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Con voz propia

El desastre de Peña Nieto

Las incapacidades del equipo de Enrique Peña Nieto y las suyas mismas han hecho de México un país más empobrecido en todos los aspectos

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Los responsables. Foto: adnpolitico.com

Los responsables. Foto: adnpolitico.com

Por Francisco Cruz y Marco A. Durán

Fue cosa del momento. A partir del 1 de diciembre de 2012 los priistas se sentaron a esperar el milagroso resurgimiento económico de México. De la mano de Enrique Peña Nieto; Luis Videgaray Caso, Jesús Murillo Karam, Miguel Ángel Osorio Chong, Rosario Robles Berlanga y Emilio Chuayffet Chemor, muchos, muchísimos —Televisa, por ejemplo, y casi todos los dueños de los medios— se aprestaron a presenciar el encauzamiento de la política nacional al camino de la rectitud y la honorabilidad.

Gozaba el país de una “halagadora” realidad. Sin dolores de cabeza y después de las desastrosas administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, los priistas brillaban con fulgor inacabable. Ha sido una ilusión pasajera o un sueño guajiro. La víspera del 1 de septiembre, cuando el atlacomulquense Peña está obligado a entregar, rendir o presentar a la nación su primer informe de gobierno, el balance económico, político, social, educativo y de seguridad es un desastre, por escribir una palabra amable.

Horrorizados por los plantones y marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los ciudadanos se niegan a ver incluso que los informes oficiales revelan que, por las incapacidades de Videgaray, el país entró en una espiral descendente, una economía en franca desaceleración; mientras Osorio, en Gobernación, se hace de la vista gorda para permitir al PRI hacer uso de sus viejas trampas electorales, y la Procuraduría General de la República, la de Karam, pese a la maquillada de números fue incapaz de ocultar que, desde el 1 de diciembre de 2012, se han reportada casi 14 mil asesinatos.

La administración peñista sufrió tamaña descalabrada cuando la Secretaría de Desarrollo Social, la de Rosario Robles Berlanga —la mujer que prostituyó al PRD—, no pudo ocultar más que 60 millones de mexicanos, la mitad de la población, viven en condiciones de pobreza, y a la de Educación, la de Chuayffet, se le cayó el teatro con la llamada reforma educativa, que plantea más una enmienda laboral punitiva para someter al magisterio disidente, meterlo al redil del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), una organización que nació en la década de 1940 para estar al servicio de la Presidencia de la República.

La pobre actuación en casi nueve meses echó leña a la hoguera de los escándalos. A nivel internacional se acabaron los halagos, México no es ya más el país con el potencial de crecimiento que esperaba el mundo. El “mexican moment” vislumbrado y promocionado, con bombo y platillos, por economistas y consultorías nacionales y extranjeras, pasó. Ha dado paso a la sombra de la duda. Incapaz de aceptar culpas, Videgaray siguió la escuela de los panistas y encontró sus culpables: el bajo ritmo económico de países europeos y asiáticos, así como de Estados Unidos, y el desastre en el que el panismo hundió al país, como si la campaña de 2012 la hubiera pasado con los ojos cerrados.

Ni Peña, ni Videgaray, ni sus panegíricos insertos en los grandes medios —impresos y electrónicos— explican que la mayor responsabilidad del magro crecimiento recae en el manejo inadecuado de las políticas económicas y la mala administración pública de los recursos. Peña y sus funcionarios en Hacienda, Gobernación, Banco de México, la PGR, Desarrollo Social o Educación han sido incapaces de detectar a tiempo los problemas, para tomar, según el caso, medidas anti-cíclicas.

Ejemplos sobran: al inicio del actual gobierno, un sobrado y triunfalista Videgaray estimó un crecimiento económico de 3.5 por ciento —con posibilidades de llegar al 4 por ciento— para 2013. Obligado por las circunstancias, pero todavía altivo, aceptó recortar la expectativa a 3.1 por ciento. Falló de nueva cuenta. El lento dinamismo interno lo obligó una segunda ocasión a morderse la lengua para ajustar sus proyecciones hasta 1.8 por ciento, con la probabilidad de que el Producto Interno Bruto (PIB) cierre del año con un avance mínimo de entre 1 y 1.3 por ciento.

La sorpresa de que la economía del país no puede manejarse tan en secreto y con tanta especulación como lo hizo con la del Estado de México —donde fue bautizado como el Harry Potter de las finanzas; por cierto, más por cábula—, dejó mudo a Videgaray. Mudo porque no ha sido capaz de reconocer que la industria maquiladora —ese extraño sector de producción dividida— es un desastre, ligando a México, siempre, al ciclo económico de Estados Unidos.

En términos prácticos, ha olvidado, o de plano no ha querido explicar, que la maquiladora es el motor más importante de la economía mexicana, en cuanto a exportaciones no petroleras se refiere. Tampoco ha señalado que ese flojo comportamiento de la maquiladora es reflejo de los problemas estructurales de un país que nunca ha logrado encontrar un proyecto propio de desarrollo.

Y la curva de aprendizaje del actual secretario de Hacienda se refleja en un subejercicio presupuestal, hasta el primer semestre, superior a 19 mil millones de pesos, sumado a una menor participación del sector privado. El resultado, valga la repetición, menor inversión fija bruta (por ejemplo, maquinaria y equipo) por la poca certidumbre que ofrece el nuevo gobierno priista. Llanamente, eso significa que los empresarios no confían en Peña ni en Videgaray.

La desconfianza se resiente más allá de las fronteras. Ya es inocultable la baja entrada de la inversión extranjera, la caída en las remesas y un sector turístico que, pese a la intensa promoción, no repunta. Todo eso afecta directamente el consumo de los hogares. Números del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) muestran que las ventas al menudeo —las de los hogares— apenas han crecido 2 por ciento en el año. Y aunque el Banco de México (Banxico) documenta que la inflación ha sido baja, la situación obedece más a la menor demanda interna de productos y a que no hay ingresos —por falta y/o pérdida de empleo—, que al buen manejo de la política monetaria.

Perdido el gobierno o metido más en crear burbujas informativas para desviar la atención a fin de ocultar sus incapacidades y los verdaderos problemas, pocos en el gobierno quieren ver la caída, por 10 meses consecutivos, del sector de la construcción, atribuida al vuelco de la política que dio el actual gobierno en la edificación de casas. Poco se habla de baja inversión gubernamental en infraestructura que encabeza, por cierto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) al dejar de ejercer mil 500 millones de pesos en los primeros seis meses del año.

A estas alturas, las malas noticias se suceden una tras otra. Y una es consecuencia de la otra o de las otras. La tasa de desocupación por ejemplo, va en aumento; según el INEGI, en julio se ubicó en 5.12 por ciento y sigue en aumento. La enorme distancia entre las promesas, las proyecciones y las expectativas de los albores de la administración peñista no la puede ocultar ni el encarcelamiento de la profesora Elba Esther Gordillo Morales. Sólo los ciegos —el gobierno y los apoyos renacidos en el pequeño priista que cada comunicador lleva dentro— ocultan lo inocultable: de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), manejado por el salinista José Antonio González Anaya, en todo el año se han creado apenas 300 mil nuevos empleos. De ellos, 274 mil son permanentes y el resto eventuales.

Con todo y su Reforma Laboral, el gobierno ha sido incapaz de crear las plazas prometidas. Apenas 14 mil 759 entre mayo, junio y julio. Haciendo sumas y restas en aritmética simple, eso significa que, en esos meses, se crearon 163 diarios, cuando el país requiere, por lo menos, 4 mil 167 nuevos puestos por día: 1.5 millones al año o 125 mil mensuales, para dar cabida a la fuerza de trabajo o jóvenes que se incorporan al sector laboral.

Un descalabro, pues, de tamañas proporciones arroja otros resultados desalentadores para una población empobrecida. Y le complica la vida a Peña, Videgaray, Karam, Osorio, Robles, Chuayffet y el resto del equipo presidencial. La trimestral Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) es elocuente: entre enero y julio de este año 500 mil mexicanos se sumaron a las filas de la informalidad. En otras palabras, medio millón de mexicanos en edad de trabajar engrosaron los abultados números del ambulantaje.

Si de evaluaciones se trata, Peña, Videgaray y compañía fallaron. Empobrecieron, todavía más, a un país empobrecido. ¿Tendrán el valor… o les vale?

 

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MORENA y los «dados cargados» para un fin

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AMLO y Adan Augusto

Franja Sur
Por René Alberto López

Tienen toda la razón Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, dos de las llamadas «corcholatas», cuando advierten con sutileza sobre la falta de «piso parejo» en la competencia en Morena por la candidatura presidencial.

Y es que se aprecia a todas luces que hay «dados cargados» desde Palacio Nacional a favor de Adán Augusto, secretario de Gobernación pues el presidente López Obrador le está dando toda la cancha para alcanzar un número aceptable, no penoso, a la hora de las encuestas.

El moverlo por todo el país para encabezar actos políticos o inauguraciones de obras, algunas que no son competencia de la Secretaría de Gobernación, tiene su explicación. Se trata de una estrategia presidencial para que lo conozcan en la mayor parte del territorio nacional y, como parte de la táctica, lo están inflando en encuestas de dudosa credibilidad para crear una percepción de crecimiento que está lejos de alcanzar.

Leer más: Estallido social y suspensión de elecciones en el 2024  – Los Ángeles Press

 

Hoy en las encuestas reales, las que conocen los otros contendientes y en Palacio Nacional, Adán Augusto no rebasa los diez puntos. Por eso, ni Monreal ni Ebrard ni Claudia Sheinbaum se quejan en voz alta. Apenas lanzan tímidos mensaje sobre que «debe haber piso parejo«.

En el fondo, saben que la intención real del presidente López Obrador es que su «corcholata paisanera» para la fecha de las encuestas reales, después de mediado de este año, no haga el ridículo y suba un poco más, que alcance un porcentaje aceptable. No se pueden dar el lujo en el poder que, por ejemplo, Gerardo Fernández Noroña termine arriba del secretario de Gobernación.

De este modo, al momento de ser usado Adán Augusto para reconocer los resultados de las encuestas contratadas por Morena para designar a su candidato presidencial, pueda darle legitimidad a la encuesta «ganadora».

Ése es el papel que le toca jugar al paisa Adán Augusto en la competencia, será el aspirante que levantará sin chistar la mano, ya sea a Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard, los morenistas que realmente traen los números para que en el 2024 el oficialismo presente un candidato realmente competitivo.

Hasta el momento de escribir esta columna la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, sigue siendo la «corcholata» preferida en el Palacio Nacional, a pesar del raspón que le han causado los accidentes en la línea del metro. El plan B del presidente López Obrador es el canciller Marcelo Ebrard.

Claro, los partidos que integran la Alianza va por México (PAN, PRI, PRD) saltarían de gusto que de Palacio Nacional impusieran al tabasqueño Adán Augusto, pero si de algo conoce López Obrador es de elecciones. Por supuesto que sería darse un balazo en el pie y, no lo hará.

Ahora bien, para los tabasqueños que apuestan por don Adán Augusto, no hacen mal en apoyar al paisano, sino todo lo contrario. El hoy secretario de Gobernación seguirá jugando en las ligas mayores de la política nacional, pero no será en la presidencia de México. Al tiempo.

Ahí se las dejo.

Twitter: @ralopez22 @el_papiro

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Arteleaks

De plagios, invenciones, literatura y periodismo

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janet cooke

El plagio no sólo se ha dado en México, hay casos célebres en otros países

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

El plagio es un tópico de moda. No hablo sólo de la barahúnda en curso entre nosotros -cuyo desenlace es más esperado que la ceremonia de los Oscar-, sino de una tendencia que se antoja tan universal y variada como la gastronomía.

Acá tenemos, entre otros casos conocidos -y a no dudar muchos que no han salido a luz-, a un expresidente, a profesores de la UNAM, del ColMex, de universidades estatales y desde luego el affaire de la FES, que no por cacofónico es menos penoso.

Pero los mexicanos no tenemos el monopolio de las trampas académicas. Un recorrido por el mundo revela un ramillete de mujeres y hombres públicos que a la manera vergonzosa del caballero del partido en el poder que ocupa una curul en nuestra Cámara de Diputados, también creyeron que las tesis son esquivos pergeños de la decadencia intelectual.

Un ministro de Defensa alemán, un presidente -en funciones- de Rusia, un ex primer ministro rumano, políticos gringos, un expresidente húngaro, estadistas españoles y una ex ministra de Educación eslovena, entre muchos otros, están en la lista de la pena ajena.

No debe extrañar que muchas de estas añagazas monográficas hayan sido descubiertas por académicos que ven con alarma el deterioro del clima en los centros de estudio. Acá tenemos a Guillermo Sheridan, de todos conocido 

En Alemania el profesor Martin Heidingsfelder es conocido como el cazador de plagiarios. Una de sus hazañas fue dar a conocer un trabajo recepcional plagiado y presentado en la Universidad de Ratisbona por un político que 25 años después se sentía muy seguro de su lugar en el espacio público. ¿Suena conocido?

No incurriré en la majareta de analizar las expresiones con que los (y las, para ser políticamente correcto) tramposos(as) han querido justificarse y que deben tener a Orwell revolcándose en su tumba, pero hay una que no tiene desperdicio.

El honor corresponde al peruano César Acuña, propietario de un consorcio de universidades, fundador de la Alianza para el Progreso y excandidato a la presidencia de su país.

Cuando se descubrieron las picardías y diabluras con las que obtuvo el doctorado por la Complutense, dijo muy serio: “No es plagio … es copia”.

Pero este choro mareador comenzó cuando comencé un repaso de las manchas que en el terreno del plagio adornan a mi profesión y que echamos bajo la alfombra con el eufemismo de “voladas”. 

Para leer más: Quiénes han sido denunciados por plagio en México: casos que crearon controversia (losangelespress.org)

 

Hay algunas burdas y tontas y otras que provocan hilaridad. Pero como muchos de los autores de las que conozco todavía andan penando por ahí y saben en dónde vivo, no las puedo citar. 

Así que compartiré dos del periodismo gringo, que al cabo están bien documentadas y tienen la ventaja de que puedo alzar el dedo y citar a FDR cuando se enteró de que Cárdenas había roto relaciones con la pérfida Albión: “What a peach!”

Se trata de los episodios de Janet Cooke de The Washington Post y de Jason Blair de The New York Times.

“Janet Cooke es una hermosa y vital negra con aire dramático y un extraordinario talento para escribir. También es la cruz que el periodismo -especialmente el Washington Post […] A los 26 años escribió una vívida y dolorosa historia sobre un heroinómano de ocho años a quien el concubino de la madre inyectaba periódicamente. La información se publicó en primera plana el domingo 28 de septiembre de 1980 y tuvo en vilo a la ciudad durante semanas. El 13 de abril de 1981 Cooke ganó el Premio Pulitzer.

“En las primeras horas del 15 de abril de 1981, Janet Cooke confesó que era una invención: Jimmy no existía, y tampoco el concubino. Desde ese momento la expresión ‘Janet Cooke’ se hizo sinónimo de lo peor en el periodismo estadounidense, tal como la palabra ‘Watergate’ significó lo mejor.”

Así inicia Ben Bradlee, el legendario director del Washington Post, el capítulo de su autobiografía dedicado a uno de los grandes escándalos periodísticos del siglo.

William Faulkner dijo que el novelista puede ser amoral y no vacilar ante nada que le impida completar su obra, pues en la literatura el fin justifica los medios. Mas en el periodismo ni el mejor de los fines justifica la inmoralidad en los medios. Evidentemente, la Cooke no sabía de Faulkner.

Ella fue, en palabras de Bradlee, “el sueño del periódico”: una negra con inigualables credenciales académicas, inteligente, audaz, gran reportera, políglota, vital y elegante. 

En sus primeros ocho meses en el Post firmó 55 notas, hazaña no menor. Pero sus falsificaciones eran más largas que la cuaresma: no se había graduado en Vassar, no había estudiado en La Sorbona, no era políglota … lo único cierto de su currículo fue que era negra, atractiva y que escribía muy bien.

¿Qué sucedió? En 1982 en una entrevista dijo que había inventado a Jimmy como consecuencia de la terrible presión interna del Washington Post, en cuya redacción se seguía viviendo el ambiente de competencia generado a principios de la década anterior con los éxitos del affaire Watergate

Al parecer oyó rumores de niños  drogadictos, pero como no dio con uno decidió inventar a Jimmy para aplacar a los editores del periódico que la presionaban para escribir sobre esos casos. 

Janet se equivocó. El dramático artículo sí merecía el Pulitzer, pero de literatura. Tiempo después de que la verdad quedara al descubierto para la eterna vergüenza del diario y de su director, Janet se casó con un diplomático y se mudó a París. En 1996 vendió su historia a la revista GQ y los derechos cinematográficos por un millón y medio de dólares. 

El Post ordenó una investigación interna que se publicó con entrada en primera y cuatro planas interiores. En su libro, Bradlee recuerda que tomó la decisión de que nadie revelaría más del asunto que el propio periódico. “De mis años en la marina aprendí que para salvar a un buque lo más importante es el control de daños.” Y el único control de daños era decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Quince años después apareció el testimonio de Jayson Blair, el reportero del New York Times que protagonizó uno de los grandes escándalos de la profesión al ser evidenciado como un contumaz y talentoso plagiario.

Fue un caso alucinante. A los 27 años se decía que iba en camino de convertirse en la versión negra de George Polk. En breve tiempo transitó de la escuela de comunicación al periodismo estudiantil, a las prácticas profesionales, al trabajo en medios, al ascenso rutilante y al despeñadero. 

Bastó que una colega detectara sospechosas similitudes entre un reportaje suyo y otro de Jason para sacar a luz una pasmosa historia de decepciones, mitomanía, artificios, embustes, enredos e invenciones que aniquiló las exitosas carreras de sus mentores y puso un ojo negro al legendario periódico que publicó los expedientes del Pentágono.

Desde el desorden de su pequeño departamento neoyorquino, Blair escribió reportajes y artículos sobre lugares que no visitó, con declaraciones de personas a las que nunca entrevistó y descripciones de paisajes que jamás vio, para las páginas de uno de los más influyentes rotativos del mundo. 

Por si te lo perdiste: SCJN desecha petición de renuncia de Yasmín Esquivel por plagio de tesis

 

¿El mayor fraude periodístico desde el escándalo de Janet Cooke? Sí y no. Jason se convirtió en el protagonista de la nota roja del oficio y levantó una ola que aún no pierde del todo su fuerza. 

La zarabanda obligó al Times a ofrecer disculpas a sus lectores y conducir una extensa pesquisa sobre las prácticas y conductas de la compañía para aplicar correctivos de fondo. Además fue una amarga lección para la arrogante empresa periodística cuyo lema es “All the News That’s Fit to Print” (“Todas las noticias que merecen ser publicadas”).

Blair pertenece simultáneamente a varias minorías: es negro, espléndido redactor, mitómano, drogadicto y alcohólico. Pero también es un enfermo bipolar a quien no se le diagnosticó a tiempo el cuadro maniaco-depresivo que se fue agravando bajo la presión de la brutal competencia profesional y las exigencias del diario, hasta que reventó.

En los periodos de euforia podía trabajar día y noche, viajar por el país y producir literalmente docenas de reportajes. Cuando lo atrapaba la depresión sus jornadas eran igualmente largas pero dedicadas al consumo de alcohol y cocaína, a la fiesta y al escándalo. 

Un día inventó el nombre de un entrevistado y de ahí en caída libre. Notas de otros diarios, reportes radiofónicos o de televisión y el archivo histórico del mismo Times, fueron los cotos en donde cotidianamente plagiaba para historias que hilaba y presentaba con su firma. 

Pero no había maldad en su conducta. Blair es bipolar. Cuando los editores del Times lo interrogaron, él sostuvo que, como es común en el oficio, citaba otras fuentes. Y realmente no tenía conciencia de las dimensiones de su desvío ético. 

“Engañé a las mentes más brillantes”, diría en una entrevista poco después de su desafuero. Y así fue. También humilló y desilusionó a amigos, colegas y conocidos que lo apoyaron cuando era investigado porque supusieron que se trataba de un caso de discriminación racial. En palabras de uno de los ofendidos, puso en peligro los logros profesionales de las minorías en el periodismo yanqui.

Blair no pretende justificarse. Su memoria del episodio, Incendiar la casa de mi amo, no es una diatriba contra el establishment blanco, anglosajón y protestante confabulado contra el negro que lo desafió. No. Jason acepta que él mismo destruyó “la morada de su amo” -es decir, su propia vida, en parodia del versículo bíblico. 

Además, como lo hiciera el novelista William Styron en su conmovedor Memoria de la locura, da una voz de alerta contra la amenaza de una enfermedad silenciosa que, como el cáncer, puede matar si no es tratada a tiempo: la depresión.

Reseña: Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

 

Tal vez sin proponérselo, el libro también arroja luz sobre un territorio por definición oscuro: la vida interna de los medios. Las empresas de noticias son las más agresivas militantes a favor de la transparencia para el resto del mundo y los demás mortales, mas pídaseles reciprocidad y brincarán como demonios y denunciarán ataques “a la libertad de expresión”. 

Esto pasa en todas partes, pero el libro de Jason y el caso de Cooke permiten una comparación interesante: acá es muy fácil plagiar, mentir, calumniar y difamar con impunidad. Allá, la presión del mercado obliga, por lo menos, a un fariseico mea culpa.

Amén. 

5 de febrero de 2023

 

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

 

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Con voz propia

Aplastar al adversario, como antaño

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Carlos Salinas de Gortari y Manuel Bartlet

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

La sumisión tiene signos casi hitlerianos. El líder “moral” de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, de inmediato se plegó. Mientras, las llamadas “corcholatas” hacían genuflexiones en el Congreso para ratificar su fe ciega en el proyecto del que ahora es el nuevo patriarca: Andrés Manuel.

Se empiezan a cerrar los espacios. Se puede sentir el miedo que en la élite política ya infunde quien, a partir del pasado 31 de enero del 2023, se erigió en el guía de un proyecto social pseudo marxista que hasta el momento sólo ha incrementado la pobreza y la corrupción.

La amenaza está puesta para los que no piensan igual que él y se le oponen. “… Estamos viviendo en un momento de definiciones y esta ancheta está muy angosta. No hay para dónde hacerse. Es estar con el pueblo o con la oligarquía. No hay más, ni hay justo medio”, advirtió al ubicar a Cárdenas entre sus adversarios.

Resulta aberrante escuchar este deslinde, cuando varios de los pilares del salinismo están insertos en el actual régimen. Ahí están Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Germán Larrea, éste último futuro dueño de Banamex, a través de Grupo México, según se supo la semana pasada por boca del propio presidente.

Hay pérdida de autoridad moral cuando López Obrador admite que personajes como Daniel Chávez Morán, accionista de VIDANTA, se convierta en uno de sus principales asesores y protector de su hijo José Ramón, en Houston, en donde ejerce como asesor, no sabemos con base en qué título profesional.

Es excesivo, sobre todo porque en estos 5 años de gobierno, tenemos 3 millones de personas más en la pobreza extrema, para redondear un total de 46 millones en esa situación, con un incremento del 12% sin acceso a los servicios de salud y un país que ocupa el lugar 139 de 189 en evaluación de Estado de Derecho.

Es, sin duda, el gobierno más violento de cuantos ha habido después de la Revolución Mexicana, con más de 140 mil crímenes violentos; opacidad total en el 90% de los contratos que firma el gobierno federal con el sector privado. Hay ineficacia y fallas operacionales en todos sus proyectos estelares.

Aun así, amenaza al pueblo, por lo menos a 60 millones que no piensan igual que él y que tienen claro que las becas y pensiones no es dinero que salga de la bolsa del mandatario. Es parte de los impuestos que recauda mes a mes la 4T y que muchos pagan religiosamente y sin escape.

Pero, como advertimos a inicio de año, la radicalización ya empezó y, en efecto, vienen los tiempos de definiciones, los tiempos de “corcholatas”, de profesión de fe. A partir de ahora, la única manera de mostrar inconformidad será caminando por las calles.

El mandatario ha olvidado quiénes fueron sus apoyos en los tiempos de transición. No sólo arrinconó dialéctica y simbólicamente al ingeniero Cárdenas. Prácticamente lo mandó a la jubilación intelectual. Él ya no podrá ni emitir opiniones en grupos que cuestionen el autoritarismo del actual régimen.

El mundo al revés 

A 35 años de aquel episodio, cuando militares armados cortaron cartucho en los sótanos de San Lázaro para impedir el intento de la oposición de abrir los paquetes electorales de aquella elección de 1988, AMLO ha olvidado todo. Ahora las cosas son al revés.

Dejó en el olvido ese episodio del pasado. La elección robada a Cuauhtémoc Cárdenas quedó sepultada. Manuel Bartlett, la mano que meció la cuna, hoy goza de cabal salud protegido por la 4T, y los AMLOISTAS entonan el himno nacional, pero para defender el ingreso de militares armados.

El que fuera reverenciado como “líder moral de la izquierda”, hoy se encuentra con un pie dentro del grupo de los “conservadores moderados” adversarios del gobierno de López Obrador. El ejército tiene el permiso de entrar con sus fusiles FX-05 calibre 5.56 mm, para empezar a acostumbrarnos.

Es una actitud infame, que las llamadas “corcholatas” deberán tener en mente a partir de noviembre, cuando se decanten las encuestas en favor de alguno de ellos. Así como AMLO trata hoy a las instituciones, en particular al INE, así los tratará a ellos.

Si piensan que tendrán independencia, están muy equivocados. Es claro que López Obrador no es partidario de la autonomía y, contra su promesa de hacerse a un lado, él meterá la mano -y todo el cuerpo- en el momento que no le guste el rumbo de la campaña del aspirante.

Él mantiene la idea y es cierto, de que sigue siendo el factótum de la elección del 2024, pero tiene preocupaciones. De hecho, las primeras señales de alarma se encienden, curiosamente en las elecciones del Estado de México y Coahuila, que podría perder ambas.

El enojo de Andrés Manuel 

El enojo de Andrés Manuel viene, no sólo por la diáspora de intelectuales de izquierda que sus excesos han provocado. No sólo es Cuauhtémoc Cárdenas, ahí está Adolfo Gilly entre otros, por el deterioro ético e ideológico que ha sufrido su partido tras el abordaje al poder.

En el Estado de México, en el 2018 Morena gobernaba 62 de los 125 municipios de la entidad junto con el PT y el Partido Verde. Contra todo lo que se piensa, el otrora poderoso PRI sólo tenía 20 municipios en su poder. En el 2021, el efecto López Obrador se desplomó.

El PRI ganó alrededor de 50 municipios; actualmente ese partido, junto con PAN y PRD, gobiernan más de 77 y, sumado Movimiento Ciudadano y otros partidos, la oposición gobierna más de 87 municipios en dicha entidad.

En la ciudad de México el panorama es similar. En el 2022 sufrió su primer desencanto cuando vio que la capital de la república se fracturó dramáticamente entre Morena y oposición. Desde entonces elaboró su discurso en contra de las clases medias individualistas, aspiracionistas y de “intelectuales orgánicos”

La llamada “izquierda” ha fracasado, carcomida por su propia voracidad desde que el PRD asumió el poder en el gobierno de la Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza y luego con el propio López Obrador. Paso a paso, ha perdido el piso ético que debiera haber cimentado sus estructuras.

El PRD, como ahora ocurre con MORENA, vivió un acelerado proceso de corrupción que ahora sólo deja ver grupos que se disputan el poder, pero sin compromisos éticos. Morena está lejos de representar los intereses del pueblo. La sociedad no está dentro de ese partido.

Morena se mueve bajo los dictados de un nuevo líder “moral”, que piensa que, repartiendo becas a jóvenes, o pensiones a gente de la tercera edad, cumple un objetivo social. Eso dista mucho de ser democrático. Hay suciedad y perversión detrás de esas acciones.

La carnicería

En suma, resulta desproporcionado, brutal, infame, el deslinde que hizo AMLO la semana pasada para arrinconar a Cuauhtémoc Cárdenas. Aquel 1988 quizá ya está muy lejos de la memoria, sobre todo de los jóvenes de ahora que no nacían cuando el régimen priista controlaba las elecciones en todo el país.

En aquel entonces no existía credencial para votar con fotografía. Antes de ese año no había un sólo gobernador de oposición. El Senado era completamente priista. De los 300 distritos electorales para formar la Cámara de Diputados, sólo 11 eran de oposición. Los de representación también eran del PRI.

En 1976 sólo se registró un candidato a la presidencia de la república: José López Portillo. Los medios periodísticos eran absolutamente controlados por el PRI. En 1988 el secretario de gobernación, Manuel Bartlett, fue quien anunció la caída del “sistema” de conteo electoral que frenó la derrota de Carlos Salinas de Gortari.

Todo esto lo relata Fernando Vázquez Rigada, en un pequeño video de unos minutos, que pone en relieve el brutal retroceso que pretende imponer AMLO a través de su famoso Plan B. Quiere desbaratar literalmente al INE, romper todas sus estructuras y echar a la calle a más de 6 mil funcionarios electorales.

Así como impuso el cambio de la aviación de carga al AIFA; la construcción de ese aeropuerto; el trazo de un Tren Maya que será todo, menos de los pobres; un sistema pensionario que entregue “gananciales” a las Fuerzas Armadas. Eso es lo que está en juego en nuestros días. Nada más, ni nada menos.

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