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El libro preferido del Chapo Guzmán

Según la anécdota, el narcotraficante más famoso del mundo, el Chapo Guzmán, disfruta de la lectura y la recomienda en los penales por donde va pasando

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El hombre que susurraba a los caballos (imagen de ilustración).

El hombre que susurraba a los caballos (imagen de ilustración).

Miguel Alonso Rivera*

Los paisajes que cobijaron al «Chapo» de niño, son profundos y eternos: se encuentran en los pueblos, rodeados de montañas, de Badiraguato. La grandeza del ser humano le da inmensas posibilidades de crecer a pesar de la adversidad, pero en estos horizontes para muchos no ha existido esa esperanza. En estos caminos de acantilados pedregosos y accidentados, los senderos de la sierra atraviesan bosques y montañas donde la miseria es una estampa histórica, a la que durante mucho tiempo nunca llegaron las oportunidades ni la educación.

A cierta distancia del monte claro, coronado de pinos silvestres que también se alzan en las cumbres, se observan viviendas de adobe que ocultan pudorosas su desnudez detrás de los árboles, los caseríos desparramados y algunos pueblos desiertos. Ahí están las sombras de los que se han ido. La Tuna es el pueblo donde nació el Chapo Guzmán. Desde los cuatro puntos cardinales se observa la majestuosa finca color naranja donde vive su mamá. El pueblo tiene dos caminos de terracería de entrada y de salida. Quizás, con tantas limitantes, la esperanza de esos susurros que podrían haber convertido la historia de su vida en algo diferente, nunca llegaron.

En el camposanto, se encuentra la Cruz del Perdón. Como todos los panteones que se ven a orillas de caminos pletóricos de esplendor natural, tiene en su entrada la Cruz del Perdón. Es una especie de tumba sin nombre donde la gente visita a sus muertos perdidos o enterrados en otro lugar.

A nosotros, como viajeros, nos recuerda por eso, también, a aquellos seres humanos cuyas vidas pudieron ser diferentes y se perdieron por los caminos equivocados.

En estos horizontes conocimos hace un par de años a Manuel Álvarez, quien como casi toda la gente de la sierra, ama sus raíces. Líder natural que conoce a la gente de su tierra. Fue síndico de San Luis Gonzaga, conocida como La Tuna, cuna de el Chapo Guzmán.

Manuel nos platicó, en su momento, que los proyectos productivos no llegan allí, “los vemos en otras partes, incluso donde no existe la pobreza en los niveles que allí se observan. Necesitamos gobiernos que realmente entiendan a las personas que vivimos en la más alta marginación, gobiernos que se acerquen y que busquen políticas flexibles para nosotros”. Manuel llevó la educación a Santa Gertrudis, un pequeño pueblo que no aparece en la cartografía ni en las estadísticas del INEGI, enclavado en la región geográfica conocida como el Triángulo del Narcotráfico. Para esos niños ya existe el susurro de la esperanza.

“Me da tristeza cuando los líderes de la educación responden: ‘A la sierra no mandamos instructores porque hay mucha inseguridad’. No estoy de acuerdo. La inseguridad está en todas partes y somos nosotros los que debemos procurar el cambio. La inseguridad no se va a resolver si hay hambre, solamente alcanzaremos la paz con educación y oportunidades. Ojalá nos escuchen”, declaró clavando con firmeza sus ojos claros en el rostro del reportero.

 

Un susurro entre las rejas

-Yo soy Noé Hernández, y estoy preso porque violé y maté a dos niñas. Así se presentó el compañero de prisión, conocido por sus alias como “el Chacal de Pachuca” y “El Gato”, con el periodista Jesús Lemus.

Jesús Lemus, director de El Tiempo, periódico de La Piedad, Michoacán, investigaba las redes de un cártel del narcotráfico entre Michoacán y Guanajuato, cuando fue entregado a unos policías vestidos de civil por una de sus fuentes: un comandante de la policía de Guanajuato. Lemus estuvo recluido en el Penal de Máxima Seguridad de Puente Grande, en Jalisco, tres años, de 2008 a 2011, acusado de tener vínculos con el narcotráfico, hasta que fue exonerado por falta de elementos por un juez federal y escribió el libro “Los Malditos”, crónica negra de las conversaciones, de las historias oscuras, de los más famosos delincuentes de México.

Noé Hernández  fue quien le dijo a Lemus que “el Chapo” Guzmán escapó de Puente Grande, el 19 de enero de 2001, vestido de policía, por la puerta principal, sin disparar un solo balazo y no escondido en un carrito de lavandería, según la versión oficial. 13 años después, el 22 de febrero de 2014, El Chapo Guzmán fue capturado en Mazatlán. Actualmente se encuentra recluido en el Penal de Alta Seguridad del Altiplano, ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez en el Estado de México.

Noé le platicó a Lemus sobre el liderazgo del Chapo Guzmán dentro del penal. “El Jefe de Jefes”. Sobre su generosidad y su Don de gentes. Sobre los conjuntos musicales y el alcohol tras las rejas. El control que tenía al interior para decidir sobre cualquier asunto, incluyendo la comida y la visita íntima. La disciplina y el lado humano de uno de los criminales más famosos del mundo, de un hombre acostumbrado a mandar.

A pesar de que Noé Hernández no era bien visto por los demás presos, quienes lo agredían por violador y homicida, a partir de que llegó a Puente Grande, El Chapo no dejaba que le pegaran. “Yo sentía que no me aceptaba bien, y que más bien me ayudaba a lo que le pedía por pura lástima”.

Estaba encarcelado también un capitán del Ejército que ya había golpeado a Noé y amenazó con violarlo.

“El Chapo lo mandó traer y frente a mí le dijo que no quería saber que me volviera a pegar, porque si me golpeaba iba a hacer que se lo llevaran de la cárcel a las Islas Marías. Y le dijo algo que sólo una vez escuché y que no se me olvida:

“Esta cárcel es mía y aquí las reglas las pongo yo, y no quiero que nadie altere el orden.”

Después de esa entrevista, no lo volvieron a molestar.

Noé le narra a Lemus: “Una vez que quise contarle cómo violé y maté, él me dijo que mejor no deseaba saber, porque también tenía niños chiquitos”.

El Chapo Guzmán acudía a consulta psicológica dentro del penal. En una ocasión, mientras hacían tiempo para que saliera otro interno del consultorio, el Chapo platicó con Noé. Cuando Noé le dijo que su sentencia era de 35 años por cada homicidio, el Chapo le dijo que tenía buen rato para leer y le recomendó que se pusiera a estudiar.

“No seas tonto –le dijo el Chapo a Noé-, remedia tu vida, para que Dios te perdone lo que has hecho, trata de leer mucho. Te recomiendo un libro que se llama «El hombre que susurraba al oído de los caballos», es una historia que te va a gustar”.

Noé le contó a Lemus que después comenzó a solicitar ese libro en la biblioteca pero siempre estaba ocupado, y luego un día llegó la maestra de la biblioteca y le dijo:

“Noé, aquí le mandan este libro, me pidieron que se lo entregara. Es un libro muy bonito que le manda el señor Guzmán”. Después me arrimé a decirle al Chapo que estaba muy agradecido, y sólo le dio risa cuando se lo agradecí, no externó una sola palabra. Todavía tengo ese libro aquí, entre mis cosas, y me lo sé de memoria; si quieres –le dijo a Lemus- te lo platico para que veas que es una historia bien bonita”.

*El autor es periodista de Sinaloa, México.

Trabajo publicado en el periódico El Sol de Sinaloa el 28 de abril de 2014 y reproducido con permiso del autor.​

E-mail: correo@miguelalonsorivera.com

Twitter: Miguel_A_Rivera

Facebook: miguelalonsorb

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Ucrania retira a los autores rusos y bielorrusos del temario de secundaria

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Ucrania retira a los autores rusos y bielorrusos del temario de secundaria

 

El Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania ha anunciado que retirará a los autores rusos y bielorrusos del programa de la enseñanza secundaria de cara al curso que empieza.

Según el temario actualizado, en la asignatura de Literatura extranjera solo se estudiará a partir de ahora a los autores de obras en lengua rusa nacidos en la actual Ucrania o que tuvieran una relación especial con este país.

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“Revisar y actualizar el contenido del currículum general de la educación secundaria es una reacción ante los retos surgidos en relación con la agresión armada a gran escala de la Federación Rusa contra Ucrania,” ha indicado el ministerio en un comunicado.

Según ha indicado la agencia ucraniana “Unian”, esto implica que los alumnos ya no estudiarán al poeta nacional ruso Alexander Pushkin, aunque el programa sí incluirá a Nikolái Gogol y Mijaíl Bulgákov, ambos nacidos en el territorio de la actual Ucrania aunque escribían en ruso.

Obras de otros autores como rusos y soviéticos (que no nacieron en Ucrania) como Leon Tolstói, Fiodor Dostoyevski, o Alexander Pushkin, tampoco podrán enseñarse en los programas escolares, según informó hoy (16.06.2022) el portal de noticias Strana. Además, también se prevé que ‘Guerra y paz’, de Tolstói, tampoco estará disponible para los alumnos, porque se consideró que «glofirifica al ejército de Rusia«.

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Andri Vitrenko, viceministro de Educación y Ciencia de Ucrania, adelantó en una entrevista para la cadena Ucrania 24 que la novela ‘Guerra y paz’, también de Tolstói, sería eliminada del programa ya que «glorifica» al Ejército de Rusia, al igual que todas aquellas que hicieran «propaganda rusa».

Sin embargo, en ese momento no había especificado que obras literarias abarcaría esta medida hasta que finalmente se hicieron oficiales los anuncios actuales para el futuro de los planes educativos de Ucrania.

 

A través de EFE.

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Las claves secretas del arte, la columna de Miguel Ángel Sánchez de Armas

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Las claves secretas del arte, la columna de Miguel Ángel Sánchez de Armas

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

Pasamos por alto que el arte tiene una función comunicadora. Cierto que la estética habla con un lenguaje propio al espectador y despierta emociones que escapan a la razón, pero una escultura o una pintura también pueden contener un mensaje social o una declaración política. El Guernica de Picasso es un ejemplo clásico. 

El cuadro fue comisionado por la Segunda República durante la guerra civil para la Exposición Universal de París de 1937. Picasso plasmó la destrucción de la villa de Guernica por la Legión Cóndor nazi el 26 de abril de 1937. Es una combinación única de elementos cubistas y expresionistas y su presentación provocó un profundo impacto y desató polémicas que hoy siguen vivas.

El muralismo mexicano utilizó las técnicas de la pintura para informar una visión del mundo y lo mismo se puede decir del arte religioso. 

Otras columnas del autor: Cervantes y Freud en el diván de un mexicano

 

Es en las obras del pasado en donde mejor se puede apreciar que la pintura, la escultura y la arquitectura tenían, a más de las expresiones propias de la creación, funciones no tan diferentes a las que hoy cumplen los medios masivos. Veamos algunos ejemplos:

La matanza de los inocentes de Pieter Breugel El Viejo (1565). El relato bíblico del infanticidio de Herodes ha sido un tema recurrente entre los pintores de la antigüedad y modernos, desde El Geronés en 1275 hasta Gjertson en 1991, pasando por Pisano, Fra Angelico, Mocetto, Aspertini, Tintoretto, Poussin, Castello, Doré y Rubens. Breugel lo usa para describir un episodio de la ocupación de los Países Bajos ordenada por Felipe II para reprimir la herejía calvinista y anabaptista, cuando la tropa española y un escuadrón de valones, al mando del Duque de Alba, masacran a los habitantes de un pueblo flamenco.

El cuadro, entonces, adquiere carácter de una declaración. Reseña un episodio histórico, pero es a la vez una denuncia. Provocó tal repulsión que eventualmente hubo de ser retocado para reemplazar con animales domésticos los dibujos de los niños que eran pasados a cuchillo por las tropas invasoras. Esto es el equivalente a la moderna eliminación de escenas en una película.

La ejecución de Maximiliano de Edouard Manet (1867). El artista pintó tres versiones, todas censuradas en Francia por razones políticas y una de ellas seccionada y recuperada entre 1890 y 1912 por Edgar Degas. Hoy se exhiben los fragmentos en la Galería Nacional de Londres.

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Un mexicano educado en la historia de ángeles y demonios que se imparte en nuestras aulas puede experimentar sentimientos encontrados frente al cuadro, dependiendo si considere a Maximiliano salvador o anticristo. ¿Pero Manet? Por sus convicciones republicanas no era simpatizante de Napoleón III. Si examinamos la composición del cuadro y recordamos las circunstancias de la época, la conclusión es que nos encontramos no ante una obra de arte, sino frente a una pieza de propaganda política.

El fusilamiento de Maximiliano fue motivo de gran descrédito para el dictador sobrino del Corzo, quien primero alentó y apoyó la aventura mexicana de Maximiliano y después, con el retiro de sus ejércitos, le despejó el camino al Cerro de las Campanas. Es en este contexto que la intención de Manet debe considerarse. 

El peso del cuadro está en el pelotón de fusilamiento, no en los fusilados cuyo destino ha quedado sellado con la descarga. Pero los militares mexicanos visten uniformes franceses. El artista nos dice que fueron Francia y Napoleón, no México y Juárez, los responsables de la muerte de Maximiliano y sus generales. 

¿Que se derramó sangre real? No es cosa que concierna al Imperio y así nos lo dice el despreocupado jefe del pelotón, quien ajusta su fusil para el tiro de gracia. El mensaje del conjunto es una acerba crítica a Napoleón III. Así se entendió en su momento y ni una de las tres versiones pudo ser exhibida en Francia. ¿Le recuerda el lector el caso de La sombra del caudillo, la película maldita de la cinematografía mexicana?

La ejecución de Lady Jane Grey de Paul Delaroche (1834). Cuando se presentó en París, arrancó exclamaciones de dolor en la concurrencia y uno que otro desmayo entre las sensibles damas de la aristocracia. Habían transcurrido apenas 40 años de la decapitación de María Antonieta y la visión de otra joven reina momentos antes de sufrir la misma suerte conmovió al público.

 

Jane Gray era nieta de Enrique VII y fue proclamada reina de Inglaterra en 1553 a la edad de 17 años, pero sólo ocupó el trono durante nueve días. Los seguidores de María Tudor la depusieron, fue encerrada en la Torre de Londres y decapitada el 12 de febrero de 1554. He aquí todos los elementos de una tragedia romántica (hoy llamada telenovela): una princesa joven, bella y virginal es atrapada en la lucha entre protestantes y católicos; los complotistas de la Corte organizan su coronación; el bando rival la derroca; se convierte en un símbolo incómodo para todas las facciones y es entregada al verdugo.

En el cuadro de Delaroche, la joven se dispone a colocar el cuello sobre el bloque de madera, gentilmente auxiliada por el Guardián de la Torre, frente a un verdugo de semblante grave y decidido. Jane Grey viste un fondo de satén blanco y lleva vendados los ojos. Es la imagen misma de la fragilidad, la inocencia y el desamparo. A un lado, una dama de compañía se ha desmayado, mientras que otra llora con el rostro contra la piedra, incapaz de atestiguar la escena.

Es en verdad una imagen conmovedora. La técnica realista y las dimensiones del cuadro (2.5 por 3 metros) dan al conjunto un aire trágico. Sólo que, a la manera de los productores actuales de telenovelas, Delaroche conocía a su público y se permitió algunas licencias para exprimir al máximo su sentimentalismo. En la realidad, Jane Grey fue decapitada en los jardines de la Torre de Londres, no en su celda. No le vendaron los ojos y vestía un ajuar completo. Y el pelo, que en la pintura es una cascada dorada, lo habría llevaba en un chongo. Puesto que se trató de un acto político que involucraba nada menos que la sucesión al Trono del Imperio Británico, fue atestiguado por un numeroso grupo. Así, de un hecho histórico documentado, el pintor construye un drama para mover a las masas. ¿Suena conocido?

Alegoría con Venus y Cupido de Agnolo di Cosimo di Mariano Tori, llamado El Bronzino (1545), es una de las pinturas más conocidas y apreciadas del manierismo, el estilo artístico de transición del renacimiento al barroco. Para el espectador moderno el primer impacto es el de una exquisita mezcla de texturas, colores y formas que se resuelve en un conjunto de fuerza y equilibrio: una Venus nívea recibe de Cupido un beso en el centro de un conjunto de personajes de posturas artificiosas y expresiones contrastantes. 

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La beatífica expresión de la Diosa, la juguetona mirada del infante a la derecha, el anciano que extiende un brazo protector o la doncella que parece lanzar una mirada ausente a los demás personajes, nos arrancan expresiones de asombro y admiración. ¡He aquí una gran obra de arte!

Pero en su momento fue un cuadro erótico en la corte florentina de los Medici y en los salones de Francisco I de Francia, si bien hoy sus significados más ocultos no han sido del todo esclarecidos: domina el cuadro la figura de Venus, quien besa a Cupido, su hijo, al tiempo que con la mano derecha le sustrae una de sus flechas y en la izquierda sostiene la Manzana Dorada, regalo del pastor Paris. 

El niño que se acerca por la derecha es Frivolidad, quien además de estar a punto de arrojar sobre la pareja las rosas del placer, lleva en el tobillo los cascabeles del bufón de la Corte. A sus espaldas vemos el rostro de una bella joven que ofrece un trozo de colmena, símbolo del placer; pero un examen más detallado revela que sus manos están invertidas y su cuerpo es el de un monstruo cuya garra está entre las piernas de Frivolidad, mientras que con la otra mano sostiene el aguijón en el que culmina su cola escamosa. En la parte superior derecha, Tiempo impide que Olvido, representado por una máscara y una peluca, arroje su manto sobre la escena.

Los públicos del siglo XVI entendieron -y sin duda se regocijaron- con la trama: Venus se involucra en una relación incestuosa con su hijo, Cupido, quien cínicamente pisotea los votos de fidelidad marital de su madre, representados por la paloma en la parte inferior izquierda. 

Frivolidad ciega a la pareja a las consecuencias de su conducta, que además del engaño puede traer enfermedades, lo cual sería un amargo aguijoneo a su placer, posibilidad que también se les oculta. Sólo Tiempo podrá revelar la verdad de los hechos y frena la intención de Olvido para ocultarlos. 

Sabemos que El Bronzino modificó la obra conforme avanzaba en ella, y hay personajes que sufrieron hasta tres cambios de postura. Eso nos habla del carácter dinámico del arte, rasgo que no siempre es evidente para el espectador moderno, acostumbrado al movimiento en la pantalla del televisor. He aquí el sueño de la llorada Corín Tellado.

En Los Embajadores, cuadro pintado por Hans Holbein el Joven (1533), tenemos otra muestra de la naturaleza comunicativa y simbólica del arte pictórico. 

 

A primera vista es un retrato más para adornar la estancia de un palacio. Dos hombres jóvenes ricamente ataviados miran al espectador con aplomo y seguridad. A la izquierda, Jean de Dinteville, embajador francés ante la corte inglesa; a la derecha, su amigo Georges de Selve, obispo de Lavaur y enviado a la Santa Sede. 

Estos poderosos y jóvenes personajes -29 y 25 años respectivamente- tuvieron participaciones destacadas en los movimientos religiosos y políticos desatados por la Reforma.

Frente a una cortina de rico brocado, y apoyados en un elegante mueble, De Dinteville y De Selve parecen tomar un respiro a la mitad de alguna discusión filosófica, científica o teológica. En los entrepaños se agrupan diversos objetos propios de su interés, como libros, aparatos para la astronomía, globos terráqueos, instrumentos musicales, un compás y un catalejo.

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Un extraño objeto en la parte inferior llama la atención y nos introduce a la multiplicidad de mensajes contenidos en el óleo: Los Embajadores es en realidad un apunte biográfico. De Dinteville simboliza la vida secular y De Selve la contemplativa. Hay entre los amigos un complemento y equilibrio perfecto. El objeto a sus pies, visto desde el ángulo inferior derecho, es una calavera humana, distorsionada, que no sólo simboliza la brevedad de la vida, sino que dice al espectador que, sin importar la condición económica, social o académica, todos deberemos rendir cuentas. 

Los objetos narran la vida de los personajes. Los instrumentos para medir el tiempo y para comprender el movimiento de los astros, hablan de lo que la racionalidad de aquel momento no podía comprender. 

Otros objetos se refieren a actividades mundanas: un globo, una mandolina, un libro de matemáticas, un estuche de flautas y un himnario abierto en la traducción de Lutero a “Viene el Espíritu Santo”, mensaje que en su época no pasó desapercibido, pues la Reforma protestante estaba en su apogeo. 

 

Incluso el diseño del piso es otro capítulo de la historia, pues se deriva de los símbolos cósmicos de la Abadía de Westminster. La cuerda rota en la mandolina simboliza ya sea la fragilidad de la vida o las consecuencias de los enfrentamientos religiosos; en tanto el libro de salmos un ruego por la unidad cristiana. Este cuadro en su época fue el equivalente a uno de los tomos de la Biografía del poder de Enrique Krauze.

14 de agosto de 2022

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

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Aristas históricas en torno a la sexualidad

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 Por Alberto Farfán

Al indagar sobre el papel de la sexualidad en el ámbito social que ha registrado nuestra singular humanidad civilizada, me encontré con ciertos datos que no dejan lugar a dudas acerca del control de ésta a través de la censura o del rechazo sistemático por parte de la esfera del poder.

La prostitución organizada, el adulterio tanto de hombres como de mujeres, los delitos sexuales, los mitos orientales, la danza del vientre y el remedio para eliminar enfermedades venéreas, serían algunos de los puntos que Emmett Murphy nos revela en su estudio Historia de los grandes burdeles del mundo de una manera accesible y amena.

Por ejemplo, con relación a los castigos infligidos a los transgresores de la moral, nos dice Murphy: “En el año 450 d. C. la tradición tribal dictaba que se debía azotar en público y cortar la nariz a las mujeres dedicadas a la prostitución, desagradable costumbre que pervivió en Inglaterra hasta una época tan tardía como el siglo XVIII. Por otra parte, ya en el año 100 a. C., Tácito nos informa que entre los castigos impuestos a las prostitutas por los teutones se contaban, como formas preferidas de ejecución, el ahogamiento de la culpable en excrementos o la extracción de las vísceras”.

No obstante, hay que resaltar la postura más tolerante y permisiva sobre este tema por parte de la India en el siglo III a. C., pues sucedía “que los negocios sexuales se veían con indulgencia o se fomentaban desde el templo, la corte y el burdel,” lo cual no quería decir que se admitiera el adulterio. Ya que acerca de esta materia, “Manu, el eminente legislador indio, recomendaba castigar la infidelidad conyugal con la pena capital. El Manu Smriti Samhita cita 371 delitos sexuales a los que deben aplicarse castigos severos. Al marido adúltero se le podía quemar vivo, mientras la mujer acusada del mismo delito sería castigada a ser devorada por perros”.

Por otro lado, resulta interesante la visión de las prostitutas japonesas del siglo XIX con relación a ciertas características de sus clientes: “se pensaba que los hombres de pelo rizado eran extremadamente lujuriosos y que un estornudo estaba cargado de presagios: si se estornudaba una vez significaba que alguien estaba hablando bien de ti, si se estornudaba dos veces alguien estaba hablando mal de ti, tres estornudos significaban que alguien te quería y cuatro que habías cogido un resfriado”.

Y acerca de la mítica danza del vientre de la Arabia del siglo XV, se indica: “Dado que acumular numerosas grasas se consideraba como un signo de gran riqueza y poder, los sultanes, khanes, visires e incluso los pachás locales tendían a sobrealimentarse. El resultado era que sus grandes barrigas convertían en muy difícil, si no imposible, el mantener relaciones sexuales en las posturas comunes. Por ello, la sehniqueh se veía obligada a realizar contorsiones frente al obeso cliente hasta conseguir excitarle”.

Pero acaso la arista que mayormente llama la atención no es más que aquella que en la Inglaterra del siglo XIX todavía siguió vigente como un hecho irrefutable y rotundo, es decir, “el mantener relaciones sexuales con una mujer virgen como un remedio para las enfermedades venéreas”.

En definitiva, hablar de sexualidad desde una perspectiva histórica es conocer y/o re-conocer que ésta ha sido y será un tema sensible que implica moral y poder. Y que se ha visto oscilando entre la brutalidad inhumana y su opuesto. Nunca en el justo medio aristotélico, que esperamos algún día alcanzar.

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