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Con voz propia

El México de siempre: elecciones, ideologización y miseria humana

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TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

Como si en México no pasara absolutamente nada, el presidente de la república nos recetó este fin de semana, otro mensaje bravucón y muy macho, fiel a su estilo de gandalla de barrio:

Su partido, MORENA, seguirá “ganando por paliza”, en los comicios presidenciales del 2024; y para ello, nos revive el viejo “dedazo” con que el antiguo presidencialismo feroz priista controlaba las aspiraciones políticas del partido mayoritario.

Él ya le puso apodo a lo que, hasta hace poco, se conocía como “la caballada”. Hoy se les conoce como “las corcholatas”, y para eso ya tiene tres en juego, aunque podrían ser más, porque a él le gusta el juego perverso del “jaloneo”.

Tiene entretenida a sus huestes con mensajes cruzados y contradictorios sobre el desempeño de los funcionarios, que luego adereza con la advertencia de que “habrá relevo generacional”.

Así, más confundidos que un perro en el periférico, el prohombre se coloca desde ahora en el centro de una decisión que, en todo caso, en un país verdaderamente democrático, debería corresponder a la sociedad.

Dice que no buscará la reelección, pero desde hoy debemos entender que él será, de facto, el gran elector, como en aquellos tiempos del “Maximato”, y dice que no son 3, sino 5 funcionarios en la lista para sucederlo.

Ésta es la nefanda actitud de un Presidente que ha convertido el fracaso personal en una presunta maquinación de todos los adversarios del mundo, que se han empeñado en que López Obrador vuelva a reprobar en todo.

No hace mella en su ánimo el asesinato de un joven estudiante en Guanajuato, a manos de un elemento de la Guardia Nacional. No le importó que dos mujeres murieran el pasado 10 de abril, por culpa de su dichosa y fracasada consulta.

No. El sujeto es verbo y predicado, de una oración con el YO más que exaltado, porque sólo él tiene la bondad y las buenas intenciones de su lado, aunque los recursos provengan de los impuestos de todos los demás.

Presentará su iniciativa de militarización de la Guardia Nacional, por encima del cadáver de Ángel Yael Ignacio Rangel, estudiante de la Universidad de Guanajuato, asesinado por la bala de un “soldado-policía-militar”.

Enviará su proyecto de reforma electoral sobre los cuerpos muertos de dos indígenas, que se fueron al barranco, cuando eran “acarreadas” desde las montañas de Chiapas para votar en la consulta de revocación.

El presidente de la república no hizo referencia alguna a este hecho; los partidos de oposición, inútiles, nunca lo consideraron un caso importante en sus acusaciones y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le dio “carpetazo”.

Ése es el nivel de la miseria política que pinta, de frente y de perfil, la situación política en México y a la nueva élite que nos gobierna, que se dice “representante del pueblo”.

Para esas mujeres y el estudiante no hubo justicia alguna, pero el sujeto, verbo y predicado, hoy se queja del odio nacional que ha desatado, en esa permanente polarización y apología de “Los de arriba y los de abajo”.

Por si no fuera suficiente, será uno de sus secuaces, el senador Félix Salgado Macedonio, quien encabezará una caravana a la Ciudad de México, para expresar su apoyo a esa nefasta reforma electoral que les dará el poder total.

Vienen desde Acapulco, Guerrero, entidad donde el crimen organizado se ha enseñoreado, incluso aún más desde que la hija de este otro sujeto asumió la gubernatura. Burla tras burla, y aún así quieren un partido de Estado.

Reforma a la Educación básica, sin sentido 

Cada día que pasa, el régimen de la 4T consolida la percepción de que en México está en marcha un perverso proceso de ideologización y reformas que, contra lo que pudiera pensarse, nos llevan a una involución y retroceso monumental.

Pero, no sólo se trata de la militarización de la Guardia y la reforma electoral en ciernes; ahí también viene una inédita reforma al sistema de educación básica en México, que nos colocará en el limbo a nivel mundial.

Es, sin más requiebros, un intento de ideologización hacia un sistema socialista radical, que vuelve al comunismo la base de todo cuanto se haga en los planes de estudio de los niños.

¿En qué consiste?

El plan de AMLO es reformar la estructura de seis grados de educación primaria; quitar el sistema de matrículas, asignaturas o materias; eliminar los exámenes y calificaciones para los alumnos. Serán éstos los que se autoevalúen.

Será, dice el proemio del proyecto AMLISTA, implementar una educación dirigida “a los grupos sociales oprimidos”; “que tenga como centro organizador, no al alumno, sino a la comunidad».

Claro, los especialistas e investigadores ya advierten desde ahora, que bajo esa lógica se violarán varios preceptos constitucionales porque, de entrada, se imponen ideologías y creencias más allá de la educación laica.

El objetivo de lograr una educación de calidad quedará, simple y sencillamente, muerto, para poner encima el concepto de «comunidad», sin criterios pedagógicos claros. La confusión actual de los niños cada día será peor.

Desaparecerán los grados y la escuela se organizará por fases; los maestros no están obligados a seguir estrictamente los planes de estudio oficiales, podrán libremente transformarlos para ajustarlos al contexto de la comunidad.

Por lo pronto, los libros de texto hasta ahora conocidos, desaparecerán en ese nuevo modelo en el que ya no habrá́ asignaturas, niveles, grados escolares, ni exámenes, ni calificaciones.

Pero el régimen cuatroteísta está convencido de que con ello acabará con la pobreza, la ignorancia y la marginación, luego de que la pandemia incrementó el rezago y las diferencias abismales del conocimiento.

Sin embargo, lo más lamentable del caso, es que las instituciones educativas de alto nivel como la UNAM y la UAM han guardado un silencio vergonzante, más preocupados sus rectores en preservar el presupuesto y la chamba.

No hay, hasta el momento, una postura oficial al respecto, porque siguen aterrados por las amenazas de la directora del CONACYT, María Elena Álvarez Buylla, quien según El Financiero, nombró a su madre como investigadora sin tener los requisitos.

Esa mujer es la que, por órdenes de López Obrador, modificó el sistema de becas a universitarios y ahora cualquier hijo de vecina puede ser considerado nivel 3 en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI)

Ahí están los casos del Fiscal Gertz Manero, que plagia textos; o la esposa del presidente, que goza de una maestría en una universidad en la que rara vez da clases; o una progenitora que es investigadora porque lo dijo su hija.

Pero eso sí, los argumentos marxistas de quienes quieren modificar la educación básica, es que el actual sistema educativo “ha servido exclusivamente a las élites empresariales y élites políticas dominantes». Ésa es la ética y la moral de la 4T.

Colofón de la ignominia  

Este país ya venía de una historia de agravios y abusos bajo los gobiernos del PRI, que regresó al poder con Peña Nieto, sólo para confirmar su sevicia y voracidad para despojar al pueblo de los recursos de la nación.

Después pasó por el desengaño de un gobierno de conciliábulos, con Fox, que sólo propició el resurgimiento de los cárteles del narcotráfico y crimen organizado; y siguió con una lucha a ciegas, de Felipe Calderón, que intentó combatirlos y fracasó.

Ahora, despertamos en una realidad con MORENA, que parece resumir todos los males concentrados, con un viejo populismo revivido; una voracidad por el poder sin límites; una soberbia mesiánica y una polarización y división social peligrosa.

Estamos, pues, ante un horizonte explosivo de una contienda electoral que anticipa una descarnada disputa fratricida por la presidencia de la república.

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Con voz propia

Lo populista se revierte

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Una Colorada (vale más que cien descoloridas) 

Por Lilia Cisneros Luján

Parece consecuencia inexorable, que algún líder político que inicia con altos puntos de populismo, termine siendo muy impopular. Sin que se pueda llegar a lo genérico, ése parece ser el destino de quienes, a fuerza de retórica, llegan al poder con altísimos márgenes de aceptación –tal cual ocurrió con Nerón en la antigua Roma, Hitler o Franco en Europa- siendo su final el rechazo popular casi siempre por su imposibilidad de reconocer con cierto grado de humildad sus imperfecciones.

En América podemos escoger de entre varios gobernantes populistas, que terminaron agredidos o quizá odiados por el mismo pueblo que en un principio les aduló; y el cuestionamiento es simple ¿Qué es lo que espera la gente que ellos realicen? ¿Por qué en Colombia es casi seguro el triunfo de un guerrillero amigo de narcotraficantes, autodefinido como de izquierda?

En nuestro país, son muchos los enunciados de campaña que emocionaron a los votantes en diversas etapas de “cambio” –en el caso del actual primer mandatario no solo los pobres- aunque la mayoría de ellos suponen un cierto grado de inclusión en términos laborales o económicos ¿En el ámbito emocional tiene algún peso la posibilidad de “cobrársela” a quien recientemente nos excluyó o dejó de considerarnos en sus planes? ¿Por ello es relativamente fácil allegarnos la voluntad de los desempleados, resentidos, temerosos o empobrecidos? No hay que tropezarse con la misma piedra, decían las abuelas, pero si alguien tiene propensión de hacerlo son justamente los seres humanos.

En esta fase de desarrollo gubernamental más que análisis cuasi académico, es pertinente pensar en cosas especiales que nos llevan al punto de justificar en la mitad de actual gobierno las bondades del PRI y hasta del PAN ¿Conoces gente que teniendo hasta maestrías no han sido convocadas a ser parte en gobiernos del cambio? ¿Sabes de personas convocadas que a la hora de la verdad son “corridas” sin que se les liquide o cuando menos se les den las gracias por el trabajo prestado?

En el ambiente impuesto por la pandemia y reforzado por el temor producido por el relato continuo de muertos, secuestrados, extorsionados, asaltados y hasta quemados, salvo el uso de la herramienta electrónica que sustituye la emoción de tener enfrente a un ser vivo que nos abrace y converse, la realidad universal se denomina soledad. A quienes están en el sexto piso y más de la vida, la televisión sirve de murmullo para imaginar que alguien les acompaña, los más jóvenes ponen su música estridente –con audífonos o al natural- y casi todos esperan con ansia el zumbido del celular, a fin de comprobar que estamos en la mente de alguien que nos ha enviado un mensaje. Los que tienen un gran espacio físico ocupado por casetes o diskettes, no encuentran como hacer funcionar su viejo y anticuado reproductor de tales materiales viviendo entonces la ironía de una opulencia que ni siquiera pueden escuchar menos disfrutar. Y así es como mucha riqueza se arroja a la basura.

A finales de los ochenta, con el acompañamiento de mexicanos sobresalientes[1][1], logramos llamar la atención acerca de un problema de salud que por sus números parecía no importar al sector ¡hasta construimos un hospital en Querétaro! A escasos metros de donde se terminó atendiendo un niño al que compañeros de la tele-secundaria, quemaron al parecer de forma intencional. ¿Saben cómo influyó un ex jefe de gobierno para atacar a esta OSC en favor de los niños quemados en la ciudad de México? ¿Qué hicieron los diversos gobiernos del cambio para defender esa obra de la sociedad civil en el bajío? ¿Cómo es posible que todavía hoy después de tanto esfuerzo por difundir medidas de prevención haya una maestra que recomiende ponerle cebolla en las heridas al infante víctima?

Quemar –bosques, coches, locales, ciudades o personas- como una forma de presión y hasta venganza, debiera ser entendida por los populistas como un aviso de que se está llegando al límite de la tolerancia. Ocurre por la impotencia de ser verdaderos agentes de cambio sobre todo a imprudentes votantes que lo hicieron con las vísceras y no con la cabeza ¿quiénes facilitaron la llegada de personas notables en algunos casos que a la hora de gobernar no la hacen, sienten culpa? ¿De que sirvió a los ciudadanos guiados por Nerón su poesía y gusto por la música? ¿Qué suponen elecciones de una minoría movida por la compra del voto? ¿El abstencionismo es solo un aviso o una verdadera tragedia democrática? Han escrito los entendidos que en el declive populista la abstención es hoy rey de reyes, que domina procesos electorales derrotando la democracia misma al permitir que déspotas y dictadores triunfen mediante la corrupción de los ciudadanos.

El desempleo, el hambre, el miedo al castigo y sobre todo el mal ejemplo –como pedir diezmos a trabajadores, no pagar a empleados o proveedores, mentir, proteger a los infractores o delincuentes- son aspectos que toman en cuenta los que tienen la inteligencia, y la humildad para reconocer que se equivocan al encumbrar a alguien que no lo merecía. Una vez reconocido el error “democrático” lo pertinente es actuar, dejando de promover, aun con críticas, al populista y sobre todo acercándose a la gente capaz, ¡que si la hay y México está pletórico de buenos mexicanos!

____________

[1][1] El paido-psiquiatra Eduardo Dallal y su alumna Patricia Romano, el epidemiólogo José Carrillo Coromina, el maestro en salud pública Rodolfo Gracia Robles, el Dr. Andrés de Witt Green, Fernando Ortiz Monasterio, entre muchos otros que son extraños para los actuales funcionarios.

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Con voz propia

Verdad, justicia, reparación de daño y no repetición, un largo y tortuoso camino en México

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Cuando los mexicanos lleguemos a la verdad, la justicia, la reparación del daño y la no repetición, habrá paz en cada corazón de las familias mexicanas, mientras eso no ocurra seguiremos caminando al lado de las víctimas para buscar a los desaparecidos

Twitter: @kausirenio 

La Guerra Sucia empezó en Guerrero por miembros del Ejército mexicano en contra de la población civil en la década de los años 50, 60 y 70. En esa época hubo desaparecidos y pueblos arrasados para restarle la base social a la guerrilla de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos. Investigar los excesos por militares para llegar a la verdad y justicia.

Si bien es cierto que el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), reconoció que los militares participaron directamente en contra de la población, y eso es un avance, hay que esperar la apertura del archivo militar en poder de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Además de investigar a los autores intelectuales de estos crímenes: Caballero Aburto, Alarcón, Figueroa… así como rastrear fosas y cárceles clandestinas donde fueron torturados y asesinados estudiantes, campesinos y colonos.

La participación directa de tropas del Ejército mexicano en la masacre de 17 personas en Chilpancingo, Guerrero, el 31 de diciembre de 1960.  El 18 de Mayo de 1967, en un mitin que convocó la Sociedad de Padres de Familia de la escuela primaria “Juan N. Álvarez, la Policía judicial del estado de Guerrero incursiona en el plantel y abre fuego en contra de la multitud, asesinando a 11 personas. Ese día Lucio Cabañas se refugió en la Sierra.

Las masacres fueron las formas de hacer política en Guerrero. En Acapulco, durante la asamblea de cada domingo, en las oficinas de la Copra, fueron asesinados 38 copreros a manos de pistoleros, El Chante Luna, El Zanatón, Pay Radilla y El Animal, el 20 de agosto;  años después, los asesinos fueron homenajeados con corridos por el valor prestado a la tiranía. Ellos no actuaron por sí solos, sino por órdenes de personajes oscuros del PRI-gobierno de entonces, que pronto escalaron como espuma en lo más altos niveles políticos. Rigoberto Pano Arciniega fue premiado como magistrado y después procurador de Justicia del estado; otro que premiado fue Orbelín Soberanis Núñez, quien llegó a ser diputado local.

Cuando se creía que el talante represor había desaparecido en Guerrero, el 28 de junio de 1995, en el Vado de Aguas Blancas, fueron asesinados 17 campesinos e hirieron a 23 más. Los responsables: policías judiciales, antimotines y la Policía Motorizada, al mando del mayor Manuel Moreno González.

La madrugada del 7 de junio de 1998, un operativo contrainsurgente cercó la Escuela Primaria Caritino Maldonado Pérez, ubicada en las faldas de los cerros antes de llegar a la  comunidad Ñuu Savi de El Charco, municipio de Ayutla. Al mando iba el comandante de la 27 Zona Militar, el general Alfredo Oropeza Garnica. La balacera duró una hora y media. Ahí fueron asesinados 11 personas y cinco resultaron heridas –un niño de 13 años de edad, entre las víctimas–  pero en el comunicado oficial solo se supo de la detención de 22 personas.

Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, fueron asesinados por policías federales,  estatales y agentes ministeriales, durante el violento desalojo en la Autopista del Sol México-Acapulco, el 12 de diciembre de 2011, en Chilpancingo.

En Iguala, el viernes 26 de septiembre de 2014, policías municipales, estatales y federales desaparecieron a 43 normalistas de Ayotzinapa con la complacencia del Ejército mexicano, y el saldo de ese día fue de seis personas asesinadas.

En todos estos hechos de violencia sistemática en contra de la población civil, el Ejército mexicano, la Marina, la Policía Federal y Estatal de Guerrero, actúan como escuadrón de la muerte, con total impunidad. Las autoridades civiles, lejos de investigar y sancionar, se han encargado de opacar y ocultar la información.

Cuando los mexicanos lleguemos a la verdad, justicia, reparación de daño y la no repetición, ese día habrá paz en cada el corazón de la familia mexicana, mientras esto no ocurra seguiremos caminando a lado de las víctimas para buscar a los desaparecidos.

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Con voz propia

Eliminación de hospitales psiquiátricos, una orden del presidente López Obrador

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Por Alberto Farfán

La ansiedad y la depresión como algunos de los factores desencadenantes del suicidio, y asimismo, la imperativa necesidad de que los hombres y mujeres con algunas de estas condiciones mentales deben ser tratados de inmediato en hospitales psiquiátricos para preservar su vida, fue parte de lo que apuntamos en El suicidio en México con índices de gravedad. Ahora es importante resaltar lo que ha ocurrido desde el Gobierno federal con relación a la orden del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de eliminar dichos nosocomios.

Y sin dejar de lado el galimatías  seudolegal u oficioso ─lo digo como lingüista─, del decreto en el que hubo cambios a la Ley General de Salud en materia de Salud Mental y Adicciones, texto que provoca ambigüedad, confusión, contradicciones, aspiraciones vanas y hasta demagogia, tratemos de entender qué es lo que en realidad nos intentan decir en lo medular.

De entrada, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del 16 de mayo del año en curso se pontifica lo siguiente en el artículo 74 de la Ley General de Salud: “Asimismo, para eliminar el modelo psiquiátrico asilar, no se deberán construir más hospitales monoespecializados en psiquiatría; y los actuales hospitales psiquiátricos deberán, progresivamente, convertirse en centros ambulatorios o en hospitales generales dentro de la red integrada de servicios de salud”.

Esto quiere decir que los centros de internamiento psiquiátrico ─o sea, los monoespecializados, en los cuales el paciente es atendido por el tiempo que sea necesario bajo el modelo asilar; cuyo significado es dar asilo o albergar─ deben ser eliminados para dar paso a lugares en donde sólo se otorgue atención momentánea y transitoria ─los propiamente psiquiátricos que a partir de ahora serán ambulatorios u hospitales generales─, sin considerar en modo alguno a los sujetos afectados psicoemocionalmente, que requieren de ser ingresados por la gravedad que puedan presentar, como en los casos de intentos de suicidio, por ejemplo. Y en suma, no sólo se habla de ya no construir más nosocomios, cuando los actuales no se dan abasto para todos los solicitantes, sino de eliminar los ya existentes.

Más claro aún, el subordinado del presidente AMLO, el secretario de Salud, Dr. Jorge Alcocer, semanas previas al decreto, fue quien justificó en la conferencia matutina del jefe del Ejecutivo, del 24 de abril de este año, la desaparición de los hospitales psiquiátricos por la sencilla razón de que no era una situación propia de nuestro país, sino que era una tendencia en otras latitudes, la cual tiene a su favor que el aquejado con problemas de salud mental al no encontrarse internado podrá recibir toda la atención por parte de su familia y amigos. Y esto es francamente una estupidez, por más que en dicho decreto se diga que a los familiares se les va a informar y capacitar para la pertinente atención del allegado. Si médicos especializados suelen cometer errores, ¿qué va a ocurrir con aquéllos que son ajenos a conocimientos de esta índole? Nada bueno.

No vamos a negar que históricamente en los hospitales psiquiátricos de nuestro país por la irresponsabilidad de las autoridades competentes se suele abusar, agredir y hasta torturar a los pacientes que se encuentran ingresados indefinidamente. Pero eliminar per se a dichas instituciones no resuelve el problema y menos si nos prometen que con cursos de capacitación y sensibilización a médicos generales, auxiliares y familias la situación va a cambiar. En este sentido, los resultados positivos si es que se dan se podrán palpar en décadas. Por lo tanto, la demagogia es la que habla por sí sola.

Además del término asilar hay otro que repiten hasta el cansancio, el de voluntad anticipada. El cual significa en sentido llano que el individuo será quien determinará cómo, cuándo y dónde recibirá tratamiento médico, o negarse a él. ¿Ahora el afectado diagnosticará al especialista? Pero nótese lo que indica el artículo 75 Bis: “La persona con trastornos mentales… es quien ostenta el derecho a consentir o denegar el permiso para cualquier tratamiento o internamiento, por lo que deberá presumirse que todos los pacientes tienen capacidad de discernir y deberán agotarse los esfuerzos para permitir que una persona acepte voluntariamente el tratamiento o el internamiento”.

Por fin, es el indispuesto quien decide o no arguyendo su voluntad anticipada, cuando al final lo van a internar, pero además, ¿en dónde? Si ya no va a haber hospitales monoespecializados. Aunado a ello, un afectado con trastorno bipolar, esquizofrenia, con trastorno depresivo mayor o trastorno de ansiedad generalizada en plena crisis, ¿podrá tomar la decisión más adecuada? Me temo que no. Lo interesante del caso es que en el artículo 51 Bis 2, leemos: “No se entenderá que la persona no puede dar su consentimiento cuando se estime que está en un error o que no tiene conciencia de lo que hace”. ¿Si no tiene conciencia de lo que hace es prudente que él decida su tratamiento?

En conclusión, debo añadir que aún me pregunto cuál es el objetivo de todo esto. Pues la población que mayoritariamente requiere de estos servicios es de escasos recursos, y si mal no recuerdo AMLO ha dicho que “primero los pobres”, ¿entonces?

Contexto

En México existen 51 centros integrales de salud mental; 32 hospitales psiquiátricos para la atención asilar de 4 mil pacientes, y 54 villas de transición hospitalaria.

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