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Documentalista de Mexicali destaca en Festival Internacional de Cine

La documentalista mexicalense Paulina Sánchez destaca con su proyecto Hotel de paso, con el tema de la migración desde la mirada de los deportados

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Hotel del Migrante que ha dado vida al proyecto documental Hotel de paso, de Paulina Sánchez. Foto: red

Por Guadalupe Lizárraga

MEXICALI, México.- «Hotel de paso» es un largometraje dirigido por la mexicalense Paulina Sánchez,  fotógrafa y documentalista, miembro de DOCRED Baja California, fue destacada en el Festival Internacional de Cine 2014 en Guanajuato. Recién ha sido seleccionada también con la beca Ambulante Cuauhtémoc Moctezuma, entre otros premios, para concluir su largometraje, que aporta –de acuerdo a la visión de los jurados– una perspectiva original sobre la migración hacia Estados Unidos, desde la frontera californiana.

El documental se desarrolla con la historia de un recinto ubicado en la zona roja de Mexicali al que se conoce como “Hotel del Migrante”, a unos metros de la línea fronteriza con Calexico. Diariamente al lugar llegan decenas de deportados de diferentes ciudades de los Estados Unidos, y son atendidos en sus necesidades más básicas por activistas de la organización civil Ángeles sin fronteras.

Paulina Sánchez cuenta que su proyecto lo fue creando desde hace años, al despertar su interés en las anécdotas del Hotel de paso que versaban sobre los “polleros” que «guardaban» a los migrantes por unos días para después cruzarlos de manera ilegal por la frontera. “Se contaban mil leyendas negras –dice la documentalista– como el tráfico de droga y otros delitos, y yo quería saber qué pasaba realmente ahí”.

Paulina Sánchez en el rodaje de Hotel de Paso. Foto: cortesía

Paulina Sánchez en el rodaje de Hotel de Paso. Foto: Hotel de paso/FB

Para 2008, el lugar ya no tenía luz y Sánchez contó que se convirtió en un lugar escabroso, el cual pese a su audacia y valor, no fue capaz de entrar e investigar. Un par de años después, a su regreso de Guadalajara, la ciudad donde realizó sus estudios de maestría, encontró el lugar clausurado. Y unos meses más tarde, fue sorprendida con la inauguración del lugar como un albergue para deportados. “Cuando por fin conocí el lugar, se conjuntaron dos intereses de toda mi vida, por un lado el interés artístico, estético, humanista, y por otro mi interés en una comunidad vulnerable, como es la comunidad migrante”, dice Sánchez.

El paso siguiente para la documentalista fue registrar lo que iba sucediendo en el Hotel del Migrante. Durante cuatro meses consecutivos, prácticamente a diario, visitaba el lugar, entrevistaba a los visitantes, conocía sus historias de vida y les tomaba retratos. “Un trabajo de campo, que de alguna manera continúo, aunque no con la misma intensidad como al principio”, señala Sánchez Barajas. De esa primera fase, surge el libro de fotografías bajo el mismo título, Hotel de paso. «Un primer trabajo que orientaba mi búsqueda cinematográfica», apunta la cineasta.

«Con los retratos de los deportados, me pregunté qué historias voy a contar», explica Sánchez, sobre ese libro que es una base de su proyecto documental. «Fue cuando pensé en recuperar las historias de la infancia de los deportados, y creé el título «Crecer solo», para el primer capítulo. Después me aboqué en lo que significaba para ellos el sueño americano, y de cómo habían sido sus vidas en Estados Unidos, y de cómo la mayoría ya no conocía ni México ni sus lugares de origen», comenta.

Un trabajo de investigaciónd e dos años y siete periodos de rodajes para armar el proyecto documental Hotel de paso. Foto: Hotel de paso/FB

Un trabajo de investigaciónd e dos años y siete periodos de rodajes para armar el proyecto documental Hotel de paso. Foto: Hotel de paso/FB

«Las crónicas las escribo en primera persona, y cito textualmente cuando ellos hablan de sus vidas migrantes, pero me enfoco también en lo que yo vivo con ellos mientras estoy filmando, lo que viví con ellos, como cuando nos agarran los federales y cuando yo los empecé a grabar sin que ellos me vieran», dice Sánchez. El título de cada crónica es una frase literal de cada deportado, especifica la documentalista, y su crónica «trata de revelar la mirada de ellos, desde la dignidad».

Después de haber participado en varios certámenes para financiamiento de su proyecto, tuvo el primer rodaje en mayo de 2012. Y continuó por su propia cuenta y recursos hasta diciembre de 2013, con unos siete rodajes sobre hechos importantes que se registraban dentro del Hotel del Migrante como el regreso de alguno de los protagonistas deportados o la remodelación del lugar.

Su proyecto ha participado en festivales como el FICM, FICG, Latin Side of the Doc y DOCSDF. Además, ha obtenido diversos fondos entre los que se encuentran: Jóvenes Creadores FONCA; PECDA Baja California; Premio al Desarrollo DOCSDF/IMCINE; Beca BORDOCS e ICBC para estudios en Colombia, Proyectos y Coinversiones Culturales FONCA-CONACULTA y Beca de postproducción Cuauhtémoc Moctezuma-Ambulante.

Paulina Sánchez ahora ha sido seleccionada para participar en el International Pitching Market 2014 del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, el cual tendrá lugar a finales de julio en San Miguel Allende, Guanajuato.

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Paloma Saiz, 40 años en la promoción de la cultura en CDMX

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Paloma Saiz promovió actividades culturales en Nezahualcóyotl

 

  • Durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, iniciamos un proyecto llamado “Artes por todas partes”.

  • “Letras en guardia” es un programa de lectura para policías que se implementó con éxito en Netzahualcóyotl

Por Zavianny Torres Baltazar.

Paloma Saiz estudió en la misma universidad y carrera que el afamado escritor Paco Ignacio Taibo II, sin embargo, nunca se conocieron ahí. Quien los presentó fue el escritor y promotor cultural Belarmino Fernández (quien recientemente se nos adelantó. Un abrazo fraternal a donde quiera que esté). A los seis meses de conocerse Paloma y su pareja empezaron a vivir juntos. Desde entonces han pasado 51 años.

La promotora cultural independiente tiene una trayectoria de más de 40 años aportando a nuestra metrópoli programas culturales emblemáticos y reconocidos allende nuestras fronteras. Programas y proyectos enfocados al acceso democrático a las diversas manifestaciones culturales, a la adquisición de libros a bajo costo y sobre todo el fomento a la lectura.

Paloma Saiz también fue parte importante del equipo que organizaba año con años “La semana negra de Gijón”, que llegaba a recibir a más de un millón de visitantes.

En retrospectiva, hace treinta años visité por primera vez su casa -todavía vivían en Benjamín Hill–  el novelista de apellido Mahojo iniciaba su exitosa carrera, por entonces concursaba para el Premio Planeta con su novela “La lejanía del tesoro” ¿Qué ocurría en esos años en el quehacer profesional de Paloma Saiz?

Cuando nos fuimos a vivir juntos militábamos en la izquierda y hacíamos trabajo de asesoría a sindicatos independientes. Vivíamos de trabajitos esporádicos, él de pronto escribía para algún periódico, hacía crónica o cosas así. Yo aplicaba encuestas o cualquier cosa que me llegara y nos diera para sobrevivir.

Para leer más del autor: Ministerio Público de Cuatitlán Izcalli dispensa a automovilista ebrio, responsable de homicidio

Y dedicábamos mucho tiempo a la militancia.

Después nos fuimos a vivir dos años a España porque él quería escribir sobre la revolución de octubre del 34 de Asturias. Ya de regreso a México me puse a trabajar en el programa cultural de las fronteras, haciendo el “Festival de la Raza” y el “Festival del Caribe”. Estuve dos o tres años haciendo cosas ligadas a la cultura. Al mismo tiempo hacía algo de fotografía e ilustración para la SEP.

En el 97, cuando gana Cuauhtémoc Cárdenas, me voy a trabajar a la delegación Cuauhtémoc, primero en la subdelegación Roma-Condesa y después dirigí las casas de la cultura. También por esos años inicié en la secretaría de cultura del gobierno de la CDMX. En donde iniciamos un proyecto llamado “Artes por todas partes”.

El antecedente del proyecto “Para leer de boleto en el metro”, se da cuando tenía a mi cargo la subdirección de literatura de la secretaría de cultura. Fue y es un programa de gran impacto y muy ambicioso. En sus inicios parecía muy arriesgado. Sin embargo, a la fecha ha sido el programa de fomento a la lectura más reconocido. No sólo a nivel nacional.

El programa “Para leer de boleto en el metro” no sólo ha sido reconocido en México, sino en  muchos otros países. En primer lugar, porque fue un proyecto que impactaba a mucha gente, un programa masivo. Basado en la confianza hacia la gente.

Lee también: Nueva agenda de la Embajada de México en Colombia incluirá acuerdos de pacificación con las FARC y comunidades indígenas

Después de un receso, regresé a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, y realizamos un proyecto más amplio de fomento a la lectura, en total nueve con policías, con bomberos, en hospitales, con los jóvenes, para ciegos y débiles visuales, el tianguis del libro y el libro club.

Casi al mismo tiempo, tuvimos la Feria del Libro del Zócalo y el Remate de Libros.

Paco Ignacio y Paloma al frente. Foto: especial

Paco Ignacio y Paloma al frente. Foto: cortesía.

¿Qué experiencia tuvieron con el programa “Letras en Guardia”, llevado a cabo en Nezahualcóyotl?

Ese programa quien lo coordinó fue el escritor Juan Hernández Luna, porque cuando nos lo vinieron a proponer el presidente municipal, yo estaba en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y no podía hacerlo desde ese espacio. Y fue que le pedimos a Juan que se encargara del programa.

Fue entonces que se diseñó un programa para que todos los policías de Neza se incorporaran. Primero, se hizo una antología que se repartió a todos, y cada quince días o cada semana se reunían para discutir sobre el libro o sobre temas relacionados con la lectura y la literatura. Fue un programa tan reconocido en otros países, porque fue el año en el que se cumplieron 500 años de El Quijote de La Mancha.

Entonces, a un grupo de policías de Neza se les ocurrió una cosa innovadora. Y en una de las reuniones nos dijo: ¿Puedo leerles una cosa? Y lo que hizo fue convertir el primer capítulo del “El Quijote de La Mancha” a lenguaje policial: En un lugar 23 de cuyo 48 no quiero …

Incluso recibió un reconocimiento en España por ese motivo.

La idea de ese programa era quitar la imagen de policía represor, del policía corrupto, del policía gandalla -que se los habían ganado a pulso- y que a través de este programa queríamos darles herramientas culturales. Fue en ese contexto que el jefe de policía de nombre Jorge Amador -mis respetos para esta persona- quien cambió radicalmente el concepto y proceder de los elementos de la Policía de Nezahualcóyotl.

Actualmente Jorge Amador da conferencias y fue gracias a que él se empeñó a que no solamente leyeran, sino les cambió los uniformes, les dio armamento nuevo, hizo cosas innovadoras que provocó grandes cambios. Y por eso funcionó el programa.

Era muy motivante, porque las actividades que llevábamos a cabo a través del programa, llegabas algún auditorio con conferencistas y la mitad del auditorio eran “azules” y la otra mitad de estudiantes de preparatoria. ¿cuándo se ha visto un auditorio con estas características?

En Nezahualcóyotl hemos repetido esta experiencia con Juan Hugo de la Rosa y actualmente con Adolfo Cerqueda. Y sabemos que se lo propondrán a Delfina para que sea una propuesta de campaña para el tema de seguridad y capacitación de las policías municipales y estatales.

***

 

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Ricardo Garibay y su necesaria vigencia, a 100 años de su nacimiento

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Alberto Farfán habla sobre el escritor Ricardo Garibay a casi 100 años de su nacimiento

 

Por Alberto Farfán 

Nacido un 18 de enero, pero de 1923 en Tulancingo, Hidalgo, el excelente escritor Ricardo Garibay nos dejó como legado más de una decena de libros, que abarcan novela, cuento, dramaturgia, guion cinematográfico, reportaje, crónica, memorias y ensayo, entre otros. Todo lo cual bajo una extraordinaria factura tanto en contenido como en estructura.

Resaltemos que Garibay (1923-1999) estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero optó por dedicarse a la literatura. Y por cierto que intentar destacar lo mejor de su obra en todos los géneros en que incursionó no es tarea fácil, por lo que sólo mencionaremos parte de lo realizado en la esfera novelística. Así, tenemos que nos brinda grandes novelas como Beber un cáliz (1965), La casa que arde de noche (1971), Taíb (1989), Triste domingo (1991) y Trío (1993), entre otras más; obteniendo galardones como el Premio Mazatlán en 1992, por la primera aquí enlistada; premio al mejor libro extranjero publicado en Francia en 1975 por la segunda y por Taíb le otorgarían el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada en 1989. Sin dejar de mencionar que fue laureado con el Premio Nacional de Periodismo en 1987.

Para leer más del autor: Claudia Sheinbaum: la explotación laboral de los promotores culturales

Nuestro autor, cabe destacar, también incursionó en otros ámbitos, por ejemplo, en la televisión cultural con programas como Calidoscopio: Temas de Garibay, como jefe de prensa de la Secretaría de Educación Pública, como colaborador de la Revista de la Universidad de México, del semanario Proceso, de los periódicos Novedades y Excélsior, y fue presidente del Colegio de Ciencias y Artes de Hidalgo, en Pachuca. Intelectual y periodista versátil como pocos, Garibay, no obstante, llamó además poderosamente la atención por su fuerte y peculiar personalidad.

Para el escritor Adolfo Castañón, por ejemplo, «Ricardo Garibay aparece como un artesano riguroso de la palabra eclipsado por la fuerza de una personalidad malhumorada, a veces estrepitosa, orgullosa hasta el enfado. Algo en él recuerda a Ernest Hemingway: el culto del hombre rudo, la devoción machista, aparejada a un deportivo virtuosismo del cuento real” (El País Semanal Blogs 27/01/14). Se habla de que era altivo, arrebatado, tosco, gran bebedor y demás, al grado de que le fascinaba no hacer amigos, sino enemigos. Y era directo y visceral en sus aseveraciones.

En virtud de lo cual resultará interesante retomar algunas de sus observaciones y aforismos más célebres. Y más ahora que vivimos bajo la era de la estupidez, de la corrección política, de la ideología de género, etc. En el terreno literario dijo sobre la británica Agatha Christie “¿Qué me importa a mí quién mató al idiota de la primera página? La novela policiaca es la forma literaria de la estupidez”. Y acerca del mexicano autor de Pedro Páramo, Juan Rulfo, vaca sagrada de infinidad de intelectuales y académicos con los que quien esto escribe no concuerda, Garibay arremetió señalando que era un “estreñido y (que por lo tanto) escribió sólo dos libros folclóricos” (MásCultura 09/08/16).

No te pierdas: Martha Robles en un monólogo catártico revelador, la columna de Alberto Farfán

Y abundando sobre la vida, el poder y otros tópicos nos encontraremos con lo siguiente (frasesypensamientos s/f). Escribe sobre la vida en general: “La vida es una porquería, pero tenemos el sentido del misterio para poder vestirla y hacerla soportable. El alcohólico tiene el alcohol para probarla con algo más que la piel de los días”.

Con respecto a la relación del poder y el intelectual, y me atrevo a añadir al periodista, nuestro autor es contundente aseverando: “Frente al Poder, el intelectual tiene un único papel natural: poner en entredicho las acciones del Estado, echar por delante la crítica, hacer ver el error o el desvío antes que los aciertos y aun de propósito pasar por alto los aciertos y alejarse de toda forma de aplauso. Ésta es la crítica dentro de un sistema democrático, y es también la autocrítica, vista la trascendencia que tiene forzosamente el juicio de los ciudadanos que entregan la vida ‘más a saber que a vivir’”. Palabras de gran envergadura, no obstante cierto vínculo que sostuvo con quien fuera presidente de la República en esa época, Luis Echeverría Álvarez, del nefasto Partido Revolucionario Institucional.

Y acaso escrita hoy mismo imaginando el México en que vivimos, su frase más lapidaria y conocida: “Amo a mi patria casi infinitamente, como se podría amar a un hijo imbécil o malvado”. A 100 años de su nacimiento, estimado lector, conmemoremos a Ricardo Garibay leyendo su obra que logrará conmoverlo y hacerlo reflexionar.

 

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De autores, correctores y editores

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Miguel Ángel Sánchez de Armas habla de rratas y editores en la nueva entrega de su columna Juego de Ojos

 

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

Hoy tengo el gusto de compartir con los lectores y en particular con los editores que me hacen el honor de publicar Juego de ojos, fragmentos de un texto espléndido de mi querido amigo Pepe Prats Sariol

Él, como es sabido, fue parido en los trópicos caribeños y nutrido en la bravía savia agavera de los llanos mexicanos y hoy habita alguna tundra sajona hasta donde le hago llegar mi abrazo agradecido.

De la siguiente línea hasta donde dice “… libertad y libertinaje”, el texto es de Pepe. El colofón, de mi autoría. Vale.

Me encanta una [errata] aparecida en el siglo XIX, en El Nuevo Regañón. La afirmación debía decir: “Un oído delicado es imprescindible a todo buen poeta”. Y apareció: “Un odio delicado es imprescindible a todo buen poeta”. Cuando José Lezama Lima me la mostró en la antigua Sociedad Económica de Amigos del País, se limitó a comentar —alma risueña— que el ángel de la jiribilla y no la desidia de un tipógrafo, había colocado la frase en su sitio exacto.

Pero no todas las célebres erratas cubanas tienen una ligera carga de perfidia. Hay boleros de más ponzoña. Un testigo de ritmo sistáltico me contó que cuando Manuel Altolaguirre editó en su transterrada La Verónica un cuaderno de Emilio Ballagas, había un verso que decía: “Siento un fuego atroz que me devora”. La picardía andaluza lo volteó a “Siento un fuego atrás que me devora”. Y el escándalo, en la pudibunda sociedad habanera de la época, obligó al grave poeta —profundo lector de Luis Cernuda— a echar en la bahía los ejemplares que logró salvar de las librerías viperinas, embriagadas con la alusión.

Para leer más del autor: En el centenario del tiempo perdido 

Una de aparente equívoco implicó a una pianista cuyo nombre prefiero no aterrizar aquí. Apenas hubiese trascendido, pues sólo era una be por ge, pero obtuvo aquiescencias entre los hombres que lo apreciábamos: “Su buen busto armó un programa delicioso”. Y despertó curiosas solturas de la imaginación entre los que nunca habían tenido la oportunidad de conocer el programa, cuyas delicias al teclado parecían a veces mozartianas, a veces un tropical homenaje a Il piacere de Antonio Vivaldi. Años después descubrimos que el autor había sido un antiguo adicto, feroz musicólogo que mitigaba sus nostalgias en un dodecafónico busto sin gusto.

[…] Oí o leí que eran tantas las erratas que cometían en una imprenta nicaragüense, que un poeta incluyó en el machón la siguiente solicitud: “Erratas a juicio del lector”. Aunque el record parece en poder nada menos que de la Suma teológica, pues su fe de erratas ─en la edición del dominico F. García en 1578─ logró ocupar ciento once páginas, algo que nos deja anonadados, palabra que alude filológicamente a un ano ahogándose.

¿Alguna vez padeció Maqroll el Gaviero ─que el gran Álvaro Mutis hizo célebre─ que le anotaran un huracán caribeño en su libro de Pitágoras? ¿Será absolutamente cierto que a una errata debemos el Fondo de Cultura Económica, pues debió llamarse Fondo de Cultura Ecuménica? ¿A cuál ensayista mexicano pertenece la del “joven crudito” por erudito? ¿No dice el antiguo diccionario Espasa ─como refiere Pío Baroja─ La feria de los desiertos cuando la obra se llama La feria de los discretos? ¿Quién sustituyó “la orgullosa tinta” que alababa a un político venezolano por “la orgullosa tonta”? ¿Cuál actriz de Almodóvar se levantó una mañana barcelonesa no con el ceño, sino con el coño fruncido?

Lee también: Año Nuevo, serenidad y tregua

Mark Twain advertía del peligro en un libro de medicina, pues “podemos morir por culpa de una errata”. Pero ningún genuino humorista ─y el novelista de Missouri era uno de ellos─, puede odiar deslices verbales y yerros impresos. Alguien consciente de que lo fatal es tomarse demasiado en serio, hasta ríe cuando la encuentra en uno de sus escritos. No parece casual que hombres de temple trágico como Proudhon se ganaran el pan como correctores modélicos… Tampoco que las nuevas técnicas de impresión computarizada hayan estropeado la tradición que unía al autor con el editor y el corrector.

[…] Entre las más famosas diatribas contra las chifladas que liban y pierden el rumbo, está la del esperpéntico madrileño Ramón Gómez de la Serna. Su artículo “Fe de erratas”, como se esperaba siempre de él, fue una hiperbólica resignación. Y mantiene “metáforas con humor”, greguerías. Dice: “La errata es un microbio de origen desconocido y de picadura irreparable. […] “Así sucede que después de que hemos corregido segundas, terceras y cuartas ‘pruebas’; después que nos hemos cansado de poner ¡¡OJO!! ¡¡OJO!! Al margen de las correcciones difíciles; después de que hemos leído el primer pliego salido de la máquina y hasta la hemos mandado parar para que corrigieran las últimas erratas, sin embargo, a la postre, hay erratas aún. […] he deducido que la errata es un microbio independiente a la higiene del escritor y del cajista. La errata que tiene vida y sagacidad propia se disimula detrás de una supuesta corrección y no saca sus tentáculos sino después de implantada la forma en la máquina, o si aún ahí se la persigue, espera a que vayan tirados los cien primeros ejemplares correctos para brotar después”.

Después sugiere que desaparezcan las fe de erratas, “con permiso de la Academia”, pues “demuestran un espíritu timorato y en medio de todo, sobrecogido de miedo a los otros”. Finaliza proclamando nuestra indefensión: “La errata es inextricable. Matamos la plaga, pero quedan las nuevas: la errata está adherida al fondo de las cajas…, y en vano el fuelle de las imprentas sopla los días de limpieza en los cajetines de la caja para aventar el polvo y las erratas. […] La errata es inextirpable, quizás más que nada, porque representa la mala intención de que está llena la naturaleza y la envidia insana que la posee. El temor a la errata es la única inmoralidad que puede cometer un escritor que escriba con libertad y libertinaje”.

¡Gracias, Pepe!

No puedo dejar de mencionar, sea o no leyenda urbana, el caso de aquel tomo revisado fatigosamente por los más grandes correctores de la comarca y rematado con un orgulloso colofón que a los lectores proclamaba: “Este libro no contiene eratas”.

En el Olimpo literario, los dioses se carcajean.

 

22 de enero de 2023

 

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

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