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Con voz propia

De músico a cocinero: un zapoteco en Los Ángeles

Alfonso “Poncho” Martínez, músico zapoteco, emigró a Los Ángeles para convertirse en un conocido cocinero de tlayudas.

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Kau Sirenio Pioquinto

LOS ÁNGELES, California.- El viernes se fue desvaneciendo en el 4318 de la avenida S. Main St, al Sur de Los Ángeles, mientras los comensales provenientes de todas partes de la ciudad degustaban las tlayudas de carne asada, moronga o chorizo, cocinadas por Alfonso “Poncho” Martínez, zapoteco emigrado en Estados Unidos.

Nacido en Santo Domingo Albarradas, Tlacolula, Oaxaca, Alfonso llegó a la capital de California hace 19 años aún con su clarinete, que con el tiempo fue dejando para entrar de lleno a la cocina. “Lo primero que hice en esta ciudad cuando llegué fue trabajar en la cocina”, recuerda en una plática en su casa, acompañada de mezcal y chapulines traídos del Istmo.

Durante los primeros años que Alfonso vivió en Los Ángeles, combinó la cocina con la música. Los fines de semana se unía a la banda de música de viento de Santo Domingo Albarradas para tocar en las fiestas familiares y cada año lo hacían en la fiesta patronal organizada por la comunidad migrante.

Mientras prepara una tlayuda con moronga para unos comensales, Poncho hace una pausa y vuelve a la conversación con nostalgia. “No es tan fácil deshacerte de lo que aprendiste de niño. Para mí, la música es lo máximo; aprendes algo nuevo y no lo sueltas. Aunque ya no esté en una banda, sigo con mi clarinete”.

La experiencia de Alfonso en sus primeros años de vida fue en las laderas y faldas de los cerros que rodean su pueblo. En Oaxaca todos los días escuchó el canto de las aves y el murmullo de las hojas de los pinos y las aguas de los ríos. Ese paisaje le envolvió hasta que cumplió 20 años, cuando cruzó la frontera.

El 10 de junio de 2016, Alfonso recibió el certificado por «las mejores tlayudas», un reconocimiento a emprendedores del año por su producto innovador que contribuye a la diversidad gastronómica que otorga la alcaldía de Los Ángeles.

“Poncho’s Tlayudas es un espacio de resistencia gastronómica y soberanía alimenticia”, dice Alfonso. “Aquí la resistencia va de la mano con la solidaridad con organizaciones sociales como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), que organizan con frecuencia conferencias y presentaciones de libros”.

El aprendizaje en Oaxaca

A principios de los noventa y con apenas once años de edad, Alfonso llegó  a Tlahui. Adoptó al internado como su nueva casa, y sus compañeros y maestros se convirtieron en su nueva familia. “Mucho después comprendí a mis maestros; ellos siempre nos decían que estábamos en el camino que nos llevaba a un futuro mejor si le echábamos ganas en el estudio”, recuerda.

Mientras deshebra el quesillo traído de Oaxaca, jala el cordón que lo ata a la historia de su infancia, cuando se fue al Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (CECAM), en Santa María Tlahuitoltepec Mixe, donde se formó como músico zapoteco.

El CECAM es un internado para niños y adolescentes indígenas de la región; además, ofrece secundaria, bachillerato y técnicos en reparación de instrumentos musical. “Mañana me voy a Tlahui a estudiar música”, espetó Gerónimo Martínez mientras pescaba en el río de Santo Domingo Albarradas.

“Papá, mañana vamos con mi primo Gerónimo a la escuela de música en Tlahui”, dijo Alfonso cabizbajo. «Está bien, nadie te está sacando, pero vamos, yo te llevo», contestó Juanino Martínez Chimil.

Al día siguiente de la plática familiar, papá e hijo salieron a las tres de la mañana de Santo Domingo al crucero de Matagallinas a esperar el camión que lo llevaría a Tlahuitoltepec. “Caminamos cuatro horas, hasta que llegamos donde pasa el camión que va a Tlahui. El autobús hizo dos horas más de camino entre carretera que van surcando entre las montañas”, revive. “La ropa que lleva puesta ese día, era un pantalón café y una camisa beige y zapatos negros; fue la ropa que usé en mi graduación de primaria… Ah… la mochila me la llevó mi hermana que vivía en la ciudad de México”.

–¿Qué aprendiste del CECAM? – le pregunto.

–Para mí, el CECAM fue muy fácil, porque ahí las rutinas eran lo mismo que hacía en mi casa con mis papás. Sin embargo, aprendí a ser más disciplinado; hasta ahora recuerdo las palabras que mi maestro me decía: “Sí vas hacer algo, hazlo tú mismo, no des instrucciones, porque la gente no entiende lo que haces”.

Una vez que Alfonso terminó su estancia en el internado, regresó a Santo Domingo Albarradas y se integró a la banda de música comunitaria. Aún adolescente, acompañaba a la banda en los rezos y fiestas patronales de las comunidades vecinas.

Un año después emigró a la ciudad de Oaxaca, donde se empleó en la construcción, trabajo que dejó, pronto, cuando se reencontró con excompañeros del CECAM que fueron a una tocada en la capital. “Poncho, vamos mañana a una tocada”, le propusieron. Así que el jueves avisó que faltaría al trabajo dos días. “No podré venir el viernes ni el sábado; regreso el lunes”, le dije al maestrero.

De esa primera tocada, Alfonso fue conociendo más el ambiente de la música y las mieles del dinero, pues ganaba más que en la obra de construcción, en cuatro días de tocada recibía el doble de la paga que tenía como ayudante de albañil.

“Cuando fuimos a tocar en la colonia Monte Albán, en la Ciudad de Oaxaca, fue la primera vez que vi mucho dinero junto. Por tocar jueves, viernes, sábado y domingo me pagaron trescientos pesos; además, nos dieron comida y bebida. Tal vez por mi edad, no vi esa tocada como día de trabajo, sino como un fin de semana de parranda”, suelta a carcajada. “Quise ser músico militar, pero no pude, porque no tenía documentos que me pidieron en la Secretaría de la Defensa Nacional”, agrega.

Sin embargo, eso no lo desanimó, sino que siguió ensayando con el maestro Manzano, de la Sierra Juárez, quien venía de la banda Militar de la Ciudad de México. Él tocaba con la banda Eco Serrano en Oaxaca.

Alfonso tocaba en la banda Santa Cecilia, en Santo Domingo Albarradas, pero a su vez, era músico invitado en otras bandas donde le pagaban un promedio de 200, al inicio. Después le incrementaron el salario de 400 a 600; hasta mil 400 pesos cada fin de semana, cuando los maestros de su pueblo ganaban 800, 900 pesos quincenales.

Las dificultades en México

Poncho aprendió a cocinar en el CECAM después de quedarse sin comer dos veces. La primera vez que no tuvo comida fue cuando su hermana se fue a la Ciudad de México; años después, se repitió la historia cuando quiso sorprender a su mamá, pero el sorprendido fue él. En su casa no había quién le cocinara. “Todos estaban vendiendo en la feria del pueblo”.

Alfonso "Poncho" Martínez Luis, preparando tlayudas en Los Ángeles.

Alfonso “Poncho” Martínez Luis, preparando tlayudas en Los Ángeles.

“Me quedé sin comida dos veces por no saber cocinar, así que le pedí a las cocineras del internado que me dejaran ayudar en la cocina. Lo que quería era aprender a cocinar, así que me la ingenié para ayudar todos los días, cuando terminaba la tarea de la escuela y corría hacia a la cocina”, recrea.

Alfonso dice que con el paso de los años aprendió a cocinar. “Huevos revueltos… no hice sándwich porque en el internado no se comía más que tortilla. Al terminar la secundaria regresé a Santo Domingo, con nueva mentalidad. Me levantaba temprano a barrer, a lavar mi ropa e ir a correr a la cancha”.

La mamá de Poncho, Feliciana Luis Morales, le enseñó otra parte de la cocina, mientras tejía petates para ayudar a la economía familiar. Porque el papá se dedicaba al cultivo de maíz.

Ya en Los Ángeles, Poncho trabajó de lavatrastos. “Empecé a trabajar un lunes; sólo me dieron instrucciones de lo que iba hacer; yo no sabía lavar trastes; eran bastantes platos, como cien por hora, aparte los cubiertos, ollas, jarras. La verdad yo no estaba preparado para hacer eso, pero aprendí y aquí me ves”, relata.

El cruce clandestino

Alfonso despertó a las 6:00 de la mañana en el hotel en Mexicali. Después de lavarse la cara buscó a sus compañeros que se quedaron con él, pero no los encontró. Tras meditarlo por un rato, sacó un billete de 200 pesos que traía escondido bajo la plantilla de su zapato; con ese dinero almorzó. El día anterior no comió por la caminata en el desierto.

“Cuando desperté, no estaban los demás; me habían dicho que es muy común que te abandonen en el camino sin avisar; lo mismo le hacen a las mujeres, si no traen dinero. Por eso guardé mi dinero en mis zapatos; otros lo guardan en el dobladillo de la camisa o ropa interior», explica Poncho.

Después de almorzar, caminó sin rumbo, ni siquiera sabía a dónde iba. Quebró en la primera esquina, de ahí tomó otra calle; así anduvo hasta la tarde. Entonces, se encontró a un ‘coyote’ que le ofreció cruzarlo de nuevo. “Vente conmigo, ahorita nos vamos”, propuso el desconocido.

Antes de llegar a Mexicali, Alfonso estuvo en Tijuana en los primeros días de noviembre de 1999, procedente de Oaxaca, su objetivo era cruzar la frontera. Primero lo hizo con sus compañeros en la garita de San Isidro, pero les cayó la migra. Ese día corrieron en la franja fronteriza durante la noche para que no los detuvieran. Al día siguiente, optaron por el Río Colorado, pero no corrieron con suerte, hasta que los llevaron a Mexicali.

–¿Por qué te viniste a Los Ángeles?

–Cuando somos jóvenes pensamos que vamos a ganar mucho dinero. Pero no es así. Sin embargo, quería conocer otras ciudades; en México recorrí toda la Sierra Juárez, el Istmo de Tehuantepec, y parte de Morelos y la Ciudad de México. Pero siempre falta algo nuevo por conocer.

–¿Por dónde entraste?

–En Mexicali

–¿Mexicali? ¿En el desierto?

–No. En la garita. Caminé entre el puesto de revisión y el carril vehicular, mientras la policía revisaba a las personas.

–¿Ah… sí?

–Sí. Iba con miedo, porque ya me habían agarrado ahí; pero el coyote me animó. «Tu hazlo, no te van a agarrar no te preocupes», me dijo. Y, mira, aquí estoy.

–¿Cuánto tiempo tardaste para cruzar?

–Tres semanas. Entre Tijuana, Mexicali,

San Luis Río Colorado, Algodones… ya no recuerdo dónde más estuve después de vueltas y vueltas, hasta que pude pasar.

Después de cruzar en la frontera, Alfonso se quedó en un hotel antes de viajar a Los Ángeles. “Estuve dos días en el hotel, hasta que el señor regresó por mí; me llevó a Los Ángeles en auto deportivo, un Corvet… bueno, no sé mucho de carros. Pero ese día, recuerdo que salimos de la casa del ‘coyote’, entramos en la autopista, luego pasamos por el Estudios Universal”.

Con voz propia

Jorge Hank Rhon y Julián Leyzaola, una mancuerna electoral de terror en Baja California

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Por Kristian Camarena-Sánchez

Desde los nazis de hace 80 años, en los tribunales internacionales hay algo que no se perdona: la tortura. Y en pleno 2021, Julián Leyzaola y el Partido Encuentro Solidario (PES) de Baja California no lo han entendido, y se empeñan en que el exmilitar debe ser candidato a alcalde y acompañar a Jorge Hank Rhon en la Campaña Electoral de este año.

Lo cierto es que esto no sólo radica en el empeño del PES y de Leyzaola, sino también en el de Jorge Hank, quien sigue considerando que el exmilitar en retiro y prófugo de la justicia debe ser su candidato a la alcaldía de Tijuana.

Tan es así, que ayer en su acto de campaña en el Estadio Caliente, aplaudió la presencia de Juliana Leyzaola, la hija del ex secretario de Seguridad Pública de Tijuana que lleva casi 10 meses sin dar la cara porque lo detiene la policía.

“Le tienen miedo”, dijo Hank Rhon, mientras juntaba los cinco dedos en señal de cuchi cuchi.

Hace unos días el Instituto Estatal Electoral (IEE) aprobó que la Carta de Residencia no es el único formato para que los candidatos demuestren que viven en la ciudad y se puedan registrar para la Alcaldía.

Los aplaudidores incomprensibles de Julián Leyzaola modificaron las cosas y viralizaron que éste no necesitaba la Carta de Residencia, pero sin mencionar que cualquiera de los otros medios también requiere la presencia del exmilitar.

Fue así, como el jueves pasado la gente de Leyzaola Pérez diseminó en redes sociales que éste ya era prácticamente el candidato a la Presidencia Municipal de Tijuana por el PES.

Mentira en despoblado: Lo que el IEE resolvió es que la Carta de Residencia no es el único método que un candidato puede presentar para demostrarse tijuanense; sin embargo, los otros posibles requieren igualmente la llegada y presencia de Julián Leyzaola, y en cualquiera de estas posibilidades lo van a detener.

Independientemente de todos los entuertos locales que Hank Rhon busque desde su dinero, el exmilitar no será candidato a Alcalde porque la Constitución Política de México se lo prohíbe debido a que tiene una orden de aprehensión vigente.

En el artículo 38, inciso V, de la Carta Magna, se indica la suspensión de los derechos ciudadanos “por estar prófugo de la justicia, desde que se dicte la orden de aprehensión hasta que prescriba la acción penal”.

Hank puede decidir desde hoy lunes, en el segundo día de su campaña, no seguir apoyando la faramalla de candidatura inexistente de Leyzaola, pero seguramente esperará hasta el 18 de abril para modificar sus pasiones, en vista de que al día siguiente inician las campañas para Alcalde.

El exreo por acopio de armas, Jorge Hank Rhon, va a gastar las primeras dos semanas de su campaña en proteger y sostener en el discurso al prófugo de la justicia por tortura, Julián Leyzaola Pérez.

Al parecer, está el canasto pa’l garrero

Esto lo saben todos en ese circulito pequeño de intereses creados. Lo sabe el presidente en funciones del Partido Encuentro Solidario (PES), Alfredo Ferreiro; lo sabe el diputado Héctor Cruz Aparicio, que obtiene favores usando el nombre de su jefe el exmilitar; lo saben Hank Rhon y Julián Leyzaola, los principales interesados.

Pero quienes no lo saben, son los ciudadanos. Porque desde el poder del dinerote les han hecho creer que todo es posible si llega un costal de dólares a la persona adecuada.

Muy mal hace el PES y Hank en poner a Leyzaola como una víctima del sistema que hoy lo busca por tortura, cuando en el pasado, fue el victimario del sistema que le dio trabajo como Secretario de Seguridad Pública Municipal de Tijuana.

Engañan a la ciudadanía y ésta se alebresta en favor de un sujeto que pateaba detenidos con sus botas de casquillo tipo militar.

En el equipo del magnate Jorge Hank Rhon los que tienen miedo son ellos mismos, porque saben que van a perder la contienda si se siguen esforzando en darle cabida a la obsesión del ingeniero.

Pero Hank Rhon es obsesivo hasta los dientes; él está seguro de poder cargar con su leyendota negra y con la de Leyzaola durante la Campaña Electoral 2021.

A ver si cuando se esté lamiendo las heridas por haber perdido otra vez la gubernaturano se arrepiente.

DE LA AMENAZA: “Yo pienso hacer exactamente lo mismo del municipio cuando estuve aquí, pero ahora en el Estado”, dijo Jorge Hank Rhon en su evento de ayer en el Estadio Caliente.

Fuente: glocal.com.mx

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Con voz propia

Exfuncionarios hidalguenses detrás de inversión millonaria en torre habitacional

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Ambos políticos hidalguenses han edificado más de 10 mil viviendas en desarrollos inmobiliarios al interior del país y para ello han constituido diversas sociedades; aunque quieran esconder el origen de las inversiones, el rastro de los hombres de confianza que dejan al frente llevan siempre a ellos

Por Emmanuel Ameth

El pasado 24 de marzo fue anunciada una inversión de 260 millones de pesos para edificar la Torre AG en la zona plateada de Pachuca, misma que en sus 20 niveles albergará 97 departamentos y 176 cajones de estacionamiento; aunque la cara pública del proyecto fue el empresario Ricardo Mejía Pesquera, una serie de conexiones llevan a nombres como el del exgobernador Manuel Ángel Núñez Soto así como del exdirector de Infonavit David Penchyna Grub, entre otros.

La riqueza generada a partir de información privilegiada y presuntos actos de corrupción confabulados desde distintos puestos públicos y sus conexiones, les han permitido constituir una serie de sociedades a partir de las cuales han podido comercializar más de 10 mil viviendas al interior del país.

La misma Policía Federal ha dado cuenta de estos manejos político-empresariales pero por alguna razón, las investigaciones no llegaron a judicializarse en el sexenio pasado y parece que en el presente tampoco se han tenido avances significativos, si bien existen otras pesquisas que podrían llevar a la cárcel a los involucrados.

Las dudas sobre el representante del proyecto

De acuerdo con la misma información que Spazios ha hecho pública, el grupo empresarial también ha edificado desarrollos como Mina Real en Zona Plateada, Los Frailes Residencial en Ex Hacienda la Concepción, Valle del Sol al sur de la ciudad, así como Don Carlos en Tizayuca (cabe señalar que pese a los millonarios ingresos, solamente la página de Spazios está activa y está “en construcción”).

Si bien el ramo de la construcción es altamente lucrativo y permitiría seguir invirtiendo en otros proyectos, destaca que en 3 de los 4 desarrollos citados, pese a llevar algunos más de una década en comercialización, la totalidad de lotes no han sido vendidos aún, lo que disminuye considerablemente la liquidez para hacer nuevas inversiones.

Dicho argumento planteó dudas que motivaron la presente investigación, pues a diferencia de un fraccionamiento, una torre requiere de una inversión inicial considerable de la que no podrían darse el lujo de inyectar capital conforme vayan avanzando las ventas, pues los propietarios del proyecto no pueden esperar años a que avancen las ventas -como sucedió en sus otros desarrollos- para ver el complejo terminado, pues en general se dificulta que habiten si continúa la construcción en pisos posteriores.

También está el currículum -en poder de este medio-, donde se establece que Mejía Pesquera es directivo y socio de Grupo MB desde 2006, dentro del cual destacan empresas como Vipegasa SA de CV, PAK Desarrollos Sa de CV, Argenta Condominial SA de CV y Spazios.

Si bien la sociedad le permitiría ser poseedor de algún porcentaje de la renta en los desarrollos, llama la atención que no se presente como dueño o principal accionista de ninguna de las anteriores, además de vislumbrarse que hay más personas involucradas en los proyectos.

Las conexiones que llevan a los probables verdaderos inversionistas

La Torre AG, de la que Mejía Pesquera es el rostro público, es desarrollada por Spazios.

Spazios, entre otros desarrollos, tiene a Los Frailes Residencial (VÉASE AQUÍ).

La constructora que edifica y “comercializa” los espacios -es decir, no es sobre pedido ni a petición de particulares- en Los Frailes Residencial es Constructora Maroja (VÉASE AQUÍ), misma que incluso es promocionada por el medio de Marín Huazo -vinculado a Núñez Soto en el escándalo del GACM donde el exgobernador lo favoreció con un contrato irregular por 5 millones de pesos-.

Constructora Maroja edifica en Valle del Sol -del mismo grupo que Spazios- así como en Bosques de Santiago (VÉASE AQUÍ).

Bosques de Santiago es un complejo propiedad de Desarrolladora E-Hogar (VÉASE AQUÍ).

Según el documento PF/DINV/CIC/DGIDA/5097/2018 de la Policía Federal, elaborado en noviembre de 2018, Desarrolladora E-Hogar es la única empresa de entre todas las que posee Manuel Ángel Núñez Soto, que es declarada como su propiedad (VÉASE AQUÍ). Incluso, figura en sus redes sociales (VÉASE AQUÍ).

Manuel Ángel Núñez Soto está al frente de la CAMORRA DEL ÁNGEL, grupo de políticos y empresarios que han desarrollado más de 10 mil viviendas en el país valiéndose de diversas irregularidades -que este medio ya ha documentado en una investigación especial- y donde figuran como socios el exdirector del Infonavit David Penchyna Grub así como el actual director de Bancomext y Nafin de la SHCP Carlos Noriega Romero, entre otros.

El negocio de la Zona Plateada

Como destacan las investigaciones “La Cofradía Tuza” de Proceso y “Las artimañas legales” de El Universal, la zona plateada se convirtió en un botín para los entonces funcionarios del más alto nivel en Hidalgo: primero con Jesús Murillo Karam y luego con Manuel Ángel Núñez Soto.

Primero cerraron los flujos de aguas negras para los ejidatarios de Venta Prieta con la intención de dejarlos en la hambruna y la desesperación. Posteriormente les ofrecieron un pago ínfimo por sus tierras, el cual además tardó años en llegar y sólo una fracción, pues aparentemente entre tantas manos, gestores de gobierno y representantes, la mayor parte del recurso se perdió.

En ese entonces les comentaron sobre un proyecto único a nivel nacional, donde participaría el gobierno, la iniciativa privada y los empresarios para el complejo denominado Zona Plateada.

El gobierno actualmente participa absorbiendo diversos gastos mientras que los entonces funcionarios se hicieron de grandes extensiones de tierra desde las cuales realizan sus negocios, siendo el preferido, el de bienes y raíces. A los ejidatarios no les tocó nada.

Familiares de Murillo Karam, prestanombres de Núñez Soto, así como empresarios ligados al fútbol como es el caso de Jesús Martínez Patiño fueron los grandes beneficiarios.

Y eso no fue todo. Tras diversos intentos, el único proyecto que les fue autorizado a los ejidatarios destinaba el 58% de las ganancias netas a los intermediarios -gestores de gobierno-, quienes tardaron años en capitalizar, y nuevamente jugando con el hambre de la gente, recompraron las acciones de quienes fueron despojados de sus tierras bajo amenazas.

Hoy el complejo Zona Plateada ostenta los desarrollos habitacionales con mayor plusvalía de la entidad y estos están en manos de exfuncionarios de Hidalgo, quienes para recaudar fondos, invitaron a inversionistas judíos a los que, como agradecimiento, incluyeron un busto de David Ben Gurión, considerado padre del sionismo e incluso como genocida.

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Con voz propia

El juicio a Derek Chauvin por el asesinato de George Floyd

Amy Goodman

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Amy Goodman y Denis Moynihan

Nueve minutos y 29 segundos. Ése es el tiempo que Derek Chauvin, el ex oficial de policía de la ciudad de Mineápolis, quien ahora enfrenta un juicio por matar a George Floyd, mantuvo su rodilla presionada contra el cuello de Floyd el pasado Día de los Caídos. Floyd estaba esposado, tirado boca abajo en el pavimento, sin prestar resistencia y respirando con dificultad, mientras suplicaba por su vida. Las imágenes del incidente grabadas por una adolescente con su teléfono móvil desencadenaron protestas a lo largo y ancho del mundo en reclamo de justicia para George Floyd y por el fin de la brutalidad policial y el racismo sistémico. A lo largo del juicio contra Chauvin, vemos morir a George Floyd, una y otra vez, mientras se reproducen ante el jurado diferentes imágenes del hecho registradas por teléfonos móviles, cámaras de vigilancia y cámaras corporales de la policía.

Quienes fueron testigos presenciales describen con sombrío detalle una escena de linchamiento moderno —a plena luz del día— de un hombre afroestadounidense por parte de la policía. Si bien los testimonios reflejan de manera contundente la violencia policial, también exponen otra faceta de nuestra sociedad que, a pesar de las horribles circunstancias, debemos celebrar: el coraje y la compasión de los transeúntes que presenciaron el hecho, que se arriesgaron a enfrentarse a policías armados e intentaron desesperadamente salvar la vida de un extraño.

Una de las transeúntes que brindó su testimonio en el juicio fue Darnella Frazier: “Escuché a George Floyd decir: ‘¡No puedo respirar! Por favor, quítate de encima. ¡No puedo respirar!’”. Frazier tenía solo 17 años de edad cuando grabó a los oficiales Derek Chauvin, J. Alexander Keung y Thomas Lane mientras inmovilizaban a Floyd en el suelo, y a Tou Thao mientras los cubría, todos robándole a Floyd su vida.

La testigo continuó: “Pedía por su mamá. Estaba sintiendo mucho dolor. Parecía que sabía que todo había terminado para él. Estaba aterrorizado. Estaba sufriendo. Se trataba de un grito de ayuda. Cuando miro a George Floyd, veo a mi papá, veo a mis hermanos, veo a mis primos y a mis tíos, porque todos son negros. Tengo un padre negro, un hermano negro, amigos negros. Veo lo que le pasó a él y sé que podría haberle pasado a cualquiera de ellos.
En el video de Frazier, se escucha a Donald Williams, un luchador profesional de artes marciales afroestadounidense, implorar a los oficiales que dejen de presionar el cuello de Floyd.

“¡No reacciona, hermano! […] ¡Toma su pulso! Toma su pulso, Thao. Thao, toma su pulso. ¡Thao, toma su pulso, hermano!”. Conocedor de las técnicas de estrangulamiento, Williams le gritó a Chauvin que dejara de hacer lo que se denomina “estrangulamiento de sangre”, una maniobra de restricción que corta el flujo de sangre al cerebro. Williams afirmó que Chauvin hizo contacto visual con él al escuchar el término, lo que indica que Chauvin sabía lo que estaba haciendo.

El fiscal le preguntó a Williams sobre la llamada al teléfono de emergencias que hizo después de que el cuerpo de George Floyd fuera retirado en una ambulancia: “Llamé a la policía porque creí haber sido testigo de un asesinato”.

Genevieve Hansen, una bombero blanca y técnica en urgencias médicas del Departamento de Bomberos de Mineápolis, que se encontraba dando un paseo fuera de su horario laboral cuando vio a Chauvin arrodillado sobre el cuello de George Floyd, describió sus intentos de intervenir:

“Me identifiqué de inmediato, porque noté que Floyd necesitaba atención médica. No tardé en darme cuenta de que su nivel de conciencia estaba alterado. Por mi entrenamiento sabía que en esos casos se necesita atención médica de inmediato. Por tanto, dejé de concentrar mi atención en el Sr. Floyd y me enfoqué en cómo acceder al paciente y brindarle atención médica, o cómo instruir a los oficiales a que lo hicieran, pero los oficiales no me dejaron intervenir. Recuerdo que me ofrecí a indicarles lo que debían hacer o les dije ‘Si no tiene pulso, hay que hacerle compresiones’. Y eso tampoco se hizo”.

El fiscal Matthew Frank le preguntó entonces a Hansen: “¿Eso es lo que quería hacer usted?”. Hansen respondió entre sollozos: “Es lo que habría hecho por cualquiera. Se los supliqué y estaba desesperada”.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de Charles McMillian, que tenía 60 años en el momento del asesinato y fue uno de los primeros en detenerse cuando ocurrió el incidente. La policía ya le había apuntado con un arma a Floyd, lo había esposado y, a pesar de las súplicas de Floyd porque era claustrofóbico, lo estaban metiendo en el asiento trasero de una patrulla. En el registro de video, se escucha que McMillian le grita a Floyd: “¡No puedes ganar!”, a lo que Floyd le contesta: “¡No estoy tratando de ganar!”. Ésa fue la última conversación que tendría George Floyd. Sin poder contener el llanto, McMillian expresó: “Porque he tenido interacción con la policía, tengo claro que una vez que te meten las esposas, no puedes ganar”.

En conversación con Democracy Now!, Mel Reeves, editor del periódico Minnesota Spokesman-Recorder, el periódico de propiedad afroestadounidense más antiguo del estado, expresó: “La gente se detuvo, pero sólo porque la policía la detuvo”.

Volvamos al testimonio de Darnella Frazier: “He pasado noches despierta disculpándome y disculpándome con George Floyd por no haber hecho más, por no intervenir físicamente y salvarle la vida”. Cada uno de los testigos carga con el trauma de haber presenciado el asesinato de George Floyd.

Este juicio nos muestra el profundo poder de la bondad humana, en cruda yuxtaposición con la crueldad demostrada por Derek Chauvin y los otros oficiales. Sin embargo, la bondad de los extraños no es suficiente para detener la violencia policial. Es hora de implementar leyes de aplicación efectiva y efectuar una revisión radical de los procedimientos policiales. Los movimientos populares y la organización de base son elementos clave para forzar ese cambio sistémico.

Democracy Now!

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