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Con voz propia

De Juárez a El Paso, también fui violada

La violencia sexual contra las mujeres, una realidad cotidiana en la frontera de Ciudad Juárez con El paso, tolerada por la esperanza de una vida mejor

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Foto: univision.com

Graciela Ávila-Robinson

Fue en 1977. No recuerdo la fecha exacta, pero era verano. El caso es que mi hermana, la mayor, vivía en Ciudad Juárez, y estuvo de visita en Ciudad Delicias con dos de sus primeras hijas que estaban muy chiquitas. Le pidió a mi madre que me dejara ir con ella para que ayudara y mi madre me dejó ir. Era la primera vez que yo viajaba, y recuerdo que el autobús iba lleno. En aquel entonces, no importaba si no había asientos, le vendían a uno el boleto aunque fuera parado. Y así fue, viajamos paradas. El viaje se me hizo eterno.

Ese viaje era para mí la oportunidad de escaparme, ya que el novio que tenía y con quien me hice mujer estaba saliendo con otra. Para mí fue muy doloroso respirar el mismo aire que él, pues sufrí, lloré mucho y hasta en dos ocasiones pensé en suicidarme, pero el mismo llanto no me permitía planear el suicidio y más tarde se me pasaba. Quería irme lejos a donde no lo volviera a ver, y olvidarlo. No le conté a nadie de su traición y me ahogaba el sufrimiento. Así es que mi hermana no pudo llegar en mejor momento, lo que aprovecharía para irme a Estados Unidos; ese plan solamente yo lo sabía y planearía la forma de irme “al otro lado”.

Yo escuchaba a muchas jóvenes que venían de El Paso, Texas, frontera con Ciudad Juárez, Chihuahua, que se podía trabajar de sirvienta y que ellas mantenían a sus familias que dejaron en Ciudad Delicias. Decían que era fácil cruzarse la frontera ya que el agua del río apenas les llegaba al tobillo, que sólo era cosa de ver que no hubiera agentes de Migración, pero que a veces tenían que caminar mucho por donde estuviera desolado. Mientras yo le ayudaba a mi hermana con el quehacer de la casa y las niñas, seguía pensando cómo y en qué momento me cruzaría a El Paso.

Un día pensé que sólo se lo diría a mi hermana y ya. Mi hermana vivía en el centro de la ciudad y ya yo había estado caminando por esos rumbos y no se me hacía lejos. Así es que una tarde le dije que me iba a cruzar la frontera y buscaría trabajo en El Paso, y ella no me retuvo. No sé por qué sólo tomé un calzón, pensando que debía llevar uno extra por si me mojaba, y me fui.

Caminé hasta el puente, y de allí seguí hacia el oeste caminando por 45 minutos sin saber a dónde iba, hasta que llegué a donde no había nadie. No recuerdo en qué momento crucé el río, pues nunca vi agua. Vi unas lomas, me dirigí hacia ellas y las subí. Al bajarlas, me encontré con un hombre joven que me saludó y me preguntó a dónde iba y le dije que quería ir a El Paso, a buscar trabajo de sirvienta. Me respondió que él me llevaría a La Plaza de los Lagartos, que allí iban señoras a buscar muchachas para trabajar con ellas. Yo me alegré y le agradecí.

Durante el camino, él no hablaba mucho. Sólo me decía que si quería descansar, y yo le decía que no, hasta que ya no pude más y acepté descansar. Nos sentamos, y de pronto me quiso besar. Yo no me dejé, pero me tomó de la cabeza y me besó a la fuerza, mientras yo trataba de zafarme.

La boca le olía muy feo y yo sentí asco, forcejeamos pero él era más fuerte. Yo traía puesto un vestido y eso le hizo más fácil violarme, mientras yo gritaba. Él me decía que nadie me oiría y que me calmara. Después del ataque, me quedé sentada llorando y él me secó las lágrimas con su mano. Me dijo que me levantara, que habría que seguir para llegar a El Paso. Me levanté y seguí caminando con mi verdugo a un lado, y me decía para mis adentros: ¿Qué estoy haciendo? ¿Y si me mata? Nadie se dará cuenta que me han asesinado y en algunos días encontrarán mi cuerpo ya podrido, y no sabrán quién soy. Nunca volverán a saber de mí. De alguna forma, en mi interior, pensaba que sería mejor morir a seguir sufriendo por el novio que me había traicionado.

Seguimos caminando en silencio, y de pronto me dijo que ya estábamos por llegar y que me detuviera en lo que él se adelantaba a ver si no estaba la “migra”, que esperara hasta que él me hiciera señas con su mano para que lo siguiera. Esperé hasta que me dio la señal, me dirigí hacia él y luego corrimos. Fue entonces que vi gente y me sentí aliviada pensando que él no me haría más daño porque la gente lo vería. Continuamos caminando por unas calles que no recuerdo cuáles eran hasta estar frente a la plaza, luego paramos en una tienda, compró dos sodas, de las que me dio una, y me dijo que ya estaba en la plaza, que esperara, pues las señoras que llegaban allí se acercaban a las jóvenes preguntando si querían trabajar. Le di las gracias y se fue.

Ya en la plaza, estaba yo muy cansada y me senté en una banca sin saber qué hacer. No tenía confianza de preguntar a nadie sobre cómo es que podía conseguir trabajo. En eso vi a un hombre de edad avanzada con una biblia y un portafolio, y me dije a mi misma que ese señor podría ser de confianza. Me acerqué diciéndole que buscaba trabajo. No recuerdo qué respondió pero sí me hablo de Dios y luego me dijo que él conocía a un hermano de su religión que estaba buscando quién le cuidara los niños. Se levantó y fue a un teléfono público para hacer una llamada y al regresar a donde yo estaba me dijo que él ya había conseguido, pero que podría ir por mí y que me acomodaría con alguna amistad de él, sólo que vivía en Mesilla y que tardaría para llegar, pero que él estaría allí conmigo hasta que vinieran por mí.

No recuerdo cuánto tiempo pasó, sólo recuerdo que empezó oscurecer y a darme mucha hambre. Yo no tenía dinero. Sentía que las tripas se comían unas a otras, provocándome fuertes dolores de estómago, y allí me quedé hasta que un señor gordo y viejo que saludó al hombre y me vio preguntándole si era yo la joven que recomendó y el hombre asintió. El viejo gordo me dijo que ya tenía quien le cuidara a sus niños pero que conocía gente que necesitaba ayuda y me colocaría con alguien. Me dijo que nos fuéramos, y me fui con él.

Había estacionado su troca a una calle de la plaza, caminamos hasta ella, nos subimos, y me preguntó si quería comer algo y le dije que sí. Luego manejó hasta un lugar de hamburguesas y eso comimos. Ya para entonces, estaba muy oscuro y nos fuimos a Mesilla. En el camino me preguntaba por mi vida personal y yo se la conté omitiendo mi sufrimiento por el novio que me había dejado por otra.

En el camino, se hizo hacia la orilla y detuvo el auto. Se bajó, y vino hacia mí. Abrió la puerta de mi lado y, sin más ni más, me violó allí mismo, en el asiento. Otra vez sentí la misma repugnancia y sin esperanzas de ser salvada pues no sabía dónde estábamos. Pensé bajarme de la troca y escaparme pero al mismo tiempo pensaba que a donde iría pues estaba tan desolado. De nuevo pensé que me mataría y que no tenía más remedio que encomendarme a Dios.

El viaje siguió ya sin hablar. Llegamos a su casa y allí estaba su esposa, una mujer muy joven y muy hermosa que me recibió muy amable y dijo que me acomodarían en alguna casa; como era muy noche me dijo que me fuera al cuarto de los dos niños donde también estaba la muchacha que dormía en el mismo cuarto. Al día siguiente, me levanté pensando que había soñado pero no fue así, ésa era mi realidad. Estaba en un lugar y con gente que desconocía.

La señora tenía mucha ropa usada y encontró algo de mi medida que me puse y por la tarde me llevó ropa interior nueva. Empecé a extrañar a mi familia y amigos. Escribí a mi hermana y a mi mamá avisándoles que estaba en Estados Unidos.

En los primeros días, mientras yo esperaba que me consiguieran una casa dónde trabajar ayudaba en lo que podía. Me tranquilizaba pensar que ya no vería más al viejo pero una noche me desperté ahogándome y era mano del viejo que me tapaba la boca, que me sacó a jalones de la mano, y me llevó al baño donde nuevamente fui ultrajada. Siguió violándome por el tiempo que estuve allí y nunca me acomodaron en ninguna casa.

No estoy segura si estuve allí seis u ocho semanas, aunque a mí me pareció que fueron meses. Yo lo amenazaba a él con decirle a su esposa, y él me decía que no me iba a creer, y que seguramente me echaría de la casa y a ver a dónde iba yo a ir. Luego la señora decía que tenía el don de curar, pues “el Niño Fidencio se manifestaba en su cuerpo” y curaba mucha gente que iba a verla. Esto me dio más miedo pues yo no sabía nada de dones, lo que yo sabía es que las curanderas eran brujas y esto me dio más miedo todavía, ya que pensaba que me convertiría en algún animal.

Después de todo y de tanto amenazarle le dije que me llevara a Ciudad Juárez y él no quería. Pero no sé por qué un día accedió y me llevó a Ciudad Juárez. Allí terminó mi martirio, dejándome con la sensación de no valer nada.

Nunca le conté a nadie esas dolorosas experiencias y hasta en el año 2016 pude hablar de esto, pero recordarlo me hizo revivir el sufrimiento y la impotencia de lo vivido. Ahora que lo escribo ya no me afecta tanto, como cuando lo hablé por vez primera.

Albuquerque, 16 de octubre del 2017

 

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Con voz propia

Funcionario mexicano ocupa oficinas para hacer “Fiesta COVID”

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En un video compartido por esta redacción, se aprecia cómo el secretario de Cultura de Hidalgo (Méx), José Olaf Hernández Sánchez, usa las oficinas gubernamentales para realizar convivios e incluso causar destrozos junto con sus acompañantes, mismos que posteriormente fueron pagados con dinero del erario

Por Emmanuel Ameth

Mobiliario de las oficinas de José Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura en Hidalgo (Méx), resultó dañado luego de que al funcionario en compañía de sus subalternos, ocupara el espacio público para realizar un “convivio” durante la pandemia causada por COVID el pasado 30 de octubre (2020), cuando Hidalgo estaba en riesgo de regresar al semáforo epidemiológico rojo.

Cabe señalar que en la actual administración del gobernador Omar Fayad Meneses al menos una funcionaria que se desempeñaba como subsecretaria de Salud perdió su empleo luego de que difundiera un video donde usaba las instalaciones oficiales para celebrar su cumpleaños, obligando a otros burócratas a participar.

En el video se aprecia a 6 individuos acompañando a Olaf Hernández, quien a sus espaldas tiene enmarcado el retrato de Omar Fayad Meneses como en toda dependencia gubernamental.

Entre los asistentes se encontraban A. G. M., asistente del secretario que también es encargada de organizar eventos; R. O. L., encargada de prensa así como D. R., auxiliar también en el área de prensa.

Aparecen también el secretario Olaf Hernández, Goretti y O. E. C., identificado como su particular. Todos ellos estaban en las oficinas de la cultura ubicadas en El Ferrocarril (Pachuca).

Como saldo del convivio, al menos una mesa resultó rota, misma que posteriormente fue arreglada con presupuesto del erario.

Otros señalamientos

En 2018 este medio documentó desvíos con motivo de la supuesta compra de 300 Instrumentos musicales así como la financiación de 450 Actividades culturales, para lo que la Secretaría de Cultura del Gobierno de Hidalgo presupuestó un total de 77 millones 962 mil 500 pesos según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Obra Pública (PAAASOP); sin embargo en el Centro Cultural de las Artes de Hidalgo, los trabajadores allí presentes negaron tales adquisiciones pese a estar presupuestadas según la Función Pública.

Un año después, este medio documentó el asunto de la “Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo: timo, fracasos y corruptelas de Olaf Hernández”, dado que lo que se vendió a los actores como uno de los proyectos de mayor envergadura para la entidad, terminó en engaños, penar, desvíos y abandono por parte del funcionario.

Días después, alrededor de 200 artistas hidalguenses pidieron mediante una carta al gobernador Omar Fayad Meneses la renuncia del secretario Olaf Hernández Sánchez “ante los múltiples señalamientos de funcionamiento irregular por parte del organismo que dirige y pone en riesgo el desarrollo de la política cultural del Estado”.

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Arteleaks

El Estado español encarcela al rapero Pablo Hasél por críticas al sistema

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

El español Pablo Rivadulla Duró (1988), conocido en el ambiente musical como Pablo Hasél, es un rapero de izquierda que se asume antifascista y ha adoptado el compromiso con sus composiciones en video y mensajes a través de la red social Twitter en denunciar y poner en tela de juicio a los poderes monárquicos, políticos, jurídicos y policiacos de su país.

Y debido a 64 tuits (de 2014 a 2016) y una canción (publicada en YouTube), en donde pone de manifiesto su rechazo a los excesos del poder, ha sido sentenciado a prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, por lo que deberá someterse a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de casi 30,000 euros de multa (es decir, más de 700 mil pesos mexicanos).

Por ello, más de 200 personalidades del cine, la televisión, el teatro y la música, entre ellos Joan Manuel Serrat, Javier Bardem y Pedro Almodóvar, emitieron un manifiesto en favor de Hasél, rechazando de manera tajante su reclusión en prisión y planteando la solicitud de eliminar del Código Penal ese tipo de delitos, “que no hacen sino cercenar el derecho, no sólo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”, tal y como sucede en países como Turquía o Marruecos

Pero van más allá los firmantes al argumentar lo evidente bajo un Estado autoritario:  “el encarcelamiento de Pablo Hasél hace que la espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de todos los personajes públicos que osemos criticar públicamente la actuación de alguna de las instituciones del Estado se haga aún más evidente. Es necesario que se difunda esta situación a nivel internacional, para poner de relieve en qué situación nos encontramos. Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”.

Más aún, la organización Amnistía Internacional se ha pronunciado en el sentido de que el encarcelamiento de Hasél por sus expresiones artísticas es una injusticia, y hace un enérgico llamado al Estado español para que realice una reforma al Código Penal con respecto a ciertos artículos que vulneran el derecho a la libertad de expresión.

“Nadie debería ser procesado penalmente sólo por expresarse en redes sociales o por cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. No se pueden penalizar expresiones que no incitan de manera clara y directa a la violencia. Si no se modifican estos artículos se seguirá silenciando la libertad de expresión y coartando las manifestaciones artísticas”, subraya Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Incluso en favor del cantante y también poeta se expresó asimismo la diputada del Parlamento Europeo para Dublín, Clare Daly: “Mañana, el rapero catalán Pablo Hasél irá a la cárcel por sus letras. ¿Dónde está el llamado a sancionar a España?” Todo lo cual en el marco de la discusión por amonestar a Rusia debido al arresto de un disidente de ese país, en donde Daly evidencia la hipocresía de los congresistas de ser rígidos contra Rusia pero blandos con países como España o Estados Unidos al violar los derechos humanos de sus ciudadanos.

En definitiva, Pablo Hasél no es más que una víctima del autoritarismo de Estado que rige en España, en donde los excesos del poder son públicos y evidentes, basta revisar algunos medios de comunicación para corroborarlo. Él no miente, sólo dice la verdad de manera visceral.

Y este martes, 16 de febrero, ha sido consumada la ignominia. Ha sido aprehendido por los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) en la Universidad de Lleida, en donde se resguardó acompañado de un centenar de simpatizantes, quienes fueron dispersados con gases.

 

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Con voz propia

En Materia de Justicia, en México, estamos en la Edad Media

Ramses Ancira

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Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

A pesar de todas las dificultades, el gobierno de López Obrador está haciendo lo que puede y donde puede para conseguir vacunas para atender el problema del COVID, pero hay otro gran tema en el que no se ha avanzado un ápice en la administración de Olga Sánchez Cordero, éste es el de la corrupción en los reclusorios federales y locales de todo el país, algunos de los cuales, tal y como sucede en Estados Unidos han sido concesionados a particulares.

Y mencionamos a la carismática, aunque despistada Secretaria de Gobernación, porque como ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ella sabe que como responsable de la seguridad interna, de lo que pase en los centros de detención del país, ella es la última responsable. En el libro Reportero Encubierto, que me valió el premio Bellas Artes de Literatura testimonial, escribía en 2016, que las cárceles en México se parecen a las encomiendas que se daban en La Nueva España a los conquistadores. Estos hacían una especie de redadas, se apoderaban de los indios y los obligaban a trabajar para ellos, muchas veces de por vida, sobre todo si los llevaban a las minas, donde vivían muy poco tiempo, por eso iniciaron con la trata de esclavos africanos.

Sólo por poner un ejemplo de lo que ocurre en todo el país, vamos a citar el Centro Federal de Reclusión Social de Buena Vista, Tomatlán, en Michoacán. Aunque lo dirige un militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, los dueños de la prisión le cobran al gobierno más de 5 mil pesos al día por cada interno.

A este precio, el gobierno se ahorraría varios cientos de millones de pesos, si en lugar de tener a los presos en la cárcel los mantuviera retenidos en un hotel de cinco estrellas; pero ése no es el punto. El tema es que no es suficiente, además los reclusos tienen que pagar una renta de mil 500 pesos mensuales para poder adquirir en la tienda, galletas, café, agua potable, jabón o pasta de dientes. No es opcional, porque el director de la prisión les cierra las llaves para que no puedan tomar agua y obligarlos a comprarla embotellada.

Algunos de los detenidos ya han obtenido el beneficio de la libertad anticipada por buen comportamiento o por haber cumplido la mayor parte de su sentencia, sin embargo no la obtienen porque cada uno de ellos que salga en libertad, conforme a derecho, representa una pérdida económica de por lo menos 150 mil pesos mensuales para la empresa PRODEMEX, que tiene el negocio y para los custodios que extorsionan a los familiares, no solo con la renta mensual, sino con los materiales que tienen que comprarles para que puedan trabajar dentro de la prisión.

No todos los presos, por supuesto, son personas de bajo nivel adquisitivo. Hay otros casos muy mediáticos como George Khoury Layón, víctimas de Isabel Miranda, a quien además el mismo director del CEFEESO le intentó extorsionar con 500 mil pesos para “protección” y dejar de ser acosado y golpeado en prisión.

Este personaje es de especial mención porque la Organización de las Naciones Unidas recomendó al Estado Mexicano su liberación en el año 2017. La propia Secretaría de Gobernación, ya durante la administración de López Obrador le dio calidad de preso político en reconocimiento a su inocencia, el 1 de noviembre de 2019, con el oficio número UASJ/MJ/094/2019.

Sin embargo, Khoury Layón no ha obtenido el dinero necesario para que se cumpla la decisión que le otorga la libertad.

Según la versión de Khoury, la periodista Anabel Hernández, autora del libro Los señores del Narco, se entrevistó con él, le pidió disculpas por las calumnias, y le dijo que la jueza Hermelinda Silva Meléndez había recibido instrucciones del entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera para sentenciarlo por el homicidio de Hugo Alberto Wallace. Este crimen no fue probado, existen todas las evidencias de violación al debido proceso, entre las cuales figura: el hecho de que se hayan expedido dos actas de defunción para la misma persona; un peritaje que asegura que la víctima fue asfixiada, aunque nunca se encontró el cadáver, una gota de sangre misteriosamente encontrada meses después del supuesto crimen, cuando se sabe que por más que se lave con cloro o lejía una escena del crimen, los peritos disponen de químicos que pueden revelar presencia hemática, sobre todo cuando se trata de litros de sangre como debe ocurrir cuando un cuerpo es descuartizado.

A esto se agrega que la gota de sangre tenía el ADN, la huella genética, de Isabel Miranda Torres y Enrique Wallace Díaz, que no era padre biológico de la supuesta víctima, por lo tanto, no tenía ninguna razón para portar ese Ácido Desoxirribonucleico, que es la molécula que identifica entre sí todos los seres vivos, e incluso a algunos virus como el que provoca el COVID-19. Ésa es la razón de que casi todas las vacunas que se han producido hasta ahora para atacar la pandemia tengan como objetivo evitar la replicación de ese virus en particular.

Para colmo, el ADN de la gota de sangre encontrada era de mujer. Para dar una idea al lector de la enorme diferencia que hace el Acido Desoxirribonucleico, femenino o masculino, o de una y otra persona, es como si quisieran prevenir el coronavirus, aplicando vacunas contra la polio, la viruela o el tétanos.

Sin embargo, Khoury era propietario de negocios. Ha recabado 70 testimonios de otros tantos presos del CEFERESO de Michoacán, que atestiguan las extorsiones que ha sufrido para que lo dejen usar tenis que permitan la transpiración o para no ser golpeado por otros presos. Para los demás, culpables inventados o reales, pero que ya cumplieron su sentencia o los requisitos para obtener su libertad, las condiciones son mucho peores.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, literalmente sirve, como dice el refrán mexicano, “para lo que se le unta al queso”, es decir, para nada. Cuando se le concedió el beneficio de la libertad, a uno de los detenidos, cuyo nombre nos reservamos para evitarle represalias, sus familiares acudieron a esta. De ahí los enviaron a la Comisión del Estado de México, debido a que ahí se encuentra el juzgado, aquí declinaron y les dijeron que acudieran a la Comisión de Derechos Humanos de Michoacán, porque ahí estaba el prisionero y de ahí los enviaron de vuelta a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, porque se trata de un asunto federal. En la CNDH la titular también tiene el mismo valor que un florero porque la señora Rosario Piedra Ibarra no tiene idea de cómo trabajar.

Prueba de ello es que hace unas semanas convocó a un concurso que hubiera significado mucho si se hubiera tratado de exponer videos sobre las violaciones de derechos humanos que ocurren en México, pero en lugar de eso se pedía a los participantes que presentaran guiones que hablaran bien de la CNDH, y solo si era así les darían 20 mil pesos para producir los cortometrajes, pero además con la vigilancia de un censor de la propia Comisión.

Si la ciencia y el arte tienen un valor tan pobre en la 4T. Si las leyes que emitió el Estado para conceder la libertad a presos políticos y personas que ya cumplieron con los requisitos, no son respetadas por el poder judicial, y el gobierno hace caso omiso. ¿Cómo vamos a resolver los problemas de injusticia en México? ¿Cuándo va a haber 4ta transformación en materia de Derechos Humanos?

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