa maraña de desfiguros que caracterizaron la participación de Vázquez Mota en un evento donde, entre otras cosas, cambió de género a sus adversarios políticos, levantó acusaciones sin verdad a Andrés Manuel López Obrador (que fue el autor del himno del PRI de Tabasco) y repitió trillada mofa a Enrique Peña Nieto (que se escondió en un baño de la Ibero). Pese a todo, hasta el 11 de julio en entrevista con Joaquín López Dóriga, Josefina se dijo “ganadora” del debate.

El tiempo, como el mejor juez, va poniendo las cosas en su lugar. La candidata del PAN no sólo no ganó tal encuentro (lo que a fin de cuentas es insustancial) sino que ha venido dilapidando penosamente el capital político que hasta el 1 de julio había logrado. Adicionalmente, el correr de los días muestra que Gabriel Quadri tenía razón.

El papel de Vázquez Mota durante el actual proceso electoral, que (debe subrayarse) aún no concluye, vino de más a menos; al grado que ahora muchos lo juzgan como decepcionante. Sin embargo, todo acontecimiento tiene más de una interpretación; en ese sentido, la verdadera encomienda de Josefina se cumplió de forma exitosa. Ella tenía una tarea específica, asignada por las cúpulas del poder aglutinadas en el PRI y el PAN (el PRIAN), consistente en fracturar la estrategia del voto útil a favor de quien tenía posibilidades reales de competir, el odiado enemigo López Obrador.

La derrota de Josefina no fue de ella. Fue esencialmente una dolorosísima derrota de los auténticos simpatizantes del PAN, de esos ciudadanos que vieron en su candidata una verdadera opción. El tiempo muestra que los resultados del 1 de julio significan una victoria de quienes apostaron por Peña Nieto y, en consecuencia, por el descalabro de López Obrador. En este mar de apariencias, Josefina surge como triunfadora porque, como ella misma afirma, es demócrata, respeta las instituciones, se carga millones de votantes a los que agrupará en una nueva organización ciudadana, y está lista para escuchar ofertas de quien se interese por sus servicios, como insinuó a López Dóriga. “Estoy evaluando diversas alternativas”, “no he cerrado ninguna posibilidad”, expresó al comunicador.

Una mente fría, que haya asimilado los desencuentros con quienes votarían por opciones políticas diferentes, reconocerá que Vázquez Mota se prestó a jugar el triste papel de peón del ajedrez de los poderosos, quienes acordaron actuar en beneficio del abanderado del PRI. O ¿acaso no se dio cuenta que fue instrumental a la cúpula del PRIAN? Paradójicamente, las voces más sinceras pudieron ser las de Vicente Fox y Manuel Espino cuando le hicieron ver que “el bueno” era Peña Nieto. Mi impresión es que Josefina estuvo todo el tiempo consciente de esa situación y fue connivente con ella.

Pero eso no es lo peor. Lo deplorable es que, en esa actitud lisonjera hacia el círculo de los privilegiados azules (y tricolores), a Vázquez Mota le importó un comino mentir, engatusar y luego traicionar a los auténticos panistas y demás simpatizantes de su candidatura. Los sucesos de la última semana de la campaña hablan por sí mismos. Entre el 23 y el 26 de junio jugueteó con la “puntitis” y las encuestas. Primero en el DF dijo estar a sólo 6 puntos del candidato del PRI; “lo vamos a alcanzar, lo vamos a rebasar” afirmó. Luego en Mérida aseguró estar a 5 puntos, para más tarde, en Chiapas, aseverar que se encontraba a “un par de puntos” del priista. Con esa mentira, Josefina dio falsas esperanzas a sus potenciales votantes.

Para regocijo del abanderado del PRI, ese primer día de julio, antes de que empezaran a hacerse públicos los datos del conteo rápido del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), y antes de que en los estados de occidente, con diferente uso horario, cerraran votaciones, Vázquez Mota anunciaba que las tendencias no le favorecían. Argumentando certeza de elecciones limpias y convicción democrática, no esperó a conocer los resultados del PREP y dobló las manos prematuramente. Con esa claudicación, dejó olvidados a quienes votaron por ella, pues finalmente descubrieron que su voto no sólo fue inútil sino que, al emitirlo a favor del PAN, involuntariamente beneficiaron al PRI de Peña Nieto.

Aunque para algunos sea difícil aceptarlo, Vázquez Mota traicionó a sus simpatizantes.

Finalmente, la trampa quedaba al descubierto. Desde tiempo atrás la cúpula del poder orquestó la farsa de que Josefina mantenía “cerrada lucha” con López Obrador por ese estratégico segundo lugar de las encuestas, para así evitar el voto útil en contra del PRI (en colaboraciones previas me he ocupado de esto).

Quedó demostrado lo facciosa que fue la actitud de las encuestadoras “serias”, las que todo el tiempo estuvieron coludidas con la cúpula del poder para influir en la percepción de la ciudadanía. Luego del presunto triunfo del abanderado del PRI, un vocero de lengua muy larga y credibilidad inversamente proporcional, Ciro Gómez, reconoció públicamente que la encuestadora GEA-ISA “se equivocó”.

Dije que el proceso electoral no ha concluido. Al contrario, luego de conocerse los resultados de la elección y descubrirse infinidad de irregularidades sucedidas en las campañas y en el mismo día de la jornada, empieza a vivirse un inédito despertar social que nadie se atreve a predecir hasta dónde llegará. Seguramente por ello, continuando con la estrategia de inactivación social a través de la atomización, desde el martes 3, luego de reunirse con los privilegiados azules además del enlace directo con el PRI, el abogado Diego Fernández, la señora diferente salió al escenario, nuevamente, para anunciar la creación de un movimiento ciudadano, la “Ola civil”, que se propone aglutinar, según confía, a los 12, 786, 647 mexicanos que se inclinaron por ella. Vale reflexionar cuántos de esos votantes seguirán todavía a quien, junto con la actual dirigencia del PAN, parece haber olvidado los principios que históricamente han guiado a esa organización política, donde la democracia y las elecciones limpias son valores principales.

En su aparición del 1 de julio anunciando su fracaso, Josefina dijo ser demócrata y confiar en las instituciones. En entrevista con Reporte Índigo, insistió en esa perorata; y en la conversación con López Dóriga, reiteró por enésima ocasión su trillado discurso.

Ahora, contrastemos. Enuncio los siguientes hechos:

1) la reprobable declaración del presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, José Alejandro Luna Ramos, quien ya juzgó como improcedente la impugnación de las elecciones;

2) el cuestionado papel del consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, quien habló de “un proceso ejemplar”;

3) la imprudente felicitación del presidente Calderón a Peña Nieto;

4) las evidencias del desaseado proceso electoral que se acumulan día tras día;

5) la declaración del presidente del PAN, Gustavo Madero, en el sentido que el PRI solamente gana “a billetazos”;

6) la afirmación del presidente de la República que es inaceptable la compra de votos y por ello exige que el asunto se investigue;

7) la declaración de Peña Nieto en el sentido que sus adversarios de la izquierda han logrado engañar al propio presidente;

8) la llamada de atención del presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, al presidente Calderón, para que recuerde cómo asumió el cargo en 2006;

9) la creciente inconformidad social que se manifiesta en las plazas públicas del país, donde los ciudadanos, incluyendo a muchos panistas, se pronuncian contra el fraude.

Luego, frente a todos esos hechos pregunto ¿por qué Josefina Vázquez Mota permanece inmóvil cuando es, supuestamente, una de las principales afectadas?

En la plática con Reporte Índigo, Josefina aseveró contundentemente que no coincide en nada con López Obrador “Yo creo que es un hombre absolutamente antidemócrata”, dijo. Aunque habrá que recordarle que, en estos precisos momentos, López Obrador está tocando la puerta de esas instituciones que ella dice respetar demandando su derecho, y el de todos los mexicanos que se sienten agraviados, para que se limpie la elección presidencial en estricto apego a la legalidad y la justicia.

El mundo al revés: el enemigo de la institucionalidad demandando la prevalencia del estado de Derecho y la demócrata guardando acomodaticio silencio… ¿Qué clase de democracia profesará? ¿Una de discurso pero de cómplice inacción?

Colofón:

En la entrevista con López Dóriga, Josefina aseguró “No dejaré abandonados a mis votantes”; tal vez se refiera a los del 2018, porque a los del 2012 los olvidó el 1 de julio. También, envió un mensaje a los jóvenes: “No se pueden cansar de defender la democracia y luchar por la libertad”; así es; pero ella no es precisamente el ejemplo a seguir. Se cansó muy pronto.

Vicente Fox recomienda a Peña Nieto invitar a López Obrador y Vázquez Mota a colaborar. Tal vez en estos momentos la demócrata esté esperando que un emisario tricolor toque a su puerta.

*El autor es mexicano, investigador del Colegio de la Frontera Norte

Twitter: @RicSantes

 

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México, baño de sangre 

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TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

La guerra fratricida que viven actualmente los principales partidos políticos en México, son la punta del iceberg de la descomposición política y social que vive el país.

Las crisis intestinas del PRI, PAN, MORENA y PRD reflejan la avaricia que siempre ha movido a los líderes políticos, que todo lo reducen a la disyuntiva de estar “con, o contra el partido”; “con, o contra el movimiento”.

La palabra “Pueblo” ha sido, motor del discurso de todos ellos, y pretexto para consolidar élites que después se han transformado en burocracias políticas difíciles de desterrar y que se han alimentado de diversas formas de corrupción.

Hoy asistimos a los últimos días del imperio PRIISTA, y su dirigente, Alejandro Moreno, se aferra a la presidencia, como última tablita de salvación para no ser encarcelado por desvío de recursos y posible lavado de dinero.

Escuela de cuadros en México durante más de 60 años, el PRI enfrenta así sus últimos días, en una agonía lacerante, porque muchos de sus líderes saben que su destino podría ser el mismo: la cárcel por enriquecimiento ilícito.

Sin embargo, MORENA, PAN y PRD, no son mejores. Menos PVEM y PT, cuyas dirigencias han estado ancladas a dos familias que se han beneficiado también del tráfico de influencias, venta de voluntades, acarreo de votantes, para enriquecerse.

Tiene razón López Obrador cuando dice que la violencia no es de ahora, deviene del momento mismo en que esos partidos, sobre todo los de la mal llamada izquierda, optaron por torcer consuetudinariamente la ley.

Poco a poco, se empezó a enfrentar la pobreza con medidas paliativas, lejos de los marcos institucionales y se permitió así el crecimiento desordenado de la vivienda, del comercio, del subempleo, del tráfico de enseres y personas.

Así México se montó en el populismo. Permitió, por ejemplo, los asentamientos irregulares, el comercio ilegal, la subcontratación sin garantías. Todo, presuntamente para tratar de dar salida a las exigencias de la población.

Sin embargo, las instituciones se han visto superadas, el Estado empezó a perder capacidad de respuesta en muchas materias como seguridad, educación, salud, comercio, transporte, trabajo, convivencia social.

Además, estos partidos descubrieron que esa permisividad, esa laxitud, también generaba grandes ganancias, y les permitía financiar proyectos personales antes que satisfactores sociales.

Los grupos políticos han obtenido así inmensas bolsas de dinero, con el cobro de permisos ilegales para vender, comerciar, sin enterar nada al fisco. Dentro de la sociedad, se formaron también grupos de control y corrupción.

Ese es el verdadero origen del crimen organizado, que creció a la sombra del narcotráfico; y ambos, al cobijo de los partidos políticos en México, principalmente PRI, PAN, PRD, MORENA, PT y PVEM. Los otros, por jóvenes, son inexpertos.

La lupa de los EEUU sobre MORENA

La escuela priista permeó en los demás partidos. Hoy, ninguno de los arriba mencionados ha estado libre de presuntos nexos con bandas del narcotráfico y del crimen organizado.

En Sinaloa, por ejemplo, es un secreto a voces, que importantes narcotraficantes se reunían con políticos de diversos partidos, en fiestas familiares en las que departían sin ningún pudor.

El caso de “El cejagüera” es uno de los más esparcidos con respecto a las relaciones prohibidas que mantuvo el PAN con distribuidores de droga. De ello puede hablar Manuel Espino, hoy miembro de Morena.

Así, en estos días ha pasado inadvertida la información sobre investigaciones que realiza el departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en torno al partido en el poder en México: MORENA.

Se dice que el gobierno y el Congreso del vecino país dan seguimiento a las revelaciones de Julio Carmona Angulo, hermano de Sergio Carmona Angulo, famoso huachicolero asesinado a fines del año pasado en Nuevo León.

Julio solicitó protección del gobierno estadounidense como “informante y testigo protegido”, un día después del asesinato de su hermano. Se dice que ha revelado presunto financiamiento a campañas políticas.

Revisan en particular, las campañas en Tamaulipas, Sinaloa, Nayarit y Michoacán, Baja California y Baja California Sur. Al menos tres organismos gubernamentales investigan las transferencias en efectivo que hizo Carmona Angulo.

Sergio tenía ingresos diarios hasta por 1.5 millones de dólares. El departamento de Estado solicitó al Homeland Security y a la FinCen (Finantial Crimes Enforcement Network), que investiguen al menos a cinco políticos de Morena en Tamaulipas.

Según la investigación, “Sergio se había convertido en una especie de bróker para los principales cárteles” y ofrecía sus servicios como mediador y pacificador entre los capos del narcotráfico…”

A través de él se buscaba “evitar disputas y guerras en los estados y plazas, con el apoyo de gobernadores, alcaldes y políticos clave. Algo parecido a lo que hoy López Obrador acusa al PAN con Genaro García Luna.

LIBERAR A OVIDIO, EL PUNTO DE QUIEBRE DE AMLO 

Todo esto viene a cuento, porque desde el inicio de su mandato, AMLO aseguró que de inmediato los narcotraficantes se convertirían en hombres de bien; depondrían las armas por el arado. Como si existiera ya un acuerdo.

Un pacto, como desde su origen armó el PRI con los productores de la droga y que se formalizó en 1945, cuando Estados Unidos enfrentaba una guerra mundial y necesitaba droga para dopar a sus soldados y paliar sus dolores y mutilaciones.

A la vuelta de tres años de gobierno, López Obrador no ha logrado apaciguar a los diversos cárteles, y la violencia en México se ha convertido en “un río de sangre”, como dijo el Episcopado Mexicano tras el asesinato de dos sacerdotes jesuitas.

“México salpica sangre por tanta violencia, muertos y desaparecidos, los índices del crimen se desbordaron”, dijo Monseñor Ramón Castro Castro, al parafrasear al Papa Francisco: “Cuántos asesinatos en México”.

La “estrategia” de López Obrador reventó. El presidente está rebasado y ya es un hecho, para el mundo, que México es un Estado fallido, debido a su descomposición a todos los niveles.

El punto de quiebre fue el “Culiacanazo”, cuando el propio presidente ordenó la liberación de Ovidio Guzmán, pactando un armisticio entre las Fuerzas Armadas y el Cártel de Sinaloa, para evitar un mayor derramamiento de sangre.

Esa fue la asonada, fue el punto de arranque con el que los capos supieron que le tenían tomada la medida. El argumento: evitar el derramamiento de sangre tuvo como resultado: más violencia y ejecuciones.

Andrés Manuel López Obrador soltó a Ovidio y después ya nunca lo persiguió. De hecho, no hay ni orden de aprehensión en su contra. Sin embargo, el mandatario hoy acusa de “hipócritas” y “ruines” a sus detractores.

Responde algo parecido al “y yo por qué” de Vicente Fox. Dice que no es culpable de los dos asesinatos. Sin embargo, de la guerra desatada por Felipe Calderón, hoy pasamos al baño de sangre de López Obrador.

¿Por qué hipócritas, señor Presidente? Usted fue quien lo prometió, como un sinfín de cosas que no ha cumplido: reapertura de la Línea 12 del metro en un año; conversión del sistema de salud a primer mundo, reforma energética, educativa…

Y ahora dice que “viene lo mejor”, cuando ha desatado otra guerra intestina en su propio partido, por adelantar la sucesión presidencial y convertir a sus militantes en marionetas o “corcholatas” desechables, sin vergüenza ni dignidad.

Hoy, muchos dicen que Morena tiene ganada la presidencia, pero hacen mal sus cálculos. También insisten en la presunta alianza del PRI, PAN y PRD como única posibilidad para vencer al nuevo aparato electoral que usted ha creado.

Pero se equivoca: ni sus “corcholatas” le garantizan todo, ni la única alianza puede ser con esos tres de oposición. Quizá, en la ruta crítica, PRI, PAN y PRD tengan que plegarse con otro partido y un solo candidato.

Incluso, podría ser uno de los defenestrados en Morena. Puede perder la presidencia, y de nuevo quedar debilitado en el Congreso de la Unión. No, no haga cuentas alegres señor presidente, la suerte no está echada.

Usted tiene casi 9 meses… para hacer las cosas peor.

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Lo populista se revierte

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Una Colorada (vale más que cien descoloridas) 

Por Lilia Cisneros Luján

Parece consecuencia inexorable, que algún líder político que inicia con altos puntos de populismo, termine siendo muy impopular. Sin que se pueda llegar a lo genérico, ése parece ser el destino de quienes, a fuerza de retórica, llegan al poder con altísimos márgenes de aceptación –tal cual ocurrió con Nerón en la antigua Roma, Hitler o Franco en Europa- siendo su final el rechazo popular casi siempre por su imposibilidad de reconocer con cierto grado de humildad sus imperfecciones.

En América podemos escoger de entre varios gobernantes populistas, que terminaron agredidos o quizá odiados por el mismo pueblo que en un principio les aduló; y el cuestionamiento es simple ¿Qué es lo que espera la gente que ellos realicen? ¿Por qué en Colombia es casi seguro el triunfo de un guerrillero amigo de narcotraficantes, autodefinido como de izquierda?

En nuestro país, son muchos los enunciados de campaña que emocionaron a los votantes en diversas etapas de “cambio” –en el caso del actual primer mandatario no solo los pobres- aunque la mayoría de ellos suponen un cierto grado de inclusión en términos laborales o económicos ¿En el ámbito emocional tiene algún peso la posibilidad de “cobrársela” a quien recientemente nos excluyó o dejó de considerarnos en sus planes? ¿Por ello es relativamente fácil allegarnos la voluntad de los desempleados, resentidos, temerosos o empobrecidos? No hay que tropezarse con la misma piedra, decían las abuelas, pero si alguien tiene propensión de hacerlo son justamente los seres humanos.

En esta fase de desarrollo gubernamental más que análisis cuasi académico, es pertinente pensar en cosas especiales que nos llevan al punto de justificar en la mitad de actual gobierno las bondades del PRI y hasta del PAN ¿Conoces gente que teniendo hasta maestrías no han sido convocadas a ser parte en gobiernos del cambio? ¿Sabes de personas convocadas que a la hora de la verdad son “corridas” sin que se les liquide o cuando menos se les den las gracias por el trabajo prestado?

En el ambiente impuesto por la pandemia y reforzado por el temor producido por el relato continuo de muertos, secuestrados, extorsionados, asaltados y hasta quemados, salvo el uso de la herramienta electrónica que sustituye la emoción de tener enfrente a un ser vivo que nos abrace y converse, la realidad universal se denomina soledad. A quienes están en el sexto piso y más de la vida, la televisión sirve de murmullo para imaginar que alguien les acompaña, los más jóvenes ponen su música estridente –con audífonos o al natural- y casi todos esperan con ansia el zumbido del celular, a fin de comprobar que estamos en la mente de alguien que nos ha enviado un mensaje. Los que tienen un gran espacio físico ocupado por casetes o diskettes, no encuentran como hacer funcionar su viejo y anticuado reproductor de tales materiales viviendo entonces la ironía de una opulencia que ni siquiera pueden escuchar menos disfrutar. Y así es como mucha riqueza se arroja a la basura.

A finales de los ochenta, con el acompañamiento de mexicanos sobresalientes[1][1], logramos llamar la atención acerca de un problema de salud que por sus números parecía no importar al sector ¡hasta construimos un hospital en Querétaro! A escasos metros de donde se terminó atendiendo un niño al que compañeros de la tele-secundaria, quemaron al parecer de forma intencional. ¿Saben cómo influyó un ex jefe de gobierno para atacar a esta OSC en favor de los niños quemados en la ciudad de México? ¿Qué hicieron los diversos gobiernos del cambio para defender esa obra de la sociedad civil en el bajío? ¿Cómo es posible que todavía hoy después de tanto esfuerzo por difundir medidas de prevención haya una maestra que recomiende ponerle cebolla en las heridas al infante víctima?

Quemar –bosques, coches, locales, ciudades o personas- como una forma de presión y hasta venganza, debiera ser entendida por los populistas como un aviso de que se está llegando al límite de la tolerancia. Ocurre por la impotencia de ser verdaderos agentes de cambio sobre todo a imprudentes votantes que lo hicieron con las vísceras y no con la cabeza ¿quiénes facilitaron la llegada de personas notables en algunos casos que a la hora de gobernar no la hacen, sienten culpa? ¿De que sirvió a los ciudadanos guiados por Nerón su poesía y gusto por la música? ¿Qué suponen elecciones de una minoría movida por la compra del voto? ¿El abstencionismo es solo un aviso o una verdadera tragedia democrática? Han escrito los entendidos que en el declive populista la abstención es hoy rey de reyes, que domina procesos electorales derrotando la democracia misma al permitir que déspotas y dictadores triunfen mediante la corrupción de los ciudadanos.

El desempleo, el hambre, el miedo al castigo y sobre todo el mal ejemplo –como pedir diezmos a trabajadores, no pagar a empleados o proveedores, mentir, proteger a los infractores o delincuentes- son aspectos que toman en cuenta los que tienen la inteligencia, y la humildad para reconocer que se equivocan al encumbrar a alguien que no lo merecía. Una vez reconocido el error “democrático” lo pertinente es actuar, dejando de promover, aun con críticas, al populista y sobre todo acercándose a la gente capaz, ¡que si la hay y México está pletórico de buenos mexicanos!

____________

[1][1] El paido-psiquiatra Eduardo Dallal y su alumna Patricia Romano, el epidemiólogo José Carrillo Coromina, el maestro en salud pública Rodolfo Gracia Robles, el Dr. Andrés de Witt Green, Fernando Ortiz Monasterio, entre muchos otros que son extraños para los actuales funcionarios.

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Verdad, justicia, reparación de daño y no repetición, un largo y tortuoso camino en México

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Cuando los mexicanos lleguemos a la verdad, la justicia, la reparación del daño y la no repetición, habrá paz en cada corazón de las familias mexicanas, mientras eso no ocurra seguiremos caminando al lado de las víctimas para buscar a los desaparecidos

Twitter: @kausirenio 

La Guerra Sucia empezó en Guerrero por miembros del Ejército mexicano en contra de la población civil en la década de los años 50, 60 y 70. En esa época hubo desaparecidos y pueblos arrasados para restarle la base social a la guerrilla de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos. Investigar los excesos por militares para llegar a la verdad y justicia.

Si bien es cierto que el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), reconoció que los militares participaron directamente en contra de la población, y eso es un avance, hay que esperar la apertura del archivo militar en poder de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Además de investigar a los autores intelectuales de estos crímenes: Caballero Aburto, Alarcón, Figueroa… así como rastrear fosas y cárceles clandestinas donde fueron torturados y asesinados estudiantes, campesinos y colonos.

La participación directa de tropas del Ejército mexicano en la masacre de 17 personas en Chilpancingo, Guerrero, el 31 de diciembre de 1960.  El 18 de Mayo de 1967, en un mitin que convocó la Sociedad de Padres de Familia de la escuela primaria “Juan N. Álvarez, la Policía judicial del estado de Guerrero incursiona en el plantel y abre fuego en contra de la multitud, asesinando a 11 personas. Ese día Lucio Cabañas se refugió en la Sierra.

Las masacres fueron las formas de hacer política en Guerrero. En Acapulco, durante la asamblea de cada domingo, en las oficinas de la Copra, fueron asesinados 38 copreros a manos de pistoleros, El Chante Luna, El Zanatón, Pay Radilla y El Animal, el 20 de agosto;  años después, los asesinos fueron homenajeados con corridos por el valor prestado a la tiranía. Ellos no actuaron por sí solos, sino por órdenes de personajes oscuros del PRI-gobierno de entonces, que pronto escalaron como espuma en lo más altos niveles políticos. Rigoberto Pano Arciniega fue premiado como magistrado y después procurador de Justicia del estado; otro que premiado fue Orbelín Soberanis Núñez, quien llegó a ser diputado local.

Cuando se creía que el talante represor había desaparecido en Guerrero, el 28 de junio de 1995, en el Vado de Aguas Blancas, fueron asesinados 17 campesinos e hirieron a 23 más. Los responsables: policías judiciales, antimotines y la Policía Motorizada, al mando del mayor Manuel Moreno González.

La madrugada del 7 de junio de 1998, un operativo contrainsurgente cercó la Escuela Primaria Caritino Maldonado Pérez, ubicada en las faldas de los cerros antes de llegar a la  comunidad Ñuu Savi de El Charco, municipio de Ayutla. Al mando iba el comandante de la 27 Zona Militar, el general Alfredo Oropeza Garnica. La balacera duró una hora y media. Ahí fueron asesinados 11 personas y cinco resultaron heridas –un niño de 13 años de edad, entre las víctimas–  pero en el comunicado oficial solo se supo de la detención de 22 personas.

Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, fueron asesinados por policías federales,  estatales y agentes ministeriales, durante el violento desalojo en la Autopista del Sol México-Acapulco, el 12 de diciembre de 2011, en Chilpancingo.

En Iguala, el viernes 26 de septiembre de 2014, policías municipales, estatales y federales desaparecieron a 43 normalistas de Ayotzinapa con la complacencia del Ejército mexicano, y el saldo de ese día fue de seis personas asesinadas.

En todos estos hechos de violencia sistemática en contra de la población civil, el Ejército mexicano, la Marina, la Policía Federal y Estatal de Guerrero, actúan como escuadrón de la muerte, con total impunidad. Las autoridades civiles, lejos de investigar y sancionar, se han encargado de opacar y ocultar la información.

Cuando los mexicanos lleguemos a la verdad, justicia, reparación de daño y la no repetición, ese día habrá paz en cada el corazón de la familia mexicana, mientras esto no ocurra seguiremos caminando a lado de las víctimas para buscar a los desaparecidos.

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