El futuro de la democracia y la justicia

 

Sergio Saldaña Zorrilla

Por Julie Furlong

Entrevista a Sergio Saldaña Zorrilla

En el lobby del Hotel Plaza, en Nueva York, me reuní con Sergio Saldaña Zorrilla, fundador del Frente Refundación, organización que pretende realizar un nuevo pacto social en México y que además está proponiendo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instalar una Comisión Internacional de la Justicia y la Verdad en México para investigar y enjuiciar a quienes resulten responsables de los grandes crímenes y actos de corrupción en el país.

Después de una interesante trayectoria como profesor investigador en distintas universidades del mundo así como ex funcionario del Sistema Naciones Unidas, Sergio Saldaña ha salido de las aulas y la oficina a las calles y los foros sociales para empujar cambios radicales en México. Ante semejante ambición, parecería tratarse de un mexicano más soñando a rienda suelta, de no ser porque estas iniciativas están avanzando en México y en distintas agencias de la propia ONU en Nueva York, La Haya y Ginebra.

Julie Furlong: Dr. Sergio Saldaña, ¿podría abundar sobre el propósito de haber fundado el Frente Refundación?

Sergio Saldaña: Mi propósito al fundar el Frente Refundación fue impulsar, por vez primera, la creación de un Estado mexicano democrático, pacífico y justo. La primera labor que para ello estamos haciendo es concientizar a la sociedad mexicana para que deje atrás la –muy mexicana- costumbre de poner todas sus esperanzas en partidos políticos, oposiciones simuladas, disidencias controladas y demás representantes populares que han y siguen engañándolos. El futuro de nuestra sociedad ya no debe depender de la estafa institucionalizada que son la mayoría de los partidos políticos mexicanos, sino debe depender de nosotros mismos.

Hemos llegado tarde a la cita con la democracia pero no por ello debemos renunciar a la aspiración de ser una democracia: por el contrario, tenemos que levantar la cara, sacudirnos el polvo de un pasado (aún presente) de dictaduras y caminar hacia la democracia.

Así pues, mi visión de México de antes y de ahora es la de un país sin tradición democrática, donde el pueblo no manda; donde no obtiene la presidencia de la república quien el pueblo elige, sino quien una élite decide; donde cuando un candidato del pueblo gana, se le hace fraude; donde alguien al servicio de la élite es impuesto “aiga sido como aiga sido”; o es impuesto por eliminación o compra de la oposición, a lo que yo llamo pre-fraude, como hemos visto a lo largo de todo el siglo XX; o es impuesto por los medios de comunicación, como el actual, Enrique Peña Nieto. Por eso esto no es una democracia, eso es una cínica mentira; esto es en verdad una dictadura.

Digo lo anterior no con el fin de reforzar esta penosa realidad, sino justamente por lo contrario.

No creo en los determinismos históricos ni mucho menos en el fatalismo trazado por destinos manifiestos.

Creo en la libertad. Creo que todo es posible. Creo en la capacidad creadora. Creo que podemos y debemos refundar al Estado mexicano. Para entender por qué fundamos el Frente Refundación hay que sólo voltear a nuestro pasado. Creo que el Estado mexicano nunca ha sido fundado con la inclusión de todos; ni las culturas prehispánicas lo lograron; quizás por eso sea tan pesada la loza de nuestra tradición antidemocrática, como la llamaba Octavio Paz.

Creo que ya es hora que fundemos un verdadero Estado mexicano, uno nuestro. Ya deben irse ellos, los que mantienen en la miseria (material y mental) a más de la mitad de los mexicanos; ya deben irse los que han entregado nuestros recursos a extranjeros (como lo acaban de hacer con la reforma energética); ya deben irse los que se oponen a que el pueblo de México se eduque (como lo hacen gobierno y líderes sindicales de la educación).

JF: ¿Realmente cree Usted que la ONU acepte su iniciativa de crear la Comisión Internacional de la Justicia y la Verdad en México? ¿Trabajaría planteándola a nivel global?… Varias voces han señalado a la ONU como órgano a servicio de los Estados Unidos de América (EUA).

SS: Creo totalmente que la ONU aceptará esta iniciativa. Si la ONU le diera la espalda a nuestra petición para la instalación de una Comisión Internacional de la Justicia y la Verdad en México (CIJUVEM), creo que se arriesgaría a un enorme desprestigio; y no por parte de mi ni del Frente Refundación, sino porque esta petición viene firmada por cientos de miles de mexicanos, la mayoría de los cuales son líderes sociales, de opinión, autoridades académicas y estudiantes de todos los rincones del país.

No creo que los EUA manejen a la ONU. Al menos no exclusivamente. En ese caso, son cinco países que tienen un mayor peso relativo dentro del organismo, los cuales son los cinco países miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a saber: China, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Reino Unido.

Hay dos vías para presentar una iniciativa como la CIJUVEM: por el Consejo de Seguridad y por la Asamblea General. Si la presentamos al Consejo de Seguridad, considero que tiene una alta probabilidad de veto –y de largos tiempos de espera; no así por la vía de la Asamblea General. El principal obstáculo de irnos por esta vía [de la Asamblea General] es que tiene que presentar la iniciativa un Estado miembro –y creo que pocos querrán hacer esa labor por el pueblo de México. Lo más factible es que lo proponga la propia representación mexicana ante Naciones Unidas. Así lo hizo Guatemala cuando solicitó la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), coordinada por la ONU ha llevado ante la justicia a dos ex presidentes, ha metido a prisión a uno de ellos y a decenas de funcionarios públicos.

La clave está en que la sociedad mexicana logre presionar tanto al gobierno mexicano, que a este no le quede de otra más que pedirle a la ONU la instalación de una Comisión con estas características. Creo que en México por fin tenemos acuerdo todas las clases sociales, todos los gremios y todas las regiones del país, en que este nivel de corrupción e impunidad son insostenibles y de que el gobierno mexicano ya no puede solucionarlo por sí solo. Necesitamos de la cooperación internacional y me parece que la CIJUVEM es el mecanismo más adecuado.

JF: ¿México ha caído en la barbarie? Sí fuese afirmativa su respuesta, ¿Por qué?  ¿Para beneficio de quiénes?

SS: Totalmente. El camino de la barbarie a la civilización es un largo camino que, con sus defectos, íbamos recorriendo. Sin embargo, me da la impresión que por alguna desconocida fuerza, desde el año 2000 México dio media vuelta y comenzó a recorrer ese camino de regreso a la barbarie; en el camino a la civilización íbamos a paso lento, pero en el camino a la barbarie vamos corriendo, lo cual es obvio pues este último es de bajada.

Los ganadores de nuestro actual proceso de barbarización son los criminales y los corruptos, tanto mexicanos como de otras partes del mundo, que ven en México un desorden tan brutal que se agazapan como depredadores del caos. Los perdedores somos el 99.99% de los mexicanos.

JF: ¿Estamos ante una implosión en México? ¿A causa de quién o quiénes y cuál sería la razón?

SS: Hay una minoría que crecientemente está actuando y que pacíficamente reordenará al país. Tenemos una fuerte responsabilidad en ello, por lo que no podemos aflojar el paso.

El presente es resultado de nuestro pasado, del cual ya no tenemos control. Sin embargo, el futuro es responsabilidad de lo que hagamos en el presente, el cual sí podemos controlar. Pero se controla hoy. No se controla en el 2018 ni en el 2024. Esos plazos ya son resultado de nuestra lucha actual. Por eso me siento responsable de lo que vendrá.

JF: ¿Cómo plantearía usted un cambio de modelo mental a los poderosos para que les llegue luz de consciencia?

SS: El cambio de consciencia lo es todo en este momento. Necesitamos que esos poderosos a los que tú haces mención nos escuchen. Necesitamos que desarrollen una empatía por el resto de México y actúen en consecuencia; que entiendan que si siguen escupiendo para arriba les caerá en la cara, como ya le está pasando a muchos poderosos a quienes el crimen organizado también ya les ha secuestrado o asesinado seres queridos.

Sin embargo, esa luz de consciencia debe abrirles los ojos sin la necesidad de ser sacudidos por la tragedia personal. Ellos deben llegar a obtener conciencia por sí solos; pues la empatía posterior a la tragedia es temporal, y el país necesita una empatía permanente.

JF: ¿Daños colaterales a la ciudadanía por violencia: a nivel familiar, psicológica, y espiritualmente por la situación actual que atraviesa México?

SS: La sociedad mexicana es una sociedad enferma. Como un niño que queda psiquiátricamente dañado al presenciar el asesinato de sus padres, así estamos también la mayoría de mexicanos por tanto crimen. Hemos incubado una agresividad que tarde o temprano sale a la superficie: aunque finjamos mirar hacia otro lado, aunque creamos controlar nuestras emociones, el daño se ha incrustado en nuestro inconsciente.

JF: ¿Amnistía Internacional qué le dice a usted sobre labor en México?

SS: Amnistía Internacional tiene una agenda muy interesante. Tenemos muchas coincidencias con ellos.

JF: ¿México colapsado?… Un país colapsado entra inevitablemente en desintegración? ¿Hemos entrado o estamos en vía?

SS: En México la sociedad está desintegrada y la cúpula política es un cable de alta tensión con tantos empalmes que en cualquier momento hará corto.

JF: ¿Cómo afecta libertinaje en las redes sociales y el Big Brother cibernético, a la privacidad de los individuos?
SS: Afecta en la medida en que uno se exponga. Uno puede perfectamente abstenerse de las redes sociales, es voluntario. Uno puede perfectamente seleccionar y filtrar los contenidos de nuestras vidas privadas y profesionales que se deseen hacer públicos. Claro, el proceso de aprendizaje del manejo de las redes sociales no está exento de malos entendidos, auto-exposiciones involuntarias y sorpresas.

JF: Globalmente hablando ¿estamos en un caos social?

SS: Globalmente no lo creo. Pero en México sí, sin duda.

JF: ¿Las nuevas tecnologías y métodos gubernamentales propiciarán una revolución educativa, o poco a poco se impondrá más la ignorancia, los prejuicios y el fundamentalismo?

SS: En México vamos camino al desastre de nuestra educación institucional, mientras que las nuevas tecnologías y el acceso a internet están incubando dos tipos de educación informal: una educación muy buena a través de la cual unos cuantos se están autodidactamente enseñando (como el acceso a cursos, enciclopedias y documentales de calidad disponibles on-line), la cual coexiste con una educación deficiente y poco rigurosa que lleva irremediablemente a una deficiente formación del pensamiento (como la generada por sitios web con contenidos basura o las narcoseries de Netflix).

El gran problema del país es que carecemos de una política educativa ambiciosa. Lejos quedó la era de los grandes educadores, los tiempos de la cruzada educativa vasconcelista, por ejemplo. En lugar de ello, lo que actualmente predomina en nuestra política educativa es una repetición de disposiciones encaminadas al control de plazas, matrícula, sindicatos y corrupción. Tenemos déficit de contenidos.

JF: ¿Imperará el ‘inhumanismo’, donde cada vez haya más organizaciones de derechos humanos pero donde veamos poblaciones más deprimidas e insensibilizadas frente al sufrimiento del prójimo?

SS: Siento que en el mundo está creciendo más rápidamente un tipo de sociedad humanista, respetuosa de los derechos humanos y con ganas de progresar sustentablemente. En la terminología de Karl Popper, tengo la impresión de que está creciendo la “sociedad abierta”, mientras que sus enemigos (las dictaduras, el oscurantismo, el militarismo, el autoritarismo, entre otros) van perdiendo la batalla.

El fuerte avance reciente de Bernie Sanders dentro de las preferencias electorales en los Estados Unidos de América (EUA) sugiere que la Sociedad Abierta avanza también en ese país. Sanders ha sido un político muy crítico, socialista democrático y un incansable y valiente activista en pro de los derechos civiles desde su juventud. Creo que si Bernie Sanders se presenta a la próxima elección presidencial de los EUA tiene fuertes probabilidades de ganar.

Aunque el reciente triunfo de Donald Trump es un aparente jalón en dirección opuesta, sin embargo, el triunfo de Hillary Clinton habría sido en mucha mayor medida un retroceso de la Sociedad Abierta porque Hillary Clinton ha estado detrás de las ocupaciones militares de los EUA en países de Medio Oriente. Por su parte, Trump ha calificado la presencia militar de EUA en esos países como innecesaria y como un completo desastre. Ya veremos cómo se conduce.

Los grandes apoyos de Hillary Clinton incluyen –aparte de la industria de la guerra- los principales medios de comunicación de los EUA, medios que han manipulado por décadas al pueblo estadounidense para ir a la guerra (como CNN), mientras que Trump se ha lanzado contra ellos. El hecho de que a Hillary la hayan apoyado esos medios no hace más que reforzar mi idea de que Hillary y su grupo son en realidad un fascismo de cara sonriente.

Hillary Clinton y un vasto grupo de políticos demócratas como John Kerry y Richard Lugar, son los verdaderos autores de la recientemente aprobada reforma energética en México, reforma que representa una fuerte intervención y despojo de la principal fuente de riqueza de nuestro país: el petróleo. Los que más se alarman en México de que Trump haya ganado las elecciones en los EUA son los políticos mexicanos que aprobaron la reforma energética, así como los medios de comunicación pagados por ellos. Ambos ven peligrar sus negocios, comisiones, y pactos asociados a la reforma energética. Creo que Donald Trump podría incluso simpatizar con la instalación de la CIJUVEM.

El coraje de muchos políticos y empresarios mexicanos contra Trump es principalmente porque muy probablemente ya no podrán ir a EUA. Dijo Trump que no permitirá más mexicanos narcos y criminales en su país.

Si bien es cierto que muchas de las medidas propuestas por Donald Trump son políticamente nacionalistas y económicamente proteccionistas, también es cierto que éstas no atentan contra la libertad de pensamiento ni contra la actitud crítica de la sociedad estadounidense –pilares de una sociedad abierta. En realidad, la decisión de retornar al nacionalismo proviene de la necesidad económica de proteger el mercado interno ante el agotamiento del modelo librecambista de comercio exterior que sostuvo a la globalización de las últimas tres décadas. Estamos ante un ajuste completamente racional en función del reciente cambio en el ciclo económico del sistema capitalista global. El país que no quiera entenderlo está destinado a hundirse.

De todas formas, mi optimismo es mesurado porque entiendo que la humanidad ha vivido épocas de luz y de oscuridad: tuvimos la democracia ateniense pero luego el imperio macedónico; la república romana y luego el imperio; la ilustración y la inquisición; la República de Weimer y luego el Nacionalsocialismo. Así pues, la sociedad abierta no puede nunca darse el lujo de bajar la guardia porque la sociedad cerrada y autoritaria está al acecho para recuperar su lugar.

JF: ¿Realmente habrá un despertar de conciencia o cada vez veremos más degeneración social, y criminalización en la sociedad mundial?

SS: El despertar de la conciencia ya comenzó y ya ganó. Es sólo cuestión de tiempo para que quienes tienen una conciencia mayor la propaguen entre el resto de la sociedad mundial. La búsqueda de la verdad, de la transparencia, de la democracia, de la paz, del bien y en general de la luz, es por mucho mayor a la terquedad y cerrazón del mal. Puede que la visión sombría que tenemos muchos mexicanos por lo oscuro de nuestra realidad actual nos haga sentir que va ganando la falta de conciencia, pero no es así. Siento que cada vez hay más comunión entre los mexicanos conscientes y que pronto marcaremos un punto de inflexión también aquí en México.

JF: A nivel global, ¿realmente la democracia va adelante de los regímenes dictatoriales?

SS: Así lo percibo. En México estamos estancados en una dictadura, pero el mundo sí se está volviendo cada vez más democrático.

JF: Distintos pensadores han asegurado que la democracia estorba a los poderosos, por lo que se presta para instaurar dictaduras. ¿Usted aceptaría un sistema que suplantara a la democracia, tal vez instaurando una meritocracia, por ejemplo?
SS: Nunca. No es meritocracia lo que debemos tener en México, sino una democracia. Debemos instaurar una democracia que contemple un servicio civil de carrera para asegurarnos de que los puestos públicos son ejercidos por el personal debidamente calificado, mientras que los puestos de elección popular provengan realmente de la voluntad popular.

El debilitamiento de la democracia (incluyendo meritocracias, juniorcracias, aristocracias, etc.), siempre lleva inequívocamente a dictaduras. Las dictaduras pueden variar en lo evidente que es identificarlas como dictaduras (pues pueden tener fachadas democráticas, como la nuestra), pero irremediablemente conllevan la característica de que se sostienen por medio del derramamiento de sangre.

Es cierto que la democracia no ha sido nunca aplicada a sociedad alguna tal y como se define conceptualmente la democracia (como el poder del pueblo) –ni siquiera la democracia ateniense ni las actuales democracias escandinavas, consideradas las más avanzadas, lo han logrado. También es cierto que la democracia tampoco es la panacea de todos los males. Sin embargo, no podemos renunciar a la búsqueda de la democracia. Renunciar a la ambición de ser democráticos es como firmarle un cheque en blanco a la dictadura, al totalitarismo y de ahí a un mayor derramamiento de sangre.

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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