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Con voz propia

El debate #YoSoy132 y la relación México-Estados Unidos

El debate #YoSoy132 ayudó a que los jóvenes definieran preferencias electorales y lo manifestaran como un ejercicio verdaderamente plural

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Imagen de la red

Por Ricardo V. Santes Álvarez

El debate entre tres aspirantes presidenciales organizado por el movimiento #YoSoy132, fue exitoso. Se construyó enteramente por ese sector de ciudadanos jóvenes, informados y ocupados en contribuir al fortalecimiento de la libertad de expresión y la vida democrática en México. Se llevó a la práctica al margen de la sanción y acartonamiento de la instancia formal, el IFE, y en mismo se apreció a tres candidatos más “al natural”, que por momentos tuvieron oportunidad de dialogar entre sí, tanto con voz como con lenguaje corporal.

Fue un triunfo compartido también por todos los mexicanos, pues amén de mostrar que la organización y el acuerdo permiten los avances, evidencia que los millones de pesos del erario público que se gastan en debates oficiales nada tienen que ver con su calidad; confirma que los montos utilizados para este tipo de acontecimientos no se justifican.

Los temas acordados se materializaron en preguntas que inquietan no sólo al #YoSoy132 sino a muchos más; algunas ya habían sido tratadas, por lo que esta vez las posiciones de los candidatos se ampliaron. Los temas más controversiales fueron el asunto de los monopolios (televisoras, CFE, Pemex), y el de la inseguridad, que se vincula al negocio de las drogas y a la relación con Estados Unidos.

Sobre los monopolios, los tres aspirantes coincidieron en la necesidad de evitarlos, pero disintieron en cuanto a las formas; sobre todo en el caso de Pemex, pues en tanto que el candidato del Panal, Gabriel Quadri de la Torre, apostó por la modernización mediante la privatización y libre competencia, el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, planteó la modernización del sector mediante una reforma que combata la corrupción al interior de la empresa y permita reestructurarla, haciéndola eficiente con apoyo privado donde sea necesario, pero no mediante la privatización absoluta.

Decidida a confrontar a López Obrador, la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, se manifestó a favor de reformar Pemex, asumiendo que es lo que rechaza el candidato de las izquierdas; aunque mostró una postura ambigua y Quadri le demandó mayor precisión; sin aceptarlo, Vázquez Mota exhibió coincidencia con López Obrador al postular complementariedad en inversión pública y privada, si bien mantuvo la ambigüedad al inclinarse también por la libre competencia que planteó Quadri.

Respecto a la seguridad interna, la candidata oficial apuesta a continuar la estrategia de la derecha gobernante; la pregunta es: ¿podía ser de otra manera? Gabriel Quadri, favorece el fortalecimiento al estado de Derecho, es decir, orden y control, que en esencia repite la receta de Felipe Calderón. El candidato López Obrador rechaza la política de ocurrencias vigente, que ha causado la violencia, proponiendo un diagnóstico del problema y la atención de sus causas últimas; esto es algo consecuente con los principios de igualdad y equidad que están en la raíz del pensamiento de izquierda.

El asunto de las drogas fue similarmente polémico. Para Quadri, la solución es sencilla: hay que eliminar la política prohibicionista; así se terminaría el negocio. Tal vez acierte, pero no debe olvidarse que de ese lucrativo negocio se han servido influyentes personajes que, a los ojos de todos, viven como ciudadanos (y funcionarios públicos) honestos. En ese sentido, la legalización encontraría fuerte oposición de poderosos grupos de interés.

Para Vázquez Mota, el tema debe consultarse con los Estados Unidos pues ambos países deben actuar de manera corresponsable. Es lo que ha demandado Calderón a Washington. En la práctica, sin embargo, la corresponsabilidad funciona entre países pares en capacidad de influencia, no así donde existen relaciones asimétricas como la que mantienen México y Estados Unidos, donde lo que ocurre es sumisión del débil ante el poderoso. Es conocido que Estados Unidos aporta el dinero y las armas, así como el consumo de las drogas, mientras que México ofrece la nota roja de violencia y muertes, además de la producción y las vías de tránsito. Por ello, la corresponsabilidad que pregona Calderón, y que ahora enarbola Vázquez Mota, no significa lo mismo en uno y otro lado. Para López Obrador, por su parte, el asunto debe tratarse, primero, internamente: Lo que debe privilegiarse es el interés de los mexicanos; respetando a otros países pero defendiendo el respeto que México se merece de los demás.

En tanto que Vázquez Mota se aferra al discurso de la corresponsabilidad, López Obrador va a la raíz de las relaciones internacionales al defender el principio de la soberanía. No obstante, ambos se quedan en la medianía; obvian que ninguna postura es ciento por ciento pura. No se debe seguir acríticamente los pasos de Calderón, ignorando que existe un México que demanda cambios en la estrategia contra la inseguridad y el negocio de las drogas; tampoco puede soslayarse que la globalización incide en esos problemas, lo que obliga a una interlocución con otras naciones y a una reflexión sobre la soberanía tradicional.

La discusión sobre este espinoso tema fue por demás interesante, pues aportó indicios sobre el rumbo futuro de la relación de México con los Estados Unidos si alguno de los tres debatientes llega a la presidencia. Por una parte está el mantenimiento del statu quo con Vázquez Mota, y por otra, una readecuación del esquema de colaboración bilateral que atienda aspectos estructurales de base, con López Obrador.

Alternativamente, queda la estrategia que ya esboza el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, al anunciar la inclusión en su equipo de un asesor militar colombiano. Con ese personaje, la guerra frontal contra el crimen organizado transmutaría a una con sazón sudamericano, con todo lo que ello implique; pero que en todo caso, no dejaría de ser guerra ni terminaría con la violencia que ha marcado al actual régimen.

Es factible que el color partidista de quien asuma la presidencia de México sea lo que menos importa a Estados Unidos; empero, la crisis de seguridad que afecta a México produce una preocupante inestabilidad social que ya impacta en la Unión Americana, y eso sí enciende las luces de alerta en Washington. Felipe Calderón y Barack Obama bien pudieron haber discutido el asunto en la reciente reunión del G20 en Los Cabos. El mexicano ya se va pero Obama tiene la opción de repetir en la presidencia, de manera que la elección mexicana debe importarle; lo mínimo que debe cuestionarse es qué tipo de vecino al sur conviene más y qué candidato ofrece mejores garantías de estabilidad social.

A lo anterior hay que agregar que, luego de la reunión del G20, la declaración de Calderón haciendo votos porque la elección presidencial sea limpia y apegada a la ley muestra a un presidente interesado en dejar el cargo con decoro y reconocimiento por parte de la comunidad internacional. Tiene razón, esa sería su mejor tarjeta de despedida de la presidencia, y de presentación en una posible actividad en el exterior.

Volviendo al debate, entre otros temas adicionales, dos se abordaron de manera suave y con franco oportunismo: La atención a las comunidades indígenas y el sector de los jóvenes. Sobre el primero, se vio a una Josefina Vázquez Mota aseverando que conoce perfectamente cada rincón del país, y que los usos y costumbres “tienen que apegarse a los derechos humanos”. A un Andrés Manuel López Obrador reafirmando su trabajo sobre los asuntos indígenas en su estado natal y en sus recorridos por toda la República. Y a un Gabriel Quadri visionando un México indígena trilingüe. Veremos si la próxima administración trata la cuestión indígena, finalmente, con la seriedad que amerita.

El segundo aspecto, la atención a los jóvenes, fue utilizado por los candidatos para posicionarse ante sus interlocutores, pretendiendo recibir su beneplácito y, por supuesto, su voto en la jornada del 1 de julio. En esto hay que subrayar un endeble entendimiento de la emergencia del movimiento juvenil. A la candidata del PAN habría que señalarle que el #YoSoy132 no se integra por menores de edad o huérfanos buscando el regazo materno, como para merecer expresiones condescendientes como “queridos jóvenes” (que nos hace recordar aquel de “querida amiga”); mucho menos se merecen ocurrencias como la de sacar de la manga un gabinete de potenciales colaboradores que, como ella misma reconoció, no estaban enterados, y que por cierto, alguno se pronunció de inmediato rechazando tal posibilidad.

Al candidato del Panal vale decirle que el #YoSoy132 no está conformado por ingenuos como para aceptar la insinuación que ser joven es coincidir con “propuestas liberales” y ser viejo es sinónimo de quedar estancado en principios estatistas. Similarmente al señor López Obrador hay que aclararle que el movimiento sostiene no estar contaminado por ideologías partidistas y voluntarismos como para ser acrítico de sus propuestas y lugares comunes; no se conforma con eso y se lo hizo saber. En resumen, si alguno de los candidatos se presentó al tercer debate pensando que iba a convencer a los jóvenes con palabras melosas, tecnicismos o retórica, pienso que se equivocó.

Es de lamentar la ausencia en el debate del puntero en las encuestas “serias”, el candidato Peña Nieto. Creo que aunque el movimiento se declaró en un momento anti-Peña, no todos compartieron ese pronunciamiento; y aunque así haya sido, los asesores de Peña Nieto debieron considerar su participación en el evento. El argumento insostenible de que no estaban dadas las condiciones para asistir fue contraproducente para Peña (aunque él no lo ve así), pues perdió la oportunidad de mejorar su imagen ante quienes han sido sus más fuertes y auténticos críticos. Al despreciar el encuentro, perdió prácticamente toda oportunidad de tener algún voto de ese importantísimo sector social, justamente el que ahora acelera el cambio democrático que el país demanda. Sobre la excusa para no asistir, habrá que decirle a Peña Nieto que el #YoSoy132 aglutina solamente belicosos pensadores, fabricantes de visiones y planes para cambiar el país. No está constituido por porros que le pudiesen haber representado un peligro mayor, como al parecer supuso.

En lo inmediato, el debate sirvió para que los jóvenes del #YoSoy132 tuvieran una posición clara, y diría yo, definitiva, sobre qué candidato(a) merece su voto. Porque a diferencia de lo que algunos aseguraron de que el movimiento es pro-AMLO, en realidad se integra por una pluralidad de posiciones. Los tres aspirantes lo sabían y por eso atendieron la invitación. Tal vez quienes en un primer momento apoyaban a López Obrador hoy apoyen a Vázquez Mota, o viceversa; o tal vez elijan a Quadri de la Torre. Incluso puede ocurrir que, a escasos días de la elección, el movimiento llegue a consensar hacia quien inclinará su preferencia; porque el voto informado, razonado y conveniente, es una opción real, como lo demuestra el desplegado aparecido ayer en el periódico La Jornada, firmado por personajes de distintas trincheras, partidistas y apartidistas.

Coincido con quienes afirman que quien ganó el debate fue la ciudadanía, y si hubo un perdedor fue precisamente quien rehusó debatir y dejó una emblemática silla vacía.

Concluyo apuntando que hubo fallas técnicas para ver el debate. No obstante, peor que eso fueron los reprobables obstáculos impuestos para tal fin por gobernantes autoritarios. Un ejemplo es lo que ocurrió en el puerto de Veracruz, donde las autoridades locales coartaron a los ciudadanos la posibilidad de ver el evento en la plaza pública. No cabe duda, en estos días, Veracruz es noticia.

*El autor es investigador del Colegio de la Frontera Norte en Baja California

Twitter: @RicSantes

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Sabina Berman y la clase media

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Por Axel Ancira

Dice la reconocida dramaturga Sabina Berman que como producto de la lectura de los resultados electorales, la 4T perdió la clase media. Si bien es cierto que es el sector en donde podría considerarse que más ha crecido el voto anti AMLO, esta aseveración merece algunas precisiones. Pensar que la mitad de la población es clase media es una interpretación, como se ha dicho hasta el cansancio, simplista.

Según datos del INEGI, el 59 por ciento de las personas en la capital está por debajo de este sector. Alcaldías como Coyoacán, Magdalena Contreras o Álvaro Obregón, si bien concentran en sus lugares más céntricos o en espacios residenciales a parte de la clase media y alta, tienen en sus periferias un gran porcentaje de barrios de la clase trabajadora con precariedad económica.

Si pensamos en un entorno idealista, en donde los clasemedieros, en pleno ejercicio de sus facultades soberanas de toma de decisión, han decidido abandonar el proyecto de la Cuarta Transformación, quedaría aún por explicar la variante de por qué ese corrimiento se da en apoyo a los partidos conservadores que sistemáticamente han empobrecido a las clases medias, y que, en las últimas crisis económicas, particularmente la del 1995 y la del 2008, no han recibido subsidios, no han sido rescatados, y no han tenido otras y mejores opciones que cerrar sus empresas, despedir sus empleados, y reforzar las filas de desempleados.

La dramaturga dice que cerraron muchos negocios de clasemedieros, que a su vez le daban trabajo a otros clasemedieros. Me encantaría vivir en ese país que describe Berman; los clasemedieros que regularmente dan trabajo en un restaurante, en una imprenta, en una farmacia tienen trabajadores altamente precarizados, que sobreviven muchas veces con menos de dos salarios mínimos, o de propinas (las cuales no se representan en sus prestaciones). Los mensajeros de uber-eats, los meseros de una fondita, para sorpresa de Sabina Berman y quizá de más de uno, difícilmente son parte de la clase media.

Más aún, Sabina Berman pide que un Estado precarizado por 30 años de neoliberalismo, de pronto tenga los recursos para rescatar a toda la pequeña burguesía, condonar los gastos de energía eléctrica, etcétera. Por supuesto, de haberse hecho así se habría recurrido a un endeudamiento que en el mediano plazo habría significado menos control del presupuesto y más dependencia ante las medidas impositivas del FMI. ¿Ésta es la solución de Sabina Berman para la clase media y las clases trabajadoras?

El fenómeno del alto porcentaje del voto en ciertas partes no debe dejar de sorprendernos.

El apoyo en la Ciudad de México de Claudia Sheinbaum que rondaba el 70 por ciento antes del trágico accidente de la Línea 12, tampoco es un aspecto que se pueda obviar. Es claro, sin que podamos confirmar de que se trató de un fraude, en la mayoría de las casillas, un sector de la población –cuyo epicentro no está en las clases medias, sino en los personeros del gran capital–, se han organizado de forma muy eficiente para mostrar su desprecio clasista a AMLO.

La estrategia consistió en la creación de grupos de WhatsApp vecinales en donde, además de transmitir las típicas campañas de desinformación de Latinus, se organizaron para salir a votar en bloque por, como mandara Felipe Calderón, el candidato que pudiera derrotar a Morena. Tampoco podemos descartar la intromisión de una iniciativa privada que, como cada elección, desde hace por lo menos dos décadas, habría influenciado el voto de sus precarizados trabajadores, con las consabidas amenazas de que de ganar MORENA, tendrían que cerrar sus empresas y despedirlos a todos. Y no, no todos estos trabajadores son la clase media, y muchos de ellos viven en el poniente de la Ciudad de México: son vigilantes, torneros, pastoreros, choferes de flotillas…

Dice también Sabina Berman que el proyecto de Andrés Manuel López Obrador ha abandonado en el discurso la agenda feminista, y la de los sectores LGBT. No parece entonces lógico que ésta misma población, en castigo a los dislates discursivos de AMLO, haya votado por sectores de derecha.

El PRIANRD ante la inclusión de sectores radicales a las manifestaciones, habría recurrido a la acostumbrada represión, encarcelamiento y acoso a las y los manifestantes con redadas en los metros, camionetas blancas que secuestran activistas, espionaje, y una larga lista de etcéteras. El voto por el PRIAN, parece avalar estas prácticas, más que condenar la indefinición presidencial hacia estos temas.

Más aún, con la nueva composición de la Asamblea Legislativa dejó, colgada con alfileres el derecho ganado a la interrupción legal del embarazo. Pero seamos justos: es muy probable que el elector no tuviera estos pensamientos en la cabeza al momento de emitir su voto en las urnas. Porque el votante ideal, de Sabina Berman no se parece mucho al votante real.

¿Por qué entonces este fenómeno pareció dividir la ciudad en dos? La pésima elección de candidatos, y malas gestiones en lo local, parece que fueron la clave. En esto tiene parte de razón Mario Delgado cuando dice que la división interna del partido fue caldo de cultivo para la oposición, pero le faltó agregar que poco interés despertaron candidatos como Sergio Mayer, quien entre escándalo y escándalo pareció al final más un diputado de la oposición golpeadora. ¿Cómo pedirle al votante de izquierda de Álvaro Obregón que sufragara por un candidato que abiertamente se confiesa como de no-izquierda, que se pelea con el subsecretario más querido de la administración, Hugo López Gatell, y que continuamente repite que perdió porque el posicionamiento de la “marca” Morena se ha debilitado?

Tiene razón Sabina Berman en que el presidente debe incluir en su narrativa a la clase media, y hacer un análisis materialista de los hechos. Pero mejor haría Morena en pensar que la imagen del Presidente no gana todas las elecciones, y que es muy difícil para el votante motivarse a votar por AMLO cuando el que aparece en la boleta es un viejo conocido que no se distingue de los viejos políticos del antiguo régimen.

Estoy seguro de que el precio del dólar más bajo que en el momento de la transición sexenal por primera vez en unas intermedias, desde que hay elecciones, -democracia es otra cosa-, la apuesta por la soberanía, y los apoyos a las clases más desprotegidas que aumentan el consumo y la posibilidad de negocios de los clasemedieros son el impulso del que habla Sabina Berman, en términos materiales.

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Con voz propia

¿Es un crimen afirmar que las mujeres tienen vagina y los hombres pene?

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Por Alberto Farfán

A partir de que la doctrina de género ha sido impuesta, velada o abiertamente, en diversos países ─avalada y promovida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)─, sea a través de la manipulación del idioma al usar lo que denominan “lenguaje inclusivo” en un supuesto beneficio para la mujer, o sea eliminando ciertos términos científicamente incuestionables para presuntamente no discriminar a la población “híbrido sexual”, como la define Gilles Lipovetsky, el nuevo escenario es francamente patético por lo ridículo.

Ejemplo de ello es lo que de un tiempo a la fecha ha ocurrido en Reino Unido. Pues en días pasados a Lisa Keogh, de 29 años, como estudiante de Derecho en la Universidad Abertay en Dundee, Escocia, tuvo que ser investigada y sometida a acciones disciplinarias de parte de las autoridades escolares por aseverar que las mujeres tienen vagina y los hombres son más fuertes físicamente. ¿Su falta? Haber hecho comentarios “ofensivos” y “discriminatorios”.

Este absurdo se suscitó durante un seminario en línea acerca del feminismo de género y la ley, cuando Lisa, madre de dos hijos y estudiante en su último año de carrera, expuso que las mujeres nacen con vaginas y cuestionó la participación de una mujer trans en un evento deportivo de artes marciales mixtas. Pues la competidora trans con 32 años “de testosterona en su sistema” sería genéticamente más fuerte que una mujer promedio, por lo que sería injusta su participación en el combate.

Y siguiendo a los diarios The Times y  The Post Millenial, ella indicó: “No tenía la intención de ser ofensiva, pero sí participé en un debate y expuse mis puntos de vista sinceramente sostenidos”. Y añadió: “No estaba siendo mezquina, transfóbica u ofensiva. Estaba afirmando un hecho biológico básico”. Por fortuna para ella, después de dos meses de acoso por parte de las autoridades escolares las “faltas” fueron desechadas.

“La Universidad debe poner en marcha un proceso que le permita juzgar qué denuncias deben ser investigadas y cuáles pueden ser desestimadas de inmediato porque son vejatorias y tienen motivaciones políticas”, sostuvo. “Siempre supe ─concluyó─ que las denuncias que se me hacían eran infundadas y ahora la Junta Disciplinaria Estudiantil lo ha confirmado”.

Curiosamente, un año atrás ─señala The Times─ se produjo un incidente similar con la profesora de Economía, Dra. Eva Poen, de la Universidad de Exeter, al responder a un usuario de Twitter que afirmó: “No todos los que menstrúan son mujeres. No todas las que son mujeres menstrúan. Cambiemos nuestro lenguaje”. Ella a su vez le contestó: “Sólo las mujeres menstrúan. Sólo las mujeres pasan por la menopausia”. Frente a tal observación, a mi juicio totalmente científica e inatacable, estudiantes feministas y de minorías sexuales de la generación de cristal la condenaron y atacaron por ser “transfóbica”, “acosadora” y una “mierda”, entre otras lindezas por parte de estos grupos que se asumen tolerantes y abiertos, cuando su hipocresía es más que evidente.

No obstante los ataques, la doctora Poen señalaría que “es necesario un debate importante sobre el sexo y el género”, e indicó: “Soy una firme defensora de la libertad académica y la libertad de expresión. Las acusaciones en mi contra… son completamente falsas”. “Hay un debate político y académico importante sobre el sexo y el género; ─sostendría─ deberíamos ser capaces de celebrar este debate de una manera rigurosa, sólida, pero también respetuosa”.

Finalmente, hay que recordar el vergonzoso caso del profesor Angelos Sofocleous, quien era editor asistente en la revista de Filosofía Critique de la Universidad de Durham, suscitado en 2018. Sofocleous en su cuenta de Twitter apuntó que “las mujeres no tienen pene”. Y debido a ello sería despedido de su puesto pues su tuit fue considerado “transfóbico” por sus compañeros de estudios. Posterior a su aberrante despido, el profesor estudiantil tuitearía un artículo de The Spectator titulándolo: “¿Es un crimen decir que las mujeres no tienen penes?”

Por todo lo anterior, me temo que vendrán cosas peores.

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Con voz propia

El descalabro electoral de MORENA en la CDMX: Primeras reflexiones

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Por Axel Ancira y Ramsés Ancira

1.- Campaña alrededor de Salgado Macedonio.  (Eso quitó votos en Guerrero pero más en Ciudad de México).

2- Impacto por el derrumbe del metro.

3.- Mala gestión y discurso ante las demandas feministas.

4.- La pandemia y la idea de que Morena no apoya a los pequeños empresarios.

5.- Pésima elección de candidatos (a la Bejarano).

6.- Obviamente campaña negra, idea de los contrapesos, etc.

7.- Alianzas y tejemanejes de Mario Delgado que debería salir a renunciar mañana mismo, por un tema que explicaré en otro espacio

8.- Idea de que AMLO sustituye a una campaña de los candidatos.

Un botón de muestra en la delegación Álvaro Obregón. Layda Sansores, que hace tres años ganó por un amplio margen, abandonó el puesto para irse a competir a Campeche, donde tuvo un ridículo margen a favor, comparada con el candidato de Movimiento Ciudadano, a quien pocos conocían. Tanto en Campeche como en la Ciudad de México, estamos hartos de los chapulines. El tercer lugar para el PRI, que fue el campeón en el patrocinio de personas que vandalizaron las casillas en ese estado peninsular, es otra cosa que no previeron las encuestas.

Eduardo Santillán, quien fue la propuesta de Morena para representarlo en Álvaro Obregón, ya era bien conocido por los negocios que realizó autorizando cientos de edificios de condominios sobre la Calzada Desierto de los Leones, disminuyendo las banquetas y  sin nuevas vialidades, por lo que ocho horas al día los embotellamientos son insoportables. Un recorrido que se hace en 30 minutos caminando, puede tardar 90 en un colectivo. Bueno fuera fomentar el ejercicio, pero hay demasiadas personas de la tercera edad y con problemas de movilidad que no pueden darse ese lujo.

En Cuauhtémoc se hizo notoria la corrupción de Ricardo Monreal. Si los rascacielos que se construyeron en Paseo Reforma durante su administración no le dejaron ingresos multimillonarios, otras cosas sí. Está documentado como uno de sus colaboradores fue remitido a la delegación por llevar en el maletero cientos de miles de pesos en efectivo. Muy probablemente producto del pago de piso de los comerciantes ambulantes a quienes no les daban recibos de tesorería.

Dolores Padierna, que tampoco es un modelo de honestidad, y menos por ser la esposa de René Bejarano, hubiera podido encontrar muchas pruebas de robos cometidos por Ricardo Monreal, quien por ahora es imprescindible para el presidente López Obrador por su control del Senado y por sus innegables dotes de negociadoras.

Como Monreal: hay otros ejemplos de un gobierno monárquico en México en pleno siglo XXI. En este caso su hermano David será el gobernador de Zacatecas; en Guerrero la niña Salgado será la mano de Félix. En el gobierno Federal, hasta hoy Irma Eréndira Sandoval es la inútil secretaria de la Función Pública, pues siguen las adjudicaciones directas en las compras del gobierno federal a sobreprecio. Funcionarios de la Ciudad de México también aprovechan los contratos de mantenimiento de edificios públicos para remodelar sus casas. A este respecto ya tenemos una investigación en marcha.

El esposo de Irma Eréndira, John Ackerman tiene chamba en la nómina de canal 11 y en La Jornada como porrista número 1 de López Obrador. La Jornada se lleva la mayor tajada del presupuesto de publicidad del Gobierno Federal, así que no tienen que preocuparse por el sueldo de Ackerman.

 Netzaí Sandoval, en la Judicatura Federal, con carácter de presidente de la Defensoría Jurídica, continúa enriqueciendo a los dueños de los reclusorios privados, que mantienen en prisión a personas de más de 1.80 de estatura, cuando los testigos declararon que sus victimarios eran “chaparritos”. Netzaí es incapaz de liberar siquiera a un ratón de una ratonera. De hecho, nunca lo ha hecho, pasó de sellar documentos en una oficialía de partes, con un salario bruto de 15 mil pesos mensuales, a ganar más de dos millones anuales, incluyendo sueldo y prestaciones cuatrimestrales.

Pablo Amílcar Sandoval gastó un millón de dólares como representante de la 4 T en Guerrero, a través de espectaculares que colocó en Acapulco, Iguala, Chilpancingo y las principales ciudades de la entidad. Habrá que averiguar si no se los regaló,  o al menos le hizo un descuento de amigos, Isabel Miranda de Wallace, una de las principales empresarias de espectaculares del país, además de regentear el negocio Alto al Secuestro. Quizá

En el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal se mantienen magistrados sicópatas que de ser juzgados por la moral deberían pasar 40 años en el infierno, los mismos que aplicaron a víctimas inocentes materiales de cualquier delito, y si fuera por la justicia, deberían ser juzgados por prevaricato, pues obtuvieron ascensos en el poder judicial con el expediente fácil de afamarse como incorruptibles, a costa de la vida de inocentes.

Tiene mucha razón López Obrador, el pueblo es noble, pero no idiota. No son los medios de comunicación ni la guerra electoral sucia, a la que también acudió Morena con singular alegría, la que determinó el voto. Mucha gente prefirió partido corrupto por conocido, que hipócrita por conocer.

Bitácora Suplementaria: Gatell

El Dr. Hugo López Gatell hizo más por la educación científica de los mexicanos que millones de pesos dedicados a la divulgación científica.

Quizá la guerra sucia y el golpeteo al que estuvo expuesto por parte de las ridículas agendas zopiloteras de los opositores le cierren la puerta para ocupar un cargo político de elección popular, lo cual sólo puede representar una mala noticia para un pueblo de México con un exceso de patéticas personalidades faranduleras, y con muy pocos hombres de ciencia con una comprensión amplia de los problemas estructurales de México.

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