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Con voz propia

El segundo debate presidencial: la elección la definen dos

Contrario a lo esperado, un nuevo actor surgen en el segundo debate presidencial: Felipe Calderón

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Ricardo V. Santes Álvarez*

Análisis

El segundo debate entre los candidatos presidenciales deja varias señales. La principal es que dos personajes pueden definir la elección del primero de julio. Vamos por partes.

El formato del debate cambió y fue mejor, aunque en los hechos motivó confusiones en cuanto a orden de intervenciones y tiempos asignados; al grado que inclusive al moderador, Javier Solórzano, resultó difícil explicar la mecánica. No obstante, se dieron las condiciones para que los cuatro aspirantes pudieran actuar con mayor soltura. No todos lo hicieron así.

Algunos analistas podrán opinar que el tiempo asignado para el evento fue mayor de lo necesario. Creo que fue razonable. Para una incipiente democracia como la mexicana, donde la sociedad requiere mayores elementos de juicio para decidir su preferencia, el debate no podía ser más corto en tiempo. Recordemos que solamente tres aspirantes volverán a encontrarse nuevamente, en un debate convocado por el movimiento #YoSoy132, pues el candidato del PRI rechazó asistir.

De lo sustancial, un señalamiento de inicio es que el autodenominado candidato ciudadano, señor Gabriel Quadri, cayó del pedestal en que se ubicó en el primer debate. Y lo hizo voluntariamente, pues su propia negación de ser político lo descalifica. No sólo eso: parece que Quadri competía contra el moderador, arrebatándole su función y pretendiendo indicar a los demás debatientes los temas a tratar. Su perorata fue fastidiosa, hasta culminar con la pifia de considerarse como el mejor. De lo ganado previamente, el académico Quadri perdió mucho en el segundo encuentro. Sus logros; poner sobre la mesa los temas de la criminalización de la mujer frente al aborto, y el matrimonio civil en estricto respeto a la orientación sexual.

La actuación de la señora Josefina Vázquez Mota confirma una impresión: llegó a su límite. Parece que su máximo éxito fue conseguir la candidatura del PAN. A tantos errores en su campaña y tanta traición al interior de su partido, se suma una fragilidad de discurso que no convoca ni deja huella. ¿Tuvo algún sentido desaprovechar una intervención inicial para cambiar de género a sus adversarios políticos?

Su estrategia fue la esperada: atacar a quienes le superan en las preferencias. Pero no solamente vio hacia arriba, también al candidato de la señora Gordillo le dedicó tiempo; y sobre esto último, la pregunta es: ¿valió la pena, querida amiga? El claro viraje en su discurso, apelando al voto de las mujeres (legítimo, sin duda) llega tarde y supone un acomodamiento desesperado. En mi opinión, no sólo no subió en las preferencias, sino que disminuyó su capital.

El señor Andrés Manuel López Obrador sorprendió; positivamente a unos y negativamente a otros, como siempre. Y no porque dijera algo nuevo (ningún aspirante político lo hizo), sino porque mostró fluidez discursiva. Ni más ni menos. En ese contexto, tuvo buen tiempo para exponer un escenario de gobierno, dando cifras, planteando estrategias, y nombrando a su gabinete (lo que sigue marcando sensible diferencia frente a los otros aspirantes).

López Obrador sabe que su campaña va bien; atinó al mencionar al ex-presidente Franklin D. Roosevelt, como un arquetipo a seguir en su proyecto de gobierno, pues fue un guiño a los Estados Unidos; también en su propuesta de serenar al país, que revela un ánimo conciliador. Adicionó su posición respecto a un potencial tratado de libre comercio con China, en el sentido que primero debe fortalecerse el mercado interno.

Entre quienes reaccionaron negativamente, se encuentra Felipe Calderón quien, desde su cuenta de Twitter, no resistió la tentación de criticar a López Obrador. Una impertinencia más de quien debe honrar su investidura y mantenerse al margen de la contienda. Como dice el candidato de la maestra: “pero en fin, nadie hace caso”.

El señor Enrique Peña Nieto confirmó que sí puede desenvolverse sin ayudas. Sin embargo, exhibe un discurso acartonado, nervioso, de escasa motivación. Reiterando lo que ha expresado en anteriores ocasiones, no ha sido capaz de aprovechar su juventud (comparado con los demás aspirantes) para ofrecer un escenario de esperanzas, de cosas nuevas y mejores. Incluso plantea iniciativas que otros ya patentaron, al grado que López Obrador le demanda derechos de autor.

Peña Nieto cuenta con el apoyo de los medios de comunicación tradicionales, lo mismo que de una fenomenal estructura partidista, que moviliza en un santiamén miles de apoyadores, como aquellos que acudieron al Estadio Azteca para defender a su candidato de las “agresiones” verbales del movimiento #YoSoy132. Pero asimismo no puede evitar cargar la pesada losa que representan su partido y las cúpulas que le cobijan. Estos dos factores influyen para que su candidatura vaya cayendo en las preferencias electorales. Paradójicamente, el “plus” que representan recursos como las televisoras y las “fuerzas vivas” (de las que ya se han desatado sectores violentos), poco a poco se ha tornado en merma. Pero esperemos a ver qué dicen las encuestas “serias”.

Dije que el principal resultado del debate es que dos personajes pueden definir la elección del primero de julio. Uno de ellos es Andrés Manuel López Obrador; el otro, Felipe Calderón. El primero, va subiendo como la espuma en las preferencias electorales y sale fortalecido del segundo debate. Frente a la opacidad de Vázquez Mota y el clarísimo voto inútil que significa Gabriel Quadri, el candidato de las izquierdas puede ser opción para un amplio sector de votantes, quienes rechazan el retorno del PRI.

Felipe Calderón, por su lado, con una clara animadversión hacia López Obrador que le llevó a emitir un “twit” en pleno debate, criticando su aritmética, ha cometido el mismo error que Vicente Fox. No hay duda que, cuando gana la víscera, no hay manera. Habrá que confiar en que su rencor no sea tan grande como el de su antecesor; que permita el limpio flujo del proceso electoral, y que el resultado refleje de forma fidedigna la voluntad ciudadana expresada en las urnas.

No puedo concluir sin decir que el segundo debate presidencial tiene un ganador: la sociedad mexicana. Muchos ciudadanos que ayer tenían incertidumbre sobre la inclinación de su voto, hoy pueden haber amanecido con un panorama más claro, con elementos más sólidos para elegir al próximo presidente de la República. Ello constituye un avance de nuestra endeble democracia.

*El autor es investigador del Colegio de la Frontera Norte

Twitter: @RicSantes

 

 

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Lo populista se revierte

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Una Colorada (vale más que cien descoloridas) 

Por Lilia Cisneros Luján

Parece consecuencia inexorable, que algún líder político que inicia con altos puntos de populismo, termine siendo muy impopular. Sin que se pueda llegar a lo genérico, ése parece ser el destino de quienes, a fuerza de retórica, llegan al poder con altísimos márgenes de aceptación –tal cual ocurrió con Nerón en la antigua Roma, Hitler o Franco en Europa- siendo su final el rechazo popular casi siempre por su imposibilidad de reconocer con cierto grado de humildad sus imperfecciones.

En América podemos escoger de entre varios gobernantes populistas, que terminaron agredidos o quizá odiados por el mismo pueblo que en un principio les aduló; y el cuestionamiento es simple ¿Qué es lo que espera la gente que ellos realicen? ¿Por qué en Colombia es casi seguro el triunfo de un guerrillero amigo de narcotraficantes, autodefinido como de izquierda?

En nuestro país, son muchos los enunciados de campaña que emocionaron a los votantes en diversas etapas de “cambio” –en el caso del actual primer mandatario no solo los pobres- aunque la mayoría de ellos suponen un cierto grado de inclusión en términos laborales o económicos ¿En el ámbito emocional tiene algún peso la posibilidad de “cobrársela” a quien recientemente nos excluyó o dejó de considerarnos en sus planes? ¿Por ello es relativamente fácil allegarnos la voluntad de los desempleados, resentidos, temerosos o empobrecidos? No hay que tropezarse con la misma piedra, decían las abuelas, pero si alguien tiene propensión de hacerlo son justamente los seres humanos.

En esta fase de desarrollo gubernamental más que análisis cuasi académico, es pertinente pensar en cosas especiales que nos llevan al punto de justificar en la mitad de actual gobierno las bondades del PRI y hasta del PAN ¿Conoces gente que teniendo hasta maestrías no han sido convocadas a ser parte en gobiernos del cambio? ¿Sabes de personas convocadas que a la hora de la verdad son “corridas” sin que se les liquide o cuando menos se les den las gracias por el trabajo prestado?

En el ambiente impuesto por la pandemia y reforzado por el temor producido por el relato continuo de muertos, secuestrados, extorsionados, asaltados y hasta quemados, salvo el uso de la herramienta electrónica que sustituye la emoción de tener enfrente a un ser vivo que nos abrace y converse, la realidad universal se denomina soledad. A quienes están en el sexto piso y más de la vida, la televisión sirve de murmullo para imaginar que alguien les acompaña, los más jóvenes ponen su música estridente –con audífonos o al natural- y casi todos esperan con ansia el zumbido del celular, a fin de comprobar que estamos en la mente de alguien que nos ha enviado un mensaje. Los que tienen un gran espacio físico ocupado por casetes o diskettes, no encuentran como hacer funcionar su viejo y anticuado reproductor de tales materiales viviendo entonces la ironía de una opulencia que ni siquiera pueden escuchar menos disfrutar. Y así es como mucha riqueza se arroja a la basura.

A finales de los ochenta, con el acompañamiento de mexicanos sobresalientes[1][1], logramos llamar la atención acerca de un problema de salud que por sus números parecía no importar al sector ¡hasta construimos un hospital en Querétaro! A escasos metros de donde se terminó atendiendo un niño al que compañeros de la tele-secundaria, quemaron al parecer de forma intencional. ¿Saben cómo influyó un ex jefe de gobierno para atacar a esta OSC en favor de los niños quemados en la ciudad de México? ¿Qué hicieron los diversos gobiernos del cambio para defender esa obra de la sociedad civil en el bajío? ¿Cómo es posible que todavía hoy después de tanto esfuerzo por difundir medidas de prevención haya una maestra que recomiende ponerle cebolla en las heridas al infante víctima?

Quemar –bosques, coches, locales, ciudades o personas- como una forma de presión y hasta venganza, debiera ser entendida por los populistas como un aviso de que se está llegando al límite de la tolerancia. Ocurre por la impotencia de ser verdaderos agentes de cambio sobre todo a imprudentes votantes que lo hicieron con las vísceras y no con la cabeza ¿quiénes facilitaron la llegada de personas notables en algunos casos que a la hora de gobernar no la hacen, sienten culpa? ¿De que sirvió a los ciudadanos guiados por Nerón su poesía y gusto por la música? ¿Qué suponen elecciones de una minoría movida por la compra del voto? ¿El abstencionismo es solo un aviso o una verdadera tragedia democrática? Han escrito los entendidos que en el declive populista la abstención es hoy rey de reyes, que domina procesos electorales derrotando la democracia misma al permitir que déspotas y dictadores triunfen mediante la corrupción de los ciudadanos.

El desempleo, el hambre, el miedo al castigo y sobre todo el mal ejemplo –como pedir diezmos a trabajadores, no pagar a empleados o proveedores, mentir, proteger a los infractores o delincuentes- son aspectos que toman en cuenta los que tienen la inteligencia, y la humildad para reconocer que se equivocan al encumbrar a alguien que no lo merecía. Una vez reconocido el error “democrático” lo pertinente es actuar, dejando de promover, aun con críticas, al populista y sobre todo acercándose a la gente capaz, ¡que si la hay y México está pletórico de buenos mexicanos!

____________

[1][1] El paido-psiquiatra Eduardo Dallal y su alumna Patricia Romano, el epidemiólogo José Carrillo Coromina, el maestro en salud pública Rodolfo Gracia Robles, el Dr. Andrés de Witt Green, Fernando Ortiz Monasterio, entre muchos otros que son extraños para los actuales funcionarios.

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Con voz propia

Verdad, justicia, reparación de daño y no repetición, un largo y tortuoso camino en México

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Cuando los mexicanos lleguemos a la verdad, la justicia, la reparación del daño y la no repetición, habrá paz en cada corazón de las familias mexicanas, mientras eso no ocurra seguiremos caminando al lado de las víctimas para buscar a los desaparecidos

Twitter: @kausirenio 

La Guerra Sucia empezó en Guerrero por miembros del Ejército mexicano en contra de la población civil en la década de los años 50, 60 y 70. En esa época hubo desaparecidos y pueblos arrasados para restarle la base social a la guerrilla de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos. Investigar los excesos por militares para llegar a la verdad y justicia.

Si bien es cierto que el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), reconoció que los militares participaron directamente en contra de la población, y eso es un avance, hay que esperar la apertura del archivo militar en poder de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Además de investigar a los autores intelectuales de estos crímenes: Caballero Aburto, Alarcón, Figueroa… así como rastrear fosas y cárceles clandestinas donde fueron torturados y asesinados estudiantes, campesinos y colonos.

La participación directa de tropas del Ejército mexicano en la masacre de 17 personas en Chilpancingo, Guerrero, el 31 de diciembre de 1960.  El 18 de Mayo de 1967, en un mitin que convocó la Sociedad de Padres de Familia de la escuela primaria “Juan N. Álvarez, la Policía judicial del estado de Guerrero incursiona en el plantel y abre fuego en contra de la multitud, asesinando a 11 personas. Ese día Lucio Cabañas se refugió en la Sierra.

Las masacres fueron las formas de hacer política en Guerrero. En Acapulco, durante la asamblea de cada domingo, en las oficinas de la Copra, fueron asesinados 38 copreros a manos de pistoleros, El Chante Luna, El Zanatón, Pay Radilla y El Animal, el 20 de agosto;  años después, los asesinos fueron homenajeados con corridos por el valor prestado a la tiranía. Ellos no actuaron por sí solos, sino por órdenes de personajes oscuros del PRI-gobierno de entonces, que pronto escalaron como espuma en lo más altos niveles políticos. Rigoberto Pano Arciniega fue premiado como magistrado y después procurador de Justicia del estado; otro que premiado fue Orbelín Soberanis Núñez, quien llegó a ser diputado local.

Cuando se creía que el talante represor había desaparecido en Guerrero, el 28 de junio de 1995, en el Vado de Aguas Blancas, fueron asesinados 17 campesinos e hirieron a 23 más. Los responsables: policías judiciales, antimotines y la Policía Motorizada, al mando del mayor Manuel Moreno González.

La madrugada del 7 de junio de 1998, un operativo contrainsurgente cercó la Escuela Primaria Caritino Maldonado Pérez, ubicada en las faldas de los cerros antes de llegar a la  comunidad Ñuu Savi de El Charco, municipio de Ayutla. Al mando iba el comandante de la 27 Zona Militar, el general Alfredo Oropeza Garnica. La balacera duró una hora y media. Ahí fueron asesinados 11 personas y cinco resultaron heridas –un niño de 13 años de edad, entre las víctimas–  pero en el comunicado oficial solo se supo de la detención de 22 personas.

Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, fueron asesinados por policías federales,  estatales y agentes ministeriales, durante el violento desalojo en la Autopista del Sol México-Acapulco, el 12 de diciembre de 2011, en Chilpancingo.

En Iguala, el viernes 26 de septiembre de 2014, policías municipales, estatales y federales desaparecieron a 43 normalistas de Ayotzinapa con la complacencia del Ejército mexicano, y el saldo de ese día fue de seis personas asesinadas.

En todos estos hechos de violencia sistemática en contra de la población civil, el Ejército mexicano, la Marina, la Policía Federal y Estatal de Guerrero, actúan como escuadrón de la muerte, con total impunidad. Las autoridades civiles, lejos de investigar y sancionar, se han encargado de opacar y ocultar la información.

Cuando los mexicanos lleguemos a la verdad, justicia, reparación de daño y la no repetición, ese día habrá paz en cada el corazón de la familia mexicana, mientras esto no ocurra seguiremos caminando a lado de las víctimas para buscar a los desaparecidos.

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Eliminación de hospitales psiquiátricos, una orden del presidente López Obrador

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Por Alberto Farfán

La ansiedad y la depresión como algunos de los factores desencadenantes del suicidio, y asimismo, la imperativa necesidad de que los hombres y mujeres con algunas de estas condiciones mentales deben ser tratados de inmediato en hospitales psiquiátricos para preservar su vida, fue parte de lo que apuntamos en El suicidio en México con índices de gravedad. Ahora es importante resaltar lo que ha ocurrido desde el Gobierno federal con relación a la orden del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de eliminar dichos nosocomios.

Y sin dejar de lado el galimatías  seudolegal u oficioso ─lo digo como lingüista─, del decreto en el que hubo cambios a la Ley General de Salud en materia de Salud Mental y Adicciones, texto que provoca ambigüedad, confusión, contradicciones, aspiraciones vanas y hasta demagogia, tratemos de entender qué es lo que en realidad nos intentan decir en lo medular.

De entrada, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del 16 de mayo del año en curso se pontifica lo siguiente en el artículo 74 de la Ley General de Salud: “Asimismo, para eliminar el modelo psiquiátrico asilar, no se deberán construir más hospitales monoespecializados en psiquiatría; y los actuales hospitales psiquiátricos deberán, progresivamente, convertirse en centros ambulatorios o en hospitales generales dentro de la red integrada de servicios de salud”.

Esto quiere decir que los centros de internamiento psiquiátrico ─o sea, los monoespecializados, en los cuales el paciente es atendido por el tiempo que sea necesario bajo el modelo asilar; cuyo significado es dar asilo o albergar─ deben ser eliminados para dar paso a lugares en donde sólo se otorgue atención momentánea y transitoria ─los propiamente psiquiátricos que a partir de ahora serán ambulatorios u hospitales generales─, sin considerar en modo alguno a los sujetos afectados psicoemocionalmente, que requieren de ser ingresados por la gravedad que puedan presentar, como en los casos de intentos de suicidio, por ejemplo. Y en suma, no sólo se habla de ya no construir más nosocomios, cuando los actuales no se dan abasto para todos los solicitantes, sino de eliminar los ya existentes.

Más claro aún, el subordinado del presidente AMLO, el secretario de Salud, Dr. Jorge Alcocer, semanas previas al decreto, fue quien justificó en la conferencia matutina del jefe del Ejecutivo, del 24 de abril de este año, la desaparición de los hospitales psiquiátricos por la sencilla razón de que no era una situación propia de nuestro país, sino que era una tendencia en otras latitudes, la cual tiene a su favor que el aquejado con problemas de salud mental al no encontrarse internado podrá recibir toda la atención por parte de su familia y amigos. Y esto es francamente una estupidez, por más que en dicho decreto se diga que a los familiares se les va a informar y capacitar para la pertinente atención del allegado. Si médicos especializados suelen cometer errores, ¿qué va a ocurrir con aquéllos que son ajenos a conocimientos de esta índole? Nada bueno.

No vamos a negar que históricamente en los hospitales psiquiátricos de nuestro país por la irresponsabilidad de las autoridades competentes se suele abusar, agredir y hasta torturar a los pacientes que se encuentran ingresados indefinidamente. Pero eliminar per se a dichas instituciones no resuelve el problema y menos si nos prometen que con cursos de capacitación y sensibilización a médicos generales, auxiliares y familias la situación va a cambiar. En este sentido, los resultados positivos si es que se dan se podrán palpar en décadas. Por lo tanto, la demagogia es la que habla por sí sola.

Además del término asilar hay otro que repiten hasta el cansancio, el de voluntad anticipada. El cual significa en sentido llano que el individuo será quien determinará cómo, cuándo y dónde recibirá tratamiento médico, o negarse a él. ¿Ahora el afectado diagnosticará al especialista? Pero nótese lo que indica el artículo 75 Bis: “La persona con trastornos mentales… es quien ostenta el derecho a consentir o denegar el permiso para cualquier tratamiento o internamiento, por lo que deberá presumirse que todos los pacientes tienen capacidad de discernir y deberán agotarse los esfuerzos para permitir que una persona acepte voluntariamente el tratamiento o el internamiento”.

Por fin, es el indispuesto quien decide o no arguyendo su voluntad anticipada, cuando al final lo van a internar, pero además, ¿en dónde? Si ya no va a haber hospitales monoespecializados. Aunado a ello, un afectado con trastorno bipolar, esquizofrenia, con trastorno depresivo mayor o trastorno de ansiedad generalizada en plena crisis, ¿podrá tomar la decisión más adecuada? Me temo que no. Lo interesante del caso es que en el artículo 51 Bis 2, leemos: “No se entenderá que la persona no puede dar su consentimiento cuando se estime que está en un error o que no tiene conciencia de lo que hace”. ¿Si no tiene conciencia de lo que hace es prudente que él decida su tratamiento?

En conclusión, debo añadir que aún me pregunto cuál es el objetivo de todo esto. Pues la población que mayoritariamente requiere de estos servicios es de escasos recursos, y si mal no recuerdo AMLO ha dicho que “primero los pobres”, ¿entonces?

Contexto

En México existen 51 centros integrales de salud mental; 32 hospitales psiquiátricos para la atención asilar de 4 mil pacientes, y 54 villas de transición hospitalaria.

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