Connect with us

Brasil

Democracia y la cooperación climática, triunfo de Lula da Silva en Brasil

Published

on

El triunfo de Lula da Silva en Brasil representa la esperanza de recobrar derechos para los ciudadanos.

Análisis

Por Mario Osava

RÍO DE JANEIRO – El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil, contra un poder estatal agresivo y las mentiras del derrotado Jair Bolsonaro, brinda una nueva oportunidad a la democracia y la preservación de la Amazonia en el país.

Solo Lula, con su liderazgo, “tendría condiciones de vencer la industria de la mentira” y “de enfrentar el uso y el abuso del aparato público jamás vistos en ese país”, reconoció el vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, en la celebración del triunfo en São Paulo, la noche del domingo 30.

La difusión sistemática y masiva de insinuaciones de que Lula cerraría las iglesias, si era elegido como presidente, y liberaría las drogas y el aborto puso el candidato en la defensiva y lo forzó a continuos desmentidos los últimos días.

Pero tras la más reñida disputa electoral desde el fin de la dictadura militar en 1985, el líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo 50,9 % de los 118,55 millones de votos válidos en la segunda vuelta electoral. Alcanzó 60,34 millones de votos, contra 58,20 millones de Bolsonaro.

Lula triunfó gracias a la región Nordeste, donde acaparó 69,34 % de los votos válidos, contra 30,66 % del presidente.

Esa gran ventaja en los nueve estados nordestinos que suman 27 % del electorado brasileño le permitió compensar con creces la derrota en las otras cuatro regiones. Venció en el segundo estado más poblado, Minas Gerais, con 50,2 % de los votos válidos, pero perdió en el más poblado, São Paulo, donde se limitó a 44,76 %.

No te pierdas: ‘Un deber moral de periodistas del mundo apoyar la libertad de expresión en México’: cineasta brasileña Vitoria Misae

“No enfrentamos a un candidato, sino a la máquina del Estado brasileño puesta a servicio del oponente para evitar que ganáramos las elecciones”, dijo Lula en su discurso de la victoria, luego de su confirmación por el Tribunal Superior Electoral, tres horas después de concluida la votación a las 17 horas locales (20 GMT).

El ultraderechista Bolsonaro concedió varios beneficios a la población, prohibidos por la legislación  durante el año electoral, para impedir un desbalance en la disputa, especialmente cuando un presidente se postula a la reelección.

Masiva compra de votos en las elecciones presidenciales de Brasil

Bolsonaro aumentó en 50 % el Auxilio Brasil para 21 millones de familias pobres, alzado a 600 reales (115 dólares) al mes. Aprobó una ayuda de emergencia a 900 mil camioneros y a más de 300 mil taxistas, por la suma mensual de mil reales (190 dólares). Además dobló los subsidios al gas de cocina y forzó a los estados brasileños a reducir sus impuestos para abaratar la gasolina y el diésel.

Todas esas medidas vigentes desde agosto y hasta diciembre, lo que desnuda el carácter electoral de los beneficios.

Para eludir la ley electoral y también la de responsabilidad fiscal, que impide gastos sin previsión presupuestaria, el presidente y sus aliados aprobaron en el legislativo Congreso Nacional una enmienda constitucional que reconoce el estado de emergencia en el actual semestre. El pretexto fueron las dificultades provocadas por la guerra en Ucrania.

Te puede interesar: Población de Brasil se moviliza contra el hambre para salvar a 33,1 millones de personas

Bolsonaro obtuvo la mayoría legislativa para estas iniciativas calificadas como ilegales por la oposición gracias en buena parte al llamado “presupuesto secreto”, que les asegura a los legisladores el derecho de asignar cerca de 15 % del presupuesto nacional para inversiones a proyectos de su elección, sin tener que presentar cuentas.

Este año equivale a cerca de 3 mil 600 millones de dólares, una especie de soborno legalizado, según los críticos, para asegurar la lealtad de los legisladores.

A todo eso se sumaron los empresarios y los pastores evangélicos a presionar sus empleados y fieles a votar por Bolsonaro. La Justicia del Trabajo recibió más de 2 mil denuncias de acoso electoral practicado por patrones en octubre.

Por último, el gobierno movilizó su Policía Rodoviaria Federal, que controla las carreteras. Mas de 600 operaciones inspeccionaron principalmente los autobuses que transportaban electores en el Nordeste. El objetivo evidente era dificultar el acceso a locales de votación a la gran mayoría de electores pro Lula.

Aparentemente la estrategia fracasó o restó pocos votos. La abstención en esa segunda vuelta fue de 20,56 %, ligeramente inferior a la primera vuelta, de 20,95 %. En Brasil el voto es obligatorio.

Bolsonaro elecciones

El presidente saliente de Brasil, Jair Bolsonaro, mientras votaba en una escuela de la Villa Militar, en Río de Janeiro, cuna de su carrera política. Tomaz Silva/Agência Brasil-Fotos Públicas

Frente democrático para el triunfo

Contra la guerra sucia, Lula articuló un frente amplio contra las continuas amenazas de Bolsonaro a la democracia, como intentos de desacreditar el sistema electoral basado en urnas electrónicas y de rebelarse contra el Supremo Tribunal Federal, que opera también como corte constitucional, y el Tribunal Superior Electoral.

“Esa es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó, por encima de los partidos políticos, de los intereses personales y de las ideologías, para el triunfo de la democracia”, reconoció Lula en su discurso.

Participación activa en las decisiones del gobierno, en un país de “paz y unidad”, y no “dividido en permanente estado de guerra”, es la democracia a construir, acotó, mientras también prometió gobernar para los 215 millones de brasileños y no solo para sus votantes.

Anunció como primera prioridad eliminar el hambre. Brasil salió del mapa del hambre de Naciones Unidas en 2014, como resultado del esfuerzo del gobierno de Lula (2003-2010) y de su sucesora también del PT, Dilma Rousseff (2011-2016). Pero volvió al mapa en 2018 y un estudio apuntó la existencia de 33 millones de hambrientos en el país a comienzo de 2021.

Además de reducir la pobreza, reconstituir los mecanismos de participación abolidos por Bolsonaro, como las conferencias y consejos de la sociedad civil para proponer políticas públicas, Lula prometió rescatar la credibilidad internacional de Brasil y recuperar su protagonismo en la lucha contra la crisis climática.

Volver a reducir la deforestación, especialmente en la Amazonia, es un paso indispensable, después que Bolsonaro desmanteló el sistema de protección ambiental del país y agravó la destrucción forestal, al estimular actividades ilegales como la minería informal, incluso en tierras indígenas amazónicas.

Para asegurar los derechos de los indígenas, atropellados por el actual presidente, Lula prometió crear el Ministerio de los Pueblos Originarios.

elecciones Brasil 2022

El juez Alexandre de Moraes, presidente del Tribunal Superior Electoral, inspecciona el sistema de urnas electrónicas que se usa en Brasil desde 1996, sin casos de fraude o falla técnica grave. Foto: Antonio Augusto/Secom/TSE-FotosPúblicas

Lula, el Ave Fénix

Por esas vías Brasil puede superar su condición de “paria internacional” debido a la política antiambiental y la corrosión democrática impulsadas por Bolsonaro, afirmó el mandatario electo, que excepcionalmente decidió leer un discurso preparado, para reafirmar sus primeras palabras tras el estrecho triunfo.

Recuperar la economía, generar millones de empleos y reindustrializar el país, además de las metas políticas de Lula componen una misión que muchos ven imposible, ante los desequilibrios fiscales que deja Bolsonaro y el cuadro adverso en la gobernabilidad.

No te pierdas: Campamento Tierra Libre, resistencia indígena en Brasil contra la minería

La coalición de centroizquierda que pude componer Lula difícilmente tendrá mayoría en un Congreso donde la extrema derecha bolsonarista se fortaleció y los estados más poblados y ricos del país tendrán gobernadores conservadores en los próximos cuatro años, advierten los analistas políticos.

Pero es considerable en Brasil el poder de movilización que puede tener un presidente progresista, con una nueva agenda inclusiva que despierta fuerzas vivas, antes atrofiadas, en contraste con la agenda negativa de Bolsonaro.

Difícilmente se mantendrá, fuera del poder, la coalición central del bolsonarismo, que suma los evangélicos, con su proyecto de poder político, el sector del agronegocio, los militares y el empresariado. Tienen intereses divergentes sin la atracción de un poder central.

La extrema derecha no tiene un partido como el Republicano de Estados Unidos en que sobrevive con fuerza el trumpismo. Sin un ideario coherente, es errática en sus orientaciones, a veces de una violencia irracional, y adopta políticas netamente antipopulares, como la de armar la población.

En cambio, Lula es un ave fénix, renacido y de nuevo en ascenso. Sobrevivió a dos grandes escándalos de corrupción, a 580 días de cárcel y al rechazo popular. La Justicia anuló sus condenas y pudo volver como el único líder capaz de salvar la democracia y un sentido de unidad nacional.

La editora recomienda: En Brasil, mujeres periodistas reciben más del doble de ofensas en Twitter que sus colegas hombres

Su mensaje es sencillo, se trata de reconstruir instituciones y políticas averiadas, además de cierta cohesión nacional. Su primer paso, componer un frente democrático, facilita los próximos.

Pero en los dos meses se transición hasta la toma de posesión de Lula, las actuaciones de Bolsonaro y su entorno, incluido el militar, mostrarán cuan empedrado es ese objetivo en un Brasil que electoralmente se mostró polarizado en dos mitades.

***

Fuente: ipsnoticias.net

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Brasil

Bolsonaro disimula derrota con carreteras bloqueadas en Río de Janeiro y Sao Paulo

Published

on

By

La derrota de Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil provocaron un bloqueo de carreteros por camioneros

 

Por Mario Osava

RÍO DE JANEIRO – En su primera y escueta declaración después de su derrota electoral, el presidente saliente Jair Bolsonaro no reconoció expresamente el triunfo de su opositor, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, en los comicios del domingo 30 de octubre en Brasil, pero dejo abierto el proceso de traspaso al nuevo gobierno.

Fueron 44 horas y media de silencio desde que el Tribunal Superior Electoral reconoció a Lula como nuevo presidente electo, en la misma noche del domingo. Contrastó así con la actitud usual en los países democráticos, en que los derrotados felicitan los vencedores luego de conocido el resultado.

Su silencio estimuló los camioneros bolsonaristas a bloquear carreteras en todo el país, en protestas contra el resultado electoral, luego de divulgarse el triunfo de Lula por 50,9 % de los votos válidos, cerca de 20 horas (23 GMT) del domingo 30.

Para saber más del tema: Democracia y la cooperación climática, triunfo de Lula da Silva en Brasil

Algunos voceros de los camioneros declararon fraudulentas las elecciones y reclamaron la toma del poder por los militares, en un plazo de 72 horas. Hubo bloqueos en casi todos los 26 estados brasileños.

La Policía Rodoviária Federal (PRF), la que custodia el sistema vial del país,  no intervino, como es su misión, para desobstruir las carreteras hasta la noche del lunes 31, cuando el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, ordenó la liberación vial bajo pena de destitución e incluso prisión de las autoridades omisas, además de multa diaria de 100 000 reales (19 600 dólares).

El director general de la PRF, Silvinei Vasques, es un conocido bolsonarista y está bajo sospecha de usar la institución para beneficiar al presidente saliente. Durante los comicios movilizó su tropa para inspeccionar autobuses, en un intento de impedir el voto opositor en áreas reconocidamente favorables a Lula, como la región Nordeste.

Ante la presión de la Justicia, de la población y los empresarios perjudicados por el bloqueo de las carreteras, dirigentes de la PRF reunieron la prensa este martes 1 de noviembre cerca del mediodía, para asegurar que no hubo omisión, sino una planificación de las operaciones que demandó algunas horas.

Los bloqueos, totales y parciales, alcanzaron un máximo de 421 puntos en los 75 000 kilómetros de carreteras federales de Brasil, la tarde del lunes, pero 306 habían sido desactivados, según informaron. El director general estuvo ausente.

La Federación Nacional de los Policías Viales Federales, que representa los sindicatos de los cerca de 12 mil 500 agentes de la institución, protestó en la mañana de este martes contra la demora de Bolsonaro en reconocer su derrota. Eso estimuló los camioneros y adeptos del presidente a obstruir las carreteras, en un movimiento creciente.

Finalmente Bolsonaro apareció este martes 1, pero evitó una declaración explícita de derrota, pero la reconoció explícitamente al decir que cumplirá la Constitución, como líder de millones de brasileños que defienden “la libertad económica, religiosa y de opinión”.

Lee más: Población de Brasil se moviliza contra el hambre para salvar a 33,1 millones de personas

Agradeció los 58 millones de votos que obtuvo, 2,1 millones menos que los de Lula. Destacó representar una derecha que se fortaleció y formó muchos líderes, capaces de “mantener los sueños más vivos que nunca”.

Sobre los camioneros, dijo que “los actuales movimientos populares son el producto de la indignación y el sentimiento de injusticia sobre como ocurrió el proceso electoral”. No detalló hechos que justifican tales sentimientos, pero dejó una puerta abierta para seguir sosteniendo su condición de víctima de la Justicia Electoral.

De todas formas, su escueta declaración expresa su disposición de aceptar el resultado electoral, con quejas y críticas. En los últimos días varios de sus ministros, legisladores aliados e incluso su hijo senador Flavio Bolsonaro, admitieron la derrota y presionaron el presidente a hacer lo mismo para no derrochar su capital político.

La disposición de pasar el poder al sucesor se hizo explicita en la declaración del ministro Jefe de la Casa Civil, Ciro Nogueira, del Partido Progresista, de que está autorizado por el presidente Bolsonaro de promover la transición del gobierno al equipo indicado por Lula.

El bloqueo de las carreteras por sus adeptos camioneros conspira contra su liderazgo, al afectar la población e intereses incluso de sus aliados, en el mundo empresarial, del agronegocio y de los gobiernos de estados.

Gobernadores que lo apoyaron en las elecciones, como Romeu Zema, del estado de Minas Gerais, ordenaron a sus policías desobstruir las carreteras locales inmediatamente, ante la amenaza de trastornos económicos.

En ese cuadro, los bloqueos viales por los bolsonaristas, con pobladores se juntando a los camioneros, tienden a desmovilizarse en las próximas horas, aunque las obstrucciones por muchos camiones exigen tiempo, según el superintendente de la PRF en São Paulo, Fernando Miranda.

No se puede simplemente remolcar los camiones, con sus cargas, sin tener donde parquearlos durante varios días, explicó. Las multas y el posible enjuiciamiento de los activistas son más eficaces, pero sus efectos pueden demorar, acotó.

La editora recomienda: Campamento Tierra Libre, resistencia indígena en Brasil contra la minería

Los analistas políticos esperaban de Bolsonaro alguna acción similar a la invasión del Capitolio, sede del Poder Legislativo de Estados Unidos, protagonizada por partidarios del ex presidente Donald Trump el 6 de enero de 2021. En Brasil fue “un pequeño Capitolio”, según dijo un comentarista tras la corta alocución del mandatario saliente.

***

Fuente: ipsnoticias.net

 

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: