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Con voz propia

El “Gasolinazo”, parte del plan de privatización de México: Alberto Buitre

En entrevista, Alberto Buitre explica que el costo social del gasolinazo está dentro del “presupuesto político” del Pacto por México y el gobierno de EPN.

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Los Ángeles Press

Las protestas contra el “gasolinazo” que se han extendido por todo México desde hace una semana parecen ser el resultado de un proceso de hartazgo progresivo de la sociedad, fundamentalmente, agravado con la facilidad para la corrupción de una clase política que no siente vergüenza al perpetuar e incluso incrementar sus privilegios en pleno estancamiento de la economía.

Desde Tijuana hasta Chiapas, las marchas en contra del alza de los combustibles se han encontrado con un fuerte despliegue policial que buscó desalojar plantones y reactivar el suministro de gasolinas en los estados donde los manifestantes lograron boicotearlo. En estos días, se ha registrado la muerte de 6 personas, además de un centenar de detenidos y varios policías heridos, entre ellos, uno grave por atropellamiento. Todo esto, sumado a la difusión viral de algunos saqueos perpetrados durante los primeros dias de protesta, parece que han dejado en segundo plano la verdadera razón detrás de este contexto: la reforma energética y la privatización del petróleo mexicano.

El periodista Alberto Buitre, que ha venido escribiendo sobre el proceso de privatización de Pemex para este medio durante los últimos años, analiza en entrevista el llamado “gasolinazo” en el marco del proceso de “adelgazamiento” del estado mexicano impuesto por el “Pacto por México”.


Pregunta: ¿Cree que el aumento del precio del combustible era, como dice el gobierno, inevitable para la economía mexicana?

Alberto Buitre: El gasolinazo es una medida perfectamente planificada, incluso los efectos sociales, están dentro del “presupuesto político” del gobierno federal. No es una casualidad; esta medida está anclada a la privatización de los recursos energéticos desde antes de Peña Nieto. Desde que México entra de lleno en la OCDE y empieza a firmar pactos con el Fondo Monetario Internacional -a finales de los 80- una de las premisas a las cuales se adhirió el estado mexicano fue el adelgazamiento de lo que ellos llaman “proteccionismo”. Es decir, que poco a poco empezaba a perder el control, sobre todo, de las industrias centrales: energéticos, minerales, educación y salud públicas. Industrias de las que depende el desarrollo del país y de las cuales depende buena parte del gasto social mexicano. 

Desde el ingreso de México en la OCDE se viene escenificando este proceso de debilitamiento de estado mexicano con la llegada del periodo “tecnocrático” inaugurado con Miguel Dela Madrid. En el gobierno de Salinas de Gortari, en el que se privatizan los ferrocarriles, la telefonía, y la banca -que pasaron fundamentalmente a manos extranjeras- acabaron en la crisis de 1994. Zedillo intentó salvar al país de la crisis, y en su esfuerzo por nivelar las cifras macroeconómicas del país, pausa este proceso privatizar que, sin embargo, regresa en el año 2000 con el inicio del periodo “oscurantista” del PAN.

El objetivo de Vicente Fox fue retomar la privatización de los recursos principales del país. Recuerden la campaña “quítale el freno al cambio”, con la que Fox insistía en que era necesario abordar las reformas estructurales que el país necesita con un discurso muy parecido al de Peña Nieto. Y lo hizo Calderón en su momento con el intento de privatizar los hidrocarburos con la firma del “Pacto por México”, antes de que Peña Nieto entrara al poder, cuyo objetivo principal era conseguir la privatización de los hidrocarburos del país a través de las reformas necesarias.

Peña Nieto le ha tocado ser una especie de vocero de lo que, desde mediados de los 80, la tecnocracia, la burguesía mexicana, cooptando a la esfera política, ha logrado dar pasos sustanciales para privatizar el petróleo. El alza de las gasolinas que estamos enfrentando es parte de un proceso largamente anunciado. Y que no va a parar. Con este aumento tan fuerte, de entre 3 y 5 pesos por litro, los mexicanos también han sufrido el aumento del costo de la canasta básica de golpe, y eso no se puede esconder. En resumen, el gasolinazo es un plan largamente estudiado y que con Enrique Peña Nieto se ha echado a andar.

P.: El gobierno afirma que el precio de los combustibles era artificial, dado que estaba subsidiado por el estado. ¿Hasta qué punto es coherente recortar este enorme gasto?

A.B.: Cuando comparamos las cifras, comprobamos que existen otros conceptos que el gobierno no está atendiendo. Como por ejemplo, el costo de la corrupción política y de fuga de capitales, que superan los 500 mil millones de pesos y que supera al subsidio a la gasolina. La Coparmex (Confederación Patronal Mexicana), explícitamente aliada a los intereses del gobierno, llega a reclamar al gobierno que tome esta medida en lugar de ocuparse de otros asuntos históricamente pendientes de donde se podrían obtener recursos no solo para mantener el subsidio a los combustibles e incluso, aumentar el gasto social.

La gran pregunta que todos nos hacemos en este momento es que si los combustibles estaban pagando el 60% del gasto social, quitándole el subsidio, aumentando el precio de las gasolinas y privatizando, además, toda la industria de exploración, refinación y producción de hidrocarburos, ¿de dónde va a salir ese gasto social? El problema es que, con el gasolinazo y la Reforma Energética, viene detrás el desmantelamiento final de la estructura social del estado. No solamente es la pérdida de la soberanía sobre los hidrocarburos, es también la del presupuesto para gastos tan esenciales como lo son la salud y la educación pública.

En uno de sus discursos, Peña Nieto llama a la comprensión de la sociedad de la sociedad y argumenta que esto es debido a los precios internacionales , cuando oculta alternativas evidentes con las que se podrían paliar necesidades de carácter social como lo son el gasolinazo y el costo de la canasta básica.

P.: En México existe una importante desigualdad, con millones de personas que viven en la pobreza. En este proceso de privatización del país, ¿no debería preocupar a las grandes empresas crear un mercado de consumidores incapaces de consumir?

A.B. Evidentemente en México, hace años que hemos pasado la línea de la sobre-producción. Es decir, lo que se produce en México ya no puede ser comprado por quienes lo producen. El estado mexicano, en esta linea “teocrática” aliada con los oligarcas, decide empobrecer más las condiciones de trabajo de la sociedad. ¿Cómo? Por ejemplo, una de las medidas cruciales de las que aprobó Peña Nieto fue la Reforma Laboral que, entre otras cosas, empieza a limitar los derechos laborales de la gente creando condiciones propicias para limitar la creación y el campo de acción de los sindicatos.

Cuando se habla de que se han creado empleos y de que es un país propicio para la inversión, lo que no están diciendo es que están viniendo empresas como Walmart, Atentos Servicios y otras cadenas de comida rápida, que están imponiendo sus condiciones laborales. Pero a la gente ya no le basta ni con uno ni con dos trabajos para vivir. Muchos ya tienen que buscarse un tercero o incluso un cuarto para poder pagar lo básico de la familia.

P: Otro de los argumentos más utilizados es que Pemex no es rentable

A.B.: Parece simplista al decirlo, pero sí se puede y no se ha querido. Y no ha querido porque ya tiene comprometida la venta de la industria petrolera mexicana. En el comienzo del sexenio de Peña Nieto anunció, se anunció la construcción de una nueva refinería. Hicieron la estrategia, desmantelaron ejidos para poder comprar los terrenos, levantaron una “malla ciclónica”, y tras alargar y alargar su construcción, finalmente no se hizo. Se pagaron más de 9 mil millones de pesos de deuda por una refinería que no se hizo. Y no voy a decir que se fueran a la basura; hasta el momento nadie sabe qué paso con ese dinero.

Si una refineria sirve para poder obtener gasolinas baratas y de calidad costaba al rededor de 9 mil millones de pesos, y según algunos expertos, se necesitarían alrededor de otras 9 refinerías para poder revitalizar Pemex, el costo total de levantar esta infraestructura no es nada en comparación con la cifra de fuga de capitales que el gobierno no ha querido resolver. Por supuesto, hay grandes intereses en este tema.

Es que además es absurdo. México es un país petrolero, con grandes riquezas de petróleo y gas. Decir que no hay recursos para no trabajar esos hidrocarburos, es irriosrio. A lo largo de 70 años se pudo hacer, y no está relacionado con la globalización o los precios internacionales; es simplemente porque el estado mexicano se ha estado desmantelando paulatinamente.

Las protestas contra el aumento de los combustibles van a ser criminalizadas, y también hay que decir el “Pacto por México” que está avalando la privatización de los hidrocarburos, el alza de las gasolinas y el costo de la vida, va acompañado de una estrategia mediática. No hay que olvidar que los empresarios de los medios también forman parte de este Pacto por México, por lo que es normal ver una intención de criminalizar la legítima protesta Hay que estar muy pendientes, tanto fuera como dentro del país, de no caer en esta “doctrina del shock”, sobre todo con miras a las elecciones que va a haber este año en estados tan importantes como el del que proviene Enrique Peña Nieto, y por supuesto con miras a las elecciones presidenciales de 2018 en las que se pretende cargar con el costo de las protestas sociales a Andrés Manuel López Obrador.

Alberto Buite -L. Alberto Rodríguez- es periodista, bloguero y escritor mexicano. Autor de Oficio Rojo (2014), colabora con The Huffington Post, La Opinión de Los Ángeles y Tele Sur y Los Ángeles Press, entre otros. 

Arteleaks

Stephen King y el escapismo literario

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

No cabe duda de que en ocasiones en una entrevista el personaje a interrogar desliza involuntariamente ciertas verdades que lo colocan en el sitio que mejor le corresponde. O quizás al contrario, se define tal y como considera que es en realidad, sin importarle las críticas que puedan surgir por ello.

Acaso el best seller número uno de la Unión Americana, Stephen King es un prolífico escritor que ha publicado alrededor de 61 novelas, siete libros de no ficción y cerca de 200 relatos y novelas cortas. Y por toda su obra se estima que ha vendido más de 350 millones de copias.

Generalmente se le sitúa como un autor de historias de terror. Pero en entrevista concedida a The Associated Press (25/02/21), no rechaza abiertamente tal indicación, sin embargo, responde diciendo que lo pueden encasillar como quieran.  “Mi idea es contar una buena historia, y si cruza ciertos límites y no encaja en un género particular, está bien”. Y resulta interesante que él mismo lo afirme pues en realidad al analizar con detenimiento sus obras más representativas sólo se observa eso, que nos relata una simple historia, no una ficción de terror.

Pensemos en Carrie, The Shining y en Misery, la estructura de estas tres novelas es lineal, el discurso narrativo es sumamente elemental y en lo absoluto complejo, los personajes obedecen a estereotipos, se exagera en las historias –sin fortuna alguna– para anular las escenas previsibles y no hay profundidad acerca del entorno de los personajes ni sobre sí mismos. Todo lo cual, en suma, nos entrega tres libros de factura puramente comercial para un público nada exigente y conformista. No por nada los críticos y académicos estadounidenses de notoriedad omiten a King de la alta literatura.

No obstante, hay que mencionar que estas obras en formato cinematográfico sufren una metamorfosis por demás inquietante y plausible. Es decir, como películas son bastante aceptables y dignas de verse. ¿Cuáles serían las razones? En el caso de Carrie, que el director fue el enorme Brian De Palma y por las extraordinarias actuaciones de Sissy Spacek (Carrie White) y Piper Laurie (Margaret White), madre e hija, respectivamente.

The Shining cobra relevancia por su director, el magistral Stanley Kubrick, y la incomparable interpretación del inigualable Jack Nicholson como protagonista. Y en Misery, sin duda alguna, la participación de la actriz Kathy Bates, quien como personaje principal realiza un trabajo perversamente perfecto.

De este modo, podríamos afirmar que al rehacer las obras de mediano nivel literario de King por verdaderos creadores de historias visuales y por excelentes actores de personajes memorables, todo cambia de manera favorable para un público más exigente y difícilmente condescendiente.

De ahí que sea sumamente revelador que Stephen King en el marco de la entrevista sobre sus pasiones como la política y sucesos de actualidad, pero sobre todo al referirse a la literatura y la política, estime lo siguiente: La ficción ha sido un “escape” de la política, no un foro. Y claro, si es sólo un escape, ¿por qué no seguir escribiendo pésimos best sellers? ¿Por qué no continuar enriqueciéndose sin aportar nada para el pensamiento reflexivo de sus lectores? Una posición apolítica siempre es política.

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Con voz propia

Funcionario mexicano ocupa oficinas para hacer “Fiesta COVID”

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En un video compartido por esta redacción, se aprecia cómo el secretario de Cultura de Hidalgo (Méx), José Olaf Hernández Sánchez, usa las oficinas gubernamentales para realizar convivios e incluso causar destrozos junto con sus acompañantes, mismos que posteriormente fueron pagados con dinero del erario

Por Emmanuel Ameth

Mobiliario de las oficinas de José Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura en Hidalgo (Méx), resultó dañado luego de que al funcionario en compañía de sus subalternos, ocupara el espacio público para realizar un “convivio” durante la pandemia causada por COVID el pasado 30 de octubre (2020), cuando Hidalgo estaba en riesgo de regresar al semáforo epidemiológico rojo.

Cabe señalar que en la actual administración del gobernador Omar Fayad Meneses al menos una funcionaria que se desempeñaba como subsecretaria de Salud perdió su empleo luego de que difundiera un video donde usaba las instalaciones oficiales para celebrar su cumpleaños, obligando a otros burócratas a participar.

En el video se aprecia a 6 individuos acompañando a Olaf Hernández, quien a sus espaldas tiene enmarcado el retrato de Omar Fayad Meneses como en toda dependencia gubernamental.

Entre los asistentes se encontraban A. G. M., asistente del secretario que también es encargada de organizar eventos; R. O. L., encargada de prensa así como D. R., auxiliar también en el área de prensa.

Aparecen también el secretario Olaf Hernández, Goretti y O. E. C., identificado como su particular. Todos ellos estaban en las oficinas de la cultura ubicadas en El Ferrocarril (Pachuca).

Como saldo del convivio, al menos una mesa resultó rota, misma que posteriormente fue arreglada con presupuesto del erario.

Otros señalamientos

En 2018 este medio documentó desvíos con motivo de la supuesta compra de 300 Instrumentos musicales así como la financiación de 450 Actividades culturales, para lo que la Secretaría de Cultura del Gobierno de Hidalgo presupuestó un total de 77 millones 962 mil 500 pesos según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Obra Pública (PAAASOP); sin embargo en el Centro Cultural de las Artes de Hidalgo, los trabajadores allí presentes negaron tales adquisiciones pese a estar presupuestadas según la Función Pública.

Un año después, este medio documentó el asunto de la “Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo: timo, fracasos y corruptelas de Olaf Hernández”, dado que lo que se vendió a los actores como uno de los proyectos de mayor envergadura para la entidad, terminó en engaños, penar, desvíos y abandono por parte del funcionario.

Días después, alrededor de 200 artistas hidalguenses pidieron mediante una carta al gobernador Omar Fayad Meneses la renuncia del secretario Olaf Hernández Sánchez “ante los múltiples señalamientos de funcionamiento irregular por parte del organismo que dirige y pone en riesgo el desarrollo de la política cultural del Estado”.

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Arteleaks

El Estado español encarcela al rapero Pablo Hasél por críticas al sistema

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

El español Pablo Rivadulla Duró (1988), conocido en el ambiente musical como Pablo Hasél, es un rapero de izquierda que se asume antifascista y ha adoptado el compromiso con sus composiciones en video y mensajes a través de la red social Twitter en denunciar y poner en tela de juicio a los poderes monárquicos, políticos, jurídicos y policiacos de su país.

Y debido a 64 tuits (de 2014 a 2016) y una canción (publicada en YouTube), en donde pone de manifiesto su rechazo a los excesos del poder, ha sido sentenciado a prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, por lo que deberá someterse a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de casi 30,000 euros de multa (es decir, más de 700 mil pesos mexicanos).

Por ello, más de 200 personalidades del cine, la televisión, el teatro y la música, entre ellos Joan Manuel Serrat, Javier Bardem y Pedro Almodóvar, emitieron un manifiesto en favor de Hasél, rechazando de manera tajante su reclusión en prisión y planteando la solicitud de eliminar del Código Penal ese tipo de delitos, “que no hacen sino cercenar el derecho, no sólo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”, tal y como sucede en países como Turquía o Marruecos

Pero van más allá los firmantes al argumentar lo evidente bajo un Estado autoritario:  “el encarcelamiento de Pablo Hasél hace que la espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de todos los personajes públicos que osemos criticar públicamente la actuación de alguna de las instituciones del Estado se haga aún más evidente. Es necesario que se difunda esta situación a nivel internacional, para poner de relieve en qué situación nos encontramos. Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”.

Más aún, la organización Amnistía Internacional se ha pronunciado en el sentido de que el encarcelamiento de Hasél por sus expresiones artísticas es una injusticia, y hace un enérgico llamado al Estado español para que realice una reforma al Código Penal con respecto a ciertos artículos que vulneran el derecho a la libertad de expresión.

“Nadie debería ser procesado penalmente sólo por expresarse en redes sociales o por cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. No se pueden penalizar expresiones que no incitan de manera clara y directa a la violencia. Si no se modifican estos artículos se seguirá silenciando la libertad de expresión y coartando las manifestaciones artísticas”, subraya Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Incluso en favor del cantante y también poeta se expresó asimismo la diputada del Parlamento Europeo para Dublín, Clare Daly: “Mañana, el rapero catalán Pablo Hasél irá a la cárcel por sus letras. ¿Dónde está el llamado a sancionar a España?” Todo lo cual en el marco de la discusión por amonestar a Rusia debido al arresto de un disidente de ese país, en donde Daly evidencia la hipocresía de los congresistas de ser rígidos contra Rusia pero blandos con países como España o Estados Unidos al violar los derechos humanos de sus ciudadanos.

En definitiva, Pablo Hasél no es más que una víctima del autoritarismo de Estado que rige en España, en donde los excesos del poder son públicos y evidentes, basta revisar algunos medios de comunicación para corroborarlo. Él no miente, sólo dice la verdad de manera visceral.

Y este martes, 16 de febrero, ha sido consumada la ignominia. Ha sido aprehendido por los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) en la Universidad de Lleida, en donde se resguardó acompañado de un centenar de simpatizantes, quienes fueron dispersados con gases.

 

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