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Con voz propia

El caso Gray: lecciones de Baltimore para México

Las diferencias del tratamiento que da el gobierno de EEUU al caso Freddy Gray y el gobierno de México al caso de Apatzingán, donde la PGR aún no actúa

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Procuradora de Baltimore, Marylin Mosby  presentando cargos contra los oficiales que agredieron a Freddy Gray. Foto: npr.org

Procuradora de Baltimore, Marylin Mosby presentando cargos contra los oficiales que agredieron a Freddie Gray. Foto: npr.org

Ricardo V. Santes Álvarez

It is absolutely vital that the truth comes out on what happened to Mr. Freddie Gray. It is my practice not to comment on the legal processes involved. That would not be appropriate. [J]ustice needs to be served. All the evidence needs to be presented. Those individuals, who are charged, are obviously also entitled to due process and rule of law. So I want to make sure that our legal system runs the way it should. [Truth] is what people around the country expect. And to the extent that it is appropriate, this administration will help local officials get to the bottom of exactly what happened.

Remarks by the President Barack Obama on World Press Freedom Day. May 01, 2015

El 12 de abril, la policía de Baltimore, estado de Maryland, arrestó a Freddie Gray, un joven afro-americano, bajo el cargo de portar “una navaja”. Estando bajo custodia policial, Gray sufrió lesiones graves; tanto, que ocasionaron su muerte siete días después. Iniciada la investigación de rigor, la procuradora Marilyn J. Mosby, declaró que el arma blanca no era una navaja sino un cuchillo, cuya portación no es ilegal bajo las leyes estatales. El viernes 1 de mayo, la fiscal presentó cargos criminales contra los policías involucrados. Además de la imputación de detención ilegal, otras acusaciones fueron homicidio involuntario, asalto en segundo grado, mala conducta en el cargo, y asesinato en segundo grado. Mosby afirmó de manera contundente: “Nadie está por encima de la Ley”.

El caso generó fuerte rechazo hacia la policía local, y tuvo repercusiones en otras geografías del país. No pocos suponían que el desenlace sería similar a otros previos, en que elementos policíacos han ocasionado la muerte lo mismo a afroamericanos que a latinoamericanos (señaladamente, mexicanos), pero donde han resultado absueltos. Si bien en esta ocasión el proceso legal apenas inicia con los cargos levantados, en la ciudadanía renace la expectativa de que, ahora sí, la justicia sea efectiva.

La experiencia del caso Gray puede llevarse a México y presentarse a los ojos de las instituciones formales del Estado; principalmente, porque las declaraciones del presidente estadounidense Barack Obama y la procuradora Mosby permiten extraer al menos siete lecciones para la circunstancia mexicana.

Primera. El 28 de abril, el presidente Obama se refirió a los acontecimientos de Baltimore y al hecho de que, prácticamente, cada semana aparece una nueva historia sobre personas que pierden la vida a manos de policías. Dijo que eso era algo que ha ocurrido por mucho tiempo “No es nuevo, y no deberíamos pretender que es nuevo”, aclaró.

En México, los excesos de quienes detentan autoridad tampoco son algo nuevo, ni deberíamos pretender que lo son. Más bien, parece que perdimos la capacidad de asombro gracias a las noticias que diariamente recibimos sobre actos criminales de servidores públicos, que acaso nos llevan a preguntar con qué nos encontraremos al día siguiente. Obama no está solo en su apreciación, aunque a diferencia de la claridad de sus palabras, acá se estila justificar la barbarie oficial con eufemismos como “daños colaterales”, “fuego cruzado”, o de plano se viste a las víctimas como peligrosos delincuentes, integrantes de “células criminales”.

Segunda. En la misma fecha, Obama agregó que “la buena nueva es que quizás hay una conciencia redescubierta, debido a las redes sociales, los videos y cosas así, sobre que hay problemas y desafíos cuando se trata de cómo operan el trabajo policíaco y nuestras leyes en ciertas comunidades”. La conciencia ciudadana existente, de antaño conocida, se fortalece con el amplio uso de redes sociales y otros medios alternativos.

Para México, la expectativa es que, de la mano del avance de las redes sociales, se genere una conciencia distinta sobre la imperiosa necesidad de invocar a la responsabilidad ciudadana para dar seguimiento al quehacer de policías, militares, funcionarios y políticos, así como de los encargados de impartir justicia. Son cada vez más los que, con los recursos tecnológicos a su alcance, se atreven a informar eventos que medios y comunicadores orgánicos, paleros de un sistema corrupto, acostumbran callar.

Tercera. En su intervención del 1o. de mayo, Obama dijo, “Es vital que se descubra la verdad sobre lo que pasó con el Sr. Freddie Gray”, asimismo, que la verdad es “lo que espera la gente de todo el país”.

Igualmente en México la ciudadanía espera saber la verdad sobre los crímenes perpetrados por fuerzas del Estado en contra de civiles. En nuestro país hay muchos Freddie Gray que no han recibido justicia. Aunque para el esclerótico sistema parezca hartante cantaleta, la sociedad no olvida a los supuestos “delincuentes” ejecutados por el ejército en Tlatlaya, en junio de 2014; a los jóvenes normalistas de Ayotzinapa, arrestados por policías locales en Iguala y luego “desaparecidos por integrantes del crimen organizado” en septiembre de 2014; ni a los civiles masacrados por federales en Apatzingán, Michoacán, en enero de 2015. Tampoco se han olvidado las matanzas de Aguas Blancas, Guerrero, en junio de 1995, o de Acteal, Chiapas, en diciembre de 1997; ni las atroces violaciones sexuales, y muertes, en San Salvador Atenco, Estado de México, en mayo de 2006.

Cuarta. Dijo el presidente Obama que no acostumbra hacer comentarios sobre los procesos legales involucrados, puesto que eso “no sería apropiado”. No obstante, agregó que la justicia “necesita ser servida”, que “toda la evidencia debe ser presentada”, y que tiene firme interés de que el “sistema legal funcione como debe”.

Cuánta diferencia exhibe este líder de un país democrático respecto a cómo actúan funcionarios y políticos en México de cara al poder judicial. Acá, parece que ya nadie se extraña que en muchos juzgados y tribunales la justicia sea una mercancía, y que muchos juzgadores actúen por consigna, acatando indicaciones de políticos y funcionarios influyentes. Tiene razón Obama en no opinar sobre procedimientos judiciales; mucho menos atreverse a insinuar algún curso de acción; porque allá sí, cualquier interferencia del Ejecutivo en el trabajo de otros poderes tiene consecuencias. Pero NO en México.

Quinta. Siempre en referencia al caso Freddie Gray, el jefe del ejecutivo estadounidense aclaró que, “En la medida en que sea apropiado, este gobierno ayudará a los funcionarios locales a llegar al fondo de lo que sucedió exactamente”. No hay duda que lo “apropiado” es aquello que permite la Ley y aquello a lo que está comprometido un gobierno central para con uno local. No más y no menos. Sobre esto, el gobierno mexicano tiene mucho que aprender; tal vez, algún día, ya no ocurran pifias como el “michoacanazo” y otras estupideces, que han llevado a este país a convertirse en el hazmerreír del mundo.

Sexta. Respecto a los policías a quienes la fiscal Mosby levanta cargos, Obama señaló, “Evidentemente, esos individuos que son acusados también tienen derecho a un debido proceso y al Estado de derecho”.

Diferente a lo que ocurre en el vecino del norte, donde la presunción de inocencia es un aspecto que regularmente va por delante, en México el debido proceso y el Estado de derecho tienen al menos dos varas de medición. Una, para los consentidos del poder en turno, y otra, para los demás.

Muestra de lo primero es la masacre del seis de enero en Apatzingán. En esa ocasión policías federales causaron la muerte a por lo menos 16 personas, e hirieron a muchas más. Sin embargo, el entonces Comisionado Federal de Seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, sostuvo que tales hechos fueron producto de un “fuego cruzado”. Contrariamente, el trabajo periodístico de Laura Castellanos demostró que los policías asesinaron con lujo de maldad a civiles indefensos.

En cualquier país democrático, lo procedente era una rigurosa investigación para deslindar responsabilidades y, mientras tanto, separar de cualquier encargo público a los involucrados. Pero NO en México. Luego de su dudoso desempeño, Alfredo Castillo Cervantes fue nombrado director de la Comisión Nacional del Deporte (Conade). Todo, según fuentes, por ser amigo del presidente Enrique Peña Nieto.

Sobre la otra vara, ésta para medir a quienes no son allegados al poder, baste ejemplificar con quienes siempre resultan culpables de cualquier imputación: los sectores más vulnerables de la sociedad. Suficiente es ser pobre para ser considerado culpable. Peor, si además de pobre se es indígena. Aunque todavía es peor si amén de pobre e indígena se es mujer… y no se diga si se es estudiante. Si ello no es así, ¿cuál fue entonces la razón de actuar como se actuó en Iguala, Apatzingán, Aguas Blancas, Acteal y Atenco?

Séptima. Cuando la fiscal Marilyn J. Mosby presentó cargos contra los policías involucrados en la muerte del joven Gray, afirmó que “Nadie está por encima de la Ley”. En México, no pidamos a la procuradora general de la República, Sra. Arely Gómez, que resuelva todos los agravios acumulados; sería casi imposible. Pero preguntémosle sobre uno concreto: ¿Qué hará con la evidencia del asunto Apatzingán, que echa por tierra la versión del hoy flamante director de la Conade, Alfredo Castillo Cervantes? ¿Investigará en estricto apego a Derecho a cualquier individuo señalado de tener responsabilidad en ese crimen, o permitirá que alguno esté por encima de la ley por el sólo hecho de ser cercano al presidente?

Los mexicanos guardamos muchas reservas respecto al vecino del norte. Sobre todo, hacia sus autoridades; tal vez porque, sin mayor reflexión, las percibimos semejantes a las de acá. Sin embargo, considero que las actitudes del presidente Obama y la procuradora Mosby respecto al caso Gray dejan ver otra realidad, y aportan lecciones importantes para la penosa y crítica circunstancia en que nos encontramos.

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@RicSantes

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Arteleaks

El talento de Freddie Mercury, a 29 de años de su partida

Enrique Dominguez Gutierrez

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Enrique Domínguez Gutiérrez

Con una media vocal de 117,3 Hz, propia de un barítono, sonidos subarmónicos más allá la velocidad de sus cuerdas vocales de 7.04 Hz (el vibrato típico fluctúa entre 5.4 Hz y 6.9 Hz) en su máximo esplendor, empleaba los pliegues ventriculares para emitir sonidos melodiosos y armónicos.

Farrokh Bulsara, conocido como Freddie Mercury, nació un 5 de septiembre de 1946, en Zanzibar, en Stone Town en la costa poniente de la isla, parte de lo que hoy es Tanzania, en África, cuando ésta era una colonia inglesa. A los siete años fue enviado a estudiar al St. Peter’s School en Bombay, India, donde además de efectuar sus estudios se concentró en el aprendizaje del piano, practicó boxeo y emprendió varias actividades como la formación de su primer grupo llamado “The Hectics”, donde cantaba y mostraba sus primeros brotes como pianista.

De origen Parsi y de religión Zoroástrica, su ascendencia tiene muchas mezclas que tienen su raíz en la India y en Irán, por ello hay algunas canciones de su extenso repertorio musical que hacen gala de esa influencia, podemos notarlo en la canción “Mustapha” y “My fairy King”.

El arte siempre estuvo ligado en su percepción para la composición, interpretación y un despliegue extraordinario en su voz. Siempre admiró a los bailarines Nijinsky y Nureyev, a las artistas Liza Minelli y Marlene Dietrich y al pintor Ricard Dadd, éste último fue considerado para componer una canción homónima llamada “The Fairy Feller’s Master-Stroke” donde al igual que: “Cuadros de una exposición” de Mussorgski, Freddie hace un análisis a su pintura entonando de una manera muy peculiar los distintos pasajes que su obra representaba. No solo eso, también hace énfasis a una extensa creatividad para darle vida a los personajes que integran la pintura.

Freddie además de concretarse a componer y a cantar, tenía un gran aprecio a Japón. Coleccionaba obras, jarrones y todo lo que implicara esa milenaria cultura. Hizo apariciones con la hoy también extinta Montserrat Caballé componiendo la totalidad de la opera “Barcelona”, en 1988, previo a las olimpiadas que se celebrarían en aquel lugar y cuyo tema central llevaría la interpretación de la obra que da título al álbum. Sin embargo, falleció meses antes y los planes cambiaron.

Hubo puestas en escena, coreografías de composiciones como “Bohemian Rhapsody”, “I Want to Break Free” (Compuesta por John Deacon) y “Made in Heaven”.

Su voz se hacía notar en sus armonías vocales, sus coros y movimientos en canciones como “Bohemian Rhapsody”, “Somebody to love”, “The march of the Black Queen”, “The prophet’s song” (Compuesta por Brian May), su faceta como solista destacan los falsetes en “Man made Paradise” (La parte final), “Exercises in the free love” que a la postre fue incluida en el álbum de “Barcelona”, titulada “Ensueño”, con la letra en español agregada por Montserrat Caballé.

Un gran liderazgo, extravagancia y un auténtico “frontman” en los conciertos que congregaban multitudes. Hasta la fecha no ha habido una persona que haya sido más aclamada que Freddie Mercury. Poseía un carisma y una conexión vital con el público que hacía estremecer, vibrar y sentir la música en los conciertos.

A diferencia de esa vitalidad manifestada en público, su imagen personal era introvertida, discreta y amilanada sumergido en vicios como el consumo de drogas y alcohol. Las depresiones eran constantes, el sufrimiento y la paranoia generaban retiros parciales de la banda. En cambio, su afición por las fiestas hicieron de él un empedernido vicioso de la perversión y depravación. Cabe recordar el ejemplo de una de sus famosas fiestas organizada en el Hotel Fairmont en Nueva Orleans, titulada “Bienvenidos a Sodoma y Gomorra”. Cientos de invitados eran recibidos por enanos con charolas repletas de cocaína, hechiceros que descabezaban gallos, lanzafuegos, Mujeres desnudas luchando en amplias tinas repletas en sangre de cerdo, cortesanas y cortesanos en los baños brindando placer oral a los invitados, el tercer sexo se ofrecía a fumar por cualquier orificio de su cuerpo, fiesta que duró al menos 3 días. De manera anecdótica y con cierta sorna, un periodista que acudió a esa fiesta comento: “no sé si por haber asistido a ese evento me iré al infierno”.

Las fiestas en Berlín, Alemania, eran un pasatiempo para Freddie, pues ahí organizaba y asistía a eventos donde se concentraban comunidades homosexuales, se organizaban orgías y la promiscuidad era el pan de cada día. 

Su bisexualidad la mantuvo en su vida, sin embargo, quien fue su consorte en toda esa vida de excesos, de alegrías, tristezas y agonías fue y lo será siempre Mary Austin.

Hoy su Casa en Kensington, Londres, luce triste, una gruesa lámina de policarbonato con un letrero: prohíbe las ofrendas, flores o pintas, con penas de arresto para proteger la privacidad de la hoy morada de Mary Austin

El 24 de noviembre de 1991 a la edad de 45 años pierde la vida Freddie Mercury, causada por Bronconeumonía debido a una complicación del SIDA.

A 29 años de su partida es digno recordar a uno de los más grandes músicos que han existido por su talento, creatividad y originalidad.

“Amo a la multitud. Amo más que nada el momento en que estoy frente a ella. Amo cantar nuestras canciones, pero más que nada sentir que la multitud es parte del espectáculo, cuando son ellos los que cantan”.

Freddie Mercury

Casa de Freddie Mercury, heredada a su pareja Mary Austin, en Londres. Foto: Enrique Domínguez.

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Arteleaks

Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

Alberto Farfán

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Recordando a William Styron

Por Alberto Farfán

Lejano a nosotros desde hace catorce años, el escritor norteamericano William Styron (1925-2006) puede considerarse uno los autores de gran importancia de nuestro vecino país, quien nos lega una serie de obras para conocer con grata atención. En Un lecho de tinieblas (1951), su primera novela publicada a los 26 años, Styron nos relata el suicidio de una joven miembro de una peculiar y enigmática familia de Virginia, en cuya atmósfera se respira cierto aire faulkneriano. Las pasiones destructoras que socavan las instituciones de la sociedad y la absurdidad de la vida militar son el tema de La larga marcha (1955). Por otro lado, en Esta casa en llamas (1960), ambientada en la Italia de los años cincuenta, nos refiere que la violencia individual no constituye un remedio eficaz contra la decadencia moral.

Ganadora del premio Pulitzer en 1967 y reconocida a nivel mundial, la novela Las confesiones de Nat Turner refiere la verdadera historia de una sangrienta rebelión de esclavos que se suscitara en 1831 en Virginia; no obstante lo cual, grupos de militantes afroamericanos arremetieron contra nuestro autor acusándolo de racismo, pues para ellos el protagonista resultaba ser un negro con mentalidad del ominoso blanco norteamericano.

La decisión de Sophie (1979), que relata las vicisitudes de una superviviente del Holocausto, fue llevada al cine e interpretada por Meryl Streep con un gran éxito internacional. Con esta novela nuestro autor volvió a conocer la gloria, sin embargo, también tuvo que enfrentar una serie de cuestionamientos, ya que fue acusado de hacer una utilización acrítica de la exterminación de los judíos europeos por los nazis en aras de la comercialización.

En 1993 publica Una mañana a la orilla del mar: Tres relatos de juventud, cuyo sustento narrativo descansa en los momentos dolorosos de su infancia (amén de ciertas obras póstumas). Pero antes da a conocer su texto Esa visible oscuridad: Memoria de la locura (1990), sobre el cual deseo abundar con cierto detalle.

De este relato, titulado de manera exacta como Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, surge inexorable el testimonio de un hombre que se enfrenta con el infierno. Los abismos de la locura y la inconsistencia de psiquiatras y la medicina, más los deseos de muerte, el suicidio, se entrelazan vertiginosamente para abatirlo.

En ciertos instantes pareciera que su autor refiere una honda y, al mismo tiempo, terrible pesadilla de ficción que reúne todos los elementos necesarios para su inequívoca cristalización. Sin embargo, nada de lo escrito es resultado de la imaginación creadora. Styron nos habla de la experiencia vivida, de su propio caso clínico.

Nuestro autor visita al psiquiatra por presentar insomnio, pero, en realidad, es objeto de un trastorno depresivo mayor (TDM), nunca diagnosticado oportunamente.

Y a pesar de que “el horror de la depresión es tan abrumador que excede con mucho toda posibilidad de expresión”, Styron viaja a París para recibir un premio, el cual bien valía un regocijo interior; no obstante, su actuación es desastrosa. A su retorno nada cambia. Su malestar se agudiza. Se encuentra inmerso en el pánico, en la ansiedad; hay confusión, fallas de enfoque mental, agitación, temor difuso. “La oscuridad me invadía tumultuosamente, tenía un sentimiento de terror y enajenación, y, sobre todo, de sofocante ansiedad”. Experimentaba “pánico y desgobierno, y la sensación de que el proceso de mi pensamiento se hundía bajo una marea tóxica e inenarrable que obliteraba toda respuesta placentera al mundo viviente.”

Debido a su afección, Styron investiga en diversos textos de autoridades en la materia, además de acudir con otro especialista; los anteriores a quienes recurrió por insomnio, que aún persistía, sólo le recetaron dosis de halcion y lorazepam. Pero su estado no se modifica. “La locura de la depresión es, generalmente hablando, la antítesis de la violencia. Es una tormenta, sí, pero una tormenta de tinieblas. Pronto se manifiestan síntomas como la lentitud cada vez mayor en las respuestas, una semi parálisis, el corte de la energía psíquica hasta casi cero. Por último es afectado el cuerpo, y se siente socavado, exangüe.”

Por ello, ya empieza a definirse por el suicidio, que no lleva a cabo porque oportunamente pide se le interne en una institución mental. En este sentido, Styron hace un llamado con respecto al uso del halcion, cuya peligrosidad no es cosa de la imaginación, pues, si así fuese, no hubiera sido “terminantemente prohibido en los Países Bajos”, afirma. Pero también llama la atención sobre la negligencia de algunos médicos al prescribir dosis de otros medicamentos similares sin un diagnóstico adecuado.

De impecable factura, Esa visible oscuridad: Memoria de la locura nos arroja a la terrible odisea del infierno interior, pero además nos obliga a reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad en manos no siempre consecuentes con su profesión.
Finalmente, estimado lector, lo invito a leer todas sus obras como un mínimo homenaje.

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#Justicia para….

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Contrafilo

José García Segura

En dos semanas más se conmemora en México el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. Ese festejo será triste otra vez. Hace apenas 24 horas, Florisel Ríos Delfín, alcaldesa perredista de Jamapa, Veracruz fue secuestrada y asesinada por un grupo armado que opera en la región.

La semana anterior, policías de Cancún, Quintana Roo pusieron fin, a tiros, a una manifestación feminista. Para no ir muy lejos, ¿Se acuerda usted de Diana (Diana Carolina Raygoza Montes) estudiante nayarita asesinada hace tres años en su propia casa?, y de la estudiante mexiquense, o de….

Un reporte reciente del Sistema Nacional de Seguridad Pública refiere que feminicidio, homicidio culposo, lesiones dolosa y/o culposa,
secuestro y trata de personas están a la alza, aun en medio de la pandemia.

Deje le cuento que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer se conmemora cada 25 de noviembre en honor a
las activistas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas hace más de medio siglo por la policía secreta del entonces presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Día de la NO violencia verbal o física, sexual, psicológica… contra indígenas, refugiadas, migrantes, que habitan en comunidades rurales o
remotas, indigentes, recluidas, con alguna discapacidad, ancianas o que enfrentan un conflicto armado.

Violencia de pareja o no. Violencia doméstica o no; violencia patrimonial, económica…

La Organización de Naciones Unidas revela que “mujeres y niñas constituyen la mitad de la humanidad” y que la violencia contra ellas
se ha convertido en un grave problema de salud pública.

Para la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres “han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual
por terceros en algún momento de su vida”.

Expertos aseguran que la violencia de pareja tiene un elevado costo social y económico para la mujer, su familia y la sociedad y que puede
tener consecuencias mortales, como el homicidio o el suicidio.

En México el Instituto de las Mujeres publicó recientemente un texto alusivo:

“No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche y él me dijo muchas cosas crueles que en verdad
me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de
las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez.

No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores. Recibí flores hoy y no era el día de las madres o ningún otro día especial. Anoche el volvió a golpearme, pero esta vez fue mucho peor.

¡Le tengo tanto miedo! dependo tanto de él que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy. Hoy es un día muy especial: “Es el día de mi funeral”.

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