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Con voz propia

De cómo Mancera cede el parque La Mexicana y fabrica el caso Marco Antonio Sánchez Flores

Al estilo de Santa Anna, Miguel Ángel Mancera negocia con los recursos naturales de la CDMX, y cede el parque La Mexicana a la Asociación de Colonos de Santa Fe, mientras sus policías fabrican culpables como el caso de Marco Antonio Sánchez Flores

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Ramsés Ancira

Diario de un reportero

Ya trataremos más adelante el caso de Marco Antonio Sánchez Flores, una víctima más del estilo personal de gobernar de Miguel Ángel Mancera de inventar culpables o permitir que los fabriquen.

Por lo pronto esta columna podría llamarse también “La Triste Historia del Cándido Estado y el Mercado Desalmado” porque a reserva del derecho de réplica que ya desde ahora ofrecemos, trata de cómo una clasista, racista y elitista Asociación de Colonos de Santa Fe, se apropió de terrenos con valor potencial de 20 mil millones de pesos, suficientes para construir una línea de metro o tren ligero desde esa zona hasta Chapultepec; dejar de emitir, con un nuevo transporte colectivo, miles de toneladas de monóxido de carbono; y hacer más amable la vida de decenas de miles de personas que como en las distopias futuristas, sólo son admitidas en Santa Fe, las horas necesarias para expropiar su fuerza de trabajo antes de ser expulsadas para que, durante la noche, no expidan su tufo a clases medias y populares.

Santa Fe sí puede ser una Ciudad-Dormitorio, sólo cuando sus pernoctantes tengan cuentas de seis cifras en los bancos.

En los primeros 100 días de gobierno, cuando Miguel Ángel Mancera alcanzó 80 por ciento de aprobación, habló de un programa bastante sabio: para mejorar la calidad de vida fomentaría que las empresas contrataran preferentemente a personal que viviera cercano a los centros de trabajo.

La ciudad de México contaba entonces con una reserva natural de 27 hectáreas valuada en seis mil millones de pesos. Ahí se planeaban construir 6 mil departamentos para familias de clase media, que típicamente poseen un auto. La fuerza laboral que mueve la economía de esa zona al poniente de la Ciudad de México. La Asociación de Colonos de Santa Fe puso el grito en el cielo con el argumento de que colapsaría la zona por falta de vialidades.

Aritmética simple: la iniciativa privada aportó dos mil millones de pesos para la construcción y administración del Parque La Mexicana en ese lote baldío, de manera que potencialmente el gobierno de la Ciudad de México perdió otros seis mil millones al cederles la propiedad sin costo.

Pero no crea que los colonos son generosos ecologistas, en 30 por ciento de la superficie se construirán mil 600 departamentos con un valor promedio al contado de 25 millones de pesos. Para comprar algo así, los bancos exigen comprobar ingresos mínimos de 500 mil pesos mensuales y si el plazo de compra es a 15 años, el valor real se duplicará, 50 millones de pesos por departamento. Estas cifras son producto de conjugar como fuentes, el simulador de intereses crediticios de la Condusef, y los precios publicados de los departamentos de condominios en venta en Lomas de Santa Fe, aledaños al Parque La Mexicana.

¿El precio ya no para comprar, sino para rentar? De 35 mil a 70 mil pesos mensuales, una cantidad que sólo alcanza al decil más alto de la población, según los sistemas de medición de Hacienda.

De manera que más que crear un pulmón para la Ciudad de México, lo que hizo Mancera fue regalar un parque que aumenta la plusvalía de un pequeñísimo grupo de fraccionadores quienes pueden darse el lujo de construir torres de valor multimillonario, tras obtener gratis el suelo. Al menos hasta que Miguel Ángel Mancera no informe lo contrario, lo que sabemos es que todo lo obtuvieron sólo a cambio del mantenimiento del Parque.

¿Cuánto ganará la Ciudad por las licencias y cambios de uso de suelo que otorgue la delegación Cuajimalpa? ¿Y más importante aún, como se traducirá esto en servicios como bomberos, guarderías públicas, transporte colectivo, hospitales públicos y sobre todo sistemas de transporte colectivo de los que carece la delegación Cuajimalpa? Es un misterio.

La desaparición de Marco Antonio

De la estación del Metro el Rosario en la Ciudad de México, al Municipio Melchor Ocampo, en el Estado de México hay una distancia de 27 kilómetros. Caminando en línea recta y de forma decidida el trayecto tomaría cinco horas. Trastabillando, desorientado por los golpes que le proporcionaron policías entre la estación del Metro El Rosario y la estación del Metrobús del mismo nombre, a Marco Antonio Sánchez Flores el trayecto le tomó cinco días.

El joven tuvo que atravesar algunos kilómetros de la Ciudad de México y luego los municipios de Tlalnepantla de Baz, Tultitlán y Cuautitlán, antes de llegar al ya casi rural municipio de Melchor Ocampo. ¿Cómo lo hizo? ¿Dónde lo tiraron?

Aunque haya aparecido con vida, el hecho de que haya estado en poder de la policía de la Ciudad de México, sin importar cuanto tiempo, hace que su ausencia clasifique en la definición de Desaparición Forzada, y así lo hizo la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Así el caso llegó hasta la Organización de las Naciones Unidas.

La foto del joven de 17 años, estudiante de una preparatoria de la UNAM, (a la que no se accede sin previo examen de conocimientos y talento que supera a la media de los jóvenes de su edad) sometido por policías notablemente más fuertes y protegidos con cascos, conmovió a la sociedad capitalina, que rápidamente se movilizó y manifestó en una de las avenidas más importantes de la Capital, Paseo de la Reforma, donde incluso llegaron a inmovilizar el tráfico dominical.

Miguel Ángel Mancera, gobernador de la Ciudad, tuvo que interrumpir su descanso para informar que el muchacho había aparecido, pero sus padres tuvieron que ir hasta otra entidad para recogerlo. Al verlos seguía desorientado, traía golpes visibles en la cara y hematomas en el pómulo izquierdo. Tenía calzado en un pie y en el otro no.

De la foto con cabello, de su credencial de estudiante, al joven rapado y con apariencia de paciente de hospital siquiátrico, al que encontraron, hay una aterradora diferencia.

Cómo él, han llegado docenas a los reclusorios de la Ciudad de México, acusados de robarse una bicicleta o asaltar un Oxxo. Para su fortuna, él es estudiante regular de una preparatoria de la UNAM, iba acompañado y una persona le tomó una fotografía en el momento en que era arrojado al piso y sometido por los policías.

Parece que Marco Antonio estudia, además de la preparatoria, artes marciales. Es posible que cuando lo estaban sometiendo, instintivamente haya tirado un golpe que hizo enfurecer a los policías y por ello se ensañaron para golpearlo hasta hacerle perder, al menos de momento, la razón y el conocimiento.

Lo que es seguro es que hubo complicidad de policías, ministerios públicos y otros funcionarios en su desaparición. También que en los tiempos de Mancera, como en los de Durazo, hay una hermandad de policías que se dedica a extorsionar y criminalizar a jóvenes, particularmente en los límites de la Ciudad con el Estado de México.

Marco Antonio, hay que subrayarlo, tiene una coartada como estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, pero cuántos otros que no tienen la suerte de pertenecer a una institución como ésta, trabajan en oficios menores o no trabajan, desaparecen para siempre o aparecen en reclusorios con delitos que no cometieron.

Urge hacer un padrón en reclusorios, revisar casos, pruebas y testigos para determinar cuántos jóvenes menores de 25 años están presos por parecer y no por ser delincuentes. Urge que Marco Antonio deje de ser una anécdota dramática y sea un paradigma para evitar la fabricación de culpables.

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Con voz propia

La crisis nos une

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Una Colorada (vale más que cien descoloridas) 

Por Lilia Cisneros Luján

En el sector turístico hay la emoción de pensar que los nubarrones de poca productividad, aumento de inseguridad, disminución de beneficios –trabajo, vivienda, liquidez, salud, vida- a los cuales nos habíamos acostumbrado, serán remontados debido a que se inicia “la temporada alta”. Debido a la desaparición de procesos de evaluación poco se dice del abandono escolar, del bajísimo rendimiento en el campo -por los escases de agua, el alto costo de los fertilizantes, la migración de los agricultores jóvenes- el temor colectivo como resultado de muertes derivadas de una salud sin atención adecuada y la desbordada maldad de los criminales; este periodo de vacaciones no parece ser el espacio que todos necesitamos para alcanzar la felicidad. Los peligros de una juventud que tiene derecho a divertirse ¿son culpa de los padres, los maestros, o la propaganda desbordada? ¿Se logrará que los jóvenes regresen sanos y salvos a sus hogares después de una fiesta?

Aun sin la infraestructura para realizar estudios que permitan establecer metas con sustento, el pueblo sabio -no el safio- se da cuenta que aumentan los riesgos para adultos jóvenes que acuden a una “cita de trabajo” Las instituciones educativas públicas están quedando sin espacio para aumentar la preparación de quienes serían los promotores de un México más competitivo ¿De verdad la juventud ha perdido el ánimo de vencer obstáculos pues se le ha convencido que solo con dinero para asistir a una universidad costosa podrá triunfar? ¿Quién promueve la participación esencial en politiquería de los estudiantes de Facultades públicas? ¿Por qué se ve a estos alumnos únicamente como consumidores de becas, limosneros del “bienestar” en suma fracasados en camino al suicidio?

A los pequeños en sus clase de catecismo, la escuela dominical o la escuelita bíblica de vacaciones, se les motivaba a ser como ese hombre chaparrito, dedicado a trabajar con los gobernantes de la época quien se trepó en un árbol para aprovechar la única ocasión que vislumbró Zaqueo de ver pasar a Jesús de Nazaret, rumbo a Jerusalén ¿tienen hoy alguna motivación para trascender las personas que se ufanan de no creer en Dios, pero vencen su voluntad ante el dictado irracional de un líder que usa las estructuras religiosas para manipular y causar daños a los feligreses? ¿Quiénes han abundado más al crecimiento de los ateos, los pederastas de las iglesias católicas o los defraudadores y abusadores de las pseudo evangélicas[1][1]? ¿En qué parte ocultan la sabiduría expresada en la biblia que, en nuestro país, dio como resultado la educación laica o los límites de participación en política a los dirigentes religiosos? El Dalái Lama –cuya divinidad parece ir en declive- ¿recibe algún beneficio de los miles de negocio de moda que enseñan la práctica del yoga y la meditación como único camino para la reencarnación? ¿De verdad este octogenario religioso budista se ha desempeñado como agente de la CIA contra China?

Los misioneros que llegaron a México con la aprobación de Lázaro Cárdenas, para enseñar el nuevo testamento en las lenguas originales de 62 grupos autóctonas de este maravilloso país, dejaron como beneficio no solo el interés por tales grupos sino la traducción del himno nacional y la constitución de entonces ¿De verdad había espías extranjeros, entre los misioneros del inglés que se convirtió en amigo de la familia entonces presidencial? ¿Por qué Echeverría empezó a caminar por la senda de desconocer los convenios firmados a 100 años antes de que el plazo se cumpliera? ¿Cómo es que aquel “maestro de políticos” -algunos de ellos muy jóvenes- siendo abogado privilegió una justicia casi arrabalera sobre el cumplimiento de la ley? ¿Cuántos alumnos de entonces siguen medrando en los círculos de poder explotando a la población rural? La suma de todas estas no respuestas es lo que en realidad nos mantiene en la actual crisis.

Así como aquel personaje bíblico mencionado en el evangelio de Lucas se esforzó y buscó la manera de vencer obstáculos, la humanidad de hoy debiera encontrar la forma para no caer en la manipulación que confronta a miembros de distintos partidos o diversas religiones. Debiéramos, por ejemplo, aplicar el ecumenismo para alzar unidos la voz ante el reciente homicidio de dos sacerdotes jesuitas en el estado de Chihuahua ¿Alguien se preocupa por la lamentable definición con que nos califica el jefe del estado vaticano?

Desde siempre los indígenas del norponiente del país han sido explotados. Porfirio Díaz los persiguió y asesinó; los presidentes del priísmo tenían en sus actos de campaña y gobierno el recibirlos, reconocer su autonomía; pero a la hora de la verdad, así como hoy se hace, simplemente les mienten y ellos usan el único camino que ese les ha enseñado para ser escuchados; la protesta, la marcha, el cierre de carreteras y hasta la amenaza o el chisme mediático que no va más allá de la manipulación en todo su apogeo. ¿Quiénes sabían de la humilde pero efectiva labor misionera de los jesuitas asesinados y la impunidad de un conocido delincuente?

Conciliar de manera universal, procurando beneficios generales que trasciendan al plano internacional, es el único camino para iniciar la salida de la crisis que nos abruma. Seamos ecuménicos en todos los planos, en todos los territorios, en todo México.

+++++

[1][1] Los de la llamada Luz del mundo, cuyo líder se encuentra encarcelado en los Estados Unidos o los miembros de La casa sobre la roca, AC –de origen colombiano- que consideran la participación política como único camino de ir por el mundo a predicar el evangelio aun cuando con sabiduría el salvador cristiano señaló la importancia de dar a César lo del César y a Dios lo que es de Dios.

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Con voz propia

Las travesías y vicisitudes de una persona con condiciones psiquiátricas en el México de hoy

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Por Alberto Farfán

Conversando en mi calidad de periodista con varias personas desde la madrugada en una de las largas filas para solicitar atención en la Clínica de Medicina Familiar (CMF) “Guadalupe” del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), ubicada en la zona norte de la Ciudad de México, se me acercó un hombre de mediana edad entre tímido y curioso, a quien llamaremos Mario “N”. Pero al percatarse de mi interés por conocer particularmente acerca de los hombres y mujeres con afecciones psiquiátricas me llamó a parte para contarme un poco de su historia.

Esta persona derechohabiente del ISSSTE por parte de su esposa de quien se encuentra separado desde hace más de diez años, que vive solo, que tiene una hija menor de edad viviendo con la aún esposa, que tiene estudios universitarios, un coeficiente intelectual arriba del promedio, pero sin empleo fijo, “he hecho de todo”, me comenta. Inicia al principio con cierta suspicacia con respecto a hablar sobre la serie de condiciones psiquiátricas que padece, afortunadamente conforme avanza la conversación empieza a explayarse a detalle sobre esto y más.

Para empezar, le comento acerca de la depresión y la ansiedad que llevan al suicidio, pero también de la eliminación de los psiquiátricos ordenada por el presidente de la República para conocer su opinión (temas que he abordado en mis últimas dos entregas más recientes en Los Ángeles Press). Sonríe de manera peculiar. Pues dice que la serie de medicamentos que él necesita mensualmente para la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo, el insomnio y las ideas delirantes, entre otros males que le aquejan, nunca se los entregan completos, y en ocasiones él debe hacer un gran esfuerzo para comprarlos con sus exiguos ingresos, pues como no es del todo funcional por falta de una profesional atención psiquiátrica y por la falta de medicamentos suele ser despedido y debe optar por tomar cualquier tipo de trabajo.

Y me platica que por protocolo él sólo una vez al año puede acudir con pase autorizado de su CMF a la Clínica de Especialidades de Neuropsiquiatría del ISSSTE, en Tlatelolco, que carece de área de urgencias, para ser revalorado. Aclarando que pueden pasar meses para que ese pase surta efecto y le otorguen atención. Y el psiquiatra por regla general sólo le pregunta cómo se siente, y ya, lo regresan a su clínica familiar. Y aunque en la “contrarreferencia” de Neuropsiquiatría, que no alta, indica que si se siente mal puede volver a acudir, en realidad es letra muerta, por los pretextos burocráticos de la CMF como por el tiempo para obtener cita.

Ya en una ocasión experimentó una fuerte crisis derivada de sus ideas delirantes al no haber ingerido sus medicamentos porque no se los proporcionó su clínica, y le suplicó al psiquiatra en su cita anual que lo canalizara de urgencias a algún nosocomio, éste le dijo que fuera al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez. Como pudo acudió a dicho hospital al día siguiente pero para que le dijeran que como era derechohabiente del ISSSTE no lo iban a ingresar, por más que fue de madrugada para alcanzar ficha y ser atendido.

En otra ocasión, también por falta de sus medicamentos tuvo una crisis con alto grado de paranoia afectándolo gravemente. Ya no fue al Fray Bernardino por la pésima experiencia anterior, sino que decidió ir al Hospital Regional 1° de Octubre del lSSSTE, que tiene área de urgencias y que es el que le corresponde, por la colonia Lindavista. Fue peor. El médico de urgencias ─no psiquiatra─ se centró en las altas cantidades de todos los medicamentos que toma (antidepresivos, antipsicóticos, benzodiazepinas, anticonvulsivantes), concluyendo que eso debía ser la razón de su malestar. Y como aceptó que él no era especialista en la materia que fuera al día siguiente para ser auscultado por el área de psiquiatría. Se presentó en muy mal estado, y todo para que le dijeran que sólo lo aceptarían si traía un pase de su CMF. Explicó lo del día anterior y ni así lo recibieron. Fue a su clínica y ahí le dijeron que acudiera al 1° de Octubre, pero les explicó con documento en mano que de ahí venía y que no lo ayudaron. Entonces le dijeron que fuera al Fray Bernardino y volvió a explicar lo de tiempo atrás, que no lo iban a tratar. Así, tanto en el caso anterior como en éste tuvo que confinarse solo en el cuarto de azotea en que vive, cerrando puertas y ventanas por el miedo irracional que lo torturaba, sin poder acudir a trabajar, sin comer ni dormir y con sensaciones e ideas compulsivas horribles que dominaban su mente.

Por su formación universitaria Mario “N” estaba al tanto de la información relativa a los temas con los que lo abordé. Y comprendí su inicial sonrisa peculiar. Para él todo consiste en un fracasado proyecto desde su origen. “Los programas de actualización y sensibilización del personal psiquiátrico y general si no han funcionado a la fecha, ¿por qué debían hacerlo ahora? Por decreto nada se modifica. Por decreto la corrupción es un delito y aún continúa”, subraya. “¿La familia debe atendernos? Si muchas veces nosotros sin quererlo la enfermamos, ¿entonces? Transformar los hospitales asilares por ambulatorios, o eliminarlos, llamábanse psiquiátricos o no, es cambiar todo para que nada cambie”. Y ya lo dijo Guiseppe Tomasi en El gato pardo, concluye: “si queremos que todo siga igual como está, es preciso que todo cambie”. ¿O no, señor periodista?, me dijo al despedirse.

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México, baño de sangre 

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TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

La guerra fratricida que viven actualmente los principales partidos políticos en México, son la punta del iceberg de la descomposición política y social que vive el país.

Las crisis intestinas del PRI, PAN, MORENA y PRD reflejan la avaricia que siempre ha movido a los líderes políticos, que todo lo reducen a la disyuntiva de estar “con, o contra el partido”; “con, o contra el movimiento”.

La palabra “Pueblo” ha sido, motor del discurso de todos ellos, y pretexto para consolidar élites que después se han transformado en burocracias políticas difíciles de desterrar y que se han alimentado de diversas formas de corrupción.

Hoy asistimos a los últimos días del imperio PRIISTA, y su dirigente, Alejandro Moreno, se aferra a la presidencia, como última tablita de salvación para no ser encarcelado por desvío de recursos y posible lavado de dinero.

Escuela de cuadros en México durante más de 60 años, el PRI enfrenta así sus últimos días, en una agonía lacerante, porque muchos de sus líderes saben que su destino podría ser el mismo: la cárcel por enriquecimiento ilícito.

Sin embargo, MORENA, PAN y PRD, no son mejores. Menos PVEM y PT, cuyas dirigencias han estado ancladas a dos familias que se han beneficiado también del tráfico de influencias, venta de voluntades, acarreo de votantes, para enriquecerse.

Tiene razón López Obrador cuando dice que la violencia no es de ahora, deviene del momento mismo en que esos partidos, sobre todo los de la mal llamada izquierda, optaron por torcer consuetudinariamente la ley.

Poco a poco, se empezó a enfrentar la pobreza con medidas paliativas, lejos de los marcos institucionales y se permitió así el crecimiento desordenado de la vivienda, del comercio, del subempleo, del tráfico de enseres y personas.

Así México se montó en el populismo. Permitió, por ejemplo, los asentamientos irregulares, el comercio ilegal, la subcontratación sin garantías. Todo, presuntamente para tratar de dar salida a las exigencias de la población.

Sin embargo, las instituciones se han visto superadas, el Estado empezó a perder capacidad de respuesta en muchas materias como seguridad, educación, salud, comercio, transporte, trabajo, convivencia social.

Además, estos partidos descubrieron que esa permisividad, esa laxitud, también generaba grandes ganancias, y les permitía financiar proyectos personales antes que satisfactores sociales.

Los grupos políticos han obtenido así inmensas bolsas de dinero, con el cobro de permisos ilegales para vender, comerciar, sin enterar nada al fisco. Dentro de la sociedad, se formaron también grupos de control y corrupción.

Ese es el verdadero origen del crimen organizado, que creció a la sombra del narcotráfico; y ambos, al cobijo de los partidos políticos en México, principalmente PRI, PAN, PRD, MORENA, PT y PVEM. Los otros, por jóvenes, son inexpertos.

La lupa de los EEUU sobre MORENA

La escuela priista permeó en los demás partidos. Hoy, ninguno de los arriba mencionados ha estado libre de presuntos nexos con bandas del narcotráfico y del crimen organizado.

En Sinaloa, por ejemplo, es un secreto a voces, que importantes narcotraficantes se reunían con políticos de diversos partidos, en fiestas familiares en las que departían sin ningún pudor.

El caso de “El cejagüera” es uno de los más esparcidos con respecto a las relaciones prohibidas que mantuvo el PAN con distribuidores de droga. De ello puede hablar Manuel Espino, hoy miembro de Morena.

Así, en estos días ha pasado inadvertida la información sobre investigaciones que realiza el departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en torno al partido en el poder en México: MORENA.

Se dice que el gobierno y el Congreso del vecino país dan seguimiento a las revelaciones de Julio Carmona Angulo, hermano de Sergio Carmona Angulo, famoso huachicolero asesinado a fines del año pasado en Nuevo León.

Julio solicitó protección del gobierno estadounidense como “informante y testigo protegido”, un día después del asesinato de su hermano. Se dice que ha revelado presunto financiamiento a campañas políticas.

Revisan en particular, las campañas en Tamaulipas, Sinaloa, Nayarit y Michoacán, Baja California y Baja California Sur. Al menos tres organismos gubernamentales investigan las transferencias en efectivo que hizo Carmona Angulo.

Sergio tenía ingresos diarios hasta por 1.5 millones de dólares. El departamento de Estado solicitó al Homeland Security y a la FinCen (Finantial Crimes Enforcement Network), que investiguen al menos a cinco políticos de Morena en Tamaulipas.

Según la investigación, “Sergio se había convertido en una especie de bróker para los principales cárteles” y ofrecía sus servicios como mediador y pacificador entre los capos del narcotráfico…”

A través de él se buscaba “evitar disputas y guerras en los estados y plazas, con el apoyo de gobernadores, alcaldes y políticos clave. Algo parecido a lo que hoy López Obrador acusa al PAN con Genaro García Luna.

LIBERAR A OVIDIO, EL PUNTO DE QUIEBRE DE AMLO 

Todo esto viene a cuento, porque desde el inicio de su mandato, AMLO aseguró que de inmediato los narcotraficantes se convertirían en hombres de bien; depondrían las armas por el arado. Como si existiera ya un acuerdo.

Un pacto, como desde su origen armó el PRI con los productores de la droga y que se formalizó en 1945, cuando Estados Unidos enfrentaba una guerra mundial y necesitaba droga para dopar a sus soldados y paliar sus dolores y mutilaciones.

A la vuelta de tres años de gobierno, López Obrador no ha logrado apaciguar a los diversos cárteles, y la violencia en México se ha convertido en “un río de sangre”, como dijo el Episcopado Mexicano tras el asesinato de dos sacerdotes jesuitas.

“México salpica sangre por tanta violencia, muertos y desaparecidos, los índices del crimen se desbordaron”, dijo Monseñor Ramón Castro Castro, al parafrasear al Papa Francisco: “Cuántos asesinatos en México”.

La “estrategia” de López Obrador reventó. El presidente está rebasado y ya es un hecho, para el mundo, que México es un Estado fallido, debido a su descomposición a todos los niveles.

El punto de quiebre fue el “Culiacanazo”, cuando el propio presidente ordenó la liberación de Ovidio Guzmán, pactando un armisticio entre las Fuerzas Armadas y el Cártel de Sinaloa, para evitar un mayor derramamiento de sangre.

Esa fue la asonada, fue el punto de arranque con el que los capos supieron que le tenían tomada la medida. El argumento: evitar el derramamiento de sangre tuvo como resultado: más violencia y ejecuciones.

Andrés Manuel López Obrador soltó a Ovidio y después ya nunca lo persiguió. De hecho, no hay ni orden de aprehensión en su contra. Sin embargo, el mandatario hoy acusa de “hipócritas” y “ruines” a sus detractores.

Responde algo parecido al “y yo por qué” de Vicente Fox. Dice que no es culpable de los dos asesinatos. Sin embargo, de la guerra desatada por Felipe Calderón, hoy pasamos al baño de sangre de López Obrador.

¿Por qué hipócritas, señor Presidente? Usted fue quien lo prometió, como un sinfín de cosas que no ha cumplido: reapertura de la Línea 12 del metro en un año; conversión del sistema de salud a primer mundo, reforma energética, educativa…

Y ahora dice que “viene lo mejor”, cuando ha desatado otra guerra intestina en su propio partido, por adelantar la sucesión presidencial y convertir a sus militantes en marionetas o “corcholatas” desechables, sin vergüenza ni dignidad.

Hoy, muchos dicen que Morena tiene ganada la presidencia, pero hacen mal sus cálculos. También insisten en la presunta alianza del PRI, PAN y PRD como única posibilidad para vencer al nuevo aparato electoral que usted ha creado.

Pero se equivoca: ni sus “corcholatas” le garantizan todo, ni la única alianza puede ser con esos tres de oposición. Quizá, en la ruta crítica, PRI, PAN y PRD tengan que plegarse con otro partido y un solo candidato.

Incluso, podría ser uno de los defenestrados en Morena. Puede perder la presidencia, y de nuevo quedar debilitado en el Congreso de la Unión. No, no haga cuentas alegres señor presidente, la suerte no está echada.

Usted tiene casi 9 meses… para hacer las cosas peor.

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