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México de conciencia

El despojo silencioso a indígenas de la Tarahumara: La Barranca

El pueblo rarámuri han sido replegado por los “chabochi” reduciendo sus propias posibilidades de subsistencia. Un texto analítico-literario del escritor Vinicio Chaparro.

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Hotel El divisadero, Chihuahua Foto: Detalle de Ah! Chihuahua

Por Vinicio Chaparro

Uh, todavía no salgo de una y ya me estoy metiendo en otra. Ahora resulta que como reportero soy un racista. Un desgraciado y méndigo racista. No me la acabo, por mucho que intenté portarme bien y cumplir con mi misión, no me la ando acabando. Eso es lo malo de publicar un libro interactivo-experimental capítulo por capítulo que, después de cada uno de esos capítulos, “las rayadas” se disparan al por mayor, (sí, rayadas de madre, dije rayadas de madre, así decimos en mi rancho). Y tengo que huir de ellas corriendo como venado con diez tarahumaras, lanzándome flechas envenenadas. Uff! Todo sea por la protección de mi madre santa.

El capítulo anterior provocó escozor en algunos lectores asiduos de esta crónica, así que va a ser necesario aclarar este asunto del ejercicio de los yoguis. Hay que curar este escozor antes de que termine siendo también un malnacido fascista (ya me falta poco). Parece que el tema de los tarahumaras despierta mucho interés, tal vez por la situación de hambruna descubierta por los medios hace unas semanas, y además el Oooooommmm de los yoguis hizo efectos devastadores en algunas mentes débiles (pero les advertí que algunos cerebros iban a tronar como palomita de maíz, yo lo advertí, no debieron leerlo si no pueden cargar tanta energía). Hubo polémica, así que…

En honor a ello, al increíble interés que despertó el sólo hecho de imaginarse a los raramuris en el poder, me voy a permitir recetarles un texto al “rexpecto” que escribí en el año 2000 y que leí, entre gruesas gotas de sudor, cuando nos visitó por acá el “Sup”, en su gira de La Otra Campaña. Y eran gruesas gotas por que los dizque zapatistas chihuahuenses me querían bajar del estrado a zapatazos. No soportaban las intromisiones de extraños al movimiento. Y yo era un extraño. Así que fue una lectura difícil. De película de terror. Bajé del estrado con las trusas mojadas y los dizque zapatistas rayándome la madre, bueno, nomás eso les faltó. Se los juro, dijo Judas.

Y aprovechando que no me han llegado los viáticos correspondientes al día de hoy, me puse en huelga, dejé descansar un poco a los zapatistas y saqué la maleta de mis viejos textos para seguir tirando barra y cotorreando acá y nada como tirar güeva.

La Barranca suplirá por esta vez a la tan ansiada Crónica del viaje al epicentro de la tierra. Es como una huelga, claro, pero al mismo tiempo es un deseo interno por dar a conocer mi punto de vista sobre el problema tarahumara, para que no me sigan acusando de racista. Y si después de esto se me sigue considerando racista, pues…voy a tener que hacerme una trepanación.

Ay, disculpen. Y si no les gusta el tema tarahumara, pásense al siguiente capítulo, plis. O si no les gusta la prosa poética, pos igual. Van a dispensar, esto es para almas muy sensibles al dolor humano.

Ya sé, ya sé que es un libro sobre los zapatistas. Lo sé, pero los tarahumaras también son indios. Y son igual de metiches que Chomsky. Y se llaman raramuris, no tarahumaras, y al igual que los zapatistas tienen una filosofía y superiores principios éticos que los chabochis, como ellos nos llaman a nosotros.

Y además hay que cambiar un poco de ritmo, no todo es broma en la vida. Hay cosas serias, ésta es una de ellas. Hay les va prosa poética, para que descansen de la sátira. (No, no, no, la sátira no es la esposa del sátiro). Agárrense.

La venta para subsistir en Barranca del Cobre, Chihuahua Foto: Gil González, 2008

La Barranca

Al escribir sobre los tarahumaras, lo más apasionante sería poder entrar a su mágico y misterioso mundo, tratar de entender su concepción del universo, su filosofía. Entonces sí, escudriñar en su cultura y tratar de comprender porqué han resistido siglos de dominación sin perder sus rasgos culturales esenciales que tanto los diferencian de nosotros, los chabochis; a pesar del acoso de la cultura occidental, el estado y la iglesia; a pesar de la voracidad con que los caciques se han ido apoderando de sus mejores tierras; a pesar, más que todo, del estado de miseria en que han sobrevivido. ¡Sería verdaderamente apasionante escribir de todo eso!

Tal vez, después de un análisis serio sobre la cultura tarahumara tuviésemos que aceptar que nuestra moderna sociedad necesita rescatar algunos valores éticos que existen en esa cultura y que en la nuestra, la mestiza, no existen o están en perfecta dormancia. Ahora que la política, sobre todo la gubernamental, atraviesa por una severa falta de credibilidad, ahora que necesitamos una política con principios; ahora, más que nunca, el ejemplo indígena debe de ser tomado en cuenta por quienes buscamos impulsar una sociedad más igualitaria, más justa.

Pero, precisamente los pueblos indígenas que pudiesen ayudar más a nuestros políticos con sus consejos, viven en el más cruel abandono por parte de la sociedad chabochi.

Hoy que tanto necesitamos saber sobre estos indios para que con su sabiduría pudiésemos corregir nuestro agujerado sistema político y jurídico, hoy más que hablar de su filosofía, es necesario primero evitar su muerte, ¡el exterminio por hambre al que están siendo sometidos! ¡Denunciar!

Y qué mejor lugar para hacerlo que la impresionante Barranca del Cobre.

Abajo, la aldea. Foto: Fernando de la Torre

Cerro Blanco

Es en este paradisiaco lugar de la Sierra Tarahumara, en la Barranca del Cobre, donde encontramos un buen ejemplo “humboltziano”, que no el único, de desigualdad. En la montaña hay una barranca, enorme, inmensa, majestuosa; donde cohabitan dos pasiones: la pasión del chabochi y la pasión del Raramuri. Arriba y abajo.

Arriba hay un hotel, tiene rostros indígenas en sus paredes y, también en los respaldos de sus sillas. Cada rincón ahí, está decorado con gran folcklor, lógicamente que el hotel cobra por el folcklor y la neblina del paisaje.

Afuera, pero aún arriba, hay un divisadero. Varias mujeres indígenas, varias “comadres”, tejen sus petacas mientras sus hijas piden kórima. Todas dan una escenografía perfecta a la parte alta del cañón, para deleite de los visitantes. No falta nada, ni “los compadres” jugando la carrera de la bola.

Abajo hay un ranchito que se aprecia desde el divisadero: Cerro Blanco.

Abajo vive, o vivía un viejecito, Don Juan.

Arriba llegan los paseantes a contemplar extasiados la barranca.

Abajo, Don Juan es tarahumara.

Arriba, los dueños del hotel son Sandoval.

Abajo, vive abandonado Don Juan.

Arriba, el turista fugaz llega, asoma la nariz y se va maravillado.

Arriba llega el pudiente, alquila una habitación de chorrocientos dólares, camina por ahí, emite varias palabras de admiración, da una miserable kórima y se va, a pegar las narices a los ventanales del hotel.

Afuera, y arriba, queda el indio como escenografía, como folcklor.

Arriba, al próximo día, la dueña del hotel cuida muy bien que no falte nadie en la escena, pero como no es posible poner a los niños tarahumaras hambrientos al lado de cada mesa, tiene que mantenerlos afuera: ahí le dan fuerza al paisaje.

Abajo, en Cerro Blanco, un miserable cuarto de piedra, sin puerta, sin ventanas, sin piso, sin refrigerador, sin tele, sin dinero, sin comida.

Arriba, la abundancia y los mejores vinos.

Abajo miseria, y Don Juan muriendo poco a poco de tuberculosis.

Arriba, los nuevos dueños de la barranca se sienten los verdaderos dueños, así lo atestiguan los miles de documentos que tienen para probarlo ante cualquier autoridad…chabochi.

Abajo, Don Juan ni siquiera se pregunta nada sobre la propiedad, simplemente cuenta que sus padres nacieron y murieron en la barranca y que los padres de sus padres también, y que los abuelos de sus padres, pos también.

Arriba usaron abogados.

Abajo no saben leer.

Arriba, visto desde el mirador, dos pintorescos ranchitos nos dicen que allá abajo, en la barranca, no todo está abandonado, que alguien existe ahí. Su hogar sirve para que la barranca no se vea sola de seres humanos, para que –desde el hotel– la barranca parezca viva, que alguien vive en ella. En fin, esos dos ranchitos le otorgan una belleza muy especial a la vista de la barranca, desde el mirador. En el segundo ranchito, de arriba pa´bajo, en Cerro Blanco vive, o vivía, Don Juan.

Hace dos años sus pulmones todavía malfuncionaban, hoy, ya no sé.

Allá abajo, las reumas no dejaban subir a Don Juan.

Apenas caminaba. Con su bastón se apoyaba en lo que fuera, después de dar unos cuántos dificultosos pasos. Agotado. Hacía ya varios meses que había ido a curación.

Tuvieron que subirlo en peso, conseguir en que llevarlo a San Juanito, de ahí tomar un camión a Cuauhtémoc y de ahí lo mandaron a Chihuahua, donde le dieron unas pastillitas.

Abajo, hace dos años, tuve la sensación de que las pastillitas no detenían su muerte, que Don Juan seguía muriendo. Abajo supe que Don Juan estaba solo. Que conseguía vivir gracias a sus dos jóvenes hijos que le ayudaban con las chivitas y las tierritas, a las canastas que su callada esposa hacía y que sus pequeñas hijas vendían allá arriba.

Abajo, comprendí que el exterminio continuaba.

La familia rarámuri Foto: prensaindígena.com.mx

Abajo, supe que los mosquetes y las sotanas habían sido convertidos en leyes y jueces, en caciques, en funcionarios, en ingenieros forestales, en “protectores de los indios”, en abogados, en un mundo chabochi indiferente.

Abajo, comprendí que los Uruchurtú, los O´Donojú, los Iturrigariza se habían cambiado de apellido. Los Terrazas, Vallina, Baeza, Martínez, y Salazar los habían sustituido.

Arriba, dormí una noche, hace dos años, en el estacionamiento, justo enfrente del hotel.

Arriba, vi cómo la señora Sandoval, muy temprano en la mañana, regañaba a uno de sus empleados que no había quitado con prontitud la arena que la lluvia de la noche había acumulado en la nueva carretera.

Arriba, –atinaron– el empleado regañado era un tarahumara.

Abajo… tal vez Don Juan ya haya muerto porque…en la montaña hay una barranca

Arriba están los recién llegados.

Abajo están desde endenantes.

Arriba ya tienen todo: los pinos, los arroyos, los ríos, el agua, los recursos, las mejores tierras, los mejores paisajes, los minerales. Tienen la ley y hasta a los aplicadores de la ley.

Abajo, el de abajo ya no tiene a donde más ir. Donde huir del chabochi que todo lo quiere.

Abajo, ya huyeron. Poco a poco se han ido replegando a lo más recóndito de la sierra. Ya no hay dónde ocultarse. Los chabochis ya llegaron hasta allá. Después de arrebatarles las mejores tierras agrícolas y mineras, les arrebataron los pinos. Hoy han llegado a lo último: les arrebatan el último rincón donde podían esconderse, la Barranca.

¿A dónde más ir?

Si, definitivamente, en la montaña hay una barranca.

Arriba, autoridades, caciques madereros u hoteleros.

Abajo, el indio, el orgullo y la identidad indígena de muchos chihuahuenses, que pierde cada vez más tierras ante el acoso del chabochi.

Abajo, cualquier lugar donde haya indios.

Arriba, cualquier oficina donde los chabochis manejan la explotación de los bosques.

Es hermosa la barranca. Abajo falta un doctor, un funcionario, un forestal, un antropólogo, un desarrollista, de los que tanto sobran arriba, en la ciudad, en Chihuahua.

Abajo, falta que detengan el exterminio.

Arriba, falta que lo entiendan.

Abajo, resisten.

Arriba, cada vez atacan con más ferocidad.

Abajo, faltan fuerzas.

Arriba, falta sensibilidad para comprender el genocidio.

Abajo, falta detener el hambre.

Mientras… en la montaña habrá una barranca.

Mientras, arriba, la pasión que motiva a los de arriba sea el dinero y el poder y abajo exista la pasión por no morir. Mientras, arriba exista el poder y abajo quede el abandono… en la montaña habrá barrancas, muchas barrancas.

Las condiciones en que viven los tarahumaras son pues, no grietas, sino barrancas, en nuestro corazón chabochi.

Vinicio Chaparro / Proyecto Nedni
Diciembre de 2000

 

E-e-e-e-e-so es todo amigos.

 

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Mario Delgado gana dirigencia de Morena

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Por Ignacio García

El diputado federal Mario Delgado ganó la tercera encuesta que elaboró el Instituto Nacional Electoral (INE) para nombrar al nuevo dirigente nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) al obtener el 58.6 por ciento de las preferencias sobre el también legislador federal Porfirio Muñoz Ledo que obtuvo el 41.4 por ciento del total.

El INE reveló que la encuesta fue levantada el jueves y se efectuaron 4 mil 500 cuestionarios que se aplicaron a tres encuestadoras, por lo que en esta ocasión Mario Delgado superó ampliamente a Porfirio Muñoz Ledo, luego de que en el ejercicio pasado se había registrado un empate técnico.

Durante los últimos días Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo han mantenido acusaciones permanentes por la dirigencia nacional, pero que en esta ocasión las preferencias favorecen al coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados federal.

Porfirio Muñoz Ledo acusó la existencia de llamadas telefónicas de parte del grupo de ciudadanos Amigos de Mario Delgado para favorecerlo, mientras que el aludido aseveró que deberá buscar fomentar la unidad en el interior del partido para buscar posicionarse como la primera fuerza política del país.

A través de sus redes sociales, Delgado invitó a Muñoz Ledo a trabajar de forma conjunta en el partido y que forme parte del Consejo Nacional de Morena, por lo que indicó que debe garantizarse la unidad en el interior de Regeneración Nacional ante el proceso electoral federal de 2021.

Mario Delgado dio positivo a Covid-19 esta semana, por lo que se mantiene realizando labores a distancia, mientras que el fin de semana pasado Morena fue superado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Coahuila e Hidalgo, donde se posicionó como la principal fuerza política de esas entidades.

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Mario Delgado y Yeidckol Polevnsky dan positivo a Covid-19

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Por Ignacio García 

El diputado federal y aspirante a la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Mario Delgado, y la exdirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, informaron que dieron positivo a Covid-19, por lo que permanecerán recluidos en sus respectivos domicilios.

Por medio de su cuenta de Twitter, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados dio a conocer que decidió aislarse al presentar síntomas leves y dar positivo a Covid-19, sin embargo, enfatizó que dio seguimiento a la probación del paquete económico de ingresos.

De acuerdo con el aspirante a la dirigencia de Morena, seguirán preparándose para el futuro, por lo que permanecerá aislado durante los siguientes días para evitar contactar a más personas en tanto padece la enfermedad.

Por su parte, la ex lideresa de Morena también dio a conocer que dio positivo a Covid-19, por lo que permanecerá recluida en su vivienda y en breve informará sobre su situación en los próximos días.

Aunque Polevnsky participó en la contienda para la renovación de la dirigencia nacional de Morena, en la encuesta elaborada por el Instituto Nacional Electoral (INE) estuvo fuera de los primeros lugares entre la militancia, por lo que únicamente la disputarán Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo.

La pandemia de Covid-19 ha afectado a diferentes servidores públicos y actores políticos a nivel nacional, sin embargo, las actividades presenciales se mantienen en varios espacios públicos que representan un riesgo de nuevos contagios.

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Comisión del Senado aprueba la desaparición de fideicomisos

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Por Ignacio García 

La comisión de Estudios Legislativos Segunda del Senado de la República aprobó por mayoría el dictamen que avala la desaparición de 109 fideicomisos que previamente aprobó el pleno de la Cámara de Diputados federal, por lo que fue turnada a la Mesa Directiva.

Un día antes fue aprobada por la comisión de Hacienda del Senado de la República, aunque los legisladores federales de oposición pidieron que no se avalara la desaparición de los fideicomisos, ya que se pone en riesgo el apoyo a los científicos, deportistas y creadores culturales, así como la atención en desastres naturales.

El coordinador de la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ricardo Monreal, operó para que los legisladores aliados como del Partido del Trabajo (PT) para que avalaran el dictamen que envió la Cámara de Diputados federal y así enviarlo a la Mesa Directiva para su votación con los 128 senadores.

Con seis votos a favor de Morena y cuatro del bloque opositor, fue aprobado el dictamen, aunque la senadora del PT, Nancy de la Sierra, votó en contra de la propuesta para extinguir los fideicomisos, ya que acusó que se pretende erradicar los apoyos a los más necesitados.

Asimismo, los senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) también se opusieron para aprobar los fideicomisos, ya que se conformará como una manera de aprobar los proyectos de la denominada cuarta transformación.

Sin embargo, la senadora de Morena, Jesusa Rodríguez, afirmó que los fideicomisos con mecanismos opacos que únicamente pervierten los intereses de ciertos grupos y no se benefician a los científicos, deportistas ni artistas, por lo que ahora se destinarán de forma directa por parte de la Federación.

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