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Con voz propia

Democracia e izquierda: entrevista con Michelangelo Bovero

Ser de «izquierda» en una democracia obliga a ciertas exigencias de legitimidad y contexto. Una conversación con Micheangelo Bovero

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Michelangelo Bovero, filósofo discípulo de Norberto Bobbio Foto: percyacunhavigil.blogspot.com

Por Guadalupe Lizárraga

Michelangelo Bovero, filósofo político y coautor de diversas obras con Norberto Bobbio, nos habla de las exigencias a las que se ve inducida la izquierda en el contexto político actual. Imparte cátedra en la Escuela de Turín, una de las más reconocidas en los ámbitos del Derecho y Ciencia Política. En su reciente visita a México, aceptó ser entrevistado sobre la Izquierda y su relación con la democracia, en un momento en que ambos conceptos muestran sus debilidades frente al predominio del mercado.

Guadalupe Lizárraga: ¿Tú estarías de acuerdo con la tesis de que “ser de izquierda”, como una opción que aspira a ser legítima en un orden democrático, equivale a defender la igualdad social?

Michelangelo Bovero: Ahora sí. Primero, ser de izquierda quiere decir que alguien es de derecha, depende de los contextos. Contextos en donde hay hombres, movimientos que hacen referencia al valor del orden; si tú eres un liberal puro y duro, eres de izquierda frente a los demás. Derecha e izquierda son conceptos relacionados, relativos, no son identidades substantivas.

En todo caso, a la altura del desarrollo político del mundo actual, ser de izquierda quiere decir hacer un esfuerzo de interpretación del valor de igualdad, y por supuesto, los problemas graves, serios, del mundo son de enorme, de escandalosa desigualdad social, éste es el asunto. Pero, todo esto es muy genérico. ¿Qué quiere decir igualdad social?¿qué quiere decir cómo se logra? ¿Qué tienes que hacer para alcanzar algo que se parezca a igualdad social? Cuando hemos dicho que ser de izquierda quiere decir luchar en pro de la igualdad social no has dicho casi nada, el problema se queda ahí.

GL: Si para ser de izquierda tomamos como referente la defensa de la igualdad social ¿no estaríamos implicando que el mercado produce desigualdad?

MB: Sí, pero hasta ahora algo como el mercado es insustituible. El problema es doble. Primero, cómo hacer para poner límites a la lógica del mercado para que no llegue a dominar todos los sectores de la vida social, incluso el sector político.

Segundo lugar, desigualdad todavía es una palabra genérica, ¿cuál desigualdad? ¿en qué términos? Tú puedes decir: «un hombre es libre», pero no tiene sentido decir «un hombre es igual». Un hombre es igual o no igual o desigual a otro ¿en qué cosa? Cuando se enfrenta a un problema de igualdad con desigualdad, siempre tienes que contestar primero a las preguntas ¿igualdad o desigualdad?, ¿entre quién y en qué cosa?

El vacío de las ideas de izquierda, hoy en el mundo, no en México ni en Italia, ahora se fija justamente en este asunto, en este hecho. En el hecho de que, después de la quiebra del mundo socialista y de la idea misma del socialismo cuando de la crisis profunda, no se ha logrado tener éxito en los esfuerzos de una nueva interpretación del valor de la igualdad y de los hechos de desigualdad.

GL: El mercado, entonces, ¿produce desigualdad, además del supuesto de la formación de oligopolios, monopolios o contubernios con la autoridad política?

MB: Nuestros amigos economistas te contestarían que el mercado de por sí no implica sino excluye los oligopolios o monopolios. Nosotros sabemos muy bien que no existe el mercado perfecto en ningún lugar. Pero no es éste el asunto, en todo caso, el mercado como mecanismo de distribución de bienes produce desigualdad, incluso si no hubiera oligopolios, monopolios, pero el problema es el que te comentaba antes. Lo insustituible del mercado: la libertad.

Es una utopía sin significado en el mundo actual la abolición del mercado. El punto radica en la lógica de la mercantilización de las relaciones sociales; no hay un sector que no transfiera sus problemas a los otros sectores, en primer lugar al sector político. Algo como el mercado político, por supuesto, existe en todo el mundo, y es todo lo contrario de lo que podemos pensar bajo conceptos como democracia o igualdad.

GL. ¿No estarías avalando una vieja tesis de Marx, la teoría de la explotación?

MB. Quizás no. Mi gran viejo amigo Marx –el cual yo pasé estudiando cinco o seis años de mi vida-, al contrario de lo que se piensa en la cultura actual, tuvo muchas razones. La teoría de la mercantilización mundial es profecía justa, correcta de Marx, pero quizás los problemas son verdaderamente problemas. Los más graves hoy, no son sencillamente el problema de la explotación, sino es el problema de la desigualdad bíblica, lo que paradójicamente había visto de cualquier manera el maestro de Marx, Hegel. Es decir, en el mundo están cerca una de otra, la infinita miseria y la infinita riqueza, nosotros podemos ver en el mundo actual esto, esto es el verdadero problema.

GL: Otro de los puntos relevantes para la izquierda hoy, es el contenido axiológico en sus planteamientos ¿cuáles serían los valores o máximas que promovería la izquierda como propios?

MB: Para contestar esta pregunta hay que hacer un pequeño salto de lo que diríamos antes. A mi parecer, el mayor peligro que corre el mundo, incluso así llamado desarrollado, es el de la extinción, el del extinguimiento de la capacidad subjetiva de los sentimientos.

Eso radica en los problemas del video-poder. Bueno, la política en el mundo de hoy, no va hacia una solución aceptable si no logramos la capacidad de ser sujetos; por esto, yo creo que en el contexto de los problemas de la desigualdad social tienen que tener, en primera plana, un proyecto de izquierda.

El primer lugar, en este contexto, tendría que otorgárselo al problema de la capacitación de los individuos. No dejarse manipular por los medios de comunicación es un problema de educación cívica.

La única –qué lástima–, pero la única cosa que comparto con la izquierda italiana, es eso: invertir en el sector de la educación pública, de la educación cívica en todos los niveles, desde los chiquitos hasta la universidad, hasta la investigación científica. Lo que no se logra en ninguna parte del mundo desarrollado. Los que se quedan en la universidad y realizan investigaciones científicas son simplemente lugares privilegiados.

GL: Invertir en la educación pública ¿sería una diferencia fundamental con la derecha?

MB: Sí, yo creo que sí. A las derechas no les importa nada de la educación igualitaria. La derecha es el mundo del privilegio, por eso yo creo que las izquierdas, geográficamente hablando, tendrían que apuntar muchas de sus energías hacia un proyecto de capacitación humana.

Bobbio habla que una de las grandes promesas incumplidas de la democracia es el ciudadano no educado. El asunto es éste, invertir energía, proyectos, fuerzas hacia una idea de educación a la ciudadanía.

GL: El proyecto general de una nueva izquierda ¿se resolvería en un estado liberal democrático o por el contrario, polarizaría con él?

MB: El estado liberal democrático es irrenunciable. ¿Qué quiere decir estado liberal democrático? Quiere decir un estado en el que tú como individuo, tú quiere decir cualquiera, como individuo tienes libertades garantizadas; puedes desplazarte a algún lado como quieras, puedes expresar tu opinión como quieras, puedes reunirte con alguien como quieras, puedes crear asociaciones como quieras, éstas son libertades irrenunciables que nos llegan de la tradición liberal, pero son universalizables e irrenunciables.

Primero, un estado liberal democrático quiere decir que a nadie le corresponde el derecho de decirte qué tienes que pensar o qué tienes que decidir, esto es irrenunciable. Luego, hay dos espacios donde puedes intentar proyectos de mejoramiento de la sociedad, de hacer una sociedad mejor, la óptima sociedad es enemiga del bien –decían unos filósofos–, pero no se trata de plantear el asunto de una óptima sociedad sino de una sociedad mejor. Bueno, la sociedad mejor se puede pensar bajo ciertos principios de valor, implementando ciertos principios de valor a cambio de otros, ¿cuál es el valor de la izquierda? justamente la igualdad, pero unas ciertas igualdades.

La justicia es un asunto de igualdad, es una cuestión de igualdad. La justicia, el principio de justicia, como sabemos desde hace más de dos mil años de historia occidental es tratar a los iguales como iguales y a los desiguales como desiguales. La justicia no es a cada quien la misma cosa, sino a cada quien lo que le corresponde bajo ciertos criterios.

GL: ¿En qué se diferencian estos planteamientos de los de la derecha?

MB: A cada quien la misma cosa, en algún tiempo fue un planteamiento equivocado de algunas izquierdas, por ejemplo de La sociedad de los iguales de Babeuf, que está equivocado porque está en contra de todo principio de modernidad, en el sentido bueno del término, que quiere decir el primado de la identidad individual sobre cada identidad colectiva, quiere decir el primado de lo que yo selecciono, de lo que quiero hacer, pero que quiero ser sobre lo que es mi identidad, como dicen los filósofos, adscriptiva.

Tú no has elegido ser mujer, esto es un pedazo de tu identidad, pero de tu identidad adscriptiva, no electiva. Bueno, una sociedad mejor como proyecto de izquierda quiere decir mayor espacio a las elecciones, a la posibilidad de volverte lo que quieres volverte y no lo que eres como nacimiento.

* * *

Estas últimas líneas dichas por Bovero, nos invitan a reflexionar en el proyecto de nación que queremos como mexicanos. Cuando Bovero habla de “mayor espacio a las elecciones, a la posibilidad de volverte lo que quieres volverte”, inevitablemente me enfrento a varias cavilaciones: en el proyecto de nación que queremos los mexicanos, y en el papel de la izquierda en esta gran tarea; en el tipo de sociedad que queremos pero sobre la base de la instauración del estado liberal-democrático. Éste ya no está más a debate. Un estado moderno es un estado liberal democrático. La pregunta empieza aquí: ¿bastaría con eso?

Pensar en un proyecto de izquierda o de derecha es hablar ya sobre la base de un grupo de derechos y libertades que, nos dice Bovero, son irrenunciables, inalienables. Derechos y libertades que no son de izquierda ni de derecha: son el requisito primordial para ser ciudadanos. Sólo así podremos ser capaces de elegir nuestro rumbo histórico; antes de ello, mientras las izquierdas –y pienso aquí especialmente en la izquierda mexicana– no sean capaces de construir su identidad histórica y política, en el marco de las exigencias de nuestro tiempo, estaremos en el círculo perenne de la simulación.

Mientras siga habiendo resistencia al paso de la modernidad, aun estado plena y genuinamente democrático y liberal, seguiremos siendo «menores de edad», y antes de aspirar a un proyecto de nación desde la perspectiva de izquierda o de derecha, tenemos que buscar la posibilidad de elegir lo que queremos ser: simplemente ciudadanos, en el sentido original del concepto.

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Acapulco: morir en tierra de nadie

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El más triste recuerdo de Acapulco dejó marcados a muchos acapulqueños que optaron por migrar a otros lugares del país para ponerse a salvo, y es que en Acapulco pasa de todo, balaceras, extorsiones, militarización y muertos a pleno luz del día

Por Kau Sirenio

Twitter: @kausirenio

Muy lejos quedaron esas cumbias acapulqueñas que daban vida a la ansiada Bahía de Santa Lucía, de esa playa que combina con la buena música, pero perdió el glamour cuando llegaron los militares a la costera para replegar a hombres civiles armados que disputan el trasiego de la droga en el puerto. Ahora, todo ha cambiado, en lugar del Amor Eterno que Juan Gabriel le cantaba al más triste recuerdo de Acapulco, se escuchan el chiflido de las balas, las ráfagas eternas, los gritos a los lejos, y las palabras altisonante que militares repiten cada vez que dan órdenes.

En los años 80, el grupo regional La Luz verde de Acapulco le cantaba a las playas de lo que años atrás era el paraíso para los extranjeros, la rola que ellos inmortalizaron en los cabarets sonaba así: “Vamos a Acapulco a gozar la vida/ Vamos a Acapulco a gozar la vida/ me voy a la playa con mi consentida/ allá en Caletilla tengo una güerita…” mientras que los paisanos que venían de otra regiones se contoneaban bailando en los brazos de una morena.

Así transcurrían las noches en las cantinas y centros nocturnos en los años 70 y 80, de cuando los campesinos llegaban a Acapulco a emplearse en la construcción de hoteles, después de la jornada se iban a beber con los suyos en la zona de tolerancia “zona Rosa” mientras que los turistas nacionales e internacionales se hospedaban en los hoteles de lujo que los macuarros construyeron por unos míseros pesos.

Esa tranquilidad le daba confianza a los vacacionistas que llegaban a la playa cada periodo vacacional a disfrutar el sol y la arena. Hasta finales de los 90, el consorcio televisivo (Televisa) llevaba artistas a la tocada en playa Tamarindo y centro de convenciones a presentar sus nuevas rolas en el llamado “Festival Acapulco”, pero pronto dejó de existir.

En esos escenarios se le cantaba a Acapulco: “Obscura soledad estoy viviendo yo/ la misma soledad de tu sepulcro mamá/ y es que tú eres, es que tú eres/ el amor de cual yo tengo/ el más triste recuerdo de Acapulco…”.

El más triste recuerdo de Acapulco dejó marcado a muchos acapulqueños que optaron por migrar a otros estados del país para ponerse a salvo, y es que en Acapulco pasa de todo, balaceras, extorsiones, militarización y muertos a pleno luz del día.

Desde que policías municipales le marcaron el alto a la camioneta Liberty, donde viajaban los hombres armados el 27 de enero de 2006, cerca la colonia La Garita, desde ese día el paraíso tuvo cambio kafkiano, se convirtió en un verdadero infierno.

Meses después de esa balacera aparecieron las cabezas de un comandante y un oficial de la Policía Preventiva Municipal (PPM) de Acapulco, que fueron levantados. Las cabezas estaban  clavadas en una reja metálica de la coordinación administrativa Costa Chica y Costa Grande de la Secretaría de Finanzas del gobierno de Guerrero, con el mensaje «Para que aprendan a respetar».

Las balaceras siguieron días, meses, años después y fue creciendo en espiral hasta perder la noción del tiempo por tantos muertos que han caído, diario la prensa local da a conocer números de muertos. No ha habido un día en que no amanezca con uno o diez muertos.

No paró ahí, las balaceras se hicieron costumbres, el pánico pasó a la normalidad para los acapulqueños, los muertos se convirtieron en la imagen de la pobreza, cuando las fuerzas militares replegaron la violencia de la costera hacia la periferia.

Los balazos primero fueron en la costera, sobre todo en los barrios históricos hasta 2008, pero después de que Manuel Añorve Baño ganó la presidencia municipal de Acapulco, en un operativo conjunto con la policía federal, replegaron las balaceras a las colonias populares.

Así fue, Acapulco era el puerto que todos deseaban conocer. Desde la  Montaña y la Sierra bajaban hombres y mujeres a emplearse en restaurantes y servicios de transportes o comercios. Pero la tragedia que empezó en 2006 arrasó con todo. Del 27 de enero de 2006 a la fecha, Acapulco y Guerrero lo han gobernado: El tricolor, el amarillo y ahora el guinda, aún así nadie ha encontrado la formula para regresar la paz a los acapulqueños.

De asesinatos en la Costera Miguel Alemán, a las calles de las colonias populares de la periferia  vino una metamorfosis, pero no para bien, sino más doloroso aún. Jóvenes en su mayoría, hombres y mujeres han desaparecido. De ahí, las familias se organizaron para crear colectivos  de búsquedas de hijos e hijas, hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas, tíos y tías, esposos y esposas, abuelos y abuelas, y vecinos o vecinas que aún no regresan del mandando al que fueron.

Los desaparecidos no tendrán tumbas ni flores, porque Guerrero es tierra de nadie, aquí los desaparecidos se convirtieron en estadísticas. Aunque a veces los cláxones rompen los tímpanos de los pasajeros; sin embargo, ahí adentro de esa lata rodante convertido en disco móvil, alguien pregunta “Si le viste, dile que lo o la estoy buscando”.

La militarización de la Costera trajo otro conflicto. En decenas de ocasiones, comerciantes semifijos y transportistas paralizan el puerto, con sus carteles garabateados: “Saquen a los militares de las calles”, en otro retazo de papel se lee “Los militares violan los derechos humanos”.

Con la detención de siete integrantes de la Unión de  Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), en Marquelia, Costa Chica de Guerrero, Acapulco quedó sin arterias, de nuevo comerciantes y transportistas cerraron las principales avenidas del puerto, para que elementos del Ejército mexicano y Guardia Nacional liberaran a los detenidos.

Así las cosas en Guerrero. La migración aumenta, mientras que la política pública no despega,  las consecuencias son enormes: los bloqueos en las carreteras de Guerrero y vialidades de Acapulco se hicieron costumbre. Esto convierte a Guerrero en tierra de nadie.

***

Fuente: piedepagina.mx

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Con voz propia

Más de 500 niños indígenas asesinados por el Gobierno de Estados Unidos entre 1819 y 1969

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 Por Alberto Farfán

En el país que se autoproclama defensor de la libertad y de los derechos humanos en todo el mundo, además de guardián de la democracia, la paz y la igualdad en todos los rincones de la Tierra, surge la noticia de que en su propio territorio cientos de niños, desde los cuatro años a la adolescencia, fueron asesinados por su origen étnico, con el objetivo de asimilarlos a la forma de vida norteamericana.

Todo indica que a raíz de que se descubrieran centenares de tumbas de niños y adolescentes asesinados en internados para indígenas en Canadá, de lo cual dimos constancia en este medio (Los Ángeles Press, 26/07/21), el Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.)  inició una investigación para tratar de esclarecer qué habría ocurrido en este sentido en su país.

La indagatoria a cargo del Departamento del Interior, cuya titular es de origen indígena, Deb Haaland, ha revelado datos realmente estremecedores. De hecho, para la funcionaria ─quien es la que encabeza el informe─ las cifras podrían ascender a miles o decenas de miles de indígenas muertos. Sobre todo si se considera que sólo se han identificado 53 fosas con cadáveres de los 19 internados federales escrutados, de los 408 ubicados en 37 estados de la Unión Americana, entre 1819 y 1969. Y si se toma en cuenta que existen 98 millones de páginas de registro acerca de los abusos en esas mal llamadas instituciones, además de que ─como lo asevera Deb Haaland para evitar equívocos─ fue el Gobierno de EE. UU. el que administró directamente algunos de esos internados bajo la protección de leyes y políticas nacionales para “civilizar” a los niños y adolescentes nativoamericanos.

Con base a un procedimiento militarizado radical y a la imposición en extremo violenta de una visión ajena a su identidad, las víctimas padecían la separación obligada de sus familias, internamiento y trabajo forzados, castigos corporales de toda índole, como el aislamiento, la flagelación, la privación de alimentos, azotes, bofetadas, nula atención médica y aunado a ello les impedían hablar su propio idioma.

Apunta Haaland en conferencia de prensa: “Las consecuencias de las políticas federales de internado indígena, incluyendo el trauma intergeneracional causado por la separación de la familia y la erradicación cultural infligida a generaciones de niños desde tan sólo cuatro años, son desgarradoras e innegables».

Y subraya a manera de conclusión: «Procedo de antepasados que sobrevivieron los horrores de las políticas de asimilación llevadas a cabo por el mismo departamento que ahora dirijo… Cada uno de esos niños es un familiar desaparecido, una persona que no pudo cumplir su propósito en esta Tierra porque perdió la vida como parte de este terrible sistema».

Crimen de lesa humanidad en las entrañas de EE. UU. que debe ser investigado a fondo para poner en evidencia a los responsables y sobre todo para dar a conocer los nombres de todas aquellas que fueron las víctimas de tan terrible política de Estado, para que nunca más se repita o quede impune.

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La crisis nos une

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Una Colorada (vale más que cien descoloridas) 

Por Lilia Cisneros Luján

En el sector turístico hay la emoción de pensar que los nubarrones de poca productividad, aumento de inseguridad, disminución de beneficios –trabajo, vivienda, liquidez, salud, vida- a los cuales nos habíamos acostumbrado, serán remontados debido a que se inicia “la temporada alta”. Debido a la desaparición de procesos de evaluación poco se dice del abandono escolar, del bajísimo rendimiento en el campo -por los escases de agua, el alto costo de los fertilizantes, la migración de los agricultores jóvenes- el temor colectivo como resultado de muertes derivadas de una salud sin atención adecuada y la desbordada maldad de los criminales; este periodo de vacaciones no parece ser el espacio que todos necesitamos para alcanzar la felicidad. Los peligros de una juventud que tiene derecho a divertirse ¿son culpa de los padres, los maestros, o la propaganda desbordada? ¿Se logrará que los jóvenes regresen sanos y salvos a sus hogares después de una fiesta?

Aun sin la infraestructura para realizar estudios que permitan establecer metas con sustento, el pueblo sabio -no el safio- se da cuenta que aumentan los riesgos para adultos jóvenes que acuden a una “cita de trabajo” Las instituciones educativas públicas están quedando sin espacio para aumentar la preparación de quienes serían los promotores de un México más competitivo ¿De verdad la juventud ha perdido el ánimo de vencer obstáculos pues se le ha convencido que solo con dinero para asistir a una universidad costosa podrá triunfar? ¿Quién promueve la participación esencial en politiquería de los estudiantes de Facultades públicas? ¿Por qué se ve a estos alumnos únicamente como consumidores de becas, limosneros del “bienestar” en suma fracasados en camino al suicidio?

A los pequeños en sus clase de catecismo, la escuela dominical o la escuelita bíblica de vacaciones, se les motivaba a ser como ese hombre chaparrito, dedicado a trabajar con los gobernantes de la época quien se trepó en un árbol para aprovechar la única ocasión que vislumbró Zaqueo de ver pasar a Jesús de Nazaret, rumbo a Jerusalén ¿tienen hoy alguna motivación para trascender las personas que se ufanan de no creer en Dios, pero vencen su voluntad ante el dictado irracional de un líder que usa las estructuras religiosas para manipular y causar daños a los feligreses? ¿Quiénes han abundado más al crecimiento de los ateos, los pederastas de las iglesias católicas o los defraudadores y abusadores de las pseudo evangélicas[1][1]? ¿En qué parte ocultan la sabiduría expresada en la biblia que, en nuestro país, dio como resultado la educación laica o los límites de participación en política a los dirigentes religiosos? El Dalái Lama –cuya divinidad parece ir en declive- ¿recibe algún beneficio de los miles de negocio de moda que enseñan la práctica del yoga y la meditación como único camino para la reencarnación? ¿De verdad este octogenario religioso budista se ha desempeñado como agente de la CIA contra China?

Los misioneros que llegaron a México con la aprobación de Lázaro Cárdenas, para enseñar el nuevo testamento en las lenguas originales de 62 grupos autóctonas de este maravilloso país, dejaron como beneficio no solo el interés por tales grupos sino la traducción del himno nacional y la constitución de entonces ¿De verdad había espías extranjeros, entre los misioneros del inglés que se convirtió en amigo de la familia entonces presidencial? ¿Por qué Echeverría empezó a caminar por la senda de desconocer los convenios firmados a 100 años antes de que el plazo se cumpliera? ¿Cómo es que aquel “maestro de políticos” -algunos de ellos muy jóvenes- siendo abogado privilegió una justicia casi arrabalera sobre el cumplimiento de la ley? ¿Cuántos alumnos de entonces siguen medrando en los círculos de poder explotando a la población rural? La suma de todas estas no respuestas es lo que en realidad nos mantiene en la actual crisis.

Así como aquel personaje bíblico mencionado en el evangelio de Lucas se esforzó y buscó la manera de vencer obstáculos, la humanidad de hoy debiera encontrar la forma para no caer en la manipulación que confronta a miembros de distintos partidos o diversas religiones. Debiéramos, por ejemplo, aplicar el ecumenismo para alzar unidos la voz ante el reciente homicidio de dos sacerdotes jesuitas en el estado de Chihuahua ¿Alguien se preocupa por la lamentable definición con que nos califica el jefe del estado vaticano?

Desde siempre los indígenas del norponiente del país han sido explotados. Porfirio Díaz los persiguió y asesinó; los presidentes del priísmo tenían en sus actos de campaña y gobierno el recibirlos, reconocer su autonomía; pero a la hora de la verdad, así como hoy se hace, simplemente les mienten y ellos usan el único camino que ese les ha enseñado para ser escuchados; la protesta, la marcha, el cierre de carreteras y hasta la amenaza o el chisme mediático que no va más allá de la manipulación en todo su apogeo. ¿Quiénes sabían de la humilde pero efectiva labor misionera de los jesuitas asesinados y la impunidad de un conocido delincuente?

Conciliar de manera universal, procurando beneficios generales que trasciendan al plano internacional, es el único camino para iniciar la salida de la crisis que nos abruma. Seamos ecuménicos en todos los planos, en todos los territorios, en todo México.

+++++

[1][1] Los de la llamada Luz del mundo, cuyo líder se encuentra encarcelado en los Estados Unidos o los miembros de La casa sobre la roca, AC –de origen colombiano- que consideran la participación política como único camino de ir por el mundo a predicar el evangelio aun cuando con sabiduría el salvador cristiano señaló la importancia de dar a César lo del César y a Dios lo que es de Dios.

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