El efecto Yalitzia en México

Tomás Borges

Desde que el cineasta mexicano Alfonso Cuarón (Ciudad de México, 1961) inició el rodaje de su más reciente largometraje ROMA, la polémica ha acompañado al director y a su obra.

Desde su grabación, cuando el 2 de noviembre del 2016, el entonces delegado de la demarcación Cuauhtémoc (hoy alcaldía) y actual senador Ricardo Monreal Ávila encabezó un operativo mediático en la colonia Tabacalera para quitar los conos y vallas que la producción había puesto en las calles de dicha colonia, el film ha estado en el escrutinio público, a tal grado que para muchos es un fiasco, mientras que para la mayoría es una obra de arte.

Respecto a lo anterior, algunos cinéfilos arguyen que el film fue hecho sólo para agradar al jurado de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas o AMPAS (Academy of Motion Picture Arts and Sciences), la cual le otorgó 10 nominaciones al Óscar (incluyendo mejor película y mejor actriz), aunado a que es el primer largometraje original de la plataforma Netflix en estar nominado al máximo galardón, así como es la primera cinta en no ser exhibida inmediatamente para los suscriptores de la aplicación.

Asimismo, la discusión en torno al film siguió al no haber sido exhibida en las salas mexicanas como se merecía, pese haber sido premiada en el Festival Internacional de Cine de Venecia, lo que orilló a que el director publicara en Twitter (20 de noviembre 2018) lo siguiente:

Quiero muchas más funciones en México, tenemos todas las salas que hemos podido conseguir que, tristemente, son 40. Para poner las cosas en perspectiva, en Polonia se exhibirá en 57 salas y en Corea del Sur en 50. ROMA está disponible a todas las salas que la quieran exhibir.

Hoy, la polémica sigue porque se nominó a Yalitzia Aparicio por su papel de Cleo en la cinta, pese a no ser una actriz de carrera ni mucho menos haber estudiado para ello, lo que ha desencadenado una serie críticas hacia la credibilidad de la Academia de las Ciencias y las Artes Estadounidense, porque muchas actrices mexicanas, consideran que no es actriz, ni tiene vocación o futuro en los escenarios. Que tiene “la suerte de las feas”, o le falta “un cuerpazo” para trabajar en Hollywood.” y por ende no es merecedora ni siquiera de estar en la sala del teatro Dolby de Los Ángeles en la celebración de la 91 entrega de los Óscares.

Es tanta la indignación de la comunidad artística mexicana, que se filtró en medios nacionales que un grupo de divas mexicanas (entre las que destacaban supuestamente Karla Souza y Martha Higareda) estaban en contra de la nominación de Yalitizia por no ser actriz profesional, pese a la opinión de la crítica internacional, por lo que, de acuerdo a Rossana Barro, Coordinadora de la Atención de Invitados del Festival de Cine de Morelia “Me enteré qué hay un chat de actrices mexicanas que se están organizando para pedir a la @AcademiaCineMx que Yalitza Aparicio no sea considerada para la terna de Mejor Actriz del Ariel. Es lo más mediocre, patético y vil que he escuchado. No diré más”, comentó en su cuenta de Twitter el pasado 11 de febrero del presente año.

Yalitizia Aparicio, quien dejó su carrera como “Normalista” en Oaxaca para interpretar a una sirvienta en este film descrito por Guillermo del Toro como “una pintura mural, un fresco enorme, es ya una ganadora y pese a quien le pese, una actriz.

A pesar de las críticas del gremio artístico mexicano (y a exabruptos como “pinche india” que dijo el “actor” Sergio Goyri, el pasado 14 de febrero en un video), Yalitizia está viviendo el sueño de una cenicienta, algo inimaginable para esta mujer mexicana, quien ha sido la primera indígena en ser nominada para tan prestigiosa presea en la 91 entrega de los premios de la academia.

Pero el EFECTO YALITIZIA no es sintomático del medio artístico, sino de una sociedad que pese a estar viviendo en el siglo XXI, tiene pensamientos conservadores por no decir retrógradas, donde según las elites sólo los profesionales pueden realizar su actividad.

Ejemplo, tenemos a los políticos de alcurnia y “rancio abolengo” quienes, apelando a sus apellidos, se mofan de los “arribistas” de MORENA, tal como queda evidenciado en las redes sociales, principalmente Twitter (el lavadero de la web), donde cada traspié de la actual administración es magnificado, tal como queda demostrado en el siguiente tuit:

O para criticar la apariencia de un joven de 29 años, quien fue nombrado como Subdirector del Conacyt, un tema tan polémico e indignante, como si antes les hubiera importado los nombramientos de los mandos medios y superiores de la administración pública.

 

Sirvan estos tuits de ejemplo para mostrar como la clase política se siente vejada cuando llegan a las curules gente de otras profesiones, como fue el caso del ex futbolista Cuauhtémoc Blanco, actual Gobernador de Morelos y el actor Sergio Meyer Bretón, quien desde que tomó posesión de la Comisión de Cultura de la Cámara Baja, ha sido blanco de burlas por las redes sociales.

Tal parece que el Efecto Yalitizia no queda sólo ahí, si no en el ámbito periodístico, donde los lectores de noticias y “líderes de opinión” tradicionales, cuestionan a todo aquel que hable de política y trate a los protagonistas de la misma, sin algodones, haciendo que tenedores de la verdad de antaño, se sientan lastimados por los tiempos actuales y por la actual forma de gobernar.

No hay que olvidar que “La democracia se basa (según Harry Emerson Fosdick) en la convicción de que en la gente común hay posibilidades fuera de lo común. La gente común, la que hace que funcionen los autobuses, el metro, los desagües, Disneylandia” (Curso Urgente de Política para Gente Decente, Juan Carlos Monedero, Paidós 2015)

Como reza el dicho “No hay peor cuña que la que sale del mismo palo”, y el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano, pueblo que siempre le abre las puertas a gente de otras latitudes, que se solidariza con pueblos como el Venezolano, con los refugiados hondureños, pero que hace mutis al éxodo de compatriotas expulsados por el narcotráfico o con aquellos que han sufrido la desaparición de un ser querido producto de un fuego cruzado en ésta guerra fratricida como estúpida, donde el “se matan entre ellos” fue la justificación para acostumbrar al pueblo a semejante barbarie.

Pero en una nación donde predomina el mote de Chairo y Derechairo, y donde la discriminación es la constante, no es de sorprender que el Efecto Yalitizia” tenga un buen caldo de cultivo para seguir predominando.

Si gana o no gana la presea Yalitiza, ya calló bocas y ya obtuvo un honroso lugar en el mundo del celuloide, y más loable aún fue la labor de Alfonso Cuarón, quien rompió con estereotipos y catapultó a la fama a una mujer cuyo lugar para muchos era estar en donde habitaron sus abuelos y padres y no en una alfombra roja, mostrando esos rasgos indígenas tan oprobiosos para los mestizos y tan bellos para muchos extranjeros, quienes paradójicamente han apreciado la belleza el arte precolombino, mientras las academias mexicanas de las artes buscaban los estándares de belleza del mundo helénico.

Para concluir, no me resta decir que espero que el “Efecto Yalitzia” sea la punta de lanza para romper paradigmas y para constatar que los sueños pueden ser hechos realidad para todas los y las luchadoras que hoy son anónimos en su rubro, y decirle a Yalitzia Aparicio: “Ya eres una ganadora”, ¡En Hora buena!

@borgestom

Tomas Borges

Escritor mexicano y analista en temas de Inteligencia. Es autor de Diario de un agente encubierto (Ed. Temas de hoy) y de El pequeño dictador que todos llevamos dentro.

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