Connect with us

Arteleaks

«El estrujante e impactante relato de Rosa López Díaz», presa en Chiapas por un delito que no cometió

Rosa López Díaz, indígena tzotzil, presa injustamente, desde 2007, en Chiapas.

Published

on

Crónica de un viaje al epicentro de la tierra

(Un estudio profundo del inconmensurable fenómeno del zapatismo)

 

Por Vinicio Chaparro

Capítulo Dieciséis

Pues creo que la crónica hasta el quinto capítulo ha sido de mucho ji, ji, ji y mucho jo, jo, jo, y mucho ja, ja, ja, pero ha llegado el momento de volver a la realidad del país y de la guerra antizapatista y preparar nuestras más amargas lágrimas y nuestra más profunda indignación por uno de los peores casos de injusticia que hayan pasado en Chiapas después de Acteal. Algún día Calderón y Sabines enfrentarán un juicio que los hará enfermarse gravemente de raras enfermedades como a Pinochet, Fujimori y Mubarak, juntos (ya vieron como estos terribles e inhumanos dictadores echaron a llorar y se enfermaron gravemente cuando enfrentaron la justicia, “Lele pancha”, nomás les faltó decir).

Pues sí, se acabó el ji, ji, ji, el ja, ja, ja y el jo, jo, jo.

Volvamos por un momento al México real.

Es conveniente aclarar primero que éste capítulo iba a ser el 16 ó el 18, pero debido a la lucha que se emprende a nivel mundial por la liberación de Rosa López, se tuvo que adelantar su publicación. Es indispensable exponer este asunto ante todos los divisionnortistas de corazón y seres afines, sólo para hacerlos reflexionar un poco sobre el fenómeno zapatista, que es el tema de esta crónica. “Ya chole con Chomsky y con los Charlies”, me advierten, ya nadie me cree que en realidad ande yo en Chiapas, los mensajes en Facebook dicen que me deje de rodeos y vuelva al tema que nos ocupaba al inicio.

Entonces, favor de abrocharse los cinturones y… se recomienda, antes de empezar la lectura, un trago de agua para enjuagar un poco la boca. Si tienen a su alcance una pastilla antiespumante (de ésas que le daban a Hulk cuando se ponía verde), les podrá ser de utilidad.

Romperemos un poco la secuencia de la crónica, porque se supone que yo todavía estoy en La Garrucha. Pero es conveniente hacer un viaje al futuro para atender esta contingencia. Ya después regresaremos a La Garrucha. Sale:

Después de los primero quince capítulos, cuando ya había regresado a Saint Christopher of the Chantes, capital del Reino Coleto, una mañana irrumpió en mi cuarto un ser extraño e italiano, con rastas al más puro estilo de Bob Marley, con el cepillo dentro de su boca, emitiendo sonidos extraños e incomprensibles para una terrible mañana de dura resaca. “Mjsnrinsoirnsuriieruyhouvenig”, escuchaba. Mi cabeza giró al más puro estilo de aquella película de El Exorcista, me incorporé a duras penas y le arrebaté el cepillo y al fin pudo decir claramente: Va a haber un viaje al penal donde están los presos zapatistas, ¿quieres venir? Así dijo. Era tan hermosa que a pesar de no haber pasado por la regadera, me confundió su pregunta. ¿Venir? ¿A dónde? ¿Cómo?, alcancé a articular, mientras recordaba todo El Kamasutra. Era muy guapa a pesar de su estilo hippie (o a la mejor por eso). Le veía sus chispeantes ojos azules pero me percaté que no existía ninguna connotación sexual en su amplia sonrisa. Pura amistad. Aquella hija rebelde de Berlusconi parecía nunca cansarse; apenas habíamos regresado de Oventik y ya me jalaba otra vez la correa.

–Simón –, le contesté más puesto que un calcetín.

–No lleves ropa azul subido, ni anaranjada, ni negra, ordenó, con su peculiar estilo de diosa romana. No es permitido entrar con esos colores, por reglas de seguridad de la prisión.

Mi única chamarra era de color azul subido así que oteé el horizonte y me enfundé en una pequeña chambrita infantil de color blanco pastel. Craso error. Pero fue lo único que encontré a la mano, porque ella ya arrancaba (pobre Corin Tellado si supiera que le estoy fusilando sus textos).

Y ahí vamos, era un remolino de actividad y caminaba aprisa. Me sentía como Jean Paul Belmondo persiguiendo, en una película de acción, a Ornela Muti o a Angelina Jolie, (la esposa de Sarkosy ya no me atraía desde que tuvo un Sarkosito). Zigzagueando peligrosamente en las angostitas banquetitas de Sancris logramos llegar al lugar donde tomaríamos una combi.

Foto: austitici.org

En el camino se encargó de explicarme que los zapatistas presos habían hecho una organización para luchar por mejores condiciones de vida y por su liberación. Que cada cinco de enero se juntaban y conmemoraban la formación de aquella pequeña organización de presos políticos cuyo lema era ¡Presos políticos, libertad! Y que se llamaba La Voz del Amate. Comprendí por qué en Italia había tantos grupos de apoyo al zapatismo. Era periodista y atendía cada manifestación del movimiento para informar a sus congéneres e hijos de Antonio Gramsci. El novato era yo.

Llegamos al penal número cinco, carretera a Ocosingo. El aire empezó a enfriar. Esperamos una eternidad, de pronto alguien me hizo el encargado plenipotenciario de dos enormes bolsas con cincuenta olorosos tamales cada una. ¡Hummm! Mi ética me impidió aprovechar el encargo. Entramos, nos recibió un sonriente chaparrito que nos daba la bienvenida a cada rato. Juan Collazo. Nos llevó a un tejabán. Empezaron a colocar unas bocinas y entonces hubo muchas palabras de bienvenida y la rifa de una hamaca se estimuló con devoción. Yo tenía el 67.

Nos juntamos alrededor de ellos, los sonrientes presos políticos, más de 100 personas, todos los amatenses nos saludaban con tremendos abrazotes de oso, nos querían levantar en vilo. ¡Chihuahua!, me decían luego. Saludos a todos los compas de allá. Hasta que me cansé de tantos chihuahuas. Sigilosamente me acomodé lo más cercano a las bolsas que custodiaba. Temía que se enfriaran y dejaran de emitir aquél peligroso humo tóxico que exaltaba mi sentido del olfato.

Y empezó la pachanga. Porque era una pachanga ¡adentro del penal! ¿Se imaginan?

Entonces se hizo una lista de participantes, mientras la rifa de la hamaca avanzaba lenta. Y hubo discursos donde nos explicaron toda la lucha de La Voz del Amate, el traslado de su líder, Alberto Patishtán, a un penal de Sonora para castigarlo por haberse atrevido a formar ese grupo y por organizar una huelga de hambre.

La garganta era aclarada a cada rato por los participantes de mi alrededor. Luego hizo su entrada triunfal el ánimo, al ritmo de El Olmeca, un agradable y platiador californiano hiphopero e irreverente que puso a todos los prisioneros que se agolpaban para apreciar el evento, a aplaudir a ritmo de hip hop. –Pin.. Olmeca, es un encanto–, decía Caro, una amiga vasca; del País Vasco, no de España, presumía.

Luego los charangos de hermosas y greñudas trovadoras deleitaron al público prisionero, como sólo una vez al año. Los aplausos y el ánimo corrían a borbotones. Los tamales se enfriaban peligrosamente. Un italiano, chapito, fortachón y fan del club de fútbol Roma, encabezaba las consignas con fuerte voz que era seguida por muchas otras, nomás retumbaban los muros de la prisión ¡Presos políticos, libertad!, lo admiré a pesar de que le iba al Roma. Era el día más feliz del año para cientos de prisioneros videntes. Pero llegó el momento en que los presos políticos empezaron a contar sus testimonios. La sangre se agolpó en el cerebro de los visitantes y por un rato se nos olvidó la rifa de la hamaca.

Rosa López Díaz

Y fue entonces que la vi. Delgada, morena, frágil, su cara sonriente pero con un rictus de dolor, de injusticia, pintado en sus ojos. Me impactó. Empezó a hablar; primero, con voz débil, el ingeniero de sonido le subió dos rayitas al aparato, y nos contó todo, (Rosa, no el ingeniero): cómo había sido apresada por un crimen que nunca cometió, cómo tuvo que confesar su supuesto crimen cuando sus captores pretendían violarla. ¡Estoy embarazada!, gritaba.

Que aceptó el crimen que se le imputaba para evitar semejante acto de barbarie. Que su hijo, por efecto de los golpes nació con severas secuelas que lo incapacitaron de por vida. Que cuando hicieron la huelga de hambre para exigir mejores condiciones de vida en la prisión, se lo quitaron y de pronto le informaron que su hijo había muerto, por negligencia médica. Echó a llorar, se secó mi garganta, me volteé y me alejé un poco del lugar, para no mostrar mis lágrimas de dolor. ¡Ahí donde haya una injusticia…!, recordaba las palabras del Ché. Claritas.

El sol era fuerte pero algunas nubes lo tapaban de pronto y el frío hacía estragos con mi epidermis. Jalaba mi chambrita para tapar un poco mi piel de gallina. Rosa me había dejado impactado. Quisiera dejar el relato para publicar algo tomado de un sitio de Internet que lucha por la liberación de Rosa López, e incitar a los mexicanos sensibles a la tortura humana, a firmar la carta de ese sitio para pedir la liberación de aquella rosa, que el régimen represivo mexicano ha pretendido deshojar.

Saquen el paño o los Kleenex y sacudan vigorosamente las narices, antes de empezar.

El siguiente es un texto tomado del muro de Bertha Gutiérrez (Birdie). Consúltenlo, se lo recomiendo.

Rosa López Díaz es una mujer indígena (tzotzil), nacida el 2 de diciembre de 1978, presa en Chiapas, México, desde el 10 de mayo del 2007 por un delito de secuestro que jamás cometió. Se le detiene junto con su compañero Alfredo López, y durante las primeras horas se le somete a tortura sexual y a otros tipos de tortura con el fin de arrancarle la autoinculpación. Rosa enfrenta una sentencia de 27 años y 6 meses en la cárcel nº5 de San Cristóbal de Las Casas.

La historia de su detención es escalofriante. A causa de la tortura, como estaba embarazada, tuvo a su hijo 5 meses más tarde, pero Natanael nació con parálisis cerebral. Así lo relata ella:

“Fue lo más triste de mi vida de mujer, jamás podré olvidar los rostros de las personas que me golpearon injustamente. Lo más doloroso de mi vida es que en esa tortura yo me encontraba embarazada de cuatro meses. En cierto momento sentí que alguien se me echó encima, intentando violarme. En ese momento no pude más y dije: ¡no me violen, estoy embarazada!, y entonces uno de mis agresores me dice: “Si dices que lo hiciste, no te hacemos nada”. En ese momento fue que les dije que sí, que había secuestrado a la muchacha, aunque es totalmente falso”.

“Después di a la luz a un niño que tiene por nombre Natanael López que nació enfermo con parálisis cerebral, además de deforme de cara y sin movimientos en su todo cuerpo. Los doctores le dijeron a mi madre que el niño nació enfermo por la tortura que recibí cuando me detuvieron”.

Por si no es suficiente, justo 4 años después del nacimiento de Natanael, en octubre de 2011, en plena huelga de ayuno y hambre protagonizada junto con sus compañeros de lucha en la cárcel, Natanael fallece por negligencia médica en los hospitales de Chiapas. Un hecho así no es posible digerirlo.

Ahora Rosa convive con su otro hijo, el pequeño Leonardo, de tres años. Con el paso del tiempo, y a través principalmente del contacto que establece en prisión con el profesor indígena Alberto Patishtán Gómez, ha ido tomando conciencia política de su situación y de la lucha por los derechos humanos de todos los presos injustamente encarcelados, que en un país como México, son la inmensa mayoría.

Rosa está resistiendo, a pesar de tener un delicado estado de salud como varios de sus compañeros, manteniéndose activa y organizada junto con los compañeros de lucha adherentes a La Otra Campaña del EZLN en las organizaciones de La Voz del Amate, Solidarios de la La Voz del Amate y Voces Inocentes, sus nombres son: Alberto Patishtán Gómez, Rosario Díaz Méndez, Pedro López Jiménez, Alfredo López Jiménez, Juan Collazo Jiménez, Alejandro Díaz Santis, Enrique Gómez Hernández y Juan Díaz López.

Foto: Enlace Zapatista

Bueno, espero que les haya impactado el texto. Les decía que ese sitio de Internet está promoviendo la liberación de Rosa López, creemos que es conveniente recomendar apoyar esa causa. Así como la liberación de todos los demás presos políticos.

Por lo que respecta al evento en la prisión, las cosas se pusieron tensas después de los testimonios, pero el reparto de café y tamales (que ya no sabían igual) nos regresó a la pachanga. Hubo más músicos participantes y luego la rifa de la hamaca, el 69 fue el premiado (casi, pensé) y al final se juntaron todas las charangueras y cantaron una larga versión de La Bamba, la más larga que he escuchado, hasta que nos pidieron abandonar el lugar.

El frío (iba en la caja de una camioneta) y la impresión me llevaron a San Christopher hecho paleta, de shock por lo vivido. Y no quise dejar de platicárselos a ustedes, frenéticos leedores de La Crónica de un viaje al epicentro de la tierra. Para compartir mi dolor. ¿Cómo puede ser posible que existan esta clase de injusticias? ¿En qué clase de país vivimos?

Y colorín, colorado.

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Arteleaks

Un amigo del Mahatma

Published

on

Gandhi y Fisher

 

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

Hace dos semanas se cumplieron 53 años de la muerte de Louis Fischer, el periodista que dio a la profesión uno de sus momentos esplendentes el siglo pasado. 

Quienes son aficionados al cine, sin duda, identificarán el nombre con la extraordinaria película de Richard Attenborough, Gandhi (1982), basada en el libro homónimo de este hijo de un vendedor de pescado y fruta nacido el 29 de febrero del bisiesto 1896 en Filadelfia, Estados Unidos.

En un tiempo de gigantes del periodismo y la literatura, Fischer fue una cumbre. Al igual que Jack Reed, Arthur Koestler y George Orwell -por mencionar a sólo tres- fue arrastrado por la ola de entusiasmo que la revolución soviética levantó en el mundo. 

Y como otros de sus contemporáneos un día abrió los ojos al terror estalinista y puso distancia con el paraíso de los trabajadores.

Su desencanto se vertió en uno de los capítulos de El Dios que fracasó, en donde André Gide, Ignazio Silone, Stephen Spender, Richard Wright y Arthur Koestler, también plasmaron sus reflexiones sobre el eclipse del sueño socialista.

El abrir el corazón y la mente a la realidad del horror pergeñado por el padrecito Stalin debió ser para Fischer algo profundamente doloroso. Había viajado a Ucrania en octubre y noviembre de 1932, como corresponsal de The Nation, y aunque fue alarmado por lo que vio, escribió: […] “Creo que no hay hambre en ningún lugar de Ucrania, por ahora. Después de todo sólo acaba de recogerse la cosecha, aunque fue una mala cosecha.”

Por si es de tu interés: Invasión de Rusia a Ucrania desencadenará la peor hambruna mundial de la historia, advierte ONU – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

 

Y si bien críticó la política soviética de compras de grano, en febrero de 1933 avaló la política que responsabilizaba de la hambruna a nacionalistas ucranianos, contrarrevolucionarios y “saboteadores”. 

Escribió que “pueblos enteros” habían sido “contaminados” por esos traidores, lo que había forzado la mano de Moscú para deportarlos a campos de explotación forestal y a zonas mineras en áreas lejanas. 

El Kremlin se vio obligado a tomar estas medidas”, escribió Fischer, “aunque los soviéticos estaban aprendiendo a gobernar sabiamente”.

Fischer estaba dando una gira de conferencias por Estados Unidos cuando se publicaron noticias verídicas sobre la hambruna, pero las negó ante sus públicos universitarios y pasó la primavera de 1933 haciendo campaña por el reconocimiento diplomático yanqui de la Unión Soviética.

El desengaño llegó inevitablemente y Fischer colaboró en El dios que fracasó de 1949. Hasta su muerte, se vio a sí mismo como “un liberal de centro-izquierda, antiimperialista y promotor del cambio social”.

La de Fischer fue una compleja personalidad. Hiperactivo, con aspecto de niño malcriado y pasión por el trabajo, fue al mismo tiempo un hombre generoso que regaló los derechos cinematográficos de su obra e intervino a favor de Eisenstein en la disputa con Upton Sinclair sobre el costo de Tormenta sobre México, que el cineasta ruso filmó en 1933.

A lo largo de su vida escribió más de 20 libros y fue un reportero incansable que se involucró activamente en las corrientes que estaban modelando la historia del mundo. Tan sólo sus cartas ocupan 68 archiveros en la Universidad de Princeton, donde impartió cátedra al final de su vida. 

Principalmente en inglés, pero también en alemán, ruso, hebreo y francés, las cartas dan cuenta del abanico de intereses que tuvo y la influencia que ejerció a lo largo de su carrera. 

Josip Tito, Sukarno, Robert Oppenheimer, Eleanor Roosevelt, Robert Kennedy, Jawaharlal Nehru, Gandhi, George Chicherin, Franklin Roosevelt, John F. Kennedy, Dwight D. Eisenhower, Dag Hammarskjöld, Henri Spaak y Anthony Eden, entre muchos otros políticos y estadistas, compartieron con Fischer su visión del mundo a vuelta de correo

Gran parte de su correspondencia se refiere a la India, país que visitó en 1942. De sus encuentros con el padre de la independencia habría de escribir Una semana con Gandhi y La vida de Mahatma Gandhi, el alucinante volumen que en lo particular considero lo mejor que se ha escrito sobre esa gran figura. Es uno de esos libros por cuya autoría yo habría dado el brazo izquierdo. 

En él, Fischer despliega, desde el párrafo inicial y a lo largo de 50 capítulos y más de 500 páginas, el estilo sobrio y directo que logran muy pocos de quienes se dedican a este oficio: 

“A las cuatro y media de la tarde, Abha se presentó con la última comida que habría de tomar: leche de cabra, verduras crudas y cocidas, naranjas y una infusión de jengibre, limón agrio, mantequilla y jugo de áloe. Sentado en el piso de su cuarto en la parte posterior de Birla House en Nueva Delhi, Gandhi comió mientras conversaba con Sardar Vallabhbhai, primer ministro adjunto del nuevo gobierno de la India independiente.”

Al igual que Arthur Koestler, Fischer fue un errante que buscó encontrarse y conciliarse con sus herencia étnica. Después de estudiar pedagogía y dar clases, se enlistó como voluntario en la Legión Judía organizada por el ejército inglés y sirvió en Palestina durante 15 meses, entre 1919 y 1920. 

Más información: Amnistía Internacional pide a UE responsabilizar a Israel por ‘crimen apartheid’ vs población Palestina (losangelespress.org)

Luego vivió en la URSS y sirvió al partido. En 1936 viajó a España como corresponsal de guerra y participó en las Brigadas Internacionales, en donde supongo habrá conocido a Orwell y a Hemingway.

Fischer murió de un infarto en Hackensack, Nueva Jersey, el 16 de enero de 1970. La noticia de su muerte ocupó pequeños espacios en páginas interiores de periódicos gringos.

29 de enero de 2023

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

Continue Reading

Arteleaks

Paloma Saiz, 40 años en la promoción de la cultura en CDMX

Published

on

Paloma Saiz promovió actividades culturales en Nezahualcóyotl

 

  • Durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, iniciamos un proyecto llamado “Artes por todas partes”.

  • “Letras en guardia” es un programa de lectura para policías que se implementó con éxito en Netzahualcóyotl

Por Zavianny Torres Baltazar.

Paloma Saiz estudió en la misma universidad y carrera que el afamado escritor Paco Ignacio Taibo II, sin embargo, nunca se conocieron ahí. Quien los presentó fue el escritor y promotor cultural Belarmino Fernández (quien recientemente se nos adelantó. Un abrazo fraternal a donde quiera que esté). A los seis meses de conocerse Paloma y su pareja empezaron a vivir juntos. Desde entonces han pasado 51 años.

La promotora cultural independiente tiene una trayectoria de más de 40 años aportando a nuestra metrópoli programas culturales emblemáticos y reconocidos allende nuestras fronteras. Programas y proyectos enfocados al acceso democrático a las diversas manifestaciones culturales, a la adquisición de libros a bajo costo y sobre todo el fomento a la lectura.

Paloma Saiz también fue parte importante del equipo que organizaba año con años “La semana negra de Gijón”, que llegaba a recibir a más de un millón de visitantes.

En retrospectiva, hace treinta años visité por primera vez su casa -todavía vivían en Benjamín Hill–  el novelista de apellido Mahojo iniciaba su exitosa carrera, por entonces concursaba para el Premio Planeta con su novela “La lejanía del tesoro” ¿Qué ocurría en esos años en el quehacer profesional de Paloma Saiz?

Cuando nos fuimos a vivir juntos militábamos en la izquierda y hacíamos trabajo de asesoría a sindicatos independientes. Vivíamos de trabajitos esporádicos, él de pronto escribía para algún periódico, hacía crónica o cosas así. Yo aplicaba encuestas o cualquier cosa que me llegara y nos diera para sobrevivir.

Para leer más del autor: Ministerio Público de Cuatitlán Izcalli dispensa a automovilista ebrio, responsable de homicidio

Y dedicábamos mucho tiempo a la militancia.

Después nos fuimos a vivir dos años a España porque él quería escribir sobre la revolución de octubre del 34 de Asturias. Ya de regreso a México me puse a trabajar en el programa cultural de las fronteras, haciendo el “Festival de la Raza” y el “Festival del Caribe”. Estuve dos o tres años haciendo cosas ligadas a la cultura. Al mismo tiempo hacía algo de fotografía e ilustración para la SEP.

En el 97, cuando gana Cuauhtémoc Cárdenas, me voy a trabajar a la delegación Cuauhtémoc, primero en la subdelegación Roma-Condesa y después dirigí las casas de la cultura. También por esos años inicié en la secretaría de cultura del gobierno de la CDMX. En donde iniciamos un proyecto llamado “Artes por todas partes”.

El antecedente del proyecto “Para leer de boleto en el metro”, se da cuando tenía a mi cargo la subdirección de literatura de la secretaría de cultura. Fue y es un programa de gran impacto y muy ambicioso. En sus inicios parecía muy arriesgado. Sin embargo, a la fecha ha sido el programa de fomento a la lectura más reconocido. No sólo a nivel nacional.

El programa “Para leer de boleto en el metro” no sólo ha sido reconocido en México, sino en  muchos otros países. En primer lugar, porque fue un proyecto que impactaba a mucha gente, un programa masivo. Basado en la confianza hacia la gente.

Lee también: Nueva agenda de la Embajada de México en Colombia incluirá acuerdos de pacificación con las FARC y comunidades indígenas

Después de un receso, regresé a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, y realizamos un proyecto más amplio de fomento a la lectura, en total nueve con policías, con bomberos, en hospitales, con los jóvenes, para ciegos y débiles visuales, el tianguis del libro y el libro club.

Casi al mismo tiempo, tuvimos la Feria del Libro del Zócalo y el Remate de Libros.

Paco Ignacio y Paloma al frente. Foto: especial

Paco Ignacio y Paloma al frente. Foto: cortesía.

¿Qué experiencia tuvieron con el programa “Letras en Guardia”, llevado a cabo en Nezahualcóyotl?

Ese programa quien lo coordinó fue el escritor Juan Hernández Luna, porque cuando nos lo vinieron a proponer el presidente municipal, yo estaba en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y no podía hacerlo desde ese espacio. Y fue que le pedimos a Juan que se encargara del programa.

Fue entonces que se diseñó un programa para que todos los policías de Neza se incorporaran. Primero, se hizo una antología que se repartió a todos, y cada quince días o cada semana se reunían para discutir sobre el libro o sobre temas relacionados con la lectura y la literatura. Fue un programa tan reconocido en otros países, porque fue el año en el que se cumplieron 500 años de El Quijote de La Mancha.

Entonces, a un grupo de policías de Neza se les ocurrió una cosa innovadora. Y en una de las reuniones nos dijo: ¿Puedo leerles una cosa? Y lo que hizo fue convertir el primer capítulo del “El Quijote de La Mancha” a lenguaje policial: En un lugar 23 de cuyo 48 no quiero …

Incluso recibió un reconocimiento en España por ese motivo.

La idea de ese programa era quitar la imagen de policía represor, del policía corrupto, del policía gandalla -que se los habían ganado a pulso- y que a través de este programa queríamos darles herramientas culturales. Fue en ese contexto que el jefe de policía de nombre Jorge Amador -mis respetos para esta persona- quien cambió radicalmente el concepto y proceder de los elementos de la Policía de Nezahualcóyotl.

Actualmente Jorge Amador da conferencias y fue gracias a que él se empeñó a que no solamente leyeran, sino les cambió los uniformes, les dio armamento nuevo, hizo cosas innovadoras que provocó grandes cambios. Y por eso funcionó el programa.

Era muy motivante, porque las actividades que llevábamos a cabo a través del programa, llegabas algún auditorio con conferencistas y la mitad del auditorio eran “azules” y la otra mitad de estudiantes de preparatoria. ¿cuándo se ha visto un auditorio con estas características?

En Nezahualcóyotl hemos repetido esta experiencia con Juan Hugo de la Rosa y actualmente con Adolfo Cerqueda. Y sabemos que se lo propondrán a Delfina para que sea una propuesta de campaña para el tema de seguridad y capacitación de las policías municipales y estatales.

***

 

Continue Reading

Arteleaks

Ricardo Garibay y su necesaria vigencia, a 100 años de su nacimiento

Published

on

By

Alberto Farfán habla sobre el escritor Ricardo Garibay a casi 100 años de su nacimiento

 

Por Alberto Farfán 

Nacido un 18 de enero, pero de 1923 en Tulancingo, Hidalgo, el excelente escritor Ricardo Garibay nos dejó como legado más de una decena de libros, que abarcan novela, cuento, dramaturgia, guion cinematográfico, reportaje, crónica, memorias y ensayo, entre otros. Todo lo cual bajo una extraordinaria factura tanto en contenido como en estructura.

Resaltemos que Garibay (1923-1999) estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero optó por dedicarse a la literatura. Y por cierto que intentar destacar lo mejor de su obra en todos los géneros en que incursionó no es tarea fácil, por lo que sólo mencionaremos parte de lo realizado en la esfera novelística. Así, tenemos que nos brinda grandes novelas como Beber un cáliz (1965), La casa que arde de noche (1971), Taíb (1989), Triste domingo (1991) y Trío (1993), entre otras más; obteniendo galardones como el Premio Mazatlán en 1992, por la primera aquí enlistada; premio al mejor libro extranjero publicado en Francia en 1975 por la segunda y por Taíb le otorgarían el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada en 1989. Sin dejar de mencionar que fue laureado con el Premio Nacional de Periodismo en 1987.

Para leer más del autor: Claudia Sheinbaum: la explotación laboral de los promotores culturales

Nuestro autor, cabe destacar, también incursionó en otros ámbitos, por ejemplo, en la televisión cultural con programas como Calidoscopio: Temas de Garibay, como jefe de prensa de la Secretaría de Educación Pública, como colaborador de la Revista de la Universidad de México, del semanario Proceso, de los periódicos Novedades y Excélsior, y fue presidente del Colegio de Ciencias y Artes de Hidalgo, en Pachuca. Intelectual y periodista versátil como pocos, Garibay, no obstante, llamó además poderosamente la atención por su fuerte y peculiar personalidad.

Para el escritor Adolfo Castañón, por ejemplo, «Ricardo Garibay aparece como un artesano riguroso de la palabra eclipsado por la fuerza de una personalidad malhumorada, a veces estrepitosa, orgullosa hasta el enfado. Algo en él recuerda a Ernest Hemingway: el culto del hombre rudo, la devoción machista, aparejada a un deportivo virtuosismo del cuento real” (El País Semanal Blogs 27/01/14). Se habla de que era altivo, arrebatado, tosco, gran bebedor y demás, al grado de que le fascinaba no hacer amigos, sino enemigos. Y era directo y visceral en sus aseveraciones.

En virtud de lo cual resultará interesante retomar algunas de sus observaciones y aforismos más célebres. Y más ahora que vivimos bajo la era de la estupidez, de la corrección política, de la ideología de género, etc. En el terreno literario dijo sobre la británica Agatha Christie “¿Qué me importa a mí quién mató al idiota de la primera página? La novela policiaca es la forma literaria de la estupidez”. Y acerca del mexicano autor de Pedro Páramo, Juan Rulfo, vaca sagrada de infinidad de intelectuales y académicos con los que quien esto escribe no concuerda, Garibay arremetió señalando que era un “estreñido y (que por lo tanto) escribió sólo dos libros folclóricos” (MásCultura 09/08/16).

No te pierdas: Martha Robles en un monólogo catártico revelador, la columna de Alberto Farfán

Y abundando sobre la vida, el poder y otros tópicos nos encontraremos con lo siguiente (frasesypensamientos s/f). Escribe sobre la vida en general: “La vida es una porquería, pero tenemos el sentido del misterio para poder vestirla y hacerla soportable. El alcohólico tiene el alcohol para probarla con algo más que la piel de los días”.

Con respecto a la relación del poder y el intelectual, y me atrevo a añadir al periodista, nuestro autor es contundente aseverando: “Frente al Poder, el intelectual tiene un único papel natural: poner en entredicho las acciones del Estado, echar por delante la crítica, hacer ver el error o el desvío antes que los aciertos y aun de propósito pasar por alto los aciertos y alejarse de toda forma de aplauso. Ésta es la crítica dentro de un sistema democrático, y es también la autocrítica, vista la trascendencia que tiene forzosamente el juicio de los ciudadanos que entregan la vida ‘más a saber que a vivir’”. Palabras de gran envergadura, no obstante cierto vínculo que sostuvo con quien fuera presidente de la República en esa época, Luis Echeverría Álvarez, del nefasto Partido Revolucionario Institucional.

Y acaso escrita hoy mismo imaginando el México en que vivimos, su frase más lapidaria y conocida: “Amo a mi patria casi infinitamente, como se podría amar a un hijo imbécil o malvado”. A 100 años de su nacimiento, estimado lector, conmemoremos a Ricardo Garibay leyendo su obra que logrará conmoverlo y hacerlo reflexionar.

 

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: