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Con voz propia

De músico a cocinero: un zapoteco en Los Ángeles

Alfonso «Poncho» Martínez, músico zapoteco, emigró a Los Ángeles para convertirse en un conocido cocinero de tlayudas.

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Kau Sirenio Pioquinto

LOS ÁNGELES, California.- El viernes se fue desvaneciendo en el 4318 de la avenida S. Main St, al Sur de Los Ángeles, mientras los comensales provenientes de todas partes de la ciudad degustaban las tlayudas de carne asada, moronga o chorizo, cocinadas por Alfonso «Poncho» Martínez, zapoteco emigrado en Estados Unidos.

Nacido en Santo Domingo Albarradas, Tlacolula, Oaxaca, Alfonso llegó a la capital de California hace 19 años aún con su clarinete, que con el tiempo fue dejando para entrar de lleno a la cocina. «Lo primero que hice en esta ciudad cuando llegué fue trabajar en la cocina», recuerda en una plática en su casa, acompañada de mezcal y chapulines traídos del Istmo.

Durante los primeros años que Alfonso vivió en Los Ángeles, combinó la cocina con la música. Los fines de semana se unía a la banda de música de viento de Santo Domingo Albarradas para tocar en las fiestas familiares y cada año lo hacían en la fiesta patronal organizada por la comunidad migrante.

Mientras prepara una tlayuda con moronga para unos comensales, Poncho hace una pausa y vuelve a la conversación con nostalgia. «No es tan fácil deshacerte de lo que aprendiste de niño. Para mí, la música es lo máximo; aprendes algo nuevo y no lo sueltas. Aunque ya no esté en una banda, sigo con mi clarinete».

La experiencia de Alfonso en sus primeros años de vida fue en las laderas y faldas de los cerros que rodean su pueblo. En Oaxaca todos los días escuchó el canto de las aves y el murmullo de las hojas de los pinos y las aguas de los ríos. Ese paisaje le envolvió hasta que cumplió 20 años, cuando cruzó la frontera.

El 10 de junio de 2016, Alfonso recibió el certificado por «las mejores tlayudas», un reconocimiento a emprendedores del año por su producto innovador que contribuye a la diversidad gastronómica que otorga la alcaldía de Los Ángeles.

«Poncho’s Tlayudas es un espacio de resistencia gastronómica y soberanía alimenticia», dice Alfonso. «Aquí la resistencia va de la mano con la solidaridad con organizaciones sociales como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), que organizan con frecuencia conferencias y presentaciones de libros».

El aprendizaje en Oaxaca

A principios de los noventa y con apenas once años de edad, Alfonso llegó  a Tlahui. Adoptó al internado como su nueva casa, y sus compañeros y maestros se convirtieron en su nueva familia. «Mucho después comprendí a mis maestros; ellos siempre nos decían que estábamos en el camino que nos llevaba a un futuro mejor si le echábamos ganas en el estudio», recuerda.

Mientras deshebra el quesillo traído de Oaxaca, jala el cordón que lo ata a la historia de su infancia, cuando se fue al Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (CECAM), en Santa María Tlahuitoltepec Mixe, donde se formó como músico zapoteco.

El CECAM es un internado para niños y adolescentes indígenas de la región; además, ofrece secundaria, bachillerato y técnicos en reparación de instrumentos musical. «Mañana me voy a Tlahui a estudiar música», espetó Gerónimo Martínez mientras pescaba en el río de Santo Domingo Albarradas.

«Papá, mañana vamos con mi primo Gerónimo a la escuela de música en Tlahui», dijo Alfonso cabizbajo. «Está bien, nadie te está sacando, pero vamos, yo te llevo», contestó Juanino Martínez Chimil.

Al día siguiente de la plática familiar, papá e hijo salieron a las tres de la mañana de Santo Domingo al crucero de Matagallinas a esperar el camión que lo llevaría a Tlahuitoltepec. “Caminamos cuatro horas, hasta que llegamos donde pasa el camión que va a Tlahui. El autobús hizo dos horas más de camino entre carretera que van surcando entre las montañas”, revive. “La ropa que lleva puesta ese día, era un pantalón café y una camisa beige y zapatos negros; fue la ropa que usé en mi graduación de primaria… Ah… la mochila me la llevó mi hermana que vivía en la ciudad de México”.

–¿Qué aprendiste del CECAM? – le pregunto.

–Para mí, el CECAM fue muy fácil, porque ahí las rutinas eran lo mismo que hacía en mi casa con mis papás. Sin embargo, aprendí a ser más disciplinado; hasta ahora recuerdo las palabras que mi maestro me decía: «Sí vas hacer algo, hazlo tú mismo, no des instrucciones, porque la gente no entiende lo que haces».

Una vez que Alfonso terminó su estancia en el internado, regresó a Santo Domingo Albarradas y se integró a la banda de música comunitaria. Aún adolescente, acompañaba a la banda en los rezos y fiestas patronales de las comunidades vecinas.

Un año después emigró a la ciudad de Oaxaca, donde se empleó en la construcción, trabajo que dejó, pronto, cuando se reencontró con excompañeros del CECAM que fueron a una tocada en la capital. «Poncho, vamos mañana a una tocada», le propusieron. Así que el jueves avisó que faltaría al trabajo dos días. «No podré venir el viernes ni el sábado; regreso el lunes», le dije al maestrero.

De esa primera tocada, Alfonso fue conociendo más el ambiente de la música y las mieles del dinero, pues ganaba más que en la obra de construcción, en cuatro días de tocada recibía el doble de la paga que tenía como ayudante de albañil.

«Cuando fuimos a tocar en la colonia Monte Albán, en la Ciudad de Oaxaca, fue la primera vez que vi mucho dinero junto. Por tocar jueves, viernes, sábado y domingo me pagaron trescientos pesos; además, nos dieron comida y bebida. Tal vez por mi edad, no vi esa tocada como día de trabajo, sino como un fin de semana de parranda», suelta a carcajada. “Quise ser músico militar, pero no pude, porque no tenía documentos que me pidieron en la Secretaría de la Defensa Nacional”, agrega.

Sin embargo, eso no lo desanimó, sino que siguió ensayando con el maestro Manzano, de la Sierra Juárez, quien venía de la banda Militar de la Ciudad de México. Él tocaba con la banda Eco Serrano en Oaxaca.

Alfonso tocaba en la banda Santa Cecilia, en Santo Domingo Albarradas, pero a su vez, era músico invitado en otras bandas donde le pagaban un promedio de 200, al inicio. Después le incrementaron el salario de 400 a 600; hasta mil 400 pesos cada fin de semana, cuando los maestros de su pueblo ganaban 800, 900 pesos quincenales.

Las dificultades en México

Poncho aprendió a cocinar en el CECAM después de quedarse sin comer dos veces. La primera vez que no tuvo comida fue cuando su hermana se fue a la Ciudad de México; años después, se repitió la historia cuando quiso sorprender a su mamá, pero el sorprendido fue él. En su casa no había quién le cocinara. “Todos estaban vendiendo en la feria del pueblo”.

Alfonso "Poncho" Martínez Luis, preparando tlayudas en Los Ángeles.

Alfonso «Poncho» Martínez Luis, preparando tlayudas en Los Ángeles.

“Me quedé sin comida dos veces por no saber cocinar, así que le pedí a las cocineras del internado que me dejaran ayudar en la cocina. Lo que quería era aprender a cocinar, así que me la ingenié para ayudar todos los días, cuando terminaba la tarea de la escuela y corría hacia a la cocina”, recrea.

Alfonso dice que con el paso de los años aprendió a cocinar. “Huevos revueltos… no hice sándwich porque en el internado no se comía más que tortilla. Al terminar la secundaria regresé a Santo Domingo, con nueva mentalidad. Me levantaba temprano a barrer, a lavar mi ropa e ir a correr a la cancha”.

La mamá de Poncho, Feliciana Luis Morales, le enseñó otra parte de la cocina, mientras tejía petates para ayudar a la economía familiar. Porque el papá se dedicaba al cultivo de maíz.

Ya en Los Ángeles, Poncho trabajó de lavatrastos. “Empecé a trabajar un lunes; sólo me dieron instrucciones de lo que iba hacer; yo no sabía lavar trastes; eran bastantes platos, como cien por hora, aparte los cubiertos, ollas, jarras. La verdad yo no estaba preparado para hacer eso, pero aprendí y aquí me ves”, relata.

El cruce clandestino

Alfonso despertó a las 6:00 de la mañana en el hotel en Mexicali. Después de lavarse la cara buscó a sus compañeros que se quedaron con él, pero no los encontró. Tras meditarlo por un rato, sacó un billete de 200 pesos que traía escondido bajo la plantilla de su zapato; con ese dinero almorzó. El día anterior no comió por la caminata en el desierto.

“Cuando desperté, no estaban los demás; me habían dicho que es muy común que te abandonen en el camino sin avisar; lo mismo le hacen a las mujeres, si no traen dinero. Por eso guardé mi dinero en mis zapatos; otros lo guardan en el dobladillo de la camisa o ropa interior», explica Poncho.

Después de almorzar, caminó sin rumbo, ni siquiera sabía a dónde iba. Quebró en la primera esquina, de ahí tomó otra calle; así anduvo hasta la tarde. Entonces, se encontró a un ‘coyote’ que le ofreció cruzarlo de nuevo. «Vente conmigo, ahorita nos vamos», propuso el desconocido.

Antes de llegar a Mexicali, Alfonso estuvo en Tijuana en los primeros días de noviembre de 1999, procedente de Oaxaca, su objetivo era cruzar la frontera. Primero lo hizo con sus compañeros en la garita de San Isidro, pero les cayó la migra. Ese día corrieron en la franja fronteriza durante la noche para que no los detuvieran. Al día siguiente, optaron por el Río Colorado, pero no corrieron con suerte, hasta que los llevaron a Mexicali.

–¿Por qué te viniste a Los Ángeles?

–Cuando somos jóvenes pensamos que vamos a ganar mucho dinero. Pero no es así. Sin embargo, quería conocer otras ciudades; en México recorrí toda la Sierra Juárez, el Istmo de Tehuantepec, y parte de Morelos y la Ciudad de México. Pero siempre falta algo nuevo por conocer.

–¿Por dónde entraste?

–En Mexicali

–¿Mexicali? ¿En el desierto?

–No. En la garita. Caminé entre el puesto de revisión y el carril vehicular, mientras la policía revisaba a las personas.

–¿Ah… sí?

–Sí. Iba con miedo, porque ya me habían agarrado ahí; pero el coyote me animó. «Tu hazlo, no te van a agarrar no te preocupes», me dijo. Y, mira, aquí estoy.

–¿Cuánto tiempo tardaste para cruzar?

–Tres semanas. Entre Tijuana, Mexicali,

San Luis Río Colorado, Algodones… ya no recuerdo dónde más estuve después de vueltas y vueltas, hasta que pude pasar.

Después de cruzar en la frontera, Alfonso se quedó en un hotel antes de viajar a Los Ángeles. “Estuve dos días en el hotel, hasta que el señor regresó por mí; me llevó a Los Ángeles en auto deportivo, un Corvet… bueno, no sé mucho de carros. Pero ese día, recuerdo que salimos de la casa del ‘coyote’, entramos en la autopista, luego pasamos por el Estudios Universal”.

Con voz propia

Sarcástico, AMLO revela más enfermedades

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López Obrador se mostró en desacuerdo para sancionar al titular de la sedena por el hackeo del grupo guacamaya

CONTRAFILO

Por José García Segura

Al presidente Andrés Manuel López Obrador le queda poco tiempo de vida; de vida pública, de vida social.

“Ya tengo bastantes achaques… ya estoy chocheando, pero con lo que me queda de fuerza, vamos a terminar la transformación de México” advirtió antes de enunciar sus males: corazón, hipotiroidismo, gota y «otros padecimientos».

De acuerdo con el hackeo a la SEDENA revelado por el portal de noticias Latinus, el presidente ha sido hospitalizado por «angina inestable de alto riesgo» (la cual pudiera conducir al infarto).

Te puede interesar: Hackeo a SEDENA: lo que se sabe de la salud de López Obrador y el grupo de hackers ‘Guacamaya’

La vida pública de López Obrador seguramente no llegará a la Navidad de 2023, cuando inicie la sucesión presidencial y la renovación de poderes en el sureste (Tabasco, Chiapas y Yucatán; el Bajío (Guanajuato); el Occidente (Jalisco) y, la megalópolis más grande e importante de nuestro país (Morelos, Puebla, el Estado de México y el antiguo Distrito Federal).

Tras reconocer el robo de información confidencial al Ejército por parte del grupo denominado «guacamaya” (archivos de la Sedena; contratos relacionados con el aeropuerto de Tulum y el Tren Maya así como lo relativo a la salud del propio mandatario) descartó la posibilidad de sancionar al general secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval.

– ¿No se va a investigar el hackeo?, ¿no habrá sanciones para nadie?

– No, yo soy partidario de que no.

Andrés Manuel López Obrador insiste en que el Ejército debe estar en las calles al menos un sexenio más.

En ese marco hoy se reunirán las comisiones dictaminadoras para ampliar, al menos hasta 2028 la presencia militar en labores de seguridad pública.

Lee más: Campamento de víctimas de la SEDENA rociado con gasolina y corte de suministro de luz

El dictamen que emitan será votado por el pleno del Senado mañana martes. En vía de mientras, el diputado Santiago Creel, presidente del Congreso de la Unión arremetió contra la consulta de enero: «Ni se cuida, ni se defiende a las fuerzas armadas»

El “cóctel de medicamentos» que noche a noche toma el Presidente es para controlar las enfermedades de muerte que padece: del corazón, COVID y diabetes mellitus.

“Creo que cuando lo del infarto, un médico recomendó que me dieran una sobredosis de medicamentos para que yo me fuera al cielo».

Por si vuela o no hasta ese lugar, ya dijo en su testamento lo que sus partidarios deben hacer para consolidar la 4T. La Constitución establece que luego de dos años de gobierno, a la muerte del presidente de la República, el Congreso de la Unión designará al secretario de Gobernación como encargado de terminar el período para el que fue electo.

Adán Augusto; Adán Augusto…dirán algunos.

***

Email: josegarciasegura@gmail.com

 

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Con voz propia

Los demonios sueltos en Palacio Nacional

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AMLO volvió a citar una canción de Chico Ché cuando habló de los documentos filtrados de la Sedena

TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

Sin más argumentos que una sonrisa y una canción de Chicoché, el presidente Andrés Manuel López Obrador banalizó la “bomba” noticiosa, sobre el mega robo de información de los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Por sí solo, es un asunto de Estado, que vulnera la inteligencia militar y que, de entrada, pone en entredicho todos los argumentos sobre el proceso de militarización que pretende imponer el Jefe del Ejecutivo Federal en el país.

En este sexenio quedó al descubierto que el Ejército fue rebasado, no sólo por los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado, sino por la cantidad de responsabilidades que les ha dado López Obrador.

De esta forma, se suman los escándalos: Ayotzinapa, desaparición de marinos asignados a un senador, toma de protesta de un gobernador vinculado con el narco, mega robo de datos, desplome de helicópteros, uso de otros para botargas.

Los simpatizantes de AMLO también trivializan, festejan la respuesta del mandatario sobre su estado de salud, ríen por la tonadilla burlona del Jefe del Ejecutivo sobre la OEA, pero los fantasmas de Palacio se han vuelto demonios.

Lo que hoy se ve en la pirámide jerárquica del régimen, es una grave falta de rigor profesional para todo: se improvisan proyectos; se miente, manipula o reservan los datos sobre las 100 universidades, las becas, las pensiones.

Para leer más del autor: Fantasmas en Palacio

Por más que se quiera torcer la realidad, nada va conforme a los tiempos y al Presidente le ha entrado una patética prisa por entregar obras inconclusas y, sobre todo, dejar asentada la presencia del Ejército en la administración del país.

Aunque dice dormir bien, es un hecho que su gobierno pasará a la historia como el sexenio que abrió de par en par la presencia de los militares en la política. Los gobernadores ya no serán libres para colocar a sus secretarios de seguridad.

El engrudo se vuelve cicuta. De tanto mentir, las lunas de sus noches se han perdido. El Presidente de México ironiza, promueve escarnio contra sus enemigos y prepara “testamentos políticos” para dejar a un sucesor.

Él y sus seguidores festejan, pero hay un aire frío que flota sobre Palacio, permeado por un estilo de dialogar con la oposición. Sus seguidores dicen que él duerme bien y descansa. Los otros le preguntan: ¿En paz?

Hay un hálito de muerte desde que el mandatario la convocó en el pasado grito de independencia y sus seguidores festejan la ingeniosa respuesta de que no es alcohólico, pero una angina de pecho no es cualquier cosa.

El caso Ayotzinapa es ya un laberinto que, por donde quiera que se camine, lleva a la Secretaría de la Defensa como implicada. Hay militares enfurecidos y encarcelados y pesa sobre Cienfuegos la mirada del vecino país.

Lee más: Agente retirado de la DEA desmiente al presidente López Obrador sobre proceso de Cienfuegos en EEUU

 

Los asesinos hoy son la fuente principal de información del gobierno federal para perseguir militares responsables. Mientras, otros implicados gozan de impunidad porque la Fiscalía se desistió de muchas órdenes de aprehensión.

Y en Tamaulipas, un gobernador en vísperas de asumir el cargo, decide emitir oficio para regresar a su escaño en el Senado, porque teme investigaciones que lo involucran con el extinto capo del narco, Sergio Carmona y otro apodado “el Gerry”.

Hasta la fecha, ni Américo Villarreal, ni el actual líder nacional de Morena, Mario Delgado, ni el senador José Narro han podido responder claramente qué hacían con el exlíder huachicolero y por qué viajaron en el avión privado de Carmona.

México se ha convertido así, en un escándalo internacional por involucramiento de la clase política con el crimen organizado. Hay de todo en el territorio azteca: tráfico de migrantes, desaparición de personas, incendio de tiendas.

Robo y quema de vehículos, bloqueos carreteros, toma de casetas, compras sin licitación, mega fraudes en Segalmex, corrupción en la compra y distribución de medicamentos.

Lee más: Hackeo a SEDENA: lo que se sabe de la salud de López Obrador y el grupo de hackers ‘Guacamaya’

Lo más descarado, como ya hemos dicho en otras ocasiones, ha sido la cínica obtención de voluntades y el intercambio de impunidades a través de gubernaturas o embajadas. El servicio exterior mexicano se ha convertido en bote de basura.

Como único argumento, el presidente de México responde a sus adversarios: “¡Ya supérame!”, frase que refleja su mandato: una eterna bravuconada que no lo hace diferente a los de antes.

La renuncia de Omar Gómez Trejo a la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA), abre un boquete insondable a la autoridad moral e imparcialidad que dice tener el régimen.

La renuncia se da porque la Fiscalía General de la República (FGR), del ínclito Gertz Manero, se desistió de 21 de las 83 órdenes de aprehensión contra personas vinculadas a la desaparición de los 43 normalistas en 2014.

Ocurre cuando la FGR pedía celeridad para enjuiciar a Murillo Karam pero daba carpetazo a 21 órdenes de aprehensión, entre ellas las de 16 militares. Y el juez lo concedió con una celeridad inusitada: sólo 7 días tardó.

Entre éstas, canceló la orden de aprehensión contra el exprocurador de Guerrero, Iñaki Blanco, por el delito de delincuencia organizada; contra Ulises Bernabé, juez de barandilla en Iguala, ante quien fueron presentados varios normalistas.

Este juez ha negado su relación con los crímenes y se encuentra asilado en Estados Unidos. También se canceló la orden contra la expresidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, Lambertina Galeana.

Igualmente fueron canceladas las órdenes contra dos exingenieros del Palacio de Justicia de Iguala que, según la UEILCA, perdieron videos clave sobre lo ocurrido aquella trágica noche.

En fin, el hecho es que todo es un engrudo y los padres de los 43 ya no creen en López Obrador.

Como cerrojazo, el presidente promete renunciar si alguien le demuestra que el suyo es un Narcogobierno. La mañanera del jueves 29 de septiembre tuvo algo de eso.

En esta mescolanza de hechos y cosas raras, el presidente López Obrador confirmó la desaparición de 2 marinos que escoltaban al Senador José Narro durante una gira por Acapulco, Guerrero, sin que hasta la fecha se sepa su paradero.

Los marinos aparecen en una fotografía publicada en Twitter por Narro el pasado 20 de septiembre que posteriormente fue eliminada.

En la imagen se observa al senador acompañado también por el gobernador electo y al presunto operador financiero del Cártel del Noreste, Gerardo Teodoro Vázquez Barrera, ‘El Gerry’.

¿Testamento político?

Para remate y en otra aberrante declaración que ha hecho en estos últimos meses, López Obrador dice que tiene listo un “testamento político” con instrucciones de quién debe ser su sustituto.

Sepa más: La Guardia Nacional bajo mando de la SEDENA, un agravio a la población

 

Con esa misma falta de rigor académico y profesional que ha demostrado, López Obrador cree que la Presidencia es heredable, quizá en parte porque sabe que las Fuerzas Armadas apuntalan varias de sus decisiones.

Por eso no le importa el hackeo de documentos, ni le preocupa que algunos de sus familiares y allegados de primer círculo estén involucrados en irregularidades. El Ejército lo respalda y se acabó. Cienfuegos y otros también duermen en paz.

 

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Claudia Sheinbaum, entre la demagogia electoral y la violación a derechos laborales

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claudia sheinbaum en campaña

Por Alberto Farfán

En agosto pasado cuando la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, acudió a Tabasco por sus actividades proselitistas para posicionarse como representante de su partido para las elecciones presidenciales del 2024, lo cual debe ser cuestionado. fue recibida por algunos grupúsculos y unos cuantos funcionarios con el grito de ¡presidenta, presidenta!

Días después, seis de esos servidores públicos fueron cesados de sus funciones. Ante ello, la gobernante indicó a la prensa: “No creo que esté bien, la verdad, yo creo que no está bien dentro del movimiento”. Pues según ella, se deben respetar los derechos políticos y de libertad de expresión de todos, porque la mandataria, además, actúa bajo esos principios.

En este contexto, el gobernador interino, Carlos Manuel Merino, explicó que “los despidos fueron simultáneos por coincidencia y pidió no hacer una novela por este caso”. Tal y como hubiera querido la viajera capitalina. Para ocultar lo que en realidad lleva a cabo con los empleados bajo su cargo en el gobierno de la capital, cuando no le son afines.

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Ficción o no, para el último día del mes en cuestión, una funcionaria del gobierno de la ciudad en su cuenta de Twitter acusa que ha sido despedida por su apoyo y aprecio a Marcelo Ebrard, otro de los posibles candidatos de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la Presidencia. Luz María Rodríguez, adscrita a la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei), prácticamente dijo lo mismo que Sheinbaum, indica: “Nuestras preferencias no deberían ser motivo de división, al contrario, son tiempos de unidad…”

Y al igual que Merino, la Sectei se deslinda de asuntos político-electoreros en sus acciones, respondiendo que fue una confusión, un error. Pero para fortuna de esta mujer influyente le indicaron que el cargo quedaba a su disposición si así lo decidía. Y no cabe duda de que el poder de Ebrard logró que se echara abajo el despido de la funcionaria Rodríguez. Y si esto no forma parte del amiguismo de las mejores épocas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no sé qué pueda ser.

Lamentablemente, decenas de servidores públicos que carecen de influencias han perdido sus empleos por los operadores de Sheinbaum en beneficio de su precampaña política.

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Ha habido decenas de despidos injustificados, acoso laboral, acoso sexual, casos de nepotismo, intimidación, amenazas directas, uso de la fuerza pública, tanto en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de esta ciudad con la imposición de Rebeca Olivia Sánchez Sandín, como en la Procuraduría Social de esta capital (Prosoc), con la hoy procuradora Claudia Ivonne Galaviz Sánchez, por citar sólo algunas dependencias, argumentando las déspotas nuevas titulares que tienen bastantes compromisos con mucha gente que deben incluir en las vacantes que exigen queden libres.

Y aunque todos estos exempleados de ambos sexos han acudido a las instancias correspondientes no han recibido respuesta favorable alguna, debido en definitiva a que ningún funcionario desea quedar mal con la jefa de Gobierno, no obstante que sus obligaciones radiquen en defender a los trabajadores frente al patrón o a los servidores públicos frente a su jefe, que en este caso su máximo patrón o jefe es una política a quien le deben pleitesía y su lugar de labores.

¿Y las nuevas ofertas de trabajo, el apoyo a la mujer y a las personas de la tercera edad, la cero tolerancia a acciones de acoso sexual o laboral, el rechazo al nepotismo y al amiguismo, y un largo etcétera con que nos bombardea diariamente? Todo esto se va al bote de la basura con las decenas y decenas de personas que han quedado literalmente en la calle gracias a la mayor responsable de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

 

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