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Egipto, velado

Egipto, atrapado en los símbolos de sus disputas, mientras la esperanza de la justicia y libertad cambia de rumbo

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Velos islámicos: Hijab. Niqab, Chador y Burka (de izq sup. a der. inferior) Foto: AFP/2009

Antonio Hermosa Andújar*

Casi una eternidad después del inicio de lo que se dio en llamar la primavera árabe, un hecho banal podría ser la trompeta con la que se anuncia en Egipto el advenimiento del invierno musulmán, desde hace tiempo presente por doquier en todo el territorio donde la primavera una vez estuvo presente. Las decenas de millares de gargantas que rugían exigiendo trabajo y libertad, que apostaron su vida a la esperanza de un cambio, y que tuvo su momento álgido en el derrocamiento de Mubarak de su trono, han dado paso tras las elecciones vencidas por los Hermanos Musulmanes al nuevo rostro del mimo: una periodista de televisión tocada con el hiyab. Las decenas de vidas segadas en el camino de la lucha por el cambio, por la transformación social y política de Egipto, han muerto así por segunda vez.

Claro que, según las nuevas autoridades político-religiosas, no hay motivo alguno de inquietud: ¿por qué alarmarse de que una chica televisionaria aparezca con esa prenda tan sexy cuando la usan aproximadamente el 70% de las damas en Egipto? (Lo que no se dice al respecto es cuántas lo hacen libremente, pero tampoco hay que entrar en minucias). Además, en tiempos de Nasser, todo el vestuario femenino relacionado con la tradición era objeto de mofa, y en los de Mubarak estaba literalmente prohibido salir por la tele enseñando sólo la (más)cara; ahora ya, finalmente, son libres, ya pueden ellas mismas elegir voluntariamente su indumentaria. Visto así, no queda sino aplaudir. Y el hiyab hasta se convertiría de un solo golpe en continuidad y símbolo del cambio iniciado en la Plaza Tahrir.

Y hay muchos más argumentos, no crean, a favor de tan delicado taparrabos cabellero. Prescindiendo de que si los indios tan amados por John Wayne vieran la televisión egipcia no sabrían si debajo del velo hay cabezas rapadas o cabelleras por cortar, sino que verían sólo barbas reforestando híspidamente las mejillas de la entera varonía del entorno, lo que les disuadiría, ¡puaf!, de invadir el país; prescindiendo de esa potencial invasión que casi nadie parece tener en cuenta, digo, el hiyab, ¡palabrita de niño-jesús musulmán!, es una prenda más de las de andar por casa; vaya, por la casa pública que es la ciudad, y si a nosotros, los occidentales, no nos devoraran ni nuestro orgullo ni nuestros prejuicios, ni quisiéramos imponer a todo ente respirante nuestra visión del mundo, seguro que ya sabríamos desde hace siglos y más siglos que nada se dice del mismo ni en El Corán ni en los Hadizes del Profeta, y que por lo tanto nada tiene que ver con la religión.

Más claro: que de símbolo machista, señal de sumisión de la mujer al hombre, nada de nada. Más aún cuando feministas como Fátima Mernissi sí creen encontrar alguna referencia sagrada al mismo es para proteger a la mujer de toda agresión sexual. ¡Palabrita de adultitos tolerantes musulmanes!

Todo esto está muy bien, sin duda. ¿Pero dicen algo El Corán o los Dichos del Profeta acerca de Clinton o, en general, de los Estados Unidos? ¿Y dejan de considerarlos por eso muchos musulmaníacos como las oriflamas del demonio, o del infierno, o de algún cruce entre ambos? Pues no señor, tampoco. Y ya ven lo religiosos que resultan. Por lo demás, si de lo que se tratara en la cuestión del hiyab es del fundamento sagrado de la sumisión de la mujer al hombre, simplemente nos habríamos confundido de tecla, pero me da en la nariz que igual daríamos con otra en grado de justificarla. Tampoco me queda clara otra cosa: pero entonces, qué, ¿aparece o no aparece en el libro sacro alguna referencia al pañuelito de marras? ¿O es que se pretende emular chapuceramente las antilogías de Protágoras, y no aparece cuando se trata de sumisión, pero sí aparece cuando se trata de proteger sexualmente a su portadora?

La cosa no acaba ahí; los Hermanos Musulmanes, los Musulmanes sin Hermanar, los Primos de unos, de otros o de los dos, los Musulmanes que se odian religiosamente por imperativo no coránico ni profético, etc., etc., también coinciden en que el hiyab no es discriminatorio, pues lo usa quien quiere, y por eso hay, en algunas calles musulmanas, preferentemente de día o con luz, jóvenes que los usan seguramente de complemento erótico de sus ajustadas faldas y ceñidas camisetas. No comporta sumisión, por tanto, vale la pena insistir; no es una coacción contra la mujer por parte de padres, maridos, novios o lesbianas, que también las hay, porque junto a las activistas con velo pasan velos sin activistas, con los que las usuarias dan pábulo a su feminidad –no provocan al barbimacho que espera su contoneo para incendiar su lujuria y promover su remedio en la hoguera-, al igualitarismo entre la mujer rica y la pobre; y también, cómo no, dan pábulo a su religiosidad, pues cómo cabría ir por la calle sin cierta dosis de santificación (y sin que ni Alá ni Mahoma lo hayan impuesto, lo que representa una rebelión, un cisma, contra las máximas autoridades religiosas, un auténtico chute sacro de vanidad: ¡nada me extrañaría que un día las condenasen a la hoguera por ello, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que les gustan a ambos dos las brasas!).

Lástima, dirá alguno, porque siempre hay quien se queja, que cuando van sin el citado taparrabos capilar y sufren por parte de los tolerantes islámicos agresiones y violencias no sólo verbales, pille siempre a la policía de turno mirando para La Meca; y luego, claro, cuando se quejan o denuncian, pues se les acuse de provocación: ¿se habrán pensado que los varones somos de piedra sin circuncidar, que los cabellos al viento nos inducen a la castidad y santidad del burka, por cuya rejilla trasparece al máximo, y no siempre, alguna piadosa caries ocular?

¡Vaya verbena de argumentos incontrovertibles!, pensarán: que una activista, máxime en una región como ésa, sea irremisiblemente irreligiosa; que el velo tape las diferencias de clase, cuando hasta hay pases de modelos de hiyab; que sea básicamente el fruto de una decisión libre y laica; o bien, mas sólo ocasionalmente, religiosa. Esa prenda se ha convertido sin más en símbolo de una disputa, y en ella el elemento que prevalece es el religioso. Incluso cuando ufanamente algunos musulmanes se remiten a la Declaración Universal de la Unesco como escudo jurídico de su aspiración al reconocimiento de la “identidad cultural”, y para defender con dicha norma “superior” los intentos locales de prohibirlo aquí o allá, en la que incluyen el uso del hiyab, ¿cabe pensar dentro del mundo musulmán en una cultura más allá o contraria de la religión?

Y si no es así, ¿por qué entonces la musulmanía al completo, desde los Hermanos Musulmanes y demás parientes próximos o enfrentados, como salafistas y chiís, por ejemplo, favorecen el velo y persiguen el desvelo, en nuevo y craso ejemplo de que no proviniendo el carácter sacro del mismo ni del Corán ni del Profeta hay gente por ahí que hace las veces de divinidad musulmana, demostrando cómo el hombre ensancha a voluntad el espacio religioso del Libro y su Dios? ¡No quiero pensar cómo responderá Alá a ese alarde politeísta el día que se entere del mismo: quizá los vuelva judíos ortodoxos o incluso efebos católicos, para mayor gloria de los genitales de sus pastores!

Un instrumento eficaz y silencioso de proceder a la consolidación interna del islamismo en las sociedades que emprendieron el camino de la revolución antes de terminar en el de la involución es la diplomacia. Máxime en un país como Egipcio, donde en absoluto se han apagado los ecos de ser el líder del mundo árabe que soñó Nasser, y que hoy es una niña mimada tanto por Israel, que quisiera mantener en vigor el tratado de Camp David, como por Arabia Saudí en su batalla político-religiosa con Irán, y viceversa; o como por Estados Unidos, que lo necesita como baluarte en el mundo árabe, sea para ejercer junto a Turquía presión sobre Irán, sea para frenar la influencia rusa –o china- en la región; o incluso por Europa, ante todo por Francia, el país más implicado en la cuestión Siria, sobre la que Egipto ya ha manifestado un nuevo y más profundo interés, intentando formar un grupo de contacto en el que participen países aliados y enemigos de Bachar Al Assad y entre sí, como Irán, Turquía y Arabia Saudí. La expulsión del tirano sirio del poder sería condición sine qua non de la nueva política a desarrollar.

Mientras tanto príncipe encantado internacional corteja a la princesa egipcia, y mientras ésta se aclara con lo que afirma querer, puede llevar a cabo su obra de islamización tranquila de la sociedad egipcia: ¿quién desde fuera recordará los derechos humanos en tanto obra por seducirla, y quién desde dentro podrá impedirlo sin guerra civil de por medio? Quizá la televisión siga siendo el gran escaparate de la totalitarización paulatina de la sociedad; y el espectador egipcio vea cómo, en aras de su libertad de elección, la nueva presentadora haya sustituido el hiyab por el nikab, el chador o hasta por su perfeccionamiento erótico: el burka; mucho más difícil será que vea los cabellos sueltos de la periodista que quiso ser libre y se topó con el Islam, castizo o postizo, y ataviada con un vestido cuyo escote atraiga a los castos Hermanos Musulmanes y demás siervos de la gleba religiosa mucho más que la noticia que esté dando, aun cuando se trate del reciente hallazgo de un manuscrito autógrafo del propio Alá en el que recompensa a los primeros que empezaron a asesinar y morir en su nombre, con el consiguiente reparto de su ración de huríes.

*El autor es escritor y filósofo español.

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África

Millonario desperdicio de alimentos en el mundo: 45 países al borde de la hambruna, advierte la ONU

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Millonario desperdicio de alimentos en el mundo: 45 países al borde de la hambruna, advierte la ONU

Por Thalif Deen

NACIONES UNIDAS –  Las advertencias no cesan: algunos países del Sur en desarrollo, sobre todo de África y Asia, se encaminan hacia el hambre y la inanición masivas, advirtió la ONU.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió este mes que hasta 828 millones de personas se acuestan con hambre cada noche, mientras que el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria aguda se ha disparado – de 135 millones a 345 millones – desde 2019.

Un total de 50 millones de personas en 45 países caminan ya al borde de la hambruna.

Sin embargo, en lo que parece una cruel paradoja, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que la asombrosa cifra de 161 mil millones de dólares en alimentos se desecha tan sólo en los vertederos de ese país.

No te pierdas: Deuda, golpes de estado y colonialismo: exhorto a Francia y EEUU a que pague reparación de Haití

 

El déficit de alimentos en los países pobres se ha visto agravado por la reducción de los suministros de trigo y grano procedentes de Ucrania y Rusia, provocada por la guerra en el primero de esos países, desatada por la invasión del segundo. Un impacto que se ha sumado a las secuelas de la crisis climática y las consecuencias de la pandemia de covid-19, que se acerca ya a tres años de duración.

Mientras las necesidades están por las nubes, los recursos han tocado fondo. El PMA dice que necesita 22 200 millones de dólares para llegar a 152 millones de personas en 2022. Sin embargo, con la economía mundial tambaleándose por la pandemia de covid, la brecha entre las necesidades y la financiación es mayor que nunca.

“Nos encontramos en una encrucijada crítica. Para evitar la catástrofe del hambre a la que se enfrenta el mundo, todo el mundo debe dar un paso adelante junto a los donantes gubernamentales, cuyas generosas donaciones constituyen la mayor parte de la financiación del PMA”, advirtió la agencia de emergencia de las Naciones Unidas desde su sede en Roma.

Remarcó también que “las empresas del sector privado pueden apoyar nuestro trabajo a través de la asistencia técnica y la transferencia de conocimientos, así como de las contribuciones financieras. Tanto las personas con alto poder adquisitivo como los ciudadanos de a pie pueden desempeñar un papel, y los jóvenes, las personas influyentes y las celebridades pueden alzar su voz contra la injusticia del hambre en el mundo».

En 2019, Rusia y Ucrania exportaron conjuntamente más de una cuarta parte (25,4 %) del trigo mundial, según el Observatorio de la Complejidad Económica (OEC).

De interés: Alimentos alcanzan precios récord por invasión de Rusia a Ucrania

 

Danielle Nierenberg, presidenta y fundadora de la organización estadounidense Food Tank, dijo que la cantidad de alimentos que se desperdicia en el mundo no sólo es un enorme problema ambiental, sino climático.

“Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero”, remarcó.

Además, el desperdicio y la pérdida de alimentos son también un enigma moral.

“Me parece absurdo que se desperdicien o se pierdan tantos alimentos por falta de infraestructuras, por una mala formulación de políticas o por normas de comercialización que obligan a eliminar los alimentos si no se ajustan a determinadas normas”, explicó Nierenberg.

A juicio de la presidenta del centro de pensamiento sobre la alimentación, “esto es especialmente terrible ahora que nos enfrentamos a una crisis alimentaria mundial, no solo por la agresión de Rusia contra Ucrania, sino por los múltiples conflictos en todo el mundo”.

“En la última década hemos hecho un buen trabajo de concienciación sobre el desperdicio de alimentos, pero no hemos hecho lo suficiente para convencer a los responsables políticos de que tomen medidas concretas. Ahora es el momento de que el mundo aborde el problema del desperdicio de alimentos, especialmente porque conocemos las soluciones y muchas de ellas son baratas», afirmó.

A su juicio, medidas como una mejor regulación en torno a las fechas de caducidad y de compra preferente, políticas que separen la materia orgánica en los municipios, multar a las empresas que desperdician en exceso, una mejor recogida de datos en torno al desperdicio de alimentos o más infraestructuras e innovaciones prácticas que ayuden a los agricultores.

“Y hay aún más soluciones. Podemos resolver este problema, y tenemos los conocimientos. Solo tenemos que ponerlo en práctica», afirmó Nierenberg.

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Controlar la pérdida y el desperdicio de alimentos es un factor crucial para alcanzar la meta de erradicar el hambre en el mundo. Foto: FAO

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés) declaró en noviembre de 2021 que el desperdicio de alimentos en este país se estima en un 30-40 % del suministro total de alimentos.

“La comida desperdiciada es la categoría más importante de material que se deposita en los vertederos municipales y representa un alimento que podría haber ayudado a alimentar a las familias necesitadas. Además, el agua, la energía y la mano de obra utilizados para producir alimentos desperdiciados podrían haberse empleado para otros fines», afirma la FDA.

Para reducir eficazmente el desperdicio de alimentos será necesaria la cooperación entre los gobiernos federal, estadal, local y comunitario, las instituciones religiosas, las organizaciones medioambientales, las comunidades y toda la cadena de suministro.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

El profesor David McCoy, jefe de investigación del Instituto Internacional de Salud Mundial de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-IIGH), calificó como “desgarradora” la imagen de los alimentos que se echan a los vertederos mientras crece la hambruna y la inseguridad alimentaria en los países menos favorecidos.

Esa imagen, además, debe también yuxtaponerse a los daños ecológicos causados por los modos dominantes de producción de alimentos que, a su vez, solo profundizarán la crisis de la inseguridad alimentaria generalizada.

“Hace años que se reconoce la necesidad de una transformación radical y generalizada en la forma de producir, distribuir y consumir alimentos. Sin embargo, los actores poderosos, especialmente las instituciones financieras privadas y las gigantescas empresas oligopolistas que obtienen enormes beneficios de los sectores agrícola y alimentario, tienen un gran interés en mantener el statu quo”, advirtió.

A juicio del académico, “su resistencia al cambio debe ser superada si queremos evitar un mayor empeoramiento de las crisis de hambre y ecológica”.

Por si te lo perdiste: Tras acuerdo de Ucrania y Rusia, sale primer barco con cereales desde de Odesa

 

Frederic Mousseau, director de políticas del estadounidense Instituto Oakland, recordó que la producción y las existencias mundiales de alimentos se encuentran en niveles históricamente altos en 2022, con solo una ligera contracción en comparación con 2021, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO).

“El aumento vertiginoso de los precios de los alimentos este año se debe más a la especulación y a la especulación que a la guerra en Ucrania”, aseguró.

Por eso, a su juicio, “es indignante que el PMA se haya visto obligado a ampliar sus operaciones de ayuda alimentaria en todo el mundo debido a la especulación, a la vez que ha tenido que recaudar más fondos, ya que los costes de la ayuda alimentaria han aumentado en todas partes.

Mousseau señaló que los costes del PMA aumentaron en 136 millones de dólares solo en África Occidental debido a los altos precios de los alimentos y el combustible, mientras que al mismo tiempo, las mayores empresas alimentarias anunciaron beneficios récord por valor de miles de millones.

 

Entre los conglomerados transnacionales alimentarias, el grupo francés Louis-Dreyfus incrementó sus beneficios en lo que va de año en 82,5 %, el estadounidense Bunge Limeted en 15 % y el también estadounidense Cargill en 23 %.

Los beneficios de un puñado de corporaciones alimentarias que dominan los mercados mundiales ya superan los 10 000 millones de dólares este año, el equivalente a la mitad de los 22 000 millones de dólares que el PMA busca para atender las necesidades alimentarias de 345 millones de personas en 82 países.

En una conferencia de prensa en Estambul, el secretario general de la ONU, António Guterres, ofreció un rayo de esperanza cuando dijo el 20 de agosto que más de 650 000 toneladas métricas de cereales y otros alimentos ya están de camino a los mercados de todo el mundo.

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“Acabo de regresar del mar de Mármara, donde equipos ucranianos, rusos, turcos y de las Naciones Unidas están realizando inspecciones conjuntas de los buques que atraviesan el mar Negro cuando entran o salen de los puertos ucranianos. Es una operación extraordinaria e inspiradora”, afirmó.

Añadió que “acabo de ver un buque fletado por el Programa Mundial de Alimentos -el Brave Commander- que está esperando para zarpar hacia el cuerno de África para llevar la ayuda que necesitan urgentemente quienes padecen hambre aguda”.

“Ayer mismo estuve en el puerto de Odesa y vi de primera mano la carga de un cargamento de trigo en un barco”, dijo.

Guterres reconoció que “estaba tan conmovido viendo cómo el trigo llenaba la bodega del barco. Era la carga de la esperanza para muchos en todo el mundo”.

“Pero no olvidemos que lo que vemos aquí en Estambul y en Odesa es sólo la parte más visible de la solución. La otra parte de este paquete de medidas es el acceso sin trabas a los mercados mundiales de los alimentos y los fertilizantes rusos, que no están sujetos a sanciones”, remarcó.

Guterres señaló que es importante que todos los gobiernos y el sector privado cooperen para llevarlos al mercado. Sin fertilizantes en 2022, dijo, puede que no haya suficientes alimentos en 2023.

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“Sacar más alimentos y fertilizantes de Ucrania y Rusia es fundamental para seguir calmando los mercados de productos básicos y bajar los precios para los consumidores”, reconoció.

A juicio de Guterres, “estamos al principio de un proceso mucho más largo, pero ustedes ya han demostrado el potencial de este acuerdo crítico para el mundo”.

“Por ello, estoy aquí con un mensaje de felicitación para todos los que forman parte del Centro de Coordinación Conjunta y un llamamiento para que continúe esta labor vital para salvar vidas”, dijo.

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Fuente: ipsnoticias.net

 

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Ministra de Sudáfrica dice al secretario de Estado de EEUU que Palestina, al igual que Ucrania, “merecen su territorio y libertad”

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Ministra de Sudáfrica dice al secretario de Estado de EEUU que Palestina, al igual que Ucrania, “merecen su territorio y libertad”

 

La ministra de Relaciones Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, en conferencia de prensa con el secretario de Estado de Estados Unidos, Tony Blinken, dijo que le gustaría que la guerra terminara, pero que el derecho internacional no se estaba aplicando de forma equitativa, y aludió al conflicto palestino-israelí.

“Creemos que todos los principios relacionados con la Carta de las Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el derecho internacional humanitario deben ser ratificados para todos los países, no sólo para algunos. Así como el pueblo de Ucrania merece su territorio y su libertad, el pueblo de Palestina merece también su territorio y su libertad”, enfatizó la ministra.

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Pandor señaló a los medios internacionales que «Sudáfrica no se dejará intimidar para que tome partido en la guerra entre Ucrania y Rusia». La ministra se refería a tomar partido entre Rusia, China y Occidente en la guerra en curso entre Rusia y Ucrania, ya que se ha mantenido neutral ante la invasión rusa de Ucrania.

Naledi Pandor dijo que estaba contenta de que Blinken hubiera confirmado que Estados Unidos no le había pedido a Sudáfrica que eligiera bando (entre Rusia y Ucrania). Sin embargo, dijo que su gobierno había experimentado la presión de ciertos países de Europa para alinearse con su política sobre Ucrania.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Tony Blinken, en su estancia en Ruanda, después de visitar la República Democrática del Congo y Sudáfrica, hizo críticas a la invasión rusa a Ucrania, y realizó el viaje pocas semanas después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, visitara Egipto, Uganda, Etiopía y la República del Congo.

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Algunos analistas dicen que los dos viajes tienen ecos de la Guerra Fría y que están relacionados con un intento de los gobiernos de Estados Unidos y Rusia por incrementar su influencia en África.

A principios de este año, Sudáfrica se unió a muchos otros países africanos para abstenerse de votar en la ONU para condenar la invasión.

 

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Con información de Agencias.

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África

Invasión de Rusia a Ucrania amenaza la alimentación en Medio Oriente y África: ONU

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cereal darfur

 

ROMA – La invasión de Rusia a Ucrania impacta a grandes productores de cereales, amenaza las importaciones de trigo y maíz para los países del Medio Oriente y Norte de África, señaló un reporte este viernes 18 del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida) de las Naciones Unidas.

“Ya estamos viendo aumentos de precios y esto podría provocar una escalada del hambre y la pobreza con graves consecuencias para la estabilidad mundial”, advirtió el presidente del Fida, Gilbert Houngbo.

El conflicto está impactando los precios y las cadenas de suministros, y sus efectos comienzan a sentirse en el Medio Oriente, el oriental Cuerno de África y el norte de ese continente, donde las personas más pobres corren mayor riesgo, de acuerdo con el reporte del Fida.

Una cuarta parte de las compras mundiales de trigo provienen de Rusia y Ucrania.

De Ucrania procede 40 % del trigo y el maíz que llega a Medio Oriente y África, con países que ya están lidiando con problemas de hambre y donde la escasez de alimentos o el aumento de los precios conllevan el riesgo de empujar a millones de personas más a la pobreza.

“Ya estamos viendo aumentos de precios y esto podría provocar una escalada del hambre y la pobreza con graves consecuencias para la estabilidad mundial”: Gilbert Houngbo.

“Me preocupa profundamente que el conflicto violento en Ucrania, una catástrofe para los que están directamente involucrados, también sea una tragedia para las personas más pobres del mundo que viven en áreas rurales”, dijo Hongbo.

Las personas pobres en las áreas rurales “no pueden absorber los aumentos de precios de los alimentos básicos y los insumos agrícolas que resultarán de perturbaciones en el comercio mundial”, agregó.

Rusia es también el mayor productor de fertilizantes del mundo.

Incluso antes del conflicto, los picos en los precios de los fertilizantes en 2021 contribuyeron a un aumento de los precios de los alimentos de alrededor de 30%, y el Fida analiza el impacto que tendrá la guerra en los pequeños productores y las comunidades rurales que ya son pobres.

Un ejemplo desde el Cuerno de África es que en Somalia, donde 3,8 millones de personas ya padecen inseguridad alimentaria grave, los costos de la electricidad y el transporte se han disparado debido al aumento del precio del combustible.

Eso impacta de modo desproporcionado en los pequeños agricultores y pastores pobres que, ante la irregularidad de las lluvias y la sequía constante, dependen de la agricultura de riego impulsada por pequeños motores diésel para sobrevivir.

En Egipto, los precios del trigo y del aceite de girasol se dispararon debido a que depende de Rusia y Ucrania para 85 % del suministro de trigo y 73 % del aceite.

En Líbano, 22 % de las familias padecen inseguridad alimentaria y la escasez de alimentos o alzas de precios exacerbarán una situación que ya era grave.

El país importa 80 % de su trigo de Rusia y Ucrania, pero solo puede almacenar un mes de cosecha a la vez debido a la explosión en el puerto de Beirut en 2020 que destruyó los principales silos de granos de esa nación.

En total, 45 de los países menos adelantados, en su mayoría africanos, importan más de un tercio de su trigo de Ucrania o Rusia, y 18 de ellos importan al menos 50 % desde los dos grandes productores que están en guerra

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) más de cinco por ciento de la canasta de importaciones de los países más pobres está compuesta por productos que probablemente enfrentarán un alza de precios debido a la guerra, versus menos de uno por ciento en el caso de los países ricos.

El Fida señaló que en muchos países pobres los pequeños productores ya se estaban recuperando de los efectos de la covid-19, sequías, ciclones y otros desastres de los últimos dos años, pero la nueva guerra afectará sus ingresos al aumentar el costo de los insumos y las interrupciones en las cadenas de suministros.

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Fotografía: Obreros almacenan cereal importado en un depósito de Darfur, en Sudán, uno de los muchos países africanos que se verán afectados por la guerra entre Ucrania y Rusia, proveedores de una cuarta parte de las importaciones mundiales de trigo. Crédito: Albert González/ONU

A-E/HM

Fuente: ipsnoticias.net

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